¡ALTO! Este capítulo contiene Lemon, si no te gustan, no leas el capítulo completo. :)

Sino, bueno, disfruta la lectura. Espero tus comentarios al final.


El camino al campamento no era exactamente lo que yo esperaba.

Bueno y ¿Cómo no? Si entre él y yo desde siempre existe esta atracción, pero sé que ahora es mucho peor… mi estado de soltería no podría ser más tentativo a sentirme acompañada.

-¿Kag? Estás muy callada – sentí la voz masculina a mi lado.

Yo sonreí tratando de hacerlo pensar que todo estaba bien, que realmente lo estoy; pero es algo difícil cuando tratas de engañar a la persona que más te conoce en este mundo, y no hablo de mi mamá.

A penas íbamos en la vía, se me hace algo tonto pensar en esta mañana cuando fueron mis mejores amigos para secuestrarme. Solo los recuerdos hacen que me confunda de nuevo.

-¡Kagome despierta! –

Sango… mi amiga más cercana, quizás la única… estaba despertándome un viernes en la mañana de mis vacaciones, cuando abrí los ojos estaba hurgando y tirando ropa en uno de mis bolsos de viaje.

-¿Qué haces? – susurre debajo de mis mantas.

Sango me miro como si fuera obvio.

-Te lo dijimos… te advertimos que serias secuestrada.

Detrás de esa frase entro mi madre con una bolsito de maquillaje para viajes y se lo entrego a Sango, junto con unas toallas limpias y otras cosas.

-¿Mamá?

-Hija, ¿Por qué no me hablaste del viaje a la playa? Claro que hubiera dejado que fueras. – mi madre quito las mantas encima de mí y empezó a desvestirme.

Era demasiado temprano para que yo entendiera que estaba pasando, pero entonces las imágenes de hace dos semanas en la Disco me atacaron, el plan de Miroku para ir todos a la playa con su grupo de la universidad.

Y cuando me negué, fui advertida de un secuestro espontaneo.

-Ahora mueve tu trasero mujer, Miroku e Inuyasha nos esperan abajo.

Prácticamente en 30 minutos mi amiga y madre me tuvieron lista porque yo estaba totalmente dormida aun, ¿Cómo esperan que procese todo eso en tan poco tiempo?

Yo me había negado rotundamente a ir al viaje, quería quedarme en casa con mi teclado de pila y mis partituras sin terminar, y dedicarme a finalizarlas. La entrevista seria dentro de 2 meses y yo aún no tenía ni la mitad de la canción… soy un desastre.

-Buenos días – escuche 3 voces gruesas en la cocina, eran mi papa y mis dos amigos tomando café.

Miroku e Inuyasha, primos o lo que sea, estaban en bermudas y con franelillas ligeras, excepto por el novio de Sango que tenía otra encima, una de un lindo color violeta, y mi mejor amigo solo tenía su larga cabellera atada en una coleta alta.

Estaba despertándome de solo verlo, se veía sexy con el cabello recogido de esa manera. Mucho más maduro y al mismo tiempo rebelde, el tatuaje de su cuello se veía claramente.

Por Dios, Kagome… es tu mejor amigo, casi tu hermana.

Si, con "a" porque se supone que él es intocable para mí. Me apene por mis propios pensamientos.

Inuyasha me miro y me sonrió, de seguro conmovido por mi imagen de niña dormida vestida por su madre y su mejor amiga.

Cuando me mire en el espejo de la cocina, vi que tenía puestos unos shorts de blue-jean y una blusa floreada corte imperial y unas sandalias.

-Bueno, ya se pueden ir en paz – dijo mi padre – llamen cuando lleguen sanos y salvos.

Mi papa me entrego mi monedero lleno de dinero para el viaje, me dio un beso en la frente y se retiró a su trabajo. Lo seguí con la vista mientras se despedía de mi mama y salía por la puerta de enfrente, cuando gire hacia el adelante de nuevo vi a mi mejor amigo extendiéndome una taza de café.

-El señor Higurashi hizo para todos. – me dijo.

-Gracias – respondí- te ves bien…

-Tú también te ves bien… somnolienta – Inuyasha me sonrió pero note como se sonrojaba como un adolescente.

-Yo… - me sonroje también.

¿Desde cuándo teníamos estos efectos en el otro y por qué yo no me había dado cuenta?

-Bien, parejita – corto Miroku – Tomen su café y vamos en camino. Kagome, vas con Inuyasha en su Mazda, voy en el Jeep del abuelo así que solo cabemos mi bella Sango y yo.

-Cuídate mucho, cariño – mi mama me dio otro besa en la coronilla y me entrego mi maleta y mi cartera.

-Yo… realmente los odio. – fue todo lo que dije antes de que me obligaran a partir.

Y luego aquí estaba, encerrada en el bonito Mazda 3 rojo de Inuyasha.

Claro que mis padres accedieron a que yo fuera a la playa con los chicos, empezando porque estaban preocupados de las primeras semanas que me encerré en mi cuarto llorando por mi ex novio, y ahora encerrada para hacer música. Yo se que ellos me apoyan en todo, pero son padres a la final y deben estar preocupados por las locuras de su hija.

