Capítulo 10

[spoiler]-Vio, Vio, estás e-na-mo-ra-da.

-¡No lo estoy!

Rosalya soltó una de sus risitas, estaban reunidas en la habitación después del día de paseo en Shiz.

-El amor a primera vista no existe.- dijo Violeta quedito, roja como un jitomate.

-¿Quién mencionó el amor a primera vista?- preguntó Rosalya, divertida-¿Tú, Selkis?

-Noup.- contestó la pelirroja, cepillándose el cabello.

-¡Lo ha dicho Violeta!- se rió Rosalya -¿Porqué pensaste en el amor a primera vista?

-Eso no existe. Tal vez… la atracción a primera vista.- agregó Violeta sin mirarlas.

Rosalya levanto los brazos en señal de victoria por haberla hecho confesar -Alexy es un chico lindo.

-Y se tiñe el cabello de azul, nunca lo confundirás con Armin.- se rió un poco Selkis.

-Nunca había conocido gemelos, ¿y ustedes?- agregó Rosa, tirándose en la cama. -¿Creen que sea cierto que piensen igual y sientan lo mismo?

-No, nunca había hablado con gemelos antes.- contestó Selkis –Y creo que más allá de el cabello, son muy diferentes.

Violeta negó con la cabeza. –Una vez tuve una perra que tuvo dos perritos del mismo color, es lo más cercano que he visto a gemelos.

-¿A ti te atrae alguien, Selkis?- desvió el interrogatorio Rosa.

-¿A mi?- exclamó Selkis sonrojándose.

-Oh, te has sonrojado, no necesito otra respuesta.- dijo Rosalya antes de reír.

Violeta sonrió mirando a la pelirroja -¿Es Lysandro?

-¿Lysandro?- preguntó Selkis, volviendo a su color natural –No.

-¿CASTIEL?- preguntaron a un grito las dos chicas.

-¡Mucho menos!- se rió Selkis.

Violeta y Rosalya se miraron.

-¿Alguien que dejaste en Ciudad Esmeralda? Oh, qué emocionante, un amor que se ha quedado atrás.- fantaseó Rosa.

-No. ¿Y porqué sería emocionante? ¡Es horrible no estar cerca de quien quieres!- replicó la pelirroja.

-¡Sí lo has experimentado!- exclamó Rosa, extasiada.

Selkis se sonrojó, era increíble la facilidad que tenía su amiga para hacer a los otros soltar la verdad.

-¿No le cuentan a nadie?- preguntó Selkis bajito.

-Te prometo que no diré nada.- juró Rosa con la mano en el corazón.

-Ni yo.- agregó Violeta

-¡Yo tampoco!

Las chicas gritaron al escuchar a alguien más en la habitación y no ver a nadie.

-¡Oh, lo siento!- se escuchó desde la ventana.

Las jóvenes miraron y en el dintel de la ventana estaba sentado un Ratón cargando una frutilla en sus garritas.

-¡Pero vaya, señor Ruedas, no puede asustarnos así!- dijo Selkis, aliviada, levantándose a abrir la ventana.

-¿Conoces a este Ratón fisgón?- preguntó Rosalya molesta -¡No debería escuchar conversaciones ajenas y mucho menos de damas como nosotras!

-Me disculpo, señorita.- dijo Ruedas, antes de entrar de un salto por la ventana al escritorio.

-Sí, lo conocí esta tarde con el Profesor Dillamond.- explicó Selkis.

-Y fue muy amable conmigo.- continuó el Ratón, contento –Así que averigüé su número de habitación y quise traerle un regalo de agradecimiento.

-¡Qué lindo!- exclamó Violeta .

-¿Lindo? ¿Qué tanto ha escuchado?- regañó Rosa.

-Rosalya, no seas amargada. ¿Cuántas veces conoces a alguien que el primer día de conocerte te regala algo lindo? - se quejó Violeta.

-Las cortinas estaban abiertas y la luz encendida, no pensé que fuera incorrecto. Lamento haberla ofendido.- se disculpó el Ratón mientras Selkis tomaba la frutilla y le daba las gracias.

Rosalya se cruzó de brazos y miró con reproche al visitante en el escritorio.

-Está bien, sólo porque eres tierno.- concluyó por fin. –Volvamos a nuestro asunto, ¿quién es el amor de Selkis?

-Ahm, ¿no prefieren saber la interesante historia de porque un Ratón vive en la universidad?- se quiso desentender la pelirroja.

-¡No!- irrumpieron las otras chicas.

-Yo también quiero saber quien es el afortunado joven que usted quiere.- dijo Ruedas.

-Es alguien que estudió conmigo en Ciudad Esmeralda y entró a la universidad un año después que yo.- murmuró apenas entendible la pelirroja, derrotada –Nathaniel- completó en voz apenas audible.

-¿El prefecto?- preguntó Violeta, sorprendida.

-¿EL HERMANO DE ÁMBER?- soltó Rosalya -¡Vaya que te gustan las emociones extremas!

-¿Es hermano de Ámber?- preguntó Violeta, sorprendida –Eso explica porque te detesta.

-Igual nunca me ha hecho caso.- se quejó al pelirroja dejándose caer en la cama –Es muy bueno para mi.

