Hola todos ¿Cómo están? Espero que bien. Traígo aquí el siguiente capítulo. La mayoría concentrado únicamente en Tk. Veamos que es lo que hace el muchacho. No pienso decir nada más.

Solo les recuerdo que el cursiva es cuando se habla otro idioma, seguimos con el italiano. Ahora se introducen las Negritas que en este caso es el dialogo tetrico de alguien consumido por la oscuridad, y por el ente oscuro.

Digimon no me pertenece

Disfruten su lectura


Digimundo

Parecía que hubieran entrado en una película antigua, de esas en blanco y negro. Sora nunca había visto nada así, se empezó a angustiar mucho por los digimons, los colores de todo a su alrededor había sido cambiado por un ambiente gris.

Sus digimons habían salido de sus escondites y les habían dado detalles más específicos.

‒... fue entonces cuando ese castillo ‒ dijo Gabumon señalando la estructura ‒ se terminó de formar y todo se volvió gris‒

‒ Varios de nuestros amigos se están enfermando‒ acotó pigeomon

‒ Yo lo haría si viviera en un lugar como este‒ dijo Davis.

‒ ¿ahora qué vamos a hacer? ‒preguntó Jolei

‒ yo puedo revisar a los digimon enfermos‒ dijo Joe ‒ solo que necesitaré ayuda‒

‒ yo puedo serlo‒ dijo Sora, recibiendo la aprobación de Matt

‒ Bien, Davis, Jolei y yo revisaremos el área, debemos encontrar algo que nos diga cómo solucionar esto‒

Gabumon, Veemon y Hawkmon digievolucionaron a Metalgarurumon, Raidramon y Halsemon respectivamente para poder transportarse por todo el lugar, Matt hizo que Jolei revisara el norte, Davis el este y él revisaría los dos restantes. Mientras se hacía el rastreo.

Joe revisó a todos los digimons, uno a uno; Sora se dedicó a ayudarlo, y aumentando los ánimos para que ninguno se altere y cause un alboroto, lo que causaría que empeore la situación. Fueron a varios refugios, y todos los digimons tenían los mismos síntomas: debilidad, palidez, dolor de cabeza, falta de reacción, cansancio. Al terminar con el último digimon que era un piximon, Joe salió un rato del lugar para pensar. Sora lo siguió a los pocos minutos.

‒ ¿ocurre algo Joe? ‒ preguntó nerviosa.

‒ creo que ya sé que tienen‒

‒ ¿ah sí? ¿Es grave? ‒

‒ No, al menos no por ahora‒ dijo él ‒ es solo que... ‒

‒ ¿qué? ‒

‒ me llama la atención que todos tienen lo mismo‒

‒ ¿una epidemia? ‒

‒ Más que una epidemia Sora, es como si... ‒ Joe pensó cada palabra de lo que iba a decir‒ alguien los estuviera compartiendo su sufrimiento‒

‒ bueno, encontremos ese alguien, y ayudémoslo‒

‒ Sí, eso podría ser una solución‒

‒ Se lo diremos al resto en cuanto regresen‒ dijo ella volviendo ‒ por cierto ¿qué tienen? ‒ dijo ella regresando a ver al aspirante a doctor‒ dijiste que no era grave‒

‒ no lo es, tienen Anemia‒ dijo Joe

Sora ingresó al refugio tenía que hacer que todo el mundo se calmará para que las soluciones llegaran más rápido.

No obstante Joe se quedó fuera del lugar pensando. La Anemia en un digimon era extraña pero para su suerte manejable, sin embargo en este caso había más de 20 enfermos con la misma, y al mismo tiempo, eso era muy extraño, por lo general las epidemias eran causadas por agentes patógenos como virus, bacterias y hongos; mas no la anemia. Había algo que no le cuadraba, e intentaba recordar. Su mente estaba intentando recordar cuando alzó a ver el castillo; Patamon estaba ahí, al menos según Veemon, había seguido el rastro de Tk y... Fue en ese instante que enlazó todo. Los digimons tenían anemia porque Tk la tenía. Solo que esa revelación le trajo más interrogantes que necesitaba resolver ¿por qué la oscuridad se llevaría a Tk? ¿Qué estaba pasando para que los digimons sufrieran la misma enfermedad que él?