Por suerte antes de irnos había agarrado mi teclado de pila y mi cuaderno de notas para seguir practicando y componiendo en la playa, aunque sé que será algo difícil…

Playa, adolescentes, alcohol, hormonas…

El Mazda de Inuyasha me parecía un poco incómodo con tanto silencio, empezando porque nosotros 2 no conocíamos esa palabra, de alguna manera siempre teníamos que hablar… de lo que sea, no importa que, conseguíamos un tema y de él divagábamos en otros.

-¿Cómo te va con la música? – pregunto Inuyasha.

-Bueno, voy… bien, supongo. Aun no tengo nada en concreto –

Y era verdad, hace unos días el chico aquí a mi lado me había dado una idea, que me pareció brillante, pero definitivamente difícil de ejecutar, es por eso que he tenido semanas y semanas de trabajo arduo encerrada en mi habitación buscando la manera perfecta para desarrollarla.

-Realmente cuesta a veces – le conté.

El me miro rápido y me sonrió cariñosamente.

-Tú puedes hacerlo, solo respira y tómalo más con calma –

-Es buen consejo, pero sabes que no lo seguiré.

Inuyasha se echó a reír, ambos sabíamos que es perfectamente cierto.

-De todas maneras, trata de hacerlo.

Mi mejor amigo, siempre me ha parecido atractivo y hasta se lo dije una vez, pero nunca me atreví a hacerlo seriamente o en el tiempo en que su novia no ocupara su agenda.

De alguna manera nuestra amistad es compleja, nos gustamos, somos amigos, pero no podemos cruzar esa línea, por lo menos no desde mi punto de vista… Primero estuvo y esta Kouga, aunque haya terminado todo entre nosotros el intenta que regresamos –pero eso no pasara, aprovechando que aun mantengo sentimientos por el- y segundo esta mi amiga y novia de Inuyasha, Kikyou.

¿Cómo podría yo encararla con semejante engaño? Nunca podría lastimarla, porque ella no es una chica mala, solo esta jodidamente enamorada de él, aunque sé que sus sentimientos no son recíprocos y que su relación va más en picada de lo que ella quiere aceptar; además, yo no seré la causa de otro problema.

Se muchas cosas, pero resulta que es mejor ignorarlas… no es que sea cobarde, realmente, es solo que no quiero herir a nadie, quiero que las cosas sigan un curso de bien, yo no estoy lista para otro enredo amoroso.

Ni siquiera quiero estarlo, porque eso significaría sufrir de nuevo, doblegarme ante el pensamiento de que quiero arriesgar todo por el todo, cuando no es así… simplemente, no soy ese tipo de persona.

-¿de verdad estas bien? – cuestiono de nuevo.

Por supuesto que no, tu, idiota, me pones las hormonas a mil y los nervios también.

-Sip, solo algo cansada – mentí.

-Podemos poner música, sé que eso te gustara – encendió la radio y estaban pasando canciones de Pink.

El ambiente de pronto se relajó para los 2. Decidí que no me arruinaría el fin de semana por mis tontas confusiones, es obvio que ya había tomado una decisión. Con Inuyasha no pasaría nada, de nada, absolutamente nada.

-Oh, ¿Qué tal Kikyou? Desde esa vez en tu apartamento no la he visto.

-Bueno, terminamos la semana pasada.

-¡¿Qué? ¿Por qué? ¿Y como es que no me contaste? – Golpee su hombro – eres un pésimo mejor amigos, ¿lo sabias?

Mierda.

-Kag, estabas atrapada en tu habitación y siempre tienes el móvil apagado o no contestas, no lo sé. Y bueno, las cosas solo, no se dieron… ella esperaba más de lo que yo le ofrecía. – se tensó.

Alce una de mis cejas.

-¿A qué te refieres?

-No lo sé, simplemente ella entendió que mis intereses no estaban directamente en ella… sabes que nunca me gusto como yo a ella.

-Yo lo sé, tenía la fe de que el tiempo cambiara eso, ¿Qué había de malo con Kikyou?

-Bueno, aparte de querer controlar mi vida de buenas a primeras, casi nada.

Eso es cierto, Kikyou, una chica japonesa tradicional, de lo más hermosa. Siempre admire su parecido con una muñeca de porcelana: una piel pálida, ojos de marrón oscuro y finos con tupidas pestañas y una hermosa cabellera negra, totalmente lisa hasta un poco por encima de sus caderas, una excelente figura, modales y presencia espectacular, siempre vestida y arreglada para la ocasión, toda una dama.

El año pasado, pensé que era la mujer perfecta para mi mejor amigo, todo lo contrario a mí, una desaliñada chica que no puede mantener la boca cerrada.

-Pensé que tu familia la amaba – le dije.

-Mis abuelos la adoran, pero solo porque tiene un parecido abrumador con mi madre. Y no es lo que busco.

La madre de Inuyasha…

-Cuéntame de nuevo, como era ella. – le pedí.

-Te lo he dicho millones de veces – sonrió mientras me echaba un ojo y de nuevo miro a la carretera.

-Oh, vamos, adoro cuando hablas de ella.- Inuyasha me miro de nuevo, y me sonrió para empezar a contarme.

-Está bien – empezó – Mi madre, era una mujer un poco parecida a Kikyou, pero muy diferente, incluso mis abuelos lo notaron al conocerla…

Es cierto.

-… Izayoi Taisho. – Pronuncio con ternura – mi madre fue una pintora en su época, desde que nació prácticamente, amaba a todos y todo el mundo, y nadie podía evitar amarla a ella. Mi papa, siempre me dijo "tu madre, una mujer perfecta"… bueno, eso tenía sus variaciones, ya sabes porque.

