Hola a mis queridisimas y cada vez menos lectoras:
Después de dos meses de ausencia, quiero que sepan que las extrañé mucho y que me pone muy feliz poder "verlas" de nuevo!
También quiero que sepan que valoro muchísimo los reviews que me mandan, que me hacen muy feliz y que espero que si leen mi fic no les de pereza mandarme al menos una línea para saber qué tanto les gusta lo que leyeron.
Les dejo el décimo capitulo de muchos... la tormenta en el paraíso, lo que pasa después de que las dos parejas protagónicas se pelean. Qué pasará con Ron? Como le pedirá perdón Malfoy a su prometida? Ella lo perdonará? Qué va a hacer Harry con Ginny? Y la boda seguirá en pie? Tantas preguntas sin respuesta!! Y tantas otras que tendrán ustedes!! Me muero de ganas de que me digan que piensan!! Creo que este capitulo me quedó un poco mas descriptivo que los demás, pero espero que no se les haga aburrido. Tiene muchas cositas interesantes
Como pudieron darse cuenta, cambié el titulo de muchos capitulos para ponerles uno con nombre de canción, me pareció una buena idea y ahora así serán todos... esta vez es una canción de Ricky Martín.
Bueno, ya me callo porque he hablado mucho... ven lo que pasa cuando una no habla con sus lectoras por dos meses?? Jaja
10
Te extraño, te olvido, te amo
Silenciosas lágrimas brotaban de sus ojos almendrados sin que ella pudiera hacer nada por controlarlas. Hermione sentía cómo sus piernas iban perdiendo cada vez más fuerza. No podía caminar, ya ni siquiera pensar en correr. Dio largos pasos tan rápido como pudo, sin importarle a dónde, solamente quería estar muy lejos de Draco.
Sentía una opresión tan fuerte en el pecho que por unos segundos no pudo respirar, se asustó y se detuvo sin poder seguir caminando.
Se dejó caer sobre sus rodillas y su vestido impecablemente blanco se ensució de tierra. Ni siquiera lo notó. Los pensamientos que ocupaban su mente eran mucho mas poderosos que un vestido de disfraz.
Tenía clavada en la memoria la mirada de tristeza y decepción de su prometido cuando le mencionó a Pansy. Incluso aunque lo hubiera negado, ella sabía que había pasado entre ellos porque esos ojos grises que conocía a la perfección, no sabían mentir. El otro recuerdo era una sencilla frase, una frase que la atormentaba. La involuntaria confesión de la joven Parkinson: "cuando Draco y yo nos acostamos..."
Ambos pensamientos, uno mas doloroso que el otro, le daban vueltas por la cabeza insistentemente, haciendo que le doliera
Intentando alejarse de ellos, recordó otro momento: la noche anterior con su novio, la primera vez con su prometido. Hasta ese momento la había recordado con tanto cariño que creyó imposible poder opacar las sensaciones y los sentimientos de ese momento tan especial. Pero ahora parecía que el mundo se había volteado. Al ver manchado ese recuerdo con un engaño, soltó un grito de furia y de dolor.
¿Por qué? – se preguntaba – ¿qué debo hacer ahora?
Ron miró a Lavender contoneándose al caminar por la orilla de la alberca. El pelirrojo se sorprendió a si mismo cuando se dio cuenta de que la observaba con una sonrisa boba en la cara. Y es que siendo sinceros, el disfraz le sentaba de maravilla. Pero no sabía exactamente qué era lo que llamaba su atención.
Definitivamente, Lavender se estaba comportando de una manera extraña. Y no solo esta vez sino cada vez que la encontraba. Había algo en ella que lo hacía sentir incómodo pero a la vez deseoso de seguirle el juego.
Aunque sabía que quien juega con fuego se puede quemar, la tentación de responder a alguna de sus insinuaciones era enorme. Además, si se había hecho la firme resolución de que su "obsesión" (como Ginny la llamaba) con Hermione fuera historia, bien podía darse la oportunidad de intentar algo con la rubia... de nuevo. Recordó qué fue lo que lo hizo dejarla y decidió que aún no estaba preparado para la cursilería... pero se detuvo a pensarlo un momento y se dio cuenta de que Lavender ya no era la misma de antes. Ya no buscaba apelativos ridículos ni clichés cursis, sino al contrario, parecía querérselo comer con la mirada... como en ese momento, en que elevaba lentamente su copa de cóctel para brindar con él mientras dibujaba una sonrisa seductora en sus labios.
Ron levantó su tequila para responder al gesto de ella y tras hacerlo ambos bebieron, pero el pelirrojo no pudo empezar a coquetearle porque de pronto se dio cuenta de que llevaba mucho tiempo sin ver a Hermione. El corazón le dio un vuelco al pensar que podía estar en peligro y se levantó dejando su vaso vacío en la primera mesa que encontró.
Caminó mirando por encima de la gente y sus ridículos disfraces, inspeccionó el inmenso jardín y no encontró rastro de ella. Su corazón latía aceleradamente y su desesperación aumentaba cuando en su búsqueda no encontraba a su mejor amiga. Pero de pronto se dio cuenta de algo que lo tranquilizo un poco: Malfoy tampoco estaba. Lo mas probable era que estuvieran juntos. Por sanidad mental, no intentó imaginarse lo que estarían haciendo. Volvió a su lugar de origen, intentando encontrar a su hermana y a Harry, con ellos podía pasarla mejor.
Pero cuando caminaba rumbo a la fiesta de nuevo por la parte de atrás de la piscina, encontró al rubio enfrascado en una acalorada discusión con Parkinson.
Te lo juro, Draco – le suplicaba la rubia – ¡nunca quise que Hermione se enterara!
¡Pero lo hizo, Pansy! – gritaba fuera de sí – ¿no pudiste quedarte callada?
Ya te lo dije – gritó con rabia – ¡No fue con esa intención! Ni siquiera quería...
Draco golpeó fuertemente un árbol para soltar un poco de la rabia contenida.
¡Pasó hace años, Pansy! ¡Años! – su tono no cambiaba, sino que sonaba cada vez más desesperado – ¡¿Y tu sigues recordándolo y haciéndolo tema de conversación?!
Al escuchar esta conversación, Ron sintió una inmensa curiosidad por saber de qué hablaban pero pensó de inmediato en que lo más importante ahora no era enterarse de la noticia sino encontrar a su amiga, saber que estaba bien. Imaginando lo peor, se alejó a toda prisa en busca de la castaña sin terminar de escuchar la conversación.
La joven Parkinson lo miró con desdén, al ver herido su ego femenino
¿Así que crees que nuestro encuentro sexual es un tema común en mis conversaciones? – preguntó indignada y mirándolo con desdén – créeme cuando te digo que no fue algo digno de recordar por su calidad, ni siquiera por su empeño – su tono y sus palabras sonaban mucho mas dolidas de lo que quería – así que no, no es un tema de conversación para mi.
El rubio iba a responderle que ella tampoco había estado tan bien pero se dio cuenta de que no buscaba convencer a su amiga de lo buen amante que era.
No pienso en ti como el niño con el que me acosté una vez, Draco – siguió ella enfadada pero sobre todo, herida – creí que a pesar de ello podíamos ser amigos pero si tú me tienes en el concepto de lagarta que añora sus buenos días contigo, esto no va a funcionar...
Estuvo a punto de irse corriendo, y al borde de las lágrimas pero Draco la detuvo.
Suéltame – ordenó aunque sin mucha autoridad porque el nudo en su garganta le impedía hablar claramente
Lo siento mucho – le dijo él apretando su mano – no creo eso de ti. Te quiero y eres mi amiga, pero entiéndeme... – bufó intentando disimular sus inmensas ganas de gritar – me siento un cobarde por herir al amor de mi vida... no quiero que tu también te vayas enfadada conmigo – suspiró y por primera vez habló con tranquilidad – perdóname... por favor.
La joven Parkinson se enterneció al escucharlo y tragó saliva para evitar derramar las lágrimas que habían estado a punto de salir. Lo miró con un inmenso cariño y lo abrazó con fuerza
No la perdiste – lo animó – ve a hablar con ella... aclara las cosas... Draco, Hermione te ama y tu a ella... y eso es mas fuerte que...
¿Que haberme acostado contigo? – preguntó con ironía, despegándose de su abrazo
Pansy sonrió acongojada al ver la impotencia reflejada en la cara de su amigo.
Ustedes deben decidir qué es mas grande – dijo finalmente – Draco, lo siento de verdad, nunca hubiera querido que Hermione se enterara así pero ya que pasó, creo que es mejor... – sus ojos verdes hablaban con sinceridad – es mejor que no haya secretos entre ustedes...
No supo cuanto tiempo permaneció así, recargada sobre un árbol de grueso tronco, sollozando con los ojos cerrados, probando el sabor de sus lágrimas sin poder controlarlas. De pronto todo se volvió extraño... lo que creía seguro ya no lo era, lo que antes le parecía sincero ahora le causaba dudas, y la persona que más amaba en la vida, la había herido.
Se sentía sola.. engañada, decepcionada, triste. Por un momento se sintió desvanecer y el peso le ganó, logrando que se fuera de lado, sin tener fuerzas para levantarse. Se tapó la cara con las manos y siguió llorando.
De pronto sintió unas manos que la sostenían y la arropaban en una extraña capa azul con una cruz dorada en el centro.
¡Hermione! ¿estás bien? – preguntó una voz muy preocupada que reconoció enseguida
La castaña no respondió, solo pudo parpadear mientras seguía respirando lentamente para tranquilizarse, como si el habla le hubiera sido arrebatada y se comunicara con los ojos.
