Buenas chicas y chicos. Lamento haber dejado tanto tiempo abandonado este fanfiction, pero se me perdieron los capítulos que tenía en la computadora debido a que se me dañó. Y bueno, después tuve un bloque del escritor. En un principio, todo este capítulo era sumamente diferente a lo que creé en un principio, pero creo que el cambio le sentó bien.
Como siempre agradecido por los que han comentado la historia y la siguen, espero que la espera haya valido la pena. Sin más preámbulos espero que la disfruten.
Tempestad.
Los vientos soplaron cada vez más entre tanto los escandalosos relámpagos lejanos resonaron dando el gran presagio de que la tormenta los iba a alcanzar. Estaba en una subida siendo guiada por Yumiko mientras que yo simplemente le seguía de cerca, muy cerca. Corrimos lo más veloz que pudimos llegando a la cueva en la que se suponía que estaríamos esperando a los muchachos.
Sin embargo, ya había comenzado a llover levemente.
"Hikio, apúrate", me dijo ella al verme tardar un poco; la vi haciéndome señas ya adentro de la cueva.
"Voy detrás de ti", le recordé con aparente disgusto, luego suspiré. Ella siempre anda preocupada por el bienestar ajeno anteponiendo el suyo propio. Eso me recuerda a mí en cierta manera. Espero que no se lo haya contagiado… bueno, eso es imposible, Yumiko ya era así desde hace un rato largo.
"Ya comenzó a llover", yo también lo percibí señorita obviedad, una pequeña sonrisa se formó en mi rostro a medida que estábamos por llegar. A lo lejos, el bosque comenzaba a empaparse de por un líquido blanco como gamuza entre los árboles. Era de noche ya y nosotros traíamos linternas gracias al señor.
Eché un suspiro al visualizar la cueva. Era algo oscura y amplia pero no solo estaba allí de adorno. Aparentemente la usaban como escondite para una madera, por lo que podíamos sentirnos afortunados. Según lo que escuché de Hiratsuka-sensei, aquello era un depósito natural en caso de aguaceros, y vaya coincidencia. Vi a mí alrededor antes de posar mi rango de visión sobre Yumiko nuevamente, ella estaba temblando dado que la brisa comenzó a meterse dentro de nuestros cuerpos mojado por la lluvia. Yo también temblé pero decidí hacer algo al respecto.
"Voy a ver si puedo encender el fuego", tomé algunos pedazos de madera para luego sacar una especie de navaja multifuncional que cargaba conmigo y procedí a cortar un trozo separándola en pequeños palillos. Luego los junté junto a unos pedazos más grandes e hice lo que aprendí en un documental para hacer una fogata con pocas herramientas.
" ¿Crees poder hacer eso más rápido?" ella demandó algo molesta, no porque me tardara sino más bien por su cuerpo estaba sufriendo por el frío del entorno. Yo logré hacer que una llama surgiera y posteriormente empezara a consumir lentamente el resto haciendo que nuestra fogata se manifestara completamente. Yumiko se acercó y rápidamente se arrodillo justo enfrente para sentir el calor. "Gracias Hikio".
"No hay de qué", también me acerqué y comencé a calentarme. "Creo que sería bueno secar nuestras ropas".
"Ni pienses que me desvestiré", casi saltó ella tocando todo su cuerpo como si fuera Yukinoshita.
"Ya te pareces a Yukinoshita…" mi comentario no fue dejado atrás.
" ¿En qué me parezco a ella?", oye, no te molestes. Sé que ella es mala y todo, pero realmente te lo estás tomando muy apecho.
"Lo digo en el sentido de que pienses que soy un pervertido", esa respuesta pareció suavizarla de alguna manera y posó su mirada en la fogata. Yo también lo hice esperando que el cómodo silencio que nos rodeaba, continuara un rato más.
Entonces noté que su cuerpo se había calmado. El viento había soplado en contra de la cueva por lo que estábamos exentos de sus calamidades y eso permitió a nuestros cuerpos recuperar más rápido el calor que habíamos perdido.
