Al caminar hacia la manta mi corazón parece calmarse, pero reconozco que es sólo porque ella está a mi lado, que su piel contra la mía tiene ese efecto en mí, tiene el poder de calmarme y luego volverme loca en un instante. Tan solo su mano entre la mía y todo el mundo parece perfecto, los sonidos se detienen y reina el silencio, es como si no tuviera recuerdos, como si sólo me alimentara de ella en estos momentos, que es Rachel lo único que necesito para funcionar.

Su rostro está sereno, pero sonríe mientras se pasa la lengua por los labios y entonces creo que todo sucede en low motion y cada movimiento es absorbido por mi mente como si fuera yo una niña pequeña que está descubriendo su entorno; me embriago de sus movimientos. Aprieta fuerte mi mano, con esa seña me indica que está contenta, puedo adivinar que sus ojos ya se han posado en las velas que iluminan pobremente la noche.

Debo admitir que estoy nerviosa, tengo la mente echa un nudo, pareciera que mis pensamientos han sido batidos con fuerza y ahora sólo quedan como una pintura surrealista, sin forma, ni principio ni fin. La saliva se me atora en la garganta y de pronto siento la boca más seca que nunca, aún más seca que cuando estaba esperando afuera por ella.

El viento sopla apenas, pero sigue trayendo olor a lluvia y yo ruego por que el cielo nos permita tener nuestra cita en paz; me frustra no haber traído más cosas, no haber tenido tiempo de pensar en mas aperitivos, me hubiera gustado traer unos cojines y otra manta por si el frío se vuelve mas denso; pero, se me puede culpar? Lo dudo. Maldigo por millonésima vez la posición en la que nos encontramos. Me hubiera encantado llevarla a ver una película de cine mudo, para enseñarle otra cosa que no sea un musical sacado de Broadway, yo sé que le gustaría porque es mágica la forma en que los actores de entonces se comunicaban con sus caras y sus manos, toda su postura corporal, que viera otra perspectiva de un performance más elaborado.

Y luego hubiéramos ido al mejor restaurante de la ciudad que ofreciera comida para veganos, me sudarían las manos de nervios (como ahora) y las limpiaría con la servilleta que estaría acomodada en mi regazo. Ella me vería directamente con esos ojos hermosos y grandes que tiene y yo seguramente me sonrojaría al sentir su pie jugando con mi pierna.

La verdad es que podrían haber pasado muchas cosas, pero lo que sucede ahora me contenta, porque está conmigo, porque sus dedos están entrelazados con los míos y porque no hay nada que pueda pedir, nada, sólo ella y ya la tengo y me tiene.

La sostengo de la mano para que se siente sobre la manta, acomoda las piernas al lado de su cuerpo y yo me pierdo en la visión, es como si fueran mi fetiche; la piel se me pone caliente y no puedo evitar el sonido que desprende mi garganta cuando trago saliva.

"te gusta lo que ves?" Me pregunta al encontrarme viéndola fijamente. Yo sé que se me ha subido el color a la cara y sonrío apenada.
"La verdad, sí" La respuesta hace que me muestre su mejor sonrisa y se ve segura, con la cara en alto "Creo que definitivamente deberé agradecerle a S. por el vestido…"
"Espera a que veas lo que me compró Britt y no sabrás a quién agradecerle primero" Por mi mente pasan muchas cosas: otro vestido, ropa más sexy… también pienso en sus sweaters con animales en el frente y no se si me agrada o desagrada la idea, después me pongo un poco kinky y pienso en esposas o en trajes de latex, hasta en un strap-on.

"Quinn?" Mi mente regresa a mi cuerpo, como su me hubieran puesto en modo encendido y ahora recuerdo que estoy parada frente a ella, incluso sacudo un poco la cabeza para dejar de pensar en el asunto.
"Lo siento" le sonrío tímidamente, pero sabe que también hay algo pícaro en ello.

Me hinco para alcanzar la botella de vino tinto y sirvo dos copas, ella me mira con incredulidad y otra cosa, que no sé si es ternura o lujuria o las dos, si es que se puede guardar ambas cosas en una mirada como esa.

Le entrego la copa y no me ha quitado los ojos de encima en todo el proceso, me siento orgullosa porque no he derramado ni una sola gota en la boca de la botella ni las paredes de la copa, eso fue algo que mi padre me enseñó a hacer; en su tiempo me pareció inútil, yo no tendría que ser quien sirviera el vino, tendría quien me lo sirviera a mí… claro, eso nunca sucedió y heme aquí, siendo el caballero en esta cita… la verdad es que no me importa, será porque creo firmemente que en mi otra vida fui hombre y arrastro la esencia del caballero del siglo XIX.

Adrede su mano roza la mía cuando le doy la copa de vino y me gusta que busque estos momentos, donde un toque tan pequeñito es súper intimo.

