Soundtrack: I knew you were trouble—Taylor Swift. (La canción me hace recordar un poco a nuestro chico malo)


Capítulo X: ¿Te casarías conmigo, insufrible sabelotodo?


Por último, al final de la carta, Malfoy había hecho una pregunta interesante, y en ese momento creí que nadie se había dado cuenta del modo del que hablaba, pero al parecer Malfoy sí, aunque no estaba del todo seguro ya que creía que era producto de su imaginación. Cuando vi a Malfoy tirado en el suelo y a todo el mundo corriendo despavoridamente, una sensación de angustia había empezado a aflorar; pero esto no se debía a que era el rubio quien estaba en el suelo, yo hubiera hecho lo mismo por cualquier otro alumno, así que Malfoy no tenía por qué sentirse asqueado sobre la idea de que una sangre sucia se había atrevido a preocuparse por él.

Real—susurré, como si Malfoy estuviera aquí y me estuviera pidiendo una respuesta.

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Dejé de recargar mi peso en el muro y caminé hacia la mesita cuando de pronto, tropecé con algo. Solté una maldición por lo bajo y apoye mis manos en el suelo de madera para levantarme. Me sacudí un poco la ropa y alcé mi muñeca izquierda para ver la hora.

Mi reloj estaba quebrado, ya que a la hora de la caída mi reloj había chocado con una parte de la cama de Malfoy, así que ahora me era imposible ver la hora. Bufé exasperadamente y bajé la vista para observar con que me había tropezado; el objeto con el que me había tropezado eran las agujetas de mis zapatillas. Dejé la carta en el suelo, me agaché y me amarré mis zapatillas.

Me paré y caminé hacia la mesita de caoba, dejé la carta—que por suerte no se había manchado—, y agarré la siguiente. Caminé hacia la pared y recargué mi peso de nuevo; traté de ver la hora en mi reloj quebrado pero no se notaba nada, por lo que me puse a calcular el tiempo en el que había estado aquí.

Podría reparar mi reloj, pero no traía mi varita conmigo; esto era algo inusual ya que solía llevar la varita conmigo a todas partes, pero con los deberes, el partido y mi dolor de garganta había olvidado agarrar mi varita. Me había dado cuenta de que me faltaba mi varita después de salir de la enfermería; pero en el momento en que debatía entre ir por mi varita o ir al campo de Quidditch, Crookshanks había escapado.

Después de unos minutos de concentración supuse que el juego estaría por la mitad, por lo que aún me quedaba tiempo para leer unas cuantas cartas más.

Agarré la carta con ambas manos, y me puse a leer las primeras líneas.

9°Carta

(…)

Definitivamente esta era la mejor clase de Defensa Contra las Artes Oscuras que tenía. Potter despreciado, la sangre sucia humillada y el pobretón castigado.

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Hoy nos tocaba Defensa Contra las Artes Oscuras. Este año nos tocaba compartir la clase con los Gryffindor, y para empeorar aún más las cosas, nuestro profesor era un tipo que apoyaba demasiado a los leones; en otras palabras, las clases de DCAO se estaban convirtiendo en un infierno.

Me encaminé con Crabbe y Goyle a la clase, al menos hoy podría sacar un poco de provecho ya que estaba con el brazo vendado, por lo que no era necesario que yo copiara la clase, solo necesitaría escuchar la aburrida lección.

Llegamos al aula y me senté en una mesa, mi compañero de trabajo sería Zabinni. Me senté en una carpeta al costado de Potter y Granger.

Esperé durante unos minutos hasta que el profesor entró al aula, agitando su varita para cerrar las ventanas, cortando el acceso de la luz.

Cuando alcé la vista, pude observar que el profesor que había entrado no era Lupin, sino que era Snape. Las clases de Snape siempre eran las mejores ya que él odiaba a los Gryffindors y tenía preferencia por las serpientes; no había ninguna clase en la que el profesor no le quitara puntos a los Gryffindors.

Snape se puso al frente de la clase y empezó a hablar.

—Vamos a la página 394—ordenó Snape con voz aburrida.