De inmediato, Ron sacó su varita de la bota y lanzó un hechizo rastreador. No podía perder tiempo esperando que su amiga le respondiera si había visto a alguien sospechoso. Al terminar de girar en el aire, la varita se colocó delicadamente en las manos de su dueño, señalando así que no había mortifagos cerca. De lo contrario hubiera dado vueltas sin control y sacado chispas rojas.
Ron suspiró aliviado y enseguida se arrodillo junto a su amiga
¿Estás bien? – repitió mirándola con ternura y con dolor
Por favor, sácame de aquí – dio por respuesta – llévame, por favor... no quiero seguir aquí – sollozó anegada en lágrimas – ¡no quiero ver a nadie!
Si, claro – dijo abrazándola con fuerza – por supuesto... pero – rogó desesperado – no llores... por favor
Hermione asintió débilmente aunque siguió sollozando. El pelirrojo limpió sus lágrimas y tras sonreírle, pasó sus brazos por debajo de las piernas de ella, llevándola como a una niña pequeña. A partir de ese momento, Hermione se perdió en su cuello. Era como si el viento la quemara, no quería ver nada ni a nadie en ese momento. Y solo entre los brazos de Ron se sentía segura.
El pelirrojo permaneció de pie, dudando hacia donde debía dirigirse. Su primera intención fue llevarla a su departamento donde estaría cuidada por él todo el tiempo, pero después pensó en los problemas que le ocasionaría dormir en la cama de su mejor amigo estando comprometida. Contra su voluntad, y por el bien de ella, se apareció junto con la castaña en la madriguera.
Ya estás fuera de allí – susurró a una Hermione que no quería soltarse de su cuello ni tampoco responder nada – estás en casa.
Ron permaneció unos segundos de pie en el marco de la puerta sin saber qué hacer... no quería ser entrometido pero necesitaba saber que su amiga estaba bien, que nada extraño había pasado.
Mione – susurró mientras la llevaba a acostarse en un sillón – ¿estás bien?
La joven siguió sin responder aunque ya se había soltado de su cuello. Movió la cabeza negativamente. Aunque sus ojos hinchados gritaban que le estaba pasando algo muy grave, no quería hablar con Ron sobre lo ocurrido en la fiesta ¿Cómo iba a darle motivos para que se enojara más con Draco? No sabía de lo que era capaz pero después de su conversación con Harry, no confiaba mucho en su sentido común.
Todo está bien ahora – dijo él sentándose en el sillón junto a ella y tomándola de las manos – sólo quiero que me digas si algo extraño pasó, si alguien te lastimó...
Ante esta ultima aseveración, Hermione empezó a reír a la par que gruesas lágrimas se deslizaban por sus mejillas. Claro que alguien la había lastimado. La persona que mas amaba en el mundo la había engañado.
¿Alguien te amenazó? – preguntó en busca de información que pudiera darle alguna pista de un mortifago siguiéndola – ¿Viste que algo extraño pasara alrededor tuyo?
La castaña no percibió el fondo de las preguntas, ni la preocupación mayor de su amigo, solamente sollozaba.
No me siento bien – murmuró recostándose sobre las piernas del pelirrojo.
Imbécil – se decía a sí mismo mientras caminaba entre los árboles como león enjaulado. Las palabras de su prometida estaban clavadas en su mente: "Tuviste muchas oportunidades para decirme la verdad". Y tenía razón. Pero el pavor a que se alejara, la cobardía al imaginarse su reacción, el miedo de provocar que su sonrisa desapareciera de su rostro dando paso al llanto, como de hecho acababa de suceder hacía unos minutos, lo habían frenado.
Golpeó y pateó el árbol más cercano, furioso con él mismo.
¿Malfoy...? – lo llamó un preocupado Blaise en la oscuridad – la gente está preguntando por ti y...
Hermione lo sabe, Zabini – dijo con la cara roja por la furia – finalmente mi prometida se entero de mi secreto con Pansy
Pero... – su amigo no sabía qué decir - ¿cómo...? ¿quién...?
Escuchó una conversación entre Pansy y Samantha... – dijo con las manos sobre los ojos – ¡soy un imbécil y un cobarde!
Blaise lo miró con el ceño fruncido intentando decirle algo para tranquilizarlo, pero sabía que dado el estado en el que se encontraba, eso era imposible. Decidió que lo mejor era ayudarle a sacar toda la furia y la impotencia que sentía.
No entiendo por qué es tan grave – dijo con un tono de confusión – todo el mundo se acuesta en el colegio...
¡Ya te lo dije! – gritó desesperado – Hermione no es como todo el mundo... para ella es muy importante...
¿Que no te hayas acostado con nadie? – dijo en un tono que a Draco le preció burlón – ¡por favor, Malfoy! Ella sabía como eras antes de que saliera contigo... ¡ahora no puede hacerse la ofendida!
Ese comentario era todo lo que necesitaba para descargar su furia con alguien. Una provocación de quien fuera, no importaba si el mismo Voldemort venía a desafiarlo a muerte. Se sentía tan miserable y tenía tanta frustración guardada que pelearía con quien fuera.
Se dejó ir contra su amigo y lanzó puñetazos al aire, pues Zabini los esquivaba todos. Así duró un par de minutos, descargando su furia contra su amigo que cuando no esquivaba, los paraba con las manos aunque un par de golpes si lograron tocarle en los brazos y en las costillas. Pero sólo se defendió, sin atacarlo. Cuando se hubo cansado, Draco puso sus manos sobre las rodillas para poder respirar mejor. Miró a su amigo con la poca luz que reflejaba la luna.
¿Ya... estás... más tranquilo? – preguntó Blaise, jadeante
Malfoy asintió respirando sonoramente.
Para ella eres importante tú – comentó su amigo haciéndole ver su punto de vista – Hermione es una chica muy inteligente y no suele valorar a las personas parcialmente, te quiere a ti, no solo a una parte de ti...
El joven Malfoy se irguió y acercándose a él, le dio un par de palmadas en la espalda y movió afirmativamente la cabeza.
Zabini asintió sonriente.
Creo que iré a decirles que la fiesta terminó – dijo dirigiéndose hacia la piscina – tú no tienes que volver allá... ve a casa
Draco asintió de nuevo, sintiendo que su amigo le había quitado un gran peso de encima.
Zabini... – lo llamó sintiéndose entre estúpido y agradecido – ... gracias
Cuando quieras – respondió él, alejándose – y te felicito por tu gancho derecho... casi me rompes una costilla.
Pero el comentario solo logró sacar una ligera sonrisa de los labios del rubio que desapareció de inmediato.
Hermione estaba con la vista fija en las llamas de la chimenea frente al sillón en el que se encontraba sentada desde hacía una hora. Tenía una taza de té casi llena en la mano y sentía como si no fuera ella la que ocupaba su adolorido cuerpo en ese momento. Había escuchado muchas veces la frase "me duele el corazón", incluso lo había dicho algunas veces pero nunca había sentido como ahora, con cada respiración, un pinchazo de dolor. No eran solo palabras. Físicamente, el corazón le dolía.
Ron, que no había despegado la mirada de ella mas que para hacer aparecer el té que la tranquilizara, la contemplaba con tristeza.
Bebe – le dijo por tercera vez – te hará bien
Hasta ese momento, la castaña giró para verlo. Lo contempló con los ojos muy abiertos, observándola sin perder detalle, las mejillas rojas por su cercanía con el fuego, la camisa blanca desabotonada y las botas de mosquetero que tanto le habían gustado a la castaña a medio quitar.
Muchas gracias Ron pero... – con debilidad se levantó del sillón y la capa con que Ron la había arropado, cayó a sus pies – creo que me iré a dormir
No había hecho conciencia pero llevaba muchas horas sin comer y a pesar de la insistencia de Ron, se negaba a probar bocado.
Quiso decirle muchas cosas, hacerla entender que él siempre estaría allí para ella aunque no quisiera nada de él mas que ser su amigo. Eso le bastaba... pero no le pareció el momento adecuado para hablar, así que solo asintió con decepción, se puso de pie y la siguió. Ella agradeció el gesto y comenzó a subir las escaleras pero cuando iba a la mitad, estuvo a punto de caer... de no haber sido porque los brazos de su amigo la detuvieron.
La segunda vez esta noche – dijo la castaña intentando sonar animada
¿Perdón? – preguntó él, cargándola para terminar de subir las escaleras con ella en brazos
Es la segunda vez que me salvas esta noche...
Sabes que te salvaría las veces que fuera necesario – respondió con sinceridad y por primera vez en mucho tiempo, sin intención de seducirla.
Hermione sonrió ligeramente y se bajó de sus brazos en la puerta de su habitación.
Gracias por todo, Ron – dijo dándole un beso en la mejilla – eres el mejor amigo que tengo...
Ron asintió y abrió la puerta, por donde la vio pasar con parsimonia. No se desvistió y mucho menos se despintó. El peinado no necesitaba deshacerlo porque ya no existía. Solo se acostó así como estaba y cerró los ojos aunque no pudo conciliar el sueño sino hasta las cuatro de la mañana.
Durante todo ese tiempo, Ron dio vueltas cada veinte minutos para ver si su amiga estaba bien, si no necesitaba algo... y no podía negarlo, solamente para verla. Después de tanto tiempo tan distanciados, el simple hecho de tenerla durmiendo bajo el mismo techo que él lo hizo esbozar una sonrisa que no se le quitó en mucho tiempo.
A eso de las diez, Ginny bajó por algo de desayunar y se encontró con su hermano dormido sentado en el sillón frente a la chimenea. La cabeza le colgaba de lado y se había tapado con su capa. Se acercó a él e intentó acomodarlo para que se recostara a lo largo del sillón pero él se despertó de inmediato
Hermione... – fue lo primero que salió de su boca
Ginny lo miró con el ceño fruncido. ¿Estaría soñando con ella?
