Disclaimer: Los personajes de Twilight le pertenecen a la fabulosa S. Meyer la historia es de Kirsty Moseley pero yo solo la adapto a Twilight, espero que la disfruten y sea merecedora de sus comentarios, hacia mi adaptación y la magnífica historia de Kirsty…

Disfruten…

Muchas gracias a las chicas que leen y comentanLayraCristina, karen McCarthy, chamix, Guest, pili, Nicole, LicetSalvatore, mirylion, se los agradezco de todo corazón, este capítulo es dedicado a ustedes y las lectoras fantasma solo no me asusten jajaja…

Música_

Ellie Goulding – Beating Heart.

=Capítulo 9=

-Entonces ¿vienen o no chicos? – pregunté, porque todavía estaban sentados en el sofá.

-Sí, está bien – suspiró Emmett. Obviamente no quería venir, tal vez Edward estaba obligándolo. Agarro sus llaves y se dirigió a la puerta. – voy a buscar el auto al porche, los veo ahí.

-Oh mierda, me olvide mi cartera. – dijo Ros, volviendo a mi habitación. Inmediatamente Edward me agarro y me besó, empujándome gentilmente contra la pared. Envolví mis brazos alrededor de su cuello, apretando los dedos en su cabello.

-Mmm te he extrañado. – murmuró contra mis labios.

-¿Enserio? No tenia idea ¿Podrías hacerlo más obvio? – bromeé haciéndolo reír. Me beso de nuevo, chupando ligeramente mi labio inferior, pidiendo entrar. Ansiosamente abrí mi boca para él; metió su lengua explorando cada parte de mí boca, provocando que sienta mariposas en el estómago. Alguien se aclaro la garganta y nosotros saltamos alejándonos pensando que era Emmett. Afortunadamente no lo era, era Rosalie. Tenia a sonrisa más grande que jamás había visto en su cara.

-Ustedes dos se ven calientes juntos. – declaró, sonriéndome. Edward se río y paso su brazo alrededor de mis hombros.

-Ángel se ve caliente con quien quiera que esté. – sonrió y beso mi mejilla suavemente.

-Oww, ¡Eso es tan dulce! – arrullo Ros, poniendo su mano sobre su corazón y mirándolo con adoración. Puse los ojos en blanco.

-Oh ¡Vamos! Vamos a llegar tarde si no nos apuramos. – agarré su mano y la empuje hacia la puerta. Me di la vuelta y tiré mis llaves a Edward, quien cerró la puerta delantera detrás de él. Mientras me entregaba las llaves sus dedos rozaron los míos a propósito, haciéndome gemir un poco en la parte posterior de mi garganta.

-Oye Edward, no te importaría ir atrás con Bella ¿Verdad? Realmente me quiero sentar en el frente. – dijo Ros, desde el auto guiñándome un ojo. Ci a Emmett negar con la cabeza a Edward, obviamente pidiendo ayuda, él sonrió en su dirección.

-No. está bien si quieres ir en el frente. – me miro por la esquina de su ojo y le sonreí sutilmente a Rosalie. Amaba a mi mejor amiga; bendita sea, me estaba dando algo de tiempo con él.

Me subí a la parte de atrás y Edward se deslizo a mi lado, presionando su rodilla contra la mía. Puse las manos sobre mi regazo y sonreí, se estiro y tomo mi mano sujetándola con fuerza y poniéndola en el asiento del medio y movió su pierna para taparla de la vista en el caso de que Emmett se diera la vuelta. Aunque no había muchas posibilidades, teniendo en cuenta que estaba manejando, pero supongo que es mejor prevenir que lamentar. El toque casual de Edward me estaba enviando chispas de electricidad por mi brazo, me mordí el labio y mire por la ventana, luchando con el deseo de sujetarlo y besarlo hasta que no pudiera respirar. Después del más largo e insoportable viaje en auto llegamos a la bolera. Está bien fue un poco exagerado, solo duro diez minutos, pero tuve que luchar conmigo misma para no saltar sobre él y sujetarlo con fuerza.

Éramos ocho jugando a los bolos; Edward, Emmett, Rosalie, Alice, Jasper y Chellse que había traído a su novio Nahuel, que había venido desde la universidad y yo. Parecía que Edward le había desagradad Nahuel inmediatamente por alguna razón. Estaba siendo lo suficiente educado pero su sonrisa no llegaba a los ojos. En realidad me estaba divirtiendo a pesar de estar perdiendo completamente. Era terrible en los bolos y la única razón por haber venido era para estar con mis amigos. Lo más destacado de toda la experiencia fue ver a Edward jugar. Cuando él se inclinaba para lanzar la bola obtenía una perfecta visión de su trasero y apenas podía contener mi disfrute.