"Oye, Yumiko, ¿cómo fue tu vida en la secundaria?" pregunté tratando de observar alguna reacción de su parte; "Hayama fue allá, ¿no es cierto?"
Desde hacía rato me lo estaba preguntando. Ella mencionó que ella había estado detrás de su enamorado, hablando de Yukinoshita, así que el único que estudió allá aparte de Ebina y Yuigahama, fue Hayama… así que por descarte, el amor de Yumiko debió haber sido él. Sin embargo, algunas cosas que no encajaban. Por ejemplo, la reacción de Yukinoshita cuando ella estuvo cerca del rubio.
"Sí, él estuvo allí. ¿Por qué?"
"No es que me dio la impresión de que lo conocerías mejor…". Realmente siempre me pregunté porque ella lo llamaba por su apellido si parecía que él no lo hacía. Quizás hubo algo que no encajaba allí.
"Sí, lo conozco mejor que nadie", su voz se apagó poco a poco al final de esas palabras.
"¿Pasó algo?" indagué, no es como si hubiera algo mejor que hacer.
"Nada de lo que debas preocuparte… pero", su voz pareció vacilar al final, como si no quisiera decirme algo.
"¿Pero?"
"Ten cuidado con él".
No hablamos más dado que ella decidió recostarse en la pared. Coloqué algunos trozos más de madera cerca del fuego creando una pequeña muralla para que nos protegiera del frío. Menos mal que teníamos algo que comer, la tormenta iba a durar un buen rato. No traíamos algo para comunicarnos que nos sirviera, los teléfonos estaban sin señal así que estábamos solo. Decidí recostarme junto a ella como un caballero esperando hacerle algo de compañía.
"Sabes… pensé que era mi imaginación", suspiré y ella entornó sus ojos hacia donde me encontraba con algo de preocupación.
"¿Qué fue tu imaginación?"
"Eso que pasó mientras estábamos en clase de educación física", la verdad es que no me acuerdo de haberle contado… oh sí, si lo hice. Sin embargo, puede ser que omití que fue él mi principal sospechoso.
"Eso no me gusta". Ella frunció el ceño. "Hikio"
"Sí".
"Aléjate de él"
"¿Por qué?"
"Porque no sabes de lo que es capaz de hacer", ella estaba bastante desagradada por solo hablar de él, parecía que tenía el mismo grado de desagrado que poseía con Yukinoshita. "Además, cambiemos de tema".
"¿Estarás bien con los relámpagos?"
"Mou, Hikio" ella hizo un puchero, luego entonó su voz y dejó que su cabeza ladeara hasta mi hombro haciendo que me incomodara un poco. "Al menos te tengo acá". Susurró.
"Sabes que no soy oso de peluche, ¿no?"
"Ay cállate", yo reí y ella se dejó caer en manos de Morfeo.
Yo la miraba detenidamente. Me había acostumbrado poco a poco a tenerla cerca, era como estar junto a Komachi. No me importaba lo que hiciera, lo que dijera o cuan cerca estuviera de mí, ciertamente no me sentía incómodo. Es más, nunca me sentí así con ella desde un principio. Me pregunto por qué…
Yumiko POV
Enterré mi cabeza sobre su hombro. Son poco los momentos que lo puedo tener para mí sola, son pocos los instantes que logro estar tan cerca de él. Desde que entramos en Sobu, es fue disminuyendo hasta al punto en que escondíamos que nos conocíamos. Tenía que remediar eso. No iba a permitir que el sufriera una vez, como en ese vez no lo permití.
Sin embargo, estaba también ese problema.
Hayama Hayato.
Al principio pensé que era mi príncipe azul que me rescataría de mi torre, en la cual me había encerrado justo cuando aquella infancia mía me dejó. Imaginé que era así, pero no lo fue. Descubrí que no era lo que pensaba. De un hermoso príncipe encantado, pasó a ser el villano de la historia.
