El Legado de Anubis.
Capitulo 10: Caos en Alejandria.
Habia anochesido, Radames y Atem eran los unicos que estaban despiertos por si encontraban algo. Ya no se encontraban conduciendo en el desierto, ahora estaban en una carretera que segun los letreros, conducia a Alejandria. Para Atem el camino se le estaba haciendo muy largo, ya solo le quedaban tres dias antes de morir y aun no podian encontrar a Khalid, lo que era una mala ventaja. Ese loco ya habia destruido la ciudad y capital de Egipto y quien sabe cual seguia. Pero otra cosa que le preocupaba eran sus sueños.
Cuando Radames menciono soldados esqueletos por primera vez, Atem dudo de que fueran los mismos que aparecian en sus pesadillas, pero al reflexionar su sueño se dio cuenta de que eran los mismos. Tenia el presentimiento de que algo malo pasaria durante la batalla contra Khalid. El no se rendia tan facil y no empezaria a hacerlo solo porque le quedaban tres dias de vida antes de desaparecer... ¿Quien dice que en tres dias no podrian salvar al mundo?
Mientras Atem seguia pegado a sus pensamientos, el auto en el que se estaban transportando empezo a frenar sin que Radames lo ordenara, hasta que se detuvo en mitad del camino, dejando nada mas las luces encendidas.
-Genial, nos quedamos sin combustible. Ahora tendremos que caminar- Comento Radames.
-¿Cuantos kilometros nos quedan de aqui a Alejandria?- Dijo Atem, pensando en que podrian caminar el resto del viaje.
-No lo se. Creo que muchos- Dijo Radames, quien estaba desilucionado- Lo mejor sera quedarnos aqui a pasar la noche.
-Oye, yo creo que lo mejor seria continuar el viaje con o sin auto- Dijo Atem.
-Ya lo se, Atem, pero podria ser muy peligroso ¿Quien dice que las calles en medio del desierto no tienen bandidos? Hay que quedarnos aqui y mañana temprano seguiremos el camino- Dijo Radames mientras se acomodaba en el asiento- Ponle seguro a la puerta.
Sin decir nada mas, Atem presiono un boton que estaba en la puerta y al instante se escucho un sonido dando a entender que la puerta habia sido asegurada. El faraon se acomodo en su asiento al igual que Radames, y despues callo dormido.
A la mañana siguiente, todos ya se encontraban despiertos y se encontraban caminando en la carretera que conducia a Alejandria. Se habian despertado muy temprano y ya llevaban una muy larga parte de todo el camino y ya nisiquiera se podia ver el auto que habian dejado abandonado a sabe cuantos kilometros de distancia. Su destino era Alejandria, ya que Deos, la brujula de Radames indicaba que esa era la direccion que debian tomar. Habia otras ciudades a su alrededor, pero no podian darse el lujo de descansar cuando el verdadero peligro estaba a ya unos cuantos kilometros.
El camino no fue tan largo unos minutos despues debido a que detras de ellos venia un camion con destino a Alejandria, lo cual fue un golpe de suerte para todos. En esos momentos estaban en Tanta y al subir al camion vieron que casi no habia nadie y se sentaron en cualquiera de los asientos. Radames fue quien pago el viaje, debido a que nadie mas que el poseia Libra, que era la moneda de Egipto. Despues de haberle pagado al conductor y que este les diera los boletos, todos descansaron de una largo camino una vez que el camion siguio su rumbo.
-Que buena suerte, ¿no?- Dijo Radames una vez que se sento al lado de Atem.
-Si, nos salvamos de un largo viaje y creo que sera una hora y media de viaje solamente- Dijo el antiguo faraon.
-Fue cortesia de mi padre- Anuncio el hijo de Ra- Unos momentos antes de que este camion apareciera le rogue que nos ayudara a llegar a Alejandria. Y al parecer me escucho.
-Mandale un agradecimiento de mi parte- Dijo Atem, quien agradecia que el padre de Radames estuviera ciudandolo- Oye, no hablemos mas de que eres el hijo de Ra.
-¿Porque? No creo que nadie escuche.
-Si, pero de igual modo alguien podria estar escuchando. Te crerian un verdadero loco si dices que eres el hijo del dios mas importante de lo que fue el Antiguo Egipto- Advirtio Atem.
