Cáp.10

Sacrificio

Ya todo estaba listo para dar inicio a la ceremonia que cambiaría el destino de todos los habitantes del otro mundo. Puesto que una vez que el bien y el mal se unieran en uno solo y literalmente se formara una tregua entre ambos bandos, las normas y reglas como eran conocidas hasta el momento para ángeles y demonios y sub especies como los shinigamis; cambiarían para siempre.

Al lado derecho se encontraban todos los habitantes del cielo y al lado izquierdo se encontraban los del infierno y como la ceremonia sería en el paraíso animal, los habitantes de estos estaban dispersos por todos lados.

Aguardando pacientemente en el altar se encontraba Naraku, totalmente despreocupado, mientras que sus fieles concubinas le suplicaban una y otra vez que no contrajera nupcias, ya que si lo hacía ellas se quedarían sin amo al cual servir; pero éste les informó que eran libres de escoger a quien desearan sin importar si fuese ángel o demonio; así mismo sus corazones eran libres para amar a otro que no fuera él, pero que si era un ser del cielo, deberían convertirse ya que las relaciones carnales entre especies distintas seguían siendo prohibidas.

Una de ellas no perdió el tiempo y posó sus ojos en un apuesto asmodeo, que no dudo ni por un instante en hacerse de la bella demonio. Otra de ellas se acopló a un Seminus, y así en lo sucesivo, por lo que ninguna se quedó sin pareja con la cual poder seguir disfrutando de los placeres carnales.

Myoga: ya falta poco para que llegue Midoriko ¿nervioso?

Naraku: ¡ansioso diría yo! Una vez que nos hayas unido, podré estar a su lado por la eternidad, como debió ser desde un inicio

Myoga: es verdad, pero hay ciertas reglas que deberán cumplir

Naraku: ¿cómo cuáles?

Myoga: por más que se casen sigue siendo los líderes y ejemplos de cada uno de sus reinos, por lo que si deseas darle rienda suelta a tus bajas pasiones, no podrá ser en el infierno, porque la contaminarías y dejaría de ser quien es, y tampoco podrá ser en el cielo, porque te purificarías y sería muy cómico verte convertido en ángel, es por ello que…

Naraku: lo único que deseo es permanecer a su lado y hacerla más feliz de lo que ya es, por el resto de la eternidad. Y no me importa si estar al lado de mi amada significa no poder tocarla. Ya que el amor que le tengo no es pasional sino ágape. El simple hecho de sentirme amado por ella es más que suficiente para mí

Myoga: entiendo. En ese caso supongo que decirte que Naturaleza construyó un palacio para ustedes dos, está demás, ya que por lo que me acabas de decir, tolerarías estar separado de ella la mayoría del tiempo, y no te molestaría que sólo se pudieran frecuentar cada cierto tiempo acá

Naraku: (palmeándole las mejillas) pero que viejito más astuto me resultaste. Crear un cómodo y placentero nidito de amor para poder estar con mi adorada amada, en privacidad total (sonrió pervertidamente)

Myoga: fue idea de Naturaleza que ustedes tuvieran algo de privacidad, después de todo ustedes serán la fusión del bien y el mal, pero como líderes y ejemplo que son de sus respectivos reinos, no podían tener el privilegio de amarse libremente siendo especies diferentes, mientras que los suyos no pueden. Por ello decidió construirles un palacio acá en el paraíso animal que es territorio neutral

Naraku: en cuanto vea a tu adorada esposa le agradeceré de manera única, su magnífico regalo

Myoga: ¡más te vale no posar tus ojos en mi amada esposa, porque te expulso de este mundo y temando al de los vivos!

Naraku: tranquilo viejito, que yo siempre le he tenido respeto a tu bella esposa y jamás le he tocado ni una sola de sus ramas, ni en mis más lujuriosos sueños

Myoga: eso espero condenado demonio

En lo que conversaban, los ángeles comenzaron a cantar, por lo que todos los presentes supieron que la novia estaba a punto de hacer su entrada, y efectivamente entre el canto de los ángeles y la lluvia de pétalos que dejaban caer las aves desde lo alto. Midoriko apareció, más hermosa que nunca; luciendo un bellísimo vestido blanco largo hecho en seda pura, ceñido a su fino cuerpo, con una par de coquetas aberturas a la altura de los muslos y un escote en forma de corazón que cubría de manera sutil y a la vez sensual, sus redondos y bien formados pechos.