Agarré mi libro y empecé a buscar la página, mientras le tendía un pergamino a Zabinni; en ese pergamino ponía la cantidad de puntos que creía que Snape le quitaría a los estúpidos de Gryffindor. Zabinni y yo siempre apostábamos en clase de Pociones.

—Disculpe señor, ¿Y el profesor Lupin? —preguntó el imbécil de cara rajada.

—Eso no le interesa, ¿O sí Potter? —preguntó Snape. —Basta decir que su profesor se encuentra incapacitado para enseñarles en este momento. Vamos a la página 394.

Zabinni y yo reímos por lo bajo, definitivamente esta clase iba a estar divertida.

—Pero señor—repuso Granger sin poder contenerse. —Apenas íbamos a ver a los hinkypunks; las bestias nocturnas son después.

—Señorita Granger —dijo Snape con voz calmada—Creía que era yo y no tú quien daba la clase.

Con murmullos de descontento, todos empezaron a abrir sus libros.

Zabinni me había devuelto el pergamino, anotando la cantidad de puntos que él creía que Snape le quitaría a Gryffindor, habíamos apostado algunos dulces de Honeydukes y un par de artículos de Zonko.

—¿Quién sabe la diferencia entre un animago y un hombre lobo? —preguntó Snape.

Todos se quedaron en completo silencio. Todos excepto la insoportable sabelotodo, cuya mano—como costumbre—estaba levantada. ¿Acaso no había alguna maldita respuesta que ella no supiera?

—¿Nadie? —preguntó Snape, sin prestar atención a Granger. —Que decepcionante.

—Yo profesor—exclamó la sabelotodo—Un animago es un mago que elige ser un animal y el hombre lobo no lo decide, se transforma con la luna llena y hasta olvida quien es él, podría matar a su mejor amigo. Además, solo responde al llamado de los suyos…

—¡Auuuuuhhhh! —exclamé interrumpiendo a Granger.

—Gracias señor Malfoy —pronunció Snape — Señorita Granger, es la segunda vez que hablas sin que te corresponda — dijo Snape con frialdad —¿No puede contenerse, o se siente orgullosa de ser la insoportable sabelotodo? — preguntó con sorna — Cinco puntos menos para Gryffindor.

Zabinni, Crabbe, Goyle y yo nos empezamos a reír, sin duda esta era la mejor clase. Snape se había burlado de ella en frente de todos, además solo había pasado 5 minutos de clase y ya les habían quitado puntos a los estúpidos leones.

—Usted ha hecho una pregunta y ella ha respondido. ¿Por qué pregunta si no quiere que le respondan? — preguntó Weasley.

Al instante todos comprendieron que la comadreja había llegado muy lejos, ¿Acaso era idiota? Al parecer, sí.

—Te quedarás castigado, Weasley —dijo Snape con voz suave y acercando el rostro al de la comadreja—. Y si vuelvo a oírte criticar mi manera de dar clase — pronunció mientras hacía una pequeña pausa — Te arrepentirás.

—Para aliviar su ignorancia, quiero el lunes en mi escritorio dos pergaminos sobre los hombres lobos, haciendo énfasis sobre como reconocerlos —dijo Snape.

Agarré dos trozos de pergaminos mientras realizaba un par de dibujos. Cuando Snape se volteó le tendí uno a Potter y otro a Granger.

En el pergamino que le di a Potter había un dibujo de él cayéndose de su escoba en el partido de Quidditch de mañana; los de Slytherin habíamos planeado aparecer durante el juego disfrazados de dementores para asustar a Potter. En cambio, en el pergamino que le entregué a Granger, la había dibujado a ella casándose en la biblioteca con un libro. El libro preguntaba ¿Te casarías conmigo, insufrible sabelotodo?

Potter me miró con indiferencia, mientras que la sabelotodo me miraba con odio. La miré a ella mientras alzaba mis cejas en forma retadora, ella hizo un mohín y se volteó hacia Potter; le arrancó el pergamino de las manos y lo rompió, pero no pude evitar darme cuenta, que ella no había roto el suyo, sino que lo había guardado en su libro.

Era cierto.

