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"Si el mar fuera vino todo el mundo sería marino."


Barcelona, España.

Miró el marcador preocupado, su equipo iba perdiendo. Antonio tomó otro sorbo de su jugo.

"Esto te pasa por precipitado, debiste venir a apoyar a tu equipo antes, pero no, volaste a Chile para ver cómo se veía de niña. Casi no llegamos a tiempo al juego."

Lovino, cuyo equipo lideraba el marcador, sonrió al ver que terminó el segundo tiempo del partido de futbol, ganándole al español.

Santiago, Chile.

Martín decidió que como él era tan bárbaro, encontraría una solución, como siempre, y que ese calentón del Trauco no era necesario, además se veía muy lejano que el pudoroso chileno fuera un promiscuo y era mejor tenerlo de mujer…¡se vea tan lindo! Lo único que le quedaba por hacer en ese momento era visitar a su querido Manuel en su casa en la capital (ahora que sabía que ese español no estaba ahí) Llegó de noche a la casa y tocó la puerta.

El chileno como nunca, abrió con alegría. Tenía un documento internacional oficial en sus manos que le acababa de llegar, se lo restregó en la cara al argentino que lo miraba sin entender nada. El solo iba a visitar y porque no, a raptarse a su vecino.

"…¿Más desarrollado?… ¡Mira weon! Estoy por sobre ti en el IDH* de este año. ¡Estoy en el 44 y tú en el 45!" Manu tenía una sonrisa increíblemente grande ese día. "Soy el tercero en América y el primero de América Latina ¡Já!"

"Pero ve bien las cifras boludo, tenés menos escolaridad estimada y menos IPC* que yo." Miró bien el documento que el chileno le extendía, escéptico.

"Fíjate en los hechos weon, tengo más escolaridad promediada por adulto." Observó de nuevo las cifras del informe señalizando el indicador de escolaridad real y sonrió contento. Por momentos se vio la sombra española en sus facciones, demasiada alegría.

"Manu, ¿Te enterás? los dos somos los únicos IDH -muy altos- en américa latina, ¿no será que…?"

"¿Qué?" Preguntó curioso, pensando que iba a aludir a uno de los tantos convenios que tenían y gracias a eso habían llegado a tales cifras impensables para sus vecinos.

"Estamos hechos el uno para el otro." Elevo sus cejas sugerentemente.

Manu lo miró con desprecio. Si claro, el uno para el otro.

El teléfono de Martín sonó, había cambiado la melodía a "Dulce Condena" de Andrés Calamaro. Manu lo miró confuso, era extraño en él cambiar las melodías, recordaba que por más de veinte años tarareaba el mismo tango de Gardel cada vez que se duchaba.

Al parecer, quien llamaba era la jefa del trasandino que le informo algo bastante sencillo y colgó.

"¿Te lo puedes creer, mi pibe?" Dijo contento, igualando el estado del chileno. "Tenemos una reunión de gala en las NU por nuestros logros en el ranking. Va a ser en la sede de Francia."

"¿Cómo?… A mí no me han avisado." Al pronunciar eso, su teléfono comenzó a sonar. Su jefe le informó lo mismo. La sonrisa de Manu murió en sus labios, y mutó a un ceño fruncido.

"¿Qué pasó ahora? ¿Tus cifras eran falsas? ¿Sos el último de la lista?" Le pregunto el argentino para seguir molestándolo. Su sonrisa era insoportable.

"No weon." Todo lo que sube tiene que bajar. "Tengo que ir contigo en el mismo maldito avión. Allá nos esperan a los dos. Mi jefe se contactó con tu jefa a la que le informaste que estabas en misión diplomática y nos mandaron juntos. ¿Para qué mientes? Si esto es una misión diplomática, yo soy el Rey de España."

"Exactamente, misión diplomática es que vos vuelvas a mi." Paso uno de sus brazos por los hombros del chileno "Nos vamos a Paris, Manu, la segunda ciudad del amor ¡Qué romántico!"

"¿Segunda?" Chile previó que la respuesta iba a ser un disparate de su vecino.

"Después de Buenos Aires ¿O sos boludo?"

Ese primer día de julio hacía frio. Con las manos enguantadas, una fachada femenina, y una bufanda roja, Manuel subió al avión, dentro de éste estaba sentado Martín. Se sentó en el asiento del frente. El avión era el oficial de Chile para los agentes diplomáticos, o sea, a todo lujo.

La azafata verificó que estaban bien puestos los cinturones de seguridad y fue a la cabina.

"¿Cómo se tomó tu jefe la noticia de tu nuevo, copado y sensual cuerpo?" Pregunto Martín. Nunca había sacado de sus casillas a su vecino en un avión, podía ser un nuevo precedente.

"Normal. Me desconoció, me preguntó si era travesti o era una mujer enloquecida con crisis hormonal, hizo algunos comentarios desafortunados y me costó una mañana convencerlo que era algo natural que nos pasaba a las naciones, porque estaba el ministro de defensa* a su lado, si se entera que fuiste tú, estaríamos en guerra en este momento."

"Manu." El argentino trató de tomar la mano del chileno quien la escondió. "En serio te preocupas por mí. Ahora no podes negar lo perdidamente enamorado que estás de mí."

"Imbécil, si nos vamos a guerra nuestras economías se irían al suelo."

Martín no se sorprendió de la respuesta tan aburrida y miró por la ventana, se dio cuenta que ya estaban sobre las nubes y se divisaba escuetamente la cordillera de los Andes.