-No eres demasiado buena en eso de los bolos. ¿No? – preguntó Nahuel, sentándose junto a mí y sonriendo. Reí.

-No, nunca le encontré el truco – admití sacudiendo la cabeza con fingido horror.

-Podía enseñarte si quieres, todo se trata de la posición. – ronroneó sugestivamente. Trague saliva nerviosamente, pero traté de que no sé notará.

-Posición ¿De verdad? ¿Eso es por qué lo he estado haciendo mal todos estos años? – sonreí, un poco incomoda, pero honestamente me gustaba coquetear, siempre y cuando no obtengan la idea equivocada y comiencen a tratar de tocarme.

-Soy una especie de experto con las posiciones. Sería más que feliz de darte algunas lecciones. – ronroneó, inclinándose más cerca de mí y haciendo que me inclinara hacia atrás para mantener algo de espacio personal.

-Bueno, es mi turno ahora, así qué ¿Qué sugieres? – pregunté, parándome y eligiendo mi bola. Se paró y camino cerca detrás de mí.

-Definitivamente te sugeriría mover tus caderas con la bola. Tal vez deberías separar más las piernas, te dará más balance. – dijo, moviendo las cejas. Me reí de su propuesta; Dios ¡Este chico es tan obvio!

-Bueno, gracias por los consejos, veré como me va. – reí, y camine para tomar mi turno. Mi bola fue directo, hasta el borde y solo golpeó un pino. Mi segunda bola se fue directamente a la canaleta – Mmm Nahuel, creo que tal vez deberías de trabajar en tus consejos, como que elevaste mis esperanzas aquí y me siento un poco decepcionada – bromeé, haciendo un mohín. Se río.

-Wow, nunca había decepcionado a una chica antes – dijo, sonriendo orgullosamente.

-¿Demasiado engreído? – pregunte, riendo.

-¿Quieres descubrirlo? – me provocó.

-Mmm, déjame pensarlo. – estreché los ojos y los pasé por todo su cuerpo, lentamente, desde la cabeza hasta los dedos del pie y hacía arriba nuevamente, asegurándome de morder mi labio de manera coqueta. Él estaba sonriendo ampliamente. – ¿Puedes voltearte? – pregunté, tratando de ocultar mi risa.

-¿Quieres que me de vuelta? – preguntó, sonriendo. Asentí.

-Voy a necesitar ver la parte de atrás, no estoy segura si quiero aceptar tu oferta. – dije con desdén, me guiño un ojo y se dio la vuelta, obviamente pensando que estaba de suerte. Me mordí el labio para evitar reírme y modulé ¡Qué idiota! A Rosalie y Alice que estaban riendo como locas drogadas – está bien puedes voltearte de nuevo. – dije después de unos segundos. Se volvió hacia mí.

-Bueno ¿Te gusta lo que ves? – preguntó, sonriendo confiado. Me incline hacía él.

-No, en realidad no. simplemente no lo haces para mí pero gracias por la oferta – declaré, sonriendo y guiñando un ojo mientras volvía a los asientos. Podía oír a mis amigas estallar en carcajadas, Alice y Rosalie chocaron los cinco. Nahuel solo me estaba mirando con la boca abierta, obviamente no acostumbrado al rechazo. Le eché un vistazo a Edward, se veía herido y enojado.

¡Oh mierda! ¿Qué hice? Simplemente estaba coqueteando ¡No debería haber hecho nada! Trate de llamar la atención pero él aparto la mirada hacia el tablero de puntajes ignorándome. Mi corazón se hundió.

Emmett fue a buscar bebidas entre los juegos así que tome la oportunidad para hablar con Edward; ni siquiera había mirado en mi dirección desde todo el incidente de Nahuel.

-Hola – dije, moviéndome para sentarme junto a él.

-Hola – murmuró, mirando a las personas a nuestro lado jugar.

-¿No me vas a hablar? – pregunté, asustada de que dijera no. suspiró.

-¿Por qué hiciste eso? – preguntó tristemente, sacudiendo la cabeza, aun sin mirarme. Tome su mano y lo arrastre a los baños. Cuando entramos al baño de mujeres, cerré la puerta detrás de nosotros y la trabé con llave.

