A pesar de las fuertes emociones durante la primera mitad, el resto del día Yuri se encontró a sí mismo sumido en una inmensa tranquilidad y confort. No sabía si era porque se había dedicado tanto a sus cachorros esa tarde o por la presencia del alfa junto a él, pero estaba sumamente agradecido, Otabek había sido de mucha ayuda.
Lo había apoyado sin objeción alguna, preparando los biberones de los cachorros, dándoles de comer, jugando con ellos y arrullándolos por la noche. Yuri encontró que su omega interior se removía con dicha cada vez que observaba al alfa jugar con sus bebés y cuando estos sonreían con sus boquitas en forma de corazón y tocaban con sus manitas el rostro del mayor, Otabek resoplaba suavemente hacia ellos y los pequeños reían, Yuri encontró esa imagen imposible de sostener, despertaba una inmensa ternura en él así como un dolor irracional. Su instinto sabía lo que él se negaba a reconocer y es que en el fondo de su alma sabía que quería a Otabek como su compañero, protegiendo a sus cachorros y dándole más.
Los cachorros cayeron dormidos a sus horas acostumbradas, ni tan tarde pero tampoco tan temprano por la noche. Solo un par de veces habían mirado al rededor, sus pequeñas caritas buscando, preguntando por su papá. Yuri los había acurrucado en su pecho, mientras ellos gimoteaban y les había cantado suavemente hasta que sus ojitos se cerraron. Otabek se había distanciado en ese momento, no queriendo perturbar la ilusión familiar que todavía había en ellos.
Después Otabek ayudó a llevar a los pequeños dormidos hasta sus cunas. Y al quedarse solos nuevamente, Yuri volvió a romperse. El ruso sabía que debía parecer un desastre, con tantas emociones encontradas, chocando con los sucesos tan rápidamente acontecidos en tan poco tiempo, el alfa no podía hacer más que abrazarlo y esperar, sintiéndose nauseabundo de aprovechar su condición como soulmates, para que la calidez de su presencia y su aroma lo calmaran. Solo quería que Yuri dejara de llorar, que el dolor dejara de desgarrar sus almas, si él pudiera revertir todo y el precio fuera no haberlo conocido, maldición, que lo haría sin dudarlo. Pero no podía... y esa era una realización dolorosa para sí mismo. Sólo podía limitarse a sostenerlo y reconfortarlo en la medida de lo que podía y de lo que el omega se lo permitiera.
Yuri no pudo apartarse de Otabek, había un sentimiento de contrariedad en su corazón, porque estar envuelto en los brazos del alfa era tan cálido y reconfortante, representaba un consuelo necesario para su alma y al mismo tiempo se decía a sí mismo que no debía encontrar alivio en él, pero estaba tan cansado de luchar, de resistirse a aquellos sentimientos, sólo quería que el dolor se detuviera.
Y fue sólo por esa razón que el ruso permitió que el kazajo se quedara en casa esa noche. Sentados en el sofá, acurrucado en su pecho y protegido por su abrazo, sólo así fue capaz de conciliar el sueño tan necesitado durante varios días y Otabek pasó la mayor parte de la noche en silencio, despierto, velando por él. Incluso cuando, en algún punto en que era más madrugada que noche, medio despertó a Yuri para que se moviera a la cama y pudiera descansar mejor, el omega no hizo mucho esfuerzo de moverse por lo que Otabek lo cargó entre sus brazos para llevarlo a su habitación, notó entonces lo ligero que estaba Yuri y se preguntó en silencio si estaba comiendo bien, el pensamiento de que el rubio estuviera descuidando su salud atrajo un sabor amargo en su garganta y su corazón se oprimió en su pecho.
La naturaleza alfa en su interior le exigía desesperadamente cuidar a su compañero, pero Otabek no podía hacer más que reprimir el sentimiento desgarrador de sentirse impotente, de sentirse un fracaso como alfa, como compañero y como amigo…
Cuando dejó a Yuri en su cama, sintió el agarre del omega temblar, como si se debatiera entre dejarlo ir o mantenerlo cerca. Al final Yuri había optado por su parte racional y dejó ir a Otabek. El alfa volvió entonces al sofá, pero dejó la puerta de la habitación abierta para poder ver a Yuri, apaciguando un poco así su angustia. La casa aún olía a Viktor, la habitación especialmente apestaba a él, sólo estuvo unos minutos dentro pero no evitó que notara las fotografías cuidadosamente colocadas en los portarretratos y cada una era un golpe directo a su corazón. No porque su omega estuviera en los brazos de otro alfa, sino porque Yuri se veía infinitamente feliz en ellas y dolía saber que Yuri había sido tan feliz antes de que él apareciera.
