Una historia original de NikkaFuza y LuenePetris

Traducida por Asideilogica21 y Vaana.


Capítulo 10 - Livin 'On The Edge

There's somethin' wrong with the world today

I don't know what it is

Something's wrong with our eyes

We're seein' things in a different way

And God knows it ain't his

It sure ain't no surprise

Aerosmith

Dimitri POV

Cuando me desperté al día siguiente me sentí un verdadero idiota. No podía creer que había actuado como un adolescente lleno de hormonas y haya masturbado pensando en la niñera de mi hija.

¿Dónde tienes la cabeza, Dimitri?

Retrasé el tiempo lo máximo que pude dentro de mi cuarto, preparándome para encontrármela esta mañana. Era domingo y estaríamos todo el día solos en casa hasta que Tasha trajese a Claire de vuelta.

Yo necesitaba controlar mis anhelos o esta historia no acabaría nada bien. A pesar de que Rose quisiera lo mismo que yo, algo de lo que ella no me dio ni la más mínima indicación, si algo llegara a pasar seguramente terminaría arruinando lo mejor que había ocurrido en la vida de Claire en los últimos tiempos.

Rose era muy servicial y se preocupaba por mi hija, no podía estropear eso sólo por un buen polvo. Claire necesitaba tener una constante, alguien que esté a su lado y la cuidara correctamente como la morena estaba haciendo y yo no sería quien le quitara eso a ella.

Entonces, después de insultarme y condenarme lo suficiente, creyendo que mi autocontrol había sido restablecido, bajé para tomar el desayuno.

Al pasar por el cuarto de Rose vi que la puerta estaba abierta, pero ella no estaba allí. Sólo el gato esparcido en su cama. ¿Cuál es el problema de estos bichos con su cuarto? ¿Se sentían siempre tan tentados como yo a meterse allí? ¡No empieces, Dimitri!

En cuanto percibió mi presencia allí, el gato se levantó y corrió en mi dirección ronroneando. Éste definitivamente es mejor que el otro, por lo menos. Yo lo tomé en mis brazos y seguí mi camino hacia la cocina.

Pensé que encontraría a Rose allí como ayer, pero la casa estaba silenciosa ¿Será que ella salió? ¿Será que me preocupé por nada?

Puse al gatito en el suelo y éste continuó mirándome mientras me servía algunas tostadas. Comí tranquilamente hasta sentir a la bola de pelos frotándose contra mis piernas. Pensé que tal vez estaba pidiendo algo y fui a la nevera para tomar la botella de leche, pero salió corriendo fuera de la habitación antes de que le sirviera. Lo seguí con mi taza de café en las manos, curioso para saber a dónde iba.

Terminé en la sala adyacente a la del piano, en la que me encontré con Rose sentada en el suelo, de espaldas a mí. Al parecer ella había abierto la puerta que daba al jardín trasero y estaba rodeada de varias piezas de encastre de algo extraño, mientras leía un tipo de manual. El gato inmediatamente corrió hacia el medio del desorden.

- Eh, te despertaste. - Rose acarició su cabeza y volvió a concentrarse en la lectura.

Me apoyé en la barra que separaba ambas salas y continué tomando mi café mientras la observaba. Ella usaba un short de jean, una camiseta blanca y estaba con el pelo atrapado en una cola de caballo. Estaba simplemente bella incluso sin toda la producción de la noche anterior. No tenía como negar: Rose era naturalmente hermosa y la mejor visión para tener por la mañana.

Al menos mis actos de la noche anterior sirvieron de algo, estaba consiguiendo observarla sin sentirme completamente fuera del control. Creo que eso fue suficiente para traer un poco de juicio a mi mente y aliviar mi cuerpo.

- ¡Qué demonios! - exclamó buscando una de las piezas. - ¿Esto de aquí que es? ¿Un manual de invocación al demonio? ¿Cuál es el problema de escribir en inglés?-

- Rose, yo no tengo ningún problema si eres una adoradora de Satanás. - comenté sobresaltándola. Ella realmente no me había percibido allí. - Pero si vas a invocar al demonio, yo prefiero que no lo hagas en mi casa.-

- Buenos días. - Rose murmuró al girar para mirarme, pareciendo un poco avergonzada.

- ¿Qué estás haciendo? - pregunté dejando mi taza sobre la barra y siguiendo hasta el lugar que ella estaba.

- Estoy tratando de armar esta cosa del gato. - la morena apuntó a las piezas esparcidas a su alrededor. - Pero el manual está escrito en latín.-

- ¿Latín?-

Me senté a su lado y tomé el manual de sus manos para intentar entender por qué alguien escribiría algo en latín.

Rei tan pronto como puse los ojos sobre el papel, notando que estaba escrito en ruso. ¿Realmente no sabe diferenciar el latín del ruso?

La morena comenzó a jugar con el gato mientras yo seguía leyendo el manual.

- Te voy a ayudar con esto. - dije cogiendo la primera pieza indicada.

- ¿Tú entiendes latín?-

- No. - Esta vez no pude evitar la carcajada. - Pero es una buena cosa que el manual esté en ruso y no en latín.-

-¿ Eso es ruso ? - Rose parecía sorprendida.