-Lo siento. No me di cuenta que eso te molestaría. No quise decir nada con eso. Estaba coqueteando conmigo, solo estaba bromeando, eso es todo. – expliqué, tratando de que me mirará, pero solo cerró los ojos por un segundo antes de mirarme otra vez.

-Ángel, eso fue difícil de ver – me empujó a su pecho, mirándome a los ojos; podía ver que lo había herido mucho.

-Lo siento Edward. Honestamente, no quise decir nada con eso, solo me estaba divirtiendo. La gente no sabe que estamos juntos así que difícilmente podía decir: Nahuel, deja de coquetear conmigo, mi novio está sentado justo allí ¿o sí? – pregunté, poniendo los brazos alrededor de su cuello. Suspiró.

-Supongo que no. – todavía se veía molesto y me sentía terrible por haberlo lastimado.

-Aunque necesitas confiar en mí, nunca haría nada para lastimarte a propósito. Lo siento. – tiré su cara hacia la mía, y lo besé tiernamente.

Respondió de inmediato, besándome de vuelta y tirándome más cerca de él. deslizo una mano y sujeto mi trasero, ni siquiera me afecto en lo absoluto, bueno, lo hizo pero no en una mala manera, me gusto, quería más. Tome su otra mano y la puse encima de mi cuerpo, haciéndola apretar mi pecho. Se aparto, mirándome un poco sorprendido; le sonreí y lo volví a empujar hacía mí. Me beso con avidez, masajeando mis pechos. Su boca viajo por mi cuello, haciéndome temblar con deseo, deslice mi mano debajo de su camiseta, dibujando sus músculos en su pecho, haciéndolo gemir. Lentamente movió su mano a la parte inferior de mi camiseta y la deslizo por debajo, pasando los dedos a través de mi piel, moviéndola lentamente hasta que llego a mis pechos donde los masajeo a través de mi sujetador haciéndome gemir entrecortadamente.

Después de unos minutos se apartó, sonriéndome. Sus ojos bailando con entusiasmo. Puso su frente contra la mía ambos estábamos respirando con dificultad.

-Lo siento no quise ser posesivo – dijo, besando la punta de mi nariz.

-No tienes nada porque disculparte, tonto. Ninguno de los dos ha hecho esto antes, así que tenemos que encontrar una manera de que funcione para ambos. – lo besé tiernamente otra vez, saboreando la sensación de sus labios suaves contra los míos. Suspiró.

-Creo que tenemos que salir ahora, antes de que la gente se dé cuenta de que faltamos.

-Otro minuto no hará daño – susurré, sonriendo coqueta. Se río y se inclino para besarme de nuevo.

(*.*) (*.*) (*.*) (*.*)

Esa noche estabamos todos apretados en mi sala de estar Jasper había traído Avatar y ninguno la había visto antes, así que los siete estabamos sentados comiendo McDonalds. Ibamos a poner la pelicula después yo estaba apoyada sobre las piernas de Edward; Emmett no parecio pestañear lo que ambos tomamos como una buena señal. Nahuel se movió del sofá.

-Aquí Alice, sientate aquí, me sentaré en el suelo. – sugirió, mientras se dejaba caer a mi lado con una sonrisa coqueta. Me moví incomoda para tener un poco más de espacio. Sentí a Edward tensarse, así que puse mi mano sobre su pie, frotando con mi pulgar la parte superior tranquilizadoramente. – así que Bella ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? – preguntó.

-Un montón de cosas, me gusta bailar, ir al cine, ya sabes, cosas normales de secundaria – contesté, añadiendo enfasis a la palabra secundaria. Se río.

-Wow, realmente eres una luchadora ¿verdad? – dijo, sacudiendo la cabeza.

-No tienes idea – murmuré, dandome vuelta finguiendo ver la televisión.

-No quieres hablar conmigo. – preguntó, finguiendo estar herido. Deje escapar un suspiro demasiado exagerado.

-Solo estoy tratando de ver esto. – miró a la televisión y río.

-¿Esté anuncio de soas nuevos? – miré a la televisión que estaba pretendiendo ver y era un echo, un anuncio ¡Maldita sea!

-Síp, soy una chica sofá, nunca puedes tener suficientes sofás – bromeé.

-Eres graciosa. – se río, acercandose a mí.

-Gracias, y tu eres muy mayor para mí. – declaré, sonriendo con dulzura.

-Solo tengo diecinueve. – me miró desafiante. Asentí.

-Sí pero dieciocho es mi limite, así que estas fuera de combate, amigo – dije, oí a Edward reír detrás de mí.

