Notas: OMG, ya cuántas semanas sin actualizar D: Lo siento mucho. Tuve problemas con el internet, pero ahora está todo solucionado. Espero que disfruten el capítulo. Personalmente, quedé muy satisfecha.
Como siempre, gracias a todas las personitas que se toman el tiempo de escribir comentarios y a los nuevos suscriptores de este fic.
Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo.
VIII. Reunión familiar de los Kurosaki
...
Sentí una gota de sudor correr por mi frente. Me incliné sobre mis rodillas, posicionándome para atacar. ¡Esta vez iba a ganar!
—¿Lista? —me preguntó Toshiro.
—Siempre —contesté.
Toshiro sonrió y me lancé contra él. Habían pasado tres semanas desde que habíamos empezado oficialmente mi entrenamiento y desde que Aizen había escapado de prisión. Desde entonces no he escuchado la voz del Hueco. De todos modos, Toshiro había llamado a Urahara, quien se asombró cuando oyó que estaba desarrollando lo mismo que mi hermano mayor, pero le aseguró que se preocuparía de investigar.
No le tomé tanta importancia, mientras el Hueco se mantenga fuera de mi mente yo estaría bien. Toshiro siempre me reprochaba eso y decía que era demasiado despreocupada, a lo que yo, en respuesta, terminaba encogiéndome de hombros y lanzándole una mueca burlona. Amaba hacer enojar a Toshiro.
Por otro lado, me sentía algo satisfecha conmigo misma. Podía notar los cambios debido al entrenamiento, me sentía más ligera y mucho más rápida, incluso pude darle un golpe a Toshiro. No obstante, en seguida él se había defendido agarrando mi brazo y lanzándome contra el suelo. No fue nada digno, pero al menos logré que me felicitara por mi esmero.
Sin embargo, era algo frustrante pensar en eso, ya que no podía estar satisfecha con algo así, ¿o sí? Apenas podía tocar a Toshiro en combate cuerpo a cuerpo. No puedo esperar a que pronto tenga mi propia katana, pero aún era demasiado débil para eso.
—Hey, concéntrate —me regañó de pronto sacándome de mis pensamientos. Me dio un golpe ligero en mis pantorrillas y caí al suelo. Apoyé mis manos en el suelo y me quejé levemente por el golpe, entonces él me extendió su mano, la cual no recibí—. ¿Era necesario hacer eso, Toshiro?
—Pierdes la concentración fácilmente —ignoró mi pregunta. Idiota—. Nunca debes distraerte en una batalla, Karin. Menos si estás peleando con alguien como Arbmu —acotó.
—Lo sé, lo sé —repliqué moviendo mi mano quitándole importancia—. Me lo has repetido muchas veces. Creo que me he aprendido esa oración de memoria.
—Sí, pero parece que no logras ponerla en práctica —volvió a extenderme su brazo y esta vez recibí su ayuda—. ¿Alguna novedad con…?
—¿Mi Hueco? Tranquilo, lo tengo controlado —le dije confiada mientras me sacudía la ropa—. Incluso le coloqué un nombre y ahora somos las mejoras amigas —bromeé.
Toshiro alzó una ceja y yo empecé a reírme.
—No es gracioso —me dijo.
—Lo es. Pero tú eres un aguafiestas, Toshiro —repliqué—. Había olvidado la parte más destacable de ti.
Bufó y se cruzó de brazos.
—A veces te pareces a Matsumoto.
—Bueno, pero hablando en serio, no he tenido ningún problema con eso —le aseguré. Y era verdad y, en cierto modo, a veces quisiera oírlo para saber si seguía en mi cabeza.
Sin embargo, Toshiro me miró receloso. Lancé un suspiro, sabiendo que seguiría hablando del tema si no desviaba la conversación.
—¿Continuemos? ¡Y esta vez no dejaré que me botes!
Toshiro ladeó su cabeza y se formó una media sonrisa en sus labios.
—Eso quiero verlo.
Y así empezamos de nuevo.
Yo no era nada en comparación con él, por supuesto. De hecho, estoy segura que ni siquiera se está esforzando un poco, pero yo estaba dando lo máximo de mí.
