Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En está historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?

Aviso:

.: Vampire Academy :. - POV General

.: (nombre) :. - POV Personaje

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Ritchelle Mead


~ Instinto de Sangre ~

Capítulo 10:

Sueño espiritual

.: Dimitri :.

Acaricie la mejilla de Rosa con mis dedos suavemente mientras ella me sonreía con dulzura. Nos besamos suavemente. Nosotros nos encontrábamos en la sala, sentados en el chaise longue viendo una película juntos. Ella se había aburrido a los pocos minutos debido a su poca paciencia y se sentó de rodillas frente a mí. Yo seguía recostado mirándola con una sonrisa.

– Odio no estar haciendo nada – Comentó posando su frente en la mía – ¿Podemos comer?

– Siempre hambrienta – Acaricie su mejilla divertido – Y estamos haciendo algo. Nos besamos

– Sí, pero necesito hacer algo más – Gimió con una mueca – ¡Uh! Hagamos tacos

– Todo se relaciona con la comida, ¿cierto? – Me reí divertido – ¿Sabes algo? Te amo demasiado

– Y yo a ti, Camarada – Me besó en los labios fugazmente – Pero necesito moverme, ¿vamos a pasear?

Me reí entre dientes.

– Santos cielos, tienes la paciencia de un maní – Dije divertido. Ella me abrazo con fuerza y se recostó a mi lado en el chaise longue.

– Creo que podría estar sin hacer nada por horas si tan solo pudiera quedarme abrazada a ti durante mucho tiempo – Dijo ella recostando su cabeza en mi pecho – ¿Por qué siempre que vemos películas elijes del viejo oeste? Quiero algo de acción, emoción, peleas, amor… no vaqueros

Me reí divertido mientras la besaba en la parte superior de la cabeza. La abracé con fuerza volviendo a mirar la película. Ella siempre se quejaba cuando se trataban del viejo oeste, pero yo no podía hacer nada. Me gustaban las películas así. Realmente somos diferentes.

– No te imagino como un cowboy – Dijo ella divertida – Pero sé una cosa… serás mi cowboy favorito

– Oh por favor no me llames – Me lamente. Ella rió divertida y me miro.

– No lo creo – Me besó en la mejilla – Eres Camarada y yo Roza. Así de simple

Le sonreí complacido y la abracé con más fuerza. Nos quedamos allí abrazados, Rose no dejaba de hacer preguntas sobre la película, obviamente ya estaba comenzando a molestarse y aburrirse, demostrando así una vez más que no puede estar mucho tiempo sin hacer algo.

Nos quedamos dormidos allí, con la película corriendo. Cuando abrí mis ojos fue por un ruido que me despertó a mitad del día. Solté un suspiro exasperado y pase una mano por mi cabello. Iba a volver a dormirme cuando me di cuenta de que tenía una manta encima y de que Rose no estaba.

– ¿Roza? – Me levante del chaise longue y busque con la mirada hasta encontrarla afuera. Ella estaba corriendo alrededor del lago. Usaba unos pantalones negros ajustados, pescadores, de gimnasia, zapatillas blancas y una polera sin mangas, color negra. Su cabello atado en una cola de cabello.

Salí de la casa y la mire confundido. En cuanto me vio se acerco tranquila colocando ambas manos en su cadera – Hey, deberías estar durmiendo

– Al igual que tú – Dije – ¿Qué haces?

– Te lo dije, no puedo estar sin hacer nada y lo peor de todo es que la semana apenas comienza – Gruñó – Creo que si dejo que Abe me ponga la camisa de fuerza al menos intentaré quitármela. Estaría haciendo algo, ¿no?

Asentí lentamente.

– ¿Vamos a dormir? –

– Ah, no lo sé – Dijo insegura – Camarada, estaré bien, ve tú

– ¿Qué sucede? – Fruncí el ceño.

Ella me miro algo preocupada y comenzó a jugar con sus manos. Supe enseguida que algo andaba mal. Me crucé de brazos mirándola serio.

– Rose, ¿qué sucede? – Pregunte.

– Tuve una pesadilla – Dijo ella – O al menos en sentido figurado

– ¿Por qué? – Pregunte confundido.

– Un sueño espiritual – Dijo preocupada. Abrí los ojos sorprendidos esperando a que fuera Adrian o tal vez Lissa, ella podría hacerlo con esfuerzo, pero su mirada me dijo que no fue así. Sacudió la cabeza – Robert

Solté un suspiro pesado y me acerque a ella preocupado. Removí un mechón de cabello rebelde y lo puse detrás de su oreja. Luego la besé en la frente. Ella me miro nerviosa. No dije nada, la abracé con fuerza esperando a que eso la tranquilizara un poco.

– No me gusta esto – Dije – Odio verte así

– ¿Así cómo? – Pregunto.

– ¿Sufriendo? – Pregunte tranquilo, frotando su espalda – Escucha, nos desharemos de él, si te hace daño juro que lo pondré tras las rejas

– Terminaré yo detrás de las rejas. Yo mate a Víctor – Fruncí el ceño y la tome de los hombros sacudiéndola un poco.

– Basta, no fue tu culpa – Dije molesto. Rose me miro preocupada y me abrazo con fuerza.

– Robert dijo me iba a buscar y se iba a vengar de mí por haber matado a su hermano. Dijo que si no iba con él entonces buscaría pruebas y me delataría con la ley, además dijo que si Lissa intentaba intervenir entonces ella quedaría expuesta como corrupta y podría provocar un caos – La mire sorprendido – Como sea, yo pierdo

La abracé mucho más fuerte y la besé en la mejilla.

