Hola! Primero que todo, hay algo muy importante que decir: MESIENTOLAPEORPERSONADELMUNDO! T.T En serio: PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN (8) DDD: Es que tuve muchísimas cosas en los últimos meses. Hubo un musical, pruebas perdidas que tengo que rendir ahora toda apurada, ponerme al día, trabajos con poco plazo...(wow, como apesta la vida real ¿no?) Y dejé toda la trama olvidada! Pero, no teman más: ahora continúo con mi ritmo normal y no voy a volver a dejar de lado este fanfic. Me acordé porque me puse a hojear las últimas páginas de SIEMPRE, y luego fue como...MIERDAAAAAAA! DDD: y corrí al computador y..y.. y ahora estoy aquí :D
Nada más que decir. Enjoy!
COLE
Nada más llegar a casa pude percibir el ambiente de estrés que emitían Grace y la chica con coletas (que si me preguntan, luce patético en alguien de dieciocho). Se veían agobiadas, mirando fijamente a través del vidrio, hacia el bosque. Dejé mis regalos en mi cuarto, para etiquetarlos después. Me pasé por la nevera: moría de hambre. Saqué una gaseosa y un pedazo de pie de manzana que no había visto. Sam y Grace hablaban junto al vidrio, cada vez más preocupados. Está bien, algo anda pasando. Déjate de hacerte el que no le importa Cole, concéntrate.
-¿Qué sucede?-pregunté llevándome un pedazo de masa a la boca-
-Hay un nuevo lobo-murmuró Grace-. Ese aullido nunca lo oí.
-Supongo que yo voy-dijo Sam-. Mierda, alguien mordió a otra persona. Será más difícil esta vez.
-No creo que tengas que ir, chico misterioso-dijo la recién llegada-. Apenas lo oímos, Isabel corrió a darle la bienvenida. Salió al bosque.
Me atraganté con un pedazo de pie ¿Isabel? ¿Correr por otro lobo? Tenían que estar bromeando, ella no es así. Es más, ahora me empecé a preocupar de veras ¿Hace cuanto salió? ¿Por qué no ha regresado? ¿Le sucedió algo? Oh, mierda, el lobo es nuevo. Quizá la haya mordido y ahora...Oh santa mierda.
-¿Me estás diciendo que Isabel saltó esa verja, con este clima?-pregunté-. Dime que estás de broma...
Pretendía ser sarcasmo. Pero sonó como auténtica preocupación.
-No, es verdad-aseguró Grace-. Salió hace más de media hora
¡¿Más de media hora?! Es todo, yo voy por ella. Tiré la comida a la mesa, oí unas cuantas exclamaciones de las chicas, me puse un corta viento y salí a la tormenta. Cerré la puerta. El viento gélido me pegaba duro en la piel, abriéndose paso hacia mis entrañas, sacudiendo al lobo dentro de mí. Apreté los dientes y comencé a correr ¿Qué le habrá bajado? ¿Idiotez momentánea? No me explico por qué lo haya hecho. Me adentré en el bosque unos cinco minutos, hasta que divisé a lo lejos una cabellera mojada, embarrada, pero rubia. Lucía espantosa, pero me ponía de nervios verla sin chaqueta, con una polera sin mangas. Me miró espantada. A su lado venía Jeremy, semidesnudo, cubriéndose las bolas con la chaqueta negra de Isabel. Comencé a gruñir ¿¡Qué ca-ra-jos hacía Jeremy SEMIDESNUDO al lado de Isabel!?
-¡Cole!-me gritó, moviendo su pelo embarrado- ¡¿Qué mierda haces aquí afuera con esta tormenta, pedazo de idiota?!
-¡¿Pedazo de idiota?!-chillé, quitándome el corta viento-. ¡¿Qué mierda haces tú aquí?! ¡Así!
-¡No te quites eso, te vas a transformar!
-Y a ti te va a dar algo grave, cabeza oxigenada-le recriminé. Me acerqué a ella y le tomé la barbilla con la mano. Sus ojos me miraban furiosos- ¿Por qué lo hiciste?
El rostro se le calmó y pude jurar que sus mejillas se colorearon levemente. Bajó la mirada y simplemente dijo:
-Y-yyo...Pues creí que-que...-me miró casi al borde las lágrimas y recuperó su furia- ¡Idiota! Vuelve a casa o te vas a transformar aquí mismo.
