Antes de leer, les recomiendo que descarguen (si es que no la tienen) la canción Cry Baby de la gran Janis Joplin
LOS PERSONAJES PERTENECEN AL GRANDITZIMO TITE KUBO Y LA CANCIÓN CRY BABY A LA GRANDITZIMA JANIS JOPLIN (El fic contiene partes de la misma)
Capítulo 10: Extrañezas
Termino de comer un trozo de pan tostado en la soledad de la sala. Ah… la tienda está muy silenciosa. Yoruichi-san se bebió su leche en un santiamén y salió con la escusa de uno de sus paseos por allí.
Actuó algo extraña esta mañana, debe ser porque no la estoy alimentando bien. Si no fuera por Kuchiki-san, ahora estaría desesperado buscando algo que logre llenar su estómago y el mío. Pero aunque se trata de Yoruichi-san, preparó demasiado desayuno para dos personas. Lo más probable es que él y Avispita tengan pensado comer aquí. Ojalá, así no estaría todo tan silencioso.
(En una calle de Karakura)
Camino por las calles sin rumbo fijo. ¿Y si voy a la tienda? No, mejor que no. Kisuke debe de estar pensando profundamente ahora. Después de ese estallido de energía espiritual, con ese toquecillo a sangre que de lejos se siente que le pertenece, ya debió haberse dado cuenta de todo. Será mejor darle su espacio por ahora.
Lo malo de esto, es que no sé a dónde demonios ir. Me transformaría e iría a alguna que otra tienda de ropa, pero para eso necesito ir donde Kisuke y eso es lo que no debo hacer. Ah… tendré que soportar este aburrimiento un poco más.
(Sala de estar, Clínica Kurosaki)
Me siento en el sofá a ver algo de televisión. Con Ichigo sentimos un fuerte estallido de reiatsu hace un rato y le dije que fuera a ver qué sucedía, por lo que ahora me encuentro sola en casa. En la tele están pasando un programa de cocina bastante aburrido, el chef al final sirve un plato de espaguetis de color negro, acompañados con una salsa verde con puntitos amarillos. No se ve nada apetitosa.
–Ey, Rukia –me habla de pronto la voz de Ichigo.
Qué bien, estaba comenzando a aburrirme.
Me doy vuelta dándole la cara. Al hacerlo, noto como hay dos personas más detrás de él. Obviamente se trata de la Capitana Soi Fong y de Nii-sama. Me coloco de pie de un salto y apago la televisión. Los observo, pero ninguno de los dos responde a mi miramiento. Dirijo mi vista hacia los ojos de Ichigo, por lo menos él si contesta a mis miradas.
–Esto… –comienza a decir Ichigo– iré a por mi cuerpo.
Y sube las escaleras apresuradamente. Maldita sea… ¿Cómo puede dejarme sola en una situación como ésta?
–Rukia –interrumpe la voz de mi Nii-sama.
– ¡¿Sí?! –Le respondo con demasiado entusiasmo y muy nerviosa.
Siento como mis mejillas comienzan a colorarse.
–La Capitana Soi Fong tiene algo de apetito, ¿podrías servirle algo de comer?
La miro. Un sonrojo comienza a inundar de a poco sus mejillas, mientras su entrecejo se frunce y sus manos se hacen un puño.
–C-Claro.
Olvidé que ella se fue sin desayunar esta mañana.
Me dirijo a la cocina y le sirvo un plato con leche y cereales. En el momento en que la loza toca la mesa, la Capitana Soi Fong se sienta a comer. Me siento a su lado por hacer algo y Nii-sama me imita, con sus manos sobre sus piernas y con los ojos cerrados.
Después de algunos minutos, Ichigo regresa en su forma humana. Qué bien, esto ya se estaba volviendo incómodo. Me observa con sus ojos marrones más abiertos de lo que normalmente lo están, me hace un gesto con la mano, indicándome que lo siga.
Me pongo de pie sin poder evitar un par de miradas recelosas. Camino hasta la sala y nos sentamos en el sofá, fingiendo ver la televisión, luego de que ésta última haya sido encendida por Ichigo.