No – dijo quitándole la capa con la que pretendía taparlo – Ginny, tu hermana favorita... ¿qué haces aquí?
¿Cómo está Hermione? – preguntó él dirigiendo su mirada hacia la escalera
Dormida, supongo...
¿Ya la viste? ¿Está en su cama? ¿Estás segura de que está bien?
Muy bien, ya me asustaste... – dijo con los brazos cruzados – ¿Por qué estás tan raro?
Pero él no respondió, y se dirigió a la habitación de Hermione subiendo las escaleras de dos en dos. Al llegar a la puerta que él mismo había dejado entreabierta, se asomó y la contempló. La luz del sol que se colaba por las cortinas le daba en el cuerpo y pudo notar su respiración acompasada.
Sonriendo y más tranquilo, bajó y miró atentamente a su hermana por primera vez. También tenía el maquillaje del día anterior, el rimel corrido y la sábana marcada en la cara.
Te ves espantosa – dijo sentándose a la mesa
Mira quien habla... – se burló la joven – al menos yo no uso lo que queda de mi disfraz de ayer...
Ron se miró y con un golpe de varita cambió su disfraz por unos jeans y una playera roja.
¿Por qué estás así? – preguntó el pelirrojo – te ves mal
¿Y tu que haces aquí? – dijo su hermana mirándolo con recelo mientras le pasaba una taza de café – y preguntando por Hermione...
Se miraron esperando a ver quien respondía primero. El joven Weasley se dio por vencido y tras dar un sorbo a su café respondió
Malfoy y Hermione se pelearon ayer... ella estaba muy mal y la traje a casa
¿Se pelearon? – exclamó ella sorprendida – ¿por qué?
No lo sé – dijo levantando los hombros – solo sé que está muy enojada con la sabandija...
Ginny quedó sumergida en sus pensamientos y sin darse cuenta sonrió cínicamente
¿Qué te hace tanta gracia? – preguntó su hermano con curiosidad
Creo que ayer no fue una buena noche para nadie – confesó partiendo su waffle con durazno
¿Por qué lo dices?
La joven Weasley miró a su hermano y haciendo un esfuerzo sobrehumano por no perder el control, suspiró
Harry y yo rompimos ayer
¡¿Qué?! – el pelirrojo dejó de partir el pedazo de waffle que intentaba robarle a su hermana - ¿por qué? Si ustedes son la pareja mas desagradablemente feliz que conozco...
Créeme, si nos hubieras visto ayer no pensarías lo mismo
Pero por qué rompieron, Gin? – insistió – si es por lo de Karen te juro que no pasó nada entre ellos. Él pensaba en ti todo el tiempo, ¿no te diste cuenta del impresionante parecido que tiene ella contigo?
Ginny asintió lentamente
No es Karen, Ron – suspiró sonoramente – es que me voy a Alemania a estudiar periodismo mágico...
¿Y?
Y Harry no – completó aunque eso ya lo sabían ambos
¿Y en Alemania no hay redes flu?
Sabes que la red flu no funciona en tramos tan largos ni con tanta frecuencia para un mismo destino...
Harry podría volar a verte... – dio como solución su hermano
No es lo mismo, Ron...
No entiendo por qué terminar algo como lo que tienen porque te vas – dijo con sinceridad su hermano – no es como si alguno se fuera a morir...
No, claro que no – respondió bebiendo lo que quedaba de su jugo – pero creo que esto será bueno para ambos, para nuestra relación...
¿De verdad? – se burló el joven Weasley – yo lo que creo es que tú y Harry son un par de idiotas...
A veces... pero no seas tan duro con ella – terció la voz de Hermione tras él
Su cara estaba limpia, su pelo parecía recién lavado y había sustituido a la romana por unos pants grises y una polo negra.
Hermione – exclamaron los dos
¿Estás bien? – preguntó Ron
¿Qué pasó? – inquirió su amiga
No pasa nada, estoy muy bien – dijo sentándose junto a Ron – solo tengo un poco de hambre.
Y tras decir eso apareció un plato con hot cakes con jarabe de chocolate con helado de chocolate y una malteada... de chocolate.
Los hermanos la miraron engullir todas esas calorías sin decir una sola palabra. Solo sonreían cada vez que ella los miraba levantando las cejas para preguntar qué querían. Cuando hubo terminado, los tres se sentaron en la sala, viéndose las caras.
Dicen que el chocolate es bueno para la depresión – comentó Ginny, intentando sonar casual
Yo también lo escuché – dijo la castaña esbozando una ligera sonrisa – y no funciona, créeme... – suspiró – me sigo sintiendo igual o peor que ayer...
Hermione, ¿qué pasó? – preguntó su amiga
Pero ella, haciendo un gesto que indicaba la presencia de Ron, negó con la cabeza
No quiero hablar de eso ahora...
¿Quieres que me vaya? – preguntó el pelirrojo poniéndose de pie.
No, no... – y diciendo esto, Hermione lo jaló del brazo para que se sentara junto a ella y pudiera recargarse en su hombro – quédate aquí, por favor...
Ginny los miró y con cada movimiento de la castaña entornaba más los ojos y su gesto se iba haciendo más y más incrédulo.
¿Quieren que me vaya yo? – preguntó finalmente, al no recibir una explicación por lo que le pareció una de las actitudes mas extrañas de su amiga tras el enfado con su hermano.
Pero no hubo tiempo a que le respondieran. En ese momento un automóvil se detenía frente a la madriguera. Hermione reconoció el ruido del motor y dio un salto que la hizo ponerse de pie de inmediato
Dile que no quiero verlo – pidió a su amiga
¿Que le diga a quien? – preguntó ella imitándola
A Draco – continuó – no quiero verlo... todavía
¿Pero por qué?
¡Te cuento después! – gritó mientras se escuchaba el timbre de la puerta – por lo pronto solo dile eso... no quiero verlo.
La joven Weasley la miró sin entender pero no pudo seguir preguntando. Hermione ya estaba corriendo camino a su habitación, aparentemente decidida a no hablar con su prometido. Ginny suspiró y abrió la puerta.
Hola – la saludó secamente Draco
Malfoy... – respondió ella de la misma manera – Hermione no quiere verte...
Draco suspiró y asintió con la cabeza
Lo suponía – dijo con pesar – ¿pero podrías darle esto?
Y le extendió una docena de hermosas rosas rojas.
Ginny asintió y las recibió. Aunque le quemaba la duda, no podía preguntárselo a él. En cuanto pusiera un pie fuera de su casa, iría corriendo a preguntarle a su amiga de qué se trataba todo eso
¿Es todo? – preguntó la joven con desdén
Draco asintió apesadumbrado pero antes de que Ginny le cerrara la puerta en la cara, agregó
Por favor, dile que la amo...
Ella asintió de nuevo y cerró la puerta.
Draco se quedó contemplándola con impotencia pues sabía que a escasos metros se encontraba su prometida pero le dolía en el alma saber que no quería verlo. Aunque él no pensaba desistir. Valía la pena soportarlo todo por ella.
Estaba a punto de irse cuando la puerta se abrió de nuevo. El corazón le dio un vuelco pues esperaba que Hermione se hubiera ablandado con las flores y lo perdonara... pero no era ella.
No sé que le hiciste, Malfoy – dijo Ron cerrando la puerta tras él y cruzando los brazos – pero no te voy a permitir que la hagas sufrir, ¿me entiendes?
Draco rió con suficiencia, para cubrir la furia que le daba pensar que Ron estaba en la misma casa que Hermione y que él no podía ni siquiera verla.
No necesitas hacerte el héroe conmigo, Weasley – le dijo con altivez – mi prometida ya tiene a su príncipe azul... ¿y adivina que? No eres tú...
Me tiene sin cuidado no llevar el título – dijo sonriendo con maldad – porque a fin de cuentas fui yo quien la cuidó ayer, fui yo quien estuvo con ella... fui yo quien le dio mi hombro para llorar – el estómago de Draco dio un vuelco y debió hacer una mueca porque Ron siguió para hacerlo rabiar – si, llorar... gracias a su "príncipe azul" – la ironía era evidente y ahora la acompaña de gestos –... si así están los papeles, está bien... te dejo el título oficial.
Las palabras tan mordaces del pelirrojo lo dejaron de una pieza y no tuvo tiempo para responder nada. Sintiéndose, si era posible, aún mas culpable tras la noticia de que había llorado tanto, contempló la ventana de la habitación de su prometida desde donde ella lo miraba sin que él se diera cuenta.
Oooooo
Tus flores – dijo Ginny dejándolas sobre la cama – ¿ahora me vas a decir qué demonios pasó ayer?
Draco se acostó con Pansy – suspiró la castaña mientras veía a su prometido alejarse en su auto
¿¿Qué?? – exclamó escandalizada la joven Weasley – ¿pero como pudo? ¿En tu fiesta de compromiso? ¡El muy desgraciado! ¡De haber sabido le hubiera deshecho las flores en esa cara de imbécil que tiene...!
Hermione sonrió ligeramente
No se acostó con ella en nuestra despedida – dijo sentándose sobre la cama, contemplando las flores pero evitando tocarlas como si tuvieran algún hechizo – fue hace mucho... incluso antes de conocerme... – aclaró – antes de salir conmigo...
Ginny dejó de estar tan furiosa y se sentó junto a ella. Sin preguntar nada, permitió que Hermione siguiera con su explicación.
Él me había dicho que...