– Vamos adentro – Dije tranquilo – Podemos intentar dormir nuevamente

– No, no quiero – Dijo ella negando con la cabeza – Prefiero seguir corriendo

– No – La mire serio – No. Vamos a ir a dormir y si vuelves a tener una pesadilla o sueño espiritual me despiertas. Cuando anochezca seguirás practicando

– Dimitri… – Intento decir. Sacudí la cabeza y la tome de la mano para jalarla adentro. Ella no forcejeo conmigo, podría ser la primera vez que algo así sucede. Al llegar adentro ella me dijo que se iría a cambiar, pero no la deje. Podría despertar a Lissa, aunque ella dijo que cuando fue en denante Lissa estaba profundamente dormida. Nos acostamos en el chaise longue y la cubrí con la manta. Supe que ella no dejo la manta así que imagine que alguien lo hizo temprano por la mañana.


.: Rose :.

Estaba dando patadas en el aire como loca, giros con patadas. Lo que haga falta para entretenerme. Eran cerca de las tres de la mañana y yo seguía dando patadas al aire, sin un enemigo o contrincante. Mi problema en ese momento era el aire, mi enemigo mortal y único contrincante.

Estaba tan frustrada por como Robert se había metido en mis sueños con una ligera amenaza por lo que hice. Santos cielos. Moriré antes de terminar con esto. No literalmente. Tengo que encontrarlo y mandarlo lejos, no dejaré que juegue conmigo y mucho menos dejaré que me delate.

– ¡Rose! –

Deje de darle patadas al aire y mire a Jill que venía corriendo detrás de mí. Ella acababa de bajar del Peugeot con unas bolsas, se me acerco y me sonrió de oreja a oreja. La mire con una sonrisa colocando ambas manos a mis caderas.

– Hey – Mire el Peugeot – ¿Cómo les fue?

– Grandioso – Dijo sonriendo – La ciudad es hermosa y gracias a Abe compramos muchas cosas. Te he comprado algo

– ¿Mi libertad? – Pregunte apretando los puños y dando un golpe en el aire.

– No – Musito con tristeza – Una polera

Sonreí.

– Gracias –

Mire al auto y sonreí al ver a Dimitri bajar de allí. Me acerque con una sonrisa.

– Que bien, has llegado –

– Hubiera sido una noche increíble contigo allí – Se lamento – Estuviste entrenando

– No me voy a quedar sin hacer nada. Te lo he dicho – Me encogí de hombros. De la camioneta salieron mi mejor amiga, su novio, mi ex enemiga, el mejor amigo de mi ex novio muerto–también mi amigo–mi ex-novio, mi madre y una de mis guardianas favoritas. Todos sacaban bolsas de la camioneta – Aunque me gustaría poder hacer algo para salir de aquí

Dimitri me sonrió levemente. Sé que iba a decir algo, pero Lissa salió de la nada tomándome del brazo.

– Rose, Dimitri y yo hablamos sobre tu pobre encierro por tu padre y, además de recordarle mi lista de cosas que le sucedería si te hace daño, quedamos en tener una cita doble ahora – Dijo sonriendo – Vamos, la cita será en dos horas, al amanecer. Nada más romántico que ver el amanecer y el sol salir con el novio. Vamos, te compre un vestido perfecto

– Liss… – Intente negarme, pero ella me miro con una carita que era casi imposible. Mire a Christian y a Dimitri y pude notar que ambos estaban igual que yo. Suspire pesadamente y asentí – Bueno, bueno. Probablemente no tendré nada mejor que hacer para entonces, salvo ir a dormir. ¿No crees?

Lissa rió y luego me tomo del brazo para arrastrarme dentro de la casa. Entramos en la habitación y me deje caer en la cama mientras ella sacaba el vestido. Era azul eléctrico, ajustado a la cintura, sin tirantes o mangas. Tipo strapless. Corto hasta un poco más arriba de las rodillas con una cinta en la cintura. En otras palabras: sencillo.

– Santos cielos. Lissa es hermoso – Dije sonriendo embobada – ¿Cu- cuánto te costó?

– No tiene importancia. Te dije que iríamos a una cita doble – Dijo ella sonriendo.

– Sí, y también escondiste uno en mi maleta – Le recordé – Pude usarlo

– Ya sé, ya sé, pero cuando estaba en el centro comercial no pude dejar de pensar en lo fabuloso que se te vería – Dijo sonriendo – Yo he comprado uno morado

– Estupendo – Sonreí bajando la mirada.

– Escucha, tal vez podría hablar con Abe para que te deje salir – Sonrió – Entiendo que tienes tendencia a romper las reglas, pero si intentarás contenerte podría lograr que Abe te deje salir con nosotros

– Yo no tengo tendencia a romper las reglas – Me cruce de brazos molesta – Las reglas se hicieron para romperse y esa es una regla que sigo al pie de la letra. No tienes de que preocuparte, estar aquí encerrada ha hecho que mi resistencia se fortalezca más. ¿Qué tal la salida?

– Buena – Asintió.

– Ay por favor, no te contengas – Dije despreocupada.

