Queridos lectores, primero que nada lo siento mucho por la demora, es que ustedes saben, cuando la escritora tiene la cabeza en las nubes sus escritos también se van a las nubes, y si no tuviera a mi amiga Sakuzelda a quien le dedico el capitulo de hoy con mucho amor (aunque también va con amor para ustedes) terminaría decepcionandolos y no podría perdonármelo. Sin más demora, les presento la continuación

Byeeeee, muchos besitos a todos y espero no hacerlos sufrir más (por ahora)

No me dejes sólo 2

Hello, Is it me you're looking for?

(Hola, ¿Es a mí a quien buscas?)

-"Bunny, es extraño o demasiado repetido el preguntarse ¿Quién soy?"-

-"Extraño no, demasiado repetido sí; Todos en algún momento se hacen ese tipo de pregunta"-

-"¿Y cómo saberlo? Una vez me dijeron que personas como nosotros ya sabemos quienes fuimos, quienes somos y lo que debemos hacer….que no debemos preocuparnos…"-

-"¿Fui yo?"-

-"Sí"-

-"Ahora lo recuerdo….bueno, la verdad, para serte sincero… es que yo nunca me hecho esa clase de preguntas. Tal vez porque soy un macho simple, "básico" como dicen ustedes las mujeres, y es que mi carácter fuerte no da espacio mi mente para dudas, o simplemente soy un despreocupado que siempre sabe lo que quiere y hacía donde va… ¿Quién sabe por qué dije eso en aquel momento?"-

-"Me alivias con tú respuesta, temía que me dijeras que porque eres el conejo de pascua ya sabes quién eres y no necesitas preguntártelo…"-

-"En un principio también creí eso, y lo dije más de una vez, pero Granny, eso no nos define"-

-"Eso me tranquiliza…"-

-"Nadie quiere que su trabajo sea todo lo que lo compone"- habló con una sonrisa y mirándola a los ojos, la morena la devolvió alegre

-"Otra persona me dijo, que para saber quién eres debes observar a los demás. Lo que los demás tengan y tú no, tus fortalezas y sus debilidades, van creando un perfil de ti mismo. Algo así como una comparación con cada individuo de tu entorno va aportando pros y contras de tu ser. Viene de la filosofía de que tú no eres nada sin el mundo"-

- "En eso tienes razón, un sólo ser no es nada sin la demás comunidad que lo compone, en este caso, es el planeta. Puede que esa sea la teoría correcta, pero…es la más fría. Siendo literales, si comienzas a compararte con cada persona que se cruza en tu vida, terminarás deprimiéndote, Hay muchas cosas que los demás tienen y tú no, y no hablo solamente de lo físico o material."-

-"Exacto, por ello…yo no sé, cómo saber quién soy"- sonó a trabalenguas.

-"¿Y si sólo lo defines tú? Es decir, determinar tu misma quién eres, no importan los demás"-

- "¡Eso es egoísta! los demás también importan y…"- Bunny me interrumpió de golpe

-"Pero así nunca encontrarás tu camino, ni quién eres…. Tú misma me lo has dicho, por tu querida frase "en la guerra y en el amor todo se vale" que hay veces que tenemos que ser egoístas"-

-"Pero…"-

-"Granny, nadie de los que te amamos te juzgará nunca, sólo tienes que seguir caminando, algún día encontraras la respuesta"-

-"Gracias… ¿Entonces tú nunca te has hecho esa pregunta? ¡Eres demasiado confiado!"- habló riendo la morena

-"No es que no me la haya hecho… es que yo siempre he sabido la respuesta"-

-"¿Quién eres?"-

-"Soy E. Aster Bunnymund, heredero Pooka y quien nunca perderá la esperanza, y desde luego siempre estará dispuesto a dar su vida por los niños de este planeta"-

- "Bien dicho, Bunny"-

"Es hora de afrontar de frente nuestros problemas… bueno no, "afrontar de frente" es demasiado redundante. Digamos que: ¿Tenemos que darle la cara a nuestros sentimientos? - Aquellas inseguras y temblorosas palabras salidas de la boca del oscuro daban a entender lo inexperto que era en manejar este tipo de cosas, o siquiera tratarlas. Y es que aunque él tampoco era un as en el asunto, la comprensión mutua los tenía bien encaminados. Ni los años de experiencia ni la madurez los habían preparado, y sólo sonsaco una sonrisa al ver como aumentaba el nerviosismo del rey de las pesadillas, a medida que no recibía una respuesta de su parte"

Aquello fue el último rastro de conversación seria que les quedo a ambos rondando por la cabeza, antes de que aquel espantoso demonio de la avaricia se les presentara y, además de, por decirlo de alguna manera "arruinarles la fiesta", les diera tan horrorosa noticia entre espeluznantes risas.