Todavía recuerdo aquel día en que me di cuenta de lo que realmente era. Yo estaba contento, feliz de que pudiera estar con alguien que podía comprenderme y amarme. Sin embargo, desde que conocí a Hikio hacia algunos meses había estado dudando acerca de ello. Pero ese día fue crucial. Mis compañeras hablaban de la suerte que tenía de que un tipo como Hayama se fijara en mí, por la forma en como me miraba y me decía las cosas, pensé que era alguien especial para él.
"A veces, las sonrisas esconden sentimientos". Eso me lo dijo Hikio una vez.
Y ese sentimiento era de falsedad e hipocresía.
"Haruno, ¿deseas algo?" había estado por preguntarle algo cuando lo encontré recibiendo una llamada. "Sabes que no me gusta hablar dentro de la preparatoria.
"Ara, ara" casi era audible escucharlo. "Tienes miedo de que esa rubia se ponga celosa, ¿no? No deberías jugar con ella."
"Sabes que no me gusta que me molesten" mencionó con una sonrisa amarga, eso ya lo sabía yo. "Pero ella me ayuda a que no lo haga. Mientras ella sea feliz, yo también lo seré". Claro, eso hubiese sonado lindo en otras circunstancias, pero lo era.
"Sabes, Hayato… eres una persona despreciable". Yo me llevé las manos a mi boca dado que quería contener mi llanto.
"Los fines justifican los medios", como si hubiera sido una frase de algún villano, él habló en un tono frívolo. "¿Qué quieres?"
"Ah es que quería avisarte que Yukino-chan estará con nosotros en la fiesta, así que quizás te interese la información".
"Ya veo…", él suspiró. "Estaré allí". No supe quién era realmente ella hasta después que la conocí en Sobou, pero sin duda me sentí herida en el alma y salí de ese lugar corriendo hasta que salí del lugar. No quería que nadie me viera, me fui y lloré sola aunque teníamos aun un periodo de tiempo para terminar.
Salí y me senté en un rincón cerca a esperar a Hikio. No quería ver a más nadie, quería sentirme cálida, querida y cómoda con alguien que conocía… alguien me comprendía. A alguien con quien podría ser real. Esperé hasta que escuché alguien llamarlo.
"Hachiman, ¿te gustaría llevarme a casa? En la mañana escuché de unos robos recientes en la zona y no me siento muy segura". Era alguien, una voz femenina. No me importó y salía a su encuentro caminando cabizbajo. Casi pude escuchar un suspiro de resignación en su voz.
"Está bien". Él me miró justo cuando entré en su campo de visión y me hundí mi cara en su pecho, escuché un sonido que provenía de él algo conmocionado. "¿Miura?" ignoré que andaba con alguien más y simplemente coloqué sus manos sobre su hombro apretándolos, inconscientemente volvía a derramar lágrimas. Pero el sonido de su corazón parecía nicotina para mi dolor, no, era dopamina para mi sufrimiento. Me sentía tranquila junto a su cuerpo.
"C-Creo que me adelantaré". La chica se halló nerviosa por lo que se fue, no me importó quien era. Era casi de tarde y había estado sollozando bastante por lo que solo necesitaba que alguien me llevara. No quería que nadie de mi escuela me preguntara porque diablos estaba llorando. Me sentía vulnerable y sabía que Hikio no era alguien para aprovecharse de eso, nunca lo hizo.
"Hikio, lo siento". Fue lo único que hablé. Por inercia él decidió acariciar mi cabeza con mi mano calmando su sollozo. Poco a poco me calmé hasta el punto de seguir adelante.
Caminamos hasta que llegamos a su casa. La mía estaba sola por lo que supongo que pensó que conveniente que se quedara con él y Komachi esa noche; estaba feliz por esa elección.
"Oni-chan, ella está dormida. Será mejor que no la molestemos, hay cosas que son mejor no preguntar". Escuché que ella dijo antes de que Hikio se despidiera algo preocupado.
"Será lo mejor".
