Dos semanas eran que habían pasado ya, desde que Sesshoumaru había cruzado la puerta para entrar a tomar el desayuno en su "hogar".
Dos semanas largas y pesadas para la pobre chica de cabello oscuro, el trabajo jamás le había faltado, pero como un rayo de suerte había estado tan ocupada que salía al elevador a las 7 am y no salía de él rumbo a su departamento hasta pasadas de las 9 pm.
Era la semana de la publicación de aquella extraña revista que se encargaba de repartir a todos sus suscriptores hasta la puerta de su hogar, además de que el turno inestable en un pequeño café del centro de la ciudad la solicitaban por la tarde.
Así que el tiempo le alcazaba apenas para llegar barrida al establecimiento y cambiarse por el mono uniforme que debía llevar, ahí se iba toda su tarde, entre mesas y pedidos.
Había tenido un pequeño rato de descanso en el que tomaba una gran bocanada de aire, el establecimiento aunque bastante amplio y con la servidumbre necesaria a veces simplemente no se daba abasto, y ese era uno de esos días. Sus manos alisaban el mandil que llevaba puesto mientras le echaba una ojeada alrededor.
En los últimos días casi no había tenido descanso alguno, recargó su pequeña espalda contra un mostrador y sacó su pequeño móvil del bolsillo, una media sonrisa apareció de lado en la comisura de sus labios.
Había soportado algunos días sin saber dónde se encontraba, pero debido a que era tan despistada no era un gran noticia para ella, aunque lamentable claro. Ya le había perdido en un par de ocasiones, pero ahora había sido una gran sorpresa haberse topado días atrás con el vecino al cual evitaba.
-¡Rin La mesa 6!
-¡Enseguida!
Nuevamente en la terraza mientras devoraba rápidamente un par de tostadas y jugo el albino había irrumpido en la ahora compartida estancia, como siempre la imagen del chico intimidaba a la joven, aunque no hubiese una razón aparente. Ya que si se le observaba bien no debía ser más que algunos años mayor que ella, era alto, sí, pero ¿la mayoría de los hombres lo eran no?
La mirada de Rin lo miraba de soslayo mientras analizaba aquello tratando de controlar sus nervios cada que le miraban y salía corriendo.
El porte serio del chico no se rompía ni con la actitud relajada que tomaba con las manos en los bolsillos y la posición despreocupada.
Había descubierto desde aquella mañana que le gustaba observarle.
Se movía con facilidad entre las mesas mientras con una sonrisa entregaba el pedido a los comensales, le era tan fácil el trato con las personas que aquel trabajo lo disfrutaba aunque era cansado, y no faltaba algún cliente ridículamente exigente, pero últimamente había algo que no le agradaba para nada.
Era el tercer día que miraba aquella figura por ahí, un atractivo hombre se sentaba en la esquina del local, y aunque se ganara un montón de miradas femeninas había algo en él que a ella no le gustaba para nada, le erizaba la piel y un escalofrío le recorría cuando por deber cruzaba palabras con él, además que durante su estancia en el lugar podía sentir su fija mirada.
Y aunque fuera quizás solo coincidencia, cada que debía ser atendida su mesa le tocaba específicamente a ella, la maldición de su mala suerte le causaba estragos por todos lados.
Y a eso es a lo que se refería exactamente, la mesa 6, era de aquel extraño hombre.
La mirada insistente no se separó de ella en ningún instante, y aunque no hablase más de lo necesario, era suficiente. Su simple presencia le intimidaba, pero la intimidaba con una extraña sensación en la boca del estómago. Dejando la pequeña taza sobre la mesa y con una sonrisa se marchó apresurada.
Desde la mesa la sonrisa maliciosa de aquel hombre, le despedían de una manera no muy grata.
…
Dentro de un caro automóvil, se desplazaba a una velocidad impresionante el joven albino.
Recargado contra su lujoso asiento, su mano derecha sobre el volante y la mirada fija enfrente, eso y la severa expresión en sus suaves facciones, enojo, era lo que su rostro destilaba.
Era uno de los días más pesados en aquella extenuante semana, casi no había pegado ojo y las pequeñas ojeras que se formaban bajo sus ojos podían confirmarlo.
Trabajo y más trabajo, y aunque no se pudiera decir que era un trabajo realmente, para él lo era. Y no era que no extrañara un poco su antiguo trabajo, pero hacer lo que realmente le gustaba era más que suficiente. Se había pasado dos noches seguidas revisado una y otra vez el montón de papeleo que había podido recopilar, y es que no era como las otras noches que hacia aquello.
Ahora parecía que no daba vueltas sobre algo que no tenía pies ni cabeza.
Ahora todo parecía tener… ¡Cuello!
Miro una vez más por los retrovisores antes de pisar hasta el fondo el acelerador, no había tiempo que perder.
Jaken le esperaba fuera de las grandes puertas de aquel inmenso edificio, decir que le esperaba desde hacía poco tiempo sería una gran mentira, y la impaciente figurilla solo se dedicaba a dar vueltas nervioso por el lugar, y es que recibir una llamada de su amo y escuchar una orden como aquella, solo podía significar algo.
Y podía apostar todo a que su gran amo no nunca se equivocaría y no lo haría en esta ocasión, todas sus expectativas se encontraban en su gran amo, y no era nada del otro mundo ya que un cerebro y una mentalidad como las de él eran únicas.