Irónicamente, este suicida mundo comenzaba nuevamente su carrera hacía la destrucción, y ellos (Luego de haberlo hecho ya, hace sólo un año) tenían que salvarlo nuevamente de su caos.

¿Estaba enfadado? Si y mucho. Pero no porque esta tarea de héroe se estuviera volviendo una rutina, de todas maneras el proteger a los niños que heredarían la tierra en un futuro era su trabajo. Pero era justo ahora, justo en el momento en que por fin él quería preocuparse de sí mismo, ser egoísta y dar un cambio a su vida (por muy irracional que este sea) el mundo tenía que decidir desequilibrarse y salirse de su eje. Y no podía ignorar el llamado, muchas vidas estaban en juego.

Volaba junto a Pitch hacía el taller de Norte, donde ya sabían que se encontraba Bunnymund, Jack, Granny y Salt inconsciente, siendo este último el problema. El volaba en su nube dorada y Pitch en uno de esos robustos caballos de arena negra.

-Me sorprende que estés más molesto por la interrupción que por el desmadre que va a quedar - declaro divertido Pitch

-"Sólo cállate"- le comunico con sus figuras de arena y una mueca de disgusto bien plantada en su rostro, Pitch rió.

Hacía tiempo que no sentía como la sangre acumulada en su garganta gorjeaba dentro de su boca, dificultándole el respirar. Y es que no era un linda sensación la cual recordar cada vez que te levantas. Tampoco lo era el sentir su cuerpo contraído y sin fuerzas, los parpados extremadamente pesados, y el cómo caía en un profundo sueño con el permanente miedo de jamás despertar.

Totalmente desenfocada y alejada de todo control hacia sus sentidos y mente, Granny luchaba por encontrar el piso, o cualquier cosa recta que le hiciera recordar que estaba en el taller de Norte y no flotando sin gravedad en el espacio. Y es que no sabía cómo había llegado a ese estado, o más bien, si lo sabía, pero no le encontraba el sentido.

En un segundo recordaba estar sentada sobre Salt viendo su rostro, para al siguiente escuchar como una de las largas ventanas explotaba tras de sí. El como algo desconocido con una fuerza sobrenatural arremetía contra ella, haciéndola volar hasta chocar con la punta de uno de los muebles de madera de Norte, golpeándose de lleno en medio de la columna y quitándole todo el aire de los pulmones. Luego, una fría mano alrededor de su cuello y ser elevada en el aire, para azotarla una y otra vez contra la pared. De la nada todo desapareció y se encontraba ahí…no sabiendo dónde

-Oh…aquel chillido- Se quejó, saboreando aún más la sangre en su boca. Así era como le llamaba Granny al molesto pitido que resuena en tus oídos y te ensordece cuando te encuentras aturdido.

Se sentía sumergida en agua, en una muy gélida y dolorosa agua, que la cortaba al más mínimo movimiento. Agua que en verdad era vidrio y en el cual se encontraba acostada, como sabría después de recuperar la conciencia.

El recordar el agua le hizo ver todo de un azul marino, y aquellas borrosas imágenes de sombras moviéndose en un frenético vaivén, haz de luz rebotando entre las paredes, que con esfuerzo lograba dilucidar en su apenas consciente mirada, se convirtieron en nada más que recuerdos, recuerdos de una mente que se pierde, que se ahoga en el profundo mar.

Sí, su mente se rendía, pero su cuerpo seguía luchando, revolcándose entre aquellos vidrios, sin ya dolor alguno. Por suerte logro con sus torpes y temblorosas manos alcanzar algo, suave y cálido, que la atrajo nuevamente a la realidad.