– Estuvo increíble. Fue bueno salir a Ottawa para poder pasar una noche divirtiéndonos en lugar de ser perseguidos por Strigoi – Dijo Lissa emocionada – Oh y Mia conoció a un Dhampir de su edad aunque tenía un hermano de la edad de Jill que estaba muy interesado en ella

– Genial – Sonreí tomando una toalla – Me daré una ducha

Ella asintió y luego saco un montón de cosas. Después de una ducha me senté en la cama, Lissa apenas había entrado al baño y literalmente me ordeno no cambiarme aún. Me iba a resfriar así.

No puedo entender cómo fue que Dimitri acepto ir a una cita doble, aunque tratándose de Lissa es casi imposible decirle que no. Imagino que para Christian fue igual y supongo que ellos no pasaran dos horas arreglándose.

Lissa salió del baño y me miro con una sonrisa, me lanzó una bata y pude notar que ella también usaba una. Rodé los ojos divertida me la puse.

– Bien, ya sabes que haré – Dijo ella sacando una lima. Sonreí de oreja a oreja. Lissa sabe perfectamente que por culpa de las peleas no podía permitir arreglar mis uñas, pero cuando tenía la oportunidad la aprovecha al máximo.

Estuvimos dos horas arreglándonos y terminamos cerca de las cinco. Yo estaba cansada y tenía tantas ganas de dormir, pero ella no me dejo. Una vez que salimos fuimos a ver a los chicos, quienes para variar no estaban en su habitación.

– Wow, pequeña dhampir te ves preciosa – Dijo Adrian con una sonrisa torcida – Es perfecto el vestido. Prima, tú no te quedas atrás

Lissa sonrió complacida y miro a Boris que le asintió con la cabeza. Me tomo de la mano y me llevo afuera. Observe con una sonrisa como el templete era iluminado por unas velas. Ella me guiñó el ojo y me guió hasta allí tranquilamente.

– Confía en mí, será la mejor velada – Dijo emocionada.

– Sí, eso espero – Sonreí despreocupada. Llegamos ahí y pude ver un escenario completo. Había una mesa de centro para cuatro, era redonda. Un candelabro y dos rosas. Platos, cubierto, comida – Vaya, Lissa. Te has pasado, es grandioso

– No tienes porque agradecerme – Me sonrió – Hable con Boris antes de que fuéramos a vestirnos y le di una lista de detalles

– Está bien – Sonreí – Muy bien. Quedo hermoso

– Pero no se compara con ustedes dos Roza – Sonreí y me di la vuelta solo para encontrar a mi Dios Ruso muy bien vestido con unos jeans oscuros, una polera blanca y un terno. Christian, por su parte, usaba un esmoquin y se veía muy bien también.

– ¿Por qué eso no me sorprende? – Pregunte divertida. Me acerque a él y le di un beso en los labios.

– ¿Querías la gabardina? – Pregunto sonriendo colocando sus manos en mi cintura – Te queda precioso ese vestido

– Me parece que ya extrañas la gabardina y me encanta el cumplido – Nuevamente lo bese en los labios.

Él me abrazó con delicadeza y luego miro a Lissa y a Christian, sonreí y nos acercamos a la mesa. Tome asiento a su lado y al lado de Lissa. La comida consistía en una ensalada de lechuga con un tomate relleno. Yo me queje, pero Lissa me dijo que había algo después. La comida estaba buena, después de la ensalada hubo pollo con arroz y para finalizar helado. La comida estuvo tranquila, luego estuvimos hablando de un montón de cosas. Nada sobre Strigoi ni Robert. Yo pude sentir a Lissa muy feliz de haber tenido esta cita doble.

Te dije que iba a ser una cita perfecta.

Reí disimuladamente entre dientes a escuchar su voz en mi cabeza. Mire a Dimitri y lo besé en la mejilla.

– Ha sido una velada tranquila – Dijo Christian sonriendo – Me he divertido bastante

– Y lo dice el señor sarcástico. Eso es dulce – Me reí divertida inclinándome hacia mi Dios Ruso.

– Ah Rose, es el mejor cumplido de tu parte – Dijo Christian. Los cuatro nos reímos.

– Ya va a salir el sol – Dijo Lissa sonriendo.

Sonreí abiertamente hasta que mi sonrisa se cayo de golpe. Todos me miraron sorprendidos, confundidos y preocupados.

– Santos cielo – Me puse en pie. Alarma Strigoi. No entendía como. Eran las seis de la mañana, el sol iba a salir y ellos estaban aquí.

– Rose, ¿qué sucede? – Pregunto Lissa mientras yo corría por uno de los puentes.

– Vuelve a la casa y no salgas – Dije tomándola de los hombros – Llévate a Christian contigo

– ¿Qué sucede? – Pregunto Dimitri.

Me di la vuelta al escuchar un golpe y vi como la barrera era atravesada. No sé que fue lo peor de todo, que la atravesara un chico de unos quince años o que hubiera más de seis Strigoi del otro lado. Gruñí internamente y maldije a Abe por haber dicho que era seguro.

– ¡Vete Lissa! – Grite. Corrí hacia el chico y me detuve frente a él. Tenía el cabello rubio con mechones castaños, desordenado. Hombros anchos y usaba una teñida muy ordenada, pero despreocupada. Unos jeans con una polera roja y una chaqueta negra abierta. Traía puesta la gorra de la chaqueta y las manos en los bolsillos. Me miraba despreocupado.

– Debes ser Rose – Sonrió fríamente – El viejo me hablo de ti

– ¿Qué diablos? – Mascullé. Mire a los Strigoi y luego a él. No me cabía duda: era un Dhampir.

– Llévalos a la casa – Le dije a Dimitri.

– Rose – Dijo Dimitri.

