Lamento haberme tardado tanto, mi ooc ha tenido algunos inconvenientes... aquí esta la secuela del anterior capítulo, espero les guste.
Capitulo 7: A thousand years II
-¿Qué haces aquí Victoria?- Mi voz salió en un pequeño susurro, su sonrisa ese ensancho al oír su nombre, tal vez creía que no la recordaba, a su lado apareció un chico rubio, alto y delgado, sus ojos rojos y su mirada penetrante me hicieron caer en cuenta de que algo malo se traían entre manos esos dos. Victoria volteo la vista a el recién llegado y sonriendo, este le devolvió a sonrisa y luego ella hablo al mismo tiempo que se volteaba para mirarme.
-Te necesito Stephanie- Rodé los ojos bufando con suavidad, eso era algo habitual, siempre le había echo favores a ella, ya que fue la única que me acogió y me ayudo cuando no tenía a nadie, pase muchos años con ella y James, al recordarlo me sorprendí que no se encontrara con ella, ellos eran tan unidos, donde estaba uno estaba el otro. -Necesito que nos vuelvas mas fuertes, a los dos- La mire negando, suspire y le respondí.
-Sabes que no lo haré Victoria, ya te ayude a que James fuera el mejor rastreador y que tu fueras increíble con las venganzas, no me pidas mas que a mi parecer ya te he dado suficiente.- Y así era, antes de que ella y James se encontraran con Laurent, yo había modificado sus habilidades.
-Vamos Steph, solo esta vez y te aseguro que nunca mas te vuelvo a molestar- Bajo de la roca y me miro suplicante, rodé los ojos ante su mirada de perrito, era una debilidad para mi, ya que con su rostro felino se veía algo raro pero maravilloso. -Di que si, por favor-.
-¿Para que es esta vez Victoria? ¿Una venganza, una conquista, que es?- En eso ella se alejo de mi y me sonrió de nuevo de esa forma que te helaba la sangre y te ponía los pelos de punta, un escalofrió recorrió mi espalda, esa mirada la conocía, nunca traía nada bueno. Solté el aire, que mis pulmones contenían, en un sonoro suspiro y susurre -Dime que es Victoria-
-Algo que te convendrá a ti y a mi- Eso me tomo por sorpresa, ¿algo que me convendría a mi? ¿que podría ser eso?, con un gesto le dije que prosiguiera. -Será una sorpresa querida- Bufé rodando los ojos, conocía a Victoria, y sabía que si le decía que no, iba a insistir por mucho tiempo.
-Necesito una pertenencia suya, de los dos- Victoria me miro algo dubitativa pero en seguida sobre mi mano estaba un collar de cuero bastante gastado y trozo de un pañuelo de tela, con las iniciales R.B, en ella la esencia del chico junto a Victoria se notaba bastante, tome el trozo de tela y sobre este puse el collar, lo envolví bien junto con dos flores, las palabras en latín brotaban de mis labios tan suavemente que eran casi inadubles, la tela en mi mano poco a poco se convertía en mármol, eso simbolizaba que ellos se convertían en seres cada vez mas fuertes, sus chillidos eran agudos ya que era como si cada parte de su piel cambiara por piedra. Al terminar la transición tome el trozo de mármol y lo guardé en un lugar seguro, los cuerpos de Victoria y su acompañante yacían en el suelo. -Espero, sea verdad que es para beneficio de ambas... si no es así, recuerda que yo te cree y tengo la capacidad de destruirte- Mi sonrisa se torno dulce al finalizar esto y le dije: -fue un placer volver a verte-.
Con eso di media vuelta separándome de ellos, mis pasos eran lentos y firmes, habían muchas dudas en mi cabeza dando vueltas, primero Edward, luego Jacob, mi familia y ahora Victoria, camine sin rumbo, estaba totalmente sumida en mis pensamientos que no me di cuenta a donde me dirigía, y mi subconsciente me jugó una mala pasada, luego de un momento comencé a reconocer las flores... estaba en el prado, en nuestro prado, me senté en el centro de este y miré a mi al rededor, muchos recuerdos, buenos y malos, pasaban por mi mente, suspire abrazando mis piernas en mi pecho y enterrando mi cara en estas, no sabía si lo que hacía estaba bien, era lo correcto, no lo sabía, pero eso era lo que esperaba. Allí me quede durante no se cuanto tiempo, en ese mismo lugar, en esa misma postura, sin moverme, sin hacer ruido alguno, hasta que unos pasos y una voz que ya se me hacía conocida se acerco, no lo suficiente para verme pero si lo suficiente para poder escucharla, rápidamente me levante de allí y me escondí entre los árboles, el olor de los pinos y algunas flores escondía mi aroma, así que Edward no podía saber que yo estaba allí y la humana menos.