Nunca podría confundir a aquella suave piel de cachorrito, la cual había disfrutado entre sus dedos desde el primer día que lo sostuvo entre sus brazos. Granny había logrado arrastrarse y llegar dónde Salt.

Siempre lo había protegido. Ningún daño nunca había logrado alcanzarlo, pero como por azares del destino ahora se encontraba indefenso, incluso más que ella, ante un peligro desconocido y una terrible perturbación que lo quebrantaba también por dentro.

Los zumbidos en sus oídos desaparecieron, y dieron paso al destrozo de muebles, libros, vasijas y todo lo que estuviera en la habitación, junto con el sonido del aire cortándose por los rápidos movimientos de los contrincantes. Había dos personas ahí, luchando, sin saber por qué ni cuánto tiempo llevaban ahí, pero nada podía importarle menos, su único objetivo era proteger a su amigo.

-¿Qué es lo que sucedió? ¿Qué fue lo que te hizo tanto daño?- sollozó al recostarse sobre su torso con lágrimas nuevamente escapando de sus ojos.

De pronto, el silencio se hizo presente, y pudo vislumbrar como una negra figura se le acercaba.

-¿Estás bien, Princesa?-

Esta historia tiene sus inicios en el mismo principio del tiempo…-Bunnymund se disponía a relatar la historia al más joven, cuando un estrepitoso estallido y un gran golpe lo detuvo.

Como petrificados, ambos guardianes se congelaron por unos segundos, anonadados. Pero los estruendos que siguieron al primero les hizo levantar y salir corriendo enseguida hacia donde provenían, estaban asustados, jurarían que los sonidos venían desde el salón/ estudio, y el que estos se hicieran cada vez más violentos los ponía más nerviosos.

-¡Granny!- Gritaron encolerizados

Con el silencio entre agitadas respiraciones, el tiempo pareció detenerse. Minutos que a Granny se le antojaron a horas con la sombra frente a ellos, inmóvil.

De repente, aquella oscuridad hizo ademán de tocar al perro, mostrándose su mano en el limitado campo de visión de la Cupido. Pero en un desesperado intento de protegerlo gasto sus últimas fuerzas y estrujo al perro entre sus brazos.

-¡No lo toques!- Gritó con la voz quebrada.

La morena apenas respiraba, no podía si quiera elevar la cabeza y ver al ser frente a sí, pero tenía muy bien aferrado a Salt contra su pecho, con su cabeza recostada en su busto y su tronco contra su torso, erguido por una muy tiritona mano. Abría los ojos con mucha dificultad, pero no se permitía a ella misma si quiera pestañar, tenía que recobrar el total de su visión, rápido.

-Vamos, recobra el aliento primero, niña. No puedes lanzarte y proteger al perro cuando ni siquiera te puedes proteger a ti misma, es un acto bastante deliberado, tonto e indigno de un espíritu tan respetado como lo eres tú. Estoy seguro de que aún se te nubla la vista y no me has podido ver. Los ojos huevo frito no son por nada-

La voz, aunque que le era familiar estaba segura que la había escuchado en un tono y en una situación totalmente distinta, era suave y entonada, pero oscura y muy profunda, con un desequilibrio que la hacía divertida. Pero lo más importante, era que no tenía ni un rastro de amenaza, a pesar de que sus palabras hayan sido toscas y maleducadas. Esto causo en Granny un primitivo alivio.

Tranquila, se dio el tiempo de respirar bien y cerró los ojos, los dejo descansar unos momentos, nada cambió a su alrededor, no se movió ni un alma, la sombra no hizo nada tampoco, y cuando los abrió (Con un poco de miedo por lo que se encontraría) miro directamente hacia arriba.

Allí, unos penetrantes luceros negros la recibieron, hundiéndola por unos segundos en la oscuridad.

-¡Pitch!- vociferó

Un tintineo la hizo desconcentrar y al desviar su mirada hacia el lado vio enseguida a Sandy. Su rostro un tanto culpable fue lo último que observo antes de caer en sus brazos.

-¡Mierda! ¡No recuerdo cómo llegamos aquí! ¿Hacia dónde mierda quedaba el salón/ estudio de norte?- Blasfemó Bunnymund iracundo, luego de una interminable carrera junto al espíritu de la nieve, que no los llevo a ningún lado.