Brindamos por más días de compañía mutua, por llegar completos a Alaska y por nuestros padres. Después siento sus labios en los míos y de nuevo el mundo se detiene y se tiñe de blanco, incluso podría jurar que escucho lo que llaman 'White noise'* y me siento mareada y con el pulso acelerado. Su beso me sabe diferente a los demás, incluso mejor que los que nos dimos por la madrugada. Me transmiten otro mensaje, mas infinito y profundo por un momento mi cerebro registra un 'te amo' que no fue dicho obviamente con palabras, pero se sintió como tal; como si hubiera explotado en su corazón y me lo hubiera transmitido a través de los movimientos de su lengua.

Tengo su rostro entre mis manos y pienso lo mucho que me gustan sus labios, que siempre me gustaron porque son carnosos y de un color muy sexy. Sus manos se deslizan suavemente por mis brazos y luego descansa una mano sobre mi hombro; comienzo a perder el control, a dejarme llevar por estas caricias que me desatan y me convierten en una loca deseosa de más y más besos y de sus manos sobre mí, la quiero dentro de mí, mas me detengo porque hay una cita que debe tener lugar.

Cuando me separo de ella, sus ojos siguen cerrados y su cara parece que sigue una atracción hacia la mía. La escucho suspirar y mi corazón se inflama de ternura, no puedo esperar para hacerle el amor. Mi ipod tiene carga suficiente para la cita y he hecho una lista de reproducción especial para el transcurso de la noche. Volteo hacia el norte, las nubes se ven cada vez más negras pero el viento sigue calmado lo que permite que la flama de las velas siga encendida; toma un bocadillo y se lo echa a la boca, escucho una forma de gemido… esa es buena señal, le han gustado.

"Quinn esto esta delicioso"
"Qué es?" Río un poco.
"No lo sé" me disculpo con una mirada avergonzada "pero hey, te juro que es completamente vegano" Su masticar se vuelve más seguro y sigue disfrutando del sabor; tomo uno y lo huelo, la verdad es que no confío en esta clase de cosas, me parece que carecen de sabor, como que están hechos de pasto o que no existe nada mas allá de la soya pero la verdad es que saben mucho mejor de lo que huelen y yo estoy a punto de soltar mi propio gemido.

Rachel se acerca a mí y su dedo meñique esta junto al mío, le da un sorbo al vino y mis ojos se posan en el movimiento que se marca en su cuello. Siempre he tenido una fijación por los cuellos, me gusta observar el palpitar en la vena yugular y posar mi mejilla ahí durante un buen abrazo.

"Cómo has hecho todo esto?" sus ojos me sonríen, brillan de la forma más deliciosa posible.
"Saqué un conjuro Harry Potterezco y voilá" Me voltea los ojos pero sé que está divertida con mis bromas, quizás son tontas, pero me volví un tanto simple en el verano.
"En serio Quinn…" Toma otro bocadillo y la observo mientras mastica "Que?" pregunta después de haber tragado lo que tenía en la boca.
"Eres de buen apetito?"
"Si, por qué?"
"Me gusta eso en una mujer" Se queda pensativa y voltea al frente, frunce el seño y comprendo que algo se está fabricando en su cabecita.
"Cómo supiste que te gustaban las mujeres?" sonrío sonoramente y ahora soy yo quien mira hacia el frente.
"En la escuela… me di cuenta que la prima de una amiga" se ríe divertida "Hey! No te burles, sí existe ésta prima de mi amiga" Niego con la cabeza, divertida también yo "Como sea… se llamaba Susan y me gustaba mucho porque era muy extrovertida y siempre estaba hablando…
"Como yo"
"Como tú… pero tú eres más hermosa" Siento sus labios en mi mejilla.
"Continúa"
"Le dije a mamá lo que estaba pasando… yo tenía seis años, aún no entendía que eso estaba "mal"" y hago las comillas con mis dedos "sólo era esta emoción de darte cuenta que un ser humano te puede hacer sentir muy cómodo cuando estas a su lado…" me pongo un poco triste y ella lo nota, toma mi mano entre la suya.
"Hey, qué pasa?" hago un movimiento con la cabeza tratando de encontrar las palabras de nuevo.
"Cuando mi padre llegó a casa Judy le contó lo que le había dicho, yo estaba sentada en las escaleras y recuerdo que subió la mirada y se me quedó viendo de una forma que supe era augurio de que algo malo iba a pasar… Rusell me gritó anormal y me dio una cachetada, esa fue la primera y última vez que me puso una mano encima. Me sacó de esa escuela y no volví a ver a Susan ni a mi amiga…" Sonrío con amargura esta vez.
"Y luego?" parpadeo una vez para sacarme de mis recuerdos y volteo a verla.
"Y luego negué que esta etapa de mi vida había pasado siquiera y me enfoqué en otras cosas, me dije que mi padre tenía razón, eso no era normal y no debía pasar jamás…" entrecierro un poco los ojos y respiro fuerte, dándole a mis pulmones el aire que me piden.
"…Pero?" Dice, sabiendo que mi plática no ha terminado. Le doy un pequeño beso en los labios y dejo mi cara cerca de la suya.
"Pero conocí a cierta Rachel Berry y me fue imposible ésta vez negar lo que sentía, yo te alejaba de mi porque no sabía en qué punto terminaría besándote, esa hostilidad no estaba justificada… quizás; cuando peleábamos por Finn no era que lo quisiera a él, era más bien que quería que me quisieras a mí… y aparte eran celos, no podía imaginarlo a tu lado" Se acurruca en mi hombro. Me encanta el calor que despide su piel.
"Pero ahora estoy contigo y nunca me he sentido más feliz" De repente siento la urgencia de besarla en la frente, porque sé que cuando lo hago, se encoge de hombros y cierra los ojos para sentir mas profundamente mis labios sobre ella, así que la beso y ella hace exactamente lo que acabo de decir.