Su azabache cabello estaba totalmente suelto salpicado de pequeñas flores de color rosa pálido y como toque final llevaba sus alas desplegadas de tal manera que daban la impresión de ser 8 en lugar de 2, lo cual la hacía lucir espectacularmente encantadora; robándose la mirada de todos los presentes y dejando totalmente boquiabierto a un enamoradísimo novio que no quiso esperar a que terminará la marcha nupcial y se acercó a ella, para darle un sutil y cálido beso en los labios y susurrarle al oído lo hermosísima que se veía, provocándole un ligero sonrojo en las mejillas.

Tomándola del brazo caminaron juntos hasta donde se hallaba Myoga y para ponerle fin a la ceremonia él pronunció las siguientes palabras:

"ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni demonios, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada, los podrá separar del amor"

De esa manera dio por sentada la unión entre el bien el mal y con este los estragos en el mundo humano no se hicieron esperar.

Aquel beso que se acababan de dar, no sólo había sido una muestra de cariño, sino también el rompimiento de un encantamiento que se le ponía a cada alma al llegar al otro mundo.

Sango: (sorprendida) tú y yo… nosotros… ¡no puede ser!... nosotros tuvimos un pasado juntos cuando estuvimos vivos… tú y yo, fuimos esclavos de una tribu mercenaria, y… ¡tú me salvaste!, tú… me protegiste todo el tiempo, fue gracias a ti que mis últimos días como esclava fueron llevaderos tú… tú (tomándolo de la mejilla dulcemente y derramando lágrimas cargadas de dolor) fuiste asesinado frente a mis ojos. Diste tu vida para salvarme… tú, todo el tiempo fuiste tú…

Miroku: (colocó un dedo sobre sus labios) calla, no digas más.

Deja atrás esos dolorosos recuerdos y aprovechemos la segunda oportunidad que tenemos para estar juntos

Sango: ¡no podemos! Aunque inexplicablemente he recuperado los recuerdos de cuando estuve viva, tú y yo ahora somos especies diferente y está totalmente prohibido que sintamos algo el uno por el otro

Miroku: ¡maldición! ¡¿Qué sentido tiene amarte y saber que recuperaste la memoria, si de todos modos terminarás rechazándome?! ¡Esto del amor apesta!

Sango: no me culpes por favor, pero tú bien sabes cuál es la sentencia si dos especies distintas se aman

Miroku: (la aprisionó entre sus brazos) correré ese riesgo, con tal de recuperarte (la volvió a besar, pero no ocurrió nada) ¡lo vez! Algo debe haber cambiado en el otro mundo que, permite que estemos juntos de nuevo

Sango: no lo comprendo, de corresponder a tus sentimientos, yo debería convertirme en tu ghoul (esclava perenne) o tú en un trono (tipo de ángel)

Miroku: ¿entonces, qué decisión vas a tomar?

Sango: correré el riesgo de ser tu esclava por toda la eternidad, después de todo, no puedo, ni quiero ir en contra de lo que siento por ti (le sonrió dulcemente)

En el comedor de la ferretería…

Kagome: (al ver cerca a Rin) Inuyasha ¿podrías ir por mi celular a mi casillero, por favor? Lo dejé ahí al momento de cambiarme y mi mamá no tarda en llamarme

Inuyasha: si ingresó al vestidor de las chicas, me echarán a patadas; mejor ve tú

Kagome: no seas un mal perro con tu ama y haz lo que te digo

Inuyasha: ahora me tratas como tu mascota, mientras que anoche yo lo era todo para ti

Kagome: (ligeramente enfadada) ¡sólo haz lo que te digo y no repliques!

Inuyasha: !ya voy! ¡Qué carácter el tuyo! Súcubo tenías ser

En cuanto se dirigía a los vestidores divisó algo que debería ser imposible, al menos para sus ojos mortales.

Sesshomaru: (podía ver lo mismo) ¿tú también los puedes ver no es así?