-Maldición…- murmuro Jack impotente y fúrico, apretando sus cabellos y colocando la cabeza entre las rodillas en el aire.

-A ver, relájate Frostbite. Si no pensamos con la cabeza fría jamás podremos salir de este laberinto- trato de hablar Aster como el adulto que era.

- Dímelo a mí…-bufó irónico el más joven- y a propósito ¿Desde cuándo esto es un laberinto? Hemos estado corriendo desde hace ya media hora en línea recta-

-¡Desde que me arrancaría mi peluda cola si no estuviera seguro que ese farol es el mismo que vimos hace 5 pasillos atrás!– exclamó dando un salto exasperado a punto de arrancarse también las orejas de tanto que se las jalaba.

-Canguro, todos los faroles son los mismos- Y le apunto a 3 faroles exactamente iguales en la pared de enfrente.

-Cállate Frostbite, Cállate- amenazó totalmente avergonzado. Jack reiría con muchas más ganas si no estuviera preocupado por la Cupido y ese tan fastidioso perro.

Aster pensaba lo mismo, no era el momento de enfadarse por tonterías ni de jugar. Puede que todo lo que escucharon haya sido un montón de libros que se cayeron o Granny rompió una ventana de casualidad, tal vez Norte ya había llegado y estaban bien, pero aún así, algo en sí mismo le decía no le dejaba tranquilo. Algo ocurría, sentía un mal augurio y no era nada bueno, él no era de equivocarse cuando se trataba de instinto, sólo tenían que llegar rápido.

Un tintineo los saco a ambos de sus cavilaciones, y pronto ambos posaron sus miradas en un regordete pero aparentemente nervioso duende dorado.

-¡Sandy!- clamaron ambos con cierta alegría, pero por sobre todo alivio. El duende correspondió con un titubeante gesto de mano.

-"¿Qué haces aquí?"- quisieron preguntar ambos guardianes, pero era mejor salir rápido de ahí, antes de que se volvieran locos.

-Sácanos de aquí, amigo. Algo muy malo está sucediendo- propuso Bunny mientras se le acercaba saltando a Sandy y posaba una de sus patas en su hombro.

El guardián enseguida asintió y se dispuso a llevarlos por el camino correcto, que al final era girar dos veces hacía la derecha (por pasillos que ellos no habían visto) y luego caminar recto.

Mientras dos de los guardianes volaban y uno corría, Sandy se dispuso a preguntar qué sucedía.

-Escuchamos grandes estruendos de lo que creemos es el salón/ estudio de Norte. Granny se encuentra allí junto a Salt, creemos que algo les ha sucedido- Explico el Pooka un poco entrecortado por saltar y correr al mismo tiempo.

-"Pero si acabo de estar ahí"- replico el guardián de los sueños- "Y tanto Granny como Salt estaban durmiendo en el sofá"-

- ¡¿Cómo?!- proliferaron ambos guardianes.

Se detuvieron en seco, tanto por la sorpresa como porque ya habían llegado, se encontraban en el umbral del Salón/estudio.

En cuanto Bunny y Jack observaron el cuarto se dieron cuenta que todo estaba en orden, todo tal cual estaba antes de que se fueran, con la diferencia de, tal cual había dicho el rey de los sueños Salt y Granny estaban durmiendo juntos en uno de los sillones.

-¿Pero qué…?- escupió el Pooka, no podían ser todas alucinaciones suyas

-¿Y los estruendos? ¿Y las cosas cayéndose y quebrándose? ¡Sandy! ¡De verdad nosotros escuchamos como el apocalipsis se desarrollaba aquí! – reclamó sin poder creérselo Jack, mientras apuntaba atónito a todo lo que era la habitación. El guardián de los sueños sólo elevó los hombros.

-Sandy… ¿Qué son todos estas heridas en el cuerpo de Granny?- el aludido pegó un respingo, y se acerco rápidamente al Pooka que inspeccionaba el cuerpo de la morena.- No recuerdo que tuviera tantos moretones en las piernas, ni en la cara…-

Curioso, Jack también se acercó, y pudo confirmar lo dicho por el guardián de la esperanza. Granny estaba cubierta de hematomas muy feos y grandes, seis en las piernas, y dos que le cubrían casi toda la parte derecha del rostro: uno en la comisura de los labios y otro en el pómulo.