A lo lejos se ve un relámpago y tarda unos segundos en escucharse el trueno, la tormenta está a unos 10 km de distancia, hay tiempo aún de terminar los aperitivos y acabarnos la botella de vino, bueno, acabarme la botella de vino, dudo que Rach pueda con otras dos copas. Le sirvo la segunda "Podrás con ésta?" Y me pone cara de que he ofendido su capacidad de aguantar una segunda ronda de vino tinto.
"Claro que podré"
"Ok, porque no quiero tener que llevarte cargada al camión y depositar tu ebrio cuerpo en la cama, ok? Si estas ebria no podré hacerte el amor" Se atraganta con el vino y tose un poco, se ha puesto muy roja, nunca la había visto tanto. Luego me sonríe de la forma más sexy posible y sus ojos tienen un destello juguetón.

No me dice nada, seguramente ha de estar pensando en muchas cosas, teniendo sus debates mentales como yo los tengo conmigo misma y me causa gracia que esta vez Rachel Barbra Berry no tiene nada que decir. Yo tampoco lo tendría, lo haría todo con mis manos y mis labios.

Pasan unos minutos más de silencio, pero estamos cómodas en él. El vino corre deliciosamente por nuestras gargantas, los bocadillos van mermando, de repente un beso aquí y otro allá o su voz cantando en tono bajo.

"Creí que tu Ipod sólo tendría música infernal" Me río a carcajadas.
"No es música infernal, a mi me gusta mucho, pero también tengo música que me ayuda a relajarme más y acordarme de ti… estoy abierta a diferentes géneros…" De pronto siento ganas de un cigarrillo, pero no sé si le moleste que fume, nunca me ha dicho nada… mas no me parece prudente hacerlo en nuestra primera cita.

Al servirle la tercer copa Rachel tiene las mejillas rojas, sé que terminándose esta ya no debo servirle más. Su rostro se ve tierno de ese modo, me dan ganas de abrazarla fuerte, como si fuera un oso de peluche, me siento romántica y pienso en lo mucho que me gustaría tener muchos años a su lado, imagino una vida que no tendremos y que me hubiera gustado que fuera realidad: ella cantando en Broadway y yo… no lo sé, quizás siendo una escritora o trabajando para una editorial. Pidiéndole matrimonio y viviendo en un departamento amplio con vista a Central Park; después tendríamos un hijo o hija… pienso en Beth, mi interior me sigue diciendo que está bien, aunque no adivino en dónde.

"Quinn?"
"Dime" Doy un trago al vino, creo que soy adicta a él, desde más joven tenía este gusto por el vino tinto.
"Ya antes has estado con una chica?" El vino se me atora en la garganta y comienzo a toser como loca, no puedo respirar. Rachel me da de palmadas en la espalda, se ve preocupada "Estas bien?"
"Si" contesto con voz rasposa, la verdad es que no veía venir esa pregunta y me ha tomado con la guardia abajo. Me Limpio la garganta y niego con la cabeza "No… nunca llegué a tanto"
"Qué tanto has llegado?" volteo a verla nerviosa.
"De verdad quieres saber?"
"Es demasiado?" vuelvo a reír.
"No vas a dejar de insistir si no te lo digo, verdad?"
"Me conoces bien"
"Llegamos a… segunda base" hace una mueca, está sopesando lo que le dije.
"Ok, puedo vivir con eso" Me le quedo viendo, como si no adivinara en lo que estoy pensando "Por qué me ves así?" Sigo sonriendo y estoy a punto de reír "Quinn dime!"
"Tú eres esa chica" Sus ojos se abren muy grande y me pega en el brazo "Nunca especificaste que hubiera sido otra que no fueras tú… por ello lo más que he llegado con una chica es segunda base, en casa"
"Eres una tonta! Yo ya estaba imaginando tus manos en alguien mas y eso no me gustaba del todo" Arqueo una ceja 'del todo?' "Bueno, fue sexy imaginarte a ti y a alguien tipo Mila Kunis"
"Oh dios, Mila"
"Hey, yo soy la única trigueña por la que puedes babear" Me llevo la mano a la frente y hago la seña militar que se usa para obediencia.
"Señor, sí señor"