Manuel estaba algo triste aquel día. Esa misma mañana Patagonia le había informado que tenía que irse al sur a participar en algunas protestas en contra de las hidroeléctricas. No sabía si lo acompañaría al cumpleaños de Alfred.

París, Francia.

Francia se vio por las ventanillas del avión. Martín levantó su vista del libro de Borges que leía por enésima vez, sacándose los lentes al notar el descenso. Manu le miró con interés, en su fachada intelectual se veía bastante atractivo.

"¿Qué? Te me quedaste viendo fijamente. ¿No será que te estás enamorando, mi pequeño?" La voz del argentino parecía más grave de lo habitual. Al ver el interés que estaba despertando en el chileno (Conocía de memoria todas las reacciones femeninas, sin duda, era un conquistador de talla mundial) media sonrisa apareció en su rostro y volvió su atención a la lectura.

"Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta

ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,

ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento

serán favor tan persuasivo de ideas

como el mirar tu sueño implicado

en la vigilia de mis ávidos brazos…"

El argentino aguardo el instante en que iba a levantar la vista para encontrarse cara a cara con Manu. Los segundos parecieron horas, pero le encantó la espera, la anticipación hecha sensación en el estómago. Por fin resuelto a celebrar su triunfo, trató de que sus ojos chocaran con los del chileno de forma casi instantánea, pero los de éste estaban cerrados como recordando algo importante. Al parecer su táctica no resultó como esperaba.

"…Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,

quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,

me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,

Arrojado a la quietud

divisaré esa playa última de tu ser

y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte,

desbaratada la ficción del Tiempo

sin el amor, sin mí."**

No pudo más que sorprenderse. ¿Manu conocía a Borges?

"Y ese milagro Martín ¿Estas mudo?" Siendo que estaban a punto de llegar a una premiación, que el argentino quedara sin habla era asombroso.

"Es que me sorprendes. No pensé que conservaras la sensibilidad después del setenta…*"

"¿Qué dices? ¿No has escuchado el dicho: Chile. País de poetas?" Uno de los principales vicios de los que estaba muy orgulloso Manuel era la poesía y el otro…

Entraron a la lujosa sede de la NU en París, eran los primeros en llegar y Francis era el único presente en la sala afinando los últimos detalles como anfitrión. Sorprendido vio a su "ahijado" entrar con una dama que él no conocía.

"¡Martín!" Se acercó a saludarle enérgicamente. Después de abrazarlo e intentar propasarse se acercó a su morena acompañante. "Es Manuel ¿Verdad?" Le pregunto a Martín, este reacio afirmo con la cabeza. Se acercó a la actual mujer tomo su mano y la beso.

En seguida el otro la retiro con cara de asco infinito, haciendo sonreír al argentino, le encantaban esas reacciones de su vecino. Pero a Manu, algo de Francis le llamo infaliblemente la atención.

"Oh… Es la última copa de la botella que abrí esta mañana. En la reunión habrá excelente vino francés. Oui. Tendrás que esperar." Al ver que el chileno aún seguía con la vista fija en el vino, acercó la copa a sus labios. "Si quieres te puedo ofrecer de esta, pero tendrá que ser a través de un beso." El francés ingirió un poco de la bebida alcohólica mientras acercaba su boca a la de chileno.

Este se alejó rojo de vergüenza. No se sorprendió, conocía la personalidad de Manuel.

"¿De verdad no lo quieres probar?" Dijo Francis divertido moviendo la copa de vino de un lado a otro, el chileno seguía la copa, como un gato sigue un láser, su paladar no había probado gota de alcohol hace unas semanas. Su boca se resecó con rapidez.

"Basta, Francis." El argentino iba a alegar que él era el único que podía darle alcohol a su chileno de esa forma, pero llegaron en ese momento un par de naciones europeas nórdicas, entre ellos, Noruega quien lideraba el ranking, que distrajeron la atención de Francis.

Francis estratégicamente dejo su copa en una de las mesas que adornaban en salón, Manuel se acercó y tomó la copa con ansiedad.

Martín lo miró sorprendido.

"Eso es denigrante, sos un alcohólico."

"Solo quiero probar como está para refregarle en la cara a ese francés que mi vino es mejor. No digas estupideces, no soy alcohólico."

Si, como no.

¿No has escuchado el dicho: Chile. País de borrachos?


Próximo capítulo

Despertó con la fragancia de los jardines de rosas. Recordó algunas imágenes de cuando los jesuitas lo educaron siendo apenas un niño, ese era el olor que impregnaba por aquellos años el ambiente. Y así como esos años, Martín estaba a su lado ¿Semidesnudo? Refregó sus ojos y el recuerdo de la noche anterior apareció de golpe como una noticia que no se quiere recibir.


**Cuestiones varias:

IDH: Índice de desarrollo humano; informe anual elaborado por la PNUD de la ONU. Tomo como marco referencial el informe emitido para 2011. Los grados son Muy alto, alto, medio y bajo. Felicidades a Chile y Argentina que están muy arriba en el ranking.

IPC: Ingreso per cápita.

Ministro de Defensa de Chile: Hinzpeter del presidente Piñera. Caracterizado por ser extremo y duro en sus decisiones, en muchas parodias lo representan como un robot sin corazón.

Poema citado: Antelación del amor, José Luis Borges; Argentino.

Después del setenta: Después del golpe militar y fallecimiento de Pablo Neruda.