Esa noche tuve unas pesadillas horribles luego de que mi cansancio me doblegó hasta el punto de que no pude mantenerme de pie. Soñé con que era usada por Hayama una y otra vez, que solo era una herramienta y que Hikio me salvaba en último momento. Sí, él era después de todo mi príncipe en busca de quitarme mi angustia, de librarme de mi cárcel, de mi torre y de este dragón que estaba protegiendo mi caparazón fuerte.
Así como esa noche caí en un sueño profundo…
Lo mismo ocurrió esta vez.
Hachimon POV
Estaba cansado. La brisa de la tormenta estaba tranquila, sin embargo, aún no dejaba de llover y no parecía que hubiera algo que detuviera ese diluvio. Poco a poco mis parpados fueron cediendo mientras veía que todavía habían algunas llamas de la fogata vivías. Dejé que mi cuerpo se reconfortara con la dulzura del cabello ámbar, casi como rayos del sol que tenía Yumiko. Así me quedé dormido.
Y allí estaba yo.
Era un lugar que recordaba, la misma chica de cabello negro haciendo la misma promesa. Caía pétalos rosados por todos lados… parecía un templo. Sí, la chica era algo pequeña como si tuviera unos seis o siete años. Sin embargo, antes de que saliera corriendo otra vez había algunas lágrimas en sus ojos que pude apreciar en el aire.
"Yo también me acordaré de ti". Sin embargo, ese detalle me golpeó.
No me acordaba de ella. ¿Por qué? ¿Por qué solo lo hacía con algunos fragmentos de mi memoria? ¿Por qué el destino me tiene que jugar así? Entonces me puse a meditar, ¿qué hacía yo durante ese momento?
Seis, siete años. Yo a esa edad estaba con mis abuelos en Kyoto, justo cuando mi hermana Komachi… bueno, no entremos otra vez en ese detalle. A ver… recuerda algo más. Me voy de allí arrastrado por la mano de alguien, sí, como imaginé, era mi abuela quien me arrastraba de nuevo. ¿Podría ser el día en que mis padres que llevaron de vuelta a Chiba? Quizás mis abuelos sepan.
La tormenta pasó a tempranas horas de la madrugada. En ese punto disminuyó su potencia y dejó de llover tan duro. Se armaron equipo de rescates para encontrar a dos niñas desaparecidos: Rumi y Maya. Al parecer quedaron atrapados durante la tormenta en una especie de escondrijo. Justo cuando nos encontraron a nosotros, ellos estaban con el grupo. Al regresar nos dimos cuenta de que relación mejoró y que ahora eran buenas amigas.
"Al parecer, no todo fue malo". Yukinoshita se me acercó por detrás, se estaba refiriendo a Rumi y a Maya quienes conversaban no muy lejos de nosotros. Ebina estaba conversaba con Yumiko al igual que Yuigahama mientras ella se me acercó como si estuviera algo preocupada por mí.
"Lo dices por ella, ¿no? Sí, al menos algo salió bien de todo esto" reclamé como respuesta mientras ella suspiró.
"No hiciste nada pervertido con Miura-san, ¿verdad?"
"¿No hiciste nada lascivo con Yuigahama mientras dormían juntas?" sonreí mientras ella fruncía el ceño.
"No".
"Entonces, no".
Ella se sentó cerca de mí mientras observábamos las demás mesas mientras servían el desayuno. No tenía nada más que hacer que 'hablar' con Yuigahama, por lo que estaba matando el tiempo conmigo. Yo simplemente saqué un libro y comencé a leerlo mientras marcaba algunas ideas; Yukinoshita también sacó uno para que no existiera un silencio incomodo entre los dos.
"Hikio, gracias por cuidarme" se acercó Yumiko a donde estaba, la seguía Yuigahama y Ebina. ¿Por qué me das las gracias? eso puede ser sospechoso.
"Verdad Hikki, eres alguien confiable". La princesa melocotón salió a complementar lo que mencionó mi querida amiga. Yo suspiré mientras Ebina me hacia una reverencia.
"No sabía que eras un caballero Hikitani-kun, fu fu fu", quizás comenzó a imaginarse cosas extrañas con relaciones homosexuales así que la ignoré.
