Aclaratoria: los personajes pertenece a E.L JAMES, la historia si es mia al igual que los personajes nuevos =)

El Manantial Del Placer

Sin vacilar, me acerque y me ubique frente a la chica que sostenía la carta. Le quite la carta y la acompañe hasta la silla mas cercana. Trate de consolarla con caricias y palabras cariñosas. la joven se lanzo a llorar como una niña en mis brazos, seguro que era la virgen.

— un momento — grito Leopold — la apuesta no esta saldada aun.

No respondí.

— ella tiene la carta ahora — dijo una de las mujerzuelas en el regazo de Sawyer, con tono suzpicaz — talvez quiera sostenerla.

Todos aplaudieron su sugerencia. Yo mire a Cristian . el tenia una pistola en la mano, la expresión de sus ojos era impenetrable.

La bebida los había convertido en unas bestias, no les preocupaba la vida de las chicas, solo querían ganar una apuesta. Nunca había sentido tanta indignación. Como no me decidía a que decir. Ellos empezaron abuchearme. Quería gritarles, insultarlos, pero mi orgullo me decía que no lo hiciera, no me rebajaría de esa forma. Lo único que podía hacer, era desafiarlos con mi valentía.

Me acerque a la pared y me coloque de frente, les sonreí con desprecio y levante el seis de corazones que tenia en la mano.

Todos quedaron en un silencio profundo.

— ya que otra persona sostiene la carta ¿ significa que el premio tambien? — pregunto Gaston..

que carajo dijo ¿! Dios como pude ser tan estúpida.

Que democrático era Cristian, había aceptado decidir de esta forma, de vez de valerse de su autoridad. ¿ porque tenia que decidirlo asi?.ahora veo porque las mujeres estaban tan interesadas, porque la apuesta era tan transcendente. Ya veo porque la chica estaba tan aterrorizada, ya que iba a ser el premio del juego, y el blanco de un hombre que sobrio exactamente no estaba.

Vi que Cristian frunció el ceño, Leopold, miro a la chica toda aterrorizada, luego a mi, y con expresión pensativa a Cristian.

El me iba a entregar a todos! Este hombre era peor de lo que pensaba.

Cristian me miro, tenso. Paso por alto la pregunta de Gaston, fijo su mirada en la carta que sostenía por encima de mi cabeza y se centro. Se preparo para disparar.

Cerré mis ojos, rezando para que esto terminara rápido.

El sonido del primer disparo fue ensordecedor. Solo oía algo parecido al zumbido de un insecto: a causa del disparo. Sentí un tirón en la mano, pero no solté la carta. Cristian disparo otra vez, y otra vez, y otra vez, hasta seis disparo. Cuando abrí los ojos el bajaba el brazo lentamente, pero no cambio de posición hasta que Ryal dijo.

— ¡ los seis! Sabia que ganarias — y choco los cinco con Cristian, quien mantenia la vista en mi.

Cristian se abrió paso entre los chicos que celebraran con las mujeres que habían ganado ya.

Cristian se paro a mi lado, pero yo no quise mirarlo, me disgustaba su forma de ser. Vi que Leopold agarraba la carta que yo sostenía minutos antes, la lanzo a Cristian retando lo.

— Reclamas a las dos chicas? O ya que la chica movio la carta al temblar de miedo, me permitiras disparar otravez, mi querido primo? El ganador elije.

Mire a Cristian y el me miro, luego volteo su mirada hacia Leopold.

— no habra mas apuestas — dijo con tono vibrante — dispare porque era justo, no por otra razon. Puedes decir que elijo a Anastasia, o que renuncio a la otra chica porque la lucha fue desigual . de cualquier modo, no puedo poner a esta mujer en peligro — dijo mientras me atraia hacia el, tomo mi mano y me miro — es mia.

Quede en estado de shock, no supe mas nada.

Sin esperar respuesta se volteo y se dirigió a las escaleras conmigo de arrastre.

A dicho que soy suya? Que diablos significa eso?

Todo lo que había ocurrido me había perturbado; pero el estaba calmado, mientras subíamos las escaleras observe nuestras manos entrelazadas y me ruborice.