Ginny la miró esperando a que continuara pero ella se acostó y cerró los ojos
¿Qué...? – la apremió la joven
Que quería que yo fuera la primera
Su voz sonaba fuertemente decepcionada y Ginny supo reconocer ese sentimiento en su amiga. Su gesto de desesperación desapareció y dio paso a uno de comprensión. Se acostó junto a ella y suspiró con las manos en el vientre.
Lo siento, amiga – le dijo con sinceridad – quisiera evitarte una desilusión como esta pero... el dolor y la decepción bien vividos te hacen crecer mucho...
Hermione permaneció unos segundos en silencio, asimilando las palabras de Ginny. Dolor y decepción. Dos sentimientos que nunca imaginó que podía asociar con Draco.
Si – dijo finalmente, con los ojos cristalizados – pero mientras tanto, ¡como duele, Gin!
La pelirroja desvió su mirada hacia ella. Justo en ese momento una lágrima rebelde se deslizaba por su mejilla para ir a perderse en el edredón.
Te entiendo – la consoló mientras acariciaba su pelo – no sabes cuánto lo siento... pero aquí estoy para ti. Lo sabes, ¿verdad?
La castaña asintió sin poder decir nada. El apoyo que Ron y Ginny le habían mostrado era mucho mas de lo que podía pedir.
Ambas permanecieron acostadas por media hora hasta que Hermione se cansó de pensar en sí misma y giró hacia su amiga. Cuando lo hizo, notó algo raro en su semblante. Además de la cara llena de maquillaje y el rimel corrido, tenía los ojos hinchados.
¿Tu tampoco estás bien... – dijo en un modo que empezó siendo pregunta pero terminó siendo una afirmación tajante - ¿qué tienes?
La pelirroja movió negativamente la cabeza mientras sonreía tristemente
Harry y yo rompimos ayer...
¿¿Qué?? – Hermione se sentó de inmediato, como si un resorte la jalara del pecho – no puedo creerlo... ¡¿por qué?!
Ginny no pudo evitar sonreír al notar su reacción pero al saber que estaba con la persona a la que le tenía mas confianza en el mundo, esa sonrisa se mezcló con un sollozo y las lágrimas se apoderaron de ella.
No podemos mantener una relación a distancia – dijo con pena – voy a estar cuatro años estudiando en Alemania y él...
Él puede ir a visitarte – completó Hermione mientras ponía su mano sobre la de ella y la apretaba, como gesto de apoyo.
Claro – dijo sarcástica mientras negaba con la cabeza – ¿dos veces al mes? No es suficiente, Her...
Pero Ginny, si los dos se quieren... – siguió ella intentando hacerla entender su perspectiva – ¿qué mas da la distancia?
No existe el amor de lejos, Hermione – afirmó tajantemente
Eso depende de qué tan fuerte sea ese amor – completó su amiga, desesperándose un poco ante la testarudez de la pelirroja
Ginny suspiró y cerró los ojos mientras se los apretaba con las palmas de las manos
Será una prueba – dijo ella – si después de cuatro años nos damos cuenta de que seguimos enamorados, entonces sabré que es real.
Ante semejante frase, a Hermione le costó trabajo encontrar las palabras que la hicieran darse cuenta de lo que estaba diciendo
Con todo respeto amiga, me parece una tontería – Ginny la miró sorprendida de la dureza tan poco común en ella – lo suyo es real y solo hace falta verlos para saberlo...
Entonces nuestro amor superará este obstáculo – afirmó mientras se secaba las últimas lágrimas – créeme, me duele mucho tomar esta decisión pero de verdad pienso que será lo mejor para los dos.
Hermione suspiró
No estoy de acuerdo contigo – afirmó mientras la miraba a los ojos – pero sabes que te apoyo en lo que decidas.
Gracias – dijo ella sonriendo ligeramente – lo sé
Y quedaron en silencio. Las dos sumidas en sus tristes pensamientos y ahora, compartiendo los de la otra.
¡Vaya par! – se burló Ginny – las dos acostadas y deprimidas, contándonos nuestras penas y llorando como tontas
Hermione rio con el comentario. Asintió
Me alegra que estés aquí para poder ser una tonta contigo – le dijo sinceramente – eres una de las pocas personas con las que puedo ser realmente yo.
Ginny la miró con agradecimiento mientras sonreía
Lo mismo digo amiga...
Y las dos se abrazaron, dejando salir de nuevo lágrimas silenciosas de alegría mezclada con tristeza.
Cuando se soltaron, se miraron, se dieron cuenta del estado lamentable en que se encontraban y empezaron a reírse. Como burla, como alivio, como cómplices...
Propongo que salgamos – dijo Ginny poniéndose de pie
Me parece una excelente idea – agregó la castaña secándose los ojos – estar encerradas llorando no nos va a traer nada bueno...
¿Y a donde quieres ir?
Tiene que ser un lugar que nos ayude a dejar de pensar, tal vez...
El centro comercial – propusieron las dos al mismo tiempo
Excelente idea, colega... – dijo Ginny, sonriendo
Además necesito con urgencia unos zapatos rojos...
Las dos se encaminaron hacia la escalera, pero antes de salir, Hermione hizo que con un movimiento de varita, las flores se colocaran en un florero con agua sobre su escritorio.
Se dirigieron al mall mágico más grande de Londres, donde pasaron toda la tarde, comieron y entraron a todas las tiendas posibles.
Túnicas, zapatos, muebles, varitas, esencias, ingredientes para pociones, juegos de habilidad, tiendas de quidditch... hasta ese momento no habían pensado en sus respectivos sufrimientos y todo iba bien... hasta que se encontraron con "Customagic" un lugar donde vendían y rentaban disfraces mágicos.
Y alli, en el aparador, burlándose de ella, un disfraz de sirena enfundado en un maniquí sin rostro que aleteaba con la cola de color turquesa gracias a un hechizo de movimiento. Hermione dejó sus bolsas de compra en el suelo y permaneció mirando el disfraz. Ginny pudo notar como su rostro se ensombrecía y su gesto se hacía cada vez más duro.
Hermione – la llamó – ¿estás bien?
Perfectamente – mintió y bajó la cabeza al darse cuenta de lo patética que se había visto
¿Quieres que nos vayamos?
Claro que no – afirmó – aún no consigo mis zapatos rojos
Y como si nada hubiera pasado, tomó de nuevo sus bolsas y entró en la tienda de al lado, donde vendían todo tipo de calzado.
Miró con interés cada par de zapatos que encontraba a su paso pero si alguien la hubiera visto detenidamente, se hubiera dado cuenta de que no estaba mirando. Era como si traspasara los zapatos con la vista. Su pensamiento estaba en otro lado, nada tenían que ver las sandalias con lo que estaba recordando... estaba recordando los detalles de la noche anterior.
"Te amo" eran las últimas palabras que su prometido le había dirigido. Y ella no había respondido nada. Siempre se había caracterizado por ser sincera y transparente así que cuando sintió que no tenía una respuesta en el corazón para esa confesión, no habló.
Sentía como si los pensamientos, los recuerdos y los secretos le quemaran. Apenas hace dos días estaba feliz en brazos del hombre que amaba. Y se había sentido tan feliz que no podía entender como las cosas habían dado un giro tan abrupto.
¡Mira esta preciosura, Hermione! – dijo su amiga llamando su atención
La castaña giró y miró de reojo la carreola con una bebé de pelo negro con enormes ojos vivarachos y pestañas envidiables que en ese momento estaba aferrada a su mano derecha que chupaba con mucho interés pero eso no evitaba que le sonriera con coquetería a Ginny.
Hermione sonrió ligeramente, miró a la bebé de arriba a abajo y siguió en busca de los zapatos rojos que tanto quería, ante la mirada sorprendida de su amiga y la indignada de la madre de la pequeña.
Finalmente, después de mucho buscar, Hermione encontró unos tacones rojos con correa y punta de aguja que le quedaban increíbles.
¡Es como si se hubieran metido a mi pensamiento para hacerlos! – le dijo emocionada a Ginny mientras le entregaban la caja con su nueva adquisición
A la pelirroja le llamó la atención la actitud de Hermione. Se había emocionado más frente a los zapatos que frente al bebé, y las cosas con ella generalmente eran al revés.
Me da gusto que los hayas encontrado – dijo sonriendo – ¿ahora podemos irnos?
Te invito un helado – propuso la castaña adelantándose a la heladería
Su amiga aceptó y después de una hora salieron del centro comercial con dos bolsas cada una, un helado de chocolate en las manos y un gran vacío en el corazón que ninguna de esas cosas pudo llenar.
El lunes es el peor día de la semana. Se tiene que volver a la rutina de despertarse temprano, hacer muchas cosas que no nos gustan solo por cumplir normas y dejar el descanso hasta dentro de cinco días. Y si a eso le agregamos un corazón hecho pedazos, obtenemos la mezcla perfecta para un fastidio seguro. Hermione se encontraba en este caso.
A las seis de la mañana el despertador sonó, y se escuchó la melodía con la que ella había hechizado el aparato:
Le pido a Dios que me alcance la vida
Y me de tiempo para regresar
Aunque sea tan solo un poco de lo mucho que me das...
Como un resorte, la castaña se levantó y golpeó el despertador mas que para despertarse, para que se callara. En ese momento no quería pensar en Draco y sus cursiladas, ni la noche de su compromiso en la casa de playa de sus padres. Ahora necesitaba estar muy enojada y recordar eso no le ayudaba a estarlo.