– ¿Qué sucede?
–No lo sé. –Enarco una de mis cejas ¿No averiguó nada?–. Hubo un estallido de reiatsu rojo. –Se rasca nerviosamente la mejilla–. Se me hiso algo familiar, por un momento pensé que se trataba de la energía espiritual de…
Pero antes de que pueda terminar lo que va a decirme, nuestros invitados se sientan entre nosotros dos. Quedando Ichigo al lado de Nii-sama a un costado, y yo al lado de la Capitana Soi-Fong en el otro. No estamos apretados, pero sí bastante juntos.
La Capitana se cruza de brazos y cierra los ojos, mientras Nii-sama se concentra en ver la televisión, sin prestarle atención al que se haya a mi lado. Ichigo se ve bastante aterrorizado.
(Tienda Urahara)
¡Ah, al fin he acabado! Como no tenía nada que hacer, me dediqué a limpiar el baño, la cocina, las habitaciones de todos y además la que ocupó Kuchiki-san, también barrí la entrada de la tienda, lavé los platos, me deshice de algunas baratijas que había por allí y por acá –en su mayoría comida enlatada ya expirada–, lavé la ropa y la tendí en el patio trasero. En donde aproveché de regar algunas plantas y de tomarme un descanso, sentándome en un banquito.
Después de un rato, me levanto a por la sala de estar. Creo que allí fue donde dejé mi sombrero por última vez. Suspiro con desgana. A ver si aparece.
Al llegar, contemplo que el lugar no está precisamente desordenado, creo que bastará con limpiar los muebles.
Comienzo por un estante. Abro una de sus repisas y encuentro dos botellas de sake, junto con una copita de color azul oscuro. Ignoro este pequeño tesoro escondido probablemente por Tessai-san y abro otro anaquel. En éste último, me tropiezo con una radio y unos cuantos CDS.
Me decido por uno al azar, saco la radio, la enchufo e inserto el CD…
Cryyyyyyyyyyy Baby, Ohh
Cryyyy Baby, Ohh
Cryyyy Baby, Ohh
La desenchufo antes de que continúe. No creo que me haga muy bien escuchar esa canción ahora. Mejor continúo limpiando.
(Sala de estar, Clínica Kurosaki)
Después de que el chef sirviera, esta vez con un muy buen aspecto, un postre de arándanos, las respiraciones de Nii-sama y de la Capitana Soi Fong se hacen mucho más pasivas y alargadas.
Apago la televisión. Al parecer nuestras visitas se han dormido.
Me levanto con cuidado del sofá y me encamino a la habitación de Ichigo, a leer una de mis revistas. Antes de llegar a las escaleras, alguien me hace alcance, tomándome del brazo.
– ¿Qué sucede? –Le pregunto a Ichigo.
– ¿Por qué no salimos?
Lo miro extrañada. ¿A qué viene eso?
– ¿A dónde?
–A cualquier parte.
Asiento con la cabeza, un poco menos confundida por su propuesta. Ichigo debe estar nervioso por la presencia de Nii-sama. Después de todo, hace tan sólo algunas horas estaba escapando de ser asesinado por él.
Salimos, dejando las llaves a la vista por si los durmientes se despiertan y desean salir.
Mientras caminamos, ya por la segunda cuadra, Ichigo toma de mi mano repentinamente. Dirijo mi mirada a su rostro, algo sorprendida por su repentino acto. Evita mi mirada mientras advierto un ligero rubor en lo poco que me deja entrever de su mejilla. Esbozo una pequeña sonrisa sin querer. Y, casi inconscientemente, cuando vamos por la sexta o séptima cuadra, marchamos columpiando nuestros dedos entrelazados. Recién ahora se atreve a mirarme sin su rojiza vergüenza esparcida por su rostro.
Llegamos al parque Chuuou y aprovechamos para sentarnos en una banca. Aunque se trate de un día sábado no hay ni un solo niño jugando. Mientras contemplo el panorama silencioso, Ichigo comienza a acariciar mi mejilla, de arriba hacia abajo. Sus dedos no tiemblan tanto como la primera vez en que hiso ese gesto conmigo, pero aún lo siguen haciendo. Al girar mi cara para encontrarme con la suya, él une sus labios con los míos, evitando que cualquier palabra mía acabe con el mutismo en el que nos encontramos. Es un beso corto, pero suave y cariñoso. Repito su acto, esta vez con sus manos en mis mejillas y las mías en su nuca.