-Más bien muy tonto si nunca te ha hecho caso.- sentenció Rosa, sentándose junto a ella. –Pero los hombres son así, deberías decirle algo o nunca se va a dar cuenta.

-¡Nunca!- chilló Selkis, tomando una almohada y cubriéndose la cara –Sería demasiado humillante.

-¡O le dices o lo olvidas! ¡Escúchame, Selkis! ¡Jamás se dará cuenta por él mismo!- Rosa le arrebató la almohada.

-¿Usted qué opina, señor Ruedas?- preguntó Violeta tímidamente.

-Oh, si el joven Nathaniel no reconoce la bondad de la señorita Selkis, lo haría una persona terrible.- respondió Ruedas muy serio.

-No me estoy sintiendo mejor.- reprochó Selkis.

-Al menos di que lo pensarás.- pidió Violeta.

-Está bien, lo pensaré.- farfulló Selkis, haciéndose bolita.

-Tenemos clase temprano mañana y no he terminado la tarea, debo irme.- se despidió Violeta levantándose.

-Que sueñes con Alexy.- se despidió Rosalya entre risitas.

-¡Oh, qué lindo es el amor de las jovencitas!- dijo Ruedas contento.

La chica no dijo nada más la salir de la habitación con una sonrisa nerviosa.

-También debo volver. Buenas noches, señoritas .- Ruedas saltó a la ventana y luego a la rama más cercana del árbol.

-¡Qué descanses!- se despidieron las chicas.

-¿Sabes? Ruedas sería un gran informante si es necesario.- inquirió Rosalya, con una sonrisa sospechosa.

-Rosa, me aterraría ser tu enemiga.- rió Selkis.

Mientras tanto, en la habitación de Castiel y Lysandro, reinaba el silencio.

Excepto los dedos del pelirrojo tamborileando en el escritorio.

-¿Quieres dejar de hacer ruido? Estoy estudiando.- se quejó Lysandro, sentado en su cama sosteniendo un libro abierto.

-¿La misma página desde hace dos horas? Claaaro.- se burló Castiel.

Lysandro le lanzó una mirada asesina. -¿Porqué o estás vagando por ahí o algo así?

-Porque estoy esperando a que hables sobre las nuevas adquisiciones que Selkis llevó hoy al café.- respondió el pelirrojo, mirándolo con una sonrisa pícara.

-No tengo nada que decir al respecto.- declaró Lysandro secamente.

-¿Hasta cuándo tendrás algo que decir al respecto?- preguntó Castiel -¿Hasta que dejen de ser nuevos y hagan olvidara Selkis de su amor no correspondido?

Lysandro se vió bastate inquieto por unos segundos y finalmente logró ver fríamente a su compañero una vez más -No digas estupideces, a Selkis no le interesa ningún hombre.

-¿Cuándo dije que amor correspondido por un hombre?- se burló Castiel.

Lysandro dejó caer el libro de la impresión y con ojos como platos miró al pelirrojo que simplemente sonreía.

Unos segundos después, Castiel soltó una somora carcajada que duró varios segundos, mientras Lysandro lo miraba sintiéndose completamente idiota.

-¡Te lo creíste!- dijo entrecortadamente, tratando de parar de reír -Sería una buena explicación de porqué no ha caído ante tus encantos principescos, ¿cierto?

-Te odio.- reclamó el albino, poniéndose de pie.

-¡No huyas!-Castiel volvió a reír mientras Lysandro caminaba hacia la puerta -¿No quieres saber quién es?

Lysandro se quedó de pie frente a la puerta y miró a su amigo -¿No es broma? ¿En serio lo sabes?

-Te interesa, ¿verdad?- lo tentó Castiel –Lo que sentiste esta tarde fueron celos, te conozco bien.

Lysandro se sonrojó.

-El pequeño príncipe enamorado.- se burló Castiel.

-¿Me vas a decir o no?- resopló el otro chico. –Es más, ¿porqué te lo dijo y a ti no?

-Porque no se lo has preguntado, tal vez.- respondió Castiel.

-¿Y porqué justamente túuuuuuu se lo preguntaste?- preguntó Lysandro, enfadándose cada vez más -¿De cuando a acá tanta confianza?

-Por Oz, Lysandro, no me interesa la pelirroja.- farfulló el chico –Simplemente conversábamos y el tema salió, no es que me gusten los chismes de niñas.

-¿Y me lo vas a decir o simplemente te estás burlando de mi?- Lysandro se cruzó de brazos.

-¿Recuerdas el recorrido por Shiz? ¿El prefecto aburrido que estuvo con ustedes?- dijo Castiel, sonriendo.

-Sí, ¿él sabe?- preguntó Lysandro.

-¡No, idiota! ¡Es él!- rió el pelirrojo. –Ella lo ama en secreto desde hace mucho, según parece.

-¿Qué? ¿Estás diciendo que estudió con ella y no la ha correspondido?- exclamó el albino, fúrico -Pedazo de cretino…

Se hizo de nuevo el silencio en la habitación.

Castiel suspiró.

-Una chica enamorada no se va a dar cuenta de que tiene la atención de otros.- filosofó, levantándose y saliendo de la habitación.

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Ah, que chismosito nos salió Ruedas. Jejeje

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