Se levantó, se bañó y se vistió con unos pantalones negros y una blusa morada. Se miró al espejo y aunque se veía hermosa, no pudo percibirlo pues estaba tan enojada con el mundo y con un rubio en especial que todo le parecía desagradable. Sobre la cómoda en la que se encontraba el espejo había algo dorado que la hizo sentir un nudo en el estómago. Era su anillo de compromiso, se lo había quitado la noche anterior y ahora estaba frente a un conflicto: ponérselo o no. Después de mirarlo por un largo rato, lo guardó en su alhajero junto a su dije de mariposa. Suspiró y bajó a tomar algo.
Pan con mermelada y un licuado de fresa fueron su elección para ese día. Los comió con rapidez y se apresuró a caminar hacia la chimenea. Suspiró, haciéndose a la idea de que lo más seguro era que se lo encontrara en el camino a su oficina, a fin de cuentas, trabajaban en el mismo lugar.
Lo vas a ignorar por completo – se dijo con seriedad – todavía no te has enojado lo suficiente. Te diga lo que te diga no le respondas, ni siquiera lo voltees a ver. No se lo merece
Y tras ese monologo, le dio a la chimenea la indicación de llevarla al Ministerio de Magia. Al llegar allí, caminó lo más rápidamente posible y procuró no mirar a nadie a la cara. Parecía que tenía dolor de cuello porque durante todo el trayecto, no despegó la vista del piso.
Cuando por fin llegó al nivel 4, donde estaba su oficina, levantó la cara y ahí, en ese momento vislumbró a un rubio a lo lejos y el corazón empezó a latirle como si se le fuera a salir del pecho. No era lo mismo pensar que hacer... y no estaba segura de poder cumplir su plan de "ni una palabra al rubio traidor".
Pensó en dar la vuelta y esperar hasta que él se hubiera ido pero no escaparía como una cobarde, además ella no había hecho nada.
Aligeró el pasó, pensando ingenuamente que podía entrar a su oficina sin ser vista por Draco pero apenas caminó un par de pasos cuando escuchó su nombre. No respondió.
Hermione... – volvió a llamar el rubio
¿Malfoy? – lo interrumpió ella mirándolo como advirtiéndole que no se acercara, lo que él entendió y permaneció en el marco de la puerta
¿Puedo hablar contigo? – le dijo extendiéndole una caja de chocolates finos y cursis en forma de corazón
La mente de Hermione giraba demasiado rápido. ¿Debía contestarle, ser grosera, ser amable, ser sarcástica? ¿Debía aceptar el regalo? Al final se decidió por responder con otra pregunta.
¿Tu departamento necesita algo? – preguntó mirando su reloj con impaciencia
No necesito nada del trabajo – dijo denotando obviedad – necesito hablar contigo... sobre otra cosa.
Si no es algo relacionado con el trabajo, no sé de qué podríamos hablar...- dijo ella secamente.
¿No lo sabes? – por primera vez la voz del rubio sonó enfadada
Vete, Malfoy – dijo en el mismo tono – si no es algo laboral, no quiero hablar contigo.
¿Hasta cuando? – preguntó él, desesperado y sin dejar de extenderle la caja de chocolates
¿Cuánto tardaste tú en querer decirme la verdad? – preguntó con fiereza y tomando la caja de chocolates en sus manos – ¿dos años? – luego agregó sarcástica – tal vez en ese tiempo yo me digne a hablar contigo. Antes no.
Draco sintió el calor del coraje subir a sus mejillas y respiró profundamente.
Estás siendo realmente...
¿Realmente que...? – lo retó ella – ¿estoy siendo realmente... caprichosa?, ¿o solo digna y con un poco de respeto a mí misma?
Draco apretó los puños y bajó la cabeza. Suspiró y aunque quiso decirle algo, no pudo. No sabía qué podía esperar de ella, no sabía cuando iban a mejorar las cosas. Lo único que sabía era que la amaba con todo su corazón y que si tenía que esperar por ella el tiempo que fuera necesario, lo haría. Aunque él se encargaría de que no fuera tanto tiempo.
Para esas alturas de la mañana, la oficina estaba un poco mas poblada y Hermione se acercó a su secretaria, cuando estuvo segura de que Draco la observaba.
Kathy – le dijo con una sonrisa, mezcla de enojo con frustración que a la secretaria le dio un poco de miedo – toma estos chocolates... si se te antojan puedes comértelos, si no puedes tírarlos.
La mujer la miró a ella y al rubio alternativamente mientras asentía con lentitud
Que tengas buen día, Kathy...
Gracias, señorita Granger...
Y de inmediato giró hacia su oficina y sintiendo la mirada de el rubio sobre ella, entró a su despacho y cerró la puerta sin decirle nada.
Una vez dentro, se aseguro de que él no la siguiera ni intentara entrar y cuando estuvo segura de que eso no pasaría, se acercó a su escritorio y se sentó. Suspiró y se sintió culpable por lo que acababa de hacer. Lo había humillado frente a todos. Y lo mas impresionante era que él no había hecho nada para defenderse. La había dejado desahogarse y había respetado su negativa para hablar con él. Se imaginaba la frustración que debía sentir en ese momento y sin darse cuenta, aunque con culpa, sonrió complacida.
Si me quieres de vuelta, te va a costar – susurró furiosa.
Estoy muerta – se quejó Ginny deshaciéndose de sus stilettos negros
¡¿Cómo te fue en la entrevista?! – preguntó la castaña ignorando la queja de su amiga
Muy bien – dijo ella sentándose en la barra de la cocina – expecto por un detalle, todo lo respondí perfectamente... – agregó emocionada aunque con un deje de tristeza – creo que mi plaza en la Universidad Mágica de Berlin está asegurada
¡Brindo por eso! – afirmó la castaña con una amplia sonrisa mientras le acercaba a su amiga un vaso con leche y se servía uno para sí
Ginny sonrió y tras chocar los vasos, bebió.
¿Y qué fue lo que no respondiste perfectamente? – preguntó su amiga en un tono casual, aunque Ginny sabía que lo preguntaba con doble intención
"¿Como se ve usted en cinco años en su vida personal y profesional?" – dijo la pelirroja imitando la voz de su entrevistador
Y no pudiste responder la parte personal... – afirmó su amiga
La joven Weasley asintió con una sonrisa de resignación
¿Has hablado con Harry? – preguntó la castaña con un suspiro. Le dolía ver a Ginny tan confundida y sintiéndose culpable
La pelirroja dejó el vaso sobre la mesa. En ese momento se escuchó un ligero golpe seco pero ninguna de las dos prestó atención.
No, no creo que sea necesario, ya no somos nada – y antes de que su amiga pudiera formular otra pregunta, continuó – ¿tú has hablado con Draco?
La boca de Hermione que se había abierto para continuar en su intento por convencerla de que lo mejor era seguir con Harry, se cerró de nuevo. Negó con la cabeza.
Me fue a buscar hoy – dijo ella enfadada – pero yo no hablo con mentirosos.
Él es tu prometido, Hermione...
Tienes razón, es mi prometido... mi prometido mentiroso – terminó ella – y no empecemos con lo mismo, Gin, por favor... – pidió, sacando el pan de la alacena – estoy agotada de pensar en sus mentiras, en su engaño y sobre todo... – suspiró mirándola a la cara – estoy agotada de intentar no pensar en él.
A Ginny le conmovió la mirada de ella tan transparente. Reflejaba dolor, y sobre todo confusión. Sabía exactamente lo que significaba tomar una decisión sin estar totalmente convencida de ella.
Tal vez deberías dejar de intentarlo – dijo con una dulzura muy parecida a la de su madre cuando le hablaba a Harry
Hoy en la mañana tuve un conflicto conmigo misma por decidir si ponerme o no el anillo de compromiso...
¿Y qué decidiste? – preguntó con curiosidad
Como respuesta, Hermione levantó su desnuda mano izquierda. No dijo nada sino hasta que terminó de preparar los sandwiches de mermelada.
He pensado mucho en tu hermano, ¿sabes? – confesó la castaña
Una mueca de asombro e incredulidad se asomó en la cara de la pelirroja. ¿En qué momento habían cambiado de tema tan abruptamente?
¿Qué? – preguntó sorprendida – eso no me lo esperaba... me puedes decir ¿qué tiene que ver Ron en esto?
Ron me quiere, Gin – dijo evitando mirarla – sé que aún me quiere y que está intentando alejarse de mi vida porque me vio feliz con... – suspiró – pero al verlo aquí, junto a mi, sin importarle sufrir mientras yo esté bien, me hace darme cuenta de cuánto me adora... no dejo de pensar que él nunca me hubiera mentido, que como pareja nunca hubiera hecho algo para lastimarme...
A ver... tiempo – pidió la pelirroja haciendo una "T" con las manos – ¿estás pensando en mi hermano como pareja? – su tono se volvió un tanto agresivo – ¿Por qué?
He pensado... – Hermione ya no se sentía tan cómoda hablando de este tema con la hermana del susodicho pero tenía que terminar – puede que Ron sea un poco estresante e insistente pero no lo hace con mala intención, él me quiere – y por primera vez la miró – me quiere sinceramente y busca lo mejor para mi... incluso acepta escucharme hablar de mi maravilloso y perfecto prometido – se burló con sarcasmo – no dice nada cuando le hablo de él e incluso me rescata cuando estoy al borde de la locura por culpa suya... dime, ¿no hace eso alguien que te ama?
Ginny movió la cabeza de un lado a otro. No era fácil estar en las dos partes del conflicto. Como amiga escuchaba lo que Hermione sentía, pero como hermana no podía centrarse en apoyar a su amiga si eso implicaba a la larga lastimar a Ron.
Pero ¿tu lo quieres a él? – preguntó enojada
¿Lo dudas? – preguntó ella de la misma manera – ¡claro que lo quiero!... ¡lo adoro!