— casi causas un revuelo, no era el momento oportuno.

— no se me ocurrio mejor momento — dije con arroganzia.

— aunque la distribución fue injusta? Pero logre llegar a un acuerdo sin derramar sangre. Si vuelves hacer eso habra problemas, ya no tendremos paz en esta casa

— si vuelvo hacer eso? — exclame sin halsar la voz — de que paz estas hablando si te peleabas con Leopold por una chica aterrorizada?

— esa joven solo temia que ganara yo, ya que era la mas codiciada, crei que Leopold se la merecia pero tenia que ganarsela. Si no hubieras aparecido se la habria dejado a el. No me complacia la idea de soportar sus lagrimas y llantos por perder su virginidad toda la noche en mi cama.

Sentí un alivio que no supe explicarme, y me agrado lo que me decía estaba sorprendida.

— querías que… Leopold ganara?

— podrias disimular tu sorpresa por mi actitud compasiva. Entras o prefieres gozar de los placeres mundanos que se presentaran el la sala? Si deseas participar de la orgía tendre que apartar un lugar para mi.— no me habia dado cuena que estabamos frente a la puerta del dormitorio. Me dio asco pensar en lo que pasaria asi que enre.

Ya en la habitación me dirigí al espejo de la peinadora y me senté, comencé a cepillar mi cabello mientras la ira sobre sus palabras me comían por dentro . idiota. Estúpido. Imbécil. Como lo odio.

Me quite el polvillo que lo balazos habían arrancado de la pared.

— la ira reprimida es enemigo del sueño o de cualquier otra csa para cual se necesita tener la mente tranquila ¿ que quieres decirme?

Su actitud complaciente me enfurecía.

— tu lo sabes

— pero te estoy dando la posiblididad de decirmelo en la cara ¿ se te ha pasado la furia o solo estas cansada?

— de acuerdo — dije— no soy tuya ¡!

— te preocupa la confesión publica o tienes miedo de llegar a ser mia?

— ninguna de las dos cosas!— sostenia el cepillo con firmeza mientras lo enfrentaba — no soy tu juguete. Soy Anastasia Rose Steele. No estoy aquí por voluntad prpia, y soy dueña de mi persona; no cambiaran las cosas aunque me obligues a permanecer aquí.

— ¿No? , supón que cambio de idea, que no me importa lo que me digas, no importa que ocurrira con la busqueda de Claire, supón que no te dejo ir, ¿ quien o que te alejara de mi?

Talvez por comodidad o por seguridad, se recostó del dosel de la cama.

— no hablas enserio.

— te parece que no? Supongamos que la pregunta es logica, que me puedes decir? — me miro fijo.

— seria tu prisionera de por vida? Me estas amenazando?

— yo no usaría esa plabra , pero asi es.

— no lo harias, pereras el interes en mi en cuanto encuentres a Claire.

—¿ me desafías, mi querida' te equivocas.

El tono burlón de su voz era como un látigo.

— solo quieres asustarme.

— entonces¿ porque siendo tan exitoso, necesito consuelo?

— orgullo herido! ¿ esperabas que me entregara a tus brazos para demostrarte mi gratitud?

— no hubiera podido creerlo — dijo pensativo.

— si eso es lo que quieres, escoge una de las mujeres de que hay abajo, quiza te rebajes a pagar por un rato de placer fingido!

— otro desafio? — me dijo entrecerrando los ojos.

Una respuesta inteligente hubiera sido negarlo, pero no la haría.

— Y que con eso? Puedes tratarme como quieras, no puedo entender porque me tienes aquí encerrada.

— por que? Por la misma razon que un sacerdote lleva la camisa de crin de caballo pegada a la piel, para no olvida los desagradables votos que hizo por razones muy sagradas.

— disfrutas cuando no te entienden no es asi?

— el significado esta ahí,buscalo.

Arroje el cepillo. El me miraba como un lobo mira un conejo antes de apresarlo. El llevaba las de ganar, lo peor es que yo lo sabía lo que me sorprendía era que aun no había recurrido a la agresión física, ya se lo hubiera dicho si me estuviera golpeando.

