Disclaimer: los personajes no me pertenecen, son creaciones de masashi kishimoto.

Hola, como dije en un aviso en el fic, comencé a editarlo porque la calidad no me convencia y no me sentía inspirada para continuar.

Podrán notar a continuación que incluso cambie el estilo de narración y está en tercera persona, de un momento acá se me ha vuelto mas agradable y espero tambien sea de su agrado.

Aviso: si es la primera vez que entras en este fic, ten en cuenta que esta en proceso de edición por lo que desde el cap 2 en adelante los capitulos no tienen el mismo formato y narración y, por qué no decirlo, la misma calidad, así que está bajo tu propia responsabilidad seguir leyendo o esperar a la edicion de los siguientes caps.


Tú, de nuevo.

Apartado es, el cantar, de las olas en el mar
Ahí se va, mi valor…
Estoy conteniendo las ganas de amar

Si mis sentimientos son un girasol
A quién tanto brilla no diré adiós
Sentimos el dolor, cuando estamos los dos
tan cerca sin besarnos

Los destellos de ese cielo azul serán
Reflejados en estas lágrimas en par
Hay mil cosas que, ya te quiero contar
Yo te lo recordaré, te lo haré saber
Esperando aquí por ti estoy

Frente a él las piernas le temblaban, el calor la sofocaba y la sangre le trepaba por los capilares hacia el rostro.

Hinata pensó que había perdido la voz, se había quedado muda, mas ella misma se sorprendió al escuchar su propia voz romper el silencio.

—Sasuke-kun… —y aunque su voz sonó ridículamente patosa, se dijo a sí misma que al menos podía hacerlo.

Se declararía a Sasuke Uchiha, ahí, justó ahí, en los pasillos de la escuela junto a la escalera, no moriría en silencio y como una cobarde.

Pasara lo que pasara. Respondiera lo que le respondiera.

—¿Qué es eso tan importante que debes decirme? —inquirió Sasuke, con tono de mortal aburrimiento, pero la chica no pareció afectada por eso, conocía al joven y sabía que ese era su actuar cotidiano.—, si es sobre el club de ciencias sabes muy bien que yo ya no…

—¡Te quiero Sa-sasuke! —lo soltó de sopetón, las palabras escaparon de su garganta tan de pronto que incluso olvidó los honoríficos.

Sasuke pestañeó una vez. —Yo también te… estimo mucho, Hinata.

El corazón le palpitó desenfrenadamente en el pecho. —¡No! —chilló con más pánico del que quería —, yo te quiero como cuando una chica y-y… un chico… Estoy enamorada de ti…

Silencio.

Sasuke la observó intensamente, con esos ojos como el ébano, que mucho hacían sentir pero nada concreto decían. Hinata se sentía desfallecer, ahí donde los ojos del Uchiha se posaban en su rostro le quemaban.

Debía suponerlo, una reacción así, después de todo, para todas las chicas Sasuke Uchiha era inalcanzable, y probablemente ella no haría la excepción.

Oh what a shame.

—Lo siento, Hinata —Sasuke habló con voz suave pero aún así la joven se sobresaltó, no esperaba que él le dijera algo más, pues por lo común, cada vez que una chica se le declaraba él la ignoraba magistralmente. Quizás la diferencia radicaba en la profunda amistad que ellos habían desarrollado y por lo mismo no quería herirla. —. No soy la persona para ti.

Y aún frente a sus palabras gentiles Hinata se sintió terriblemente herida. Pero tonta de ella, todo era su culpa después de todo, no podía obligar a Sasuke a quererla y eso lo sabía muy bien. Además él era su amigo, pero entonces ¿Por qué se había atrevido decirle eso?...Pues Sasuke se iría en una semana del instituto, Hinata en cambio aún debía cursar tres años más antes de graduarse, el Uchiha se iría a la mejor universidad del país… probablemente no se volverían a ver en sus vidas, y aquel momento corroboraba su teoría.

Mentiría si no dijera que guardaba esperanzas de que Sasuke le correspondiera, después de todo se habían vuelto muy cercanos, muy buenos amigos, pero al parecer los sentimientos que él sentía por ella no pasaban mas allá de los fraternales.

