¡Otra capitulo! Lamento la demora, pero estuve algo enferma y sin ganas de escribir… Los Juegos del Hambre y todos sus personajes son propiedad de Suzanne Collins.
Capítulo 10
Peeta's POV
Realizo mis actividades diarias en automático. Mi mente esta distraída con lo que ocurrirá por la tarde: una parte de mi muere de ganas por conocer a mi bebé, pero debo confesar que no quisiera enfrentarme a Katniss. En casa nos evitamos tanto como nos es posible; solo nos vemos para asegurarme de que está comiendo como debe. El resto del tiempo, finjo que no está ahí.
Es difícil y doloroso, pero estoy decidido. Mantendré mi distancia, aunque ésta me mate. Amo a Katniss, no hay forma de negarlo, pero me harte de ser yo quien siempre tenga que entenderla, justificarla y aguantarla.
Hay días que me pregunto si no habría sido mejor que se hubiera quedado con Gale. Al menos yo sabría dónde estoy parado: con un amor imposible y no correspondido. Pero aquí estoy, sin saber bien que somos y con ella restregándome en la cara su incapacidad de decidir lo que siente por mí.
A veces me siento tentado a sentarme con ella y decirle "está bien, hablemos". Sin embargo, sé que eso será infinitamente más doloroso. Katniss es muy mala expresando sus sentimientos y yo ya me harte de tratar de leer entre líneas. Además, creo que mi interpretación de sus silencios es demasiado optimista. Mejor así: mejor mantenernos lejos.
-¿Listo para esta tarde?- me pregunta Coral, entrando a la cocina, llevando consigo dos pesados sacos de harina.
-¿Cómo haces eso?- le pregunto, al verla colocar los sacos frente a mí, con calma y una sonrisa, como si no representara ningún esfuerzo cargarlos.
Coral se encoge de hombros. –No evadas el tema- me dice, con una sonrisa de complicidad y yo suspiro -¿aún no se hablan?- Sacudo la cabeza –Wow. Honestamente no creí que duraran tanto- me dice- a veces me sorprende tu fuerza de voluntad.
Sonrío, irónico. –A mí también me sorprende- suspiro- pero es muy difícil.
Ella asiente, empática. -¿Van a seguir por siempre así?
-No. Supongo que no. Supongo que tenemos que hablar. Pero… no estoy listo.
-¿Y piensas que algún día lo estarás?
-No- suspiro, derrotado- supongo que uno nunca está preparado para que le rompan el corazón.
No decimos nada más. Coral me deja trabajar en silencio, a sabiendas de la tormenta que agita mi alma y mi corazón. Esta situación con Katniss me duele muchísimo: tengo todo lo que siempre quise; a la mujer que me robo el corazón desde que nos conocimos, una vida tranquila y prospera y un bebé en camino. Pero al mismo tiempo, no tengo nada, pues la mujer que amo no me ama y que, si pudiera escoger, no llevaría a mi bebé en su vientre.
Todo esto es terriblemente injusto para los tres.
Pero estoy decidido a ser un buen padre y darle a mi hijo todo lo que pueda querer. Aunque la cruel realidad es que lo que más necesita (el amor de su madre) le será negado. Igual que a mí. Nunca seremos una familia feliz, pero tendré que hacerlo funcionar.
Por él y por mí, tendré que encontrar la manera de que hacerlo funcionar.
Umm… no me convence. Pero supongo que funciona…
¡Gracias por leer!
