¡Hola! Las amo a todas X3 Por desgracia este no va a ser el fin del ZeroxSora, quizá reviva en la próxima temporada .3. Por otro lado no le veo futuro al KanamexSora es sólo para darle celos a Zero (?

Sora observaba el jardín con impotencia. Amaba salir de noche y ver las estrellas, pero debía estar en clase.

Ese día había acabado junto a Kain, ya que Aido se pasó con Alice. A Takuma no le importo en lo absoluto, el rubio se distanciaba cada vez más de ella. Ya no le prestaba mangas y a veces la ignoraba. Sora había concluido que estaba celoso, porque ella ahora se escapaba de las clases todos los días para reunirse con Zero.

Nadie entendía el motivo por el cual ella insistía tanto con Zero. No se rendía, no le importaba que él estuviera con Yuuki. Esperaba que tarde o temprano él se enterara de sus sentimientos y los correspondiera, y vivieran felices por siempre. Muy dentro de ella, sabía que eso no podía suceder.

Evidentemente no estaba nada interesada en la clase, ya que varias veces prefirió prestarle más atención a Shiki que al profesor. Kain la atrapo en una de sus miradas nada discretas hacia el de cabellos granate.

-Dudo mucho que a Shiki le interese alguien además de Rima y Takuma –Comentó monótono, lanzando un bostezo al vacío.

-Agh, no es como si realmente me interesara –Replicó desviando la mirada avergonzada.

-Creo que deberías empezar a ver a las personas que si se preocupan por ti.

De inmediato los ojos carbón se dirigieron a cierto rubio que escribía en su cuaderno. Parecía triste. Volvió a desviar la mirada para evitar sentirse apenada, esta vez, hacia la ventana.

-Zero también se preocupa por mí –Murmuró luego de divisar a un Zero moribundo entre los arboles del jardín. Por un impulso le susurro a Kain que la cubriera mientras ella se escabullía fuera del aula.

-Idiota. Eres una idiota Sora –Escupió ya resignado viéndola desde la ventana.

Una vez en el jardín, parecía perdida. Giraba la cabeza hacia todos lados buscándolo, esperando encontrarlo. Lo halló recostado sobre el tronco de un árbol con los ojos cerrados. Respiraba con calma.

Cuando Sora se acercó solo un poco más a su rostro, contemplando sus pálidos labios, el muchacho tomo su mano y tiro de ella hasta que callo sentada en sus piernas. Él abrió los ojos y Sora pareció perderse en esos ojos purpura grisáceos que tanto amaba ver.

Podía sentir su respiración y se dejó encantar en el rítmico sonido del latido de su corazón.

-Lo siento, no pensé que te heriría tanto.

Sora bajo la mirada, apenada.

-No importa. Estoy bien, mientras tú seas feliz yo estaré bien –Afirmó con una débil sonrisa en el rostro.

Zero enredó sus dedos en el corto cabello de la albina, acercó su nariz a los mismos y se embriagó con su fragancia a flores y coco.

-Zero, por favor, no me ilusiones –Susurró apartando su cabello del joven.

El muchacho le dirigió una mirada triste. Vaciló, pero cuando por fin hablo Sora no esperaba las palabras que el pronunció.

-Yo… Realmente quiero hacerte feliz, no deseo que sufras más por mi culpa –Empezó apartando la mirada-. No quiero perderte.

Sora abrió sus ojos como platos, ella creía que nadie notaba cuanto sufría por Zero, cuanto anhelaba sus labios, cuanto deseaba ser Yuuki.

El volvió a acariciar su cabello y esa vez ella lo dejo, sin embargo tenía miles de preguntas, ¿Era realmente lo correcto? ¿Él la quería como ella tanto deseaba? ¿O simplemente no quería perderla? Antes de que pudiera encontrar una respuesta para todo Zero ya había posado sus labios en los de ella y toda confusión desapareció de su mente. Ahora sólo él existía. El tiempo se había parado mientras ellos dos conectaban sus labios en un beso.

Sora solo estaba concentrada en corresponder aquel beso el cual carecía de la dulzura y calidez suficiente para ser considerado un buen primer beso.

Los labios del muchacho eran fríos, no tenían la pasión ni la vida con la que ella había soñado. Sólo un sentimiento de insuficiencia existía en el corazón de la albina, pero había soñado tantas veces con ese momento, por más que odiaba admitirlo estaba tratando de convencerse de que ambos sentían lo mismo. Pero nada de eso era verdad, lo único cierto entre todas las cosas demasiado azucaradas que pasaban por la mente de Sora era que luego se sentiría vacía. Horriblemente vacía.

De inmediato el bajó sus labios hasta el cuello de la chica y perforó el mismo con tanta intensidad que Sora dejó salir un gemido de dolor.

Cuando ambos se separaron Sora le dirigió una mirada triste.

-Prométeme que no me abandonaras, que no me dejaras de lado por Yuuki.

Sora estaba llorando.

Le estaba pidiendo que prometiera lo imposible, pero no le importaba, porque sabía que si él rompía aquella promesa ella debería renunciar a él. No le importaba que él estuviera hechizado por la fragancia de alguien más, en ese momento creía que todo cambiaria sólo con una promesa. Que ambos serian felices y se olvidarían de las personas a las que estaban atadas y quizá, sólo quizá algún día sus sentimientos serían puros.