La mamá de Inuyasha murió a unos jóvenes casi 50 años, ella tenía una salud delicada, demasiado, y nunca jamás compartió eso con nadie.

-"Forma parte de la vida. Yo no me puedo quejar de la vida que he tenido, solo que los dejo antes de tiempo" Fueron sus últimas palabras antes de cerrar los ojos, luego dormida nos dijo a papa y a mí que nos amaba – mi mejor amigo no se veía dolido, sino algo solitario, yo era consiente de como ama a su madre y vive de su hermoso recuerdo – Vivía sus días disfrutando de pequeñas cosas y más aun de las grandes, ponía sonrisas en el rostro de mi padre que jamás volví a ver… Mi madre era una doncella que pocas veces nace de nuevo en la vida, pero creo que por su corazón, yo tengo recuerdos bastante exactos de ella, jamás olvidare esas cosas.

Varias veces le pedía a Inuyasha que hablara de su madre, pero creo que es porque jamás escuche a un hombre hablar así de una mujer. Incluso una vez le pregunte a Señor Taisho, cuál era el recuerdo más bonito de su esposa. Y me dijo: "Nació el amor, y ahora tiene 20 años y se cree el rey del mundo…" Yo me reí en seguida y luego me pidió que jamás le dijera a su hijo que él había dicho eso.

Dos hombres que amaron y aman a su madre y esposa, a la misma mujer. Ellos tienen una relación algo distante pero siempre están para el otro y se unen por el recuerdo de alguien que no está en físico pero si en sus corazones. Yo lo siento como algo de los sentimientos más hermosos que he presenciado en la vida.

-Mis abuelos dicen que tú les recuerdas más a mi madre. – Me dijo Inuyasha – siempre sonríes de la misma manera alucinante que ella lo hacía.

-¿De verdad? – Cuestione- yo no me encuentro nada de parecida, tu mamá fue una mujer espectacular.

-Y tú también, Kagome. Solo que eres más hiperactiva – rió.

Me sonroje furiosamente, la comparación se me hacía lejana, la señora Izayoi era una mujer perfecta, yo no lo soy, ella fue una muñeca de porcelana, radiantemente hermosa, incluso más que la ex novia de su hijo.

Gire mi rostro hacia la ventanilla para hablar.

-¿Dónde están los cuadros de tu mama?

-Bueno, mis abuelos los conservan en Estados Unidos, papá tiene pensados traer algunos acá, hasta ahora solo hay uno y no lo hemos sacado.

-¿Por qué no?

-A mi papá, le cuesta un poco aceptar aún que mama se fue. – dijo con tristeza

-Oh, ¿Cómo se conocieron? – cambie el tema rápido para no deprimirlo.

-Bueno, en Estados Unidos, las pequeñas sociedades Japonesas aún se conservan, así que mis abuelos paternos llevaron a mi padre a uno de estos club a conocer prometidas, la antigua tradición, conoces a una mujer destinada a casarte con ella quieras o no.

-¿Conoció a tu mama así? Que poco romántico… - me dije

-Oh no, -Inuyasha empezó a reír – la verdad es que el estaba en su etapa de rebeldía, no quería ir y mis abuelos me contaron que tuvieron que llevarlo entre mayordomos arrastrándolo al auto.

Estruje mi rostro.

-Me cuesta imaginar a tu serio padre rebelde –

-A mí también, pero así fue; mi papá también lo certifico. Me dijo que estaba molesto mientras su prometida hablaba y hablaba de cualquier tontería… y que entonces una bonita dama vestida con un kimono tradicional entro abruptamente a la habitación. Mi madre ese mismo día fue llevada a conocer a su prometido pero entro en la habitación que no era, los primeros que cruzaron miradas fueron ella y mi papá; entonces ambos supieron que querían estar juntos, aunque mis abuelos se opusieron desde el principio, luego tuvieron que aceptar.

-¿De verdad? Eso sí es romántico, ¡que hermoso!-coincidí con ilusión.

-Bastante, mis padres dicen que fue amor a primera vista y nada más, que el resto dejo de importar. – finalizo, Inuyasha se veía enternecido al contarlo, conmovido directamente con la historia de sus padres. – El abuelo me dijo una vez, que eso parece ser algo propio de los Taisho, cabeza duras y además se enamoran a primera vista.

-¿Tu abuelo también se enamoró así?

-Oh, sí, mi abuelo estuvo 3 años detrás de mi abuela, según ella, suplicándole aunque sea una cita. Hasta que ella acepto y bueno…

-Así que todos los hombres de tu familia se enamoran a primera vista y cabezas dura, vaya clase de hombres – reí con él. – pero tu abuelo, tu papa y tu hermano, incluso tú, todos son idénticos.

Físicamente, casi todos los hombres de la familia de Inuyasha tenían las mismas facciones: rubios de cabellera casi blanca y ojos de un miel intenso.

-Excepto yo, soy lo más parecido a mi madre, tengo el cabello negro y muchas facciones de ella, pero también las tengo de mi padre, principalmente sus ojos. Si lo notas bien, soy una mezcla entre ambos, a diferencia de mi hermano mayor que es la copia idéntica de mi padre.

-es por eso que tu padre siempre te observa con tanta atención – afirmé.