Hermione, esto no es un juego – dijo su amiga sintiéndose enfadada por primera vez – no puedes decir que quieres a Draco y luego afirmar que quieres a mi hermano... ¡lo lastimas! Además, ni siquiera te permites aclararte lo que sientes por ellos.
Sé lo que siento por ellos, eres tú la que no lo entiende...
Pues explícamelo... – dijo mas como una exigencia que como una petición.
Los amo... – suspiró
Y permanecieron en silencio.
Hermione muy confundida porque al verbalizar lo que venía pensando, ya no supo qué sentía por Ron aunque lo que tenía clarísimo es que amaba con todo su corazón a su prometido.
Ginny, por su parte, estaba enfadada porque sentía que Hermione estaba comportándose de una manera inmadura, y lo que menos quería era que su hermano sufriera, ya lo había visto padecer mucho por su culpa. ¿Como podía decir que los amaba a ambos cuando era mas que evidente que no era así?
Después de unos minutos de un tenso silencio, la pelirroja miró su plato con su sándwich intacto. Sentía náuseas
No tengo hambre, buenas noches – dijo intentando sonar despreocupada, sin lograrlo.
Buenas noches – respondió la castaña en un tono indescifrable.
Permaneció en la cocina unos minutos mas, saboreando cada bocado de su cena, pero por algún motivo nada le sabía bien. Suspiró y dejó el sándwich a la mitad, para después encaminarse a la planta alta. Pasó por la sala y le extrañó ver una chamarra café que reconoció como pertenencia de Ron. Se acercó a olerla y al hacerlo vino a su mente la imagen de él abrazándola, protegiéndola, siendo su héroe esa noche. Sonrió. No recordaba haber visto esa chamarra en todo el día, pero no le dio mucha importancia. Con cuidado la dejó de nuevo en su lugar y subió a acostarse.
Se quitó los zapatos y la ropa para ponerse una pijama roja de franela. Estaba cansada. Fastidiada de pensar y agotada de seguir extrañando a Draco sin saber qué paso debía tomar. Suspiró sonoramente, se arropó entre las sábanas y apagó la lámpara de su buró.
Pero no logró conciliar el sueño. Dio vueltas en la cama, pensando. Pensó en la reciente pelea con Ginny. Pensó en Ron y en que la había llamado "princesa" antes de la fiesta de disfraces y la había desconcertado, la había hecho estremecerse. Recordó que la sensación la desconcertó porque se sintió igual que cuando Draco la llamaba así y se entendía porque Draco era su prometido.
Ron siempre le había dicho que podía contar con él y se lo estaba demostrando. No se había separado de ella en estos momentos de confusión, cuando mas necesitaba alguien que la apoyara, que jugara de su lado. Y entendía que Ginny estuviera enfadada con ella pero no era su intención jugar con Ron, lo que menos quería era lastimarlo. No después de haber demostrado el tipo de hombre que era.
Lo quería, cuando se lo dijo a su amiga estaba hablando en serio. ¿Cómo no querer a alguien que siempre estaba ahí cuando lo necesitaba, que era leal, fiel, cariñoso, a quien no le importaba sufrir con tal de que ella estuviera bien? Y un pensamiento involuntario acudió a su mente: ¿Cómo serían las cosas si ella estuviera con Ron?
"¿Qué te está pasando, Hermione?" – se preguntó mientras giraba sobre si misma hacia el otro lado de la cama. De pronto solo pensaba en ese pelirrojo al que había tratado tan mal en Navidad y de lo que ahora se arrepentía.
Empezó a desesperarse. Odiaba no dormirse cuando sabía que al día siguiente tenía que levantarse. Pero necesitaba algo que la hiciera sentirse tranquila, pues no tenía paz para poder dormir. Y fue cuando, sin pensarlo, bajó las escaleras, y vio la chamarra de Ron que acababa de dejar colgada hacía 45 minutos. La miró, la acarició, la olió y sonrió mientras lo hacía. La tomó y se la puso sobre los hombros. Después subió la escalera sintiéndose arropada, aspirando el delicioso aroma a madera que desprendía. Y fue así que finalmente se acostó y pudo dormir abrazada de esa chamarra que le dio exactamente lo que necesitaba: la certidumbre de que pronto todo iría bien.
Ginny tampoco podía dormir. Llevaba mas de una hora con la mirada fija en el techo de su habitación. Estaba enojada y triste. Antes enojada que triste, más enojada que triste... ¡es más, no sólo estaba enojada, estaba furiosa!
Siempre se había caracterizado por leer a las personas y en su reciente conversación con su amiga se había dado cuenta de que lo que estaba pasando por su cabeza la estaba volviendo loca. Estaba confundida, no sabía lo que quería ni lo que debía hacer y ahora estaba volviendo a su época de coqueteo con su hermano. Aún estando comprometida. Porque por mas enojada que estuviera no había terminado la relación con Malfoy, solamente estaban separados pero la boda todavía tenía una fecha. Le enojaba mucho el modo en que las cosas habían volteado y le daba coraje pensar que si a Hermione se le ocurría decir que sí quería intentar algo con su hermano, Ron aceptaría de inmediato, sin pensar en consecuencias ni en cuanto le dolería empezar una relación destinada a fracasar.
La cabeza empezó a dolerle. Pensó que si Hermione y Ron querían tomar una decisión estúpida, después tendrían que aceptar también las consecuencias.
De repente se sentó en la cama y prendió la lámpara de noche: "tienes que entender que no puedes resolverle la vida a todos" – se dijo – "suficiente tienes ya con sus propios problemas".
Y así, como una daga, un pensamiento llegó a su cabeza y el corazón se le encogió: Harry.
Ni Ron ni Hermione y mucho menos el mismo Harry entendían la decisión de irse a estudiar a otra parte y de terminar su relación por ese motivo, pero ella sabía perfectamente que debía hacerlo para probarse, para saber de qué era capaz, para saberse independiente y claro, para medir el nivel de su relación con Harry.
Entonces empezó a llorar... de miedo por lo desconocido, de fallar en la carrera. De enojo por no querer intentar una relación diferente con el hombre que amaba y porque no podía dejar que Hermione jugara con su hermano. De tristeza por dejar a Harry.
Lloró por mucho tiempo hasta que se quedó dormida, pero esas lágrimas fueron muy útiles pues limpiaron sus pensamientos y su convicción de que irse era mejor que quedarse se afianzó. Ya solamente quedaba confirmar su lugar en Alemania. Estaba decidido. Ella sería una excelente alumna en la Universidad Mágica de Berlín.
El insomnio parecía ser una constante en la casa de los hermanos Weasley. A las tres de la madrugada, cierto pelirrojo "miraba sin mirar" la chimenea encendida en la sala. Ni Hermione ni Ginny se habían dado cuenta de que Ron había escuchado la plática entre ambas, la plática de la cual era blanco. Había decidido visitarlas para saber como estaban con sus respectivos problemas. Y había aparecido justo en el momento en que Ginny le preguntaba a Hermione sobre Draco. El ruido sordo que se había escuchado era el de él apareciéndose en la sala de la madriguera.
Las palabras de Hermione le daban vueltas por la cabeza...
"Ron me quiere" "¡Lo adoro!" y la frase que mas le estaba carcomiendo las neuronas... y el corazón: "Los amo"
¿Que quería decir exactamente? – se frotó el pelo con desesperación – ¿Sentiría lo mismo por él que por Draco? Su cabeza le decía que no, que era evidente que estaba enamorada del hurón, al fin y al cabo era su prometido y ella se lo había dejado muy claro cuando había hablado con él en la casa de los Granger. Lo amaba a él... ¡se iba a casar con él! ¿que mejor prueba que eso? Pero la otra parte de él no dejaba de hacerlo escuchar esa frase en su cabeza... "lo adoro"
Y como si sus piernas tuvieran vida propia, hizo lo que había estado reprimiendo por mucho tiempo: con paso lento y un poco tembloroso, subió lentamente las escaleras hasta que llegó a la puerta de la habitación de Hermione.
La puerta estaba entreabierta y él la abrió un poco más con cuidado para no despertarla. Intentó controlarse, pues el corazón le latía tan aprisa que tenía miedo de que ella fuera a escucharlo.
Se sentó en la orilla de la cama y la contempló. La luz de la luna le daba de lleno en la cara y la hacía parecer angelical y mas hermosa, si eso era posible. Contempló su cuerpo acurrucado en una almohada larga. La abrazaba con tanta fuerza que parecía que su seguridad dependiera totalmente de ese pedazo de tela. Pero cuando vio con mas atención, se dio cuenta de que no era una almohada. Era una chamarra. Su chamarra.
Sonrió sintiéndose satisfecho y honrado de saber abrazaba con cariño algo suyo pero no pudo evitar pensar que sería aún mejor que lo abrazara a él directamente. Con mucho cuidado se acercó hasta quedar acostado frente a ella. Miró su expresión llena de la tranquilidad que da dormir profundamente. Era como si estuviera hechizado. Acercó su mano para acariciar su cabello y luego deslizó sus dedos hacia la tersa mejilla de la joven.
Y no pudo evitarlo, tampoco lo intentó mucho. Se acercó lentamente a ella y la besó con dulzura, con ternura. Pero lo que le sorprendió era que de pronto ella estaba respondiendo al beso.
Por un momento se asustó pues en teoría estaba dormida y ahora la había despertado pero en realidad no importaba. Hermione lo estaba besando también.
No fue un beso apasionado ni largo, como él se hubiera imaginado, pero despertó en él tantas sensaciones que le resultó igual de mágico.
Te amo – susurró él cuando se separaron
La castaña suspiró, asintió y murmuró un casi inaudible "y yo a ti" antes de quedar totalmente perdida en su sueño de nuevo.