- Sí, eso es ruso. Encaja aquellas piezas de allí. - le señalé algunas que estaban al lado de ella mientras terminaba de montar otra parte. Yo realmente me divertía con su asombro. - Supongo que no sabes hablar nada más que inglés.-

- Ahí es donde te equivocas. - me respondió de forma desafiante. - Yo sé hablar turco.-

- ¿Turco? - pregunté curioso ¿Por qué sabía hablar turco? Es una lengua muy inusual.

- ¿El "Mazur" en mi nombre no te dice nada? - Rose me sonrió pasandome las piezas que había juntado y terminé de montar la base de la torre siguiendo las instrucciones.

- ¿Acaso eres turca? Por que si es, no tienes acento. - comenté sin dejar de evaluarla. Realmente tenía algunos rasgos, como el color de la piel, ojos y el pelo oscuro. Ella parecía una princesa del desierto.

- Madre escocesa, padre turco, hija americana. - ella explicó. - Pero mi padre me ha enseñado turco. Dice que es nuestra lengua secreta ya que mi madre nunca aprendió.-

Sonríe ante esta idea. Debería haberlo hecho con Claire. Aunque si fuera así ella entendería todas las palabras que digo...

- Aparentemente también eres más parecida a tu padre. - observé después de seguir algunas instrucciones para continuar montando el pequeño parque de diversiones felino.

- Pues sí. La única cosa que tengo de Janine es la altura, aunque no me hubiera importado haber heredado el cabello pelirrojo. - la morena se encogió de hombros. - Pero qué le vamos a hacer, la gente trabaja con lo que tiene. ¿No es así, camarada?-

Levanté mi ceja ante el apodo que una vez más insistió en usar, pero me callé la respuesta que se me ocurrió. Para mí era perfecta de la manera en la que se veía. No podía negar que aquella mezcla exótica había dado un óptimo resultado.

- Lo siento por eso. - Rose trató de retractarse luego de unos segundos, pareciendo avergonzada. Aparentemente había soltado aquello sin querer.

- Todo bien. Pero debes saber que a los rusos no les gusta que los llamen así. - la reprendí con cierta diversión. Particularmente no me incomodaba que usara aquel apodo, pero necesitaba mantener cierta compostura delante de ella.

- Creí que todos ustedes se llamaban de esa forma desde la época de la RSSR. - la morena respondió en tono de provocación y no pude evitar reírme.

- En realidad es URSS. - corregí. - Creo que alguien aquí andaba faltando a las clases de historia. -

- No pensé que eran importantes para arreglar huesos. - se encogió de hombros.

- ¿Arreglar huesos? - pregunté sin entender después de montar el último nivel de la torre y volví a sentarme en el suelo a su lado.

- Es para eso que mi padre dice que estoy formada. - Rose rió con el recuerdo, pero sentí su mirada un poco distante.

- Tú debes sentir la falta de tu familia... - comenté al recordar que la noche anterior había contado que vivía en Pensilvania antes de venir a estudiar aquí a Tampa. Probablemente los padres de ella todavía estaban por alla.

- Un poco, pero con el tiempo te vas acostumbrando. -

- ¿Y por qué te has ido tan lejos? Por lo que dijiste ayer tenias la posibilidad de estudiar en Lehigh, pero no quisiste. -

La morena me miró de forma sorprendida, tal vez por haber prestado atención a lo que ella me dijo. Puedo no haber sido el interlocutor más receptivo y educado en nuestra conversación aquella noche, pues estaba más interesado en descubrir acerca de su conexión con Jill Dragomir, pero yo no dejé de oír lo que me decía.

- Desde pequeñas Liss y yo siempre tuvimos ganas de vivir cerca de la playa y Florida se había convertido en una obsesión para nosotras. Entonces, cuando la oportunidad surgió, no lo pensamos dos veces. - contó finalmente, justo cuando tuve la impresión de haber oído la puerta principal abrirse. - Sólo que tuve que...

- ¡Papá! - Claire gritó desde la entrada de la sala, interrumpiendo a Rose, y saltó encima de mí tan pronto como me alcanzó. La abracé fuertemente, estaba muerto de nostalgia por mi niña.

Pero entonces se me ocurrió algo. ¿Cómo entró? Kirova está de descanso hoy.

La respuesta estaba en la puerta de la sala. Tasha estaba allí parada observando todo como si fuera la dueña del lugar. Cosa que no era más y no parecía querer entenderlo.

- ¿Cómo entraron? - pregunté antes de saludarla, soltando a Claire y levantándome del suelo.

- Realmente necesito conversar con Olena sobre tu educación, Dimka. - ella sonrió como si no hubiera hecho nada, y disparó su mirada hacía la morena que también se puso de pie a mi lado. - Buenos días, Rose.-

- Buen día, Tasha. - Rose parecía avergonzada mientras abrazaba a Claire que corrió hacia ella.

- ¿Cómo entraron, Tasha? - repetí la pregunta sintiendo que podría perder la paciencia en cualquier minuto.