-Podría hacerte cambiar de opinión. – declaró Nahuel con confianza. Reí sin humor.

-¿Sabes que? Te apuesto veinte dolares que no tienes nada que me interese. – contesté con la misma confianza. Se río sonbriamente.

-Tomaré esa apuesta, pero tienes que esperar a que tu hermano no esté mirando. – miró a Emmett un poco nerviosamente. Suspiré.

-¿Qué es exactamente lo que crees que me interese? ¿Tienes un gatito en el bolsillo? ¿O tal vez un dulce? ¿O las respuestas del examen que tengo mañana de cálculo? – bromeé, haciendolo reír de nuevo.

-No, voy a besarte y lo vas a amar. – se encogió de hombros, sonriendome de nuevo.

Las piernas de Edward se sacudieron de nuevo detrás de mí mientras que se movía para levantarse. Me empuje contra sus piernas y comencé a frotar su pie otra vez.

-¿Enserio? Si tú me besas voy a patearte las bolas. –sonreí a Nahuel inocentemente.

-¿Crees que eso me va a alejar de un bombón como tú? – preguntó, mirándome poco a poco, haciendo de mi piel de gallina un poco.

-Es solo una advertencia amistosa – me encogí de hombros, volviéndome a la televisión, que afortunadamente ahora había una película y no un anuncio sobre sofás.

-Estoy bastante seguro que mi dinero esta a salvo. No he tenido quejas antes – susurró en mi oído, haciendo que me diera frio de lo cerca que estaba.

-Mmm, bueno hay una primera vez para todo – dije entre dientes, todavía frotando el pie de Edward.

.-.-.-.-.-.-.-.

Cuando la película termino Edward fue a su casa, a decirles a sus padres que se iba a quedar aquí y agarrar un cambio de ropa. En realidad tenía ropa de repuesto en mi habitación pero no podíamos decirle eso exactamente a nadie. Emmett y Ros estaban haciendo palomitas de maíz, ahora íbamos a ver Terminator Salvation, porque la mayoría no la había visto. Fui al baño. Cuando salí alguien me agarró y me empujó contra la pared, al principió pensé que era Edward, pero luego me di cuenta que este chico no era lo suficiente alto. Mi corazón comenzó a correr, el miedo formándose en mi estómago. Nahuel se rió y estrello sus labios contra los míos, bruscamente, sujetando los lados de mi cara para que no pudiera moverme a ningún lado. Traté de apartarlo pero no se movía, me mordisqueo el labio pidiendo entrar, así que apreté mi boca, cerrada, y subí mi rodilla tan fuerte como pude contra su ingle. Me soltó inmediatamente, inclinándose y gimiendo.

-Te lo dije, esos son veinte dólares que me debes. – dije con dulzura, mientras pasaba junto a él y me dirigía a la sala con una sonrisa triunfante pegada a la cara.

Edward estaba de nuevo sentado en el sofá así que rápidamente tome el lugar junto a él antes de que alguien más lo hiciera.

-¿Estás bien? – preguntó, mirándome y sonriendo.

-Sip – conteste haciendo estallar la "p" . Sonrió.

-¿Qué es tan gracioso? – me reí.

-Nahuel – contesté. Sonriendo, justo en ese momento Nahuel entro a la sala, cojeando ligeramente con su mano sobre su ingle, luciendo como si estuviera ligeramente adolorido. Tiró un billete de veinte en mi regazo y se sentó en el otro lado de la habitación. Edward estallo en carcajadas.

-Esa es mi chica – susurró, haciéndome sonreír.

(*.*)(*.*)(*.*)(*.*)(*.*)

Después de que casi todos se habían ido era casi media noche. Ros y yo fuimos a la cama, dejando a Emmett y Edward en la sala. Le guiñe un ojo a Edward mientras me iba a la cama y decidí ponerme el más pequeño de mis pijamas esta noche, así podía sentir su piel contra la mía. Me puse mis rosados shorts cortos que tenían encaje púrpura contra la costura. Los convine con una camiseta apretada del mismo rosado con un poco de encaje púrpura sobre los pechos. Me miré en el espejo y de repente me puse nerviosa. Tal vez me debería cambiar ¿estaba dando la impresión equivocada? Me mordí el labio, no está bien, me ha visto con esto antes así que lo usaré. Volví a mí habitación y rosalie silbó.

-Wow Bella, deberías hacer un pequeño viaje a la cocina para tomar un poco de agua o algo. Dale a Edward algo con lo que soñar. – sugirió mirándome de arriba abajo. – en realidad esa no era mala idea, de otra forma no lo vería hasta mañana.