—¡Espera, espera! —jadeé luego de un buen rato—. Tregua.
Luego de una hora de entrenamiento estaba bastante cansada. Es agotador combatir siendo un alma, pero Toshiro me decía que mientras más entrenamiento realizara, más fuerte se volvería mi alma, y, por ende, sería más sencillo para mí convertirme en Shinigami.
—Cuando sea Shinigami, te patearé el trasero —le dije mientras lo señalaba.
—Cuando lo seas, aún te faltará mucho para llegar al nivel de un capitán. De hecho, dudo que superes a un simple Shinigami sin rango alguno.
Tocada y hundida.
Fruncí el ceño y lo señalé con el dedo.
—¡Eso lo veremos, pequeño idiota!
—Hey, no soy...
Ignoré la evidente queja que sabía que vendría por su parte, me di la vuelta y empecé a caminar hacia el lugar que yacía mi cuerpo. Dejé de ser una simple alma en el momento en que me adentré a mi cuerpo, las primeras veces que lo había hecho había resultado totalmente extraño, pero ahora era algo normal y recurrente. Me dirigí hacia las escaleras, totalmente indignada.
—¡Karin, espera! —me gritó Toshiro, pero hice caso omiso a su llamado.
Me fui a una de las habitaciones de la tienda de Urahara, cogí mi mochila y salí de allí. Era costumbre andar con mi bolso de la escuela porque veníamos a entrenar después de clases, a las cuales Toshiro aún sigue yendo. Supongo que lo que él llamó "investigación" es en realidad una manera de estar cerca de mí y vigilar que no me metiera en problemas, lo cual era completamente ridículo.
Creo que debo estar bastante sucia y magullada, pero en ese momento me daba lo mismo, así que salí a la calle, aún sabiendo que Toshiro —ahora usando un Gigai— me seguía. Hasta que de pronto choqué con una persona.
—Oh, lo siento —me apresuré a decir sin mirar. Al detenerme, Toshiro logró alcanzarme.
—¡Karin! —esa manera tan alegre de decir mi nombre y esa voz sólo se resume en Touya—. Hola, Hitsugaya —saludó un poco más frío.
Touya y Toshiro se habían conocido oficialmente hace un par de días, cuando Touya había ido a buscarme a la escuela. Como era día de entrenamiento, evidentemente había salido junto a Toshiro para dirigirnos a la tienda de Urahara. El encuentro no había sido agradable, lo cual fue extraño porque, en general, Touya se llevaba muy bien con la gente.
Toshiro bufó y asintió con la cabeza en gesto de saludo.
—¿Qué te pasó, Karin? —me miró de pies a cabeza, notando mis magulladuras. Luego, le lanzó una mirada adusta a Toshiro—. Tu tutor de karate no es muy bueno contigo, al parecer.
—Oh, te equivocas —contestó Toshiro para mi sorpresa—. La alumna está demasiado concentrada en otras cosas que se cae a cada segundo.
—¡Hey! —reclamé.
—Entonces el entrenador no debe ser muy entretenido para que la alumna no le preste la suficiente atención.
Toshiro iba a replicar, pero coloqué mi mano en su boca.
—Basta, los dos —ordené—. Touya, pensé que hoy tenías turno en tu trabajo y tú, Toshiro, deja de seguirme.
—¿Por qué siempre la andas molestando? —saltó Touya. ¡Dios, ayúdame! Le lancé una mirada reprobadora y se encogió de hombros—. El dueño de la tienda me dio el día libre.
—Ya veo —fue lo único que dije—. Ahora, si me disculpan, iré a mi casa. Quiero darme un baño —resoplé.
—Te acompaño —dijeron al unísono.
Alcé una ceja.
—Toshiro —le lancé una mirada suplicante—, por favor…
Toshiro bufó y desvió la mirada.
—De acuerdo. Me voy —refunfuñó y se dio la vuelta—. Adiós.
Lo miré alejarse con cierta vacilación. De algún modo, quería que él estuviera conmigo en este momento.
Te engañas a ti misma, niña estúpida.
Mierda. Lo que me faltaba. Un Hueco en mi cabeza de nuevo.