- Con la llave. - se encogió de hombros. - ¿Cómo entraría si no?-

- Tocando el timbre, como cualquier otra persona. - respondí tratando de contenerme. - Tú no vives más aquí, así que devuélveme esa llave ahora.-

- Eso es ridículo, Dimka. - ella rió de forma burlona, y cerré los ojos por algunos segundos para contener la exasperación. - Mi hija vive aquí, tengo todo el derecho a tener una llave.-

- Claire, tal vez sea mejor que nosotras vayamos a tu habitación ¿Tomar un baño y cambiarte la ropa? ¿Qué me dices? - Rose dijo enfocándose en mi hija que parecía asustada. Ella probablemente quería sacar a la niña del medio de la discusión y le agradecí mentalmente por eso.

Sólo entonces noté que Claire usaba un vestido rosa con flores y un lazo en la cabeza que combinaba. Ella debe estar odiando eso. Tasha tiene esa manía de intentar vestirla como una muñeca, no importa cuánto ella detestaba eso.

- No es necesario, Rose. - Tasha intervino sin darse cuenta de que el único propósito de la morena era preservar a nuestra hija. - Yo ya la bañé y cambié antes de venir. Ella puede quedarse así. -

Estaba intentando controlarme para no comenzar una pelea delante de mi hija y de la niñera. ¿Por qué tiene que ser tan difícil?

- Pero mamá... - Claire se quejó.

- No discutas conmigo, Claire - mi ex la interrumpió de forma autoritaria. - ¿Y que en el nombre de Dios es esa cosa?-

Ella apuntó al gato que acababa de entrar a la sala y corría hasta Claire que lo cogió en sus brazos. Bien ¿Ahora que más?

- Rose, lleva a Claire a su habitación y quitale esa ropa. - ordené.

La morena apenas asintió saliendo inmediatamente con la niña y el gatito.

- ¿Cuál es tu problema? - Tasha se alteró tan pronto como las dos salieron de la sala.

- Quiero la llave, Tasha. Ahora. -

- Tengo derecho a tener una llave. -

- No, no tienes derecho a nada aquí, sólo a ver a Claire. Tú no eres más la dueña de esta casa. -

- No puedo creer que cambiaras el regalo que le di a mi hija. Tú no tenías ese derecho, Dimitri. - empezó a gritar.

- El regalo que le diste a nuestra hija me atacó ¿Y si él decidiera atacarla a ella también? - acabé también elevando mi tono de voz.

- Apuesto que eso fue idea de aquella niñera. - Tasha gruñó. - Ella dejó bien en claro que no le gustó nada el gato. -

- ¿Qué? ¿Cómo Rose vino a parar en esta historia? - solté confuso. Todo bien que fue ella misma quien se deshizo del bicho, pero sólo porque yo pedí.

- Ahora andas ahí conversando y de risitas con ella por los rincones y la mujer ya va decidiendo el animal doméstico que mi hija debe tener.

- Ella se libró del gato por órdenes mías, Tasha. - expliqué sin necesidad, entonces extendí la mano. - Y no huyas del asunto. Por última vez, quiero las llaves de mi casa. -

- ¿Entonces una empleada tiene más valor que la madre de tu hija? - Tasha sonó herida. ¿De dónde sacó eso? Ella no tiene sentido. - ¿Puede tener una llave y yo no? -

- Tasha, Rose vive aquí, tú no. - intenté bajar mi tono de voz, para que Rose y Claire no oyeran el contenido de esta discusión. - O me devuelves las llaves ahora, o voy a cambiar todas las cerraduras de la casa. -

Ella me miró de forma airada, pero no respondió, limitándose a apenas a arrancar una llave de su llavero y lanzarla hacia mí, yéndose enseguida.

Yo respire profundamente tan pronto como oí la puerta cerrándose de un golpe, buscando calmarme ¿Cómo el día había comenzado tan bien y luego se transformó en esto?

Cuando sentí que estaba mucho mejor, subí al cuarto de Claire y la vi acostada en el suelo boca abajo junto a Rose jugando con el gato. Ella ahora vestía sus ropas habituales y ambas estaban sumergidas en una discusión sobre el nombre que le pondrían al animalito. Me quedé profundamente agradecido con la morena por haber distraído a mi hija, Claire ya había sufrido lo suficiente por mis peleas con Tasha en el pasado debido a sus celos y no merecía seguir pasando por eso.

- Él necesita tener un nombre de un pirata famoso. - mi niña dijo cuando Rose sugirió llamarlo simplemente "Gato". Sostuve una risa ante eso. - Para imponer respeto. -

- ¿Qué tal Barba Roja? - sugerí, haciéndome notar y agachándome cerca de ellas. Por otro lado la morena se sentó, privandome de ver su trasero perfecto hacia arriba mientras estaba acostada en el suelo.

- Él no tiene barba, papá. - Claire argumentó poniendo los ojos en blanco.

- Usted no sabe si va o no a tener porque todavía es un cachorro. - jugué con ella.

- Pero él no es pelirrojo. - mi hija observó haciéndome reír.