*O*

Patamon se encontraba en un armario pequeño, en lo que sería la cocina. Había permanecido ahí durante varias horas por el simple hecho que había un grupo de sukamons, conversando ahí. Cuando finalmente se fueron espero por varios minutos más, por seguridad, y ahora que no había rastro de ninguno de ellos se atrevió a salir.

Lentamente ocultándose en cada recodo, en cada mueble, detrás de cada tapiz siguió la pista que le decía dónde se encontraba su compañero humano. Ese indicio lo llevó hasta el sexto piso, dónde no había nada más que una puerta. No escuchó nada detrás de ella. Así que con todas sus fuerzas la abrió lentamente, no hubo rayo de luz que perturbara al ocupante de dicha habitación.

Tk, estaba acostado en una cama tamaño Rey, cubierto con una sábana ligera, sintió que la puerta se abrió, y con la poca fuerza que tenía por el momento abrió sus ojos y giró su cabeza en dirección hacia el sonido. Ver a su digimon sobrevolando la habitación le hizo alegrarse en cierta medida.

‒ ¿Patamon? ‒

‒ ¡Tk!‒ chilló el pequeño y voló directo hacía él ‒ ¿te encuentras bien? ‒

‒ se podría decir que sí, solo un poco cansado‒

‒ te ves terriblemente mal‒

‒me siento mejor de lo que me veo, te lo aseguro‒ dijo Tk mintiendo.

‒ en ese caso vamos, debemos salir de aquí‒

‒ lo lamento pero no puedo hacerlo Patamon‒

Esa respuesta asustó mucho al digimon de la esperanza, que se mantuvo callado digiriéndola. Tk se sentó, y con mucha dificultad se dirigió a una de las grandes ventanas que tenía la habitación, retiro la cortina. Algo fuera de lugar porque no había ni un atisbo de luz que pudiera penetrar en la habitación.

‒ estoy buscando algo, y hasta no encontrarlo no puedo salir de aquí‒

‒ ¿qué buscas? ‒ preguntó Patamon aunque muy en el fondo ya sabía la respuesta.

‒ la Luz‒ dijo simplemente ‒ y para lograrlo tenía que cubrirse todo de oscuridad‒

‒ ¿tu causaste todo esto? ‒

‒ No exactamente, pero sí‒

Patamon lo pensó detenidamente ‒ en ese caso te voy a ayudar, conseguiremos lo que buscas y serás libre‒

‒ ¿de verdad piensas ayudarme Patamon? ‒

‒ sí, buscaremos aún si tenemos que destruir todo este mundo‒

esa es la actitud‒ dijo una voz fantasmal detrás de ellos, Patamon no se atrevió a regresar a ver, tragando saliva intentó permanecer calmado ‒ pues en ese caso, júntate con Ogremon está en la cocina, y ve con él a buscar a la luz

Patamon asintió ‒ Tk, descansa, yo buscaré lo que buscas‒

‒ gracias Patamon‒ dijo Tk, regresando sus pasos y recostándose de nuevo.

En ese instante Patamon salió volando a la cocina, y su pelaje se terminó de teñir de negro, haría todo lo posible para que Tk salga de ese lugar aún si no tenía otra opción que enfrentarse a todos sus amigos.

*O*

Matt, Davis y Jolei revisaron todos los lugares posibles, sin embargo no encontraron nada de utilidad para resolver el gran problema que ahora enfrentaba el Digimundo.

Matt, no sabía que buscar, no había un enemigo que se haya revelado, no era como las anteriores ocasiones que los Digimons enloquecían con engranajes, o torres oscuras que liberaban anillos controladores por todo el lugar. Simplemente todo se tiño de oscuridad. Y nadie sabía nada, solo ocurrió en un instante. En cuanto se volvieron a reunir, Sora los mantuvo al corriente de las teorías de Joe.

‒ no entiendo, ¿qué exactamente está enfermando a los digimons? ‒ preguntó Davis

‒ La causa exacta no lo sé‒ dijo Joe

‒ Pero ya saber que es algo tratable es un avance ¿no? ‒ acotó Jolei.