Suspiré y miré a Touya. Nos sonreímos mutuamente antes de empezar a caminar nuevamente en dirección a mi casa.
.
.
.
Touya me dejó en la puerta de mi casa y a pesar de que Yuzu lo invitó a cenar, se marchó enseguida. Quizás estaba un poco enfadado, pero de cierto modo, me alivió un poco que haya rechazado la invitación, porque yo solo quería tomar un baño y dormir. Hablaría con Touya al día siguiente.
Salí luego de media hora de un relajante baño, con una toalla envolviendo mi cuerpo y otra en la cabeza.
Me lancé a mi cama y cerré los ojos. Estuve así unos largos minutos hasta que alguien tocó la puerta... Si hubiera sabido que Yuzu me despertaría tan pronto, creo que hubiera cerrado la puerta con llave.
Me incorporé con lentitud y pereza.
—¿Qué sucede, Yuzu? —le pregunté mientras me refregaba un ojo.
—Tienes visita —fue lo único que dijo—. Vístete.
¡Oh, visita! ¿Visita? ¿Quién me visitaría?
Fruncí el ceño y antes de que pudiera preguntarle a mi hermana quién demonios me estaba visitando, cerró la puerta y se marchó. Di un resoplido, empecé a buscar ropa en mi armario y me la coloqué. Unas calzas color negro y una sencilla playera de color rojo. Me coloqué unas zapatillas Converse y luego me arreglé el cabello en una coleta alta, como siempre.
Antes de bajar, me percaté de que ya había anochecido.
Al descender el último escalón, fui hacia la sala de estar y me detuve cuando vi a Toshiro sentado en uno de los sofás.
—¿Qué haces aquí? —pregunté rápidamente.
—Dado que te habías enfadado antes conmigo, creí que era lo justo que viniera a disculparme, ¿no? —repuso desviando la mirada.
—Oh... —parpadeé anonadada. Lo cierto era que no me esperaba eso.
—¡Toshiro-kun! —mi melliza apareció de repente, se colocó junto a mí y agarró mi brazo—. ¿Quieres quedarte a cenar?
Por supuesto que dirá que no.
—Claro.
¿Ah?
—¿Te quedarás? —le pregunté aún más sorprendida. Creo que mis ojos no podían estar más abiertos.
—No podría ignorar una invitación de tu hermana —le dirigió una sonrisa a Yuzu, quien dio un pequeño salto de alegría y se alejó de vuelta a la cocina.
Bufé.
—¿Desde cuándo tan sonriente? ¿O simplemente eres un buen actor?
—Ambas, quizás —contestó—. Tu familia es… divertida.
Me senté en el sofá junto a él. Ninguno de los dos dijo algo hasta que de pronto dos personas entraron a la casa. Mi corazón dio un salto de alegría.
—¡Ichigo!
Mi hermano se sorprendió cuando me oyó, pero de inmediato, sonrió.
—Hola, Karin.
Detrás de él venía Rukia, a quien también me apresuré en abrazarla.
—¿Toshiro? ¿Qué haces aquí? —preguntó entonces Ichigo.
—Yuzu lo invitó a cenar —contesté de inmediato—. Pensé que no volverías aún.
—Oh, sólo es por hoy —replicó. Luego su rostro se descompuso en un ceño fruncido y señaló a Toshiro con su dedo índice—. Tú, afuera, tenemos que hablar.
—No es el mejor lugar para dar explicaciones de nada, Kurosaki.
—No habrá otro momento.
Suspiré.
—¿Por qué mejor no vas a saludar a Yuzu, Ichigo? Ni te imaginas lo feliz que se pondrá al… ¡Oh, no!
Mi papá venía corriendo hacia mi hermano, con su típica patada en el aire en modo de saludo.
—Hey, Ichigo —dijo sonriente en cuanto mi hermano estaba tirado en el suelo, sin embargo, en un segundo se incorporó y golpeó a papá en la cara.
—¿¡Podrías dejar de hacer eso, viejo!? —exclamó.
—Oh, pero si vienes con Rukia, mi otra hija —ignoró a Ichigo—. Y Karin viene con…
La mirada de Toshiro y papá se encontraron. Vi sorpresa en ambos… Oh, claro. No se conocen.