Inuyasha: sí, así como también puedo ver el aura de pureza absoluta que emanas como arcángel terrenal que eres

Sesshomaru: (sonrió por lo bajo) ¿qué ocurre? Te molesta acaso mi presencia?... demonio

Inuyasha: eso no tiene porqué importarme, pero de alguna manera, me enferma, tener que respirar el mismo aire que tú y el saber que la misma sangre corre por nuestras venas, me desagrada en su totalidad

Sesshomaru: uhm… ya veo, ya te enteraste que el traicionero de nuestro padre, se metió con la insignificante de tu madre, destrozando el corazón de la mía, condenándola a ser un ángel mártir por el resto de la eternidad

Inuyasha: con mi madre no te metas o te devuelvo al mundo al cual perteneces

Sesshomaru: atrévete insignificante hibrido. Recuerda que sigo siendo un ser superior a ti y con sólo desearlo puedo aniquilarte

De inmediato Sango como guardiana de Inuyasha quiso intervenir, pero… no pudo adoptar la forma humana.

Miroku: (también intentó trasformares y no pudo) ¡pero que rayos! ¡¿Por qué no puedo transformarme?!

Sesshomaru: ¡guarda silencio, sucio Shinigami o acaso pretendes ponerte al descubierto!

Miroku: ¡desgraciado! ¡A mí me tratas con respeto, detestable ser! (se le iba a ir a los golpes, cuando Sango se interpuso)

Sango: ¡no lo hagas, por favor!, no peleemos entre nosotros e intentemos saber qué nos está pasando

Sesshomaru: algo muy serio debe haber pasado en el otro mundo, para que estemos expuestos de este modo

Sango: ¿y qué se supone que vamos a hacer? Si los humanos nos ven, estaremos en graves problemas. Podríamos ser expulsados del otro mundo por quebrantar las reglas (no dejarse ver por un mortal)

Sesshomaru: tranquila Sango. Primero debemos averiguar si sólo nos podemos reconocer entre nosotros o los humanos también pueden vernos

Inuyasha: ¿y qué piensas hacer genio? ¿Exponer a Sango o a Miroku ante un humano y condenarlos?

Sesshomaru: sería más sencillo exponerte a ti, pero como eres parte humano, no me sirves para sacarme la duda

Inuyasha: claro, como yo si estoy vivo, puedo deambular tanto en este mundo como en el otro ¡jeh!

Sesshomaru: si, si, fenómeno. Ahora dejémonos de juegos y probemos hasta qué punto estamos expuestos (todo el tiempo habían estado en un largo corredor vacío)

Muy bien, seré yo el que someta a la prueba, ustedes permanezcan acá (Se movió por una parte de la tienda bastante concurrida y no pasó absolutamente nada. Nadie dio de gritos o se sorprendió o lo quedó mirando) al parecer sólo es entre nosotros, sólo podemos vernos los unos a los otros en nuestra verdadera forma.

Inuyasha: en ese caso, continuaré mi camino (tras de él iban Sango y Miroku) ¿y ustedes por qué me siguen?

Sango: es involuntario, nuestros cuerpos se mueven por sí solos

Miroku: es cierto. Estar pegado a ti como lapa, no me agrada, pero mi cuerpo no me obedece

Inuyasha: (roló los ojos) genial, ahora los tendré pegados a mí todo el tiempo… lo que me faltaba (llegó al vestidor de chicas, tomó el celular de Kagome y cuando estaba a punto de salir se topó con una joven; la cual lo quedó mirando sobre sus hombros, y gritó fuertemente y de inmediato él pensó que había visto a Miroku o a Sango)

Joven: ¡una araña! ¡Una enorme y horrorosa araña!

Inuyasha: ¡eh! ¿Sólo por eso gritas?

Joven: ¡es enorme!

Inuyasha: (la tomó en su mano) la llevaré a un lugar donde no moleste, ni asuste a nadie

Joven: ¿no la vas a matar?

Inuyasha: no tengo porqué quitarle a la vida a un ser inocente, además si lo hiciera, Myoga no me lo perdonaría jamás

Joven: ¿y quién es Myoga?

Inuyasha: el dios del reino animal

Joven: ¿qué?

Sango: No digas más nada y vete, o te llenará de preguntas

Inuyasha: querías que me lleve a la araña ¿no? Entonces eso haré

En el comedor…

Rin y Kagome se encontraban conversando amenamente y planeando una salida para luego del trabajo.

Kagome: vamos de compras al nuevo centro comercial. Quiero comprarle algo de ropa nueva a Inuyasha y cómo hombre que es, estoy segura que se va a aburrir

Rin: hoy no tengo clases, por lo que tengo la tarde libre

Kagome: que días tienes libre, como para poder trabajar

Rin: los sábados y domingos. Esos días me dedico a estudiar o salir por ahí

Kagome: ¿no te gustaría trabajar en una discoteca conmigo?