-Bien, tienes razon... ¿Crees que lleguemos a tiempo a Alejandria?
-No lo se ¿Que es lo que dice Deos?- Dijo Atem señalando a la brujula de Radames.
-Dice...- Decia al tiempo en que abria la tapa de Deos, quien seguia apuntando en direccion a Alejandria- que aun debemos ir a Alejandria. No es una energia muy fuerte, pero es lo suficientemente peligrosa.
-Sin duda alguna es de Khalid ¿Que tan fuerte crees que sea?
-Bueno,- Dijo al tiempo en que se ponia unos lentes y sacaba una calculadora- considerando que es mitad humano y mitad dios, multiplicado por que es un hechizero, dividido en que su padre es el señor de la muerte, sumado por el poder de las sombras y con todo el poder del Baston de Anubis al cuadrado el resultado de este chiste seria igual a... frijoles.
-¿COMO QUE A FRIJOLES, RADAMES?- Grito Atem, haciendo que todos voltearan a verlo- Eh... Lo siento no fue mi intencion gritar. Es que aqui mi compañero y yo hablabamos sobre frijoles y... ¿matematicas?
Despues de decir eso, todos volvieron a fijar la vista a las ventanas olvidando por completo el show que habia hecho Atem acidentealmente.
-Fue una mala actuacion, muchacho- Le dijo Radames en tono de burla.
-Si no fuera porque eres el hijo de Ra te ahorcaria, Radames- Dijo Atem, quien habia quedado con mucha verguenza despues de lo que habia pasado.
-Yo tambien te amo- Dijo Radames con todo el sarcasmo del mundo.
-Bueno ya deja los juegos y dime que tan peligroso es Khalid- Exigio saber, ya que estaba desesperado por saber a que se enfrentaban.
-Atem, no lo se. Ademas, es una persona contra el hijo del sol y una momia de hace cinco mil años, ¿que tan malo podria ser?
-No lo se, pero... Un momento, ¿acabas de llamarme momia?- Dijo Atem algo indignado.
-Yo no- En ese momento se escucho una gran explosion que venia de muy lejos- ¿Que fue eso?
-Parece que algo iso explosion- Dijo Yugi, quien veia desde su asiento una gran bola de humo negro.
El conductor volteo a ver a todos y dijo algo que no pudieron entender.
-¿Que dijo, Radames?- Pregunto Tea.
-Dijo que no podremos seguir el camino por seguridad- Informo Radames.
-¿¡Que! No, dile que nos deje ir. Sabes que esto es muy importante- Dijo Joey desde adelante.
-Vere que puedo hacer- Dijo Radames levantandose del asiento para dirigirse hacia el conductor.
Una vez que Radames llego con el conductor, los dos empezaron una charla en un lenguaje que no podian entender. El conductor negaba aveces con la cabeza, pero Radames le seguia insistiendo en algo. Asi se estuvieron unos cuantos minutos, para entonces toda la gente que se iba a trasladar a Alejandria ya habia bajado del camion dejando a Yugi, Joey, Tea, Tristan y Atem sentados, esperando a que Radames lograra convencer al conductor. Unos cuantos minutos despues se escucho otra explosion y tanto Radames como el conductor guardaron silencio, pero despues el conductor salio de su transe y le dijo algo que lleno de alegria a Radames.
-¿Que te dijo?- Pregunto Atem esperando buenas noticias.
-Tranquilo, nos dejara en la entrada a cambio de una propina- Dijo Radames alegremente.
-Que alivio- Dijo Atem soltando un suspiro.
En ese momento el camion comenzo a moverse en direccion hacia el lugar donde se escuchaban todas las explosiones. Muchas veces calleron pedazos de concreto enfrente del camion y este los esquivava como podia. El conductor le dijo muchas veces a Radames que daria vuelta, pero Radames le insistio todas esas veces que siguiera el camino. Cada vez que se acercaban mas a Alejandria la brujula de Radames se volvia mas y mas loca, girando descontroladamente de un lado a otro y dando señales de que el poder oscuro era mucho. Podian ver a toda la gente que corria desesperada de Alejandria con los rostros asustados y algunas de sus pertenencias en las manos. Algo debia de estar pasando alla debido a que el escandalo era mucho.