Me fui a la cama y me acosté de mi lado de espaldas hacia el. La cama crujió, estaba cerca de mi, podía sentirlo, olerlo su presencia me.. me nada! me grito me subconsciente.

Me tomo por el hombro y e rodeo con sus brazos acercándome hacia el. Me rozo la cien con sus labios y me beso el cuello.

— No! — dije casi sin aliento. Trate de alejarme de el pero el me sostenia con firmeza.

— ¿Por qué? ¿Tienes miedo de sucumbir en el placer? — pregunto en voz baja; sentia su aliento en mi cuello y tambien como cada parte de mi cuerpo se erizaba.

— Que engreido. Te equivocas, especialmente cuando se por que lo haces.

— ¿Y porque lo hago?— me regunto sin apartar la mirada de mis labios, lo cual me inrritaba.

— No soy tonta como para creer que te atraigo. Lo unico que te propones es conquistar mis emociones para que haga lo que quieres.

—¿Seducirte a besos? Una buena idea. Me pregunto si funcionaria — su tono me parecia desconocido era mas jugueton.

— No. Si puedo evitarlo.

— Pero ¿Puedes evitarlo? Esa es la cuestión.

Sin apartar su mirada se apodero de mis labios. Su boca era cálida, tierna; tenia sabor a vino. Contra mi voluntad sentí que me dominaba, y aunque trate de levantar una muralla para defenderme de su ataque, no pude evitar ese calor que derretía mis huesos. El me miró y advertí que sus ojos brillaban y su boca estaba abierta.

Me quede quieta, luego cerré los ojos. Mi voz era ronca y casi queda atrapada en mi garganta.

— Ten cuidado, quiza al tratar de avasallar mis emociones, desprotejas las tuyas. Prometo que no vácilare en atacar con tu misma arma. Y si eso llegará a pasar, podria hacerte renunciar a tu busqueda y hacerte volver de tu vida normal de rey, de la que nunca debiste salir.

— Gracias por prevenirme, pero recuerda que , si así fuera, tu tambien correrías un riesgo.

—¿Riesgo? — sus brazos eran fuertes y peligrosos. Podía llegar a depender de ellos

que diablos he dicho?!

—¿Debo encadenar mi corazón, y convertirme en tu prisionero?

— ¿De verdad crees que te necesitare tanto como para obligarte a venir conmigo? No seas iluso, eso nunca va a pasar.— si que era engreido este hombre, que se creía el hombre maravilla?

La idea era perturbadora. Pero no para mí, lo cual era peor. De todos modo no me dio tiempo para pensarlo. Porque el con actitud pensativa volvió a besarme.

Saboreó y exploró mi boca con la misma determinación y concentración con que momentos atrás había disparado con su pistola. Me atacó ansioso, impulsado por una voluntad inquebrantable. Sentí que mis emociones se rendían; acepte esa fuerza varonil y respondí con dulzura; algo que cualquier persona cuerda; obvio yo no, habría respondido con odio. Por un momento paso por mi mente que esta situación era inmejorable. La respuesta de una mujer a la fuerza de un hombre siempre ha sido una melodía perfecta. Luchar contra el, sabiendo que era más fuerte, era lo mismo que aceptar la derrota. Pero si lo enfrentaba con ternura y gracia, el también se mostraría vulnerable, podría atacarlo con otras armas. Y lo haré.

El deslizó su mano hasta atrapar uno de mis senos, sus dedos acariciaban la parte as sensible. Sentía que su cuerpo estaba junto a mi, compenetrados. No entiendo como había podido resistirme antes. Apoye mi cabeza en el hombro y le acaricié el brazo.

El me beso los ojos, y me tomó entre sus brazos. Con movimientos firmes, me quedo mirando. Sus ojos brillaban como el fuego. Me levantó la falda para acariciarme las piernas, dios que delicia. Cuando llego a mis bragas, dijo algo entre dientes. Y me la saco con toda naturalidad. Me desnudó y se detuvo a saborear uno de mis senos.