"Sabes, eso sonó como insultos". Mencioné levantando mi vista y ellos se echaron a reír, incluso Yukinoshita dejó escapar una risilla. "Como sea, eso no fue nada. Lo haría por cualquiera".
El resto del día pasó normalmente y pronto todo nos íbamos a casa de nuevo. Al final, podía descansar tranquilamente en mi humilde hogar. Pero sin duda, sería una semana algo agitada, interesante y dramática.
"Oh, Oni-chan". Mi querida Imotuo como dejé que te corrompiera esa gente maligna. "Cuéntanos más de cómo fue tu noche con Yumiko-neesan".
"Oh, ¿mi querido Hachiman pasó la noche con Yumi? Dime", ella tenía una expresión aterradora. "¿Ya me hicieron abuela?"
"¡Mamá!" grité para que dejara de colocarme en situaciones vergonzosas.
"Pero, ¿no durmieron juntos?"
"Sí, pero…"
"¿Usaron protección?" Dios, esto es sumamente vergonzoso. Siento como mis mejillas se calientan por esa declaración. No, yo soy una persona sana y santa que no se sobrepasaría con una chica si tuviera la oportunidad. Soy alguien casto, que llegará virgen al matrimonio… eso creo.
"Sabes que así no vienen los niños", mencioné como indirecta, pero ella colocó una sonrisa macabra.
"Sí, por eso sé que usaron protección… eso me alivia". Dios, mátame.
"¡Mamá!".
"Ya pues, no aguantas una simple broma. Estás sensible". Después preguntan de dónde saqué el cinismo, lo sarcástico y las demás virtudes que poseo. No, no fue de mi papá. De él saqué la flojera a trabajar. "Pero, Yumi es una buena chica. No sé porque no la invitas a salir."
"Porque somos amigos, nada más"
"No creo que ella piense así", susurró y no la escuché o, si la hubiera escuchado eso era lo que hubiese oído.
"Creo que Oni-chan está interesado en Yukino-chan"; mencionó Komachi atrayendo la atención de mi mamá. Diablos Komachi, ¿por qué tienes que hacerle esto a tu Onii-chan? Mi madre alzó una ceja algo interesada y dejó de limpiar los vasos para luego sentarse en el sofá. Son raros los momentos que tenemos para conversar de esta manera dado que mis padres siempre están trabajando. Mi madre es rara que esté en casa, pero supongo que como no estaba tuvo que venir temprano a atender algunas cosas de la casa para evitar que cayera en telarañas.
"Oh, ¿Yukino-chan?" se animó a preguntar mi madre con un cierto grado de interés.
"Sí mamá, es una compañera de club de Onii-chan. Es linda, pero tiene una forma rara de mostrar amor"
"Ella no muestra amor salvo a los gatos", murmuré.
"Hay chicas que lo hace de una manera distinta hijo", ella se acercó y colocó su mano revolviendo mi cabello; sentí que la sangre estaba corriendo por mis cachetes de la vergüenza y Komachi no estaba ayudando a que fuera lo contrario, más bien se estaba riendo de mí.
"Onii-chan pone una cara muy graciosas cuando hace eso mamá. Oi, eso gana muchos puntos Komachi" se rió fuertemente mientras mi mamá hacia lo mismo. Y, como dicen, la risa es contagiosa así que terminé riéndome de mí mismo esa noche.
Después de un rato de haber terminado de hablar, Komachi subió a su cuarto mientras yo estaba en la sala escribiendo en mi laptop. Tenía mis lentes de reposo por lo que no me molestaba la luz nocturna de la pantalla. Mi madre aún estaba terminando de leer un libro pequeño mientras me acompañaba. Entonces me acordé de algo.
"Mamá, ¿sabes cómo siguen los abuelos?" ella sabía que me estaba refiriendo a mis abuelos maternos, era los únicos que no vivían en Chiba y que costaba saber de su estado de salud. Mi madre me miró un rato y mencionó que estaban bien, además me preguntó por qué tenía tanto interés en ellos. "Es que quería saber si ellos sabrían sobre algo que ocurrió el día en que me recogieron para llevarme a donde ustedes" mencioné.