Aunque eso no descartaba que se le pudieran haber formado durante el tiempo que estuvieron afuera, de todas maneras, la pelea con Salt fue bastante fuerte. Y esa fue exactamente la excusa que dio el guardián de los sueños.

-Espera…- replicó Aster- ¿Y Cómo es que sabes lo sucedido con Salt?-

-"Ella me lo contó antes de que la obligara a dormir"- expuso rápidamente – "tenía que descansar"- manifestó con sus símbolos.

Bunny miro a la chica, y al ver como una figura de ella jugando con el perro cuando era cachorrito se formaba con la arena no pudo más que sonreír y aceptar lo que le había dicho su compañero.

-Tienes razón- Dijo antes de alejarse de ambos. No estaba totalmente convencido pero obviaría sus dudas por ahora, había cosas mucho más importantes las cuales resolver.

-"Odio la tele…y más la odio encendida…."-

-"¿Por qué? Encuentro que es un buen invento de los humanos"-

-"Es una caja vacía, que no hace más que mostrarte cosas vacías… es tan pública, tan deformable y tan poco única que no hace más que convertir a la gente que la ve en uno más del montón, uno entre millones. Y los niños, los niños la ven… y luego tienen miedo de ser lo especiales que son… Odio la tele… no sabes cuánto odio la tele…"-

-"Creo que lo que odias es la publicidad y los canales nacionales ¿Qué es lo que te pasa? Te ves muy triste y enojada hoy, rara combinación"-

-"No estoy enojada, es sólo que… me siento enojada…."-

-"¿No es lo mismo?"-

-No, no lo es... estar enojada tiene un solo punto de enojo, una persona, una situación, en cambio el sentirme enojada…. hace que todo me saque de mis casillas y me haga sentir impotente por no poder hacer nada al respecto… yo no quiero disculpas…tampoco quiero seguir aguantando más….Yo sólo… yo sólo….- Granny estallo en llanto

-¡Granny! ¿Qué te pasa? No llores… por favor no llores… ¿Peleaste con Salt? ¿Qué paso?- pero no pudo calmar si quiera un poco a la morena, es más, ni la misma Granny podía controlarse.

Soñé con aquel caluroso día de verano, en el que sentados desde una baranda con Aste,r veíamos la televisión de la sala de unas de las casas de los suburbios de . La típica familia ejemplar: dos padres, tres pequeños, todos felices alrededor de la caja vacía.

Yo casi nunca veía televisión, y es que siendo Cupido el tiempo no te da para esa clase de cosas. Pero no por ello me moles taba el que los demás la vieran (por lo menos no al punto de querer llorar) es sólo que era uno de esos días, extraños días, en que los cables se te cruzan y no te sientes tú misma.

Siendo una guardiana mi vida nunca fue muy complicada, no más allá de tener uno que otro día malo en el trabajo, pero como dije, en estos extraños días sientes miles de cosas sobre ti: Penas, dolores, gritos, rabias, cosas que hubieras deseado no hacer, cosas que hubieras deseado hacer, reprimendas, lloros. Miles de cosas que exponer, de las cuales liberarte pero… que nunca has vivido, son todas memorias de una vida pasada, que como bien dice, ya pasó… y no puedes volver a vivir… no puedes rebobinar, no puedes ir al pasado y borras todos aquellos amargos y dolorosos recuerdos.

Sentí asco, mucho asco… de mí misma, de mi yo del pasado y de todas las personas que en esos tiempo me rodearon…fui débil… era la primera vez que me pasaba y no hice más que largarme a llorar, alterando al pobre Bunnymund a mi lado.

-Bunny…- fue lo primero que musite al despertar. Mi garganta estaba seca y rasposa, mi cuerpo dolía horrores, como si una baca hubiera bailado sobre mí- Bunny…- volví a musitar en un patético intento de levantarme, le vi en la entrada de la sala hablando con Jack, escuche algo así como "¿Estamos locos"-

-¡Granny!- grito al verme y se me acercó rápidamente. Sandy se encontraba ya junto a mí

-¿Qué paso? ¿Dónde estoy?- pregunte tan débil y abatida, que la luz del candelabro sobre mi me cegaba y me hacía entrecerrar los ojos

-En el taller de Norte y no sé qué sucedió, por lo menos no después de que nos fuimos- respondió mirando "disimuladamente" a Sandy

La perturbación de Sandy era más que obvia: ocultaba algo, y ella tenía más que claro lo que era: Que Pitch había estado ahí. Recordó el momento en que bendijo su relación, en parte se arrepentía, tal vez estaba alentando al rey de los sueños ha acercarse más al abismo, pero por otro lado, aquella complicada "relación" le había salvado la vida, no diría nada.