– No cruzaran la barrera. Solo llévate a Lissa y a Christian – Dije tranquila.

Camine hasta el chico y lo mire tranquila.

– Ok, pequeño. No estoy de humor – Dije tranquila – ¿Quién te envió?

Él sonrió y corrió hacia mí. Rápidamente bloqueé su puño con mi antebrazo. Nos miramos por unos segundos y él intento darme una patada, yo lo volví a bloquear y lo empuje lejos. Me queje de mis tacones así que me los tuve que quitar. Una vez que podía caminar ligeramente sin ellos corrí a él y entre en batalla.

– Fabuloso – Espeto – Realmente eres una gran peleadora, pero no le ganas a las armas

– ¿Armas? – Pregunte sorprendida.

Saco una especie de puck de hockey o algo parecido y lo lanzo al suelo. Comenzó a hacer un sonido extraño y luego exploto. Me lancé al suelo y vi toda la tierra saltar en pedazos. Me puse en pie y mire al chico. Corrí a él tacleandolo, pero eso me costó algo: salir de la zona libre de Strigoi. Mire a los seis Strigoi presentes sorprendida y luego retrocedí intentando volver a dentro de la barrera, pero uno de ellos me lo impidió.

– Joder – Dije apretando los puños – Ojala hubiera traído mis tacones. Con eso podría clavarles el ojo, ¿no?

El que me había impedido el paso negó con la cabeza y luego me embistió. Caí al suelo, pero le di una patada y me puse en pie. Golpeé a algunos de ellos, pero sin una estaca, fuego o algo con filo no iba a poder ganar. Probablemente iba a ser más complicado de lo que pensé.

– Samara es una idiota – Sonrió el chico – No puede contra ti y eres tan débil

– ¿Débil? – Lo mire indignada. Pasaron solo tres segundos, él no lo vio venir. Mi puño conecto con su cara dejándolo inconsciente. Sonreí torcida – ¿Quién es el débil ahora?

Mire a los Strigoi y luego al chico. No sabía como es posible que él tuviera a seis Strigoi consigo para atacarme. Apreté los puños y lancé patadas y puños contra todos ellos. El sol estaba saliendo y ellos lo vieron. Me lanzaron unas miradas y luego salieron corriendo para alejarse entre los árboles bajo sus sombras. Solté un suspiro tranquila y mire al chiquillo. Lo tome del cuello de la polera y lo mire fijamente una vez que estaba despertando.

– Dile, a quien sea que te envió, que si lo vuelve a hacer yo lo mataré – Dije apretando los puños – Y te quiero lejos de cualquiera de nosotros, ni cerca de aquí o te juro que te romperé cada hueso del cuerpo cuando menos te des cuenta

Él me miro asustado. Obviamente ya había dejado claro quien era débil y quien fuerte. Lo solté y salió corriendo también. Apreté los puños a mis costados mientras lo veía alejarse. Esperaba a que no se le ocurriera desafiarme o lo iba a lamentar. Primero arruina nuestra velada y luego el vestido que Lissa me había comprado. Si me lo encuentro en la calle un día de estos (claro, primero debo salir de mi prisión) voy a…

– ¡Rose! – Me di la vuelta y vi a mi madre acercarse a toda velocidad. Seguro que Lissa le había advertido que algo andaba mal. Ella estaba detrás con una expresión preocupada. Yo entre en la zona libre de peligros, cruzando la barrera y luego recibí un abrazo por parte de mi madre. Me sorprendió y no lo devolví.

– ¿Estás bien? ¿Qué paso con los Strigoi? – Pregunto Dimitri. Yo le di una sonrisa culpable y mire el sol que estaba saliendo.

– Lo siento Lissa – La mire preocupada. Ella suspiro y me abrazo. Ella sabía perfectamente que yo me refería a la salida del sol.

– No importa, mientras estés bien –

– ¿Cómo es posible? – Pregunto Alberta mirando la barrera – ¿Strigoi?

– Y un Dhampir – Dije despreocupada – Pero ya le rompí la nariz y dudo que vuelva

Todos me miraron fijamente. Yo me encogí de hombros despreocupada. Di un bostezo largo y luego camine hasta la casa junto a Lissa y Christian ya que mi madre, Alberta y Dimitri se quedaron revisando que a barrera no tuviera problemas para protegernos. Por mi parte me urgía dormir, la pelea me había quitado hasta la última gota de energía y siento que si no me lanzaba a una cama me iba a desplomar en el suelo.

– Siento lo del vestido Liss, sé que gastaste mucho – Dije con una mueca.

– Está bien, no importa. El vestido es solo material, tú no – Coloco una mano en mi hombro. Sonreí torcido y luego mire a Christian que me asintió lentamente.

– No entiendo – Dijo de la nada luego de que entráramos en la casa. Me detuve y lo mire confundida – ¿Por qué un Dhampir trabajaría con Strigoi para atacar a Moroi y Dhampir?

– No tengo ni idea – Musite mirando por la ventana con seriedad – No es lógico ni normal, es… extraño

– A no ser que lo amenazarán, ¿no crees? – Pregunto Lissa abrazando a Christian quien considero esa opción, pero yo no. Además la hora en que atacaron es casi tan anormal como la reciente alianza.

– Bueno ahora todos necesitamos un descanso, ya ha salido el sol y es hora de descansar – Dijo Christian sonriendo – Además, siento mucho que la cita terminara en desastre

– Sí. Con tantos problemas no pudimos el ver sol salir como esperamos hacerlo – Coincidí.