-¿Eso crees? – pregunte nerviosamente. Asintió con entusiasmo, así que decidí hacerlo antes de arrepentirme. – está bien – dije riendo, mientras abría la puerta.

-¡Adelante! Dale una emoción – hizo señas con entusiasmo cuando sude en la puerta. Tome una respiración profunda y camine por el corredor con confianza, por la forma en que estaba construida nuestra casa, tienes que pasar por la sala para ir a la cocina. Me pavoneé en la sala con mi pequeño pijama.

-¿Alguien quiere algo para tomar? – pregunté inocentemente, caminando junto a Emmett y Edward, que estaban sentados viendo el canal de deportes.

-No, gracias – contestó Emmett sin si quiera mirarme. Los ojos de Edward se pegaron en mí, su mirada literalmente siguió cada uno de mis movimientos, con la boca ligeramente abierta y los ojos amplios. Me mordí el labio para no reírme. Oh si totalmente valió la pena. Tome dos vasos de agua y volví a pasar por la sala, con Edward quitándome la poca ropa que tenía con los ojos. Emmett lo vio mirando y lo golpeó en la nuca. – amigo ¡Deja de pervertir a mi hermana pequeña! De todos modos tienes novia – gruñó, claramente molestó. Edward se frotó la nuca.

-Claro, si, novia. – murmuró sonriendo. Volví a mi habitación riendo con fuerza.

-Eso fue tan gracioso – le dije a Rosalie, que estaba sentada en la cama esperándome. Ella también se comenzó a reír.

-¿Le gusto? – preguntó, moviendo las cejas.

-Síp – comenté, haciendo estallar la "p", me subí a la cama con una sonrisa en el rostro. Un poco más tarde escuche a Emmett irse a la cama así que sabía que Edward estaba en la suya. – Ros, voy a ir a ver a Edward un rato – dije una vez que supe que Emmett estaría dormido.

-Oh ¿Enserio? ¿Vas a darle otra visita de ese sexy pijama? – bromeó, sonriendo. Me reí.

-Algo por el estilo, no me esperes despierta, puedo tardar un poco. – le guiñé un ojo, mientras me paraba de la cama, tomando un celular para poder usar la alarma.

-Diviértete y no hagas nada que yo no haría – bromeó, en realidad no había mucho que Rosalie no haría, había tenido unos pocos novios y definitivamente no era virgen. Me reí y deje la habitación, yendo por el corredor hasta la sala de estar, donde Edward ya estaba acostado en el sofá bajo el edredón de repuesto. Puse la alarma a las seis la hora; "Sacar a Edward por la ventana" usual y lo puse en el suelo.

-Hola Ángel – susurró, sonriéndome y quitando el edredón para que pudiera acostarme a su lado. Me subí con entusiasmo y fundí mi cuerpo contra el suyo. Suspiró con satisfacción y me envolvió con sus brazos con fuerza. – por cierto eso no fue justo. – me regaño, mientras me besaba la frente. Sonreí burlonamente.

-¿Enserio? ¿No te gusto mi pijama? – pregunté, inocentemente.

-Ame el pijama, pero no como paseaste tu sexy trasero enfrente mío con tu hermano sentado allí – se quejó.

-¿Piensas que tengo un trasero sexy? – lo provoqué.

-Mmm, no lo puedo recordar, déjame ver de nuevo – dijo con voz ronca. Me reí y giré sobre mi estómago, poniendo las manos bajo mi cabeza.

Volvió a gruñir y lentamente paso su mano por mi espalda a través de mi trasero por uno de mis muslos antes de volver a subir por el otro. Su mano se detuvo en mi trasero, trazando la línea del encaje, haciéndome temblar. Vaya ¿Qué me estaba haciendo? En realidad quería que me tocara. Si hiciera un movimiento para tocarme, no lo iba a detener está vez. Inclino su cabeza y beso mi hombro antes de descender y desparramar besos a través de mi espalda y caderas. Beso la parte inferior de los shorts y pasó su lengua a través del final de m trasero justo donde se encuentra con la pierna. Di un gritó ahogado y él se tensó. Se apartó rápidamente.

-Lo siento, lo siento me deje llevar – dijo en tono de disculpa. Me sonrojé como loca.

-Me gusto Edward – dije, con voz ronca y temblando por el deseo que estaba corriendo por mis venas.

-¿Enserio? – preguntó, sonando sorprendido.

