bien aqui esta el decimo capitulo, espero que les guste a todos y no olviden dejar su comentario
Capítulo 10: hermanas separadas
Bolt centró su vista en la dirección de la que Byte había regresado tan emocionada. En la distancia se veía la figura de un hombre, caminando en dirección a ellos. Cargaba con una especie de… bastón en su mano derecha, y caminaba con firmeza. Su mera presencia alteraba algo, algo que Bolt no alcanzaba a comprender.
Conforme el hombre comenzó a acercarse, Jenna y Luci comenzaron a actuar para no llamar su atención. A Bolt le preocupó que el sujeto fuera a llamar a control de animales al ver a los lobos, pero la reacción de estos lo sorprendió más. Mega primero y Byte siguiéndolo de cerca corrieron hacia él y lo derribaron de una embestida. Una vez hecho eso, comenzaron a lamerlo como si fueran perros, mascotas. Helang voló detrás de ellos y se acercó también, pero con muchas más calma que los otros dos.
Al ver esto, Jenna y Luci se relajaron y se acercaron a ver. Bolt, Mittens y Rhino también terminaron por hacerlo, más que nada por curiosidad.
–Es su maestro, ¿verdad? –Estaba diciendo Jenna cuando ellos tres alcanzaron a los demás.
Para sorpresa de Bolt, y de todos menos Mega, Byte y Helang al parecer, la respuesta vino directamente del humano.
–Así es, Jenna. Un placer conocerte.
'A ver, ¿es un humano, que puede comprendernos, y que además adivinó el nombre de Jenna? ¿Pero quién…?´
–¿Quién es? –Preguntó el can en voz alta sin querer.
El humano, con un gesto, les pidió a los tres animales que se bajaran de él y comenzó a ponerse de pie.
–Yo, joven Bolt, entrené a estos tres cachorros de nacimiento. Soy lo que podrían decir…
–¡Su maestro jedi! –Interrumpió Rhino, notoriamente emocionado–. Oh, jo, jo, jo, jo, ¡megaincreíble!
Esta vez, Bolt le dio la razón sin duda alguna, eso era bastante increíble. Y a decir verdad, el sujeto se veía como esos ermitaños solitarios de la televisión. Vestía con una clase de túnica y ropa suelta, un par de botas negras que le llegaban casi a las rodillas, traía puesta una capucha, que ocultaba parte de su rostro. Sobresalía, aun así, una barba y un bigote color café claro, no muy largos, sólo le cubrían la cara y no pasaban de su barbilla. El bastón que cargaba con él era casi de su altura, de una madera algo oscura y tenía tres cristales anaranjados, al parecer incrustados en él: uno cerca de cada esquina y uno, un poco más grande, exactamente en el centro.
–Vaya… increíble –No pudo evitar murmurar el pastor.
–Yo me llamo Jenna –Dijo esta–, y ella es mi hermana Luci… y, bueno… tenemos otra hermana… Inuki…
Jenna bajó la cabeza y el humano la miró por un segundo o dos.
–Inuki, ciertamente –Dijo–. Hermana de Luci y media hermana tuya; sufrió mucho por la muerte de sus padres, entre otras cosas, y una sombra explotó eso para hundirla en la oscuridad. Se la llevaron a una base oscura, no muy lejos de aquí con seguridad nivel tres, y planean usarla como pilar oscuro. Helang, Byte, denme ojos y oídos. Mega, tú y yo podemos hablar con ellos.
Helang y Byte, como soldados, acataron la orden de inmediato y salieron volando y corriendo respectivamente. Bolt no podía estar más sorprendido; ese sujeto representaba algo grande, e incluso se atrevía a decir que su voz le sonaba ligeramente familiar, aunque no podía recordar de dónde. Rhino también se veía emocionado, y de pronto entrecerró los ojos y comenzó a mirar al hombre fijamente,
–Me disculpo –Siguió hablando, justo cuando Jenna estaba abriendo la boca, probablemente para preguntar algo–, tengo la tendencia de entrar en las mentes ajenas sin pedir permiso. Amarillo, Rhino, estás pensando en amarillo.