Al separarnos, se queda mirándome con una expresión que nunca antes le había visto.
–Rukia… –comienza a decir.
– ¿Qué?
– ¿Qué sucederá luego?
Lo observo algo más seria que antes. Sé a lo que se refiere con esta pregunta: cuando su padre y sus hermanas lleguen, no podremos repetir esto, no sin que ellos se den cuenta y eso sería algo incómodo. De hecho ahora mismo, con la presencia de nuestras visitas, es algo que no podemos hacer.
–No pienses en eso ahora.
Es lo único más reconfortante que se me ocurre. Tomo con ambas manos su rostro y lo acerco a mí, inundándolo con mis caricias de nuevo.
(En alguna calle de Karakura)
¡Maldito perro! ¡Aléjate de mí! ¡NO! ¡Mi cola no! ¡Detén a tu bestia, dueño de pacotilla!
Ay no, mi cola…
(Sala de estar, Clínica Kurosaki)
Mis ojos se abren al sentir un ligero cosquilleo en la punta de mi nariz, al levantar levemente mi cabeza, me encuentro con la mandíbula de Kuchiki. Mis ojos comienzan a cerrarse de nuevo…
Un momento… ¿¡Mandíbula de Kuchiki!?
Me separo rápidamente de él. Tontamente me había quedado dormida recostando mi cabeza en su hombro, y ese cosquilleo en mi nariz se trataba de su respiración. Mi movimiento provoca que él también se despierte. Un calor comienza a apoderarse de mi rostro y espero avergonzada la llegada de sus ojos a mi cara. Cuando lo hacen, extrañamente soñolientos, me dirigen una mirada de… de… ¿? ¿Pero qué rayos de expresión es esa?
Luego vuelve a dormirse, esta vez con la cabeza hacia el otro lado. Yo me acurruco en el costado opuesto del sofá e intento, en vano, cerrar los ojos otra vez.
(Parque Chuuou)
Acomodo mi cabeza en su hombro mientras juego con su mano posada entre su regazo y el mío. Dormita mientras yo observo la soledad del parque. Soledad que, cuando regresemos a casa, lo más probable es que no tengamos. Al pensar en eso, entrelazo nuestros dedos con fuerza, Ichigo se mueve para observarme y yo hago lo mismo con él, quedando mi vista sobre sus ojos marrones. Lo sigo mirando por algunos segundos y luego lo beso cariñosamente. Al separarme de él, le dedico una sonrisa. Sí, creo que extrañaré esto…
De pronto abre grande los ojos, tanto o más que ayer, observando un punto fijo detrás de mí. Nos separamos y miro en la dirección en la que él lo hace: una forma felina conocida camina con el rabo gacho, en dirección perpendicular a la nuestra. La cabeza de Yoruichi-dono se levanta y mira en varias direcciones, da con la nuestra y extrañamente su rostro se ilumina. Camina hacia nosotros con una gran sonrisa.
– ¿Qué tal? –Dice plasmándose en frente nuestro.
–Yoruichi-dono –la saludo sin poder evitar sonar avergonzada.
¿Qué hubiera pasado si Ichigo no se hubiera dado cuenta de su presencia? Probablemente hubiéramos tenido un encuentro tan vergonzoso como el de ayer. Observo su gatuna forma, mueve su cola, está bastante torcida ahora que me fijo bien.
–Esto… –comienza a decirle Ichigo– ¿qué le pasó a tu cola, Yoruichi-san?
La sonrisa en el rostro de Yoruichi-dono se desvanece y su ceño se frunce.
–Esa no es forma de saludarme. –Da un pequeño salto y se sienta entre nosotros dos–. Bueno, aún así me es grato estar en compañía.
