CAPITULO X

DE TORMENTAS, PLANETAS Y PREOCUPACIONES

-¿Geo que ocurre?

"El universo se inquietó" Resonó la vos del sub-comandante.

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La nave se bamboleaba como un avión pasando turbulencias, turbulencias muy fuertes según pensó Lucy. Y de pronto cesó.

-Vamos! –Águila aprovechó el momento y al instante tomó la mano de Lucy y corrió con ella fuera de la sala de ilusiones.

Deshicieron el camino andado a toda prisa atravesando los angostos pasillos de la nave. Por instantes Lucy alcanzaba a ver a hombres que se movilizaban de un lado a otro en pasillos contiguos a ellos pero no les prestaba mucha atención, se concentraba en la urgencia que le transmitía su acompañante. Águila por su parte, por un momento pensó en que quizás iba demasiado rápido y estaba forzando a Lucy a seguir su paso, pero le basto una mirada fugaz hacía atrás para notar que la chica no mostraba ninguna señal de cansancio, le seguía sin aparente dificultad. Ya en la cabina de Mando Geo sentado al fondo de la cabina lidiaba con las funciones de la enorme computadora

-Reporte de la situación –Ordenó Águila

-Tormenta negra capitán.

-Como siempre… en el mejor de los momentos… -Dijo con seco sarcasmo mirando escrutador la enorme pantalla rectangular frente él que le mostraba lo que ocurría fuera de la Nave.

Lucy miraba sorprendida. Miles de meteoros de infinidad de tamaños surcaban a gran velocidad el espacio en todas direcciones, entre ellos se veían de repente las luces lejanas de lo que Lucy creyó serían estrellas. Aquello a pesar de lo peligroso de la situación a Lucy le parecía una escena magnifica, poco le falto para quedar con la boca abierta. Pero la nave comenzó a moverse bruscamente sacándola de sus pensamientos.

-Ven –Águila la tomo del brazo y prácticamente la colocó en el asiento junto a Geo volteada hacia la pantalla. De arriba bajó una especie de chaleco metálico que se amarró al asiento sujetando a Lucy. La pelirroja se sintió como si la estuvieran apresando pero al mirar a Geo se sorprendió al notar que este lo tenía también y a pesar de eso se movía con agilidad picando aquí moviendo allá. –Tranquila, es como un cinturón de seguridad –Le sonrió Águila que se sujetaba del respaldo pues la nave seguía en constante movimiento.

"Seguramente deben estar muy a gusto ahí abajo" Resonó una voz en la cabina que Lucy identifico como la de Daniel Fordwall "Pero esta nave necesita al piloto en jefe acá arriba"

Del techo bajo una plataforma sujetada por un tubo a cada costado, dejando un hueco. Lucy volteo hacía atrás (asombrada de la libertad de movimiento que tenía) y miro como Águila subía en ella.

-Ayuda a Geo en lo que puedas –Le dijo con una sonrisa amable y llena de confianza mientras la plataforma se elevaba de nuevo –Nos veremos en un rato –Y el techo quedo tan lizo como siempre.

Lucy se enderezó casi mecánicamente y miro la pantalla que ahora estaba justo frente a ella.

-¿Asustada? –Le preguntó Geo sin mirarla

-No, Sorprendida…

-Si bueno… ese efecto suelen tener las tormentas negras en la gente –Bromeo mientras subía una palanca. –Listo… -Suspiró Geo y elevando un poco más la vos dijo –Todos los escudos activados, y de tres a cuatro minutos para el clímax capitán

"Recibido" –Se escucho la vos de Águila en la cabina

-Esto empeorara ¿verdad? –Geo se sorprendió al notar la falta de temor en aquella pregunta

-Me temo que si…

-Ya veo… Dime ¿en que puedo ayudar?

-Por ahora sólo tenemos que vigilar que los escudos no se vean muy dañados, porque si una de esas rocas nos da directamente nuestras posibilidades serán muy pocas

-Entendido. ¿Qué tengo que hacer? –Lucy hablaba con decisión y Geo admiró eso en la chica.