El olor a lluvia es cada vez más penetrante, imagino que no falta mucho para que las primeras gotas se hagan presentes; pero ya no me preocupa, los bocadillos están casi por terminarse y la botella tiene líquido para otra copa… que por supuesto no será de Rachel. Su cabeza está recargada en mi hombro y me acaricia lentamente la mano, aún no creo en esta suerte que me ha dado la oportunidad de estar con ella, cuando algunos apostaban que Rachel y Finn terminarían juntos haciendo una familia, el destino me apostó a mí para ser quien compartiera estos momentos. Ahora se me acelera el corazón, está dispuesta a entregarme algo súper valioso, algo preciado que no le daría a cualquiera, seré yo quien esté con ella por vez primera y juro que haré lo posible por que las cosas no sean extrañas. No tengo experiencia en este campo, Puck fue mi primera vez pero apenas y recuerdo cómo pasó y desde entonces no he estado con nadie. Incluso si no fuera por Beth y porque ella significa mucho para mí, podría borrar esa parte de mi vida y pretender que eso nunca pasó entre él y yo y que nosotras estamos en igualdad, yo le entregaría mi virginidad a ella.

No estoy ajena a la forma en la que dos mujeres se tocan, si bien no soy aficionada a la pornografía, la veía de vez en cuando para saber cómo funcionaban las cosas entre chicas. He visto y observado, pero nunca he llevado a la practica lo que pude haber aprendido en esas noches donde Judy no estaba en casa y podía hacer uso de las paginas pornográficas sin esperar que entrara en cualquier momento a mi habitación.

*Fin de la narración en primera persona*

Un viento fuerte apagó las velas y trajo por fin la lluvia. Rachel se cubrió con el antebrazo para evitar que el polvo le entrara a los ojos y Quinn la abrazó para protegerla; se levantaron rápidamente y corrieron hacia el camión, pero al arreciar la lluvia, quedaron mojadas en cuestión de segundos.

Entraron riendo y sacudiéndose los brazos para deshacerse del agua que se aferraba al vello de sus brazos. Quinn tenía la piel de gallina y se frotaba con las manos para entrar un poco en calor.

"No puedo creer el clima que…" De pronto los labios de Rachel estaban sobre ella, sintió un poco de frío por el vestido que se le pegaba mas al cuerpo por el peso de la diva en ella, los pezones se le endurecieron y gimió en la boca de Berry, era delicioso sentirla.

De pronto rompió el beso y se le quedó viendo a Rachel "Estas segura?" preguntó, los ojos de la diva estaban puestos en los de ella, nunca había visto una mirada tan profunda en Rachel, no había visto jamás esa oscuridad en su mirada, tenía la pupila dilatada y el pecho subía y bajaba con rapidez. No obtuvo una respuesta con palabras lo que pasó a continuación fue más que una afirmación contundente.

Rachel caminó hacia el lugar que la hacía de habitación (era lo bueno de haber obtenido un camión como los que utilizan los artistas en sus giras). Quinn se quedó paralizada, sólo podía ver como la diva caminaba hacia la cama mientras volteaba un poco su cabeza sobre su hombro para provocarla más, se bajó lentamente el cierre del vestido pero no se lo quitó, se deshizo de los tacones y los aventó lejos y finalmente se soltó el cabello; se sentó en la cama con las piernas cruzadas y ordenó a Quinn a que se acercara con un simple movimiento de su dedo índice.

La ex rubia tragó saliva y se quitó también los tacones mientras caminaba hacia donde Rachel, pensaba que las piernas le iban a fallar y caería en cualquier momento, nunca había temblado tanto en su vida, nunca había sentido tanta necesidad de aire y mucho menos había perdido la capacidad de llegar a cualquier pensamiento lógico, toda razón se había esfumado de ella y podía jurar que si tuviera que hablar en ese momento, lo único que le saldría serían balbuceos.

Rachel abrió las piernas y situó a Quinn entre ellas, poniendo la sien sobre el estómago de Fabray dio un suspiro audible y cerró los ojos, tenía una mano entrelazada con ella y la otra en la espalda, la tela estaba mojada y fría, pero le vino bien a su rostro caliente. Sintió los dedos de Quinn pasar entre su cabello y el gesto le pareció delicioso, éste era el momento, por fin ella y Lucy Quinn Fabray serían una. Ya nada importaba allá afuera, sólo lo que pasaba en esa habitación.

Podía escuchar la respiración nerviosa de su amada y sintió unas ganas enormes de poner su oído en el pecho de la ex rubia para ver si podía sincronizar sus latidos con los de ella.

Quinn sintió las manos de Rachel que subían lentamente por su espalda y se detuvieron en el cierre de su vestido, luego se levantó de la cama y le dio la espalda haciendo su cabello a un lado. No hicieron falta palabras de nuevo, entendió que le estaba pidiendo que la desnudara. Se le hizo agua la boca cuando tuvo el cuello expuesto y se decidió por besar a Rachel en el hueso donde empieza la columna vertebral; le pareció exquisita la experiencia, sus labios besándola en ese punto y ambas cerraron los ojos por la sensación de placer que hizo que la espina de cada una vibrara, como si un electroshock las hubiera recorrido.