(Tienda Urahara)
Don't you know, honey,
ain't nobody ever gonna love you
the way i try to do ?
who'll take all your pain,
honey, your heartache, too ?
and if you need me, you know
that i'll always be around if you ever want me
come on and cry, cry baby ooh, cry baby ooh, cry baby ooh…
(Parque Chuuou)
Después de unos cuantos minutos de la llegada de Yoruichi-san, ésta se queda en silencio, observando el panorama. Rukia comienza a hacer sonar el pitido de su Localizador de Hollows y yo simplemente me recuesto hacia atrás, apoyando mis manos contra mi nuca. El día está fresco y tranquilo, claro, que lo estaría mucho más sin ese ruidito punzante molestando a mis oídos.
–Ey, Rukia ¿Qué tanto buscas, eh?
–Nada.
– ¿Cómo qué nada?
– ¡Estúpido! –Me incorporo un poco para mirarla. ¿A qué viene ese insulto ahora? Yoruichi-san también la observa–. ¡Localizador del demonio! –Continúa. Bueno, eso lo explica.
– ¿Qué le pasa? –Pregunta Yoruichi-san, al tiempo que yo vuelvo a mí cómoda posición de antes.
–Últimamente no ha detectado nada –dice aún enfadada–. Maldita porquería.
–Quizás el reiatsu de esta mañana haya espantado a los Hollows –comienzo a decir–. Por cierto, Yoruichi-san ¿sentiste el-?
–Claro que Yoruichi-dono lo sintió, Ichigo –me interrumpe Rukia.
– ¿Cómo sabes si ni si quiera me has dejado preguntarle?
–Pues porque es obvio.
Iba a abrir mi boca para contestarle, pero Yoruichi-san me interrumpe también, bajándose de la banca de un salto y dándonos la espalda.
–Recordé que tengo algo que hacer –dice sin desviar la vista hacia nosotros, su voz suena un tanto nerviosa–. Nos vemos.
Y su cola toda torcida desaparece con un shunpo.
–Eso fue raro –le comento despreocupado a Rukia.
–Tienes razón –me responde con voz grave.
Dirijo mi vista hacia su rostro, se sujeta del mentón y además observa el suelo, pensativa.
– ¿Qué ocurre?
–Es extraño…
– ¿Qué cosa?
–Ichigo, ¿cuándo fue la última orden que tuvimos?
–Ayer por la mañana ¿Por…?
Guardo silencio súbitamente, comprendiendo a qué se refiere Rukia. La desaparición de los Hollows, el estallido de energía espiritual de esta mañana. Todo esto ocurrió con la venida de Byakuya y Soi-Fong. Aunque no sé qué tiene que ver esto con la algo extraña actitud de Yoruichi-san hace un rato.
Rukia se coloca de pie.
– ¿Qué harás? –Le pregunto, poniéndome de pie también.
–Pues nada. Nos dijeron que era información confidencial. –Me dirige una mirada algo cansada–. Volvamos a casa, ya va siendo hora de almorzar.
Y comienza a caminar. La sigo y ésta vez es ella la que toma de mi mano. Distingo sus mejillas levemente sonrosadas. Sonrío sin darme cuenta.
(Tienda Urahara)
Tomo otro sorbo. Me siento algo extraño… ¿Triste? ¿Por qué he de estarlo? ¿Dónde demonios deje mi sombrero?
Maldición. Abro la otra botella. ¿Por qué Yoruichi-san aún no vuelve? Ni Janis-san logra llenar la estancia.
(¡Ring, ring!)
¿Teléfono? Qué extraño… ¿Hace cuánto que está sonando la misma canción? Creo que raye el CD. Tomo otro sorbo antes de contestar.
–Tienda Urahara –digo con desgana.
– ¿Urahara?
– ¿Quién habla?
– ¡Qué tal, Urahara! Vaya, por el bullicio creo que ya comenzaron con las celebraciones. Me alegro mucho.
– ¿Quién habla? –Vuelvo a preguntar.
–Oye, ¿no está Soi Fong por allí?
–No. ¿Quién habla? –Pregunto con fastidio.
–Oh, disculpa. Soy yo, Ukitake. ¿Es que Byakuya no te dijo que llamaría? Por cierto, ¿no está Byakuya contigo?