La paga es buena y si hay mucha gente dejan buenas propinas

Rin: puede ser, pero sería algo temporal

Kagome: ¿por qué lo dices?

Rin: porque ya lo pensé bien y dejar de lado mi futuro por un amor no correspondido, no es la mejor opción, es por ello que luego de mi cumpleaños me iré del país

Kagome: ¡¿pero de dónde sacas que Sesshomaru, no te corresponde?! Si es más que notorio que se muere por ti (le sonrió entusiasmada, como queriendo convencerla)

Rin. Gracias por intentar darme ánimos Kagome, pero lo mejor es que me vaya al extranjero

Kagome: no Rin, tú no te quieres ir y lo notó en tu mirada. Cuéntame ¿que fue aquello que te hizo cambiar de opinión?

Rin: mi madre me llamó hace unas horas y me dijo que mi padre se quedó sin empleo, por lo que si no aprovecho la beca en el extranjero, me quedaré sin estudios y además me dijo que ya no me pueden mantener, porque están en casi quiebra

Kagome: pero ya te dije que te puedo ayudar a conseguir otro empleo y un lugar para vivir juntas

Rin: te lo agradezco, pero ya le contesté a la universidad de fuera que si acepto la beca

Kagome: ¡ay, Rin!... no lo hubieras hecho, pero ya ni mod… (Se quedó boquiabierta al ver llegar a Inuyasha acompañada de Sango y Miroku) espérame un segundo sí, ahora vuelvo.

¡Pero es que estás loco! ¡¿Cómo se te ocurre traerlos aquí, en su forma natural?!

Miroku: (la miró bien) ¡tú! ¡Tú no eres una humana, sino una súcubo!

Kagome: sí, así es… y tú, ¿tú cómo lo sabes?

Miroku: emanas un aura lujuriosa y tu aroma es la de una demonio en celo

Kagome: y tú por qué estás andando en tu forma original, creí dejarte en claro la última vez, que no te lucieras así en frente de los humanos

Sango: no sabemos qué está pasando, pero por alguna extraña razón no podemos transformarnos, así como tampoco podemos mantenernos lejos de Inuyasha

Inuyasha: hace un momento me topé con Sesshomaru y él comprobó que los humanos no pueden verlos, así como no pueden distinguirnos, por lo que estamos a salvo, pero no entendemos, que es lo que está pasando

Kagome: ¿y quién o cómo nos puede ayudar?

Miroku: alguien que pueda transitar entre el otro mundo y este a sus anchas, por lo que la única que se me ocurre es Kikyo, pero para invocarla, necesitaría realizar un ritual secreto el cual no creo que pueda hacer porqué debo estar pegado a Inuyasha

Kagome: ¿entonces qué hacemos?

Sango: ¿y si uno de nosotros vuelve al otro mundo?

Miroku: si hiciéramos ello, ya no podríamos volver

En lo que intentaban llegar a un acuerdo. Rin terminó de almorzar y regresó a sus quehaceres.

Kagome: ya pensaremos en algo chicos; por ahora, ayúdame a convencer a Rin de que no se vaya a otro país y hazle entender que Sesshomaru la ama

Inuyasha: yo no puedo intervenir en sus asuntos. No se nos está permitido interferir en las emociones de los demás seres del otro mundo y este

Sango: lo que él dice es verdad Kagome. Sólo Cupido puede reunir a dos almas que están separadas

Kagome: ¿y ahora qué hago? Ella se irá a otro país en menos de 3 semanas

Miroku: (se puso alerta) te equivocas… ella no llegará a cumplir años

Inuyasha: ¿de qué hablas?

Miroku: mis poderes como shinigami, siguen intactos, por lo que puedo saber el destino de aquella chiquilla y su vida está por llegar a su fin

Kagome: ¡¿qué?! Eso no puede ser posible, debes estar equivocado y de estar en lo correcto, impediré que te la lleves, si ya te pude detener una vez, lo podré hacer de nuevo

Miroku: intenta interrumpirme de nuevo… (La miró de pies a cabeza) espécimen raro, y me llevo tu alma

Inuyasha: no te atrevas a hacerle nada, o te devuelvo al otro mundo de la peor manera existente

Miroku: en ese caso mantén a tu ama lejos de mí o no respondo por mis actos

Sango: ¡ya basta, por favor! Todo lo que hacen es pelear todo el tiempo

Kagome/Inuyasha/Miroku: (señalándose entre sí) él/ella, empezó

Siendo ya casi hora de salida, Rin estaba haciendo su último recorrido del día por toda la tienda. Cuando de pronto vio a dos niños jugando en el área de construcción.