‒ Si, y tengo que regresar por las medicinas, y creo que tú también debes regresar‒ dijo Joe, regresando a ver a Matt.

‒ ¿por qué habría de hacerlo? ‒ dijo Matt enojado, que acaso Joe no entendía que el digimundo estaba en peligro y que debían buscar a Tk, que seguramente estaba siendo retenido de alguna forma horrible.

‒ Porque tu familia te necesita en este momento‒ Matt se había olvidado de sus madre la cual se había desmayado por la impresión ‒ Debes estar con ellos por el momento‒

‒ Él tiene razón Matt‒ dijo Sora ‒Nosotros seguiremos buscando a Tk‒

Matt asintió. Ellos tenían razón. Debía volver con sus padres para tranquilizarlos, luego regresaría a seguir buscarlo.

Tokio, Japón

Matt regresó a su casa, o más bien dicho a la casa de su hermano dónde su madre estaba sentada en el sillón, pálida y abrazando uno de los tantos sombreros que a Tk le gustaba usar. Se sentó junto a ella, y la abrazó haciendo que ella se relajará un poco.

‒ lo vamos a encontrar mamá, tranquila‒

‒ Por mi culpa él huyó; jamás me lo voy a perdonar‒

‒ es mi culpa también mamá, así que no cargues este peso tu sola‒

Los demás digielegidos hacían esfuerzos para encontrarlo, y averiguar lo que estaba pasando. Pero todo parecía en vano.

Así pasaban los días. Y llegó el día en que se cumplió una semana de la desaparición de Tk; para Natsuko fue un duro golpe, ya que ese día, su padre había llegado de París. Su rostro mostraba la preocupación y el enojo que sentía por esta terrible noticia.

‒ ¡Natsuko! ‒ gritó al entrar tirando su maleta en la entrada.

Matt quien estaba en la cocina salió preocupado al oír a su abuelo entrar de esa manera.

‒ quiero escuchar de tu boca, quiero ver y oir las palabras que escuche por el teléfono‒ siguió con irritación en su voz.

‒ Tk desapareció ‒ dijo ella antes de volver a estallar en llanto.

‒ deja de llorar, haz algo. ¿Ya le hablaste a la policía? ‒ dijo él arrodillándose sus ojos a la altura de la mirada triste de la mujer enfrente.

‒ Sí, ellos lo están resolviendo. Pero no han encontrado nada aún‒ dijo Matt interviniendo, en la conversación.

‒ *suspiro* está bien; dónde estaba Tk cuando desapareció, podemos comenzar por ahí‒

‒ En el hospital psiquiátrico‒ dijo Natsuko con voz entre cortada, se había olvidado que no le contó todo a su padre.

‒ ¿qué estaba haciendo Tk en el hospital psiquiátrico? ‒ preguntó Michael confundido ‒ ¿algún trabajo escolar? ‒

‒ Tk, estaba internado ahí‒ dijo ella agachando la mirada protegiéndose.

‒ ¿internado? ‒

‒ Él había estado actuando raro por los últimos meses, lo llevé dónde un psiquiatra, y este lo diagnosticó con esquizofrenia. Lo tuvimos que internar‒

‒ ¿QUÉ? ‒ gritó el anciano, pero enseguida se tranquilizó ‒ Okey, Tk debió entender su situación, qué dijo cuándo le dijeron la decisión de internarlo‒ Natsuko siguió llorando ignorando el comentario‒ ¿qué dijo Tk? Habla‒

‒lo internaron a la fuerza, el no pudo opinar‒ dijo Matt con su corazón adolorido al decir esas palabras.

‒ Lo internaron a la fuerza‒ repitió Michael‒ ¿Por qué no me lo dijiste antes? ‒

‒ No lo sé‒

‒ pudiste habérmelo mandado a Paris, hubiera estado mejor. Dios santo. Seguramente se sintió traicionado, ahora entiendo porque desapareció. Yo hubiera hecho lo mismo, pero no es tiempo de buscar culpables, tenemos que encontrarlo.‒

Natsuko se sintió más tranquila con la noticia de que su padre ayudaría, pero su culpa era demasiado grande. Michael sabía que Matt podría tener pistas pero por la condición de Natsuko no se atrevía a decir nada, por ahora.