Tonta, tonta, tonta. Había caído como una mosca en sus encantos, quizás no por su atractivo físico como la mayoría de las muchachas que profesaban su amor por él, pero lo había hecho y era una tonta por eso. El que se hubiese enamorado de la persona que era Sasuke Uchiha y no de la imagen de chico malo y atractivo que proyectaba, no la hacía diferente de las demás, después de todo.

Desde que lo conoció supo que eso pasaría, Sasuke era brillante, justo y compartían intereses, lo cual los llevaba a pasar la mayoría del tiempo juntos, momentos agradables y conversaciones profundas, ambos amaban las ciencias y tenían un sueño, una meta que compartía tantos puntos iguales que cuando Hinata se enteró no pudo evitar sentir ese cálido sentimiento hacia el Uchiha. Se enamoró de él y no pudo evitarlo.

No supo como ni cuando, pero los brazos del chico estaban rodeándola de un momento a otro ¿No debería él haberse ido después de su rechazo? Escuchaba su voz ronca musitar una y otra vez disculpas junto a su oído. Hinata no supo que hacer, sus brazos se mantuvieron estáticos a su lado pero su corazón latía desbocadamente, se permitió disfrutar del calor que el cuerpo masculino emanaba, su cabello azabache cosquilleándole sobre el rostro y el ardiente contacto de su frente contra su mentón.

Cuando finalmente se separaron ninguno dijo nada, esta vez él si se marcho y no volteó para verla por última vez.

Hinata suspiró, pensó que quizás él no era la persona para ella.

.

.

.

Pasaría noches en vela cavilando sus sentimientos, dándoles peso y tratando de negarlos. En algún momento dudaría sobre si lo que sintió por Sasuke era amor o solo una tontería de niña. Pasarían tres años antes de que pudiera verlo de nuevo y se enfrentaría a la incógnita que durmió en su subconsciente y corazón durante tanto tiempo ¿Seguía amando a Sasuke Uchiha?

.

.

.

La joven de exótico cabello rosa dio un ágil giro en medio de la sala de estar, llena de entusiasmo y alegría.

—Hinata, por favor —suplicó esta, haciendo un puchero —, dejadme la decoración a mí.

La aludida sonrió cálidamente observando a su amiga.

—Está bien Sakura-san —aceptó —, pero por favor sé moderada con el color rosa.

Sakura le enseñó la lengua en un gesto simpático e infantil, para luego acercarse a ella y abrazarla con fraternidad. Al instante siguiente estaba corriendo las cortinas del gran ventanal que daba al balcón del apartamento, sus ojos verdes brillaron entusiasmados.

—¡Este es el comienzo de una nueva etapa en nuestras vidas, Hinata! —exclamó la ojiverde —¡a disfrutarlo!

Hinata rió y se acercó hacia ella y juntas disfrutaron de la vista que su nueva residencia les daba. Los rascacielos de Konoha se elevaban y recortaban en el cielo azul y despejado, las calles se distinguían pequeñas, al igual que los autos que viajaban a través de ellas, y repartidas como un puñados de puntos verdes se veían los parques y áreas verdes de la gran capital.

Se trataba de nada más y nada menos que el primer año universitario de Hinata y Sakura, ambas habían ingresado a la Universidad de Konoha, la capital del país del fuego, pero a diferencia de Sakura que había optado por matricularse en la carrera de medicina, Hinata había decidido seguir sus sueños e ingresar a la carrera de ciencias. Hiashi Hyuga tuvo el gesto –como todo padre protector –de comprar un departamento en una zona cercana a la Universidad para que su hija mayor pudiera vivir los próximos 4 años que duraba su carrera, Hinata había invitado a Sakura, su mejor amiga, para que la acompañara en esa aventura que significaba la vida universitaria, y aunque se sentía un poco decepcionada de no poder haber vivido en los campus que la universidad ofrecía, como la mayoría de los alumnos, se sentía tranquila de poder convivir con una persona de confianza.