Había guardado la nota de Malfoy en mi libro, pero no lo había hecho conscientemente.

Después de que Snape me humillara en frente de toda la clase me sentía furiosa, pero no podía replicar nada ya que él era el profesor; entonces sorprendentemente Ron me había defendido, a pesar de que él era el que más me llamaba sabelotodo, incluso le ganaba a Malfoy porque el apodo favorito del rubio era "sangre sucia", a pesar de todo eso Ron lo había hecho.

Luego de que Ron fue castigado por Snape, Malfoy nos había dado a mí y a Harry un pergamino a cada uno. Había estado a punto de romper el dibujo infantil que Malfoy había hecho, cuando Harry me dio un leve codazo, mostrándome su dibujo con un semblante de duda, ya que Harry estaba muy nervioso por el partido; entonces había dejado mi pergamino en el libro y le había quitado de las manos el pergamino para romperlo en frente de Malfoy. El muy cínico había alzado sus cejas y me había sonreído de forma sarcástica, era un idiota.

Cuando rompí el dibujo de Harry, Snape empezó a hablar sobre los hombres lobo, por lo que el dibujo que me había hecho el prepotente de Malfoy había quedado en el olvido.

Encontré el dibujo días después en la biblioteca, cuando estaba haciendo el trabajo que Snape nos había mandado; pero cuando había visto ese dibujo no me sentía furiosa como lo había estado ese día en la clase de Defensa Contra las Artes oscuras, sino que me había empezado a reír en la biblioteca.

La verdad era que el dibujo de Malfoy era muy gracioso, para empezar su dibujo parecía de un niño de 7 años, ya que me había dibujado con palitos y con mi cabello enmarañado; además la idea era muy graciosa ya que Malfoy me había dibujado a mí casándome con un libro en la biblioteca. Incluso el libro hablaba diciéndome "¿Te casarías conmigo, insufrible sabelotodo?, el dibujo en sí era muy gracioso.

Estuve a punto de romper el dibujo ese día, pero me di cuenta que sería una actitud muy infantil y yo no me quería rebajar a la altura de Malfoy. Además ¿Cuál sería la diferencia entre romperlo o no? No había ninguna diferencia, por lo que había dejado la nota en el libro, y ese pergamino había quedado en el olvido.

Ahora, que volvía a recordar sobre ese dibujo, debía buscar mi libro. No sabía que haría con ese dibujo, pero igual debía encontrarlo. ¿La razón? No lo sabía con exactitud, simplemente era algo que necesitaba hacer.

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Draco y Theodore atravesaron los terrenos de Hogwarts. Había bolas de nieve hechizadas volando por todas partes y muchos muñecos de nieve cubriendo las afueras del castillo. Todos esperaban con ansias las vacaciones de Navidad, a pesar de que faltaba un mes ya se podía sentir el espíritu navideño. Todos esperaban esa fecha excepto Draco Malfoy, ya que tenía miedo que el Señor Tenebroso lo reclutara para esas fechas.

Ambos jugadores, ensimismados en sus pensamientos, llegaron a las puertas del castillo y la atravesaron.

Camino a la enfermería algunas chicas empezaron a saludar a Theodore con entusiasmo, mientras que otras chicas lo miraban y empezaban a reírse.

—¿Quién diría que Lovegood te ayudaría a subir tu popularidad en el sector femenino? —preguntó Draco con burla.

—Cállate Draco—exclamó Nott

—¿Cuáles fueron sus palabras? —aguijoneó Malfoy mientras fingía no recordar lo que había dicho Luna. — Me parece que dijo…

Antes de que Draco terminara de hablar Theo habló.

—Maldición Draco—espetó Theo furioso y cortante—Cállate de una buena vez, esto no es divertido.

—Te equivocas Theo, es muy divertido—dijo Draco mientras una sonrisa-mueca se dibuja en su rostro.

Theo le dio un golpe amistoso en su brazo bueno y siguió caminando

Ambos jugadores empezaron a subir las escaleras. Algunos alumnos de Slytherin se acercaban a felicitarlos, mientras que los alumnos de Gryffindor los miraban con desprecio. Draco sólo sonreía con arrogancia mientras que Theo no prestaba atención a lo que pasaba.