-¿Yo? Yo creo que me debes una explicación, señorita-señalé a Jeremy- ¿QUÉ HACE ÉL AQUÍ?
-¿Por qué te importa?
¿Por qué me importa? ¿¡Por qué me importa!? Es todo, tiene fiebre. Eso es seguro. Si por mi fuera, Isabel no sacaría la punta de la nariz fuera de donde yo pueda verla. Es mía, de nadie más. Nuestro juego es una frusilería que inventé por puro aburrimiento. Desde el momento en que supe que me importara que se fuera a California, la declaré mi propiedad. Y nadie nunca jamás volvería a quitármela como Tom Culpeper.
-¿Es broma, cierto?-exclamé-.
-¿Cole? ¿St. Clair?-Jeremy se acercó a mi- ¿Eres tú?
-Pues sí-traté de no sonar escéptico, después de todo teníamos historia juntos- ¿Qué haces aquí?
Está bien, no funcionó como yo creí.
-Me mordieron-contestó paciente-. En Nebraska, cuando iba a visitar a mis padres. Llegó un animal gigante, me mordió la pantorrilla y a los dos días me transformé. Llevo vagando, rastreando olores familiares, durante unos meses. Nadie me dió una guía introductoria.
-Sí, pobrecito-dije, tratando de sacarme el mal humor de encima sin mucho éxito-. Será mejor que le cuentes a Sam, cerca de una chimenea. Y ropa. Viejo, no es por ser malo, pero no me da gusto verte.
-A mi tampoco me da gusto verme.
Isabel no me dejó de mirar intrigada en todo minuto. Cuando comencé a caminar de vuelta a casa, iracundo, involuntariamente la tomé por la muñeca. Ella no hizo nada por soltarse. Sólo me hizo parar una vez.
-Ponte tu chaqueta, idiota-me tendió el corta viento en la mano-. Nadie quiere que te transformes.
Mientras me la ponía, pregunté sin mucho convencimiento:
-¿Quiénes son los que no quieren?
Por su parte, contestó bastante convencida:
-Yo.
Okey, demasiadas confesiones por un día.
ISABEL
Entré a la casa de última, cerrando con un sonoro portazo. Rachel me miraba con cara de espanto. Dios, debía de estar hecha una pena. Estaba tan confundida que no sabía si quería gritar, reír, llorar o dar saltitos de pura alegría. De pronto, todo se había esfumado. Sólo podía sentir una cosa: la mirada de Cole perforándome entera. Estaba cansada emocionalmente, no soportaba estar de pie ni un solo minuto más. Subí sin dar explicaciones a nadie. Me quité la ropa embarrada y me di una ducha, dejando que el agua tibia me aclarara los pensamientos. Pues no lo hizo, seguía igual de perdida: ¿Qué rayos fue lo que le dije? ¿Qué rayos me dijo él a mí? Le confesé que no quería que se transformase, pf... gran cosa. Todos saben eso. Grace tampoco quiere que se transforme, Sam tampoco. Pero una sola cosa me ponía de nervios:
Nadie lo habría dicho con el mismo ímpetu que yo.
Y ni siquiera sabía por qué lo habría hecho. Dejaba mi punto más que exagerado con la escena de ir a buscar a Cole en el bosque y encontrarme a un extraño en pelotas, que se las da de sabio empedernido para venir a decirme que soy buena persona. Quizá lo necesitaba. Quizá tenga que creerme que soy una buena persona. Después de la casi-muerte de Cole no he dejado de repetirme lo mala que soy. Y bueno, me vine a Mercy Falls ¿no? Por otra persona. Hice algo lindo por otra persona. Salí de la ducha secándome rápidamente con una toalla. Me puse un polerón enorme y unos shorts, en vez de el pijama de conejitos. Sequé mi pelo en menos de lo que me había esperado y corrí a la cama. No moví un solo músculo, ni me esforcé por escuchar lo que sucedía escaleras abajo. Quería... no sé... ¿Flotar? ¿Desaparecer por un minuto aunque sea? La noche cayó por su propio peso, oscureciendo el cuarto. Comencé a cerrar los ojos, por hacerme un favor a mi misma, pero no pude dormir. Porque comencé a estornudar ¡Lo sabía! Empecé a estornudar en intervalos de menos de dos minutos. Saqué los pañuelos de la mesilla de noche y me soné unas cuantas veces. Fue entonces cuando escuché los golpeteos en la pared: conversación decodificada.