- Cierto, en eso tienes razón - comenté volviendo a mirar a la mujer que nos miraba con una pequeña sonrisa. - Rose, es tu día de descanso, puedes irte que yo encargo aquí.-

Sólo entonces percibí que estábamos sobrecargando a la pobre chica. Rose casi no tendría fines de semanas libres a partir del próximo mes y necesitaba dejar que aprovechara mientras pudiera. Pero en vez de parecer agradecida me lanzó una mirada extraña, como si la hubiera herido con algo que dije y balbuceó una despedida antes de levantarse y salir de la habitación.

Yo, eeh.. ¿Quién entiende a las mujeres?

Sólo vi a Rose de nuevo cerca de la hora de la cena. Estaba sentado a la encimera leyendo, por fin, el libro que había comprado mientras esperaba que la lasaña estuviera lista cuando ella entró a la cocina, lanzándome un rápido saludo.

Me di cuenta de que usaba un vestido fresco estampado y tenía los cabellos un poco desaliñados, aparentemente ella pasó el día junto al mar.

Evitando imaginar cómo se vería en un bikini y si ella se había soltado la parte de arriba para broncearse la espalda, pensé en una forma de invitarla a cenar con nosotros, pero acabé acobardándome y perdí la oportunidad de hablar cuando Rose salió de la cocina después de tomar una botella de agua de la nevera.

Realmente me preocupaba el hecho de que no se estaba alimentando adecuadamente y, seguramente no habría nada anormal en tenerla cenando conmigo y con Claire ya que ella vivía con nosotros, pero al mismo tiempo no sabía si mi sanidad se mantendría intacta con aquel nivel de intimidad. Teniendo en cuenta cuánto mi imaginación podía ser muy fértil en lo que respecta a aquella mujer, probablemente debería mantener un mínimo de distancia.

- Papá. - Claire vino a mí y me mostró una hoja de papel. - Creo que debes intentar esta formación en el próximo entrenamiento.-

Mi hija en vez de hacer dibujos lindos, como todo niño normal haría, solía dibujar formaciones tácticas de jugadas. Juro que hubo una vez que ella sugirió una que realmente terminé usando en un juego, pero aún así no creo que sea una actitud normal para alguien de su edad, así que intenté sugerir alguna actividad que fuera apropiada.

- ¿Ya te has cansado de jugar con el gatito?-

- Él está durmiendo dentro del piano. - ella se encogió de hombros y miró hacia el horno. - ¿Qué es eso?-

- Lasaña de berenjena.-

- Parece buena. ¿A Rose le gustará? - Claire preguntó y eso me dio una idea.

- No sé. ¿Por qué no le preguntas?-

- ¿Puedo invitarla a cenar con nosotros? - la mirada de mi hija se iluminó.

- Si tú quieres…-

Claire salió saltando de la cocina en ese mismo momento y me sentí satisfecho por haber hecho exactamente lo que quería. Por más que quisiera evitar a Rose, no podía dejarla alimentándose tan mal. Y por lo menos de esta forma no sería tan extraño como si fuera yo quien hiciera la invitación.

La morena apareció siendo arrastrada por mi hija minutos más tarde y luego nos sentamos en la barra para comer. Realmente creo que Tasha había decorado el comedor muy pomposo, con aquella mesa larga con una infinidad de asientos, por lo que preferia tener las comidas aquí mismo.

Después de algunos minutos en que la situación era algo incómoda, Claire comenzó de nuevo el asunto del nombre del gato y para cuando nos dimos cuenta estábamos una vez más absortos en esa discusión.

- ¿Qué tal Jack Sparrow? - Rose sugirió e inmediatamente miré a Claire. Yo sabía de su aversión al personaje de Johnny Depp.

- No me gusta. - la niña respondió malhumorada.

- ¿Pero por qué? - la morena cuestionó. - Él es un pirata y el más famoso.-

- Él es un tonto. - Claire respondió mientras yo sostenía una risa. - Un pirata tiene que ser más respetable.-

- Recuerdo una película que tenía un pirata llamado Willy el Tuerto. - comenté al recordar cuando Iván y yo veíamos "Los Goonies" sin parar en nuestra infancia. Siempre soñábamos con vivir una aventura como la de aquellos chicos.

- Willy el Tuerto es un buen nombre de pirata. - Rose sonrió. Ella finalmente parecía haber olvidado su extraño mal humor.

- El gatito no es tuerto. - Claire giró los ojos y esta vez no pude contener la risa.

- Pero Willy el Tuerto era capitán de un barco lleno de tesoros que él escondió y luego plantó varias trampas alrededor para que nadie lo robara. - expliqué ya pensando en sugerirle a Rose que viera esa película con Claire un día de estos. Ciertamente mi hija la adoraría.

- Hmmm, por lo menos suena elegante. - mi niña apartó el plato ya vacío y apoyó el brazo sobre la encimera, pasando su mano por su barbilla pensativa. - ¿Qué tal Capitán Willy?-

- Creo que el Capitán Willy es una perfecto. - dije.

- Este gato no tiene cara de capitán. - Rose habló mirando al bicho que estaba suelto en el suelo debajo de la banqueta de Claire mientras se lamía. - Todavía pienso que gato es mejor nombre.-

- No. Será Capitán Willy. - Claire decidió y saltó al suelo, cogiendo al gatito en sus brazos antes de salir corriendo. - Ven Capitán Willy, vamos a jugar en tu barco.-

Rose y yo nos quedamos solos en la cocina, comencé a recoger los platos y cubiertos. La morena no se quedó atrás y colocó el resto de las sobras en un tupper, guardándolo en la nevera, entonces trajo la asadera sucia al fregadero.