Quería saber si ellos podían decirme más acerca de esa misteriosa chica que encontré en aquel templo. Era como si fuera una diosa o algo así. Sin embargo, mi madre colocó una cara algo triste con el ceño fruncido. Retiró el libro que estaba leyendo y se colocó erguida mirándome a los ojos. Rayos, aquí huele algo mal. Mi madre casi nunca se pone seria con esos asuntos.
"¿Recuerdas que fuiste con tus abuelos a Kyoto, no es así?", preguntó. Eso me intrigó, digo, es obvio que fui a ese lugar. ¿Por qué lo haces sonar como si nunca lo hubiera hecho realmente?
"Claro, ¿por qué lo dices?", esto se ponía cada vez más extraño.
"Ese día en que tus abuelos fueron a recogerte, tuviste un accidente. No sé muy bien las circunstancias, pero casi le da un paro cardiaco a tu abuela por eso. Después te hicieron los exámenes acá en Chiba y nos dijeron que tenías lagunas mentales. Que no recordabas nada de haber ido a Kyoto cuando pequeño. Por eso me preocupa que ahora hayas comenzado a recordarlo. ¿Cuándo comenzaste a hacerlo?"
"No lo sé. Siempre me acuerdo de ello cuando veo los pétalos de rosados caer cuando es otoño, por lo que supongo que fue durante esa época y tengo algunos recuerdos difusos de esa época. Creo que tenía seis o siete años. ¿Pero qué accidente tuve?". A ciencia a cierta, no sabía esa información. Pero eso explicar por qué no recuerdo nada de esa época.
"Según tu abuela, estabas conversando con un chico que se estaba despidiendo de ti cuando volteó a otro lado para hablar con una amiga y cuando regresó a verte estabas en medio de la carretera luego de haber intentado cruzar la calle cuando un auto negro venía." Diablos, vaya coincidencia con mis accidentes. Ya van dos autos negros que me han desdichado la vida en mi vida, valga la redundancia. "El otro chico gritó, pero ya era tarde".
"Y, ese otro chico… ¿cómo era?" pregunté curiosamente.
"Creo que era un joven rubio, vino a visitarte dos veces y cuando supo que no recordaba nada, ni se molestó en hacerlo más". ¿Quién habrá sido ese niño? No creo que hubiera sido un amigo porque muy posiblemente hubiera tratado de venir incluso si no me acordaba de él. "Pero, ¿por qué querías saber acerca de eso?"
Tragué saliva. Estaba entre la espada y la pared decidiendo si le explicaba a mi mamá acerca de aquella promesa, sonaba cursi y no quería avergonzarme. Ella se levantó y se sentó a mi lado. Yo estaba en el mueble y me atrajo hacia su regazo donde comenzó a acariciarme el pelo mientras yo cerraba mis ojos.
"Vamos, puedes decirme".
"Es que he tenido unos sueños raros donde veo a alguien con que hago una promesa", ella sonrió o eso pensé que hizo. Siguió acariciándome para que tratara de sentirme relajado y de esa manera pudiera decirle más. "Es una chica, pero no la distingo bien"
"¿Cómo es ella?". Realmente estaba deteniéndome en decirle algo más, pero ella sabía que no estaba diciéndole toda la verdad.
"Creo que tenía el cabello negro, y me decía que siempre estaría conmigo". Eso hizo que mi corazón se sintiera contraído de alguna manera. Me sentí triste, era un amargo sentimiento que había enterrado justo como el resto de mis recuerdos. ¿Por qué lo siento ahora? ¿Qué pasó realmente? "La veo y siento que se me parte el alma".
"Ay mi niño…". Ella me habló con voz dulce y gentil. "Eso se llama el primer amor."