El hámster abrió los ojos emocionado y comenzó a saltar y celebrar.
–Oh, ¡en verdad es todo un Jedi!
–Supongo que puedes verlo así –Respondió él–. Ahora, les voy a ofrecer una oportunidad que no deben tomar a la ligera. Es una oferta de entrenamiento; si aceptan entrenar, se sumergirán en un mundo por debajo de este. Todo lo que conocen quedará atrás; habrá nuevos amigos, nuevos aliados y nuevos peligros, y su vida será impredecible mientras haya sombras o luces soldado cerca. Pero podrán hacer la diferencia, podrán ayudarnos a rescatar a Inuki y reestablecer el orden natural. No tienen que contestarme ahora, es una decisión muy grande…
–¡Cuenten conmigo! –Gritó Rhino–, ¡ahí estaré!
–Estaría honrada de aceptar el entrenamiento –Dijo Jenna–, sin duda quiero rescatar a Inuki. Soy su hermana mayor, se lo prometí a mi madre y lo haré.
–Yo también quiero entrenar –Añadió Luci
Mittens fue la siguiente en hablar, pero se dirigió a él y no al humano.
–Mm, ¿tú que piensas, Bolt?
–Bueno, sería algo peligroso… pero sería lo correcto –Dijo él. Realmente le había costado trabajo no saltar como Rhino y aceptar de inmediato. Esta era su oportunidad, aquí se acababa el sentimiento de impotencia, porque esta vez iba a entrenar de verdad y no para un show. Y esta vez, los villanos a los que venciera, los vencería de verdad, y ya no podrían hacer maldades. Esta era su oportunidad, y no la iba a desaprovechar.
–Entonces lo haremos juntos –Le dijo Mittens.
–Muy bien –Dijo el humano–, comenzaremos cuando ustedes quieran. Pero antes, creo que deberían ir a comer algo.
–Cierto –Dijo Jenna–; gracias por ayudarnos, no quiero que le pase nada a Inuki.
–Hay algo importante que tienen que comprender, todos ustedes –Les dijo el sujeto–: Lo que tenga que pasar, pasará.
Dicho eso, tomó su bastón con firmeza, se dio vuelta y comenzó a caminar lentamente en la dirección en la que había llegado.
Bolt no comprendió a que se refería con eso. Y por la mirada de los demás, ellos tampoco. Mega se rio un poco y les sonrió luego de verlos con sus expresiones de confusión por unos segundos.
–Quiere decir que lo que pasa, pasa a la perfección, aunque nuestro limitado punto de vista no lo vea así. La naturaleza es sabia, y sabe lo que hace. Constantemente nos habla sobre su plan; todo el mundo habla, si sus oídos están abiertos a escuchar. Una vez que lo comprenden, saben que todo va a salir bien siempre –Explicó.
–Entiendo… –Respondió Jenna. Bolt nunca la había visto tan decaída.
Mega debió notarlo también, porque se acercó a ella y abrió un poco los brazos. Jenna se acercó a Mega y se metió entre estos, y el lobo la abrazó cálidamente, reposando su cabeza encima de la de ella.
–Ella estará bien, ¿sí? –Le dijo–. Todo va a salir bien, y pronto estará aquí, jugando con ustedes de nuevo. No nos rendiremos.
–Gracias, Mega –Respondió Jenna sin alejarse de él–. En verdad sabes cómo hacer que alguien se sienta más aliviado.
El lobo meramente le sonrió un poco.
(-)
Todas las sombras que no habían hecho nada en el enfrentamiento eran las que ahora la estaban escoltando. Ligeramente diferentes entre ellas, algunas más grandes, algunas más pequeñas, la mayoría con diferentes tonos en sus ojos, pero en esencia todas eran sombras. Y eran unas diez, más la sombra que la había ayudado a liberarse de sus cadenas esa misma noche, que parecía la más fuerte de todas esas.
