¡Saludos! Este capítulo es un poco más corto que los demás, pido mis disculpasde antemano, per he andado algo distraída con las pruebas en el colegio, además de otros asuntos personales que no puedo dar a conocer por esta vía tan... pública xD
¡Gracias a todos los que dejan sus reviews! Sé que Los Vexos son un tormento, pero las cosas buenas ocurren luego que pasa la tormenta, aunque ésta es bastante larga. Todo sea porque venga algo mejor :3
En fin, ojalá que disfruten este capítulo ^^

Disclaimer: Bakugan Battle Brawlers no me pertenece, sino a su respectivo creador.


La cafetería, lugar en donde los alumnos se reunían para degustar de sus almuerzos. Bandejas iban y venían, algunos llevaban sus propios almuerzos cortesía de sus madres o algún hermano mayor que los preparaba, a no ser que ellos mismo hicieran el papel de chef. El ajetreo de la hora clímax había cesado y, a lo lejos, se podía divisar la mesa de Los Vexos quienes conversaban de lo más tranquilos y relajados, aunque no se podía decir lo mismo de cierto chico de cabellos rubios. Ni siquiera se había atrevido a tocar su plato, su mente estaba inmersa en el mensaje de Ace.

"Si realmente quieres ayudarla, aleja todo tipo de objetos punzantes de ella. Es lo mejor que puedes hacer."

— ¿Spectra? — irrumpió una voz en sus pensamientos, pero no fue suficiente para sacarlo de su trance. — ¡Spectra!

— ¡Ah! — dejó caer su tenedor sobre la mesa captando todas las miradas de sus compañeros.

— ¿Qué te fumaste? Andas más distraído que de costumbre — dijo Mylene en su forma más delicada posible, a lo que Keith no quiso responder, simplemente negó con la cabeza como si nada hubiera pasado.

Los demás ignoraron el extraño comportamiento de su líder y siguieron hablando de temas diversos, riendo fuertemente de los comentarios y burlas que surgían de vez en cuando. La diversión no duró mucho tiempo. Sus risas cesaron cuando cierto individuo se posicionó frente a su mesa viendo a cada uno de los integrantes de ésta con odio y recelo, cosa que a cierta chica de cabellos turquesas lo tomó como una ofensa.

— ¿Qué tanto miras, engendro? — preguntó al intruso.

El joven permaneció en silencio, aproximándose cada vez más a la mesa y, sin previo aviso, tomó el plato de Shadow y lo arrojó al suelo haciendo el éste de quebrara y que su contenido se esparciera por todo el suelo. Quedaron perplejos, pero no lo suficiente como para no estallar ante sus acciones.

— ¿Qué diablos te pasa! — gritó Shadow incorporándose de su asiento, el agresor se limitó a esbozar una sonrisa.

— Ahora que tengo su atención — dijo orgulloso — Quiero saber quién de ustedes lastimó a Mira.


La pelirroja no podía estarse quieta en la enfermería. Pensaba en lo que Los Vexos podrían hacerle, que tal vez podría meterse en problemas por intentar defenderla y, no menos importante, haría que Keith se enterara de quienes fueron sus agresores. Lo más incómodo era que sabía que no había forma de evitar que alguna de esas tres cosas ocurriera. Estaba encerrada en aquella habitación y sus amigos, los miembros de La Resistencia no dejaría que saliera de allí bajo ningún motivo, además, la hora de almuerzo era lo suficientemente larga como para que el suceso esperado ocurriera por lo menos unas tres veces.

Dan notó la inquietud de la chica y, sin moverse de la puerta, le dio unas palabras alentadoras para que se tranquilizara.

— Tranquila, Mira. Ace va a estar bien. — concluyó alzando su pulgar derecho enfatizando esto último. La chica guardó silencio a lo que los demás decidieron otorgarle su apoyo.

— ¡Descuida! Ya verás como todo se solucionará — dijo Julie guiñando un ojo.

— Además Ace es un chico fuerte. Te aseguro que todo va a estar bien — agregó Runo.

Sin embargo no importaba cuanto lo intentaran, la chica no podía calmar sus nervios, simplemente se resignó a sentarse a esperar sin dirigirle la palabra a ninguno de sus compañeros. Tenía un nudo en la garganta debido a un sentimiento de culpa que cada segundo devoraba una parte de su mente.