Los labios de Quinn atacaron el cuello de la diva, besos lentos se sentían en su piel mientras las manos bajaban del mismo modo su vestido, a su piel le pareció agradable el calor que envolvía la habitación, y sintió una comodidad en los senos al encontrarse libres de la tela fría que los tenía prisioneros. Las manos de la ex rubia se detuvieron arriba de su ombligo y sintió como la envolvía en un abrazo fuerte, atrayéndola más hacia sí, su boca aún en su cuello pero haciendo con la punta de su lengua un recorrido delicioso que la hizo estremecer.

Tuvo la urgencia de besarla, de que sus labios bailaran juntos, así que volteó la cara hacia un lado para poder capturar su boca en un beso profundo y desesperado. Sus corazones latían con fuerza y podían sentirlos en los tímpanos, martilleando. Las manos de la diva se posaron en las de Quinn y entrelazaron sus dedos, lentamente Rachel la guió hasta detenerse en sus senos e indicarle con la presión que aplicaba que quería que la tocara, que los acariciara.

El gemido de Quinn fue audible y se sintió increíble en la boca de la diva que estaba cada vez mas desesperada por tenerla sobre ella. Dio media vuelta y se atrapó al cuello de la ex rubia mientras esta seguía con su trabajo, sus manos acariciando sus senos, jugando con sus pezones con las yemas de los dedos, todo era tan delicioso y excitante que sentían que iban a explotar, que el calor que se estaba formando en su sexo haría que estallaran en llamas.

Rachel tomó el vestido de Quinn y lo subió, ésta levantó los brazos y se deshicieron de él, dejando a la ex rubia en ropa interior negra. La diva atacó su cuello y echó la cabeza hacia atrás para darle más espacio, tomándola del cabello para mantenerla en su lugar, tembló un poco con la sensación de la lengua de Berry en su piel no puedo imaginar lo que su lengua puede hacer en otros lugares. Piensa menos y siente más Fabray. Rachel regresó a besarla en los labios, sus lenguas jugando sin cesar, choque de dientes, una mordida ligera en el labio inferior… un gemido agradable cuando Quinn succionó la lengua de la diva. Luego la ex rubia besó su pómulo y su mejilla, atrapó el lóbulo de su oreja con los dientes y la lengua y volvió a sentir que el calor crecía. Bajó por su cuello y mordió su hombro un poco más fuerte, no podía creer lo mucho que le gustaba el dolor. Después la besó entre los senos y jugueteó con ambos pezones. A Quinn le encantaba detenerse ahí, estaban hechos a la medida, le gustaba que fueran pequeños, podía perderse en ellos. Luego se hincó y besó su vientre, haciendo círculos con la lengua y mojando también su ombligo, la sensación hizo que se pusiera rígida y luego aflojara el cuerpo; entonces sus manos terminaron por desnudar a la diva, bajando el vestido junto con su ropa interior. Ver que Rachel tenía aún visible la depilación brasileña fue como una ignición más fuerte para el deseo que crecía en Quinn, pasó la punta de su nariz por el monte de venus y la beso tiernamente; podía oler la excitación de Rach, podía casi sentir la humedad en sus dedos, la disposición de la diva para que hiciera con su cuerpo lo que le placiera.

Sintió las manos de Berry en su rostro que la jalaron hacia arriba para besarla de nuevo, posó su mano sobre la bronceada espalda, sintiendo el hueco que hace la columna, de pronto el strapless se aflojó alrededor de su torso y cayó sobre la alfombra con un sonido casi perceptible, Rachel se abrazó a su cuerpo, sentir sus senos sobre los de ella era increíble, sin punto de comparación, tan íntimamente delicioso que no sabía qué de todo lo que sucedería esa noche iba a ser su parte favorita, hasta ahora eso iba ganando.

Rachel se aceró mas a la cama y se fue acostando poco a poco recargando su peso en el brazo de Quinn , nunca creyó que tenerla casi desnuda sobre ella sería tan extraordinario, que sentir que ella tiene el control de la situación sería la cosa más sexy del mundo, quería tener a la ex rubia dentro de ella en ese momento, creía que si pasaba un segundo mas no podría contener tanta emoción. Pero era muy pronto aún, todavía tenían lugares que explorar, caricias que dar, había piel que probar con los labios y la lengua.

Quinn detuvo su peso con sus brazos y sintió la tela de seda que estaba arrugada bajo el cuerpo de Rachel. Cuando rompió el beso la diva hizo un gesto de descontento.