-¿vez estas palancas? –Señalo tres palancas frente a ellos –Cuando el escudo comience a debilitarse irán recorriéndose hacia nosotros, nuestro trabajo es impedirlo el mayor tiempo posible, al menos hasta que todo termine. –Lucy asintió con la cabeza y miró fijamente la palanca más cercana a ella.

Una fuerte sacudida casi tumbo a los dos tripulantes de sus asientos, el clímax comenzaba. La nave se sacudía con brusquedad sin parar Lucy se sujetaba de su chaleco siempre sin apartar la vista de la palanca. Y sucedió, la palanca comenzaba a moverse, y una milésima de segundo después Lucy la sujetaba sin mucha fuerza, por ahora la palanca no oponía mucha resistencia.

-Bien hecho –Le sonrió Geo –mantenla firme

-Sí!

"Subcomandante tenemos un pequeño problema" Resonó una vos grave

-Creo que todos podemos ver eso Suzuhara –Geo ya sujetaba sus dos palancas

"La tormenta negra nos esta alejando de nuestro destino, si nos sigue arrastrando podría perdernos en el espacio"

-Águila –Le llamó Geo

"Lo escuche"

-y?

"Atravesáremos la tormenta"

-¡¿Has enloquecido?! –Gritó Geo -¡Es posible que la nave no resista!

"Y es posible que si"

-No digas tonterías

"Daniel está de acuerdo en que es la mejor opción ¿no es verdad?"

"No me opongo, las posibilidades de morir son las mismas de todas maneras" –El asunto no parecía serle relevante a Daniel

"Está decidido, prepara a la tripulación"

-El único requisito para ser piloto es estar loco de remate –Murmuró Geo con exaspero –Todos a sus puestos –elevó la vos –Prepárense para atravesar la tormenta negra. Lucy esa palanca te dará más problemas ahora…

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-¡¿Dejaste a Lucy sola?! –Gritó Ráfaga molesto –¡Creí que cuidarías de ella!

El movimiento violento de la nave tenía ya rato de haber empezado y Ráfaga las había estado buscando por toda la nave. Pero al ver vacía la habitación de las chicas había comenzado a temer lo peor, hasta que dio con Presea sentada en medio de uno de los pasillos.

-¡Tranquilízate! Lucy estará bien la deje con…

-¡Eso no importa! –Le interrumpió Ráfaga

-Es que está con…

-¡No puede estar segura con nadie de esta nave!

-¡Está con Daniel! –Gritó

-¿Daniel? –Ráfaga bajo el tono de su vos y miró con cierta incredulidad a la joven –Hablas de…

-Sí –Ráfaga miraba el rostro decaído de Presea, parecía querer decir algo pero se contuvo

-Es peligroso que estén de pie –Dijo uno de los tripulantes que se acercaba a ellos –Estamos cruzando una tormenta negra y esto no tarda en empeorar

-¿Tormenta negra? –Ráfaga y Presea le miraban sin comprender

-No hay tiempo de explicaciones. Síganme! –El sujeto caminó a prisa y Ráfaga y Presea le siguieron

-Estamos buscando a Lucy –comenzó a decir Ráfaga –Una joven bajita, de cabello rojo amarrado en una larga trenza

-Sí, sí sé a quien se refiere. Se habrá dado cuenta de que no hay muchas chicas en la nave con cual confundirla –Decía mientras daba la vuelta en uno de los pasillos- Escuche que la vieron con el Capitán así que no tiene de que preocuparse –A Ráfaga le pareció lo contrario se detuvo de golpe y apunto estuvo de correr en busca de ella pero el chico lo detuvo del brazo con fuerza –¿Es que acaso sabe a dónde se dirige? –Preguntó arqueando una ceja, Ráfaga sentía la presión en su brazo, no podría zafarse aunque lo intentara y se sorprendió de que un joven tan delgaducho tuviera esa fuerza –Si lo supuse… no tiene de que preocuparse, el capitán nunca pondría en peligro a la joven… -Nuevos zangoloteos de la nave los interrumpieron –El clímax está comenzando… –Caminó lo más aprisa que pudo, Presea y Ráfaga no tardaron en seguirlo, dieron una vuelta más y el chico se detuvo frente a una puerta que se elevó ante él. –Entren –les ordeno.