-¿Cómo así? – mi amigo parecía confundido.

-¿No te das cuenta? Tu padre siempre te ve fijamente al hablarte, como recordando algo. – Sonreí – de seguro es porque le recuerdas a la señora Taisho.

-Nunca lo note. – espeto asombrado.

-Pues sí.

No mentía al respecto, el padre de Inuyasha siempre veía a su hijo con mucha atención como recordando o grabando aún más la imagen de su hijo en su memoria. Su relación no es como la mía con mi familia, en mi casa, todos hablamos entre todos, nos contamos las mejores cosas del día, mis padres están casados y nunca pelean, mi familia puede tener sus errores, pero yo la considero mucho mejor que otras; yo solía pensar que todas las familias son así. Pero la de Inuyasha es distinta.

La familia Taisho, es tan formal y poco dulce como el cielo es azul, para todo son muy rectos, a pesar de que según las cosas que me ha contado mi amigo, son hombres y mujeres fieles a la palabra, amorosos y educados, hombres prácticamente casi nobles, casi príncipes, porque aparte de todo; todos son muy guapos y hermosas mujeres.

Sin embargo, queda eso.

Inuyasha vive con su padre, un piloto aéreo, así que no vive precisamente siempre en casa, su hijo vive prácticamente solo, cabe mencionar la seca relación que llevan, pero he notado que el padre de Inuyasha, el señor Inu no Taisho, ama a su hijo, es el más parecido a su difunta esposa y creo que por eso en parte a veces le cuesta tanto mantener un buen ambiente con él; extraña demasiado a su amor.

Pero eso es bueno, ambos están unidos por las memorias que mantienen de la misma mujer.

Al rato de seguir hablando con Inuyasha de cualquier otro tema, llegamos al campamento; era de noche, íbamos detrás del bus donde estaban todas las provisiones, otros autos y además la Jeep de Miroku.

Lo primero que supe al bajar del Mazda, fue que había llegado de verdad a una playa. Cerré los ojos y sentí el olor del mar salino, la arena me inundó el olfato y me agradó, empecé a relajarme desde entonces, más cuando al fondo escuche las olas del mar… música para mis oídos; una grata melodía.

Abrí los ojos de nuevo.

Aun en lo oscuro pude ver el campamento, quedaba cerca de la orilla, había cabañas pequeñas separadas una de la otra por pocos metros, al fondo de lo que vi unas mesas para comer de madera vieja, una parrilla y fogata. Los baños separados por sexos junto a la cabaña de comida y a unos 10 metros de las mesas de comida, estaba la orilla de la playa muy cerca de la fogata. Se veía bastante ameno, algo simple, pero quizás fuera mejor cuando entráramos a las habitaciones, le pediría a Sango que durmiéramos los 4 en la misma, sería mucho más divertido.

Todo el campamento se veía tranquilo. Entonces empezamos a bajar todos de sus respectivos autos, el montón de adolescentes empezó a llevar las maletas hacia las mesas de comida y bajaron del bus unos 10 más con todas las provisiones y por lo que pude notar, la más grande eran las cavas llenas; no precisamente de jugo de naranja.

Alce una ceja, no extrañara de la actitud de los por lo menos 20 jóvenes adolescentes que estábamos en la playa. Pura hormona.

-Si miras al cielo te sorprenderás – me susurro la voz suave de Inuyasha.

Lo mire extrañada, pero alce la vista, me quede anonadada. En la ciudad está vista es como prohibida, todo está ocupado por los rascacielos de las grandes compañías y las luces de las publicidades de todos lados lo opacan.

Las estrellas, se veían claramente desde aquí.

Wow! – Exhale- es… hermoso.

Inuyasha me sonrió y se acercó a mi rostro, yo me sonroje pero el solo rio amenamente y beso mi mejilla.

-Gracias por el viaje, Kag – dijo en voz baja.

Siempre él y sus extrañezas. No es como si hubiera sido la gran cosa, así que solo me quede callada y seguí detrás de él mientras cargaba las maletas.

Mi mejor amigo últimamente estaba más cariñoso y extraño, yo lo note… quizás pensando que así me animaría más rápido al respecto de mi ruptura con Kouga, porque Miroku y Sango también lo estaban.

-Inuyasha… – llamé bajito.

-¿Uh? – Traía en las manos unas cajas de comida enlatada.

-Gracias por el viaje. – le sonreí feliz al final.

Inuyasha me miro enternecido, pero me sonrió de nuevo y siguió caminando a las mesas del comedor.

Era de noche, pero estábamos iluminados por las estrellas.

Inuyasha P.O.V.

Kagome tenía ese aura de nuevo.

Un aire en ella tranquilo y estable. Se notaba que estaba disfrutando al pleno el descanso playero que estábamos teniendo, todos estábamos alrededor de la fogata con una cerveza en la mano y contando cualquier historia.

Ella se notaba tranquila, como que el tiempo se hubiera detenido antes de todo su estrés: lo de Kouga y la presión por la nueva canción.

Un chico tocaba unos pocos acordes en una guitarra para dar música al fondo de las historias y a veces tocaba según el ritmo del cuento que estaban relatando.