"Qué es esto amor?" Rachel se quedó en shock, boquiabierta, sin parpadear "Rach qué es esto?" volvió a preguntar Quinn mientras le mostraba el babydoll a la diva que sin percatarse siquiera, había levantado su cuerpo para que la ex rubia pudiera sacar de debajo de ella la prenda "Rach?"
"Me llamaste amor" ésta sonrió.
"Sí lo hice" Y se agachó para besarla en la sien y en la frente "Ahora puedes decirme qué es?" La diva se levantó de repente, dándole un golpe a Quinn en la cabeza.
"Ouch" comenzó a sobarse la parte afectada mientras veía a Rachel dirigirse al baño con la lencería en mano.
"Ya verás lo que es…" Volteó a verla con una mirada seductora "Y busca tu Ipod, necesito algo sexy, busca una canción que vaya a doc con lo que te he dicho"

Cuando Rachel salió del baño Quinn seguía perdida, sí, ya hemos dicho que preparó una lista de reproducción especial para la noche pero nada como aquello… o quizás sí, pero muy al modo de punk Quinn.

"Rachel no en…" Levantó la mirada y se quedó sin palabras aunque no en su cabeza oh por dios por dios por dios por diooooos! Trae puesto… eso es… es… un camisón rojo! Respira Lucy Quinn Fabray. Qué es respirar?

"Ya tienes lo que te pedí?" Pero Quinn no procesó esa información, su cerebro había llegado a un punto muerto donde todo se había detenido en el preciso momento en el que levantó la mirada y se encontró con la diva en toda su sexy gloria. La tela se ceñía perfectamente a cada curva de su cuerpo, los senos pequeños de Rachel hacían que el escote se viera aún mejor, delicioso, las sombras que se veían sobre su piel hacían de ella la viva imagen de una diosa "Quinn?" pero no hubo respuesta de nuevo, sus ojos seguían pegados a su figura, la diva sonrío con orgullo; por supuesto que Quinn a primera hora le daría las gracias a Britt.

"Yo, eh… mmm eh, eh…" Se aclaró la garganta y comenzó a temblar de nuevo "n-n-no tengo nada que… eh… se asemeje a lo que tú quieres"

Rachel caminó hacia ella y se sentó en sus piernas, se colgó de su cuello y le arrebató el aparato "Te están sudando las manos"
"Bueno… es que… yo…"
"Shhh vamos a encontrar esa canción, ok?" Fabray sólo atinó a asentir.

Una a una las canciones fueron pasando hasta que hubo algo interesante, no era algo que realmente se usara para lap dance, pero podría funcionar, tenía el ritmo adecuado y un toque de agresividad que sin duda daría al momento algo distinto.*

Rachel comenzó a mover la cadera y le dio la espalda a Quinn, quien en seguida posó sus ojos en el trasero de la diva, ésta se agachó sin flexionar las piernas, se levantó lentamente y siguió con su ritmo; recorrió despacio con sus manos de su cadera a los senos, el cuello y terminó con un sexy jugueteo con el cabello.

Se acercó a la ex rubia, que atónita no podía creer lo que estaba viendo, era como si Rachel tuviera un talento innato para moverse de un modo que la enloquecía, empezó a sentir que la ropa interior se le mojaba, estaba realmente excitada. La diva se acercó a ella y le cerró las piernas, poniéndose sobre ella comenzó a moverse de modo que parecía que estaba montando a Quinn, podía sentir la humedad de Rachel en su muslo. La sostuvo por la espalda mientras ésta levantaba un brazo y se detenía de su cuello, seguían los movimientos atrás-adelante, arriba-abajo. Se acercó al oído de la ex rubia y fingió un par de gemidos para provocarla, su cuerpo se sintió estremecer.

Luego se levantó y le abrió las piernas bailando también entre ellas; cuando la canción estaba por acabarse -Rachel echó un vistazo rápido a la pantalla del Ipod touch- aún con la cadencia de sus caderas fue quitándose lentamente el camisón hasta que sólo quedo en la ropa interior roja de encaje.

Caminó hacia donde Quinn y volvió a sentarse sobre ella, le dio un pequeño beso en los labios y entrelazó sus dedos atrás del cuello de la ex rubia. "Quien fuera a decir que tus géneros extraños servirían para hacer lo que acabo de hacer" hubo silencio, las mejillas de Quinn estaban muy rojas y sus pupilas estaban mucho mas dilatadas que antes "El ratón sigue sin devolverte la lengua?" Preguntó la diva en tonó burlón.

"Wow Rach! Yo… wow! Definitivamente B. se llevó el premio"
"El premio me lo llevo yo, después de todo ese lap dance te lo he dado yo, no ella"
"OK, tú y ese camisón"

Rachel acercó su rostro y la besó muy despacio, jugando del mismo modo con sus lenguas; cada movimiento se sentía increíble, pareciera que les fuera nueva la experiencia de besarse, su dedos se aferraron al cabello de la nuca de la ex rubia y con sus uñas masajeó el cuero cabelludo, Quinn gimió en su boca lo que hizo que se aferrara un poco mas fuerte a su cabello, se hizo más pesada sobre sus piernas para que pudiera sentirla en el lugar adecuado. Luego la abrazó fuerte con las piernas, pegándose más a su torso, el deseo creciendo cada vez más y más en su interior, hasta que un par de manos no era suficiente, quería sentir a Quinn en todo su cuerpo.