– Quizás en otra ocasión – Dijo Lissa sonriendo – ¿Vamos a dormir?

– Por supuesto – Asentí lentamente – Dame un segundo

Fui hasta la entrada y me crucé de brazos recargándome en el marco. Dimitri se acercaba con una expresión seria en su rostro. Podía adivinar que probablemente la barrera seguiría protegiéndonos, pero los ataques no descansarían. Ahora los Strigoi sabían de nuestra posición y eso sería un total peligro para los Moroi más que nosotros. Aunque ni él ni yo entendamos porque un Dhampir estaba aquí. Otra cosa que sé que estaba cruzando en su cabeza era el por qué ellos vinieron justo antes de que amaneciera.

– Hey – Dije al verlo a unos metros.

– La barrera es resistente, afortunadamente no la debilitaron con los golpes – Comento deteniéndose y mirando a la barrera.

– ¿Es posible que los Dhampir estén traicionando a los Moroi y a su raza? – Pregunte preocupada. Sabía que Lissa estaba cerca y ella se había tensando cuando escucho esto salir de mi boca. Quise intentar regalarle una sonrisa para calmar sus temores, pero no ayudo mucho y gracias a Christian ella se tranquilizo un poco.

– Es muy extraño, pero no imposible – Negó con la cabeza – En las prisiones hay Dhampirs que han traicionado a Moroi dejándolo morir o matándolos, también algunos que han intentado convertirse en Strigoi, pero se los impidieron

– Santo Dios – Dijo Lissa sorprendida. Recordé cuando entramos en Tarasov a escondidas, y ella también. Recuerdo que vi a varios Moroi y también algunos Dhampirs. La idea de que mi propia raza estuviera traicionando a quienes se supone que juro proteger es tan abrumadora como rara. Por supuesto yo no tengo intensiones de hacerlo nunca – Gracias a Dios Rose. Enserio pensé que algún día…

– ¿Qué acaso no me conoces? – Pregunte ofendida. Ella me miro sorprendida y luego esbozo una pequeña sonrisa – Lo siento, es solo que… olvídalo

– Lamento dudar – Dijo tranquila.

– ¿Quieren dejar de usar su vínculo para comunicarse? – Pregunto Christian – Así no entiendo nada

– No es una conversación que te incumba – Dije tranquila mientras caminaba a las escaleras.

– Grosera – Dijo Christian con una leve broma. Yo no me detuve a responderle, solo subí las escaleras y me detuve en mi habitación.

Al entrar en ella solté un gruñido adolorido. Comencé a sentir los dolores de la pelea, ese chiquillo me había dado un golpe grande al derribarme, pero no fue tanto como mi puñetazo en la nariz. De todos modos no me preocupada mucho, ya estaba acostumbrada al dolor.

– Rose –

– Camarada – Sonreí levemente. Dimitri se me acerco preocupado y me besó en la frente.

– ¿Estás bien? – Pregunto.

– Sí. No tienes de que preocuparte – Sonreí levemente.

Me tomo el brazo y froto en un corte pequeño que seguramente me debí hacer al caer con la explosión. Él no dijo nada, me abrazo.

– Dhampir y Strigoi – Musite sorprendida – Strigoi y Moroi. ¿No es extraño?

– Demasiado – Asintiendo – Ahora descansa, ¿sí?

– Espera, ¿tú qué harás? – Pregunte.

– Lo mismo – Dijo tranquilo – Él sol ya ha salido, ¿no? Dormimos con el sol

Bufé y asentí. Él rió suavemente y salió de la habitación. Me quite el vestido y saque un pijama, poco después entro Lissa con una sonrisa en los labios. Supuse que Christian tenía que ver aquí.

– ¿Un beso calmo a la reina? – Pregunte riendo suavemente.

– Tal vez – Dijo sonriendo – ¿Qué piensas sobre el ataque?

– Que tienes que dormir y yo también – Me deje caer en la cama – Santo Dios, tengo sueño

– Tendremos otra cita doble – Dijo ella sonriendo levemente – E iremos a la ciudad. La otra semana cuando Abe te deje salir

Abe. Santos cielos. Si ese hombre me dejara así ahora mismo entonces ya estaría con todos los misterios resueltos. No sé cuál es la intensión de dejarme aquí si los problemas me buscan a mí, no yo a ellos, pero no importa. Supongo que todo va a estar bien. Una vez que Abe resuelva el por qué los Strigoi nos atacan en manada además de la razón obvia que es Lissa.


.: Mia :.

Me había despertado a la mitad del día para tomar un vaso con agua. Tenía la garganta algo seca y necesitaba tomar algo con urgencia. Todos estaban dormidos para entonces. Cuando llegue abajo iba a dirigirme a la cocina cuando escuche unas voces, enseguida pensé que no estaban todos dormidos. Fui a la cocina y por la ventana vi a Abe y a la guardiana Hathaway hablando. No podía escucharlos, pero se notaban algo preocupados.

– ¿Desea algo señorita Rinaldi? – Me di la vuelta y vi a Boris con su típica mirada formal de mayordomo.

– ¿De qué hablan? – Indique con la cabeza mientras me servía agua del bidón.

– Me temo que esa es información que no puedo decir – Dijo seriamente el hombre.

– ¿Es sobre el ataque? – Pregunte seria – ¿Es sobre eso?

Guardo silencio. Después de hidratar mi boca salí de la cocina para apoyarme en una pared. Pude oír con más claridad y me sorprendió bastante lo que escuche.