Cada uno iba ensimismado en sus pensamientos que no se habían dado cuenta que una voz los llamaba a lo lejos.

—¡Draco! ¡Theodore! —gritó Pansy quién venía corriendo hacia donde se encontraban las dos serpientes.

—¿Qué quieres Pansy? —preguntó el castaño mientras una leve sonrisa se dibuja en sus labios.

—Blaise me dijo que todos los de séptimo año iban a ir a las tres escobas a celebrar el triunfo. Me dijo que les avisara para que vayan a Hogsmeade.

—Gracias Pansy—exclamó Nott. —Nos veremos ahí en un par de horas.

—Draco, felicitaciones por atrapar la snitch—pronunció Pansy mientras movía sus pestañas rápidamente y sonreía de una forma provocativa.

Draco solo asintió levemente, casi imperceptible, y se giró para seguir caminando. Pansy suspiró derrotada y se despidió del castaño.

Theodore se volteó y con un par de pasos alcanzó a Malfoy.

—¿Por qué eres así con Pansy? —preguntó el castaño.

—Porque Pansy no me interesa en lo absoluto.—contestó Draco con voz aburrida.

—¿Y desde cuando el príncipe Draco Malfoy no quiere compañía femenina? —preguntó Theo con sorna.

—No es eso imbécil—contestó Draco irritado—Pansy está bien para pasar el rato...

—Pero no es ella—dijo Theo, terminando la oración de Draco. El rubio no dio señales de haber escuchado lo que había dicho el castaño, pero aun así Theodore sabía que había acertado en su suposición. El castaño estaba seguro porque lo conocía incluso mejor de lo que el propio Draco se conocía a sí mismo. Sabía todo sobre él, sus miedos, sus defectos, incluso Theo se había dado cuenta de que Draco estaba atraído por Hermione antes de que el mismo Draco se diera cuenta; eso hacía que su amistad fuera tan unida.

Theodore estaba preocupado por el rubio ya que sabía que él no quería unirse a las filas del Señor Tenebroso, pero también sabía que no tendría opción, porque si rechazaba la oferta, El Señor Oscuro lo torturaría y luego lo mataría. El castaño quería hacer algo para ayudar a Draco, pero lo único que se le ocurría era que el rubio escapara, mas aún así, no podría escapar del Lord por siempre.

Nott siguió pensando en ese tema, hasta que ambas serpientes llegaron a las puertas de la enfermería.


Hola queridos lectores, he vuelto con un capítulo más. ¿Qué tal les pareció? Para empezar, Hermione prácticamente tiene un "regalo" de Draco, aunque nuestro sexy rubio quería molestarla, no hacerla reír. Bueno, debo explicarles que este capítulo está salido de mi imaginación, ¿Quién sabe? tal vez esto sí paso en el mundo Rowling, pero como ella escribía desde el punto de vista de Harry, puede que Harry no se diera cuenta de esos momentos dramione xD.

También, afortunadamente Hermione no lleva la varita consigo, esto es algo raro ya que ella siempre lleva su varita, pero con tantas cosas que tenía en la cabeza se lo olvidó en su dormitorio, y cuando iba a regresar su lindo gatito escapó; así que ahora ella piensa que el partido va a la mitad, cuando la verdad es que el partido ya terminó.

Asimismo, vemos un poco más de la amistad de Draco y Theodore. Me gusta mucho esta amistad y creo que Draco , a pesar de ser frío y manipulador; puede ser sarcástico pero sin maldad cuando está con alguien que lo conoce. Muchas se asombrarán sobre el hecho que Draco rechazara a Pansy; debo hacer énfasis en que no siempre fue así, ya que como todas sabemos, Malfoy antes mostraba a su "ligue de turno" por todo Hogwarts.

Recuerden: Una profecía nueva ha sido descubierta, se dice que si dejan un review, Draco Malfoy te susurrará a tu oído, la razón por la que eres perfecta para él. ¡A violar el botón de "Post review" xD

Un gran abrazo para cada uno de ustedes.