La nueva habitación era circular con muchos asientos alrededor, el chico literalmente sentó a Presea y a Ráfaga para después tomar asiento él. Presiono un botón y los chalecos de seguridad bajaron.

"Prepárense para atravesar la tormenta negra" –Resonó la voz de Geo

-Valla… ahora si parece que moriremos… -Dijo el extrañó tripulante con tal calma y resignación que asustó a Presea y desconcertó a Ráfaga.

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"10 segundos para el acelere" –Se escuchó la vos de Águila

-Lucy…

-Estoy lista –Dijo con ambas manos en la palanca

-Cinco segundos para el acelere –Elevo la vos Geo. Lucy supuso que toda la nave lo escuchaba y deseo que Ráfaga, Presea y Kei estuvieran seguros en alguna parte de la nave.

-Ahora!

El cuerpo de Lucy se fue hacia atrás pero no dejo de empujar la palanca que rápidamente había recorrido la mitad del camino antes de llegar al limite, pero Lucy la detuvo a tiempo y lucho con ella con todas sus fuerzas, así su vida dependiera de eso no permitiría que el escudo que le correspondía mantener se desactivara por completo.

-¡Aguanta Lucy aguanta! –Gritaba Geo que estaba en su propia lucha con las dos palancas que el sujetaba

La palanca ya casi llegaba a su limite y el viaje que apenas llevaba acaso 15 segundos a Lucy le pareció eterno…

-¡Animo Lucy!

-Ay! –La palanca había llegado al limite justo cuando la nave se detenía bruscamente provocando un jaloneo en Geo y Lucy

-¿Estas bien? –Preguntó Geo mientras se llevaba una mano al cuello con gesto de dolor.

-Eso creo… -Dijo Lucy que sobaba su cabeza

"Reporte de la situación" –Dijo Águila

-Zaz reporte –Pidió Geo en vos alta

"Nada irreparable, algunos daños graves en el escudo frontal y otros tantos en los laterales, y alguna abolladura en la corteza, corrimos con suerte. Creo que ya saben que es peligroso andar sin los escudos a su máximo por estos caminos así que mientras más pronto lleguemos a Faren más pronto serán las reparaciones"

-Suzuhara

"La tormenta nos ha ahorrado unas cuantas horas de camino, parece que esta noche la pasaremos en Faren"

-Me alegro… -Suspiró Geo

-¿Todo bien? –Preguntó Águila que bajaba junto con Daniel en la plataforma

-Un cuello roto y un chichón en la cabeza de nuestra invitada pero si… supongo que todo bien.

-¿Lucy estas bien? –Preguntó un poco preocupado

-Si si –sonrió la pelirroja –No creo siquiera que sea un chichón grande –Águila sonrió

-Si bueno… le he dicho a Águila que tenemos que hacer algo con esos jaloneos pero no hace caso.

-Vamos… una tormenta negra cada 5 años no es digna de que hagamos tantos cambios en la nave –Dijo Águila a manera de broma

-Águila sabes si están bien…

-¡Aquí estas! –Kei irrumpió en la habitación –Mira que me preocupaste! ¿Dónde te habías metido?

-Yo…

-¡Lucy! –Presea casi tumba a Lucy con su tan repentino abrazo -¡Que bueno que estas bien!

-Lamento haberlos preocupado… -Dijo apenada

-Lo importante es que estés bien –Dijo Ráfaga, pero callo de repente al mirar al joven a lado de Águila –Daniel…

-Hola –Saludo estrechándole la mano –Cuanto tiempo Ráfaga

-No creí volver a verte –Dijo este con una sonrisa pero aun sorprendido

-Ya vez que si. –Sonrió el joven

"Capitán, Faren a la vista" –Resonó la misma vos grave de antes

Todos volvieron su mirada a la pantalla de la cabina.

-Mira Lucy –Dijo Águila señalando un pequeño circulo rojo que se distinguía entre la oscuridad de la pantalla –Ese es Faren… el planeta dragón

-Faren… -repitió la pelirroja mientras lo miraba

-Si no mal recuerdo Faren no es un planeta que abra sus puertas a visitantes de otro mundo ¿no es así? –Dijo Kei con un toque acusador

-Comúnmente… -Respondió Águila sin mucha importancia

-Pero con nosotros es diferente –Sonrió Geo pícaramente

-¿y eso por que?