- Deja que lo haga yo. - ella se ofreció a lavar la vajilla.

- No es necesario, es tu descanso.-

- Pero tú ya has cocinado para nosotras y no me cuesta nada. - Rose se encogió de hombros.

- Entonces yo lavo y tú secas ¿Ok? - acabé sugiriendo y realizamos la tarea en un cómodo silencio hasta que me acordé de cómo la morena había encontrado la manera de distraer a Claire durante mi discusión con Tasha.

- Gracias por lo que hiciste antes. - le dije al entregarle un plato.

- ¿Qué? ¿Por montar el juguete del gato? Yo no lo habría conseguido sin ti, de hecho. - ella me dedicó una pequeña sonrisa y volví a sentir ese hormigueo conocido en la base de mi nuca, lo que me obligó a desviar la mirada.

- En realidad me refería a lo que hiciste después, apartar a Claire de Tasha y de mí.-

- Ah, eso... Bueno, no fue nada. - Rose parecía avergonzada.

- Me siento feliz de ver que ustedes dos se estén llevando bien. Es bueno saber que ella puede contar con alguien. - acabé confesando con un exceso de sinceridad que no solía tener con nadie.

- Pero ella puede contar contigo también. - frunció la frente y tuve unas ganas irracionales de pasar los dedos para deshacer una arruguita que se había formado allí.

- Eso no cuenta mucho. - respondí volviendo a concentrarme en mi tarea. - Es sólo que a veces la noto muy solitaria, apenas la veo interactuando con otros niños.-

- No creo que sea así. - la morena dijo cogiendo algunos cubiertos de mis manos. - Claire siempre está conversando y jugando con los otros niños cuando la busco al colegio.-

- ¿Pero por qué nunca veo que las amigas la llaman? Creo que sería normal a esa edad ir a fiestas y dormir en sus casas de vez en cuando.-

- Tal vez eso suceda porque los padres de los niños no tienen contacto contigo o por que nunca han venido aquí. - Rose sugirió. Eso realmente tenía sentido y nunca se me había pasado por la cabeza.

- Creo que puedes tener razón.-

- Aprende una cosa, Dimitri. Siempre tengo razón.- ella bromeó al colgar el paño de secar los plato en el soporte y recoger los cubiertos para guardarlos en el cajón. - Podría organizar una reunión aquí para los niños un día de estos ¿Quizás el próximo sábado?-

- ¿Tú harías eso? - pregunté, mirándola con admiración, después de colocar los platos en el armario.

- Sí, y si lo autorizas, puedo pedir a Karp que venga ese día y prepare algunos bocadillos.-

- ¡Claro que sí! Tiene mi aval para hacer lo que mejor te parezca. - sonríe para ella.

- Ok entonces, voy a organizar eso durante la semana. - Rose sonrió de nuevo para mí antes de dirigirse a la puerta de la cocina y pararse allí. - Ah y gracias por la cena.-

- No hay que. - respondí de forma automática, pero la llamé antes de que se alejara. - Rose, si quieres puedes cenar con nosotros cuando quieras.-

Esta vez ella me lanzó una gran sonrisa y asintió antes de desaparecer por el pasillo dejándome atrás bastante afectado. Inmediatamente la imagen de ella la noche anterior en aquel vestido minúsculo se vino a mi mente y tuve que luchar para apartar ese recuerdo para y poder ir trás Claire que se hallaba en la sala.

El resto de la semana se pasó en una relativa calma. Rose pasó a cenar con nosotros y, a pesar de que su presencia todavía me afectaba un poco, estaba comenzando a acostumbrarme a tenerla tan cerca.

Ella realmente organizó todo para una fiesta en la piscina el sábado y mi hija no paraba de hablar de lo feliz que estaba por recibir a sus amigos. No pude dejar de notar el "os" definiendo el género en esa palabra, pero me imagino que hay ningún problema en que haya uno o dos niños en el medio. De cualquier forma, echarle un vistazo a aquello y acabé totalmente impaciente cuando noté que el entrenamiento de aquel día duraría más de lo que debía.

- ¿Tienes prisa Belikov? - Mijaíl Tanner me llamó en cuanto golpeé mi armario y me dirigía hacia la salida del vestuario. - Te invito a beber una.-

El jugador era mi Tight End¹ y uno de los pocos veteranos que aún quedaban en el equipo. Los Bucs habían renovado casi todo el equipo en los últimos cinco años y yo no tenía nada que reclamar ya que habían formado un equipo realmente fuerte.

- Lo siento, mi hija está recibiendo a unos amiguitos en casa y quiero estar allí para ver eso ¿Por qué no vienes conmigo? Podemos beber algo mientras vigilamos a los niños.-

-No es una mala idea. ¿Sonya estará allí? - preguntó con un brillo de interés en los ojos.

- Sí, pero trata de alejarte de mi cocinera. - lo amenacé y Mikhail se rió antes de empezar a seguirme hacia el estacionamiento.

