DEVUELVEME MI CORAZON

CAPITULO 10

Cuando finalmente se instalaron en el camarote, Candy estaba demasiado ansiosa, se retorcía nerviosamente las manos y pensaba - ¿Por qué estarás deprimido Albert? ¿Será acaso que tienes una novia y tienes problemas con ella? No, eso no puede ser Albert, tú no puedes tener una novia, yo no podría soportar verte con otra – Candy tenía los labios y los puños apretados, su rostro reflejaba molestia, sus ojos también tenían un extraño brillo - ¿Pero que diablos me pasa? - Se reprendió - ni modo que espere que Albert se quede soltero toda la vida, una cosa es que yo no planee casarme nunca y otra es que espere que Albert haga lo mismo, eso sería bastante egoísta de mi parte.

Elroy la observaba atentamente y se preguntaba - ¿Qué estarás pensando Candy? ¿Por qué tu rostro refleja tanta molestia? - Entonces Elroy decidió interrumpir los pensamientos de Candy y le pregunto amable -

- Candy ¿Deseas que ordenemos algún té o postre?

- ¿Eh?

- Dije que si deseas que ordenemos algún té o postre

- Perdón Sra. Elroy, venia muy distraída y no la había escuchado, pero no gracias yo no deseo tomar nada

- Bueno es que como te veo tan nerviosa… pensé que tal vez sería bueno ordenar algo para que te tranquilizaras

- La verdad si estoy algo nerviosa, nunca he tratado con pacientes deprimidos y la verdad no se que se hace en estos casos, por eso le proponía a Ud. que trajéramos un especialista

- Bueno Candy no te preocupes, de cualquier manera si Albert no reacciona tenlo por seguro que mandamos traer un especialista, ahora ¿Te parece si descansamos?

- Claro que sí, Sra. Elroy.

Candy se fue a Cambiar y se puso un lindo y discreto baby doll y se dispuso a descansar, en cuanto puso la cabeza en la almohada se quedo profundamente dormida.

En la cabaña Albert pensaba - ¿Y porque esperar mas días para ir a ver a Candy? nada me lo impide, además tengo una extraña sensación desde la tarde, tal vez Candy este en problemas y me necesita, o tal vez solo estoy buscando un pretexto para ir a verla lo mas pronto posible, iré por algunas cosas a la mansión para viajar mañana a primera hora a Chicago.

Entonces Albert salió de la cabaña y monto su caballo para dirigirse a la mansión, era de noche pero Albert conocía perfectamente el camino, llego rápido y vio que todo estaba en silencio y en penumbras, así que entro sin hacer ruido pensando que su tía estaría dentro, no quería encontrarse con ella y que le empezara a hacer preguntas así que iba de puntillas cuando alguien encendió la luz.

- Albert ¿Que haces aquí? - Interrogo Archie con un vaso de leche en la mano

- Bueno ¿Pues esta es mi casa no? - Contesto Albert fingiendo molestia al sentirse descubierto

- Pues por lo mismo no entiendo porque entras como si fueras un ladrón, pero no has contestado a mi pregunta Albert

- Ah no sabía que tenía que darte explicaciones Archie

- Bueno no lo tomes de esa manera, es solo que ya todos están descansando y yo acabo de llegar de dejar a Annie y a Patty en casa de los Britters, fui por ellas a la estación porque acaban de llegar de Chicago

- Ah ¿Y te dijeron como esta Candy?

- Gracias por preguntar por mi novia y por Patty Albert, ambas llegaron muy bien, tuvieron un viaje excelente - decía Archie en tono bastante sarcástico

- Perdón por no preguntar primero como esta tu novia y Patty ¿Entonces dices que le fue muy bien de viaje? - Dijo Albert sintiéndose bastante apenado.

- Bah! No te preocupes Albert y pues para responder a tu pregunta sobre como esta Candy, Annie me dice que se encuentra bastante bien, ah y por cierto no me has contestado que haces aquí a estas horas

- Vengo a empacar algunas cosas, decidí viajar a Chicago mañana a primera hora

- ¿Qué vas a hacer que?

- Lo que escuchaste voy a viajar a Chicago, quiero ir a ver a Candy.

En eso George escucho voces, miro el reloj y vio que ya era algo tarde y pensó - ¿Con quien estará platicando Archie? Parece ser la voz de Albert, pero…

George decidió abrir un poco la puerta de su recamara para ver si de verdad era Albert, cuando logro identificar su voz decidió bajar.