La escolta la guio lejos de las calles y se internó en el bosque, pero no demasiado. Seguían cerca de la ciudad cuando entraron a lo que parecía una mansión, algo pequeña, sobre un claro rodeado de árboles. Una vez entraron, las diez sombras escolta se hundieron en el suelo, literalmente, y la dejaron sola con la sombra grande, que comenzó a guiarla por las instalaciones.
–Entonces, este es el cuartel donde están todas las sombras –Asumió ella.
–Así es, madame –Respondió la sombra–. Sígame, le buscaré hospedaje.
La sombra la guio a través de varios lugares. La base no se veía sucia, pero tenía un ambiente oscuro, se notaba que era habitada casi en su totalidad por sombras, aunque se veían algunos animales y de vez en cuando una que otra persona también.
–Muy bien, regla número uno –Dijo la sombra sin detenerse–: No mates a nadie. Si bien la arena está abierta todo el tiempo para que pelees a tus anchas, necesitamos a todos los reclutas posibles, y muertos no nos sirven. Puedes herirlos todo lo que quieras, pero deben poder sobrevivir, ¿bien?
–Bien –Respondió–, será divertido. Por cierto, quería hablar de eso; ustedes mostraron habilidades muy interesantes allá en el enfrentamiento, y se ve que a esas lucecitas no se les puede vencer sólo con garras y dientes.
–Con que tienes ganas de aprender, ¿eh? –La sombra entonces se detuvo frente a una habitación y abrió la puerta. Esta estaba diseñada para que tanto un humano como un animal pudieran abrirla sin problemas–. Este sería tu "territorio"; hazle lo que quieras. Tómate unos minutos para verlo, te esperaré aquí afuera, y entonces podemos hablar del entrenamiento.
–Bien.
Darkinuki entró al cuarto y lo observó un poco. Había una cama para humanos y un par de muebles, también para humanos, pero de igual forma todo estaba modificado para que un animal también pudiera usarlo. No había mucho más que eso, así que después de darle un vistazo a todo, salió del cuarto de nuevo. La sombra la estaba esperando ahí.
–Ya estoy lista para el entrenamiento –Le dijo a la sombra.
–Muy bien, pero antes tenemos que ir con el jefe –Respondió esta–. Le gusta llevar cuenta de quienes llegan aquí.
–Bueno, entonces vamos con él –Dijo Darkinuki apresurada.
La sombra asintió y la guio de nuevo. Esta vez ambos se dirigieron a una zona con un ambiente aún más oscuro que el resto; hasta se podía decir que era un ambiente pesado, con poca iluminación y una sensación de que alguien–o algo–los estaba mirando constantemente. La sensación le provocaba escalofríos a Darkinuki, mayormente porque desconocía el lugar.
Después de andar por algunos minutos en aquella zona, ambos llegaron a una puerta que tenía rasguños marcados a todo lo largo. Tampoco tenía perilla y estaba entreabierta. La sombra tomó aire un par de veces antes de empujar un poco la puerta, que se abrió soltando un rechinido horrible.
–Aquí es –Le dijo la sombra, con una voz bastante baja y reprimida, probablemente por temor–. Entra, estaré detrás de ti.
A pesar de la sensación de vacío y oscuridad que emanaba de la puerta abierta, Darkinuki entró con un paso firme, sintiendo la presencia de la sombra avanzar detrás de ella. Una vez dentro, Darkinuki tuvo que tomarse unos momentos para ajustar sus ojos a la oscuridad. La mayor parte del interior estaba decorado con más arañazos. Al fondo, sobre un asiento no en mejores condiciones, se encontraba un tigre. Grande y fuerte, de pelaje oscuro y ojos ámbar resplandecientes, casi rojos, con cicatrices a todo lo largo y ancho de su pelaje. Darkinuki comprendió de inmediato porque era el mando de ese lugar. Su mera presencia inspiraba algo de temor, que ella se esforzaba por mantener oculto.