Él había almorzado algunas veces en mi casa durante nuestras vacaciones y percibí que hubo cierta atracción mutua entre los dos. Sinceramente creo que formarian una linda pareja. Sonya Karp es una persona muy buena y Mikhail es extremadamente centrado y leal. No es casualidad que le confío totalmente mi protección en muchas de nuestras jugadas.

- Entonces.. ¿Conseguiste convencer a Claire de interactuar con niños de su edad en lugar de hacerlo con jugadores con más de ciento veinte kilos? - preguntó con diversión.

- En realidad fue obra de la nueva niñera. - expliqué.

- Al parecer ella anda haciendo milagros.-

- A veces creo que sí. - rei antes de entrar en el Range Rover. Mikhail se dirigió a su auto y me siguió a casa.

En cuanto llegué al garaje comencé a oír música y gritos de niños a lo lejos.

- Parece que la fiesta está animada. - mi amigo comentó al salir de su coche, el cual estacionó detrás del de Rose. Realmente el alboroto era mayor de lo que imaginaba, decidí seguir hacia el patio trasero antes de incluso ofrecerle una cerveza a mi amigo.

En cuanto la piscina entró en mi ángulo de visión me quedé donde congelado ¡Por Dios! ¿Que estaba pasando en mi casa?

Había al menos unos diez niños corriendo y saltando alrededor y dentro del agua, además sólo vi a dos niñas a parte de Claire. Dos. Niñas. El resto eran chicos.

¿Donde tenía la cabeza Rose para permitir algo así? ¿Y por qué estaba sentada en una tumbona con dos adolescentes alrededor de ella?

- ¡Rose! – literalmente ladré.

Ella saltó, poniéndose de pie al oírme y vino hacia mí. Estaba usando un bikini marrón, la parte inferior estaba cubierta por un pequeño short blanco y su cabello estaba ligeramente húmedo, dejándolo con una apariencia casi salvaje. Por supuesto me habría excitado con aquella visión en ese mismo segundo, si no hubiera estado tan enojado con todo lo que estaba pasando allí.

- ¡Hey! Llegas tarde. - Rose dijo sonriendo. - Ya casi es la hora de que los niños se vayan.-

- ¿Qué significa esto? - pregunté en el tono más controlado que pude.

- Eeh, es la fiesta que estuvimos planeando la semana entera. - ella respondió mirándome confundida.

- No, definitivamente esto no era lo que tenía en mente ¿Qué están haciendo aquí?-

En el mismo instante observé a Claire al borde de la piscina con un chico sosteniendo su mano y luego ambos saltaron juntos al agua. Definitivamente iba a matar a ese niño.

- Son los amigos de Claire. - Rose respondió como si fuera la cosa más obvia.

- Son niños, Rose.-

- Es lo mismo. Claire tiene amigos niños también.-

¿Cuál es su problema? ¿Por qué actuaba como si esto fuera algo natural?

- Cuando dije que ella necesitaba interactuar más con los niños quise decir a muchachas, Rose ¡Niñas! - acabé soltando en un tono más alto, lo que llamó la atención de algunos chicos que se encontraban más cerca y ellos se alejaron a escondidas. Es bueno que tengan miedo.

- Dimitri, su hija adora el fútbol americano, detesta las princesas y siente abominación por cualquier tipo de muñeca. - Rose enumeró. - Es lógico que ella tenga más amistades entre los niños que con las niñas. Y eso es completamente normal, yo misma tuve siempre más amigos hombres que mujeres.-

Ah, pero de eso yo no tenía la menor duda.

- ¿Y quienes son esos dos chicos que estaban hablando contigo? - respire hondo para no gritar.

- Son los hermanos de Kate y Dave. - ella apuntó a los niños sobre los que estaba hablando. - Ellos fueron súper amables en ofrecerse para ayudarme a vigilar la piscina cuando vinieron a traer a sus hermanos pequeños.-

Por la forma en que estaban observando el culo de Rose mientras ella hablaba conmigo, dudaba mucho que su oferta había sido sólo por bondad.

- Quiero que pongas fin a esto inmediatamente. - ordené empezando a sentir un leve latido en mi sien.

- Pero…-

- Rose. - Sonya Karp llamó la atención de la morena, interrumpiéndola. - Los primeros padres ya vinieron a buscar a los niños.-

- Con permiso. - la morena se apresuró a alejarse.

- Ahí estás, Sonya ¿Necesita alguna ayuda allí dentro? - Mikhail habló detrás de mí. Me había olvidado completamente de su presencia.

- Está todo bajo control, pero si usted quiere sobraron algunos aperitivos. - la cocinera ofreció y luego los dos siguieron hacia la cocina, dejándome en medio de aquel caos.

Me acerqué a la piscina para buscar a Claire y la vi jugando a lanzarles agua a otros dos chicos. Antes de que yo pudiera mover un músculo para llegar más cerca de ella, el niño que había sostenido su mano se acercó a mí.

- Señor Belikov, ¿Podrías autografiar mi gorra? - el muchacho me extendió el objeto con el símbolo de los Buccaneers y una pluma con los ojos esperanzados.

Respire profundamente para no empezar a soltar alguna amenaza sobre él. Es sólo un niño, Dimitri. Sólo un niño.