-Siento mucho dolor…- me quejé removiéndome un poco en el sillón, estaba algo apretada, Salt se encontraba junto a mí- Sera mejor que haga a este nene pequeño- y lo volví cachorrito- Bunny, algo estuvo aquí, sólo que pronto se fue y no dejo evidencias, pero me atacó y creo que se llevo algo muy importante…-

-¡¿Cómo?!-chilló alterado el Pooka- ¡¿Quién?! ¡¿Cómo?! ¡¿Qué se llevaron?!-

-Relájate- trate de calmarlo mirándolo directamente a los ojos- Sera mejor que enciendas la alarma y llames a todos, y nosotros preparémonos, haremos una entrega a domicilio- soltó maliciosa

El conejo se calmó, sonrió pícaro y mirando al guardián de la diversión pronuncio:

-Jack…-

-Con mucho gusto- respondió en tanto encendía la aurora boreal

-Alguien me puede decir ¿Dónde Diablos ha estado durante todo este tiempo Norte?- escupió enfadado Bunny

-Ya te dije, dijo que ayudaría a Tooth con algunas cosas- respondió con una leve risa libidinosa mientras que con dificultad se sentaba en el sillón, Jack ayudándole y Salt en su regazo.

-¿Por qué la risa?- preguntó escéptico Aster

-Por nada…- Respondió traviesa para luego mirar rápidamente a Jack, el muchacho apartó su mirada- "No sé por qué siento que hoy es el día de lanzar "palos*"- pensó divertida para sus adentros

-¿Ahora me puedes decir que es lo que está sucediendo? ¿Qué fue lo que se robaron? O más importante ¿Quién te atacó?- interrogó perdiendo poco a poco la paciencia por la intriga.

-Primero que nada…- interrumpió adolorida- ¿Alguno de ustedes sabe hacer pociones de curación? ¿Algo así como esos "revivir" que salen en el juego de Pokémon?-

-¡Já! Hoy andas muy chistosa ¿Verdad? ¡Sabes que soy el único que sabe cómo hacer esas cosas! ¡Mierda!- Bramó colérico. Pateando el suelo se dirigió a la cocina de Norte.

-Jack, ve con él- lo que sonó como una sugerencia era más bien una orden, el hada necesitaba quedarse a solas con el duende, necesitaba también necesitaba algunas respuestas.

Ya solos en la habitación, Granny dio media vuelta en el sillón y se quedó mirando al rey de los sueños con una cara de: "vamos, quiero oírte" pero no lo dejo si quiera explicar.

-¿Quién me atacó?-

Sobre la cabeza de Sandman se creó la irreal forma de un hombre con grandes alas y cuernos de carnero.

-Un íncubo*- se escapó de la anonadada boca de Granny

-¿Y quién me salvó?- cuestionó con la voz quebrada

-"Pitch"- respondió formando su silueta sobre su cabeza

- Eso no me sorprende…¡Lo que me sorprende es que lo hayas traído aquí!- le gritó iracunda, parándose sobre el sillón e inclinándose hacia el duende

Más que nervioso, Sandy trató de dar una explicación lo más rápido posible, creando en la morena una insólita sensación.

-¿Él tenía que decirme algo?-

-"Por qué yo no tengo el corazón para decírtelo"- explico – "Y tampoco entiendo todo a la perfección"-

-¿Y qué tenía que decirme?-

-Qué a Salt lo ha visto un niño…- una voz ajena irrumpió en la habitación desde la oscuridad, el señor de las pesadillas jamás se había ido.

Desde siempre, el único amor por el cual entregaba la vida, ya que para ella era el amor en su materia prima , el más puro y fuerte, siendo este incluso el que aún la mantenía de pie luchando a pesar de todas atrocidades y las decadencias que existen en esta tierra, era el amor de madre.