En cuanto Natsuko se fue a descansar, Michael llamó aparte a su nieto mayor, y lo encaró.

‒ Explícame qué pasó, y no omitas nada‒

Matt no pudo negarse y le contó todo, desde el inicio, desde la muerte de Kari hasta los acontecimientos de hace una semana.

‒ ¿crees que esté atrapado en el digimundo? ‒ preguntó Michael

‒ sí‒

‒ Pero eso no tendría sentido‒ pensó Michael

‒ ¿por qué lo dices? ‒

‒ Si Tk estaba desesperado como lo creo‒ dijo mientras hacía una pose algo dramática ‒ él hubiera hecho cualquier cosa, y digo cualquier cosa para salir de ahí y encontrarla‒

‒ No lo creo, Tk no sería capaz de poner al digimundo y a sus amigos en peligro solo por encontrar a Kari‒

‒ olvidas algo Matt‒

‒ ¿qué? ‒

‒ Esto... ‒ Michael señaló su corazón y se fue ‒ iré mañana a la estación de policía a ver qué información han recopilado hasta ahora‒ dijo antes de entrar en la habitación de Tk a descansar.

Castillo oscuro, Digimundo

Patamon regresó, después de una fallida búsqueda, se dirigió a la habitación de Tk, lo encontró dormido, lo miró detenidamente y su preocupación creció mucho; hace unos días que lo había visto por primera vez le pareció que Tk estaba solo cansado, pero ahora que lo observaba mejor se dio cuenta que su compañero no estaba bien de salud, delgado, ojeroso, pálido, siendo pocos de los síntomas que podría enumerar por el momento.

En esos pocos días de reunidos, Tk apenas probaba bocado de la comida que los digimons a su servicio se molestaban en preparar. Pasaba dormido casi todo el tiempo, sin mencionar que respiraba con dificultad. Patamon solo se acurrucaba a su lado para cuidarlo. Era lo único que podía hacer por el momento. Pero en esta ocasión algo andaba mal.

*Tk corría desesperado, no sabía dónde estaba, ni a qué dirección iba, solo sabía que detrás de él un mar oscuro avanzaba deprisa hacia él, cual tsunami devorando todo a su paso*

Patamon vio que Tk se movía de manera extraña en la cama, pateando, sofocándose, y sudando demasiado. Intentó levantarlo, pero debía hacerlo delicadamente así que lo zarandeo lentamente.

*Tk tropezó, cayó golpeando su rostro. Al levantar su mirada, vio a una figura envuelta en una claridad. Su corazón se llenó de alegría al verla, pero súbitamente recordó lo que lo seguía, regresó a ver y vio que el agua estaba a punto de acabar con todo, intentó pararse y seguirla*

Tk, abrió sus ojos de golpe, mas estos no estaban enfocados, Patamon se asustó un poco pero se alivió al verlo despierto. No obstante, Tk con la respiración entrecortada, se levantó de la cama, y camino zigzagueante por los pasillos del castillo hasta salir de él. Patamon lo siguió de cerca.

*O*

Ken, decidió averiguar un poco más sobre a quién exactamente se estaban enfrentando, claro que esto se lo había guardado para sí, no quería preocupar a los demás. En cuanto se acercó notó que la oscuridad de la vegetación era más intensa; y el ambiente era más pesado.

La puerta de dicho castillo era inmensa, Ken no pudo acercarse mucho a ella, varios Ogremon la resguardaban. Se escabulló por una pared lateral para ver si podría encontrar una puerta, que no estuviera vigilada.

Para su suerte, localizó una pequeña puerta cerca de un acantilado, al parecer no era vigilada, por el hecho de estar direccionada hacia el abismo, Ken iba acercándose, pero se detuvo en seco cuando vio a alguien salir de ella.

Tk salió, tambaleándose del castillo. Y no prestando atención a su alrededor, siguió directo hacia al risco, cayendo. Ken en seguida junto con Stingmon se lanzó a salvarlo. Elevó a Tk y lo depositó en un lugar seguro. En cuanto tocaron el suelo, Tk despertó asustado.

‒ ¿dónde estoy? ‒ fue lo primero que Tk preguntó al abrir los ojos.