-Oh diablos, sí – admití con voz entrecortada, sonrojándome otra vez. Wow ¿acababa de decir eso? ¡Es tan vergonzoso!

Gimió ligeramente y bajo la cabeza, pasando su lengua por el borde del encaje de nuevo. Esta vez no pude evitar el pequeño gemido que se escapo de mis labios. El sonido pareció alentarlo porque lo hizo de nuevo, y deslizo su mano por mi muslo masajeando mi trasero y espalda. Me beso en la espalda levantando la tela de mi camiseta para poder besar mi piel. Me di vuelta para que estuviéramos cara a cara y lo besé, tirando de él hacia mí para que todo su cuerpo estuviera presionando el mío. Podía sentir su piel contra la mía y me alegre por haberme decidido por la escasa ropa de dormir. Se estaba excitando escaleras abajo otra vez, podía sentirlo presionando contra mi muslo, pero no estaba asustada esta vez, me alentó.

Levanto las manos y tomo mis pechos; deje salir un suspiro cuando sentí su mano caliente a través de la tela de mi camiseta porque no estaba usando sujetador. Gimió mientras que frotaba su pulgar por mis pezones haciéndolos endurecer. Él solo estaba usando shorts así que frote mis manos por su pecho y estómago, simplemente asombrada de cuan perfecto y tonificado era.

Me beso en el cuello a través de mis pechos sobre la camiseta. Mis manos se enredaron en su cabello castaño y sedoso mientras besaba su camino hasta mi estómago apoderándose de mi camiseta con los dientes, mientras subía y tirándola hacia arriba lentamente, exponiendo mi estómago. Gemí y bajo su boca a mí piel desnuda, lamiendo suavemente y soplando sobre ella haciendo que mi cuerpo casi vibrara con la emoción. Deslizo la mano bajo mi camiseta y lentamente la arrastraba hacia mis pechos pasando sus dedos sobre ellos mientras continuaba besando mi estómago. Pero estaba besando más alto ahora y mi respiración estaba empezando acelerarse en la anticipación de él besando mis pechos. ¡Oh Dios, sí! Esto es demasiado rápido.

-Lo siento… Edward… para – murmuré. Retiró su cabeza inmediatamente y sonrió, con su hermosa sonrisa.

-No tienes que disculparte, Ángel – inclinó su cabeza y me beso de nuevo gentilmente. Le sonreí agradecida mientras que giraba para salir de encima de mí, poniéndome cerca de su pecho, pasando sus dedos a través de mi cabello y me miraba con amor – eres tan hermosa – murmuró, besando mi nariz gentilmente mientras bajaba mi camiseta por mí. Reí y sacudí mi cabeza ¡Realmente estaba lleno de líneas cursis! Tal vez eso le funcionaba para conseguir que las chicas se acuesten con él. Sonrió, luciendo un poco herido. – no me crees – afirmó.

-¿A cuántas chicas le has dicho eso Edward? – susurré, no muy segura de que mi voz sonara bien si hablaba normalmente. Suspiró luciendo un poco derrotado.

-No puedo cambiar mi pasado, Ángel, créeme lo haría si pudiera. Nunca he sentido nada por nadie más, lo juro. Nunca le he dicho a nadie que era hermosa, solo a ti. Nada más se compara a ti – dijo, mirándome intensamente, deseando que entendiera, mi respiración se atoro en la garganta ante sus dulces palabras. Me apreté más cerca de él y enterré la cara en su pecho respirando en él. suspiró con alegría y envolvió sus brazos con fuerza a mí alrededor, besando mi frente. – buenas noches Ángel – susurró.

-Buenas noches, Edward – murmuré contra su piel.

Tenía la sensación de que el plan de no darle mí corazón, había desaparecido completamente. Todo lo que podía hacer ahora era rogar para que no lo rompiera. Me acurruque más cerca de él, descansando mi cabeza en su pecho y quedándome dormida en minutos. Justo cuando comenzaba a perderme creí que lo escuche susurrar algo como "Te amo" pero Edward no diría eso, debió de haber sido algo más.

0o0o0o0o0o0o0o0

Bueno ustedes que creen ¿Qué si dijo esas dos lindas palabras? Hay yo creo que…. Nos vemos en la siguiente actualización. Bay.

Nos vemos en el siguiente capítulo. Besos los ama Jane.

Dejen un lindo comentario para saber que les está pareciendo.

Así que si, aquí seguiremos hasta finalizar.

Cambio y fuera….

Locura realizada…

By:antoCullen::