La sombra se aclaró la garganta cuando estuvo al lado de Darkinuki.
–Jefe, le traigo…
–A la chica que habías mencionado, sí, puedo verlo –Interrumpió el tigre con una voz grave y penetrante–. ¿Quién eres tú, jovencita?
–Soy Darkinuki, aunque otros conocen este cuerpo sólo como Inuki.
–Darkinuki –Dijo el tigre, sorprendiéndola un poco–, un placer. Acércate un poco, quiero conocerte.
Darkinuki dio un paso al frente.
–¿Usted lidera a todos aquí?
–Así es, querida –Le dijo el tigre, poniendo una pata sobre su frente. Se sentía fría–. Veo… un gran potencial en ti. Habrá que pulirlo, claro, pero después serás toda una gema oscura.
–Gracias, quiero volverme más fuerte. He observado que usan habilidades muy llamativas y quisiera torturar a mis hermanitas.
–Tortura, ¿eh? –Dijo el tigre–. Vaya, acabo de conocerte y ya me agradas. No te preocupes, comenzarás de inmediato a entrenar –Luego se dirigió a la sombra–. Tú, llévala a entrenar y asegúrate de que progrese. La quiero convertida en una máquina de matar, y mantenme al tanto de todo.
La sombra inclinó su cabeza.
–Sí, señor.
Sin decir mucho más, ambos salieron del cuarto. Darkinuki respiró aliviada de salir de ahí, el ambiente se sintió más ligero en cuanto estuvo afuera. Sin nada más que un gesto de mano, la sombra le indicó que la siguiera. Darkinuki iba detrás de esta, sin hacer comentarios; caminaba con la cola erguida, y moviéndola de una manera que atraía miradas y alguno que otro silbido de animales que pasaban cerca.
–Un detalle más, linda –Le dijo la sombra de pronto–. La mayoría de los que están aquí tienden a ceder muy fácilmente a sus impulsos, así que te recomiendo un poco de discreción con tus gestos corporales, o vas a tener una fila afuera de tu habitación.
La sombra obviamente se refería a su forma de andar, pero ella no le veía ningún problema. Iba a entrenar, y podía cuidarse sola.
–De acuerdo, y entrenaré lo suficiente para encargarme de esa fila, je, je, je.
La sombra sonrió.
–Muy bien. Empecemos.
Dicho eso, con una mano empujó una puerta grande que se abrió de par en par. Dentro había un cuarto de entrenamiento, con varios tapetes como de artes marciales, un circuito de obstáculos, sacos para golpear y demás aparatos de entrenamiento. Había varios animales dentro, haciendo uso de los distintos equipos disponibles.
La sombra avanzó hasta uno de los tapetes y le limpió algunas manchas de sangre y sudor tan sólo pasando su mano sobre estas. Eso impresionó a Darkinuki, aunque no era una de las habilidades que le interesaría desarrollar.
–Empezaremos con lo básico –Dijo la sombra al terminar–. Quiero ver cómo estás en combate.
–Bien –Respondió ella–, ¿contra quién lucharé?
La sombra se tronó el cuello y los nudillos.
–Contra tu servidor. Anda, seré amable.
'¿Amable? No necesito que sea amable,' Pensó Darkinuki mientras se ponía en posición de combate.
–Veremos quién será amable. Estoy lista.
–Bien –Dijo la sombra y acto seguido se desvaneció en el aire–, je, je, je, je, veo, veo… pero tú a mí no.
'Rayos'
Darkinuki comenzó a mirar en todas direcciones, preparándose para atacar desde cualquier lugar donde la sombra pudiera llegar a aparecer. De pronto una garra negra apareció cerca de ella, y a muy rápida velocidad lanzó un zarpazo hacia su lomo.
Apenas pudo quitarse, agachándose. Una vez evadió el ataque lanzó uno propio hacia la sombra recién aparecida, con suficiente rapidez para golpearla. Aun así, la sombra logró quitarse del camino.
–Rápida –Comentó–. Pero no puedes desaparecer.