Habiendo sido una niña siempre sobreprotegida, Hinata no podía negar que se sentía ansiosa de comenzar ese nuevo estilo de vida pero también muy nerviosa, los rumores decían –y fuentes confiables como Neji, que llevaba 3 años estudiando en aquella universidad –que la vida de los universitarios podía resultar divertida y muchas veces rallando en lo frenético, las fiestas eran excéntricas, siempre llenas de alcohol y gente desinhibida, Neji le había dicho que si no sabía controlarse a sí misma probablemente se perdería en la bohemia. La Hyuga se sonrojó de solo pensarlo, nunca fue muy asidua a las fiestas y al alcohol, de hecho jamás había asistido a una fiesta de ese tipo, sin embargo no era porque las clasificara como endemoniadas o algo por el estilo, su padre simplemente jamás le había dado su consentimiento para aquello. Pero ahora su padre no esta estaba ¿no? Y… bien, como buena conocedora y practicante del método científico, sabía que la experimentación y observación eran la clave para muchas cosas en la vida, incluyendo formar un criterio.

Quería madurar, y para eso necesitaba conocer la vida real.

Sakura, quién había estado explorando el apartamento, apareció sacándole de sus cavilaciones. Se sentó sobre una caja del equipaje.

—¿A qué hora llegará Neji-san para ayudarnos a desempacar? —le preguntó —, y también dar eso del tour por la universidad…

Hinata fijó su opalina vista sobre su reloj de pulsera. —Hmm… ya debería e-

La puerta fue tocada y ambas chicas se observaron por un segundo. —Debe ser él —comentó la Hyuga.

Un segundo después, Sakura estaba corriendo con entusiasmo hacia la puerta, proclamando que ella abriría. Hinata sonrió con ternura y se levantó en cuanto escuchó la puerta abriéndose, mas al notar el cambio de expresión en el rostro de Sakura, se acercó con rapidez.

—¿Buscas a alguien en especial? —inquirió ella, a la persona que supuestamente era Neji.

Pero no era Neji.

—¡Hola, soy su vecino! —Hinata solo pudo escuchar la enérgica voz de un muchacho —¡vine a darles la bienvenida al edificio, el más juvenil de todo Konoha!

Sakura lo miró por un instante, algo estupefacta frente a tanto entusiasmo. —Ah.. Bueno, yo soy Haruno Sakura y ella —apuntó a Hinata que se escondía algo tímida tras su amiga —es Hyuga Hinata.

—Mu-mucho gusto —musitó con un hilo de voz.

Dios, le costaba mucho relacionarse con hombres desconocidos.

—Soy Rock Lee, su vecino de al lado —saludó alegremente el muchacho, la Hyuga pudo observar las espesas y gruesas cejas alzándose en su rostro y pensó que jamás había visto algo así en su vida. —. Llegué el día de ayer para asistir a la universidad de Konoha.

Sakura exclamó con mucho ánimos, ella era muy carismática con las personas. —¡Nosotras también!

—¡Genial! ¡Disfrutaremos de nuestra ardiente juventud juntos!

Un minuto después su particular vecino estaba sentado sobre el sofá de la sala como si se hubiese tratado de un amigo de toda la vida. Hinata se dio cuenta que pese a su particular apariencia –grandes cejas y un corte de cabello muy pasado de moda –era una persona entusiasta y cálida que podía conectar perfectamente con todo el mundo. Aquello le hizo sonreír.

—¿Qué estudias tú Hinata-san? —le preguntó él.

—Ci-ciencias, estudio ciencias —le respondió, sintiéndose orgullosa.

—¡Entonces seremos compañeros! —exclamó Lee, demasiado fuerte.

—¡Oh eso es genial! —Sakura secundó.

—Si.

—¿Y ya haz leído la lista de matriculados? Apenas hay dos mujeres en primer año. —el inocente comentario de Rock Lee dejó a Hinata en estado de shock.

¿Apenas dos mujeres? ¿Estaría rodeada de hombres? Bien… hace mucho tiempo que había logrado superar –bueno, quizás no del todo –su timidez extrema, pero sabía perfectamente que tratar con chicos no era su fuerte, ellos siempre eran muy agresivos, hoscos y ella se sentía bastante cohibida frente a ese tipo de comportamientos.