Nos estábamos riendo mucho con las historias de Miroku, tenía mil y una. Los otros 20 jóvenes optaban por hacer los efectos de sonido, contar otras historias y seguir bebiendo y cambiando la botella de tu mano en cuanto notaran las pocas gotas que quedaban, era inútil pensar que aquí alguien se acostaría temprano y saldría ileso de alguna travesura.

Por mi parte, a la 4ta cerveza me sentía algo feliz.

Al transcurso de la noche, Miroku ya lanzaba sus chistes y cuentos gritando y parado, tropezando una y otra vez con la arena, mientras Sango –fuera de si también- se reía de él, Kagome estaba sonrojada, feliz como yo quizás, pero creo que éramos los más cuerdos.

-¡Fue cuando el papa de la chica esta...! olvide el nombre. – se quejó Miroku.

-¡Hanamichi! –grito uno al fondo.

-¡Ella! Cuando su papa entro a la casa y yo a penas tenia puestas las medias, entonces salí corriendo como una bala por la cocina… -tomo un sorbo de su termo lleno de ron y coca-cola para proseguir – solo tenía puesto mis bóxers de dólares, mis medias y mi bolso lleno de condones, ¡y el señor iba detrás de mí preparado para matarme!

Todos los presentes empezaron reír y soltar lágrimas por la historia de mi primo.

-Solo tenía 16 años, y no fue mi culpa… ella se me insinuó. – aclaro.

-Aja – dijo Sango, sarcástica - ¿y luego?

-Sanguito, no te pongas celosa, ¡yo te amo, lo juro!

-¡Miroku! Es la primera noche y ya estás borracho, ¡no duras nada hombre! – su compañero de al lado le palmeo la espalda sintiendo lastima por él.

-Esto me lo preparaste tú, idiota – le señalo el termo – quieres emborracharme para hacerme cosas gay, ¡lo sé!

-¡Pelmazo! – se quejó el acusado.

El muchacho le lanzó un lepe en la nuca a Miroku y Sango estallo en carcajadas a lo que este cayó al frente, pegando la cara a la arena.

-Oh Dios… está muy borracho – Kagome sonó preocupada.

-No es como que sea la primera vez que lo vemos así – le respondí.

-Bueno, no, pero… -miro a su amiga preocupada – Déjalo, Sango también lo está.

Me reí a carcajadas por su conclusión, no valía la pena molestarse por la pareja de borrachitos.

-Kagome – llamo uno de los chicos, ella lo observo atenta – nos dijo Sango que tocabas algunos instrumentos, ¿Sabes guitarra?

-¡Sango! – recrimino mi amiga.

Sango solo la miro con cara inocente.

-¡Si sabe! – conteste por ella.

Kagome se sonrojo y yo le di unas palmadas en la espalda, ella odiaba que extraños supieran que ella tocaba o algo, se sentía presionada.

-Te odio – amenazo a la castaña y luego miro al chico – sí, toco un poco, no mucho.

-No seas modesta – interrumpí – ella toca y muy bien.

-¡¿Pero qué les pasa? – era divertido molestarla, su voz salía al 100% como una gatita indefensa y nos miraba enojada.

-Tiene un año practicando con la guitarra – continúe.

Kag, me pellizco el brazo.

Auch!

-Bueno, como el músico de la noche ya está borracho, ¿puedes tocar algo? Prometemos no reír si eres muy mala, si es eso lo que te molesta – el muchacho le sonrió amistosamente.

Sabía que ella iba a negar y se iba a hacer la que no sabe guitarra sino unos pocos acordes, así que tome la guitarra y se la puse en las piernas. Ella me miro furiosa, tomo la guitarra y se la puso en una posición cómoda.

-Bien – dijo forzadamente – pero no se tocar mucho. Umm, hace poco aprendí esta canción en guitarra.

-¿Puedes cantarla? –pregunto la chica a su lado.

-Yo… bueno – se sonrojo más – lo intentare.

Todos guardamos silencio y la miramos directamente, incluso Miroku que hace un momento no se podía callar, se quedó acostado en las piernas de Sango en silencio, mientras ella le hacía cariños en el cabello.

Kagome tiene ese don, sin saber cómo ni porque, de nuevo, todo se ponía a su favor, todo el ambiente se envolvía alrededor de ella y la hacia el centro del momento.

El universo se trasladaba a algo maravilloso, nosotros y el aire de la noche giraban en su entorno, las estrellas de repente empezaron a brillar más, las olas bajaran el volumen de sus llegadas a la orilla y el viento empezó a susurrar con ella en la guitarra.

Empezó acariciando la guitarra con lentitud y las notas de la canción empezaron a salir.

Una melodía que inicio tranquila se volvió un poco más apresurada, junto con la brisa que empezó a ondearle el cabello y hacer que detrás de ella, sintieras el olor pleno de la arena; a la sal.

Si te tumba el mar abierto y el odio te ciega, yo estaré ahí con balsas y un millón de velas,

Porque cargas un morral de miedo y la montaña no sosiega,

Y aunque a veces te moleste yo aún te haré la cena

No podía si quiera apreciar la idea de quitar la vista de ella, sentía que me perdería de algo.

Otra vez

Y creo que a todos nos pasaba lo mismo. La canción es bastante parecida a todo lo que siempre quiero hacer que ella sienta respecto a nuestra amistad.

Siempre quiero que sepa que estoy para ella, aunque sé que no me necesite, quiero estarlo.