La sombra desapareció en el aire y casi de inmediato Darkinuki sintió una mano agarrarle una pata. Con un sobresalto y un jalón, saltó hacia atrás, soltándose, y la sombra emergió del suelo, gruñendo en voz baja.
–No necesito desaparecer para ganar –Respondió ella.
La sombra no respondió. En su lugar, extendió una mano hacia Darkinuki y lo siguiente que ella supo fue que estaba siendo arrastrada hacia su oponente por alguna fuerza desconocida. Sin poder resistirse, terminó frente a la sombra, que rápidamente le dio un zarpazo en el lomo con su otra mano y luego la empujó de regreso varios metros, de nuevo, sin tocarla.
–Aah, ya verás –Le gruñó cuando pudo moverse con libertad de nuevo.
Darkinuki corrió rápidamente hacia la sombra y le lanzó un potente zarpazo. Aunque al parecer no lo fue, ya que la sombra permitió que el ataque le diera sin inmutarse y luego le dio un golpe que le dejó adolorida durante bastante tiempo.
–También eres fuerte –Dijo la sombra. Darkinuki no podía saber si lo decía en serio o con sarcasmo. De algo estaba segura: le dolía toda la zona del golpe y le ardía el lomo en la parte del rasguño. Y ella a él, suponiendo que la sombra fuera un él, no le había hecho nada.
–Ah, rayos –No pudo evitar decir al darse cuenta de ello.
–Vamos, deja que tu ira te alimente –Le instruyó la sombra, con un tono que no podía saber si era de ánimo o de regaño–. No te frenes a ti misma.
Momentos después de decirle eso, la sombra se lanzó contra ella. Darkinuki se preparó para recibirla con un zarpazo, pero al momento justo en el que lanzó su ataque la sombra se frenó en seco, evadiendo el rasguño, y lanzó un arañazo propio. Rápidamente Darkinuki levantó una pata con intenciones de bloquear el rasguño; sin embargo, la sombra le clavó sus garras en esta y luego comenzó a rasgar los alrededores, causándole una fuerte oleada de dolor y un grito. Con la adrenalina a tope, Darkinuki rápidamente le lanzó un rasguño al hombro. Para su sorpresa, la sombra ignoró el ataque, aunque ella estaba segura de haberle causado algún daño.
–Fuerte y afilada –Le dijo con una sonrisa malvada.
Darkinuki abrió los ojos y comenzó a gemir de dolor cuando la sombra le dio una serie de rasguños aquí y allá. Los ataques de la sombra dejaban la zona ardiendo y, aunque ella intentaba contraatacar y le daba también rasguños en los hombros y quizás en el pecho, era evidente que tenía una desventaja. La sombra lo sabía, por eso de pronto le dio un fuerte empujón que la tiró al suelo.
Darkinuki intentó levantarse, pero el cuerpo le dolía; además, la sombra se puso sobre ella, aplastándola con su peso, y le acercó una garra al cuello, casi como la loba había hecho esa misma mañana.
–¿Te rindes? –Le preguntó con aires de superioridad.
–Yo no me rendiré –Gruñó Darkinuki. Pensando rápido, se le ocurrió utilizar sus patas traseras para lanzar a la sombra. Recurriendo a toda la fuerza que consiguió, hizo su maniobra.
La sombra salió lanzada hacia atrás unos metros.
–Bien, bien –Le dijo cuándo se detuvo–. Ahora concéntrate en tu ira, molestia y frustración y atácame.
Darkinuki gruñó en respuesta y corrió para embestir a la sombra, alcanzando esta vez una velocidad superior a la de antes de modo que logró darle una embestida con fuerza, sacándole un grito de dolor a la sombra. Sin embargo, esta rápidamente le enterró sus garras en el pecho. Darkiuniki soltó un quejido de dolor, pero copió el movimiento de la sombra y le clavó sus garras también; aprovechando el movimiento, logró colocar a la sombra contra el suelo. El espectro forcejeó unos segundos y luego se quedó inmóvil.