Y ahora se daba cuenta, de que también era el más doloroso y dañino que puede haber cuando es destruido, cuando es violado. Y es que te deja débil e indefenso, impotente e inservible.

Granny estaba pasando por todo eso, y es que en ese momento, a quien ahora se daba cuenta consideraba su hijo, había sido corrompido, había tenido un frontal encuentro con lo que su propio poder causaba y en su lugar, ni siquiera ella podría reponerse.

-¡Oh, vamos! ¡Tú te encuentras siempre con mujeres que matan a familias enteras "supuestamente" por amor, incontrolables celópatas que le hacen la vida un infierno a quienes alguna vez amaron, hombres y mujeres que matan a sus propios hijos cuando deberían amarlos y miles de etcéteras más! ¡No es para tanto! ¡Lo que este felpudo está viviendo no es nada!- daba su terriblemente fuera de lugar discurso Pitch, galardonándose por todo la sala.

-¡Cállate! ¡Cállate de una maldita vez! ¡Todo esto es culpa tuya y de todo tu maldito y asqueroso sequito de monstruos! ¡Que no hacen más que hacer más triste la vida de los humanos! ¡Qué no quieren más que destruir todo a penas tocan para destruirse a ellos mismos! ¡Si tú quieres morir….Pues hazlo sólo! ¡Deja de dañar a la gente, deja de dañar a los niños! ¡Deja de dañar a Salt!- clamó a punto de reventar a sus cuerdas vocales, frente a frente con Pitch, sin ningún miedo. Olvidando el dolor de su cuerpo, olvidando todo…y concentrándose sólo en la rabia y en el dolor.

-¡No es mi culpa que esa asquerosa raza que ustedes tanto protegen viole niños!- bramó igual de fúrico Pitch, encarándola - Y si mal no recuerdo, tú "amiguito" es parte de este "sequito de monstruos"-

-¡Sandy, Granny! – escucharon gritar a Norte mientras entraba exaltado. Pitch desapareció como la neblina, y en el escenario sólo se encontraban una sollozante Granny y un incrédulo Sandy.

En la habitación del mundo, se encontraban los 5 guardianes más Cupido con Salt entre sus brazos. Había dejado de llorar, se había tomado la pócima y ahora se disponía a contarles el problema, y enseguida su plan para solucionarlo.

-Ha Salt lo ha visto un niño…- soltó cortante. Los guardianes quisieron replicar, preguntar qué significaba, mostrar su rabia ante el hecho…Pero la actitud de Granny no daba cabida a ello, de los ojos de Tooth cayeron lágrimas, y nadie más confundido que Jack- lo que significa que un pequeño, uno de los que ustedes tanto se empeñan en proteger conoce lo que es la lujuria, y por lo tanto, da a entender…que ha sido violado…- Ahora sí lo entendía todo, su corazón y su mente colapsaron, su respiración se agito y cerró los ojos fuertemente gimiendo. Bunnymund se le acercó y lo rodeo con uno de sus brazos.

-¿Qué debemos hacer Granny?- habló serio y taciturno Norte. Manteniendo su postura como el líder de los guardianes

-Iremos a ver a ese niño, todos juntos podemos salvarlo de ese infierno, sólo necesito que Tooth me muestre los últimos recuerdos de Salt con sus poderes- habló con su última frase dirigiéndose a Tooth.

-No hay ningún problema- aceptó valerosa.

-¿Y qué sucederá con quien te ataco?- preguntó Bunnymund, los dos guardianes que no estaban enterados de ellos quedaron estupefactos.

-Fue un íncubo, un subordinado de Salt que se amotino al verlo indefenso, el maldito no logró matarlo pero si se robo su pincel, su arma... luego de salvar al niño iremos a buscarlo. No dejare que ningún asqueroso demonio se salga con la suya- dijo con violencia salpicada en cada una de sus palabras.

-Ni yo…- habló Jack- Manos a la obra

*Con palos me refiero a lanzar indirectas

*Es un demonio con la apariencia de un hombre, que se posa sobre durmientes señoritas para tener relaciones sexuales con ellas, sus razones son muchas, pero generalmente es para robarles la energía, enfermarlas y llevarlas a la muerte.