-"Estornudas adorablemente ¿Lo sabías?"
Mierda Cole, no me puedes dejar tranquila ¿eh? Golpeé la pared también
-"Cállate, Cole"
-"Estoy bien callado"
-"Sabes a lo que me refiero"
-"¿Quieres hablar? Me dejaste helado allá afuera. Más que el clima."
-"Tú también me debes varias explicaciones ¿No crees? Dijiste un par de cosas inconclusas afuera."
-"Touché- escuché un movimiento del otro lado de la pared-. Sé lo que necesitas."
-Ésta podría ser la única vez en la que podrías decir droga, sin que me entren ganas de golpearte. Te daría toda la razón."
Oí una estruendosa risa del otro lado
-"No, no es eso"-golpeteó-. "Sólo escucha. Ésto es para ti."
Escuché el piano y solo pensé: "Oh, Dios. Me la va a poner difícil". Olvidar sentimientos hacia Cole es como olvidar tu cumpleaños: simplemente no puedes, te persigue. Y si me dedica canciones ¿Qué voy a poder hacer yo? De perdidos al río... Su voz sonó grave, clara, limpia, sensual y grata. Cómo un elixir raro, como el olor a orquídeas. Cómo un fruto exótico.
"Hola!...
Hay alguien ahí dentro?
Tan sólo cabezea si puedes oírme...
Hay alguien en casa?
Ven...ahora
Oí que te has estado sintiendo mal
Bueno, puedo calmar el dolor
Ponte de pie nuevamente
Relájate...
Necesito algo de información primero.
Solo los hechos básicos
Puedes mostrarme donde duele?"
¿Por qué? ¿Por qué Pink Floyd? Eché hacia atrás la cabeza, reposando en la almohada. Lágrimas salieron de mis ojos: la letra ¿Por qué no podía ser como cualquier otra canción cursi? ¡¿Por qué?!
"No hay dolor, estas retrocediendo
Un distante barco de humo, en el horizonte
Tú estas viniendo solo a través de las olas
Tus labios se están moviendo ,pero no puedo oir lo que dices
Cuando era niño, tuve fiebre
Mis manos se sentían como dos globos.
Ahora tengo esa fiebre nuevamente-no lo puedo explicar-
no lo entenderías
Yo no soy así"
¿Por qué tenía que sonar tan malditamente perfecto? ¡Ni siquiera se parecía a la versión original! Yo seguía llorando en silencio, dejándome llevar por el delicado sonido de los dedos de Cole sobre el piano. Como plumas, un tacto delicado. No me sorprendió verme deseando querer ser ese piano.
"Yo...me he convertido en un cómodo insensible Está bien...solo es un pinchazo
No habrá más: AHHHHHHHHHHHHH!
Pero puede ser que te sientas un poco enfermo
Puedes pararte?
Creo que las agujas están funcionando bien
Eso te ayudará para seguir con el show
Vamos, es hora de ir"
Sin sentir ningún tipo de vergüenza, salí de mi habitación sigilosa e irrumpí en la suya. Llevaba un pantalón de chándal y nada más. No me importó: me había dado un balde de agua frío en la autoestima. Era una maldita caja de sorpresas. Lo abracé, fuerte, aferrándome a la poca cordura que me quedaba. Me sorprendí sintiéndolo devolverme el abrazo. Sólo con eso, ese pinchazo, sentí fuerzas para continuar el show. Fuese buena persona o no, eso se lo dejo a tíos como Jeremy.
-Eres un idiota-mascullé entre sollozos-.
-Lo sé-respondió si más-. Pero necesitabas un pedazo de ese idiota.
Por supuesto que sí. Claro que sí.
-No eres un cómodo insensible-dije-. O no habrías hecho esto. Te gusta verme llorar.
-No, me gusta ayudar. Nada más.
Jejeje... me salió corto pero, no hay tiempo :c BUAAAA! El próximo capítulo se viene LO FUERTE así que sólo disfruten éste que mi salió rosadito *.* Muchos puke rainbows para todas!