– No van tras la reina – Dijo Abe juntando sus manos y presionándola contra su boca formando una pelota o un puño – Van tras Rose o al menos eso puedo entender

– ¿De qué hablas? – Pregunto la guardiana Hathaway.

– Creo que Robert los ha enviado, el cómo es un misterio, pero así son las cosas – Dijo serio.

– ¿Aún piensas seguir teniéndola encerrada aquí? – Pregunto la madre de Rose seria – Han venido a atacar esta mañana. Ella los detuvo. Creo que realmente necesita hacer algo. Es igual a ti en ese sentido

Abe sonrió con orgullo y la madre de rose rodó los ojos.

– ¿Crees que es necesario irnos de Ottawa? – Pregunto Hathaway seria.

Abrí los ojos sorprendida. ¿Irnos? De nuevo. Esto de los viajes me está sorprendiendo mucho y si no fuera porque Rose ha enfrentado a todos ellos entonces nosotros ya habríamos muerto hace tiempo. No sé cómo es posible que nos estén siguiendo por mucho tiempo.

– Parece ser lo mejor – Asintió – Hable a la corte y he explicado que la reina está bien así que no hay de que preocuparse. El problema es que allá reciben ataques cada día. Una parte de los Strigoi podría estar detrás de Lissa y la otra podría estar detrás de Rose. Hay un misterio aquí

Quise interrumpir pero en su lugar decidí irme. ¿Esos Strigoi no querían a Lissa? ¿Querían a Rose? Pero los que están en la corte buscan a Lissa. No lo entiendo, Abe tiene razón, hay un misterio aquí. Algo que no concuerda


.: Jill :.

Fuimos a la cuidad nuevamente, pero como en la ocasión anterior, Rose no vino. Es una pena que Abe no la deje salir por tenerla en "protección". Sé que ella suele meterse en muchos problemas, pero no creo que le haga mal salir a la ciudad un día. Esa noche en el auto íbamos pocos: Lissa, Christian, Mia, Eddie, Alberta, Dimitri y yo.

La madre de Rose se quedo con ella y Abe, quien nuevamente salió de la nada para hablar con nosotros o al menos con Rose. Adrian se quedo bebiendo en casa en esta ocasión.

Al llegar al centro comercial (abierto por Moroi solo de noche) Lissa arrastro a Christian y a Dimitri con ella para comprar ropa. Mia y yo nos reímos divertidas y luego los seguimos junto con Alberta y Eddie. Antes de entrar en la tienda de ropa me detuve en seco al ver a un chico de cabello rubio con mechones de color café y ojos marrones claro. Usaba unos jeans sueltos y una chaqueta abierta que dejaba ver una polera azul con una franja negra vertical. Sonreí levemente y camine hasta él.

– Dylan – Le sonreí, pero mi sonrisa se cayo al ver que tenía un ojo morado y la nariz algo roja, como si lo hubieran golpeado – Santo Dios, ¿estás bien?

– Ah sí – Sonrió despreocupado – Defendí a unos chicos y termine golpeado. Siento presentarme así anda mas, pero imagine que vendrías a aquí y quería verte. Ryan ha venido a ver a Mia

– Supongo que le hará feliz – Dije sonriendo. Mire nuevamente la herida y pude notar que tenía más de una – Realmente debió ser una dura pelea

– Sí, pero gane así que no hay problemas. Para los Dhampir no hay quien los detenga – Dijo despreocupado – ¿Y han venido todos?

– Adrian se ha quedado en casa y la guardiana Hathaway también se ha quedado – Dije sonriendo – Me hubiera gustado que conocieras a Rose, ella es increíble

Dylan musito algo que no entendí muy bien, pero no le tome importancia. Mire la tienda y vi a Lissa lanzando ropa a los brazos de Christian. Mia estaba con ella también y Dimitri al igual que Eddie y Alberta se encontraba apoyado en una pared de brazos cruzados.

– ¿Quieres venir? – Pregunte haciendo un ademan a la tienda.

– De hecho, me gustaría ir a comer contigo – Dijo sonriendo – ¿Quieres?

– Ah, sí, sí – Dije sonriendo intentando ocultar mi emoción.


.: Rose :.

Mire a Robert fijamente. Apretando los puños a mis costados contiendo las ganas de golpearlo con tanta fuerza que pierda el aliento y no pueda volver a respirar más. Santos cielos. ¿Por qué sigo teniendo ganas de matarlo? No debería sentirme así y mucho menos sabiendo que él es un Moroi y peor aún, hermano de Víctor… ¡Víctor!

Siento la oscuridad en ti. Crece y crece – Frunció el ceño Robert mirándome fijamente.

Pues es porque tú estás aquí – Dije de mala gana – ¿Qué haces aquí, perturbando mi sueño? Ya debería de haberme despertado y quiero ver a Abe para salir de mi prisión

Creo que Abe hace un buen trabajo protegiéndote. Porque en cuanto salgas de allí yo iré por ti – Dijo él sonriendo – Vas a pagar lo que le has hecho a mi hermano

No fue mi culpa – Dije mirándolo – Maldita sea. Enviaste al Strigoi y a un Dhampir. ¿Cómo lo hiciste? ¿Cómo hiciste para el Dhampir tuviera a esos Strigoi comiendo de la palma de su mano sin querer lastimarlo?