"Amor", repetí al ver una palabra tan complicada y que pensé que no volvería a mencionar después de lo de Kaori. "Mamá, no sé qué es eso", puse mi cara hacia otro lado.
"En el fondo lo sabes. No creo que sea el mismo sentimiento que una vez viviste en la secundaria con esa chica, no, es un sentimiento más intenso que nace del deseo y de la perdida. Cuando veas que te duele que se vaya, realmente sabrás que es algo genuino: un verdadero amor".
Esas palabras, sin duda, a pesar de que no lo sabía en ese momento… me acompañarían el resto de mi vida. Me atarían al corazón de una persona que jamás imaginé y sería la clave para resolver todos los misterios de mi pasado y preservaría el futuro que me esperaba.
El lunes siguiente al pequeño campamento que tuvimos fue tranquila. Llegué en la mañana y me senté con mis auriculares viendo a todas partes. Saki estaba allí con expresión aburrida dibujando, seguramente era alguna ilustración de uno de los proyectos que trabajábamos con Sumire. Ella había obtenido una beca en la escuela de artes de Tokio gracias a las influencias de la chica de cabellera azulada y, con eso y el dinero que ganaba conmigo, podía atender a sus hermanos tranquilamente desde su hogar sin tener que trabajar parcialmente en algún establecimiento.
Sin Yumiko y Sumire, eso no hubiera sido posible.
Dejé que mis manos llevaran a mi lápiz y comencé a escribir un prefacio con una idea loca que me llegó a la mente con la conversación de la noche anterior. Aún no dejaba de pensar en ello. Había tantas interrogantes, tan pocas respuestas que me sentía vacío con la esperanza de hallar algo entre los recuerdos de mis abuelos. Pero ellos eran tradicionalistas y no tenían cosas electrónicas para que su salud fuera mejor. Sin embargo, estaban siendo cuidados por una enfermera que pagaba nuestra familia y que nos mantenía informado una vez que terminaba la jornada, por lo que si quería preguntarle algo a ellos, tendría que ir en persona.
Mala suerte la mía. No tenía tiempo sino, quizás, hasta las vacaciones de verano. Posiblemente la escuela sacaría un viaje hacia ese lugar si Kami-sama existía… aunque esperaba que quizás el Karma me ayudara en esta ocasión. Miré una vez más hacia mi derecha y la camarilla de Hayama estaba allí comenzando a formarse. Los demás alumnos eran solo personajes secundarios en esta historia, como extras en una película, divagaban en lo que era sus conversaciones ocasionales.
Yo me preguntaba por qué todo parecía tranquilo. Claro, exceptuando que era bastante temprano y que faltaba como media hora como para que comenzaran las clases, todo estaba bien. Dejé escapar un suspiro cuando subí el volumen de la música mientras dejaba que mi cabeza reposara sobre el escritorio. Entonces sentí que mi teléfono vibraba y vi que era un mensaje de Yumiko.
Yumiko: Hikio, voy a llegar tarde por favor distrae a Hiratsuka-sensei mientras llego.
Rayos, esta muchacha. ¿A caso piensa que soy algún tipo de bloqueador como esos que aparecen en las carreras de Need For Speed Carbono? Decidí taclear un mensaje disimuladamente para conservar mis status de solitario.
Hachiman: Yo veré que hago. ¿Pasó algo importante como para que te hayas retrasado?
Envié el mensaje esperando que no respondiera tan rápidamente como solía hacerlo. Sin embargo, no pasó mucho para que llegara la respuesta. Decidí que esperaría un poco antes de contestarle dado que sería sospechoso que me vieran con mi teléfono en la mano enviando mensaje. ¿Pero, ahora que lo pienso… por qué me preocupo? Diablos, esta gente a veces es molesta. Claro en el momento en que juré que no le haría daño a Yumiko también me comprometí a no dañar su imagen.
Yumiko: Me quedé dormida, lo siento.
¿Por qué te disculpa conmigo? Dios, esta niña. Suspiré y guarde el celular. Tendría que inventarme algo para que la profesora no pasara la lista y ella no estuviera presente. Pero, como era Hiratsuka-sensei… debo admitir que tenía miedo. Quizás debí demandarla por acoso y secuestro para que de esa manera tuviéramos una hora libre en la mañana.
