-¿Scorpius? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo… - Cuando se despertó está mañana esperando tener una cita especial, definitivamente no se esperaba una donde su hijo irrumpiera de repente.
-Draco, señorita Granger que gusto verlos a ambos, justo iba con Scorpius a hacer una visita al castillo – Narcissa no perdió detalles de las sonrisas y las miradas que tenían ambos antes de la interrupción del niño, tampoco perdió de vista como venían de brazo y que eran ellos dos solos, ningún otro profesor, ni Teddy, ni nadie más que ellos. No hacía falta mucho para deducir que ella y su nieto habían interrumpido nada más y nada menos que una cita.
Esto sería algo difícil de arreglar.
Hermione una vez salió de su sorpresa reacciono por instintos y se agacho a saludar y abrazar a Scorpius -¡Que grande estas! Es un gusto verla a usted también señora Malfoy.-
-El pequeño Scorpius me convenció de traerlo y darle una sorpresa a su padre. No pude contradecir su argumento de que un niño debería poder ver a su padre cada vez que lo necesitara.
-Definitivamente es una gran sorpresa. ¿Me extrañabas mucho, pequeño? – Draco se acerco a su hijo y lo cargo para abrazarlo y tenerlo a la altura de su rostro y el pequeño solo asintió con una sonrisa traviesa.
-Espero no haber arruinado sus planes al traer al niño- dejando caer de manera sutil que sabía que iban a tener una cita. Si eran lo suficientemente inteligentes entenderían el mensaje.
Hermione, con su mente perspicaz entendió al momento -No se preocupe señora Malfoy, creo que Scorpius solo nos ayudara a que nuestro día sea más interesante-
Luego de esto lograron ponerse de acuerdo y Hermione, Draco y Scorpius se encaminaron a Las Tres Escobas donde los dos adultos conseguirían un desayuno y unas cervezas de mantequillas y Scorpius con mucha suerte podría conseguir un postre antes del almuerzo. Narcissa los había dejado con la excusa de ir a saludar a Madame Rosmerta, pues hace demasiado tiempo que no hablaban.
Los estudiantes que pasaban por su mesa se reían y cuchicheaban, la noticia que corría por el pueblo era que los viejos rivales Granger y Malfoy, ahora colegas y amigos paseaban juntos en plan familia feliz con el hijo del exmortifago y para todos los que podían verlos comer, hablar, reír y jugar con el niño en el viejo pub daban fe de ello.
Una vez que estaban tomando el desayuno entablaron una conversación tranquila con el niño, él les contaba lo que había hecho estos días y ellos escuchaban, le respondían y cada cierto tiempo se daban miradas y sonrisas significativas el uno a otro.
-Entonces debes extrañar muchísimo a tu papá para dejar toda esa diversión y venir a verlo- Hermione estaba encantada con la espontaneidad e inocencia de Scorpius y su facilidad para hablar y expresarse, ella recordaba a Teddy siendo un poco más tímido cuando estaba fuera de su zona de confort, es decir, lejos de sus hogares, su casa, la casa de los Potter y la Madriguera.
-Sí, lo extraño mucho mucho. Es raro no verlo en su laboratorio y que no venga en las noches a darme un beso antes de dormir y que no me grite cuando corro en el jardín.
-¿Por qué sigues corriendo en jardín, Scorpius? – Draco observaba a su hijo con cierto orgullo y amor al saber que lo estaba extrañando tanto. También estaba encantado con lo bien que se llevaba con Hermione, ella misma parecía muy contenta con ellos en esta cita.
Scorpius se encogió de hombros – Por qué es divertido. Además, quizás si corro mucho por los jardines tú aparezcas para regañarme y luego te quedes conmigo- Su respuesta calentó el corazón de Draco y lleno de ternura a Hermione.