Un poco de compulsión – Sonrió – Llega a los lideres y tendrás a los soldados. El Dhampir no es más que un chico problemas que está destinado a ser Strigoi en algún momento. Él quiso trabajar para mí por una cantidad de dinero y en cuanto a los Strigoi, bueno, ya te lo dije

Samara – Dije seria – ¿Qué hay de ella? ¿Qué le has prometido?

Eso no te interesa. Pero no tienes a donde ir. Esa casucha se destruirá, gracias a Dios que encontré tu paradero –

Si intentas lastimar a Lissa te mato – Dije apretando los puños.

Si ella se interpone – Dijo sonriendo – Los Strigoi van por ti, no me interesa lo que le hagan a la reina. Ya te lo dije, mientras más te retrasas más tiempo tengo de buscar pruebas de que mataste a un Moroi y cuando lo haga… te dejaré expuesta. Cuando sea así ni siquiera la Reina te podrá ayudar. Corrupta ante la idea de que su amiga mato a un Moroi. Ella caerá y su reinado con ella. ¿Te lo imaginas?

Intentas sobornarme – Pregunte frunciendo el ceño – Escucha Robert: mate a tu hermano por culpa de la oscuridad. Lo sabes muy bien y al igual que yo, tú estás cegado. Necesitas abrir los ojos y darte cuenta de que te está consumiendo la rabia y la oscuridad

Me miro fijamente. Yo creo que quería negarlo, pero no lo hizo. En su lugar el sueño desapareció.

Abrí mis ojos y pase una mano por mi rostro. Maldito sueño espiritual. Mire enfrente y vi el televisor encendido. Me había quedado dormida en el chaise longue por no tener nada que hacer. Realmente odio estar atada de manos mientras los demás tienen la oportunidad de salir de estas cuatro paredes. ¿Hay algo peor que ser claustrofobica y tener estar encerrada aquí? Espero que sí, de lo contrario llorare.

– ¿Desea comer algo, señorita Hathaway? –

Mire a mi izquierda y vi a Boris mirándome curioso. Baje la mirada a la mesa de centro e hice una mueca al ver un pote de palomitas que estaban derramadas en toda la mesa, junto a ellas un vaso de bebida la mitad. Solté un suspiro y negué con la cabeza para luego ordenar un poco el desastre.

– ¿Ya han vuelto los demás? – Pregunte terminando de meter las palomitas en el tazón de cristal.

– No, hace apenas media hora que se fueron – Uso su tono serio formal – Usted se ha quedado dormida hace diez minutos

Pase una mano por mi rostro y lo mire fijamente.

– ¿Hace cuánto que trabajas para Abe? – Fruncí el ceño.

– El señor Mazur me contrato hace muchos años, normalmente atiendo otros deberes pero en está ocasión dijo que era importante que cuidará de la seguridad de su hija y su real majestad – Sonrió Levemente.

– Al menos tiene corazón – Dije divertida.

Pude notar que él reprimió un comentario, sé que sí me quería responder, quizás contradiciendo o afirmando lo que dije, pero realmente no lo hizo. Lo mire curiosa.

– ¿Qué sabes sobre el romance de mis padres? – Pregunte llevando una palomita a mi boca.

– ¿Perdón? – Frunció el ceño levemente.

– Antes de que yo naciera – Dije sonriendo.

Él me miro fijamente y luego miro por la ventana.

– Ellos solían venir aquí en invierno. La nieve era hermosa y les gustaba mucho verla caer en copos. Esta casa perteneció al padre del señor Mazur. Sé que ellos realmente se amaban demasiado, cuando su madre supo que estaba embarazada de usted hubo un problema y ambos tuvieron que separarse – Dijo con un tono melancólico.

– Perfecto. Confirmando las sospecha, soy un estorbo – Dije agachando la mirada con una expresión exasperada – No sé por qué sigo pensando en que no es así

– Porque no lo es. Sus padres estaban felices, pero debido al trabajo de su madre y los negocios de su padre ambos pensaron que era mejor enviarla a la academia – Dijo el hombre.

– Aún así no conocí a mi supuesto padre hasta hace un tiempo atrás – Rodé los ojos – Por cierto, ¿hay algo para tomar? Se me seca la garganta

– ¿Jugo? – Pregunto echándole una mirada a mi vaso de bebida. Sonreí "inocentemente" y luego me puse en pie.

– Oh Problemas, ahí estás – Dijo Abe saliendo de la nada.

– ¿Quieres dejar de hacer eso? – Pregunte – ¿Acaso eres mago?

– No, pero soy vampiro – Sonrió despreocupado – Pronto podría ser mago. Necesitamos hablar

– ¿Sobre mi prisión? – Pregunte esperanzada.

– No – Negó con la cabeza – Rose, hay algo que tienes que saber

Fruncí el ceño molesta. Rodé los ojos y luego me senté en el chaise longue nuevamente. Abe se cruzo de brazos. Sea lo que sea que tenía en mente, era algo importante. Probablemente venía a hablar sobre los ataques de Strigoi o sobre el ataque de esta mañana, santos cielos, pensar en el Dhampir y los Strigoi. Robert Dorus lo va a pagar.

– Habla – Dije.

– Encontré el problema en los Strigoi – Me miro serio – Hay una gran cantidad en la corte. Están encerrados así que no tienes de que preocuparte en ese aspecto. Sucede que…

– Ellos están detrás de mí – Recordé el sueño – Robert los ha enviado. No entiendo por qué hace esto

– No, espera – Me miro serio – Robert los ha enviado, sí, pero no están detrás de ti sino de…

– Mí. Lissa no tiene nada que ver aquí – Dije apretando los puños – Le harán daño si se mete. Haré mi maleta

– Rose, Rose, Rose – Me miro molesto – Entiende no te irás, al menos no sola. Ellos pueden estar detrás de ti, pero también quieren a Vasilisa como un bono extra. Si te vas serás carnada fresca

– Estuve en la ciudad sola tres días, puedo protegerme – Dije tranquila.