Por eso no dudaba ni un segundo en poner sus verdosas manos al fuego por él, y lo haría cada que pudiera, y también acudiría a su llamado, le buscaría un nuevo apartamento cada que tuviera que vivir fuera de su gran casa, ¡y esperaría todos sus retardos también!
Y pagaría todos esos cafés que tomaba y después se marchaba…
Algunas personas que pasaban por el lugar le miraban extraños mientras alzabas sus brazos y tenía aquella charla tan profunda consigo misma, pero algo que captó más la atención fue un majestuoso auto que llegó hasta la entrada del lugar con un estridente sonido proveniente del motor y de las grandes ruedas al frenar con aquella intensidad, y en un abrir de ojos estacionarse entra los dos autos con una precisión que dejó a un par de personas con la boca abierta y los ojos como platos.
– ¿Acabas de llegar? –Bajando del auto alzó la ceja mientras se dirigía al pequeño hombre y cerraba la puertezuela-Mmmm… Llegas tarde Jaken.
…
El espacio de la majestuosa oficina aguardaba a aquel atractivo hombre sentado en algo así como una sala de espera, a su lado, Jaken se removía incomodo en su asiento.
Aún no sabía muy bien porque se encontraba ahí, después de que su amo lo ignorara y subiera los peldaños como si nada, no le había dirigido palabra alguna. Y él, se veía de lo más tranquilo mientras ojeaba un gran libro acerca de arquitectura.
Las jóvenes asistentes de las diversas oficinas que se encontraban ahí no le despegaban ojo al joven, mientras que al contrario se sonrojaban y murmuraban entre ellas. Una de las escenas de lo más normales cuando Sesshoumaru se encontraba, aunque Jaken a su vez murmuraba cosas inaudibles y quejas sobre aquellas "despreciables y desvergonzadas mujeres que se osaban a mirar a su amo".
Sesshoumaru solo cerró el libro que tenía sobre las piernas de un golpe, lo acomodó sobre la mesilla y pronto se incorporó para echar a andar por el pasillo sin palabra alguna e ignorando a la asistente del director que le gritaba por el pasillo que aún no era su turno.
Una vez más Jaken se quedó sin habla observando aquella temeraria actitud, y atinando a seguirlo comenzó a correr detrás de él con su gritillo favorito.
– ¡Espéreme amito!
No era algo del otro mundo como Sesshoumaru con una actitud indiferente abrió las puertas de las oficinas del director de aquella famosa empresa.
El señor bando se incorporó de un saltó cuando Sesshoumaru entró como si nada en la habitación, y con un tono algo arrogante se posicionó delante del hombre sentándose sobre el asiento cubierto de cuero negro.
La mirada nerviosa de aquel hombre siguió cada uno de sus pasos hasta ver como el albino recargaba sus piernas cruzadas sobre el escritorio caoba.
–Se-Sesshoumaru…
–Señor bando, –hizo una larga pausa mientras inclinaba su cabeza en señal de respeto– Mejor que comience a hablarme del verdadero trabajo que quería al solicitar mis servicios, no juegue más conmigo…
El sonido al tragar del hombre se escuchó por toda la oficina, mientras con una expresión intimidadora Sesshoumaru esperaba sus explicaciones.
La hora de salir se aproximaba, el establecimiento estaba ya casi vacío, las pequeñas mesas que aún se encontraban ocupadas eran ahora atendidas por el grupo de mesaras del turno nocturno, Rin se encontraba inspeccionando que todo se quedara en su lugar mientras caminaba con paso decidido hasta los vestidores.
Dentro de ellos ya no se encontraba más que la última chica que además de Rin se despedía de ella ahora que la había visto entrar. Pero segundos después, todo quedo en completo silencio.
Soltó un suspiro cansada contra el pequeño locker en el que había guardado su ropa y zapatos aquella tarde. Se sentó sobre la banca alargada de metal y comenzó a quitarse el uniforme.
Acomodaba su uniforme dentro y acomodaba su chaqueta cuando por accidente su móvil cayó al piso, y una vez más recordando aquello que hacía algunas horas sus mejillas se sonrojaron.
Solo se había sentado a su lado y se lo había entregado, sus ojos no se despegaban de la pequeña pantalla de su móvil, y cuando habló, solo se disculpó por no haberlo devuelto antes.
Pero era un gran logro, ya que incluso ella se había disculpado por las molestias que le había causado casi a su llegada "el incidente del elevador", e incluso había podido cruzar más que unas cuentas oraciones como lo había hecho antes.
Se sonrió antes de tomar su bolso y Salir del lugar con esa sonrisa, se despidió del personal y con un gesto animado comenzó a andar calle arriba.
Detrás de ella y sin preámbulo alguno, un coche se deslizaba silencioso a su acecho.
En el asiento un chico conducía con una estúpida expresión en su cara, en el coche otros chicos miraban de igual forma a la fémina figura que avanzaba rápidamente.
La carne fresca para los lobos…
cap 10 :3! hola hola! nuevo cap! por fin T_T! hh una gran disuculpa por no haber actualizado pronto pero mi cabeza andaba bien lejos T-T! de este espero subir prontisismo la continuacion .3! gracias por leer!:DDD que tal? les gusto? no?T_T haha porfa comenteen!:D! comenten t.t
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