Cuando el camion se detuvo en la entrada de Alejandria, todos se pararon de sus asientos y salieron del camion una vez que Radames le pago al conductor. Este dejo que todos salieran y al instante encendio el camion para despues retirarse de ahi lo mas rapido que pudo, haciendo que una gran nube de humo se levantara. Se podia escuchar todo el escandalo que habia en la ciudad. Alejandria era una de las ciudades mas importantes y grandes de Egipto, no podrian encontrar el problema tan facilmente.
-¿Y ahora que hacemos, Hijo del Sol?- Pregunto Tristan.
-Bueno, yo esperaba que alguno de ustedes tuviera una idea- Dijo Radames divertidamente.
-Pense que tu eras el que nos ayudaria con todo este problema- Dijo Yugi.
-Si, pero no siempre tendre las respuestas para todo- Confeso Radames.
-Perfecto, ¿y ahora que se supone que vamos a hacer?- Pregunto Atem, a quien ya empezaba a hartarle la situacion.
-No se ustedes. Pero en su lugar yo ya estaria recorriendo todo esto. Preguntemosle a alguien que es lo que pasa y ya veremos que se hace.
-¿Y a quien tienes pensado preguntarle?- Le dijo Joey.
-Ustedes esperen- Dijo para despues estirar la mano, alcanzando a un joven de la camisa del cuello, que corria despavorido como todos los demas.
Radames y el joven empezaron una conversacion que no parecia ser razonablemente inteligentes ya que el joven parecia mas asustado que un cachorro sin la proteccion de su madre. Al poco tiempo Radames iso un gesto que no significaban buenas noticias y dejo que el joven se fuera corriendo al igual que las otras personas.
-Tengo malas noticias, chicos- Anuncio Radames deprimidamente.
-¿Que esta pasando, Radames?- Pregunto Yugi a quien no le convencia la mirada de Radames.
-¿Recuerdan cuando les conte sobre el ejercito de los Elogios?- Pregunto y todos asintieron- Bueno. Pues resulta que los Elogios... estan dentro de Alejandria.
-¿¡Que!- Dijeron todos al mismo tiempo.
-Hey, acabo de decir que los Elogios estan ahi adentro, ¿que acaso no escuchan?- Dijo Radames con un tipo de irritacion fingida- Chicos, el ejercito de los muertos esta dentro de Alejandria posiblemente causando terror en toda la ciudad.
-Y bueno, ¿que quieres que hagamos contra ellos? Tu mismo dijiste que nadie tiene oportunidad contra ellos, Radames- Dijo Atem.
-Se muy bien lo que dije. Pero eso no significa que sean invensibles.
-¿Y tienes la menor idea de como vamos a derrotar a un ejercito creado por el mismismo Anubis?- En ese momento se escucho una gran explosion.
-No. Pero pronto se me ocurrira algo- Dijo Radames para despues adentrarse corriendo a la ciudad.
-Este tipo nos va a meter en grandes problemas- Comento Atem al ver la gran impulsibilidad que tenia su salvador.
-Si, pero fue quien nos toco para ayudarnos- Comento Yugi, quien empezo a adentrarse a la ciudad seguido de Radames.
Se adentraron dentro de Alejandria, y con cada paso que daban se encontraban personas corriendo hacia la salida desesperadamente mientras tomaban de la mano a sus hijos o cargaban algunas maletas con sus pertenencias dentro. La ciudad tenia un ambiente frio y nublado, tal vez algunos efectos secundarios de usar al ejercito de los muertos, pero no podian estar muy seguros de que fuera eso. Una explosion iso que uno de los edificios que estaba cerca de ellos callera justamente en su direccion. Radames se dio cuenta de eso y al instante le grito a todos que se movieran y estos, al ver que el edificio estaba apunto de caerles encima se tiraron a los lados del edificio, y este levanto una gran nube de humo y tierra debido a que se habia incendiado con la explosion. Todos se habian quedado inmoviles al ver que casi morian por tercera vez (porque el incidente con su "salvador" en el auto si contaba), pero Radames los iso despertar con un grito. En ese momento todos se pusieron de pie y corrieron hacia donde Radames corria, y parecia dirigirse hacia donde estaba el origen de la explosion que casi los mataba.