-Porque… -Geo miraba con picardía a Águila

-Porque Autozam tiene buenas relaciones con Faren –Corto Águila –Lo mejor que vallamos a vestirnos. Los gobernantes de Faren apreciaran vernos llegar con galas de su planeta. Ráfaga, Kei, Zaz los espera en su habitación, él les dirá que deberán ponerse. Lucy busca en el ropero las ropas de estilo oriental, habrá algo para ti y Presea.

-Si, Gracias.

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-Que ropas tan extrañas –Decía Presea mientras daba una vuelta mirándose a si misma –el color rojo es muy lindo y son bastante cómodas pero… ¿para que ponen las mangas tan… amplias? –Preguntó levantando un brazo mirando toda la tela que caía

-Nunca lo había pensado… -Dijo Lucy mirando analítica su propia manga

-¿En tu mundo hay ropas como esta?

-Sí, se usaban hace mucho tiempo, en la actualidad sólo se visten en ocasiones especiales.

-ya veo…

-¿Están listas chicas? –Se escuchó la vos de Kei que llamaba a la puerta

-Sí!

Ambas salieron de la habitación. Ráfaga y Kei las miraron detenidamente…

-Wow! Se ven hermosas! –Exclamó Kei besando las manos de las dos chicas galantemente

-Ustedes dos se ven muy bien también! –Les dijo Presea

-¡Es cierto! Les quedan muy bien esas ropas –Ráfaga giró el rostro hacia otro lado para ocultar su sonrojo.

-¿Lo creen? –Kei miraba sus ropas con desconfianza –a mi me parecen muy extrañas, de no ser por los pantalones que llevamos debajo diría que esto parece más un vestido de mujer. Comienzo a dudar que esto sea para hombre

-Jajaja lo es! –Rió Lucy divertida

-¿Ustedes llevan pantalones debajo? –Preguntó acercándoseles "de más"

-¡Kei! –Ráfaga le dio un golpe en la cabeza

-¿Qué? Sólo hice una pregunta –Dijo sobando su cabeza. Presea y Lucy rompieron a carcajadas

-Me alegra escucharlas tan sonrientes –Dijo Águila que se acercaba a ellos junto con Daniel, Geo y una mujer alta de nariz respingada piel pálida y mirada fría resaltada por sus ojos totalmente negros y cabellera de igual color que caía en sus hombros –Permítanme presentarles a nuestra controladora de navegación Mei-Yu. Podría presentarlos uno a uno pero ella ya los conoce y no gusta de hablar mucho… -Dijo dirigiéndole una mirada a la alta mujer que miraba los ojos de Lucy con detenimiento, cosa que perturbo un poco a la pelirroja –Bueno partamos.

Águila los condujo por el pasillo hasta topar con una amplia pared, Lucy lo reconoció como el pasillo que cruzaron cuando subieron a la nave. Se detuvieron frente a esta esperando indicaciones de Águila.

"Permiso para aterrizar concedido" –Resonó una voz en la nave –"Terminando descenso en la plataforma posterior del castillo del dragón; motores apagados… -La puerta descendió a manera de rampa abriéndoles paso –La princesa Aska le espera capitán" -Geo soltó una risita por lo bajo.

-Vamos –Indicó Águila ignorando a Geo.

Todos siguieron el descenso de águila. Se encontraban en una redonda y enorme plataforma, el viento ondeaba sus ropas y acariciaba sus rostros, Lucy miró a su alrededor extasiada. El cielo se teñía de un rojo oscuro, y las nubes a pesar de ser negras no parecían indicar tormenta, sin pensarlo mucho corrió al borde de la plataforma y miró hacia abajo, estaban elevados al menos unos doscientos metros del suelo rocoso que se encontraba debajo.

-Es hermoso… -Dijo llena de asombro –Es tan diferente y hermoso…

-Comparto esa opinión contigo –Dijo Kei que se acercaba a la chica junto con Presea.

-El cielo es tan… tan… -Presea no parecía encontrar las palabras

-¿…Rojo? -rió Kei –Ahora está anocheciendo…debieran verlo al amanecer…

-¿Ya has estado aquí? –Preguntó Lucy

-¡Águila! –Se escuchó una vos estridente llamando la atención de las chicas haciéndolas volver la mirada hacia dónde estaban los demás. Kei por su parte prácticamente se había escondido detrás de Lucy.