Keith no podía creer lo que acababa de oír. Ace acababa de acusar a su grupo de amigos de ser quienes agredieron a su hermana menor pero ¿Qué pruebas tenía? No creía nada de lo que dijera este chico, simplemente no podía creerle.

— ¿Tú otra vez! — exclamó Keith. — ¡Fuera de mi vista a menos de que quieras sentir nuevamente mi puño en tu cara!

Ace comenzaba a perder la paciencia. Sabía que no tardarían en abalanzarse sobre él para molerlo a golpes, pero no se echaría hacia atrás, no como alguna vez lo hizo en una situación muy similar.

— Anda, ¿qué esperas para salir corriendo? ¿Acaso olvidaste "ese" incidente? — dijo Lync como si todo se tratara de un juego. Le era inevitable actuar como un niño en este tipo de situaciones.

A pesar de las amenazas, no dijo absolutamente nada, es más, tomó el borde de la mesa y la alzó de tal modo que todo lo que se hallaba sobre ésta terminara en el suelo. La cafetería nunca había estado tan silenciosa como en ése momento.


Cierto chico de cabellos oscuros se encontraba en el baño de hombres lavando sus manos. Mientras lo hacía, alzó su mirada para encontrarse con su reflejo en el espejo. Hace mucho que no se veía reflejado en él, es más, hasta extrañaba ver su imagen junto al trasfondo de los baños pero, con ese reflejo también venían muchos recuerdos a su mente como los días en que coincidía con Los Vexos y le tocaba ver como este grupo de bravucones atacaban a los chicos más débiles.

Empuñó su mano con cierto rencor al recordar esas imágenes que se reproducían automáticamente en su memoria. Acto seguido, recordaba el incidente del año pasado, la razón por la cual sus vacaciones fueron un par de semanas más extensas y que, para su sorpresa, parecía que una nueva víctima tendría el mismo destino que la anterior.

Cerró la llave del fregadero y sacudió sus manos para eliminar el exceso de agua, luego dio leves golpes en sus piernas para que la tela de su pantalón terminara de absorber la humedad.

Salió del baño y se encontró con algo que no esperaba. Había unos cuantos chicos corriendo de un lado a otro algo agitados, pero a su vez, estaban emocionados por algo. Shun logró atrapar a uno de ellos sujetándolo por el hombro y, sin perder más tiempo, le preguntó:

— ¿Qué es lo que sucede? ¿A qué se debe tanto alboroto?

El menor no tardó en responder. Éste, a diferencia de los otros, tenía una expresión de preocupación impresa en su rostro. No tardó en responder que algo estaba ocurriendo en la cafetería. Mencionó la palabra "pleito" junto a "Los Vexos" y en ese momento fue cuado Shun hizo caso omiso al resto del mensaje. Estaba en shock. La historia se repetía. Un déjà vu.

Soltó el brazo del muchacho y corrió en dirección a la cafetería rogando porque no llegara demasiado tarde.

— ¡Ace, más te vale no hacer nada estúpido!


Dicho chico ahora se encontraba suspendido en el aire cortesía del líder de Los Vexos, Keith Clay, alias Spectra Phantom. Él había logrado que el resto del grupo mantuviera la calma con tal de que él fuera quien le diera la merecida lección al insolente. Se podía ver como el mayor había perdido fácilmente el control y ¿cómo culparlo? Estaba pasando por una situación muy delicada.

Los espectadores que se encontraban en la cafetería estaban sorprendidos por la reacción que éste había tenido. La mayoría de las veces dejaba que los demás se encargaran del asunto, como si se trataran de sus peones. Incluso Gus estaba perplejo e intentaba llamar la atención de su maestro para que se calmara un poco, pero sus esfuerzos fueron en vano, Keith se negaba a escuchar.

— ¿Te metes con mi familia y ahora con mis amigos! ¿Será que has perdido la razón, enano! — gritó el mayor alzando un poco más al peliazul quien no se veía nada cómodo en la posición en la que se encontraba. — Desde que tú y Mira se conocieron ella ha empeorado en su condición, ¿qué diablos le hiciste, maldito bastardo!