Cuando Radames se detuvo, los demas frenaron de golpe para intentar no chocar contra el.
Ante ellos se encontraba un gran crater con algo de fuego en las orillas, debido a la explosion. Del otro lado del gran agujero se encontraban varias figuras esqueleticas que dejaron con la piel helada a todos, pero en especial a Atem, quien ya habia visto antes a esas sombras: los Elogios. Aquel ejercito de muertos los miraba atentamente a todos, como si esperaran a que corrieran para empezar una caceria mortifera. Cada uno traia un harma y un escudo en la mano, parecian un verdadero ejercito antiguo pero sin carne y mas horrible que Medusa, la mujer con cabello de serpiente. Atem casi vomita al ver a uno de los Elogios con un ojo colgante en la cara y pedazos deformes de piel en la cabeza.
-Dios mio, no puede ser- Susurro Radames sin quitarle la vista al ejercito de muertos.
-Chicos, ¿estan viendo lo que yo veo?- Dijo Joey, quien parecia estar mas asustado que los demas.
-Si te refieres al monton de huesos horrendos que esta enfrente de nosostros, entonces si- Dijo Tristan, quien no le quitaba la mirada de encima a los Elogios.
-Oh padre mio, son mas feos de lo que me imaginaba- Comento Radames .
-Hey hijo de Ra, ¿porque no nos dices como movernos sin que disparen todas esas flechas y lanzas?- Dijo Joey al ver que varios de los Elogios empezaban a preparar sus arcos hechos de largos y curveados huesos.
-Estoy pensando, Joey. Escapar del ejercito de los muertos es como jugar "Piedra, Papel o Tijera", nunca sabes quien ganara- Dijo Radames, sin darle animo a nadie.
-Si nos movemos lento, tal vez no lo noten- Propuso Tristan, a quien le temblaban las piernas.
-¿Es un chiste, verdad? Amigo, estos tipos huelen el miedo. Tendrias que ser su mismisimo creador para que no te atraviesen con esas lanzas- Dijo Radames, quien empezaba a pedirle ayuda a su padre para que los ayudara a salir vivos.
-¿Y que hacemos? No podemos quedarnos aqui toda la vida- Dijo Atem.
-¿Tienes algun plan que funcione? Porque en este momento necesitamos un plan que funcione, Atem- Le dijo Radames.
-No, no tengo ningun plan- Acepto el faraon- ¿Tu tienes alguno?
-Me eh comunicado con mi padre para que nos ayude. Algo tendra que salvarnos, estoy seguro. Mi padre jamas me ha dejado solo.
-Chicos,- Llamo Tea temblorosamente- ahi vienen los feos.
Y era sierto. Delante de ellos, los Elogios se habian dispersado en dos grupos caminando alrededor del crater mientras empuñaban sus armas y las desviaban al frente para preparar el ataque. Todos se habian quedado petrificados al ver que la creacion de Anubis venia directamente hacia ellos, ya estaban a la mitad del camino y no se veia que el padre de Radames los ayudara a sobrevivir.
-Tendre que hacer esto yo solo- Dijo Radames mientras se preparaba para hacer un hechizo.
Pero antes de que Radames isiera funcionar el hechizo, varios rayos calleron a la tierra dando en el blanco a los Elogios, quienes se volvieron un monton de huesos al sufrir el impacto. Muchos otros rayos salieron del cielo y le asestaron a los soldados esqueletos haciendo que muchos huesos y armas salieran volando en el aire al tiempo en que se escuchaban chillidos demoniacos por todas partes. Cuando los rayos dejaron de caer, se pudieron ver un monton de craneos y demas huesos tirados en el suelo, los cuales habian quedado algo quemados debido a el impacto con los rayos.
Atem y los demas se sintieron aliviados al ver que ya no corrian peligro, incluso Joey y Tristan bailaban su "danza de la victoria" al saber que aun seguian vivos y no corrian peligro alguno. Pero toda esa celebracion se acabo cuando Radames iso que todos voltearan a ver hacia la direccion donde estaban los Elogios. Una vez que todos miraron a donde Radames apuntaba, toda la felicidad que habian tomado desaparecio al ver que los huesos que estaban por todos lados comenzaron a elevarse y volvieron a tomar la forma horrenda y esqueletica que tenian antes de que se hubieran convertido en pedazos.