Sintió el ardor en sus ojos y parpadeó comprobando la humedad que se acumulaba poco a poco, se apresuró a frotarlos y volvió la mirada hacia la oscura habitación, comprobando que el rubio aún dormía, lo último que necesitaba era el aroma de su propia tristeza molestar al ruso, no quería que Yuri pensara que no podría contar con él, tenía que ser fuerte y ser el pilar que lo ayudaría a atravesar esto… de alguna manera, él quería ser eso para Yuri al menos. Eso fue lo que se propuso en aquella solitaria y oscura madrugada.
Temprano en la mañana el alfa apenas y había conseguido adormitar por pequeños lapsus de tiempo pero se había levantado tan pronto los primeros rayos de luz se colaron por la ventana. Quería ayudar a Yuri en las tareas del hogar que irremediablemente tendría que hacer, así que limpió e hirvió los biberones de los bebés, sacudió los muebles y pasó la escoba por el departamento, comprobó que los cachorros continuaran dormidos, aunque simplemente se limitó a abrir la puerta para mirar por la pequeña apertura, no se atrevía a entrar de lleno o acercarse a alguno de los bebés sin el consentimiento del omega.
Estaba en proceso de preparar un desayuno ligero para Yuri cuando la puerta sonó. Otabek se alertó en un principio "¿Quién podría ser tan temprano por la mañana?" pensó pero se autoconvenció de que debía ser el cartero o algún vendedor matutino. Sin embargo nada lo preparó para el instante en que abrió la puerta y a quien se encontró fue a Viktor.
Ambos alfas se miraron el uno al otro con sorpresa. El cuerpo del más joven se tensó pero se contuvo, debía recordar que él era el intruso ahí y entonces… como un balde de agua fría, cayó en la realización de lo que parecía a los ojos de Viktor.
— Viktor... — Otabek logró articular tragando lentamente.
— No, lo sé — el alfa ruso interrumpió rápidamente — Sé que solo estuviste junto a él, Otabek — el menor se sintió ligeramente aliviado, aunque la tensión se mantuvo allí — Agradezco que estés para él aún a pesar de todo.
— Viktor — Yuri, quien se acababa de levantar, pronunció con sorpresa e indignación, como si al mismo tiempo la pregunta ¿Qué haces aquí? estuviera implícita.
— ¿Puedo hablar contigo? — Viktor pidió. Yuri miró a Otabek quien no se había movido ni un poco, pareciendo una muralla entre ambos rusos. Aunque fue algo más involuntario que consiente de parte del kazajo fue un gesto de dominio que irritó un poco el humor de Yuri, por lo que sin consultarle o avisarle nada se limitó a decir:
— Entra.
Otabek se dio cuenta de su posición en ese momento y esquivó el contacto visual con cualquiera de los dos sintiéndose repentinamente incómodo y dolido. Su orgullo fue golpeado todavía más cuando Viktor dijo:
— Quisiera que fuera a solas.
— Con permiso, me retiro — el patinador de Kazajistán se movió para salir cuando Viktor se interpuso y lo detuvo con una mano alzada.
— No, soy yo quien se va — expresó rápidamente a Otabek, luego su mirada se dirigió hacia el rubio — Solo son unos minutos, Yuri. Podemos hablar afuera — Viktor hizo un suave ademán para que el rubio lo siguiera. Los ojos vacilantes de Yuri buscaron casi sin pensar los de color chocolate y había un pequeño destello de preocupación que se transmitió de ellos mientras sostenían sus miradas, el rubio casi pudo escuchar el suplicante "No…" de Otabek cuando pasó a su lado siguiendo a Viktor y luego la puerta se cerró detrás del menor.
Ambos rusos caminaron fuera de la casa, justo en frente de ella, algunos pasos a distancia de la puerta. Entonces se enfrentaron y hubo un momento de silencio antes de que Viktor reuniera el valor para hablar.
— Me alegra que estés con Otabek
— ¡No estoy con Otabek, no soy como tú! — Yuri escupió casi de inmediato — ¡Él sólo…! Él vino porque… ¡Porque este estúpido vinculo lo obliga a hacerlo! — soltó con fuerza, estaba furioso porque Viktor pensara que estaba haciendo exactamente lo mismo que él. Aunque su voz tembló mientras lo decía, sus palabras eran amargas incluso en su boca al ser pronunciadas. Sentía que estaba traicionando a Otabek diciendo eso, menospreciando totalmente las palabras de amistad que el mayor le había regalado antes y haciéndolo ver como el único que se arrastraba por su lazo cuando él había sido el primero en buscar protección entre sus brazos.