Él no respondió y Sora lentamente se incorporó, resignada.

-¿Por qué…? ¿Qué es lo que tanto te atrae de Yuuki? –Cuestionó limpiándose las lágrimas.

Él solo bajo la vista, sin la inocencia necesaria para mirarla a los ojos.

Ella sonrió, por fin entendiéndolo. Acarició el cabello del joven, en forma de despedida y se encamino, como todas las noches, a jugar una partida de ajedrez con Kaname.

Esta vez, ella le ganó al Kuran. Pero este, leyendo sus expresiones como si fuera un libro abierto, notó que algo andaba mal con ella ya que no sonrió a pesar de haberle ganado por primera vez. Antes de que él pudiera siquiera preguntar ella hizo el ademan de marcharse, pero antes de que esto sucediera él la tomo de la mano, evitando que escapara tan fácilmente.

Ahora él le pediría que se quedara y Sora como todas las noches se marcharía, ya que Takuma la estaría esperando en su habitación listo para mirar una de las películas que miraban todas las noches.

Lo único que habían mantenido con Takuma eran las noches de películas de terror, pero ahora cada uno estaba sentado en distintas sillas con mucha distancia del otro, sin embargo era lo necesario para que ella no sintiera que lo estaba abandonando, a él su único amigo en la clase nocturna.

Sora ni siquiera miro a Kaname cuando él hablo, simplemente disfruto de la calidez de su mano. Era distinto que con Zero, era distinto a todo lo que ella conocía, hoy podía sentir algo además de dolor por Zero.

Se sentía mucho más libre.

Aun así había algo oscuro que crecía en su corazón, el sentimiento de desear vengarse, de eliminar su reputación de mascota de Zero, el impulso de desear borrar de su cuello las marcas de los colmillos del de cabellos plateados. Ella lo odiaba, más que nada en el mundo. Porque aun habiéndose resignado con él, a pesar de saber que el jamás seria de ella, ella nunca sería del todo libre porque el aun permanecería dentro de su corazón como una herida abierta que nadie nunca puede curar.

-Por favor, quédate conmigo, temo que si te vas las cosas jamás vuelvan a ser como antes.

Recordó las miles de veces que le había respondido que las cosas jamás serian como antes porque ella no recordaba cómo eran antes, se sintió mal por el muchacho. Porque estaba segura de que el sufría mucho más que ella ya que ahora Yuuki era mucho más distante con el Kuran y Sora, Sora no quería recordar el pasado.

Cuando Kaname la abrazo ella sólo estaba petrificada. No comprendía que había de interesante en ella, que era lo que atraía al Kuran a estar con ella, si él quisiera podría recuperar a Yuuki. Sin embargo correspondió el abrazo, dejándose llevar, olvidando a todos.

Estaba rota, por más que lo ocultaba con una linda sonrisa se encontraba hecha pedazos. Ahora mismo, su corazón se oscurecía, pasaría la noche con cualquiera si eso hacía que Zero hirviera su sangre en cólera.

-¿Qué hay de Yuuki?

Su pregunta fue acallada por un dulce beso.

Hacía frío. Takuma tenía frío. No es como si los vampiros pudieran sentir el frío del ambiente… Su corazón estaba frío.

Sostenía un DVD entre sus dedos y sus ojos estaban puestos en el punto fijo del centro de la blanca puerta. Tenía la mirada perdida. No pensaba en nada, solo tenía un montón de recuerdos y ninguna esperanza de recuperarla.

La odiaba. Odiaba con toda su alma a Sora por ser así… tan transparente. Tan inteligente pero tan tonta. Tan distraída, tan soñadora.

La odiaba porque seguía detrás de Zero y porque por esa razón él se estaba alejando de ella.

Hoy no vendría, Alice se lo habían advertido. Le habían advertido que cuando ella notara que Zero no le pertenecía no saldría de la habitación de Kaname y cuando saliera sería… Alguien completamente distinto.

Lo peor de todo, es que Takuma sabía perfectamente que ni eso sería suficiente para que él dejara de estar a su lado. Por tonto que pareciera él trataría de luchar contra los demonios de Sora, porque ella era lo suficientemente transparente como para notar que por dentro se estaba rompiendo.

No la culparía si se quedaba esa noche con Kaname, no la culparía si ella luego era… diferente. Pero tampoco ella debería culparlo si él luego se alejaba o si se volvía más posesivo.

Kaname le había explicado la relación que tenía con Sora, o que tuvo con él. Y por lo que le comentaron ellos dos eran muy unidos, Kaname la había salvado de Rido y le había borrado la memoria y ayudado a tener una vida normal. Sin embargo Kaname parece quererla como algo más que una amiga, en la opinión de Takuma.

Alice no quiso hablar mucho sobre eso pero se le escapo que Sora conoció a Kaname mucho antes de esa vida. Por lo tanto Takuma pudo estar seguro de que Sora también era un ancestro como el Kuran, sin embargo eso jamás evitaría que él siguiera al lado de la albina.

¿Quieren que de muchos detalles sobre lo ocurrido entre Kaname-Sama y Sora? Comenten c:

Pobre Takuma . Me da penita xD En el próximo capítulo se va a revelar contra Sora y va a exigir su amor (?) Creo.

Dejen reviews, ¿Ya dije que las amo? ¡Las amo!