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Damon, finalmente, recordando su conversación con Ric sobre que no podía haber dos machos alfa en una relación, decidió tragarse su orgullo antes que perder lo mejor que le había pasado jamás.
Por eso, acorraló a Rosalie a la salida del taller y la convenció para ir a su habitación de motel para hablar.
Una vez allí, le explicó lo ocurrido con Elena, sin dejarse siquiera aquello que Rosalie no quería oír: que el amor que él sentía por la chica Gilbert se había vuelto a despertar por un momento.
-Pero, ¿sabes qué? –continuó hablando él tras una pequeña pausa-. En el momento en que mi mente reaccionó al beso, supe que la única a la que amaba de verdad era a ti. Te amo, Rosalie.
La chica sonrió como boba ante sus palabras, pues era la primera vez que se lo decía, y se lanzó a sus labios para besarle en un derroche de alegría.
-Estoy embarazada –le confesó ella en un susurro, sintiendo algo de miedo por cuál sería su reacción.
-¿Qué? –se sorprendió él-. Pero, ¿cómo…? Dijiste que no podías concebir.
-Por lo visto sí que puedo, aunque las posibilidades eran muy pocas.
-Así que… ¿Vamos a ser padres? –preguntó Damon con una sonrisa radiante ante esa posibilidad.
-Vamos a ser padres –afirmó la rubia, aliviada al ver que él se había tomado bien la noticia.
-Te amo –susurró el chico contra sus labios, justo antes de besarla intensamente.
-Te amo –le correspondió ella entre besos mientras se desnudaban el uno al otro y se dirigían hacia la cama.
Tras el sexo de reconciliación, sexo que fue al principio con Damon encima y luego ella encima –pese a las protestas de este por lo lento que se movía la rubia sobre él, quien le torturaba con cada movimiento-, Rosalie continuó sentada a horcajadas sobre el chico.
-Nunca te atrevas a volver a retarme por el control –le advirtió ella con fingido tono amenazante, mientras le repartía besos húmedos por su torso desnudo.
-Mi orgullo no me importa tanto como tú.
-Bueno, tú tranquilo, yo también estoy dispuesta a ceder parte de mi control.
-¿Me dejarás elegir el nombre del bebé? –preguntó él esperanzado.
-Una decisión como esa deberíamos tomarla juntos, ¿no crees?
-Cierto.
Damon tomó el rostro de la chica entre sus manos y la acercó a él.
-Te amo, Barbie –dijo justo antes de darle un corto beso.
-Oye, ¿cómo que Barbie? –le regañó ella con voz divertida, dándole un travieso manotazo en el pecho.
-He accedido a no luchar por el control, no a renunciar a quién soy. Y los motes son parte de mí.
-Y no sabes cuánto adoro que seas tú mismo… -murmuró Rosalie, rozando sus labios con los de él-. Yo también te amo, Gruñón.
-¿Me comparas con un personaje de Disney? –se hizo él el ofendido-, ¿en serio?
-Vamos a ser padres, vete acostumbrando a que todo gire entorno a Disney.
Damon sonrió feliz ante esa idea y ambos se dieron un romántico beso, donde no importó quién tenía el control de la danza que realizaban sus lenguas, sino la satisfacción que daba el tenerlas entrelazadas.
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Todo lo que le importaba a Damon ahora estaba en Forks, por lo que no tuvo que ni que pensárselo dos veces a la hora de mudarse con Rosalie a una preciosa casita con porche, lugar que convirtieron en el hogar perfecto para formar allí una familia juntos.
Por fin llegó el día en que, después de varias dolorosas horas de parto, Rosalie dio a luz a una preciosa niña de ojos castaños y pelo oscuro ligeramente rizado. Su bebé parecía tener una manchita en el tobillo, una marca de nacimiento que ambos coincidieron en que se trataba de un pequeño cuervo. La pareja no podía estar más fascinada con su hija y no podían ser más felices.
-¿Cómo quieres que la llamemos? –le preguntó Rosalie a su novio, sin dejar de mirar a la criaturita que tenía entre sus brazos.
-¿Qué tal Anna? –sugirió él, acariciando la cabecita de la pequeña con delicadeza.
-No pienso llamar a mi hija Annabelle –se negó ella en rotundo-. ¿Irina?
-Ni hablar.
Ambos se quedaron pensando por un momento, hasta que Damon, tras agachar la cabeza por unos segundos para mirar a su pequeña durmiente, dijo:
-Victoria.
-Victoria Rebekah Salvatore.
-Victoria Rebekah Hale-Salvatore –le corrigió él, haciéndole sonreír de alegría al incluir el apellido de ella y al principio, nada más y nada menos.
La pareja saludó al bebé por su nombre y le besaron la cabecita, para luego besarse entre ellos románticamente en los labios e intercambiar un "te quiero".
FIN
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N/A: información para quien no haya visto/leído Twilight o TVD: Victoria es el nombre de un personaje de Crepúsculo, mientras que Rebekah es de Crónicas Vampíricas. Me pareció que sería bonito ponerle al bebé un nombre compuesto por un representante de cada historia. No hay mejor forma de formalizar un crossover que el nacimiento de un bebé fruto del amor y la unión entre dos mundos diferentes.