Si la espera te entierra en una condena, con palas construiré castillos de arena,

Y el "¿qué pasa?" te molesta, y te pulsa el pecho como una avalancha,

Y aunque a veces te moleste, nunca te abandonaré

Le observe el rostro y note como se sentía completa, feliz. Estaba de lleno tocando y cantando la canción. ¿Siempre se veía así cuando tocaba? Pensaba que su belleza no podía ser más grande, pero me equivocaba.

Otra vez

Solo estaba la música de la guitarra, su voz, he increíblemente el acompañamiento de las olas y el viento, parecían realizar toda una orquesta solo para ella. Ni que hablar de la Luna y las estrellas, la iluminación agraciada.

Tú eres mi calma, tú eres mi calma, tú eres mi calma, tú eres mi calma.

Kag termino de tocar y nos observó a todos cuando salió de su trance. El universo volvió a la normalidad y todos nos dimos cuenta de que tan concentrados habíamos estado en ella.

-Bueno – dijo el chico que la había invitado a tocar – es definitivo que serás una gran músico.

Yo sonreí orgulloso, al igual que Sango, pero Kagome estaba por completa más o menos los 20 adolescentes empezaron a aplaudirla y ovacionarla. Kagome explotaría de lo roja y apenada que estaba, la abrace por los hombros con fuerza y le bese la coronilla.

-Fue perfecto, Kag – le susurre.

Ella tenía agachada la cabeza, pero la alzo lo suficiente para dejarme ver sus ojos aguados y su rostro completamente carmesí. Una imagen que me impacto.

Me sonrió, y luego me dijo.

-Gracias.

¿Cómo defines borracho exactamente?

Ah, si… mareado, bueno… ¿Feliz? Umm... también incoherente. Bueno y si no mal recuerda empiezas a decir cosas graciosas y retorcidas como Miroku, pero en mi caso me rio de todo.

Eran así como las… t-r-e-s de la mañana.

Aún estaba oscuro, pero podía ver claramente por que la fogata seguía encendida. Estaba tirado en la arena, haciendo ángeles de arena en la orilla de la playa. Me eche aquí, había como una separación de altura de unos… eh, 30 cm del piso donde estaba la fogata a la playa.

Las estrellas, brillaban y se movían. Tenía la libido a mil.

¿Y mi vaso de ron dónde está? Cerré los ojos frustrado.

Había cambiado la cerveza por Ron hace como 4 horas… y ahora desaparecía. Eso no era justo… se roban tu bebida, me iba a quejar con la junta de bebedores no-anónimos.

-¿Inuyasha? –me llamo la voz angelical de Kagome.

-¿Sep? – canturrie. Escuche su risa melodiosa. -Estás borracho – eso había sonado más a afirmación.

-Bueno… - fruncí el ceño – define borracho. Yo me siento más como, relajado.

-Inu, eso es borracho. – sentenció. – yo también estoy algo mareada.

La verdad es que había cerrado los ojos, porque las estrellas se movían muy rápido, entonces por eso me mareaba. Las estrellas ahora me parecían más crueles que otra cosa.

Kagome estaba riendo y luego sentí como se acostaba a mi lado.

-Sango y Miroku fueron a hacer cosas indecentes.

-¿Indecentes?

Aún tenía los ojos cerrados, es por eso que solo escuchaba la voz de mí amada Kagome y al resto del grupo a nuestro alrededor gritando y haciendo escándalo, podía jurar que estaba corriendo por la playa abalanzándose uno a otro en el agua.

-Sí, cuando tienen sus momento de pasión. – continuo.

-¿Y qué pasa con eso? – Cuestioné – son jóvenes.

-Son novios, por eso lo hacen. Y porque Miroku es un libidinoso.

-Nah, es porque son jóvenes – le explique – nosotros podríamos hacerlo ahora si quisiéramos.

Al fondo habían encendido uno de los autos, estaba escuchando el motor y prendieron el equipo de sonido a todo volumen con música para bailar: la música estaba de todo tipo, justo ahora estaba terminando una canción de B.O.B.

-Taisho, ¿te me estas insinuando?

Abrí los ojos y gire la cara para ver a Kagome, tenía una ceja alzada pero con una pequeña mueca de lado, divirtiéndose de mí.

-Bueno… no, te estoy diciendo que podríamos hacerlo si quisiéramos… ya sabes, hacer cosas indecentes. – dije imitando su voz.

-Eso es insinuar – se rio – y yo no hablo así.

¿Cómo le explicaba a esta muchacha lo que es insinuar y no? ¿Tendría que hacerle un ejemplo?Oh bueno, eso no suena a mala idea.

Inuyasha, mantén la cordura. Es Kagome de quien hablas – grito mi sentido común.

-Higurashi, no. Insinuar es un acercamiento… - se me fue la palabra - ¿Cómo era?...

La melodiosa risa lleno de nuevo a mis oídos y la mire directamente a los ojos, estaba rojita por las mejillas.

-¿físico?

-Sí, físico. Ves eres muy inteligente – ambos reímos

-Inuyasha, estas horriblemente borracho.

-Que no, cielos. Como te decía… Insinuar es un acercamiento físico.

Ya las estrellas no me mareaban, al contrario solo agradecía que iluminaran perfectamente el rostro de Kag y sus ojos chocolate, hermosos.

La música de fondo seguía siendo de todo tipo, así que nuestra conversación tenía un soundtrack, como las películas.

-¿Y luego?