En solamente unas horas, los tres habitantes de la casa Weasley estaban sentados a la mesa, muertos de cansancio y bebiendo un plato de avena. Pero el humor de uno de ellos estaba especialmente positivo.
Ron contemplaba a Hermione con una sonrisa tonta, algo de lo que ninguna de las dos jóvenes se percató por el agotamiento.
¿Café? – preguntó Ginny, quien estaba recargada sobre sus codos y miraba su plato medio vacío.
Si – respondieron los dos
La pelirroja tomó su varita y apareció tres tazas de humeante café frente a todos.
Está muy cargado – dijo su hermano haciendo una mueca de desagrado
Perfecto – exclamó la castaña dando un largo sorbo – no dormí nada y necesito estar despierta en el trabajo.
Yo tampoco dormí bien – respondió su amiga. Y ambas se miraron, entendiendo perfectamente que era, en parte, por culpa de la otra.
Yo tuve una noche muy buena – dijo el pelirrojo sin poder ocultar su emoción y mirando a Hermione
¿Te fuiste de fiesta? – preguntó su hermana
Algo mejor – respondió sin despegar la mirada de su amiga
¿Estás bien, Ron?
Por que? – preguntó él mirando a su hermana de pronto
Por qué estás viendo a Hermione como si en cualquier momento fuera a caer desmayada...
La aludida levantó la cabeza como resorte, miró a Ginny y luego a Ron y se dio cuenta por primera vez de la mirada de su amigo. Lo miró interrogativa.
No, no – dijo apenado – no pasa nada.
Y al terminar su avena, tomó su taza y se fue a la sala, desconcertado.
¿Por qué no pudiste dormir ayer? – preguntó la castaña
Harry – respondió su amiga – ¿y tú?
Tuve un sueño muy extraño... y muy real
De que se trata?
Al escuchar esto, Ron se acercó a la cocina sin ser visto. Tenía un mal presentimiento respecto a lo que escucharía a continuación pero tenía que hacerlo.
Era Draco – continuó la joven Granger – venía a verme en medio de la noche...
Ginny arqueó una ceja y la miró con picardía
¿Sólo a saludar? – preguntó burlona
Me decía que me amaba y me daba un beso…
La pelirroja rió mientras observaba la expresión de su amiga. Era como confusión mezclada con alegría, intentando esconder sus ganas de que lo que acababa de decir fuera verdad.
Y qué es lo extraño de ese sueño? – preguntó Ginny para provocarla – no estaría muy lejos de la realidad... supongo que lo habrá hecho antes...
Contra su voluntad, Hermione sonrió como tonta al recordar la vez en que había pasado algo parecido.
Flashback
Draco acababa de mandarle un mensaje por lechuza desde Francia pues tenía que entregar el estudio de una poción sospechosa de haber matado a dos muggles en un restaurante. El mensaje decía que no podría llegar a dormir esa noche porque lo habían invitado a quedarse para que viera la iluminación de la torre Eiffel mientras cenaban. Al día siguiente regresaría temprano.
Hermione hizo una mueca de disconformidad pero asintió. Le mandó un mensaje de regreso que decía "Te voy a extrañar. Diviértete y tráeme una foto... ¿quieres que te mande tu pijama o algo importante que se te haya olvidado? Tu Her"
Dieron las once de la noche y no recibió respuesta así que decidió acostarse, imaginándose que todo estaría bien.
Pero solo habían pasado quince minutos cuando Draco apareció en el marco de la puerta con una sonrisa enorme...
¿Qué pasa? – preguntó asustada - ¿no se supone que te ibas a quedar?
Draco sonrió y se acercó a su cama
Cuando me preguntaste si había olvidado algo, recordé que sí – dijo sentándose en la cama muy cerca de su cara
¿Qué olvidaste? – preguntó con curiosidad
Olvide decirte que te amo... – respondió mientras se acercaba para besarla lentamente – y que eres lo más importante para mí...
Hermione sonrió ampliamente y lo besó mientras lo jalaba de la camisa
¿Y que vas a invitarme a París a ver la torre Eiffel juntos? – preguntó cuando logró acostarlo junto a ella para que la abrazara
No hay duda de eso – respondió dándole un beso en la frente
La tenía vuelta loca... y le encantaba.
Fin flashback
Da igual – dijo agitando la mano frente a ella como si con eso se le fueran a disipar los pensamientos agradables respecto a su prometido con quien ahora necesitaba estar muy enojada.
Bueno, y qué mas pasaba en el sueño...
Me besaba – repitió Hermione – de una manera diferente, como no suele besarme...
¿Y te gustó? – preguntó su amiga
Pues... si – dijo ella levantando los hombros – fue perfecto
Y las dos rieron con picardía. En ese momento sonó como un remolino en la sala. Salieron a buscar el origen del ruido y se dieron cuenta de que Ron no estaba. Hermione giró hacia el perchero para comprobar que se había ido y efectivamente, la chamarra que la había arropado durante toda la noche y que había tenido mucho cuidado en devolver a primera hora de la mañana, había desaparecido y Ron junto con ella.
Las amigas se miraron e hicieron una mueca de extrañeza por la abrupta salida del joven Weasley pero no le dieron mas importancia y fueron a arreglarse para su día.
Claro que se había ido. No podía resistir ese nudo causado por la ira en el estómago, todo por ser tan estúpido al creer que Hermione lo había besado sabiendo que era él, que era Ron Weasley, su eterno enamorado.
Llegó a su departamento y se acostó en el sillón. No había dormido mucho, dado que se había pasado gran parte de la madrugada contemplando como un idiota a Hermione mientras dormía, asi que no le resultó difícil dormirse mientras pensaba en lo tonto que era.
Cuando despertó un par de horas después, no fue porque ya hubiera descansado lo suficiente sino porque una estridente música que salía de la habitación de Harry había interrumpido su sueño. Se levantó enfadado y azotó la puerta.
¿Se puede saber que demonios significa este ridículo y reciente espíritu rockero? – preguntó mientras con la varita bajaba el volumen. Harry pareció no escucharlo y siguió acostado en su cama, mirando al techo casi sin parpadear.
Dicen que el rock es excelente para el enojo – respondió serenamente después de unos segundos en los que el pelirrojo había cruzado los brazos esperando una respuesta
Los dos están sufriendo porque quieren – después de decir eso, recordó la misma conversación que había tenido con su hermana – no es un problema que no tenga solución. No es que alguno de los dos se vaya a morir... o a casar.
Esto último lo dijo en un susurro y sintiendo de nuevo la ira recorrer su cuerpo
Ella no quiere verme – se quejó Harry – y yo no voy a rogarle que lo haga
Idiotas – repitió Ron moviendo la cabeza negativamente
¿Y tu que me dices? – preguntó el joven Potter – ¿sigues enamorado de tu amiga que está comprometida y a punto de casarse?
Ron lo fulminó con la mirada. Había sido demasiado ácido para su gusto.
Perdóname – comentó Harry – la verdad es que entre tu y yo... no sé quien se lleva el premio al más imbécil...
Y tenía razón. Él no podía estar a expensas de lo que Hermione quisiera, de lo que sintiera, ella tenía que saberlo. Tenía que saber que no había sido ningún sueño y que ese beso además de perfecto había sido real. ¡Y que él se lo había dado! Buscaría el momento adecuado para hacerlo pero esta vez no se quedaría con ningún sentimiento hacia ella.
Se suponía que debía estar en la oficina, redactando un informe importante que debía entregar antes de que se terminara la semana pero no. Estaba en su casa.
Había decidido aparecerse en el Ministerio pero su mente fue mas poderosa que ella y quiso aparecerse justo frente a esa casa tan maravillosa que hacía unas semanas le había regalado su prometido. Sonrió con melancolía al recordarlo. Y pensó en salir de ahí pero no pudo, no quería hacerlo.
Apareció su llave y entró.
Nada mas poner un pie dentro, se sintió segura y protegida. Como si el remolino de sentimientos y el enojo que tenía se hubieran quedado fuera de la casa.
Cuando entró, vio de nuevo esa escalera de cristal que la había cautivado y su corazón se contrajo de emoción cuando vio un largo florero de cerámica verde que había comprado junto con Draco y ahora lucía radiante en el quinto escalón. Sonrió con melancolía. Tenía muchos planes para esa casa, y para sus habitantes... pero ahora estaba enojada... debía estarlo.
Subió y miró las recámaras que estaban siendo pintadas de los colores que entre los dos habían elegido: rojo, amarillo, naranja, verde, azul... y una que quedó en blanco y con un recubrimiento contra-crayones-mágicos "esta será la habitación de juegos de nuestros hijos – le había dicho Draco mientras pintaba emocionado – así no tendremos que preocuparnos porque pinten las paredes... porque para eso tendrán todo este espacio". Hermione rió al recordar la nariz pintada de su prometido y el brillo en sus ojos al decir "nuestros hijos"... pero de nuevo borró esa sonrisa "¡estás enojada con él!" – se recordó y salió de esa habitación con un portazo.
Se encontró frente a su habitación. Tardó unos minutos en abrir la puerta porque el solo hecho de estar allí la hacía sentir cosas que normalmente no sentía. Era su futuro, esa casa, esos muebles, y todas las historias que compartiría allí con Draco. La historia que hacía solo una semana habían empezado los dos. Respiró profundamente y entró con paso fuerte.
Por sanidad mental y por armonía familiar, la habitación de un slytherin y una gryffindor no podía ser ni roja ni verde, sino un color neutro, así que eligieron un café claro que combinaba perfectamente con los muebles. La cama cubierta con un mullido edredón blanco seguía allí, como la primera vez que la vio. Solo que esta vez, tenía algo encima. Era una pequeña caja negra, alargada y elegante. Con tinta mágica blanca, tenía escrito su nombre.