- Buenas noches William, Archie

- Buenas noches George

- ¿Que haces aquí William?

- Te voy a contestar lo mismo que a Archie, vine por unas cosas, salgo para Chicago mañana temprano.

George miro a Archie y este solo levanto los hombros y también la cejas, entonces George decidió que era el momento de entregarle a Albert una carta que recién acababa de llegar de Broadway, en realidad George había decidido no entregársela a Albert porque sabía muy bien quien era el remitente, pero pues en vista de la situación decidió entregársela, o de plano las cosas empeoraban o mejoraban, finalmente George se dirigió a Albert y le dijo -

- Albert por favor acompáñame unos minutos a la biblioteca

- Yo me voy a descansar, con su permiso – Dijo Archie con cara de cansancio

- George ¿para que quieres que te acompañe a la biblioteca? Ya te dije que solo vengo a recoger unas cosas, además no quiero que la tía Elroy se entere que estoy aquí - Decía Albert apresurado pensando que su tía se encontraba en su recamara

- Es importante, hoy por la tarde te llego una carta, pensaba entregártela en cuanto regresaras de la cabaña

- ¿Es de Candy? - Preguntaba Albert con el corazón acelerado

- Vamos a la biblioteca ¿quieres?

- Esta bien vamos, decía Albert tratando de controlarse.

En cuanto entraron George se dirigió al enorme escritorio y saco de otro mueble las llaves para abrir uno de los cajones del escritorio, Albert estaba bastante impaciente, por fin George saco la carta y se la entrego.

- Te dejo solo para que la leas

- Gracias George, esto es muy importante para mí – decía Albert emocionado pensando que la carta era de Candy.

George salió de la biblioteca y decidió esperar en la sala, para preguntarle a Albert sobre su decisión de viajar a Chicago.

Cuando Albert vio el remitente se desilusiono y dijo –

- Pero… esta carta me la envía Terry, ¿Por qué después de tanto tiempo me escribe? ¿Será que piensa que sigo siendo el tutor de Candy y quiere pedirme permiso para cortejarla?- Se preguntaba bastante extrañado mientras abría el sobre y sacaba la carta para empezar a leerla.

ALBERT

Estoy seguro te estarás preguntando el porque te escribo, pero antes que nada déjame decirte que espero te encuentres muy bien, ¿sabes? A mi no podría estarme yendo mejor en mi carrera, tengo varios contratos que cumplir, además se que tal vez voy a sonar como un verdadero patán pero ¡por fin soy un hombre libre! Susana por fin comprendió que una relación basada en la lastima y en el chantaje no puede funcionar, claro su madre se enojo muchísimo con ella y que decir conmigo, me lanzo toda clase de insultos e improperios.

¿Sabes? Estoy muy contento por ella, pues al parecer anda con un Dr. y parece que la cosa va muy en serio, quedamos como buenos amigos y a veces la visito y me ayuda a ensayar algunas obras.

¿Sabes una cosa Albert? Hace algunos meses me encontré con Candy en Chicago, salimos en un par de ocasiones a tomar algún café, yo le dije muy emocionado que Susana y yo habíamos terminado nuestra relación y que además me estaba yendo muy bien en mi carrera, que por fin podríamos reanudar nuestro noviazgo, pero Candy estaba bastante cambiada, sus ojos no reflejaron ninguna emoción para conmigo, solamente me dijo que le daba gusto por Susana y por mi, yo volví a insistir en lo del noviazgo, pero ella me dijo que por favor la perdonara, que en realidad ella se había dado cuenta de que amaba a otra persona y que lo nuestro había sido solamente una bella ilusión de juventud.

Como comprenderás me sentí entre molesto y confundido, le insistí para que me dijera quien era ese malnacido que me había robado su amor, pero no me lo quiso decir, me dijo que ocurrió sin que siquiera ella se diera cuenta y que tal vez algún día se casarían, me sentí morir de celos y coraje en ese instante, le reclame y le dije que todo el tiempo había jugado con mis sentimientos, que yo a pesar de que estaba con Susana la seguía amando y que nunca había perdido la esperanza de que algún día volviéramos a reunirnos, pero ella me dijo que en verdad lo sentía pero que su amor y su corazón ya tenían dueño y que lo único que ella podía ofrecerme era su amistad.