Anotado, denunciar a Hiratsuka-sensei a las autoridades de protección al menor.
¿Qué otra cosa hay que hacer? Me pregunté mientras miraba a mí alrededor y concluí que nada. Esperé que comenzara las clases y que sucediera lo mejor. Pasaron quince minutos y llegó Hiratsuka-sensei con una buena sorpresa que dejó mi cuerpo helado, literalmente.
Yumiko POV
Dios, no entiendo por qué me paré tarde. ¿Quizás fue por mi despertador? Debo revisar mis alarmas matutinas. Terminé de prepararme unas tostadas y salí corriendo a la estación de trenes mientras tomaba el próximo que me dejara más cerca de Sobou. Aunque eso era un malgasto de dinero, era lo más rápido que tenía a mi disposición. Aceleré el paso por la calle una vez que terminé de atragantarme con mi desayuno. Diablos, parezco a esa chica de ese anime… ¿cómo era que se llamaba? Ah, sí, Nisekoi. Espero no encontrarme con un chico mientras llego a la escuela, sería estúpido.
Vamos, apresurate. Cogí el tren y rápidamente me dejó en la estación correspondiente a unas pocas cuadras de la escuela. Al llegar pasé directamente, busqué mis zapatos y entré en el pasillo que daba a mi clase. 2-A, 2-B, 2-C y así sucesivamente hasta que visualicé a la mía y a alguien que no esperé ver nunca más.
"Maldita perra".
Hachiman POV.
Ciertamente, mi corazón dio un vuelco. Un giro de 360 grados en tan solo diez segundos. Hiratuska había entrado al salón con una chica nueva para todos. Era bastante hermosa, sacó varios comentarios de la parte masculina de nuestro salón y varias chicas envidiaron su apariencia. Tenía en cabello largo y sedoso hasta la cintura y dos coletas pequeñas en frente, cada una a un lado de su rostro. Su matiz de cabello era inconfundible, era de color marrón. Sus ojos casi del mismo tono me dejaron si palabras.
"Bueno clase, tenemos un nuevo alumno con nosotros. Así que espero que la traten bien y que la atiendan lo mejor posible. Se transfiere de una prestigiosa escuela de Tokio a la nuestra para terminar el año dado que sus padres regresaron por cuestiones de salud." La Waifu de la historia, digo, la profesora de japonés moderno empujó a la pequeña quien se presentó a los demás.
"Hola a todos", llevaba el típico uniforme de Sobou salvo por unas medias hasta la rodilla que lo difería de otros atuendos. "Mi nombre es Orimoto Kaori, es un placer conocerlos"
Lo sabía. Mi mundo se congeló. No había pensado en Kaori desde lo que sucedió en la escuela media, nunca más me di a la tarea de hacerlo. Ella me miró y me sonrió mientras que Yumiko pasaba por la puerta aún abierta y la veía.
"Tú", masculló molesta lo que hizo que Kaori retrocediera un poco para luego inclinarse.
Sí, la tormenta Hinako no se compararía a la tempestad que se avecinaba en Sobou con la llegada de Orimoto Kaori y los problemas que traería el Karma con ello.
¡Al fin terminamos de leer! Sí, y al final aparecía después de algunos meses. Prometo que no tardaré tanto en volver a subir la siguiente parte. Espero que hayan disfrutado de la lectura y que si fue así, dejen su comentario. No importa que sea corto, lo que me interesa es que apoyen la historia.
Aún no dejamos tirada la meta de 500 comentarios, así que esperemos llegar allí en algún momento.
¿Qué misterio habrá tras la nueva Orimoto Kaori?
¿Qué pasara con las relaciones entre Kaori y Yumiko?
Se avecina el arco del festival escolar, así que estaremos bastante interesados en el siguiente capitulo.
Saludos, chicos y chicas. No olviden comentar.
