Enfrentamiento

—Severus, lo que te estaba intentando decir todo este tiempo es que… James y yo… estamos juntos.

Al fin, sus miradas se encontraron. Saltaron chispas invisibles plagadas de sentimientos diversos, la mayoría negativos. Casi se podía oler el amor del Príncipe, el arrepentimiento de la pelirroja o la tristeza de un sueño roto.

Una lágrima apenas visible bajó por la pálida mejilla de la ahora oscuridad.

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Severus caminaba en silencio. No había abierto la boca desde que partieron del lúgubre lugar. Iba como un sonámbulo tras la sombra de James y Lily.

El Gryffindor agarraba la mano de la muchacha. Ella, nerviosa, la soltaba repetidas veces; pero Potter no se daba por vencido. Por este hecho, el Príncipe no podía apartar la mirada de sus acompañantes, aún seguía hipnotizado por los sucesos.

No era un momento, ni mucho menos, agradable. La tensión inundaba el aire.

De vez en cuando, un ligero estremecimiento rompía el ritmo perfecto de las pisadas en la nieve. Otra vez el frío. No. El Príncipe no temblaba por ese motivo, sino por el solo hecho de verlos juntos, por ver a James ocupar el que iba a ser su lugar.

Ahora, Severus se debatía entre el amor y el odio. "Ella lo hacía feliz cada vez que estaba a su lado, su propia existencia era motivo de felicidad para él, no podía pensar en una posible vida sin su mejor amiga a su lado; pero, a pesar de todo eso, también lo había hecho el chico más miserable del mundo. La forma en la que lo dañaba era tan inocente que se odiaba por echarle la culpa a una persona tan pura. Definitivamente no. No podía odiarla, era su otra mitad, dos cuerpos separados. Diferentes, pero en el fondo tan iguales. Él la necesitaba, necesitaba los latidos de su corazón para acompañarlos con el suyo. Si ella fuese estrella, él sería cráter. Si él fuese la luna, ella sería su halo".

—¿Por qué os quedasteis allí? ¿Por qué no volvisteis al castillo? La noche es fría, y el bosque peligroso.

James fue el primero en hablar después de media hora en el más sufrible de los silencios. Lo hizo como si nada ocurriese. Para él era un día normal. No entendía lo que pasaba, ni se preocupaba en hacerlo.

—No conocíamos el camino de vuelta—la pelirroja respondió sin ganas.

Potter soltó una carcajada que le resultó imposible de controlar.

—¿Tan torpe eres, Quejicus? Ya que es obvio que te falta coraje; yo te consideraba una persona con algo más de cerebro. Al menos esa es la supuesta virtud de los Slytherins. Ni con ello estás dotado.

—Cállate —Snape recalcó mucho las sílabas, que salieron rozando sus pálidos labios con todo el odio que tenía dentro acumulado.

James se giró. "A él nadie le hablaba así".

—¿Quién me lo va a ordenar? ¿Tú? —recorrió con la vista al chico de arriba abajo, despreciándolo con la mirada —Si solo eres un miedica. ¡Cobarde!

—¡Arrogante!

Severus dio un paso hacia delante, dispuesto a atacar.

—Quietos —Lily también se había dado media vuelta, y ahora observaba con miedo la escena.

Ninguno le hizo caso.

—¡Raro!

—¡Creído! —había avanzado otro paso; ahora se encontraba a un palmo de su enemigo.

Pero James, al verlo tan cerca, actuó primero. Lo agarró por el cuello de la camiseta, levantándolo un palmo del suelo. Severus miró sorprendido como se alzaban sus pies, después se fijó en el brazo con el que lo sostenía su contrincante.

Había algo en el antebrazo del chico de gafas que le llamó la atención. Una raja asomaba debajo de la manga arremangada de su camisa. Era como un corte hondo, y parecía reciente. Se podía ver asomar la sangre a través de él, y aún no estaba seca.

Todo era tan sospechoso y confuso que al Príncipe le daba dolor de cabeza.