Tomé la gorra para firmar mi nombre, entregándosela de nuevo al chico que en el mismo instante salió saltando. Decidí que era mejor entrar a la casa y aguardar que Rose terminara de resolver el desorden. Por el momento ya había despachado a tres de los niños.

Cuando pasé cerca de los dos adolescentes que ahora estaban parados al borde de la piscina no pude evitar escuchar su conversación.

- ...muy sexy hombre. - uno de ellos habló. - Yo juro que si estuviera en el lugar del Belikov no le dejaba salir de mi cama.-

- Ni que lo digas ¿Has visto esos pechos? Ciertamente me perdería en medio de ellos. - el otro respondió y sentí mi sangre hervir instantáneamente ¿Con qué derecho ellos hablaban así de Rose?

- ¿Y esa boquita? ¡Maldición! Lo que daría por sentirla en mi…-

No dejé concluir esa maldita frase. Empujé a ambos mocosos atrevidos con ropa y todo a la piscina para ver si conseguían controlar sus hormonas súper estimuladas. Ellos se levantaron después de algunas brazadas y miraron en mi dirección de forma airada, pero se congelaron en cuanto me vieron.

- Recojan a sus hermanos y larguense de mi casa, ahora mismo. - exigí antes de darles la espalda y marchar hacia adentro para encerrarme en mi oficina.

¿Dónde tenía la cabeza para dejar a Rose organizar aquello de la forma que a ella le pareció bien? ¡Esa mujer está completamente loca!

Sólo que ésta era la primera y la última vez que esto sucedía. En cuanto la morena terminara de organizar aquel jaleo que causó en mi casa la iba a despedir. No podía dejar que ella se quedara al lado de Claire, está muy claro que es una pésima influencia, no tiene ni una pizca de responsabilidad ¿Dónde se ha visto que la niñera se quedara conversando con dos adolescentes, con la sexualidad a la flor de la piel, mientras dejaba a mi hija interactuando con niños?

Sé que no podía evitar que ella tuviera contacto con los chicos por el resto de su vida, pero Dios sabe que iba a intentarlo, al menos hasta que cumpla treinta años. Claire era mi niña, el único hombre que debía existir en su vida era yo.

Después de casi media hora me di cuenta de que la música se había apagado en el exterior y el sonido de los niños ya no era audible. Eché una mirada por la ventana y vi sólo a Sonya y Mikhail recogiendo algunos platos y vasos de las mesas cercanas a la piscina.

¡Mierda! De nuevo me había olvidado de mi amigo. A pesar de que, aparentemente, no parecía importarle mucho aquello, ya que conversaba animadamente con mi cocinera. Fui hasta él llevando dos botellas de cerveza para redimirme.

Sonya me informó que Rose había llevado a Claire a bañarse y comentó que se iría después de dar un repaso al lío de la cocina. Obviamente Mikhail se ofreció para llevarla cuando terminara y nos quedamos bebiendo allí afuera mientras esperábamos a Karp. En cuanto los dos se fueran yo también iba a resolver el desorden que se presentaba en mi vida. No estaba obligado a aguantar esto, ya era hora de ponerle fin a esta situación.

- No deberías estar tan irritado con esto. - mi Tight End comentó después de varios minutos en silencio en los que estaba sopesando lo que haría después. - Sabes, no tiene nada de malo que Claire tenga más amigos niños, a esa edad ellos no tienen la misma malicia que nosotros.-

Lo miré de lado y me limité a tomar un trago de cerveza.

- Y Rose tiene razón. Es muy obvio que ella tendrá más amistad con los chicos que con las chicas dado sus gustos.-

- El día que seas padre de una niña repitete eso. - dije con mala voluntad.

- Puede que tengas razón, pero ¿Realmente has visto la cara de felicidad de ella? - Mikhaíl preguntó. - Mientras estabas "vete tú a saber donde", Claire vino corriendo a contarme sobre todo lo que ellos hicieron hoy. Y no me preguntó ni una vez sobre el nuevo esquema táctico de Stan.-

Pensándolo bien, él tenía razón en ese punto. Al recordar la imagen de Claire jugando en la piscina con los otros niños, su semblante era de total alegría ¿Habría exagerado?

- Tal vez tienes un poco de razón. - acabé admitiendo en contra de mi voluntad y volviendo a beber de mi botella.

Un tiempo después vi a Sonya saliendo de la cocina y viniendo en nuestra dirección. Mikhail extendió la mano para saludarme y me levanté para poder despedirme.

- No tomes ninguna decisión con la cabeza caliente, amigo mío.- dijo como si estuviera leyendo mis intenciones. - Creo que tienes algo sobre lo que reflexionar. ¿Realmente has tenido esa reacción sólo a causa de Claire? ¿O tal vez el hecho de que Rose estuviese rodeada por aquellos adolescentes te ha alterado un poco?-

¿El qué?

- Estoy lista. - Sonya anunció parandose a nuestro lado y Mikhail trató de pasar un brazo por sus hombros y arrastrarla lejos de mí antes de que recuperara mi capacidad de hablar.