Les llamó la atención, gritándoles que deberían salir del lugar porque se podrían lastimas, pero ninguno le hizo caso y se adentraron aún más en el peligroso lugar.

Sin pensárselo dos veces ingresó al lugar; sin ningún tipo de protección, y atrapó a los pequeños traviesos. Ya estando casi fuera del sitio, uno de ellos le dio una fuerte patada en la rodilla y el otro la empujó contra un montículo de vigas de madera muy pesadas; haciendo que ella chocara fuerte y torpemente contra estas, y se soltaran cayéndole varias encima.

De inmediato fue auxiliada por los empleados que se encontraban en el lugar y uno de ellos fue a toda prisa en busca de su jefe; que en ese momento estaba realizando los pagos a sus empleados.

Joven: (irrumpiendo en la oficina) ¡señor, señor! ¡Urgente!, ¡una joven ha quedado atrapada entre las vigas de madera en el área de construcción!

Sesshomaru: ¡¿cómo dices?! ¡¿Qué pasó?! ¡¿De quién se trata?! (Salió corriendo de su oficina tras el joven.

En el lugar muchos se habían reunido para poder levantar las pesadas vigas; entre ellos Inuyasha que pudo notar, como Miroku tomaba su guadaña en mano, listo para llevarse el alma de la desafortunada joven, cuya identidad aún se desconocía.

Inuyasha: ¿de quién se trata? ¿A quién estás a punto de llevarte?

Miroku: (con la mirada fija en su víctima) ya pronto lo sabrás, le queda muy poco tiempo de vida

En cuanto descubrieron el cuerpo de la joven, muchos se llevaron una ingrata sorpresa al reconocer a su compañera de trabajo y de inmediato doblegaron sus esfuerzos para poder ayudarla.

Kagome: ¡ay no, es Rin! ¡Hay que ayudarla, pronto!

En cuanto Sesshomaru llegó y la vio tendida inconsciente sobre el suelo y llena de sangre, se quedó petrificado, y en cuanto posó su vista en Miroku, listo para llevársela, se tendió de rodillas junto al cuerpo inerte de su amada y se lamentó profundamente, rogándole una y otra vez que abriera sus ojos, pero ella no reaccionaba.

Miroku: aparte… ha llegado su hora

Sesshomaru: ¡no, aún no! Ayúdame… ¡te lo suplico!

Miroku: ahora me suplicas, luego de haberme menospreciado. Pues no tengo porque hacer caso a tus suplicas

Sesshomaru: no te suplicaba a ti, sino a ella (miró fijamente a Sango y con lágrimas en los ojos y en las mejillas) te lo suplico Sango, te lo imploro, dale la oportunidad de seguir viva

Miroku: ¡no! ¡No le pidas eso a ella! Metete en la cabeza que ya la perdiste de nuevo y sólo la recuperarás en el otro mundo

Sesshomaru: Sango… eres mi única esperanza te lo ruego

Sango: yo… (Miró a Miroku con pena) lo haré, seré su ángel mártir

Miroku: ¡no! ¡No te lo voy a permitir! ¡Tú eres mía lo recuerdas! ¡Mía! (la aprisionó con fuerza entre sus brazos)

Sango: (lo miró con ternura y le sonrió) te prometo que en cuanto muera, te buscaré en el otro mundo. No me olvides sí (le dio un dulce beso en la mejilla y se hizo el pacto de intercambio de almas) Yo la arcángel Sango, aceptó ser el ángel mártir de Rin Caarpidi, hasta su último suspiro (y de ese modo se esfumo, volviéndose el alma de Rin)

Miroku gritó de dolor con todas sus fuerzas e intentó cortar a Ssshomaru en dos con su guadaña, pero como Inuyasha mantuvo una distancia prudente. No se pudo acercar lo suficiente al mismo y no pudo cumplir con su cometido.

Inuyasha: no intentes nada, de lo que te puedas arrepentir luego. Llevarte el lama de un arcángel te condenaría al exilio eterno y de ahí ninguna alma vuelve.

Miroku: ¡libérame!

Inuyasha: para que extermines a Sesshomaru, ¡ni loco!

Miroku: ¡Que me liberes te digo!