—Por favor, James, suéltalo —Lily había corrido a su lado, y tiraba de su brazo, apartándole aún más la tela que tapaba el ahora nuevo misterio.

Este hecho le permitió a Severus ver mejor la herida. "Eso no era un simple corte, parecía una… mordedura. ¿Quién o qué iba a morder a un engendro como ese?"

Potter no le hizo caso a la pelirroja y siguió hablando, sacando a Snape de su ensimismamiento.

—Al menos yo tengo motivos para creérmelo. Yo tengo amigos, y no estoy solo como tú. ¿Qué pasó con los tuyos?, ¿ya te abandonaron? ¡Ah, no! Déjame adivinar —se llevó la mano a la barbilla, simulando que pensaba en el motivo adecuado—. ¿No te tomaron en cuenta para sus planes? Que pena —parecía un actor de telenovela haciendo que sentía lástima—. Puede que en realidad no te viesen como a uno más. O quizás es que no te soportaban. ¡Seguro que ni tus padres te aguantan!

—¡James! Déjalo. Te estás pasando. Esto no es una broma.

La voz de la chica se fue apagando en los oídos de Snape. Este se había puesto cada vez más rojo conforme el diálogo avanzaba. Con furia sacó del bolsillo del pantalón su varita y apuntó a la barbilla del Griffindor con ella, levantándola de este modo.

Potter fue bajando su brazo hasta dejar al Príncipe a su misma altura, pero sin soltarlo.

—¿Ahora quién es más listo? —Severus le dedicó una sonrisa maléfica —Potter, siento decirte que los músculos no lo son todo. Déjame adivinar —el chico imitaba la voz de su enemigo —¿Quién ganaría en una batalla? ¿La magia o la fuerza? —guardó silencio por unos segundos como anteriormente había hecho James —Que pena, porque creo que los dos conocemos la respuesta. ¿O no, valiente?

—¡Basta! —Lily gritó.

La pelirroja se limpió muy rápido los ojos. Seguidamente se dio la vuelta. Dándole la espalda a los chicos

A la vez que esto ocurría, el de gafas fue soltando la camisa del de negro, y bajando la mano.

—¿Creéis que esto es fácil? ¿Pensáis que yo no sufro? Jamás fue así. Sí, ya lo sé, sois muy fuertes, valientes, inteligentes, listos, y todo lo demás. No quiero que demostréis eso. Quiero que os comportéis con madurez. ¿Tan difícil es? —se percibía la melancolía en su voz.

A Severus le brillaron los ojos de tristeza. "Desde que la conocía, jamás la había visto tan ¿frágil?, ¿o quizás impotente?".

—Pero, Lily… —James comenzó a hablar, incapaz de aguantar su réplica—, tú no lo entiendes.

Ella se giró, haciendo ondear su pelo entre la espesura y mostrando su cara más triste.

—¿El qué no entiendo, James? Sois vosotros los que no lo entendéis. Nada. No entendéis absolutamente nada.

Anduvo, abriéndose paso entre los dos chicos, por delante de ellos. Y tras varios arbustos desapareció, dejando dos caras perplejas a su espalda.

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Unos pasos más y ya estaban en la entrada de Hogwarts.

La pena y el agotamiento hacían mella en Severus, que al llegar se deslizó por el hueco que dejaban las frías piedras del castillo. Otro punto más en su contra: James acababa de entrar tras él y victorioso anunciaba su próximo grabado en el Mapa del Merodeador; otro escondite descubierto y, por lo tanto, nulo.

Lily no les había vuelto a dirigir la palabra en el trayecto, pero no por ese motivo habían estado callados. Potter jamás guardaba silencio; ni siquiera en sus clases preferidas, como la de quidditch. Todo el camino había estado hablando, para el colmo de Snape, solo. Alardeaba de sus virtudes, contaba anécdotas inventadas y, a veces, chistes malos. La cabeza del Príncipe parecía haber sido bombardeada por un enjambre de abejas, pero tenía que aguantar y callar sus sinceras críticas. La pelirroja podía volver a estallar, Severus no quería volverla a ver así.