-Bueno – me acerque hasta ella y tome su mano

– Luego, hay esa cosquillita.

-¿Cosquillita? ¿De qué hablas? – se estaba burlando de mí, riendo a carcajadas.

-Cielos, Kag, te digo, la cosquillita de las hormonas, ah, y- y- y empiezas a sentir ese ambiente, como de… - me acerque más a ella, y la mire a los ojos directamente, me estaba perdiendo en ellos; no podía evitarlo, amaba sus ojos.

Había empezado a acariciar su mano con mis dedos.

-¿De qué? - Susurró.

No era necesario alzar la voz. El ambiente se había convertido en lo que yo trataba de explicarle.

-De intimidad – respondí.

-Oh… - fue todo lo que dijo.

Ahora había quedado claro y ejemplificado lo que era insinuar. Quería, más que nada, terminar mi ejemplificación. Estábamos en el momento clave, en el íntimo.

-Inu…

Sentía las ganas de ambos por quemar la libido que tenía el aire.

Así que, procedí.

Enrede nuestras manos, la que ya tenía tomada desde hace un rato, detuvo la caricia para levantar mi otra mano y girar mi cuerpo completo en segundos. Tome su mejilla y acerque mi rostro para besarlo.

No me importaba que pasara a partir de aquí, quería ser yo quien quemara la intimidad entre Kag y yo, quería llegar a ese punto justo ahora y además; quería que ella llegara conmigo, ese era el verdadero resultado valedero.

Bese sus labios con delicadeza y procure hacerlo con la pasión necesaria también, quiero provocarla. Deslice mi mano acariciándola hasta su cabello oscuro y enrede mis dedos en su nuca.

Kag, empezó a responderme, movía sus labios al compás de los míos, es como haber engranado perfectamente; sus pequeñas manos se extendieron desde mi estómago hasta mi cuello. Este no era un beso inocente como los anteriores, el beso de esta noche se llenaba con ardor a cada segundo que pasábamos con los labios pegados las caricias aumentaban.

Acercamos nuestros cuerpo, escuche el graznar de la arena bajo nosotros y el escandalo anterior se evaporaba mientras más cerca estoy de ella.

Fue entonces que note la canción de fondo, un poco acorde con todo, yo la conocía.

Dime, lo que quiere, si prefieres…

qué te hunda o que te eleve…

Seré breve, Si tú vienes

Te daré lo que no tienes


Mordí su labio con delicadeza, luego lamí la comisura, ella entendió y abrió los labios para darle paso a mi lengua, nos encontramos en una batalla dominante, ninguno cedía al otro. Era realmente fogosidad.

Hale a Kagome hacia mí, acerque nuestros pechos, la quería lo más cerca posible, profundice aún más el beso, aceleramos el paso de nuestras bocas pero no de rapidez, sino el ritmo de la excitación, ya no había solo intimidad, se estaba evaporando la línea del tiempo. Las manos de ella se deslizaron hasta mi cuello y la otra a mi nuca, jalo mi cabello y gimió en mi boca.

Estábamos excitados.

Yo gruñí, mordí su cuello, una de sus manos se puso en mi mejilla, levanto mi rostro abruptamente y me beso con furia. Mordió y jalo mi labio con violencia.

Dime lo que quieres, Si prefieres

Que te hunda o que te eleve

¿Cómo hago? Te invito un trago O vamos…

De nuevo nuestras lenguas se juntaron, sentía el sabor a cerveza de Kagome, su rostro estaba rojo por la ansia de nuestros cuerpo, ambos podíamos sentirlo.

Gire de nuevo y me coloque sobre ella, sentía su cuerpo, el sudor y nuestros entidades gemir.

…Directo al grano

Tarde o temprano

Yo voy a estar dentro de ti

No digas no, dime que sí

Que tu si quieres

El tacto es una droga más

No me la niegues

Metí mis manos bajo su franelilla de playa hasta sus senos, eran suaves y cabían perfectamente en mi mano, incluso quería probarlos.

-Inu-yasha – gimió en un susurro Kag. – Ahh… - exhaló.

Ella acaricio mi rostro de nuevo y se acercó a morder mi oreja. Rezongué de nuevo y me acelere, esta mujer… me iba a matar; iba a explotar por Dios.

-Kag… -gemí – no…

-Cállate – ordeno en un susurro, divertida.

Mordisqué el cuello de Kag con violencia de nuevo, pero baje los mordiscos por su cuello hasta lamer la clavícula; subí mis manos y quite la blusa, solo tenía un brazier color gris de encaje, era sin tiras. Más… que… perfecto.

Ella me abrió la franela de un tirón y la lanzo hacia atrás de mis brazos, la ayude y me la quite. La puse en su espalda así no se lastimaría por la arena.

Kag, beso mi pecho y bajo sus besos hasta que su altura se lo permitió, exhalé alto he inhale profundamente, tire el aire conteniendo mi descontrol. Ella desabrocho mis pantalones y sus shorts de un jalón.

Quisiera verte desde adentro

Usar mi mano y su talento

Verte sonreír,Tienes que venir

Si tú vienes te daré lo que no tienes

Pero dime como hago ¿te invito un trago o vamos…

Nos encontramos con la mirada y nos besamos con brusquedad, giramos de nuevo y ella quedo sobre mis piernas, justo en mi pelvis, ambos gemíamos sin control, el roce solo aumento el calor. Le arranque el Brazier y jugué con sus pechos, redondos y perfectos ¿lo había dicho no? No me cansaba de ellos. Probé uno de sus pezones y lo mordí con cuidado de no hacer daño.