Como comprenderás Albert decidí seguir siendo su amigo ¿pero sabes una cosa? Me llama mucho la atención que no me escriba, hace un par de meses le envié una carta y me fue devuelta, a lo mejor anda tan ocupada con su nuevo amor que ni siquiera se entero que le había escrito o tal vez pensó que iba seguir insistiendo en lo de reanudar el noviazgo y ni siquiera se tomo la molestia de leer mi carta y pues en realidad lo único que yo quería era compartir mi felicidad tanto con Candy como contigo, pues ¿Sabes? conocí a un a una linda chica y estoy loco por ella, así que no dudes que pronto haya boda jejejeje se llama Rosemary, es una chica maravillosa y esta vez no pienso dejar escapar el amor, por eso escribí a Candy y ahora te escribo a ti, quiero compartir mi felicidad con Uds.

Bueno mi querido amigo espero que pronto vengas a visitarme.

Salúdame mucho a Candy cuando la veas ¡ah! y también al elegante… jejejeje

Atte. Terry.

Cuando Albert termino de leer la carta estaba que no lo podía creer, apretó la carta con tanto coraje que la dejo completamente arrugada y dijo en voz alta –

- Así que mi Candy esta enamorada, soy un estúpido por quedarme cruzado de brazos, si tan siquiera me hubiera atrevido aquel día en el parque tal vez hubiera tenido alguna oportunidad con ella, ¿Quien será ese nuevo amor que menciona Terry en su carta? tal vez Terry tenga razón y esté tan ocupada con el, que ya ni siquiera tiene tiempo para escribirme ¿Entonces a que demonios tendría que ir yo a buscarla a Chicago?

Sintió tanta rabia que dio un fuerte puñetazo en el escritorio y se hirió la parte de los nudillos, le empezó a brotar sangre pero eso no le importo, se sentía herido pero del corazón y del alma, quería echarse a correr y a llorar como un chiquillo, de pronto sintió la imperiosa necesidad de tomar una copa para tratar de tranquilizarse, así que saco de un mueble una botella de Whisky Dalmore Selene y mientras se servía una copa decía en voz alta –

- Pues voy a brindar por tu felicidad mi amor imposible, mi pequeña Candy... ah de una vez aprovecho para brindar también por tu felicidad Terry.

La bebió de un solo trago mientras decía - No me importa que la tía Elroy me escuche - En realidad quien lo estaba escuchando claramente era George quien pensaba - ¿Pero porque estará gritando de esa manera Albert? mejor entro, no me gusta nada esto.

- Albert ¿Puedo pasar?

- Adelante querido George - dijo Albert con la voz un poco rara

- ¿Estas bebiendo? - Pregunto George mirando la botella de whisky

- Solo estoy festejando que Candy esta enamorada

- ¿De verdad? ¿Y se puede saber de quien?

- Pues la verdad no se de quien, Terry no me lo menciono en su carta porque el tampoco sabe quien es el afortunado – decía Albert fingiendo una sonrisa mientras se servía ya la cuarta copa

- Albert deja ya de estarte comportando como un adolescente – Lo reto George molesto mientras le quitaba la copa de la mano - Pero mira nada mas, estas herido, déjame hablarle al Dr. para que te revise

- Déjame en paz George, estoy bien – Dijo Albert empujándolo un poco

- Esta bien Albert, pero por favor ya no sigas bebiendo

- George… por el momento no pienso ir a Chicago, tal vez me vaya aún mas lejos

- Y ¿Se puede saber entonces a donde? y ¿Para cuando?

- Pues tal vez en 2 días más, el lugar todavía no lo se, por el momento me voy, ya es muy tarde y no quiero toparme con la Tía Elroy

- Hasta mañana Albert.

Albert se guardo la carta en el pantalón y salió de la mansión rumbo a la cabaña, monto su caballo y se detuvo por un momento en el rio, quería despejarse un rato, de pronto sintió la imperiosa necesidad de meterse a nadar un rato, así que decidió quitarse la ropa para que el agua tocara su cuerpo, estuvo nadando por un buen rato, la corriente estaba tranquila y el agua se confundía con las lagrimas que salían de su hermosos ojos azules, por fin se vistió para dirigirse a la cabaña, ya dentro, fue directamente al baño para tomar algunas vendas y un poco de alcohol y se curo, después fue directo a descansar a su recamara, estaba con los brazos cruzados sobre la cabeza y se quedo dormido pensando de quien estaría enamorada Candy.

Eran las 10:45 de la mañana cuando Albert se despertó de un brinco y miro su reloj y dijo –

Es tardísimo, ouch este dolor de cabeza me esta matando.