Ella sabía que la gente podía enamorarse de alguien en una cita, pero cuando lo planeo no contaba con enamorarse completamente del hijo de su cita. -¿Entiendes porque tu padre debe estar aquí en Hogwarts?-
Él asintió y dio una mordida a los waffles de su padre –Sí, para enseñar a los pequeños inútiles a hacer pociones decentes sin que exploten en el intento-
Ambos adultos se quedaron en silencio ante la respuesta pero el primero en reaccionar fue Draco, visiblemente avergonzado –Te juro que eso no lo escucho de mí. Es mas ¿de dónde escuchaste eso, Scorpius?
Hermione ahora reía a carcajadas que llamaron la atención de muchas personas en el local, mientras que Draco se sonrojaba ligeramente y pensaba en como castigar a su hijo imprudente.
-Eso fue lo que dijo el tío Blaise cuando nos mudamos- Genial, solo esto le faltaba ¿en que estaban pensando él y Astoria cuando lo nombraron padrino del chico? era definitivamente una mala influencia.
Hermione tratando de recobrar la compostura tomo una servilleta para limpiar los restos de comida de la cara de Scorpius – Sí, en parte esa es la razón por la que tu papi trabaja aquí. Pero también lo hace porque dentro de pocos años cuando tú vengas a estudiar, él podrá estar muy pendiente de ti y ayudándote. ¿Imaginas lo genial que será tener a tu papá enseñándote y cuidándote? No todos los chicos de Hogwarts tienen ese privilegio.
-¿En serio papi?- Draco asintió encantado por las palabras de Hermione hacia su hijo. Y la visión de ellos juntos jugando mientras él los observaba volvió a aparecer en su cabeza. Quería eso con Hermione, pero aun era demasiado pronto, demasiado frágil, esta apenas era su primera cita y definitivamente no iba como la planeó.
En otro lugar del pub tres mujeres mayores se habían reunido para admirar y discutir aquella escena con discreción. Cuando Rosmerta y Narcissa se sentaron a conversar no paso mucho tiempo antes de que la directora de Hogwarts apareciera por la puerta y llegara hasta su mesa cuando Rosmerta le hiciera señas.
-Entonces por fin han decidido tener una cita. Ya era hora, me estaban haciendo pensar en algún trabajo que los hiciera pasar tiempo juntos y a solas sin que fuera sospechoso. –Minerva McGonagall era una mujer mayor centrada y responsable, pero como todas las mujeres amaba sacar su instinto de celestina y sabia que con este par valía la pena.
-Sí, por fin. Lástima que fui inoportuna al aparecer con Scorpius. Llevaba semanas esperando a que mi hijo me dijera que por fin la había invitado a salir, pero cuando por fin lo hizo no me aviso. Y entonces ahora tienen esta cita de tres. – Narcissa estaba contenta y a la vez un poco preocupada porque el traer a su nieto con su padre haya arruinado alguna oportunidad con este par.
Rosmerta que entendía su preocupación negaba firmemente -No, no, no. Miralos, querida. Traer al chico no fue nada malo, les permitirá conocerse mejor de lo que esperaban, Draco vera el amor y la facilidad de Hermione con los niños y ella tendrá una visión del ejemplar de padre que es Draco. Esto es como una cita entre padres solteros debería ser, conociendo el paquete completo. – Rosmerta creía firmemente eso. Ojala alguna de sus citas hubiera llevado de una vez a sus hijos a la primera cita, quizás se hubiera ahorrado algunas experiencias desagradables.
-Tienes razón, pero en ese caso faltaría entonces el hijo de ella en el cuadro- Las tres mujeres estaban de acuerdo con las palabras de la directora. Todas comprendían de la estrecha relación de Hermione con Teddy y que definitivamente ella era su madre aunque nadie lo dijera concretamente.
Narcissa observando como por alguna razón que no llegaba a oír su hijo se sonrojaba levemente y Hermione reía a carcajadas. -¿Y a que se debe que Teddy no haya venido aun al pueblo?-
-Ciertamente es raro, él y su novia, la mayor de las nietas Weasley son de los primeros en venir y pasar a saludar- Coincidio Rosmerta.