-¡Ah, Inuyasha! – soltó.

…Directo al grano

Tarde o temprano

Yo voy a estar dentro de ti

No digas no, dime que sí

Que tu si quieres

El tacto es una droga más

No me la niegues

Baje las manos con cuidado, contorneando su figura, fina y hermosa, sexy; hasta llegar a su trasero, lo apreté entre mis manos y baje el shorts en seguida y metí una de mis manos debajo de la lencería fina; jugué con su botón y sentí que desde hace tiempo estaba lista, pero quería continuar disfrutando.

Kag, apretó sus manos en mis hombros y al ritmo de mis dedos, movió sus caderas.

-¡Mierda! – chisto.

Seguí lamiendo uno de sus senos y jugando con ellos, yo iba a explotar pero no me importaba, su perfume de placer me envenenaba hasta volverme loco. Ella quito mis manos y se levantó rápido para quitarse el resto de la ropa. Yo aproveche y me quite los pantalones playeros con el bóxer.

Nos miramos y nos besamos de nuevo, el aire estaba caliente, los dos estábamos sudados. Mire atrás y no vi a nadie cerca alrededor ni al frente, en el agua.

Me pare con ella en brazos y la cargue al agua, de prisa.

-¡Estás loco! – chillo de nuevo.

-¡Si, por ti! – conteste.

Dime lo que quieres, si prefieres

Qué te hunda o que te eleve

Seré breve y si tú vienes te daré lo que no tienes

Tu qué quieres ¿Qué prefieres? ¿Qué te hunda o que te eleve?

Seré breve, Y si tú vienes

Ella no dijo nada. Llegamos dentro del agua, estaba fría, quizá nos enfermaríamos pero no importaba, quería estar dentro de Kagome justo ahora, no lo soportaría más y creo que ella tampoco.

La baje y la puse frente a mí, se veía hermosa, desnuda, en el agua, con la luna y además excitada, por mí.

Ambos teníamos la respiración acelerada, el silencio estaba a nuestro alrededor.

Nos lanzamos uno sobre el otro al mismo tiempo. Ella enrosco sus piernas alrededor de mi cadera, y yo me posicione para penetrarla; sabía que no tenía que ser excesivamente delicado, mi amiga no era virgen ni inexperta –aunque me duela-.

Sentir su desnudez bajo el agua, fue aún mejor, la tome de la cintura y empecé a moverme paulatinamente. Kagome y yo gemimos de placer al mismo tiempo, bese de nuevo sus labios y me moví mas rápido según nuestros ritmos se acoplaban. Estar en su interior… Dios.

Ahh! – Gimió en un gritito - ¡Inuyasha, más!

Kag! – siseé.

La tome por su trasero y aumente el ritmo, a pesar de que el agua debía hacerlo más difícil, al contrario lo hizo más interesante y placentero. Íbamos a llegar al punto de placer. Encajábamos perfectamente y no podía estar más complacido por sentirla mía.

Kagome empezó a gemir en voz alta, casi a gritos melodioso, notaba que se controlaba, la besaba para callarla pero no podría evitar emocionarme más y aumentar el paso cuando sus gemidos se perdían en mi garganta. Estaba llegando a mi punto, pero aún no quería hacerlo, quiero hacerla gritar y rogar.

Sí, soy un maldito sexoso. Y joder, lo estaba disfrutando.

Dime lo que quieres

Si prefieres que te hunda o que te eleve

Como hago ¿te invito un trago o vamos…?

Llegamos a las últimas estocadas, ella también meneaba sus caderas con violencia al igual que yo, estábamos a punto de llegar al clímax juntos. Sentí todas las partes de mi cuerpo entumecerse junto con la de ella, y luego… la liberación, todos los músculos se relajaron y sentí como ambos habíamos llegado al exhalar el último aliento y el ultimo gemido.

-¡Sí! – grito Kagome.

Ahh!

Llegamos al orgasmo al mismo tiempo.

Ella relajo sus piernas y me abrazo con fuerza, nos sentamos en la arena del agua, yo de rodillas y ella aun encima de mí. Aun estábamos sudados y la respiración de ambos seguía agitada.

Alce mi rostro y Kagome también, me miro a los ojos y beso mis labios de nuevo, pero se alejó con rapidez. Me sonrió, cansada.

-Vamos a dormir. – Le dije bajito, besando sus mejillas y sus labios con dulzura.

-Eres bueno insinuándote, Taisho.

Yo reí alegre.

-Kagome, eres perfecta.

-Calla. – Regañó sonrojada.


Espero les haya gustado el capítulo de hoy, sep, mucha preguntan por la primera canción, es de La Vida Bohéme, se llama Flamingo. Y la segunda de Viniloversus, se llama Directo al Grano.Ambas bandas de mi país, Venezuela, con música bastante alternativa, para que tengan una idea dejo anexado el link. Solo quiten los espacios y listo. H t t p :/ w w w. y o u t u b e . com/ watch?v= LEyxxB3R2lI H t t p :/ w w w. y o u t u b e . com/ watch?v= -sOuv9CQ9iU&NR=1 Espero sus comentarios.