—Es Toshiro, papá —lo presenté—. Un amigo.
Isshin sonrió.
—Un placer, Toshiro.
—El placer es mío, señor.
Parpadeé confundida. El ambiente se había vuelto algo extraño.
—¡La cena está lista! —gritó Yuzu, quien al ver a Ichigo y Rukia sonrió y sus ojos brillaron de emoción—. ¡Hermano! ¡Rukia!
Ichigo sonrió, al igual que Rukia.
Mientras tanto, yo suspiré. Las reuniones familiares eran agotadoras.
...
La cena había sido lenta y bulliciosa. Toshiro se había sentado junto a la pelinegra, al frente de ellos estaban Ichigo y Rukia y a los extremos de la mesa se encontraban Yuzu e Isshin.
—Hermano, ¿te irás de nuevo? —preguntó Yuzu con una mueca de tristeza.
—Mañana por la mañana… Lo siento, Yuzu. Pero te prometo que volveré lo antes posible —entonces dirigió su mirada hacia el albino—. Hey, tú, tenemos que hablar.
Karin les lanzó una mirada curiosa, mas no dijo nada, mientras que el capitán asintió a regañadientes.
—Gracias por la comida —dijeron ambos chicos antes de marcharse.
Se dirigieron al exterior de la casa. Se apoyaron en una muralla de la casa del frente para empezar a conversar. A esa hora de la noche el clima estaba helado.
—Bien, ¿de qué quieres hablar? —le preguntó el albino con tono aburrido.
—Primero que todo, ¿te importaría decirme qué estás haciendo precisamente aquí? ¿Por qué andas con Karin? Creí que solo la vigilarías de lejos mientras cumplías tu misión.
—Ya sabes, somos amigos…
—Toshiro, sabes lo que podría ocasionar —le interrumpió—. Sólo te digo, no quiero que la pongas en peligro.
El capitán Hitsugaya asintió con la cabeza sintiéndose culpable. Era justamente eso lo que estaba haciendo: Poner a Karin en peligro.
—¿Solo eso querías saber? —preguntó luego de unos segundos.
—No —contestó de inmediato—. Quería saber si tú sabes algo acerca de los desaparecidos… ¿Han encontrado a alguien? No me gusta preguntarle a Rukia, creo que se siente mal por eso.
—Es su hermano mayor, su mejor amigo de infancia y muchos de sus compañeros de otros escuadrones, ¿qué esperabas? —replicó cruzándose de brazos—. Pero respecto a tu pregunta, no, no he sabido nada más de lo que tú sabes, que sería que se hicieron grupos de búsquedas. De hecho, llamaré a Matsumoto para ver si tiene noticias.
—Oh, claro.
Toshiro sonrió levemente.
—Nos vemos, Kurosaki —se despidió—. Suerte con tu entrenamiento.
Y se marchó.
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Cuando Ichigo entró a la casa, vio a sus hermanas, a su padre y a Rukia cuchichear entre risas. Frunció el ceño al mismo tiempo que Karin se giraba hacia él.
—¿Y Toshiro? —preguntó la chica en cuanto vio a su hermano entrar solo.
—Se fue, creo que tenía cosas que hacer.
—Ni siquiera se despidió —replicó Karin, luego suspiró —. Bueno, así es él, ¿no? Iré a dormir. ¡Buenas noches!
—¡Buenas noches! —le respondieron todos.
—Ichigo, espero que puedas volver pronto —le dijo a su hermano mayor cuando estaba en la base de las escaleras—. Nos vemos.
Ichigo sonrió y la chica empezó a subir los escalones hasta llegar finalmente hasta su habitación. Sacó su pijama que estaba debajo de su almohada y se lo colocó. Se cepilló los dientes y se soltó el cabello.
—¡Vaya día! —exclamó.
Pero le reconfortaba saber que el día siguiente era sábado. No tendría que ir a la escuela y podría quedarse en casa para descansar. Si, esa idea le gustaba mucho.
Apagó las luces, se acostó y rápidamente se quedó dormida.
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Besos y abrazos!
Próxima actualización: Soy completamente irregular para actualizar, pero mi meta es hacerlo una vez por semana XD
