CHAPTER 10

LA RAZA DE LAS MONTAÑAS

Hermione llegó a su departamento al atardecer como todos los días, y encontró a Ginny y a Clive mirando la televisión con la mesita de café invadida por platos de comida italiana.

"Vaya, que festín..." Dijo mientras dejaba su bolsa y un pequeño portafolio en el comedor "¿Cómo estuvo el juicio, Clive?"

"Genial... fue más rápido de lo que esperaba." Respondió el muggle, llevándose un bocado de lasaña a la boca "Todo estuvo a mi favor desde el principio."

"Me alegro mucho." Hermione se sentó junto a ellos y se sirvió un poco de pasta en un plato "Me muero de hambre. Por cierto, ya traje los registros. Creo que entre los tres podemos buscar más rápido."

"¡Estoy tan llena que no puedo ni pensar!" Balbuceó Ginny con las manos sobre la barriga.

Un aleteo interrumpió el bocadillo que Hermione se llevaba a la boca. Era Pig, la vieja lechuza de Ron, que había entrado por la ventana abierta. "Espero que no la haya visto la señora Jackson, se pone como loca cuando ve lechuzas volando por el edificio." Dijo Hermione mientras tomaba el pequeño pergamino.

"¿Qué dice?" Preguntó Ginny.

"Oh..." Gimió Hermione con tono de lamento "Es de Harry y Ron. Están en el bosque Grovely, al noroeste de Salisbury, pero piensan quedarse ahí para detectar movimientos nocturnos inusuales."

"Mmm... que mala suerte, hubiera sido bueno que también nos ayudaran con los registros." Declaró Clive.

Hermione se sentía extrañamente desilusionada. No vería a Ron ese día y siendo que tenían que hacer trabajo de observación, era muy posible que tampoco lo viera al día siguiente. Se había acostumbrado tanto a verlo todos los días durante todo un año que ahora sentía un extraño vacío.

"¿Que sucede?" Dijo Ginny notando su decepción.

"No lo sé... No entiendo como pude estar sin verlo por cinco años." Dijo Hermione con expresión dramática.

"¡Te entiendo!" Exclamó Ginny en un exagerado lamento risueño y juguetón.

"Bueno, ahora sí. Tenemos unos cuantos registros por revisar." Dijo Clive poniéndose de pie.

"¿Unos cuantos?" Desmintió Hermione. "Eso quisiera, son miles y miles de profecías. Vamos a tardar mucho tiempo en esto..."

...

Había pasado poco más de una semana y el par de Aurores continuaban en su investigación de campo. Habían entrevistado a algunas personas, para saber si alguien más presentaba sensaciones extrañas de algún tipo cuando la luz se producía, y además, enterarse si alguien había notado algún movimiento inusual en la zona. Las respuestas siempre eran negativas, con excepción de un hombre que dijo haber visto algunas sombras en las montañas; sombras que al parecer cargaban algo a cuestas, como rocas. Aquello era definitivamente extraño, porque por esa área no había minas. Harry había mentido ágilmente, diciendo que venían del Instituto de Investigaciones Paranormales, ya que sabía como los Muggles se ponían curiosos y cooperadores cuando se trataba de esas cosas.

"Vayamos más al norte…" Dijo Harry mirando el mapa.

"Vale. ¿Ya mandaste la lechuza a las chicas para decir que no iremos hoy tampoco?" Dijo Ron desilusionado, esa tonta luz parecía no tener procedencia.

Harry simplemente asintió. Pasó la mano por su barba, que se había espesado en los últimos días. "Hay que volver a vigilar esta noche del otro lado del bosque, sigo intrigado con lo de las sombras que nos contó el vendedor."Harry se sentó apesadumbrado en una piedra que había a su paso. "¿Por qué cargarían rocas los campistas?"

"Cualquier turista querría llevarse una roca de estos sitios... Estamos muy cerca de Stonehenge y los muggles piensan que tienen poderes mágicos o algo así. Ni siquiera sabemos aún qué es lo que estamos buscando. Estoy perdiendo la paciencia, es como buscar horrocruxes.

Harry lo miró rápidamente; Ron acababa de soltar en voz alta lo que tenía muchos días pensando. Suspiró "Una noche más, Ron… créeme que no tengo más ganas que tú de estar aquí."

"Yo digo que preparemos la tienda de campaña aquí. Estoy agotado." Dijo Ron mientras caminaba por el pasto seco de la zona que se mezclaba con arena blanca.

Harry vio de pronto un pequeño destello bajo los pies de Ron "¿Qué es eso?..."

"¿Qué cosa?" Dijo Ron mirando a su alrededor.

"Eso, en lo que estas parado..."Dijo Harry yendo hacia Ron para hacerlo a un lado. Después se acuclilló para examinar el área.

"Es un cristal..." Ron frunció el ceño extrañado, al ver lo que había en el suelo. "¿De dónde salió?"

"Puede ser..." Dijo Harry tratando de unir todos los conocimientos de su mente. "Ron, ¿Sabes que es lo que sucede cuando un rayo cae sobre la arena?"

"Ammm... ¿La derrite?" Adivinó Ron.

"Si y la convierte en cristal. El pasto está seco en toda esta zona por el tipo de arena del suelo..." Dijo Harry, quitando algo de pasto seco de la zona en donde se encontraba el cristal "... Posiblemente el rayo de luz provino desde aquí, derritió la arena, y eso es exactamente el cristal que estamos viendo."

"¿Ya viste la forma del cristal?" Dijo Ron "No parece cualquier cosa, es como si tuviera una forma precisa."

"Es cierto..." Concedió Harry, sacando un pergamino de su mochila "Voy a copiarlo para investigar después si tiene algún significado."

"Lo que me parece más raro es que aquí haya arena, Harry..."

"Estoy seguro que estamos en el epicentro del último resplandor." Concluyó Harry mirando el cristal. "Este cristal es muy grueso. Tendría que haberse expuesto mucho tiempo al calor."

Harry terminó el dibujo y guardó el pergamino. Después continuaron removiendo piedras de los al rededores.

"Aquí hay cenizas." Notó Ron "... Alguien estuvo aquí acampando, aparentemente y lo ocultó con una piedra así como ocultaron el cristal." Ron pensó un rato lo que iba a decir "¿A qué crees que se deba que no se haya repetido el brillo en toda esta semana?"

"Pues parece que lo que lo provocaba se marchó de aquí..." Contestó Harry con la mirada perdida en las negras cenizas frías.

...

Anocheció y los dos magos intentaban mantenerse en vigilia, sentados al pie de un árbol. Los sonidos de las tripas de Ron, alertaban de vez en vez a Harry, haciéndole pensar que algún animal peligroso se encontraba a la redonda. De pronto un sonido diferente surcó el viento.

"¿Escuchaste eso?" Alertó Harry levantando la cabeza.

"Sí. Ven acá." Dijo Ron moviéndose detrás de los árboles con su varita en mano. Harry lo siguió y se instalaron los dos tras un grueso tronco.

De un alzado en una pequeña colina, se removieron enormes y bastos arbustos, y sigilosamente comenzaron a salir hombres vestidos con pieles de animales. Lucían jóvenes, más sin embargo su cabello era blanco como la lana y su piel tan blanca como su cabello. Los extraños hombres caminaron cuesta abajo por entre los árboles, hacia la zona arenosa en donde hasta hace unos momentos, se encontraban los Aurores.