Inuyasha: no, hagas o digas lo que digas, no lo hare

Miroku: cuando, necesites algo de mí, te hare lo mismo, maldito hibrido

En lo que ambos discutían. Rin abría sus ojos, lo cual alivió y emocionó a muchos, pero no tanto como a Sesshomaru que se encontraba infinitamente agradecido por el sacrifico de sango.

Miró a su alrededor y reconoció a Sesshomaru como Alexander Fettzer.

Sesshomaru: ¿me recuerdas?

Rin: (no podía moverse, pero si hablar) sí, recuerdo nuestro pasado junto en Francia y también te recuerdo de esta, época… como Sessshomaru.

¿Cómo es posible ello?... ¿acaso reencarnamos?

Sesshomaru: (escuchó a los paramédicos aproximarse) te lo contaré todo a su tiempo. Lo único que importa ahora es que estés a salvo.

Como él era su jefe inmediato la acompañó en la ambulancia y también les informó a sus padres acerca del accidente que había sufrido.

En cuanto la ambulancia se la llevó. Los demás trabajadores despejaron el área y por precaución, prohibieron el ingreso al público presente.

Kagome: cuanto me alegro que Rin esté bien… pero… no entendí, qué fue lo que pasó con Sango

Inuyasha: el alma es el motor de todo ser viviente y sin una sólo queda el cuerpo inerte. Es por ello que sango se ofreció, para ser el alma de Rin y de ese modo ella pudiera seguir viviendo.

Ella se convirtió en un ángel mártir

Miroku: ¡Sango, no se ofreció! ¡Fue Sesshomaru, quien le suplicó que sacrificara!

Kagome: pero ahora que sango es el alma de Rin… ella perderá todos sus recuerdos

Inuyasha: su mente se mantendrá intacta y el alma de Sango permanecerá dormida en el interior de Rin, hasta que está muera

Miroku: para lo cual falta muchos años humanos

Condenado hibrido… sino deseas que me lleve tu alma en este preciso instante; libérame, elimina el contrato de vinculación que me mantiene en este mundo como tu guardián

Inuyasha: no. Porque si lo hago, irás en busca de Sesshomaru

Miroku: (con una sonrisa torcida) no sé desde cuando te nació el amor fraternal por tu medio hermano, pero te aseguro que sino me liberas, mi ira será tan grande que te arrepentirás el resto de la eternidad (miró de manera amenazante a Kagome)

Kagome: (temiendo pos su vida) lo mejor es que hagas lo que te pide

Inuyasha: lo haré siempre y cuando prometas que no le harás nada a Seshomaru

Miroku: los de mi especie no hacemos promesas, ni juramentos, hibrido insignificante, pero si cumplimos nuestras amenazas y es por ello que te digo que sino me liberas te pesará el resto de la eternidad

Inuyasha: de acuerdo.

Yo Inuyasha Taisho, doy por sentado el pacto que mantengo con mi guardián Miroku Seilem. Al cual libero de su cargo

En cuanto llegó al mundo shinigami, desquitó su ira, frustración, dolor y tristeza con, cada alma que se le cruzaba en el camino. Los despedazaba y los dejaba pidiendo clemencia.

Su furia era tan grande que al llegar a los aposentos de su "jefa" la sorprendió.

La quedó mirando con furia contenida y ella simplemente se limitó mirarlo con burla, puesto que estaba al corriente de lo que había pasado.

Mientras que en el paraíso…

El alma de una jovencita se hallaba tendida sobre freso pasto.

Lentamente fue reaccionando y empezó a salir de su profundo sueño, sintiendo bajo la piel de sus dedos la frescura del pasto y un extraño, más peso, pero cómodo peso sobre su espalda.

En cuanto se incorporó del todo y miró a su alrededor, no podía creer lo que estaba viendo.

Había muerto y estaba en el cielo.

El lugar era maravilloso, lleno de paz, algarabía plena. Era fantástico estar en aquel lugar, por lo cual se sentía dichosa de haber llegado allí, sin embargo sentía que algo le faltaba, sentía que había dejado algo atrás y de pronto la felicidad que la invadía se convirtió en ansiedad, por lo que corrió sin rumbo intentando buscar la salida, para volver a mundo mortal.

En su loca carrera desbocada, se topó con la que consideró un ángel indescriptiblemente bello y en cuanto éste se le acercó a hablar, la paz volvió a su ser.

Midoriko: bienvenida… Rin