Una joven alta de cabellos negros peinados a forma de pico a cada lado de su cabeza ahora abrazaba al punto del asfixio a Águila. Lucy y Presea se acercaron, Kei fue más cauteloso…

-¡Me tenias muy abandonada! –Decía sin soltarlo –Deberías visitarme más seguido mi querido Ojos de Águila, Sabes que siempre es un placer recibirte!

-Gracias… -apenas contestó el muchacho.

-Princesa Aska compórtese por favor –La reprendió un agitado anciano que entraba a la plataforma junto a otro joven –y haga favor de presentarse correctamente…

-Sí, si como quieras… -Dijo con algo de enfado apartándose de Águila. Y cambiando totalmente su porte dijo con elegancia haciendo una reverencia –Mi nombre es Aska, princesa de Faren, es un placer recibirlos en nuestro palacio. –En media reverencia abrió sus ojos repentinamente, y algo parecido al coraje se reflejo en su rostro pero no dijo nada

-Gracias… -Respondieron todos un tanto extrañados por el cambio pero correspondiendo la reverencia

-Déjame adivinar… -Miró a Ráfaga y a Presea con detenimiento, en Lucy apenas y reparó -¡Tu debes ser la guerrera mágica de Céfiro ¿no es verdad? Tu eres la elegida –La expresiva muchacha miraba casi embelesadamente a Presea –Un placer conocerte! –Dijo sonriente mientras daba vueltas a su alrededor observándola –Pareces algo flacucha… aunque un poco más alta que yo –Dijo parándose de puntillas para comprobar que podía alcanzar su misma altura -imagino que debes ser muy fuerte! Será un honor pelear contra ti! –Todos intercambiaron miradas confundidas, Kei no pudo evitar soltar una risita desde su escondite a espaldas de Ráfaga, La princesa Aska nuevamente reflejo el coraje en su rostro pero casi al instante desapareció y prosiguió con el mismo ánimo –Quiero decirte que no te será fácil derrotarme guerrera Mágica –Elevo su mano a la altura del rostro y soltó una risotada casi estridente

-Esto… yo no… -Presea miraba a todos en busca de apoyó

-Princesa lamento decirle que se ha equivocado, ella es Presea, armero y artesana de Céfiro. –Dijo Águila serenamente

-¿A si? –Preguntó Aska interrumpiendo casi bruscamente su risa –No me digas que es él… -Dijo mirando a Ráfaga con extrañeza –se ve más imponente pero… si no mal recuerdo dijiste que era una chica ¿no es así Águila?

-Así es. Y aquí está –Águila tomó por los hombros a Lucy, Ráfaga estuvo apunto de decir algo pero Kei a su espalda lo detuvo –Ella es Lucy Shidou, la deidad del fuego.

-Es un placer conocerla princesa Aska –Lucy iba a hacer una reverencia pero Aska la miraba tan de cerca y la inspeccionaba con mirada analítica y desconcertada que se lo impidió. Se puso hombro con hombro con ella y miró como la pelirroja apenas y le llegaba a la barbilla.

-¿Es ella? –Preguntó aun mirándola por arriba del hombro. Águila asintió –Es que es tan… tan… pequeña… -Lucy se sonrojo –Ya no me parece tan emocionante la idea de pelear con ella…

-Yo… -Lucy bajo la mirada, no sabía que decir

-Te equivocas Aska –Kei salio de su escondite y se acercó a Lucy –Está niña es mucho muy fuerte y creo que sería capaz de derrotarte.

-¡TU! –Aska le miró con odio, se acercó temerariamente a él y le dio una bofetada que resonó en la plataforma

-¡Princesa Aska! –Le reprendió el anciano

-No te metas en esto Chang –Le gritó la princesa sin dejar de ver a Kei. Lucy miraba sorprendida la escena y dio unos pasos hacia atrás considerando estar muy cerca de una escena que se tornaba peligrosa -¡Como tienes el valor de volver así como así! ¡Podría encarcelarte este momento si quisiera!