Sakura que al parecer se percató de su expresión de terror, le tocó el hombro en señal de apoyo. —No es tan malo, los chicos universitarios no son unos idiotas como en el instituto. —Hinata intentó sonreír a su amiga —, con suerte muchos chicos serán tan agradables como Rock Lee.

Hinata sonrió, eso parecía una luz de esperanza en toda la situación, Lee no parecía agresivo ni demasiado hosco, quizás un poco entusiasta… ¿Pero un salón lleno de muchachos con un gran espíritu juvenil ardiendo?... prefirió no pensar en aquello.

.

.

.

Marcaban las seis de la tarde cuando Neji Hyuga llegó al nuevo apartamento de su prima Hinata.

Mientras Sakura seguía platicando con el vecino, Hinata había comenzado a desempacar la mayoría de sus cosas personales y acomodarlas en su habitación.

Hinata se encontraba en un dilema sobre donde acomodar la mayoría de sus peluches de felpa cuando el timbre sonó. Pudo escuchar como Sakura abría la puerta y saludaba a su primo.

—Neji-san, llegas muy tarde, ya casi hemos desempacado la mayoría de cosas —escuchó la voz de su amiga y sonrió al reconocer su siempre temperamental ánimo.

—Lo siento mucho, me había surgido un percance ¿Dónde esta mi prima? —pudo escuchar la serena voz de su primo, luego un instante de silencio en el que la puerta se cerró y adivinó que Neji había entrado —¿Habeís traído chicos al departamento? —agregó de inmediato.

—¡Mucho gusto, soy Rock Lee!

—Y yo soy Neji Hyuga ¿Por qué hay hombres en el apartamento? Hiashi jamás aprobaría esto.

—No pienses demás —exclamó Sakura apresuradamente —se trata del vecino, vino para ayudarnos.

Un instante después Sakura estaba de pie en el umbral del dormitorio de Hinata, un leve rubor natural se extendía en sus mejillas, la Hyuga quiso sonreír al contemplar eso, para nadie era un misterio la atracción que su amiga sentía por su primo desde al menos los 12 años.

—Ve a saludar a tu primo, no quiero que termine golpeando al pobre de Lee-san. —hizo una pausa para mirar los peluches que se apilaban en la caja, llenándola —, no puedo creer que traigas todo eso.

Pudo divisar a su primo sentado sobre una de las cajas que aún no vaciaban, Neji era alto y guardaba mucho parecido con su prima, el cabello largo y lacio que ataba en una coleta baja –aunque el pelo de Neji era más bien castaño –, la piel blanca como la porcelana y aquellos ojos blanquecinos, que justo en ese momento se dirigían con odio hacia Rock Lee, quien por cierto no parecía darse por entendido.

—Niisan… —logró decir Hinata, antes de que su primo se levantara de golpe y se dirigiera hacia ella. —¿Qué está haciendo este hombre en su apartamento? Esto es totalmente inapropiado.

—Neji-san —intervinó Sakura, tratando de calmar la situación —, es solo un amigo…

Hinata miró a su primo con atención, siempre tan serio y centrado, pero que sin embargo se transformaba por completo cuando de sobreprotegerla se trataba. No pudo evitar comenzar a reír, Neji podía ser muy anticuado.

Su primo suspiró aceptando su derrota, aunque no parecía demasiado convencido.

El resto de la tarde la pasaron conversando sobre sus preparaciones para el primer día de Universidad, incluyendo a Rock Lee.

.

.

.

Sasuke Uchiha observó el mar de estudiantes que se aglomeraban fuera de la facultad de ciencias, eran muchos y la mayoría hombres. No se atrevía a salir, no porque se sintiera intimidado, eso para nada, pero todo sería realmente molesto ¿Por qué tenía que haber tomado aceptado ser el ayudante de una de las clases? Es cierto, la paga era buena y él necesitaba el dinero, pero al ver a todos esos novatos sentía ganas de mandarlo todo a la mierda y seguir enfocado en sus propios estudios.