-Radames, solo por curiosidad ¿olvidaste decirnos algo sobre el ejercito de los muertos?- Dijo Atem.
-Si, creo que olvide mencionar que son inmortales- Acepto Radames mientras maldecia a los esqueletos que tenian enfrente- Muy bien, cuando cuente tres salimos corriendo como chivas locas tratando de que no nos maten, ¿entendido?
-No me gusto la parte de tratando de que no nos maten- Comento Tristan, quien miraba a los Elogios caminando a paso veloz hacia ellos
-Uno... Dos... ¡Tres!- Grito Radames y al instante se fue corriendo a mano izquierda.
En ese instante, todos se separaron y corrieron en direcciones contrarias, esperando que los Elogios no los persiguieran. Sin embargo, los arqueros del ejercito de los muertos estiraron las cuerdas de sus arcos y de esta aparecieron flechas con punta demasiado filosa, y al instante, dispararon las flechas en cada direccion donde se habian ido sus presas. A cada uno le caian flechas por los lados, al frente, atras y algunas casi les asestaban, pero lograban salvarse de las filosas puntas mortiferas de las flechas, las cuales parecian lluvia que queria ver ya su final. Pero por otro lado, los otros Elogios salieron corriendo con sus lanzas, espadas y hachas en alto, al tiempo en que daban horribles gritos de batalla.
Atem no podia correr muy bien devido a la cojera que tenia en el pie. Con frecuencia veia hacia atras para asegurarse de que no lo venian siguiendo y para su mala suerte, habia como siete soldados hechos de hueso persiguiendolo por detras. En el rostro de Atem se reflejo el terro y sin importarle la cojera que traia empezo a aumentar la velocidad esperando a ganar un poco de ventaja; si el estaba asi no queria ni que le pasara por la mente como estarian los demas de asustados y desesperados. Tenia que correr con mucha mas velocidad si queria sobrevivir, pero la cojera no se lo permitia. Aun asi seguia aumentando mas la velocidad hasta llegar al punto en que el pie empezo a dolerle. Ya habia dejado muy atras a los Elogios que lo perseguian asi que decidio que lo mejor seria esconderse.
Se dirigio hacia un edificio medio destruido y abrio la puerta sin importarle lo que hubiera adentro. Era un hotel en el que se habia metido, y lo tono porque se podia apreciar la resepcion y las maletas que dejaron tiradas para salvar sus vidas. Subio por unas escaleras que lo dirigirian a las habitaciones y cuando llego al primer piso se adentro en la primera puerta que vio. Al principio tuvo miedo de que un Elogio le saliera de la nada al abrir esa puerta, pero despues aparto ese pensamiento de su mente y abrio la puerta para luego adentrarse en la habitacion, donde estaria a salvo de los Elogios que lo perseguian durante un tiempo. Se sentia mal al saber que habia encontrado refugio y no le habia avisado a ninguno de sus amigos, pero todos habian tomado direcciones diferentes y no podia buscarlos a todos mientras un monton de muertos casi vivientes estaba afuera, esperando a que saliera.
-Tiene que haber una forma de acabar con ellos- Dijo Atem mientras se acercaba con mucho ciudado hacia la ventana de la habitacion- No puedo estar escondido aqui lo que me resta de vida. Tengo que hacer algo para librarnos de los Elogios.
-No puedes hacer nada, faraon- Dijo una voz detras del joven emperador, la cual lo iso voltear de golpe hacia atras.
-¿Quien es usted?- Pregunto Atem a la persona que tenia detras.
El hombre que le habia hablado a Atem hace unos momentos vestia de una capuca negra sin mangas con varios huesos colgados de las orillas del cuello, tambien vesta de un pantalon azul fuerte y llevaba vendas en las muñecas de las manos. Su cara estaba cubierta por el gorro de la capucha, lo que le dificultaba a el faraon reconocerlo.
-No repetire lo que dije ¿Quien es usted?- Dijo el joven faraon.
-Tranquilo, muchacho. Tenemos todo el tiempo del mundo para conocernos, ¿cual es la prisa?- Dijo el tipo de la capucha con un tono muy tranquilo y calmado.