-,Me alegra saber que no quieres…-Kei rió tontamente

-¡No me hagas abofetearte otra vez Kei-li! –Kei se encogió cerrando los ojos en espera de la nueva bofetada –¿Cuanto pensabas permanecer escondido? Sabes que puedo percibir tu aroma a kilómetros

-Princesa Aska por favor contrólese –El viejo Chang se puso a lado de la furiosa princesa –Usted ha aceptado a la nave Autozam con todos sus tripulantes, incluso el joven Kei es ahora nuestro invitado. –La princesa Aska hizo un ruido de molestia

-Gracias Chang –Kei le sonrió al anciano

-De nada joven Kei –y este le regreso la sonrisa, sonrisa que desapareció ante los ojos furiosos de la princesa Aska

-Entremos al palacio –Dijo la princesa pasando cerca de Kei dándole un fuerte pisotón, tomando el brazo de Águila y adelantándose con él.

-¿Estás bien? –Le preguntó Lucy al ver la mueca de dolor de Kei

-Si… no te preocupes, me ha pisado más fuerte

-Me preguntó en cuantos de los lugares que visitaremos veremos que te reciben de esta manera… -Dijo Ráfaga con indiferencia mientras se les adelantaba un poco

-¿Como esta? no creo… -Dijo Kei seriamente –No todos son tan amables cómo Aska

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El castillo de Céfiro parecía envuelto en un estupor… los pasillos eran silenciosos y nadie reía.

Anais estaba recargada en un gran árbol en los jardines del castillo, no hacía mucho que la noche había cubierto Céfiro. El viento soplaba con fuerza obligándola a abrazarse a si misma. Levantó el rostro para mirar el árbol… y cuando menos se dio cuenta ya estaba trepando por él hasta sentarse en una de las ramas, suspiró y miró a su rededor.

"Guerrera mágica del mundo místico"

-¿Windam?

"Puedo sentir la tristeza en tu corazón Guerrera del viento, Tiempos difíciles se avecinan, debes ser fuerte"

-Pero Lucy…

"Ella está bien, es fuerte, y Reyearth la protegerá contra todo"

-Lo sé, Se que ella está bien, es sólo que... este presentimiento… no puedo evitar sentirlo, es cómo si algo me dijera que no la volveremos a ver… -Lágrimas rodaban por sus ojos –No sé como explicarlo, pero es como si supiera que Lucy va a… -Anaís no pudo evitar romper en llanto –Me alejé de todos porque no quiero que los demás sientan mi preocupación, Marina ha estado muy triste y…

"¿y tu guerrera Mágica? Te preocupas por las lágrimas de los demás pero quien secará las tuyas"

-Yo

"Confía siempre en tu corazón guerrera Mágica, confía en tu amiga y sobre todo confía en aquellos que quieren ayudarte. No des por perdida una lucha que no ha comenzado, yo estaré siempre contigo, cuando tengas algún problema di mi nombre y siempre estaré ahí para ti"

- Tienes razón -Anaís secaba sus lágrimas –Gracias Windam… ¿puedo pedirte algo?

"si"

-Llámame Anais... me gustaría ser tu amiga y saber más sobre ti, si no te molesta

"Está bien… Anaís"

-Gracias

"Ahora deja que cuide él de ti, porque mientras tu buscas no preocupar a nadie el sólo se preocupa más"

-¿Él? –Anaís ya no sentía la presencia de Windam. Bajo un poco la mirada y miró a Paris que recorría con los ojos aquellos jardines "Me esta buscando…" –Paris…

-¿Qué haces ahí arriba? –Dijo Paris al percatarse de la presencia de la chica. Subió al árbol y se sentó junto a ella. -Caldina Guruclef y Ascot estaban preocupados porque no han bajado a cenar…

-¿Marina tampoco?

-así es. Ella también debe estar pasándola mal… -Anaís solo bajo la mirada –Me sorprende encontrarte aquí arriba, no sabía que te gustara trepar árboles…

-Cuando era niña lo intente una vez…

-¿Y que pasó?