Todos los alumnos estaban divididos en grupos, él se encargaría del grupo B. Justo fuera del edificio se encontraba un tablero con la lista de alumnos y a que grupo pertenecían, realmente esperaba que todos se hubiesen fijado en el detalle, no se sentía de humor para tratar con novatos distraídos.

—Sasuke-kun —escuchó la voz de su maestro detrás de él, pronto sintió como se posicionaba a su lado y observaba el mismo espectáculo de alumnos nuevos a través de los cristales. —¿Por qué no vas por tu grupo?

—Hn… —A regañadientes dio la vuelta y se dirigió a hacer su tarea.

Bueno, al menos no eran un montón de fangirls.

¿Pero qué era peor que un montón de novatos completamente despistados el primer día de clases? Pues un montón de novatos despistados y hormonales. No paraba de escuchar los murmullos de los jóvenes que profesaban la presencia de apenas dos féminas en su generación ¿Y Qué? Pensó Sasuke, en su propia generación solo estaba Tenten y nadie se había vuelto loco ¿O si? Bueno, al menos él no. Definitivamente debían madurar, que estaban ahí para estudiar ¿no?

—Grupo B, por acá —alzó su voz por encima de la multitud, dándole un tono imperativo y casi autoritario. Un montón de chicos respondieron al llamado acercándose al Uchiha.

Un poco más allá Tenten Ama, una chica de cabello castaño y recogido en una trenza, llamaba a su vez a los nuevos estudiantes que pertenecían a su grupo.

El Uchiha esperó por un momento mientras veía a todos reunirse cerca de él, cuando el flujo de estudiantes pareció detenerse, hizo un ademán con la mano para que comenzaran a caminar en la dirección que él les indicaba. Por su parte, él se quedo atrás a la espera de posibles rezagados, examinó su grupo con ojos aburridos, pudo divisar una cabellera pelirroja y muy bien cuidada, una chica rodeada de hombres, "genial" pensó sarcásticamente "espero que no intenten flirtear con ella mientras doy mi clase".

El sacrificio era necesario, lamentablemente, su madre no tenía suficiente dinero para costear todos los gastos de la universidad, y su trabajo veraniego no estaba alcanzando tampoco, necesitaba un ingreso para capear las necesidades que surgían en los semestres de estudio, y Kami-sama sabía que tratar con estudiantes nuevos era una de las ideas mas molestas en las que podía pensar, signo de que realmente estaba en problemas.

De pronto una suave y casi imperceptible voz lo sacó de su ensimismamiento.

—¿Di-disculpe? —Sasuke se dio la vuelta para encarar a la chica que lo acababa de llamar —¿Dónde voy si pertenezco al grupo B…?

Quiso chasquear la lengua por lo distraída que era la muchacha, pero pronto sus sentidos se perdieron en el análisis del rostro de ella, repleto de rubor, de grandes ojos como la luna y bonitos labios sonrosados, mirarla fue como un dèjá vu devastador en su mente.

Le respondió con un simple ademán al que ella asintió con nerviosismo.

Y solo por un instante más, ambos se escrutaron directamente a los ojos del otro, sin pudor. Y tal como había llegado a él, la muchacha se fue, y Sasuke no supo si había sido su imaginación o no, pero la pobre tenía una expresión de terror en su rostro… pero como sea.

Bien, si, era una chica linda y él era un simple hombre que apreciaba la belleza femenina cuando tenía la oportunidad, pero eso no explicaba la arrebatadora sensación que le produjo mirarla a los ojos.

Ese sería un semestre interesante.


Muchas gracias a los lectores que comprenden mis razones y seguiran leyendo el fic aunque me demore en continuarlo, espero que sea de su agrado y puedan darme una opinión al respecto.

El siguiente es un mensaje spam:

Si tuviste tiempo de leer uno de mis fics, entonces puedes darte el tiempo de dejar un lindo review, los reviews son el alimento de los autores y yo me tomé la molestia de usar tiempo de mi vida para escribir algo que te gusta leer, creo que eso sería lo justo.

Saludos, os quiero os adoro lectores.