-Edward, por favor, dime ¿qué esta pasando?- La voz de Bella se escuchaba agobiada, dolida y desesperada. -Desde que Stephanie volvió nada es lo mismo, Alice pasa mas tiempo con ella, Rosalie esta de mejor humor y tu... ya no vas cada noche a mi habitación- Me trague un pesado suspiro, eso era típico de Edward, la necesidad de proteger a alguien que ama es grande en él, a mi también me veía dormir, en esos días hasta en sueños me sentía protegida, sentía a alguien conmigo. Mire entre las ramas de los árboles de la escena y él estaba pasando su mano derecha sobre su nuca varias veces, era claro que estaba incomodo. Abrió la boca para hablar pero Bella se le adelanto y con voz rota le pregunto: -Es que acaso,¿ya no me amas?- Su mirada mostraba claramente el dolor que ella sentía en ese momento, Edward tomo su mano y entrelazo sus dedos, unió su frente con la de ella y respondió:
-No digas eso, yo te amo- Su mirada se unió con la de ella, era tan profunda, tan llena de un sentimiento, de ese sentimiento, amor, suspire y salí de allí, no podía seguir viendo eso, me estaba partiendo el corazón, volví a caminar y luego de un momento reviviendo el momento en mi cabeza, noté que no era verdad que me partía el corazón, me dolía, era verdad, pero no era el mismo sentimiento que hace décadas, era diferente, y como una estrella fugaz en mitad de una noche sin luna, la imagen de un chico de tez morena, ojos avellana y una sonrisa deslumbrante, Jacob Black apareció en mi mente y una gran sonrisa en mis labios.
Al llegar a casa Alice me acorralo con preguntas, yo solo reí y la abracé diciendo que cuando fuéramos de compras le diría todo, con lujo de detalles, ella sonrío triunfante y no precisamente por que le iba a contar todo, subí a mi habitación y me recosté en la cama, la radio comenzó a sonar y la canción era nada mas y nada menos que "A Thousand years" sonreí como una tonta enamorada y comencé a cantar con voz suave la canción.
-Lamento mucho lo que viste en nuestro prado esta tarde- Su voz me sobresalto tanto que dí un pequeño salto y me levante de la cama, Edward estaba allí con una mirada de arrepentimiento marcada en sus ojos, yo le sonreí y palmeé su hombro con suavidad, de nuevo, esas pequeñas corrientes eléctricas, hice caso omiso a ellas y le dije:
-No tienes porque disculparte, es tu novia.-
-Desearía que ella fueras tu- Eso me dolió, pero no por mi, si no por ella. No demostré eso y me acerqué tanto a él que sentía su gélido aliento sobre mis labios.
-Pero no soy yo y tu no puedes hacer algo al respecto sin hacerle daño a ella- Uno de sus brazos se aferro a mi cintura y la mano que tenía libre paso por mi nuca acercándome mas a él, mis manos se posaron sobre su pecho, sus ojos se posaron en los míos, haciendo que me perdiera en ese mar ámbar que poco a poco se convertía en un abismo negro por el deseo, en un rápido movimiento cerró la puerta con su pie y me acorralo entre la madera de la puerta y su frío cuerpo, nuestros labios se fundieron un beso, no era como los de antes, no era nada habitual, era un beso cargado de pasión, lujuria, deseo.
Mis manos se movieron entre su polera, tocando ese pecho frío, pero que sobre mis manos ardía como si del sol se tratase, mis manos se encargaron de su polera y las suyas de la mía, nuestros cuerpos se movían como si hubiésemos sido creados para amoldarse al otro, nuestras manos viajaban entre nuestros cuerpos conociendo el otro, explorando. Besos, abrazos y caricias se entrelazaban, entonces vi una parte de él que nunca había visto y a decir verdad me encantó, era algo salvaje pero tierno, su delicadeza mezclada con esa pasión era algo extraño pero casi mágico. La luna nos daba la luz necesaria, la radio seguía sonando y hacía un ambiente perfecto para la ocasión, esa fue la primer noche que nuestros cuerpos se fundieron en uno solo, me sentí tan... llena de vida, tan amada en ese momento y... cansada. Mis ojos se cerraron poco a poco, sentí que una sabana cubría mi cuerpo desnudo y unos brazos se aferraban a mi cintura para protegerme, después los brazos que me recibieron, fueron los de Morfeo.
3:00 a.m marcaba el reloj que había a un lado de mi cama, sobre una pequeña mesa de noche, la radio estaba apagada, por un momento pensé que había imaginado todo, hasta que unos besos pasaban desde mi cuello hasta mi hombro, volteé lentamente mi vista hasta encontrarme con unos hermosos ojos ámbar que me miraban con tanta ternura que podían derretir a cualquier persona, acerco sus labios a los míos y me beso, como antes, como hace 70 años, como cuando solo eramos nosotros dos. En ese momento me sentí la peor persona del mundo y eso no era nada a lo que se aproximaba.
¿Les gusto? Perdonen que sea tan corto, pero mi imaginación no es tan volada como para hacer mas.
Espero sus reviews, Teffy.