"Quinn, te necesito" su voz estaba llena de deseo y desesperación "Ha… hazme el amor" Quinn se levantó sin soltar a Rachel.
"Dilo de nuevo"
"Quiero que me hagas el amor" soltó otro gemido al sentir el mordisco en su cuello "Quiero sentirte sobre mí, debajo de mí, dentro de mí"

Y esas palabras fueron la llave para abrir la caja de pandora.

Con delicadeza depositó a Rachel en la cama, ésta abrió las piernas permitiendo que Quinn se pusiera entre ellas, las manos de Quinn recorrieron los muslos de la diva, sintiendo cada parte de su suave piel, cada roce provocando que se le erizaran los vellos de los brazos y la nuca, el fuego en su interior intensificándose a cada segundo.

Sus labios estaban en su cuello y luego en su quijada, la barbilla, luego los labios que la recibieron deseosos de otro beso húmedo y lleno de pasión. Automáticamente el cuerpo de Rachel comenzó a moverse sobre la cama como si Quinn la estuviera penetrando, Quinn obedeciendo al ritmo de Rachel. Los gemidos de ambas cada vez más sonoros y seguidos.

Fabray pensaba que los brazos le iban a fallar, estaba temblando tanto que creía que terminaría por dejar caer su peso sobre la pequeña diva. Sentir los pezones duros de ésta en su piel, rozándola… era algo que no podía describir; hizo un movimiento de modo que quedó entre la pierna de Rachel, se levantó un poco y sostuvo su peso por completo en los brazos que estaban sin flexionar, bajó un poco y comenzó a besar el costado izquierdo de la diva, poniendo especial atención en sus costillas con las que jugueteó con sus dientes, Berry arqueó la espalda y pasó un brazo por debajo de la almohada.

"Quinn, tócame, por favor tócame… no puedo soportarlo más" sintió el aliento de la ex rubia sobre el hueso de su cadera, sabía que había sonreído; no le importaba mucho que la creyera desesperada o impaciente (cosa que sí era), la necesitaba. De pronto sintió un apretón en el hueso, había sido deliciosa la sensación, nunca hubiera adivinado que sus huesos de la cadera serían un punto de ignición para su deseo.

Entonces sintió a Quinn, que lentamente pasaba el dedo índice y medio por sus labios "Ah dios Rachel, te sientes tan bien"
"Mmhmm?"
"Mmhmm" Afirmó Quinn cuyos ojos se habían cerrado al contacto de sus dedos con el centro de Rachel, se sentía suave, el calor que despedía era riquísimo. Pasó su dedo medio por la entrada y masajeó en círculos lo mismo que al clítoris. Rachel se tensó y apretó un poco la almohada. "Dime qué quieres hermosa"
"A ti… ah… en mí" Pero la ex rubia no entró en ella, siguió masajeándola y luego se agachó y le dio un beso en el pubis por encima de la ropa interior.
"De verdad me quieres ya en ti?" Rachel soltó una risilla.
"Ya no estoy tan segura"

Lentamente bajó la ropa interior de Rachel y se deshizo por fin de ella; subió hasta su oído, pero lo hizo de modo que recorrió con sus ojos cada centímetro de su cuerpo, no encontró un solo defecto.

"Eres perfecta" le susurró y luego la besó cerca de la boca. Recorrió de nuevo su camino hacia el lugar que le interesaba en ese momento. Cerró los ojos al oler a Rachel. Acarició sus muslos, la diva flexionó las rodillas y Quinn la acercó más.

Cuando Rachel sintió la lengua húmeda recorrer sus labios menores, su entrada dilatada y clítoris, tembló. Tomó la sábana y la apretó en un puño, no era cuestión de mucho trabajo para que Rachel tuviera el primer orgasmo de la noche, para el punto de excitación en el que estaba, hubiera bastado incluso que Quinn siquiera tocándola y besándola como lo estaba haciendo hasta hace unos momentos.

La ex rubia sopló un poco sobre el clítoris de la diva que poco a poco tensaba mas su cuerpo, el calor creciendo en su vientre, perdiendo el sentido de la razón.

"Quinn, estoy cerca" comenzaba temblar y su vientre se contraía. La mordió un poco e introdujo un dedo lo más profundo que pudo y empujó hacia arriba. Eso bastó para que la explosión en el interior de Rachel tuviera lugar, apretó fuerte la mandíbula y se aferró con ambas manos a las sábanas, giró un poco su cuerpo y luego arqueó la espalda, dio un grito pequeño y ahogado y luego se aflojó.

Su respiración era corta y rápida, tenía los ojos cerrados y sonreía. Quinn posó su cabeza en el pecho de la diva, cuyas manos que se sentían como gelatina, comenzaron a jugar con su cabello; la ex rubia temblaba también, la experiencia la había mantenido al borde de un colapso nervioso durante todo el tiempo, en realidad sólo se dejó guiar por instinto y apostar por ello fue la decisión correcta.