Arrojó mi ropa a un lado y se acomodo a mi lado. Rodamos de un modo que quede sobe el. Nuestros cuerpos se amoldaban a la perfección. Sonrió y hundió sus manos en mi cabello. Me atrajo hacia el y me beso.

Podía sentir su respiración agitada, el palpitar de mi corazón y el de el. Su pecho varonil y velludo que rozaba en mis senos causándome cosquillas. Su estomago era chato y musculoso, sus piernas también. Estaba conciente de toda mis emociones, y también de la paz que me había invadido.

Me acariciaba la espalda, la curva de mi cintura, la cadera. Sus caricias me excitaban. Me tenia junto a el.; se movía lentamente; lo cual me volvía loca. Sentía mis pechos ligeramente aplastados contra el. A pesar del frío, el calor que el me daba me hacía arder. Le acaricie los labios con mucha delicadeza, había una gran intimidad entre nosotros por mucho que me opusiera a admitirlo., una comunicación indescriptible. El me separó las piernas y me penetro de un golpe, con la fuerza del fuego.

Me ahogue. El me penetraba cada vez mas. El placer obnubilada todos los pensamientos coherentes. Y racionales. Me moví a su ritmo. Quería que entrara mas y mas; era todo un desafío. Mi cuerpo era una llama viva que se consumía. No quería que terminara. Gozaba cada instante. Mi ser parecía disolverse; al mismo tiempo encontraba placer.

Mis músculos se tensionaron. Respire y gemí al mismo tiempo. El se quedo quieto y con voz ronca me dijo:

— Dulce amor, deja que te lleve al manantial eterno del placer.

El seguía acariciando me y temblaba conmigo.. dimos una vuelta y el quedo encima míos, lo miraba con asombro. El se sumergió en mi cuerpo y se movía contra mi cuerpo. El goce no tenía límites. Una vez más me sentí excitada. Borraba mi razón. No sabía quien era. Ya no tenía aliento; mi actitud era libertina y salvaje, al igual que la de el. Oí una vez mas nuestras respiraciones agitadas, el fuerte palpitar de nuestros corazones; me estremecí al mismo tiempo que el. Una vez mas me invadió una agradable sensación, parecía que se fundía en mi cuerpo, entre las llamas de la pasión, talvez?. Era radiante, me envolvía; era indestructible e inmortal, por muy raro que suene.

Pasamos algunos minutos, yo estaba inmóvil, casi inconsciente. Cristian me tomó de la cintura; y hundió su cabella en mi cuello. Lentamente recuperamos el aliento. Pasó casi media hora. Comencé a sentir frío aunque el cuerpo de Cristian estaba tibio. Si me movía llamaría su atención; pero si no lo hacía, tendría que soportar el frío.

Me moví apenas para que el me soltara, o para poder taparme con las sabanas. El no se movió. Respiraba normalmente: tenia los ojos cerrados. Estaba profundamente dormido.

No cabía duda de que estaba ebrio. De lo contrario, no podría haberse dormido de esa forma. Pero si estaba ebrio no podía tomar con seriedad cualquier cosa que dijera, o la forma en que me había tratado, habían sido actitudes adoptadas por el alcohol. Ese pensamiento fue desconcertante, pero peor fue la desilusión que sentí luego de eso.

Que tonta soy, tengo que admitir; me sentía halagada porque me había escogido a mi entre todas las mujeres. Pero eso no era lo que yo quería, no quería que me eligiera solo para darle placer yo quería…mas.

Mas? Quieres mas?. Me preguntaba mi subconsciente. A que te refieres, sabes que el nunca te dará lo que quieres.

— si lo sé, pero dejame fantasear con que el me pueda… amar.

Hola chikas estoy muy contenta porque leyeron mi cap. No saben lo feliz que me siento por retomar mi historia…y muchas gracias por su opoyo.

Kiero agradecer a mi super amiga Maripaz, sabes que te kiero nena y a una chika que me inspiro mucho a seguir que fue Ana Mara V.G, nena me alegra leer tus comentarios..y muchas gracias por la sugerencia Mia, lo revisare mas minuciosamente… me gusta que les guste Glee, LU CG… Buenos nos estamos leyendo besitos…