Bajo y tomo unas aspirinas del botiquín y después regreso para darse un buen baño, decidió prepararse algo de fruta, pan francés y jugo de naranja.

En el tren Candy por el contrario de Albert estaba despierta desde las 5:00 de la mañana y no dejaba de dar vueltas en la cama, así que mejor decidió levantarse y refrescarse un poco, trataría de arreglarse como le había enseñado Tom, saco con mucho cuidado un vestido color verde agua con escote Strapless muy ceñido a la pequeña cintura y con bastante vuelo abajo, así como también unas hermosas zapatillas, entro de nuevo al baño a cambiarse y empezó a cepillarse el cabello, se lo arreglo y se maquillo un poco, quedo sorprendida de cómo había logrado hacer el peinado sin ningún trabajo, se miro y le gusto mucho como se veía, entonces cerro los ojos y pensaba emocionada –

- Por fin voy a ver a mi amor, espero que le guste mi cambio - Cuando salió del baño Elroy ya estaba despierta y mientras la miraba con aprobación le dijo -

- Veo que te has levantado bastante temprano para arreglarte Candy

- Así es Sra. Elroy ¿Le parece que me arregle bien?

- Claro que si, veo que eres una excelente alumna aprendes rápido

- Gracias Sra. Elroy

- Bueno deja me arreglo ahora yo y pedimos algo para desayunar.

Faltaban solamente 15 minutos más para llegar a la estación de Lakewood, Candy sentía el corazón cada vez más acelerado y pregunto a Elroy –

- Sra. Elroy ¿Quien va a venir por nosotros?

- Nadie Candy, tomaremos un Carro.

Mientras en la mansión George y Archie estaban bastante nerviosos, Archie no dejaba de preguntarle a George –

- ¿Crees que mi tía haya logrado convencer a Candy?

- Pues yo espero que si joven Archie

- Es que ni siquiera mando algún telegrama para informarnos nada o de perdida decir que fuéramos por ella o por ellas

- Joven Archie no me lo tome a mal pero me esta poniendo mas nervioso de lo que ya estoy, así que por favor cálmese

- ¿Qué paso anoche con Albert?

- Yo solo le puedo decir que ojalá y la Sra. Elroy traiga a la Srita. Candy y se aclaren algunas cosas que me dejaron bastante preocupado anoche

- ¿Es tan malo lo que paso anoche?

- Pues de eso depende si se va o se queda William aquí en Lakewood.

Mientras Candy y Elroy bajaban finalmente del tren, Albert estaba acabando por fin de hacer la limpieza y se dirigió a ponerse unos jeans y una camiseta para irse a cabalgar un rato y después meterse nuevamente a nadar al rio.

Elroy y Candy tomaron un carro que los llevaría a la mansión, cuando Archie escucho el motor del coche se asomo de inmediato y vio bajar primero a Elroy y después vio bajar a una hermosa y espigada mujer rubia y le grito a George –

- Rápido George, mi tía acaba de llegar, pero viene con otra joven que no es Candy, debo reconocer que es muy hermosa pero… no es Candy

- Que raro, ella dijo que iría por la Srita. Candy

- Vamos a recibirlas George, te dije que era demasiado bueno para ser verdad el que mi tía fuera por Candy

- Mejor vamos a recibirlas joven Archie

En cuanto abrieron la puerta, Archie casi se va de espaldas al ver a Candy, estaba con la boca abierta sin poder pronunciar palabra, Candy le sonrió ampliamente y le dijo –

- ¿No hay un abrazo para tu amiga Candy?

- Gatita estas tan... tan cambiada que casi no puedo creer que seas tú

- Soy la misma Candy de siempre Archie, así que ven y salúdame por favor

- Candy no sabes cuanto gusto me da verte - decía Archie dándole un fuerte abrazo - es que te desapareciste tanto tiempo que pensé que ya no querías saber mas de nosotros

- Eso ya no importa Archie, porque ya estoy aquí de nuevo

- Srita. Candy que gusto verla de nuevo, permítame decirle que esta Ud. muy hermosa – dijo George muy ceremonioso

- Gracias George

- Bueno ¿Y a mi nadie me recibe?- Dijo Elroy fingiendo molestia

- Oh perdón tía ¿Cómo le fue de viaje?