-Se debe a su castigo. Por ello no viene y seguramente Victorie Weasley decidió quedarse con él en el castillo, quizás haciendo lo que han estado tramando desde hace días tan sospechosamente.- Sí, ella se había dado cuenta, incluso esta mañana en el desayuno los vio actuar extraños ante el paquete que recibieron. Después de todo era su deber como directora estar pendiente de todo lo que sucedía en su colegio.
Victorie caminaba hacia el lago llevando consigo a Teddy. Habian pasado gran parte de la mañana ideando cómo hacer para aplicarles el perfume mágico del tío George a Hermione y Draco. Una vez sentados en su lugar habitual, bajo la sombra de un árbol a Victorie se le ocurrió que quizás deberían probarlo primero.
-¿ Y cuál es tu plan? No pienso permitir que lo uses en ti, lo siento, pero no soportare a todos los babosos de Hogwarts diciéndote cosas delante de mí. – Victorie sabía que Teddy no era del tipo celoso psicópata que no la dejaba tener amigos ni hablar con otros chicos, pero ciertamente no le gustaba que otros se acercaran a ella con intenciones de más que amigo. Le gustaba marcar su territorio, aunque ella, tía Ginny y Hermione le habían dicho que era absurdo y retrogrado. Todas suponían que quizás Ron y Harry apoyaban esa actitud y la alentaban.
-¿Preocupado de que alguno sea más atractivo o más interesante que tú? – Era divertido provocarlo.
Él la miro con fingida indignación –Más atractivos quizás, pero ninguno tan encantador, y te aseguro que ninguno más interesante que yo, es decir, cariño soy un metamorfomago, hijo de un hombre lobo, hijo de héroes de guerra, descendiente de una de las mas ancestrales familias de magos, ahijado de los héroes del mundo mágico, el mejor guardián que ha tenido Gryffindor desde Oliver Wood y el único chico que tu padre quiere para ti. –Le dio una mirada y una sonrisa arrogante –Suerte intentando encontrar algo mejor.
Victorie haciendo gala de sus genes Weasley reacciono como más obviamente podía, golpeando a Teddy en el hombro –Eres un idiota pedante y presumido ¿Sabías? –
Teddy se sobaba el lugar el golpe pero seguía sonriendo ahora de manera coqueta – Pero soy el pedante y presumido que tú quieres – Se acerco a ella para dejar un tierno beso en sus labios.
-Aun tenemos que buscar en quien probar el perfume- Ambos observaban a su alrededor como buscando a su conejillo de indias pero solo habían chicos menores que no podían ir al pueblo aun, una pareja de 7mo que preferían no molestar, Neville y unas chicas de Hufflepuff al otro lado del lago.
Entonces a la vez volvieron la vista al profesor de herbología que recogía algunas plantas cerca del lago Negro. Y tuvieron exactamente la misma idea, con una sonrisa traviesa en sus rostros que haría sentir orgulloso a los merodeadores y a los gemelos Weasley en su mejor época.
Sin mucha espera se levantaron y llegaron hasta donde estaba el profesor. –Buenos días, profesor Longbottom – Saludo Victorie con su mejor sonrisa inocente, que en su habitual despiste Neville no vio sospechosa.
-Teddy, Victorie, que gusto verlos. Pensé que irían a Hogsmeade –Saludo animado el profesor, pareciéndole lo grande que estaban cuando los había visto desde tan pequeños jugando juntos en la madriguera.
-No fuimos debido a mi castigo ¿recuerdas? Los malvados profesores de encantamientos y pociones me castigaron –dijo lo último en tono de broma que le hizo mucha gracia Neville.
-Quizás debas acusarlos con tu tutora y tu familia.- El comentario hizo reír a todos, pues la situación de Teddy era bastante inusual en el colegio.