La abrió y dentro encontró una hermosa gargantilla salpicada con diamantes que le pareció realmente encantadora. La sacó de la caja y la acarició por unos momentos, se la puso encima del cuello y se dio cuenta de la luz que le daba a su cara. Estaba realmente preciosa. Pero borrando su sonrisa y conteniendo la emoción, la volvió a meter a la caja.
No puedo creer que quieras comprarme a estas alturas del partido – le dijo a su novio como si estuviera allí – un engaño no se perdona con unos cuantos diamantes – dijo mirando de soslayo la caja – por muy finos que sean.
Suspiró y se acostó sobre la cama. Llevaba luchando contra esta pregunta durante toda la semana pero no pudo contenerla mas y su mente la pronunció clara y fuerte: ¿qué le enojaba mas: el acostón o la mentira?
Al principio había pensado que le molestaba que Draco se hubiera acostado con Pansy pero ahora ya no estaba tan segura.
Sí, era verdad, a nadie le gusta saber eso de su pareja cuando le habían dicho lo contrario. Le hubiera gustado ser la primera para descubrir esas sensaciones juntos pero eso no era lo único que la tenia como animal enjaulado. Si él hubiera sido sincero las cosas serían diferentes. Le dolía que le hubiera mentido…
Y lo que mas coraje le daba era que no había sido solo una vez, como le había dicho a Draco la noche de la fiesta: había tenido muchas oportunidades para decirle la verdad. Y no lo hizo.
Primero recordó la vez en que estaban en la biblioteca y Malfoy acababa de decirle que Pansy lo había besado en todo el cuerpo. Dos frases del rubio vinieron a su mente: "No me he acostado con nadie… aún" y "me encantaría que tú fueras la primera". Las recordaba perfectamente. Y eso era una mentira, una burla.
Recordó también cuando estuvieron en la casa de verano de Longbeach. Ella hablaba de su primera vez juntos y de que seguramente él estaba igual de nervioso. Le pegó a la cama, furiosa. Se sentía humillada por haber creído que era la primera vez para ambos y que no era así. Él ya conocía el cuerpo de alguien más antes de haber conocido el suyo.
Y fue en esa misma ocasión que le dijo que no perdonaría que quisieran verle la cara. Debió entenderlo perfecto... ¡Ese era el momento para decírselo! ¡No debió enterarse por boca de otra persona y menos en una confesión de baño!
Un recuerdo mas reciente la hizo enfadar todavía más... hacía exactamente una semana, en ese mismo lugar donde se encontraba acostada, Draco le había dicho que tenía que decirle algo. Tal vez fue la primera vez que hizo el intento de querer ser sincero... pero no, decidió no decir nada. Y ante la pregunta de Hermione "¿qué tenías que decirme?", se limitó a pronunciar un tonto "que te amo".
La cabeza le estallaba de tanto pensar, arrepentirse e intentar tomar decisiones sensatas. Pensó muchas cosas… entre ellas que nunca había sido impulsiva pero en cuanto escuchó a Pansy (a quien de pronto no quería ver por nada en el mundo), su mente siempre ecuánime, dejó de serlo para ir a hablar con él sin pensar siquiera lo que iba a decirle.
La frase de él cuando lo enfrentó le molestó sobremanera… "fue solo un juego"… ¿así que había jugado con ella? Y qué le garantizaba que con Hermione no jugaría? A fin de cuentas, como él mismo repetía siempre con la frase que la castaña odiaba tanto, era un Malfoy y no podía evitarlo… quería decir que la sangre mortífaga corría por sus venas sin que él pudiera hacer nada contra eso.
Y así, se dio cuenta de que la respuesta a su pregunta era justamente que lo que le molestaba era que no hubiera sido sincero con ella, no tanto que se hubiera acostado con Pansy y hubiera fingido que no.
Estaba sumida en sus pensamientos que duraron un par de horas y hubiera seguido a no ser porque escuchó ruidos en la planta baja.
De inmediato se puso de pie de un brinco, sacó la varita y se colocó detrás de la puerta. Pasos lentos y cansados subían por la escalera, no eran de alguien que quisiera atacarla porque no se tomarían la molestia de ir caminando así. Sintió el corazón palpitar con rapidez y casi se le salió del pecho cuando confirmó sus sospechas… era Draco quien había llegado.
Él no podía verla, y al parecer no hizo ningún intento por cambiar su campo de visibilidad. Solamente miraba la cama. Se acercó a ella, se sentó y acarició el edredón blanco que tantos recuerdos le traía. Hermione sintió el corazón latiendo muy rápido… no sabía si pegarle o llorar.
Ella no lo sabía pero Draco estaba remembrando lo que había pasado entre él y Pansy, lo que había desatado todo este pleito. Si tan solo hubiera sido un poco mas prudente...
Flashback
Zabini estaba a punto de irse a estudiar a Durmstrang y estaban en su noche de despedida. Estaban jugando póquer de apuesta y el que perdiera debía tomar de un solo trago un caballito de tequila. Después de dos horas de juego, era fácil imaginar el estado etílico en el que se encontraban...
Ya estoy aburrido de que el castigo sea chupar – dijo Zabini con mucho esfuerzo por articular la frase – ya ni siquiera siento que me quema la garganta... propongo cambiar el castigo...
Bien – acordó Henry – ahora el que pierda esta ronda deberá cumplir un castigo que le pongamos los demás – amenazó Henry
Deja de hablar y tira – amenazó Draco a quien ya le costaba trabajo ver si eran 7, 8, ó 9 picas... ¿o tal vez eran tréboles? Se acercó las cartas a la cara para comprobar su forma.
¿Estás dentro o no? – aclaró Crabe
Claro que estoy dentro, imbécil – replicó el rubio y mostrando sus cartas miró con desdén a Henry, su único rival – tercia de reyes – dijo triunfante – Asi que... ¿qué castigo quieres? – se burló de su amigo mientras recibía la felicitación de Goyle
No tan rápido mi querido Malfoy – dijo bajando sus cartas – tercia de ases, asi que creo que quien va a recibir el castigo es otro...
Y a esa afirmación siguió una risa burlona de Crabe y él. Algo que el rubio no podía soportar era que se burlaran de él así que se puso de pie con un poco de dificultad pues los siete tequilas ya habían hecho su efecto.
¿Qué quieres? – dijo con autosuficiencia – ¿el arco de un centauro del bosque prohibido? ¿la varita de Dumbledore? ¡Pídelo!
Sus amigos rieron porque estaban borrachos y porque Draco parecía tener la lengua atada a los dientes inferiores cuando hablaba.
No – dijo Henry con maldad mientras miraba a Pansy dormitando en un sillón de la sala común – quiero la ropa que Parkinson trae puesta
¿Qué? – preguntó un tanto contrariado el rubio – ¿quieres que le quite la ropa a una niña y te la traiga? ¿Te vas a volver trasvesti?
De nuevo una carcajada estúpida invadió el ambiente
No – aclaró Henry sin perder la sonrisa – la ropa es una muestra... quiero que te acuestes con ella...
Entonces lo entendió. Y aunque no estaba del todo de acuerdo con lo que estaba escuchando, no quiso decir que no. No quería que lo llamaran cobarde... o que pensaran que un Malfoy no tenía palabra.
Lo haré – dijo terminándose el tequila de la botella – y volveré para la revancha...
A partir de ese momento en que empezó a caminar hacia Pansy, los recuerdos le resultaban aislados y como si pertenecieran a otra persona.
Recordó ver una sonrisa en la cara de Pansy cuando le dijo que quería invitarla a su habitación, recordó haberla despojado de su ropa sin ningún preámbulo para después hacer lo mismo, recordó que sus movimientos eran torpes e inexpertos y muy poco precisos por el alcohol que corría por sus venas. Recordaba también el dulce y mareador olor de Pansy... y la sensación de sus sábanas rojas de satín. Después no recordaba mas que haber despertado desnudo en medio de la madrugada, y sin mucho conocimiento de lo que había pasado antes.
Años después se enteró que ese castigo había sido petición de la propia Pansy, quien le pidió a Henry que la ayudara a llegar a la cama con Draco.
Fin flashback
No era yo – dijo con la voz apagada, recostándose sobre el edredón – quisiera que estuvieras aquí para explicarte... perdóname, princesa, todos cometemos errores.
Hermione se mordió los labios y lo miró entre preocupada, enternecida y enojada. Lo adoraba, y ahora no le cabía duda de eso pero la sensación de engaño era enorme. Lo contempló con detenimiento, mirándolo allí tendido tan indefenso. De pronto al observar su pecho, se dio cuenta de que se movía de un modo inusual. Draco estaba llorando.
Eso fue superior a ella. Hizo el amago de decirle algo y solo un sonido sin significado salió de su boca, pero fue suficiente para que su prometido se sentara de inmediato, buscando el origen de ese sonido. Lo que dura un parpadeo fue lo que duró el contacto visual que establecieron porque de inmediato Hermione desapareció, dejando a Draco con la impresión de que ya la alucinaba. Aunque la visión había sido demasiado real.
Que les pareció?? estoy mordiendome las uñas por saber si les gustó o no... para que me digan sus hipotesis y teorias de lo que va a pasar (que generalmente le atinan) y sobre todo por saber si ya perdí mi don porque este capitulo me costó muchisimo... ordenarlo, no hacerlo tan largo en las descripciones aunque al final no me salió... les pareció muy aburrido en ese sentido? intenté poner más diálogos pero creo que ahora necesito mucho decir cómo se siente cada uno, no tanto lo que se dicen... que opinan??
Les mando un beso!!