- Pues ya vez que muy bien - sonrió Elroy abrazando a Archie

- George por favor dile a Peter que suba las maletas por favor y también encárgate de decirle a Dorothy que prepare la habitación que esta frente a la mía para Candy

- Claro que si madame Elroy

- ¿Y donde esta Albert? - Pregunto Candy sintiendo arder su rostro

- Se fue a la cabaña

- ¿Puedo ir a buscarlo? - Pregunto Candy a Elroy

- ¿No quieres descansar un rato?

- Oh no Sra. Elroy, quisiera darle una sorpresa a Albert

- Esta bien Candy, pero ¿No quieres ir a ponerte ropa mas cómoda? No pensaras montar vestida de esa manera

- Bueno la verdad pensaba pedirle que me prestara un auto – dijo mordiéndose el labio inferior

- ¿Sabes manejar? Preguntaron los tres bastante sorprendidos

- Si, una amiga me enseño, claro que su auto no es igual de lujoso que los de aquí, pero supongo que tiene las mismas funciones

- Definitivamente si eres Candy – decía Archie soltando una sonora carcajada

- Archie por favor modera tu risa - Lo reto Elroy

- Perdón tía

- Esta bien Candy, pero ¿No prefieres que te lleve George?

- No Sra. Elroy, quiero darle la sorpresa, es decir si Ud. me lo permite

- Entonces Candy ve con cuidado, te esperamos para la cena

- George, por favor préstale uno de los autos a Candy

- Claro que si madame Elroy

- Venga Srita. Candy ¿Le parece bien este pequeño? - Dijo George mostrándole un Morris Minor,

- Claro George, esta excelente

- Vaya con mucho cuidado Srita. Candy

- Claro George, decía Candy mientras se subía al auto y arrancaba.

Mientras Albert nadaba con fuerza en el rio, necesitaba sentirse cansado para no seguir atormentándose sobre quien ocupaba el corazón de Candy.

Estaba totalmente desnudo nadando, la noche anterior le había gustado la sensación de nadar así, Candy iba acercándose más pero Albert estaba tan ensimismado en sus pensamientos que ni siquiera escucho el motor del auto cuando Candy lo apago y bajo de el para refrescarse un poco, pues era tanta la emoción que tenía que empezaba a sudar.

Apenas iba acercarse más al rio cuando, cuando de repente contuvo la respiración y sintió que su corazón se detenía cuando vio a Albert nadando y dijo para si - ¡Es Albert! ¡Es Albert! - Candy no sabía que hacer, apenas iba regresarse al auto para esperarlo en la cabaña, cuando de repente vio que salía del agua y dijo - Pero... pero esta desnudo ¡Dios! ¿Que hago? si enciendo el motor se va a dar cuenta que estoy aquí y pensara que lo estoy espiando –Candy no podía quitarle la vista de encima mientras pensaba - Es tan fuerte y tan bello que parece un Dios griego.

Candy empezó a sentir un ligero cosquilleo en sus entrañas y un poco mas abajo, sentía que la cara le ardía y su corazón latía desbocado, vio cuando Albert se seco y se vistió para enseguida montar su caballo y dirigirse a la cabaña, el ni siquiera se dio cuenta de que Candy lo había estado mirando.

Candy decidió mejor esperar un rato mas, así que decidió acercarse hacia donde Albert estuvo nadando y se quito las zapatillas y camino sobre la hierba donde el estuvo parado, después se acerco al agua y se agacho cerro los ojos y acaricio el agua imaginando que lo estaba acariciando a el, era extraño, pero sintió un placer que nunca antes había experimentado.

Albert ya estando en la cabaña se dispuso a partir un poco de leña, estaba cansado pero no lo suficiente para olvidarse de su tormento, Candy ya mas calmada decidió continuar su camino y subió al auto y busco algo para limpiarse un poco los pies y así poder ponerse la zapatillas, iba manejando pero no podía quitarse la imagen de Albert desnudo, cuando Albert vio que un automóvil se acercaba pensó - ¿Y ahora que demonios querrá George? pero a medida que el auto se acercaba vio que era manejado por una mujer y se pregunto - ¿Quien será? estoy seguro que ese auto viene de la mansión, pero no conozco a la dama que lo viene manejando.

Dejo de partir leña para ver de quien se trataba, Candy puso su mejor sonrisa y lo saludo desde el auto, Albert no lograba reconocerla hasta que ella se bajo y le dijo - ¡Hola Albert!

¿Candy? Pero ¿Qué haces tú aquí?

CONTINUARA...

Bueno chicas pues por fin nuestros rubios se encontraron, muchas gracias a todas por seguirme.

Les mando un muy fuerte abrazo a todas =)