–Ahora, ¿tú te rindes? –Le preguntó Darkinuki jadeando. Tenía que admitir que eso le había costado trabajo. Tendría que entrenar mucho si quería pelear contra un oponente real.
La sombra se rio un poco burlonamente y luego desapareció.
–¡Oye, eso es trampa!
–No, es el final de esta práctica –Le respondió la sombra, apareciendo a un metro o dos de ella–. Y nada mal para ser la primera, debo decir.
Darkinuki no respondió. Estaba cansada y adolorida, y podía sentir sus heridas arder. La sombra acercó sus manos entre sí y le hizo un ademán para que se acercara. Ella obedeció, y la sombra comenzó a hacerle algo a sus heridas; no podía decir que las estaba sanando, el dolor no se iba del todo, pero parecía estarlas… sellando, de alguna manera. Cada rasguño quedaba relleno de algo, algo oscuro y frío, pero al menos ayudaba a disminuir el dolor.
–Listo –Le dijo la sombra una vez hubo terminado.
–Bien –Darkinuki suspiró cansada–, fue una buena batalla.
–Te dije que sería amable –Le recordó la sombra con una sonrisa.
–Vaya… si eso es amabilidad, no imagino que haces cuando te pones serio.
–Muchas cosas –Dijo la sombra–, pero no te mataría, eres valiosa para esta organización. Como dijo el jefe, una vez que hayamos pulido tu potencial, serás una gema oscura.
Darkinuki sonrió de forma oscura. –Aguardo con ansias.
–Pero por ahora deberías descansar –Añadió la sombra–. Ven, déjame mostrarte todo el lugar.
–Bien.
(-)
–Vamos, no hay tiempo que perder –Llamó Shiny a los gatos. Tenían que darse prisa para saber que hacer ahora que las cosas se habían complicado.
–Tienes razón –Jaden le dijo, alcanzándola–; Sunshine debe saber esto.
Shiny le dio la razón con un gesto de cabeza y siguió andando por los pasillos de la base, camino a la habitación de su líder. Una vez entraron los tres, vieron a una gran leona de pelaje blanco y ojos azul celeste, sentada al fondo de la habitación. Todos inclinaron su cabeza en señal de respeto.
–Regresaron.
–Así es –Respondió Shiny con la cabeza ligeramente agachada por pena. Era la primera vez que no cumplía con un encargo–. Tenemos… noticias interesantes.
–Parece que no son buenas –Comentó la leona–, ¿qué ocurrió?
–Hubo un… problema. Encontramos a un ave; tiene dos lobos como compañía. El pilar se quedó con ellos. Las sombras también ya saben de su existencia y hubo una casualidad; una amiga cercana cedió ante la oscuridad. No… hubo mucho por hacer.
–Helang –Murmuró Sunshine. Sus ojos divagaron por unos momentos–. Esto no estaba en los planes. Necesitamos a ese pilar de luz, con ese serían cuatro y podríamos atacar a las sombras y eliminarlas.
–Es fuerte –Mencionó Shiny–; sus aprendices no tanto, pero lo suficiente para causar problemas y probablemente estarán vigilando al pilar. Necesitamos pensar en una estrategia.
–Hm… debemos ser cuidadosos y hacer un plan –Dijo Sunshine con una mirada pensativa.
–Usted es la estratega –Le dijo Shiny–; díganos que hacer y lo haremos.
–Me alegra oír eso. Meditaré un rato; por hoy tómense el día libre y recuperen la energía gastada.
–Gracias –Shiny inclinó su cabeza de nuevo, ambos gatos la imitaron–. Esperaremos por sus instrucciones. Andando, chicos.
Sunshine les hizo un ademán de cabeza. Sin decir más, Shiny, Jaden y Starly salieron de la habitación.
las cosas se pondran muy interesantes desde este punto, me gustaria que nos dijeran que les parecen los personajes y espero que les vaya gustando la historia, nos vemos hasta la proxima
