N.A.: Bueno creo que voy a llorar TToTT. Agradezco de antemano a todos por darle una oportunidad a esta historia, y sobretodo a todos que se molestaron en dejar un review. Me disculpo con lupita-chan porque este en definitiva iba a ser el epílogo. Bueno sin más que decirles aquí les dejo lo último de "Dispara sin Mirar" hasta otra vez.


Epílogo: "Nuestro nuevo mundo"

6 años después…

- ¡Oka-chan! ¡Oka-chan! – Se escuchaba retumbar entre los blancos pasillos de la fresca casa los gritos frustrados de una pequeña de no más de 5 años de edad.

- ¿Qué pasa Miku-chan? – Le preguntó a la pequeña de cabellos azabaches y ojos jade una joven pelirrosa de unos 28 años.

- ¡Oto-san no me quiere devolver mi chocolate! – Gimoteó la pequeña con un adorable puchero que enternecía su albino rostro.

- Y eso ¿por qué? – Le preguntó mientras la tomaba en brazos para caminar con ella en busca del dueño de los quejidos de su adorable pequeña.

- I dunno (no lo sé), según él, si como la golosina no comeré la comida… ¡Dile algo oka-chan! – Se quejaba mientras con sus pequeños bracitos rodeaba el cuello de su madre.

- Ok, vamos hablar con tu padre – Decía la pelirrosa mientras esbozaba una cálida sonrisa.

"Sin querer nuestro mundo cambió.

Sus suaves pasos se escuchaban por todo el pasillo de la gran casa que les fue obsequiada por su cuñado: Uchiha Itachi. Era hermosa, tenía un tamaño propicio para su pequeña familia, y estaba en un lugar bastante prudente bajo el respaldo de la Asociación Shinobi.

Lo que antes fue sólo oscuridad, hoy es una brillante y cálida luz.

¿Cómo lograron estar cómo están? Pues les confesaré que no fue fácil. Fueron dos largos años que tuvieron que estar ocultos, por suerte la palabra familia, fue la que los salvó. Comenzando por Tsunade que los apoyaba ofreciéndoles diversos lugares en el mundo para hospedarse por breves lapsos de tiempo, seguido por Itachi que los ayudaba en la parte económica, y terminando con Naruto que les informaba cada vez que la Asociación Sharingan se acercaba a su paradero. Todos aquellos, que aunque no todos eran familia por lazos sanguíneos, eran su única familia en la que podían confiar.

Y todo esto gracias a que te conocí.

- Sasuke, ¿por qué Miku-chan llora? – Le preguntó la joven que cargaba a la niña a su guapo esposo de unos 30 años, el cual leía tranquilamente en un mullido sillón.

- Porque no quiere esperar hasta la comida – Le respondió el azabache mientras bajaba su libro para así poder posar su oscura mirada sobre su amada.

- Demo… - Trataba de refutar la pequeña.

- "Demo" nada Miku-chan, tu oto-san tiene razón – La interrumpió la joven pelirrosada a su pequeña mientras la bajaba y la depositaba en el suelo con delicadeza.

- ¡Hum! – Hizo un puchero mientras salía corriendo de la sala de estar con una sonrisa juguetona y traviesa.

- ¿Qué estará planeando? – Se preguntó Sakura al quedarse observan por donde antes su hija había desparecido.

Sintió unos cálidos brazos envolver su fina cintura de manera posesiva y un puntiagudo y fino mentón descansar en el hueco de su cuello.

Tú, una persona tan igual a mi, cambió mi mundo.

- Es tan terca como su madre - Dijo el mayor esbozando una media sonrisa.

- Y tan perspicaz como su padre – Mencionó la joven mientras se volteaba para plantarle un casto y breve beso en la comisura de los labios de su marido.

Hoy te agradezco por ser como eres, y sobre todo por ser tú el que me ofreció su mano para ayudarme a parar cuando estaba cayendo.

Ambos se quedaron perdidos en la mirada del otro. Verde jade contra negro azulado.

Después de los dos años de persecución que decidieron sobrellevar para estar juntos, hoy ya tenían un lugar fijo para poder vivir en armonía con su pequeña Miku, con la pequeña y adorable Uchiha Miku.

Sin saber por qué, sólo recuerdo una regla de nuestro anterior mundo. Una que me la repetían a cada rato: Dispara sin mirar.

No pudo aguantar más la emoción y se abrazó fuerte al fornido y esbelto cuerpo de su esposo, dejándose moldear por su impresionante figura. Tratando de esa manera esquivar cualquier negativo recuerdo que arruinase el bello momento.

"Dispara sin mirar", aquel era nuestro lema. Pero rompí las reglas y no me arrepiento en absoluto.

- Crash – El ruido de una vasija rompiéndose hizo acto de presencia rompiendo el romántico momento.

Ambos padres se separaron por acto reflejo, y se fueron hacia a averiguar con algo de angustia lo que había pasado.

Hoy, gracias a eso, conocí la palabra amor.

Frente suyo yacía la pequeña Miku devorando complacida un gran chocolate, y a su lado los restos de su travesura.

- ¡¿Qué has hecho Miku-chan?! – Le preguntó su madre con la preocupación a flor de piel.

- Comer chocolate – Le respondió la pequeña con una acaramelada sonrisa.

Hoy, gracias a eso, sentí la esperanza.

Sasuke cargó a su pequeña para alejarla de los pedazos de vidrio, mientras Sakura recogía con una escobilla los restos de la fallecida vajilla.

- Puf – Suspiró tranquila al ver que la niña dueña de sus preocupaciones no se había lastimado.

Observó embelesada a su hija cargada en brazos de su padre.

Hoy, gracias a eso, te tengo a ti y a mi linda Miku.

Pareciese que todo lo anterior vivido, todo eso del mundo de asesinos, fuese sólo un mal sueño del cual acababa de despertar. Y aunque sabía que no era así, agradeció por todo.

Botó los restos de vidrio a un tacho y se acercó a su linda y pequeña familia. Agradeciendo por primera vez en la vida lo que esta le ofrecía: un nuevo mundo.

Hoy, gracias a eso, vivimos en nuestro nuevo mundo."

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Memorias de: Sakura de Uchiha.

"A veces tenemos que romper las reglas para conseguir lo tanto en silencio anhelamos."

"Dispara sin mirar" by Monik-chan

Owari


N.A.: Ahora si que voy a llorar!! Bueno gracias a todos!! Nos leeremos otra vez!! Sayonara!!! ^^ y Aritagato!!!