Él estaba completamente loco ¿O qué? Por supuesto que mi incomodidad era sólo por Claire. Rose es solo la niñera infernalmente tentadora y desafiante que he metido dentro de mi casa sólo para atormentarme. Lo que hace o deja de hacer sobre sí misma no es problema mío. La única razón por la que empujé a esos dos niñatos al agua fue porque estaban siendo totalmente irrespetuosos, sólo eso.

Entré a la casa decidido a tener una seria conversación con la morena. Comenzaba a repensar la idea de despedirla, pero con certeza no podía dejar pasar lo que sucedió aquí hoy sin consecuencias.

Sólo que, apenas entré en la sala del piano, Claire apareció corriendo y abrazó mi cintura. Ella acababa de salir de tomar su baño y parecía relucir de felicidad.

- ¡Gracias por haber dejado a mis amigos venir aquí hoy, papá! - dijo totalmente animada. - Fue el mejor día de todos.-

Por un instante me sentí desarmado y no supe qué responder, pero mi hija no parecía necesitar que le dijese nada, pues me empujó para que me sentara en el sofá, saltando a mi regazo para contarme todos los juegos que Rose había preparado para ellos en la piscina.

Cuando Claire concluyó su relato me sentía un verdadero imbécil por mi irritación anterior. Por supuesto que mi hija todavía no tenía la madurez para ver a los niños de su edad como algo más que amigos; además, todas las actividades que la morena había preparado eran totalmente inocentes y mi hija estaba simplemente en éxtasis. Su felicidad era casi contagiosa.

Acabé por pedir pizza para la cena, pero extrañamente Rose no apareció, incluso después de que Claire la llamara dos veces. Para no intentar alarmar a mi hija de que algo podría estar mal, le dije que probablemente ella estaría cansada.

Después de comer, puse a mi niña en su cama, pues estaba cayéndose del sueño, e inmediatamente me dirigí a la puerta de la morena. Ella abrió después de mi segundo golpe y nos quedamos en una situación un poco extraña en medio del pasillo, ya que ella no me invitó a entrar a su cuarto y yo mismo no tuve el coraje de pedir aquello.

- Sólo quería saber por qué no quisiste cenar con nosotros. - acabé soltando, pues había sido yo quien golpeó su puerta.

- No pensé que sería adecuado. - Rose contestó avergonzada y miró al suelo, aparentemente buscando palabras. - Mira Dimitri, me disculpo si he entendido mal, realmente no pensé que habría problemas en invitar a los niños, no sabía que tú te pondrías tan nervioso con eso.-

- Rose, yo... - intenté interrumpirla, pero ella continuó hablando.

- En fin, lo siento mucho y entiendo si decides que es mejor que me vaya…-

- ¿Qué? ¡No! - la interrumpí. - Rose, en realidad soy yo quien debe disculparse por mi actitud. Yo estaba enojado con algunas cosas que sucedieron en el entrenamiento y acabé haciéndote pagar por ello.-

Fue la mejor excusa que he podido inventar en el momento para no confesar que realmente había sido lo suficientemente infantil como para sentir celos de mi hija de siete años. Y quizás de alguien más...

- ¿En serio? - ella respondió algo incrédula, frunciendo el ceño. Probablemente no se había convencido de mi justificación, ni yo mismo me la creería. - Pensé que... Bueno... Dejemoslo así.-

- Dejé algunas porciones de pizza para tí en la nevera. - comenté antes de que ella pudiera pensar en algo para decir al respecto. - ¿Por qué no bajas a comer algo?-

- Ah... - Rose todavía estaba un poco perdida. La pobre estaba preparada para ser despedida y, de repente, recibe un montón de malas excusas. Por supuesto yo no tenía el menor sentido para ella en aquel instante. - Entonces voy para allá. Gracias.-

Ella me dedicó una pequeña sonrisa a pesar de parecer completamente incómoda y se dirigió hacia la escalera. Fui a mi habitación poco después cerré la puerta y apoyé mi espalda en ella, golpeándome la cabeza repetidas veces contra la madera.

¡Idiota! Casi ahuyentas una de las mejores cosas que ha sucedido en esta casa en los últimos tiempos. Nunca más encontrarás a otra niñera igual a ella.

Por lo menos conseguí eludir la situación antes de que el estrago sucediera.

Buscando calmarme, cambié mi ropa y me tiré en la cama a leer las últimas páginas de la novela de Patrick DeWitt, pero la imagen inoportuna de Rose, en aquel bikini marrón, no paraba de volver a mi mente y una vez más comencé a sentir aquella maldita erección manifestarse. Sería una larga noche.


¹El Tight End (TE) es una posición ofensiva del Fútbol americano ya veces es el último hombre en la línea ofensiva, pero su biotipo y su función en el campo es muy diferente de un jugador de esa línea. La actuación de los Tight Ends puede cambiar dependiendo de la técnica y de la táctica de cada entrenador, pero su papel principal es: bloquear para el Quarterback y para el Running Back que esté cargando la pelota o preparándose para pasarla, hacer recepciones de pases del balón Quarterback y ayudar a mantener la protección de ese, viendo a los hombres de la línea ofensiva en el bloqueo durante las jugadas de pase. wiki/Tight_end