En ese momento decidió intervenir – Neville, si no es mucha molestia ¿puede ayudarnos con algo?-
-Claro. ¿Qué necesitan? – Siempre estaba dispuesto a ayudar a sus estudiantes y más estos chicos.
Teddy dejo que Victorie hablara y guiara el plan, al parecer ya sabía qué hacer –Vera, mi tía Gabrielle me envió esta mañana un nuevo perfuma desde Francia, pero no logro identificar cual es la fragancia y Teddy dice que huele a unas flores que tenía su abuela en el jardín y no recuerda su nombre- Parecía tan convincente, si no estuviera interpretando su papel Teddy la besaría por ser tan brillante y seguramente lo haría luego.
Neville asintió comprensivo - ¿Tienes el perfume aquí? –
Los ojos de Victorie brillaban triunfantes –Sí, justo lo traigo en mi bolso desde el desayuno, permítame su brazo un momento. – Cuando le extendió su brazo ella roció una pequeña cantidad del perfume en su ante brazo, cerca de su muñeca.
Neville inocentemente se llevo la muñeca cerca de la nariz para identificar el aroma, que era una mezcla de un olor a fruta cítrica con algo más dulzón, que le parecía familia pero no lograba recordar. En ese momento una de las chicas de Hufflepuff se levanto de donde estaba para confusión de sus amigas, era de 3er o 4to año, camino firmemente hacia ellos y parándose frente al distraído profesor y con la mirada cauteloso de los otros dos chicos.
-¿Profesor Longbottm?- La chica pequeña era rubia, de ojos oscuros, con una nariz de bombo y labios gruesos. Sus mejillas estaban obviamente sonrojadas.
-Oh, Señorita Jones, que gusta verla. ¿Necesita algo?- Ella asintió y agacho su cara.
-Sí, profesor- respiró profundo para infundirse valor- he de confesarle que usted es el mejor profesor de todo el mundo, que es un hombre maravilloso, que estoy enamorada de usted y espero un día ser la feliz señora Longbottom y sé que usted no está interesado en mí, pero no importa, aun tengo tres años para enamorarlo mientras espero cumplir la mayoría de edad para que sea legal casarnos y yo pueda unos dos o tres hijos y como en mi familia son comunes los gemelos podríamos tener unos, o quizás trillizos… - La chica ahora estaba tan roja como el cabello de un Weasley, Nevile había quedado como petrificado con los ojos muy abiertos y la boca desencajada, Teddy y Victorie miraban asombrados los efectos de su experimento y tratando muy muy fuerte de reprimir su risa y las amigas de Anastasia Jones, la chica de Hufflepuff que acaba de confesarse a su profesor estuvieron estáticas un momento escuchando a su compañera hasta que reaccionaron y una se acerco y le tapo la boca a Anastasia y la otra la movía a rastras lejos del profesor. La última de las chicas solo fingió una risa escandalosa y forzada antes de hablar –Esto fue muy gracioso Any. ¿Verdad que fue un gran chiste? – Al ver que nadie reaccionaba para apoyarla y seguirle la corriente se cayó y salió corriendo detrás de sus amigas.
Neville saliendo momentáneamente por fin dijo algo -¡Maldición! ¿Qué carajos fue eso? – olvidando por completo que aun estaba en presencia de dos jóvenes estudiantes, aunque estos fueran conocidos suyos. Teddy y Victorie no pudieron contenerse más y explotaron en carcajadas.
El tío George amaría esto.
¿Hola? ¿Aun queda alguien que lea esto o ya se cansaron de esperar?
No me odien. No abandone esto. Solo he estado muy muy ocupada.
Esto de ser adulto responsable apesta.
En fin, espero que les guste, fue divertido escribirlo luego de tantos meses. ¿Algún comentario, duda o sugerencia?
Besos.