– Sí. Lo sabemos – Dijo mi madre apareciendo de la nada. Fruncí el ceño.

– ¿Acaso son magos? – Pregunte sorprendida.

– Rose, sabemos perfectamente que puedes cuidar de ti misma, pero cuidar de los demás es un trabajo duro – Dijo mi madre seria – Eres la guardiana de Lissa y no puedes dejarla sola. Tu deber es cuidarla y no puedes huir para buscar a alguien que intenta hacerte daño a ti. Te vas a quedar con ellos para protegerlos

– Oh vamos. Ese loco está intentando hacerme daño y ustedes me quieren atar a quienes quiero proteger. ¿Qué pasa aquí? – Pregunte molesta.

– De hecho pienso que lo mejor para ti no es alejarte. Necesitamos que te mantengas con ella para protegerla. Presiento que van a por Vasilisa también –

– Odio esto – Musite – Bien. ¿Qué sabemos? Strigoi trabajando con Dhampir a las órdenes de Moroi para capturarme a mí y probablemente a Lissa. Strigois atacando la corte en busca de Lissa. La conexión no la puedo encontrar, pero no arriesgaré la vida de Lissa si me buscan a mí – Para este punto yo ya estaba echando humo – No pondré a mi mejor amiga en peligro

– Lo sabemos – Dijeron ambos al unisonó. Se miraron entre sí confundidos y luego me miraron a mí. Me crucé de brazos.

Abe se aclaro la garganta – Escucha, ellos te buscan a ti y a Lissa. Lo mejor es que todos permanezcan juntos y no separados. Además hay que irse. Ya los encontraron aquí y con otro ataque la barrera caerá, es mejor escapar

– ¿Dónde iremos? – Pregunte preocupada – Por favor dime que a las Bahamas

– Reino Unido – Respondió mi madre.

– ¿Reunido Unido? Te refieres a Inglaterra, ¿no? – Pregunte sorprendida y él meneó la cabeza.

– Cerca, pero no cerca. Irán a Castle Combe – Dijo él sonriendo. Yo lo mire confundida, él me hizo una mueca intentando dejarlo obvio y yo me encogí de hombros – Es una villa en Inglaterra

– Oh, ya lo sabía – Dije sonriendo – Sí, sí. Tienes razón, bien

Me miro serio, rodó los ojos y luego miro a mi madre con una sonrisa orgulloso. Ella le sonrió levemente y juro que si fuera por mí ya me habría ido lejos, donde no pueda verlos así como tontos enamorados. No espera, ellos no están enamorados. Están separados así que no me haré ideas de nada.

– Oh por cierto. Tu sentencia va a terminar – Dijo él sonriendo – Vamos a salir en una aventura padre e hija

– No me gusta eso – Negué.

– Tonterías – Metió las manos en los bolsillos – Hay algo que quiero enseñarte

– Bien, entonces vamos – Dije tranquila.

– No, ahora no, iremos mañana a las ocho del día – Dijo Abe serio – Usa un atuendo ligero, algo con lo que puedas correr por si se nos presenta algo

– ¿De qué hablas? – Pregunte confundida – ¿Es como una misión o algo así?

Abe solo levanto una ceja sonriendo, pero no me dijo nada. Se alejo de nosotras. Yo mire a mi madre confundida y ella solo se encogió de hombros mire a Boris y él solo me indico algo: comida. Mi curiosidad se vino abajo cuando la comida se presento enfrente de mi así que me acerque a comer como lo haría cualquier día en cualquier momento.

No sé qué es lo que Abe quiere mostrarme, pero tampoco es como si me interesará las cosas padre e hija. Él siempre ha sido el tipo misterioso que hace las cosas por alguna razón y no por placer o sin algún interés.

Me volví a sentar en el chaise longue y vi la película tranquilamente: Miss simpatía 2. Me sentía extraña viendo una película como esa. Ella era una chica que arriesga todo y yo también, pero no éramos iguales… un agente del FBI y yo una Guardiana. Ambas vivíamos para proteger a los demás. ¿Sabes? Tal vez si somos algo iguales, aún cuando nuestra mejor amiga estaba en peligro nos hacíamos lo que sea para ayudarla.

Subí a mi habitación para vestirme con la ropa deportiva para entrenar un poco. Comencé a correr alrededor del lago para poder tener algo que hacer. Unas cinco vueltas probablemente se comparen a lo que Dimitri me hacía correr en la academia, o tal vez solo sean un poco más de la mitad.

Continuara…


Ha sido una buena semana, ¿no creen? Espero que lo hayan pasado bien, este fics está tomando forma por si solo. Espero que les haya gustado este capítulo y nos veremos en el siguiente.

~ Comentarios:

- ginnyluna griffindor: No, no son malos, de hecho son... intrigantes, buenos y divertidos... salvo por Robert, él si tiene malas ideas. No me molestan las preguntas, pero no las respondo. Las preguntas me ayudan a ver cuales son sus dudas y así puedo ver que agregar y que no jeje

Bueno ha sido todo por hoy. Espero que pasen un lindo día o noche.

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Se despide Lira12 (L)