-La rama era frágil, caí al suelo y me lastime una pierna. Llore del dolor y mis padres corrieron a ver que sucedía; recuerdo el rostro de preocupación de mi madre al ver un bulto en mi pierna… me la había fracturado. Pero el dolor que sentía desapareció cuando vi rodar una lágrima por su mejilla. El doctor me arreglo la pierna y después de meses de cuidados quedé como nueva. Jamás volví a subir a un árbol. –Anaís volvió su mirada a Paris –No por mí, sino por ella, yo que era la pequeña de la casa, la que no atribuía nada, la niña que sólo se preocupaba de ella, que sólo podía escuchar los problemas de casa pero no ayudar a solucionarlos, yo que creía no poder hacer nada descubrí que había algo que si estaba en mis manos…

-Cuidar de ti… -Completó Paris, Anaís sólo asintió.

-¡Paris! –El chico la había abrazado logrando sorprenderla

-Déjame preocuparme por ti… -Anaís estaba sorprendida –quiero que confíes en mi, quiero que me cuentes cosas como estas y que si sufras me permitas consolarte porque eso se hace cuando se ama a alguien y yo te amo.

-Paris… -Anaís respondió el abrazo y se dejo refugiar en sus brazos –Te amo…

-Comenzaba a temer que no lo dirías… -Bromeo separándola un poco de si para mirarla a los ojos, se acercó a su rostro y la beso.

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Guruclef había sentido su presencia ya hace rato, sabía perfectamente que Marina estaba afuera de su habitación recargada en la pared. Seguramente buscaba hablar con él, pero ¿de que? ¿de Lucy? ¿Qué podría decirle él?

-Está sufriendo… -Murmuró para si mismo.

Guruclef levantó su báculo y abrió las puertas de par en par, la joven apenas y se sobresalto un poco pero no lo miró

-¿No puedes dormir? –Marina negó con la cabeza –Ven, entra, te preparare algo para que puedas dormir… -Guruclef se iba a dar la media vuelta para entrar pero Marina lo tomó de la mano

-Va a morir ¿no es verdad?

-Marina…

-No sé porque pero siento que Lucy no regresará con nosotras a Tokio

-No hables así Marina, Ustedes tres han hecho cosas de las que pocos las creyeron capaces cuando llegaron por primera vez a Céfiro. No hay cosa de la que no sean capaces.

-No pudimos salvar a la princesa Esmeralda –Le recordó Marina

-Lo hicieron. –Marina miró con sorpresa a Guruclef –Eso es algo que no han llegado a comprender ninguna de ustedes, se empeñan tanto en lo que ustedes creían que no se dan cuenta de que, aunque no fue de la manera en que ustedes esperaban, salvaron a Esmeralda.

-Guruclef…

-Marina sea lo que sea que sientas no lo tomes como una sentencia, es un aviso solamente. No pienses en Lucy como si ya la hubieras perdido porque entonces ella sentirá que ya las perdió a ustedes y no es así ¿verdad?

-Sí –Marina secó las lágrimas que se habían escapado de sus ojos –Tienes razón… nosotras siempre estaremos con ella y ella jamás nos dejaría solas.

-Así esta mejor… -Guruclef puso una mano en su hombro y Marina respondió al gran impulso que sentía de abrazarlo, el se sorprendió un poco pero le correspondió el abrazo

-Una de las ventajas que ahora seas más alto –Sonrió Marina mientras se refugiaba en el pecho del hechicero del cual ahora no podía ver sus mejillas sonrosadas.

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Todos estaban cenando en el comedor de Faren del cual hacía honores la gran meza redonda que estaba en el centro.

-¿Te pasa algo? –Preguntó Presea al mirar como Lucy se llevaba las manos al pecho

-No… es sólo que no pude evitar pensar en Marina y Anaís, deben estar muy preocupadas.

-Estarán bien… tranquila. –Le animo Presea, Lucy asintió.

.-.-. ¿Qué pasara en el próximo capitulo?.-.-.-.-.-

¿De que pelea habla Aska? ¿Kei y Aska tuvieron hijitos? ¿y Águila que vela en el entierro? ¿Marina confesara su amor? ¿Lucy morirá mañana?

No se pierdan el próximo episodio!!

Como sea disfruten!!

Kisses, galletas oreo, Hershis y m&m para ustedes!!

Los kiere la linda

Usagui Kou ;)