‒ ¡TK! Me alegra que estés a salvo‒

‒ ¿Ken? ‒ dijo Tk confundido, pero luego al recordar los acontecimientos pasados se alejó de Ken lo más posible‒ ¿QUÉ ESTÁS HACIENDO AQUÍ? ‒ gritó.

‒ Tk... ‒ Ken no pensó que él reaccionaría así, algo grave debió haber pasado para que ocurriera esa reacción ‒... vinimos a ayudarte, salgamos de aquí‒

Pero Tk solo se alejó más y lo miró indiferente ‒no necesito ayuda‒ respondió en un tono lúgubre ‒ así que lárgate de aquí‒

‒ ¿Qué? ‒ dijo Ken muy sorprendido ‒ Tk, el digimundo está en peligro de quien sabe que monstruo oscuro, esa cosa te ha mantenido en cautiverio, ahora deja de decir tonterías y vámonos‒

¿monstruo oscuro? ‒ dijo él empezando a hablar tétricamente ‒ no me hagas reír ‒ Ken iba a hablar pero Tk lo interrumpió ‒ los monstruos son ustedes

‒ ¿qué tonterías estás diciendo? ‒

Ninguna tontería‒ dijo él al momento en que Patamon se posó en su hombro con mirada amenazante ‒ ustedes fueron los que causaron esto

‒ no sé de qué estás hablando en primer lugar‒

Niéguenlo si quieren, pero el no haberme escuchado ni creído, los hace los culpables de todo

‒ ¿Acaso tú ocasionaste todo esto?‒ dijo Ken incrédulo ‒ ¿con qué fin? ‒

la luz, debo encontrarla...

‒ Pero... teñir todo de oscuridad... ‒ de pronto Ken recordó a un Tk golpeándolo hace mucho tiempo‒ qué paso con lo me dijiste aquella vez ¿eh? ‒ Tk en mudó al recordarlo ‒ ¿qué pasó con esas palabras? ‒

¡esto es distinto!

‒ No lo es, estas actuando como un cobarde‒

A tiempos desesperados, medidas desesperadas

‒ no te pienso dejar que continúes con esto‒

Y yo no pienso dejarme vencer, encontrare lo que busco aún si tengo que destruir todo el digimundo y nuestro mundo entero si es necesario

En ese instante, un remolino oscuro se apoderó de Tk, cubriéndolo con un ropaje negro, y sobre su rostro una máscara, la cual cubría ¾ de la misma, solo su boca estaba visible. Patamon digievolucionó en un angelmon oscuro, y con un ataque mandó a volar a Ken.

te dejaré vivo, por ahora, pero si vuelves a interferir... no tendré misericordia contigo‒ dijo Tk regresando al castillo, y ser recibido como un emperador. Sin embargo haciendo honor a su nuevo nombre empezó a dar órdenes ‒ quiero que todos ustedes inútiles salgan a buscar, y si no la encuentran rodaran cabezas

Los digimons inundándose de terror, salieron en todas direcciones a buscar lo que su señor deseaba con tanta desesperación.

*O*

Ken sobrevivió el ataque, lo encontraron al atardecer, Jolei fue quien lo acompañó a salir del mundo digital y llegar al pequeño centro de control que tenían en el mundo real. Cuando los demás lo interrogaron, Ken simplemente dijo que fue emboscado.

‒ ¿emboscado por quién? ‒ preguntó Davis.

‒ no lo sé, solo me atacaron súbitamente‒

Sin embargo Joe, sabía que algo andaba mal ‒ no nos estas ocultando nada ¿verdad? ‒

‒ no‒ respondío con fingida seguridad.

La conversación terminó ahí. Y Ken no sabía exactamente por qué había mentido, solo sintió que por el momento era lo correcto.

Venecia, Italia

Lucelle, te ves terrible ¿qué ocurrió? ‒ preguntó Paolo

no dormí bien, tuve pesadillas

bueno, en cuanto tu revisión termine podrás volver a casa a descansar

¿nerviosa supongo? ‒ Kari asintió ‒ si yo también lo estuviera si te dijeran que te llamaran a decirte que te recuperaste por completo

Pero recuerda que no deberá esforzarse mucho‒ dijo Rafaello ‒ además tenemos una conversación pendiente