Sus cuerpos estaban sudorosos y estaban calientes, pero era increíble. Escuchar su corazón acelerado dibujó una sonrisa en el rostro de Fabray, todo en su mente explotó y nada tuvo sentido…

"Rach?" las manos de ésta aún jugando con su cabello.
"Mmm?"
Te amo. Dilo, díselo. Es muy pronto? Decidimos que el tiempo no debe importar ya. 'Te amo' suena tan… y si… yo… ella…

Levantó la cabeza y puso su barbilla sobre la mano que descansaba arriba de los senos de la diva.

"Hay algo que debo decir" Rachel abrió los ojos, Quinn había captado su atención bajándola de su nube de placer (pero sólo un poquito). Sus miradas conectadas, se acercó a ella, su cara frente a la suya "Se mi novia" De nuevo la sonrisa de oreja a oreja, sus dientes blancos, los ojos emitiendo un destello tan hermoso que no podría tener ni comparación ni descripción… era emoción pura.
"Creí que nunca preguntarías" Quinn le regaló la misma sonrisa.
"Holly Hollyday qué has hecho con mi novia?" Actuando, puso cara alarmada "Dime donde la has dejado!" Rachel comenzó a reír fuerte; la ex rubia se levantó y giró a Berry simulando que la buscaba debajo de ella.

Y entonces, descubrió un lunar en su espalda. Una marca que no tenía en realidad forma alguna pero que se convertiría en su obsesión, la besó ahí y ésta se encogió de hombros y cerró los ojos, lo mismo que hacía cuando la besaba en la frente, sintió ternura.

Subió recorriendo con pequeños besos por su columna vertebral, ésta vez dejando su peso completo caer sobre ella, de modo que el pubis hiciera contacto con sus nalgas; volvió a besarla en el hueso del cuello y después aspiró el perfume que despedía su cabello, acercó sus labios al oído de la diva que había caído en una especie de letargo.

"Te amo" Lo dije! Lo dijiste! Lo dijimos; esta sonriendo, pero no ha abierto los ojos.
"Dilo de nuevo"
"Te amo"
"Dilo otra vez"
"Te amo, te amo, te amo, te amo y mil veces de millones de billones de" bocanada de aire "de trillones de cuatrillones veces para siempre te amo"

Rachel se giró y atrapó de nuevo a Quinn entre sus piernas apretando un poco en su cadera.

Por momentos que parecieron interminables lo único que hicieron fue besarse y contentarse con sus cuerpos tan cerca.

"Quinn?"
"Lo se" contestó esta sin despegar del todo sus labios.

El deseo ya estaba matando de nuevo a Rachel aún antes de sentir cómo la mano de la ex rubia recorría lentamente su camino hacia donde ella la quería.

"Amor, necesito que… que si algo no te está gustando me lo digas… si te duele… o si te está gustando demasiado" La diva asintió, sus ojos oscuros de nuevo, su rostro expresando la necesidad de hacerlo de nuevo, de tenerla dentro de ella.

Despacio introdujo otra vez un solo dedo y lo movió un poco lento. Sintió que Berry se aferraba a su espalda, acariciándola y apretando después sus nalgas. Gimió.

"Otro" Aún más despacio introdujo ambos dedos, Rachel encajó un poco las uñas en su espalda.
"Estás bien?" asintió.
"Un poco más rápido"

Obedeciendo a la diva Quinn aceleró los movimientos, sintiendo como las paredes se contraían alrededor de sus dedos. Uso el pulgar para masajear su clítoris de nuevo, estaba tan mojada de tan solo tocar a Rachel, que la verdad era que podría tener un orgasmo con solo eso: tocarla. Pero sentir la humedad de Rachel era un nivel más alto, era la forma más pura de demostrar la reacción que tenía el cuerpo de la diva a sus manos, sus caricias, sus besos. Ella era quien estaba en esa cama, haciéndole el amor.

Rachel volvió a tomarla de las nalgas empujándola para que entrara más profundo, los dedos entraban y salían con facilidad. La atmosfera de la habitación se llenó de gemidos, besos desesperados, sudores, perfumes, rasguños.

Y llegó su segundo orgasmo. Quinn seguía dentro de ella y sintió otra carga eléctrica en su vientre cuando salió con cuidado y la acarició un poco entre los labios.

"Has muerto?" tras unos minutos de silencio donde Rachel no se movía. La sacudió un poco.
"No… nunca me he sentido más viva; bésame aquí" y se señaló la mandíbula, Quinn obedeció "Y ahora acá" el cuello "Ahora aquí" un ojo "Ahora bésame en tu lugar favorito"

La ex rubia la besó en la punta de la nariz y luego la puso de lado, la diva rió "Quinn qué haces?"
"Shhh, besando mi segundo lugar favorito" sus labios sobre el lunar que había descubierto hace unos momentos.
"Mi espalda"
"EL lunar en tu espalda"
"No sabía que tenía uno"
"Duh"
"Cállate y besame"