— El vínculo es más que sólo "algo que te obliga", Yuri — Viktor habló con calma, un tenue tono melancólico impregnado en sus palabras apenas fue perceptible, a Yuri le dio la impresión de que no se lo estaba diciendo sólo a él, luego el alfa pareció volver a mirarlo fijamente, su ceño ligeramente fruncido en preocupación — Deja de luchar contra él, sólo empeorará — Viktor dijo sinceramente, claro como el agua, sin ningún tipo de rodeo ni explicación más que el firme tono de su voz.
— ¡Mis cachorros son lo más importante para mí en este momento, yo los escojo a ellos! — el omega exclamó con fiereza. Viktor se obligó a permanecer quieto, tratando de mantener la calma, a través de los años había aprendido que muchas veces Yuri se dejaba dominar por sus emociones y terminaban poniendo palabras erráticas en su boca sólo para hacer daño.
— ¿Crees que estoy escogiendo? ¿Crees que nuestros bebés son un obstáculo para mí? — El alfa mantuvo su voz moderada, pero estrechó su mirada, visiblemente dolido por las palabras de Yuri y la acusación implícita en ellas — Al contrario, los amo con toda mi alma... — puso una mano en su pecho como si eso fuera a contener el cúmulo de sentimientos que estaba experimentando.
— ¡¿A qué mierda viniste Viktor?! — Yuri exclamó fastidiado, estaba tan cansado, cansado de esta farsa sobre almas destinadas, cansado del dolor, la tristeza y la decepción, cansado de luchar y de esta estúpida conversación — Si viniste a intentar convencerme de que finja que nada pasó entre nosotros, que todo está bien y que corra a los brazos de Otabek para tener un final feliz ¡Entonces estás perdiendo tu maldito tiempo! ¡No quiero escuchar más de esta basura! — sentenció con fuerza, su pequeño cuerpo temblando de furia.
Viktor lo contempló en silencio, dolido. Parecía que el ruso mayor tenía intenciones de agregar algo más, pero sabía que en el estado de Yuri sus palabras valdrían poco así que negó.
— No, no vine a eso — dijo por fin y dio una lenta inhalación — Me retiraré del patinaje — Yuri había estado esperando una continuación a la discusión, pero nunca imaginó algo así, la sorpresa lo golpeó repentinamente, aunque no debió hacerlo, después de todo Viktor ya estaba abusando de su edad en su carrera, aun así Yuri esperaba que se mantuviera un año más — Yuuri y yo hablamos, queríamos que supieras que puedes dejarnos a los cachorritos siempre que lo necesites, ambos creemos que tú mereces darte una oportunidad.
— ¿Crees que Otabek me haría escoger entre él y mis cachorros? — Un escalofrío recorrió la espalda del rubio, el solo pensamiento le hizo sentir nauseas.
— No, él no lo haría — admitió el mayor rápidamente — pero yo no hablaba de Otabek — vio a Yuri relajar ligeramente su postura que se había mantenido a la defensiva todo el tiempo — Tu pasión siempre ha sido el patinaje, Yuri. Antes de que nuestros cachorritos llegaran, era lo que más te hacía sonreír. Creo que nunca te pregunté cómo te sentías al respecto cuando supimos que seríamos padres, solo ahora he pensado que quizá estuve imponiéndote mi voluntad muchas veces… — La mirada de Viktor cayó al suelo mientras decía esto, en realidad parecía estar recordando porque una pequeña pausa le siguió mientras se frotaba los ojos antes de decir — Lo siento tanto… — nuevamente la mandíbula del alfa tembló como si quisiera agregar algo más pero se reprimió y suspiró lentamente en una nueva pausa.
Entonces, después de un momento dijo — Cuando lo necesites, sin importar la hora o el día, mi casa está siempre abierta para nuestros bebés y para ti. No pierdas la oportunidad de ser feliz, Yuri.
¡Hola! ¡Gracias por la paciencia! Al final no he podido actualizar desde el sábado como prometí, el fin de semana también me presentó dificultades y sólo hasta hoy pude sentarme a revisar y corregir el capítulo. He hecho muchísimas modificaciones a como originalmente había escrito este capítulo, creo que al final este fue el resultado que más me gustó, pero me gustaría saber su opinión al respecto :) por cierto, la última parte de la conversación la he escrito escuchando All of Me de John Legend así que he terminado teniendo sentimientos encontrados, sólo como dato curioso y ¡les recomiendo la canción es preciosa! :'(
¡Muchísimas gracias por los comentarios y los renovados ánimos que me han infundido! Haré todo lo posible por actualizar muchísimo más constantemente esta semana pero quiero que los capítulos sean igual de buenos y los emocione (:D) así que perdón de ante mano si me atraso uno o dos días.
Nos leemos muy, muy pronto, abracitos a todos.