Ace, tratando de que Keith lo soltara, se dispuso a contraargumentar las bases que el mayor había puesto en su tesis. ¿Es que cómo podía ser tan ciego? ¿Cómo Mira no era capaz de decirle la verdad a su hermano? La situación se estaba saliendo de control. Podía notar como a su alrededor algunos alumnos abandonaban la cafetería en busca de ayuda, otros sacaban sus teléfonos celulares y cámaras para grabar, mientras otros esperaban impacientemente a que uno de ellos rompiera la tensión lanzando el primer golpe, pero esto no lo distrajo y continúo con su estrategia para calmar a Spectra. Sí, sabía que no era Keith con quien estaba tratando, sino con el temido Spectra, quien se había ganado el respeto de todos en el instituto por su imponente presencia.

— ¿Cómo puedes ser tan ciego! — gritó Ace — ¡Son tus queridos "amigos" los que han lastimado a Mira! — hizo una pausa para ver el rostro de Spectra quien seguía sin creer en las palabras del peliazul. Esto sería un problema, pero no se rendiría ante ello. — ¿Quieres pruebas? ¿Por qué no le preguntas a ella misma! O mejor aún ¡Pregúntale a tus supuestos amigos a ver qué dicen!

— ¡Suficiente!

Lo siguiente que aconteció fue demasiado rápido como para que la mente humana pudiera asumir que lo que veía era algo real, creíble. El golpe que el líder de Los Vexos le propinó al integrante de La Resistencia fue tan poderoso que lo lanzó por lo menos un para de metros más allá de donde se encontraba y, no satisfecho con eso, se acercó nuevamente a él, pero cierto individuo lo detuvo.

— ¡Basta, Spectra! — dijo Gus mirándolo con la preocupación nublando sus ojos.

— Sí, Spectra, detente — dijo Shadow entre risas — Déjanos participar también.

El joven de cabellos rubios no dijo nada, dejó que sus cabellos cubrieran su mirada. No hizo ningún tipo de gesto por lo que los demás miembros del grupo tomaron su silencio como un "adelante, hagan lo que quieran con él" y se aproximaron al cuerpo del chico quien recién parecía reaccionar luego de ese golpe.

— ¡Miren lo que tenemos aquí! ¡Jejeje! — dijo Shadow haciendo una mueca extraña en su rostro similar al de una sonrisa lunática.

— Ya no eres tan rudo, ¿no es así? — dijo Lync en su típico tono burlesco apuntando infantilmente a la víctima con us dedo índice.

— ¡Acabemos con esto de una buena vez! — dijo Mylene.

Volt tomó el débil cuerpo de Ace pasando sus brazos por debajo de los del chico para así dejarlo expuesto a los golpes, como a un saco de boxeo. Shadow insistió en ser el primero en golpearlo. Hizo sonar los huesos de sus manos como para "saborear el momento", alzó su puño y le dio con todas sus fuerzas en el estómago a la víctima. Ace lanzó un grito ahogado. El dolor le era insoportable, pero debido a la falta de aire, le fue imposible soltar un quejido.

Iba a dar el segundo golpe cuando algo cae repentinamente a sus pies. Los abusones miraron el extraño objeto que había aparecido de la nada y, justo en ese momento, fue cuando de este pequeño artefacto comenzó a salir humo nublando la vista del grupo junto a todos los presentes a medida que esta nube se extendía.

— ¿Qué rayos está pasando? — preguntó Mylene.

Volt, quien aun sostenía a Ace, se sentía completamente desorientado, razón por la cual ni se percató que alguien se había puesto detrás de él haciéndole un hinca pie que lo dejó automáticamente en el suelo, viéndose obligado a soltar a su víctima. Era la oportunidad perfecta para que la sombra misteriosa tomara al peliazul y huyera del lugar, sabiendo exactamente donde se encontraba la salida a pesar de no ver bien donde ésta se encontraba.

Una vez que ambos huyeron de la cafetería Ace pudo ver a su salvador, aunque sabía de antemano quien era por la maniobra que había utilizado como distractor. Esbozó una leve sonrisa.

— Shun, tú y tu complejo ninja me han salvado de nuevo.

— No digas mas, compañero, que por tu culpa de seguro me gano una suspensión por utilizar una bomba de humo sin la autorización del director.

Ambos rieron ante lo dicho aunque ocultaban cierta ironía por debajo de sus risas. Sabían que estarían en problemas por el drama de la cafetería y esta vez no había forma de negarlo ya que, un montón de cámaras tenía la evidencia guardada en sus memorias. Definitivamente éste no había sido un muy buen día para La Resistencia.