–No. ¿Por qué Kuchiki-san iba a decirme que llamarías?
–Urahara… –Hace una pausa–. ¿Estás ebrio? –No le contesto–. Bueno, ya te llamaré después. ¡Te haré llegar pronto una invitación! Dile a Soi Fong que llame, por favor.
Y cuelga.
¿Invitación? ¿De qué demonios habla? Tomo otro sorbo. Como sea, ¿dónde dejé mi sombrero?
(Afuera de la Tienda Urahara)
Vaya, hasta Ichigo se ha dado cuenta y eso que es pésimo distinguiendo reiatsu. Por lo menos me largué antes de que pudieran comenzar a preguntarse a quién pertenecía aquella energía espiritual.
Bueno, con esto al menos mis dudas y posiblemente las suposiciones de Kisuke se han disipado. Lo único que falta ahora es la Tercera parte. ¿Cómo lo harán? Es lo que más me preocupa.
Llego a la entrada de la tienda y noto que la puerta está entreabierta. Entro y escucho la radio a un volumen bastante alto, ¿esa no es Janis Joplin? ¿Por qué la casa está tan ordenada?
– ¿Kisuke?
Llego a la sala de estar y lo encuentro apoyado en la mesa, con la cabeza escondida entre los antebrazos y con dos botellas de sake en el suelo, además de una copita azul. Hm, creo que no ha llevado de la mejor manera el asunto éste. ¿Pero por qué? De pronto levanta lentamente la cabeza y me observa con ojos soñolientos y embriagados.
–Llegaste, Yoruichi-san.
–Sí. –Doy un salto y quedo arriba de la mesa–. ¿Cómo te sientes?
–Extraño… – ¿Extraño? No era la respuesta que esperaba–. ¿Quieres sake?
–No. ¿Por qué te sientes extraño?
–Por el sake supongo. ¿Segura que no quieres?
–Segura. ¿Hiciste la limpieza?
–Sí. ¿No has visto mi sombrero, por cierto?
–No. –Hago una pausa, creo que no tocará el tema. Y siendo así, yo tampoco lo haré–. ¿También lavaste la ropa?
–Está tendida afuera.
Me dirijo hacia el patio, me transformo, me visto y regreso a la sala. Kisuke sigue en la misma posición. Me apoyo en el umbral de la puerta y lo observo un rato. ¿Por qué se lo ha tomado de esta forma? Me lo figuraba más bien sentado en el patio pensando sobre el asunto, no bebiendo y escuchando música ¡y mucho menos limpiando la casa! Es extraño.
Me acerco a él, lo hago incorporarse un poco y me siento en donde antes apoyaba su cabeza. Agarro su rostro con ambas manos y lo obligo a mirarme.
–Kisuke.
– ¿Si, Yoruichi-san?
– ¿Qué ocurre?
Frunce un poco el ceño. Aunque esté ebrio, se percata de que no le estoy haciendo una pregunta muy casual.
– ¿Debería ocurrir algo? –Dice más serio.
Su respuesta responde a una de mis últimas inquietudes: no está al tanto de nada. Esto viniendo de Kisuke me resulta bastante raro. ¿Él siendo el último de enterarse de todo? Nunca lo hubiera creído posible hasta ahora. Lo observo, está esperando una respuesta. Uf, al final tendré que tocar el tema…
El sonido de dos golpes en la puerta interrumpe mi propósito.
Maldición. ¡Cómo si las cosas no fueran ya lo suficientemente extrañas!
CONTINUARÁ…
Notas: Me gusta eso de cambiar de escena varias veces…
Urahara-san actúa extraño, está muy sensible parece embarazado (o.O Bueno no) Elegí Cry Baby porque me tinca para una borrachera un poco depresiva (?) Sin ofender, a mi me encanta Janis Joplin
¡Pero bueno! Gracias por leer :'D
Por cierto, Soi Fong y Bya-kun se quedaron dormidos porque utilizaron mucha energía espiritual para romper el sello ¡Dormir en el hombro de Bya-kun! *-*