Los pasillos aún estaban desiertos, quedaban dos horas para el desayuno; a pesar de esto cada uno tomó rumbo a su destino.

La chica andaba dando leves zancada mientras se alejaba de los otros dos.

James, que seguía murmurando cosas, la acompañaba detrás, intentando alcanzar su paso, sin hallar buenos resultados.

Severus se había quedado mirando la escena. Pero tenía que hacerlo, en ese momento o nunca.

—¡Potter! —su voz retumbó en la estancia, llegando a sonar hasta amistosa.

El Gryfindor dio media vuelta, alzando una ceja en modo de respuesta. El sonido hizo que Lily se diera por aludida, por lo que detuvo su paso y también giró su rostro hacia el de su amigo.

—¿Cómo te lo hiciste? ¿La… cicatriz? —hizo un ademán con la cabeza, mirando la mordedura.

James sonrió de lado, como siempre hacía.

—¿Te interesas por mi salud, Quejicus? No será que yo te gusto…

Severus lo miró de forma asesina; James rectificó sin dejar de lado la ironía:

—Gajes del oficio. Si poseyeras un don como el mío, posiblemente tú estuvieras igual. ¡Sí, encontré un ejemplo! ¿Lo qué te pasa a ti cuando haces pociones? —alzó una mano, invitándole a responder, al ver que no lo hacía y que no cambiaba su expresión, se auto contestó —Se te quedan esos pelos. ¿Qué me pasa a mí cuando gano en quidditch, es decir, siempre? Que me salen heridas.

—Yo no diría que eso fue el golpe de una Bludger.

—¿Por qué una Bludger? Quizás fue un jugador al que se le había olvidado cortarse las uñas. Además, ¿por qué te tengo que dar explicaciones?

—Olvídalo.

Severus se dio la vuelta y anduvo con paso decidido. Al girar una esquina, desapareció dejando a los otros dos detrás.

El Príncipe sabía que su enemigo le había mentido, y creía oler lo que se traía entre manos este.

Se detuvo por un momento, pensando en su próximo destino. No tenía ganas de ir a su dormitorio, no después de lo ocurrido con los compañeros con los que lo compartía.

Anduvo rápido, sin destino, pensando en algún lugar donde esconderse esas dos horas, un sitio solo y tranquilo. La Sala de los Menesteres.

Caminó de un lado a otro, con los ojos cerrados y muy apretados. No necesitó más, el lugar en el que estaba pensado se abría paso a su izquierda, tras una gran puerta de madera.

Libros, pociones, plumas, pergaminos, un gran escritorio, sillas confortables, tranquilidad, varios calderos, algunas estanterías atestadas de cosas, paz, un sofá viejo pero aparentemente cómodo, más libros, más plumas y pergaminos, y poción Amortentia reflejando el aroma de ella.

Aunque la estancia era pequeña, eso era todo lo que él necesitaba: Un lugar para pensar en todo lo ocurrido.


Primero: Perdonadme, perdonadme, perdonadme, perdonadme, perdonadme, perdonadme... -.-'

Ahora: ¡Hola a todos!

Pues, antes que nada, os explico: He tenido varios problemas con mi ordenador. He estado más de una semana sin poder escribir porque un virus me multiplicaba las tildes. Además de que lo he tenido que llevar a arreglar más de dos veces seguidas.

Espero que os guste el capítulo. Es más o menos largo, y yo he disfrutado mucho escribiendo ese pique mutuo entre James y Severus.

El título lo dice todo ^^

Muchas gracias a los que me siguen leyendo. Y gracias también a yoshiluvsHxM, a 69Belina69 y a Radioactive Shev :D Me concedisteis tres días felices y más.

Pues seguid mandando reviews, que ya sabéis lo feliz que me hacen :D Intentaré actualizar pronto.

¡Saludos!