-Lamento desilucionarlo pero yo no tengo todo el tiempo del mundo. Solo me quedan tres dias antes de morir y tengo que acabar con una amenaza mundial que acaba de destruir la ciudad del Cairo.
-¿Una amenaza mundial? ¿Te refieres a Khalid, cierto?- Dijo el tipo como si fuera lo mas normal que podia existir en el mundo.
-Si ¿Y usted como lo sabe?.
-Yo conosco a Khalid. Practicamente somos muy cercanos... parientes diria yo.
-¿Usted es pariente de Khalid?- Pregunto el faraon algo asombrado.
-Si, acabo de decirtelo. Supe que libero al ejercito de los muertos del dios Anubis, eso es muy malo para cualquier vida existente.
-No me diga- Dijo Atem con algo de sarcasmo- Justamente acabo de escaparme de unos siete soldados y no fue nada facil. El hijo de Ra nos esta ayudando con todo esto pero no tenemos muy buenos resultados.
-¿El hijo de Ra?- Repitio el tipo, haciendo que Atem reflexionara sobre lo que dijo. El estuvo apunto de corregir lo que dijo con una mentira, pero el tipo alzo una mano antes de que el faraon dijera algo- Yo se que Radames es el Hijo del Sol y que fue enviado por el dios Ra a ayudarlos. Los eh estado observando y dejame decirte que Radames es todo un desastre.
-Pues ya somos dos, señor- Dijo Atem con tono divertido.
-Si, es muy problematico aveces, pero es un exelente peleador. En este preciso momento le esta dando una buena paliza a mas de diez Elogios- Dijo el tipo señalando hacia la ventana- El muchacho esta siendo protejido por su padre, y la proteccion de un dios es un obsequio al que no te puedes negar.
-Se que Radames es el que seguramente hara historia en nombre de su padre, ¡pero casi nos mata en un auto!- Dijo al tiempo en que recordaba la escena donde estuvieron apunto de chocar contra un edificio.
-Tambien puede ser algo problematico, pero es alguien a quien quedrias como mejor amigo- Dijo el tipo con tono tranquilo y pacifico.
-Bueno, tengo que admitir que es muy simpatico ¡Pero me saca de quisio! Nunca en la vida vi a alguien tan loco como el. Devio de haber visto cuando dijo que iriamos a Cancun cuando saco un auto del agua.
-Le gusta hacer bromas. Radames no es un payaso ni nada de eso, solo es muy simpatico- En ese momento se escucharon varios pasos que venian hacia la habitacion- Elogios. Lo mejor sera que te vallas de aqui.
-¿Como? Estoy a muchos metros sobre la tierra y tengo un pie casi descompuesto, no puedo saltar.
-Tu no, pero yo si- Dijo mientras tomaba a Atem del brazo y con un rapido movimiento lo subio arriba de su espalda- Sujetate fuerte, faraon.
En ese momento entraron tres Elogios tirando violentamente la puerta de la habitacion con sus espadas en alto. El tipo se dirigio hacia la ventana y la abrio rapidamente para despues ponerse en la orilla de esta. Un Elogio estuvo apunto de encajar su espada en la espalda de Atem, pero cuando esta apenas iba llegando, el tipo dio fuerte impulso hacia arriba y al instante estaban volando en el aire. El Elogio que iba a matar al faraon no detuvo su espada a tiempo y este callo por la ventana debido a que el impulso que llevaba para matar al faraon era mucho y este no logro soltar su espada a tiempo para no caer. Y cuando se estrello en el piso, se iso un monton de huesos que al instante se volvieron a armar formando el mismo horripilante cuerpo esqueletico que le lanzo una furica mirada a Atem y al tipo que lo habia salvado.
Hola a todos los que acaban de leer esto, eh aqui la continuacion de El Legado de Anubis, espero que lo haigan disfrutado tanto como yo; sinceramente me divierto mucho escrbiendo para ustedes. Quiero mandar un enorme agradecimiento a DarkYamiMotou, AyumiYamiMotou, Dragonazabache, 3LiizaLuniita y Urara. Bueno, esto fue todo por un captiulo, ojala les haiga gustado. Nos vemos. Adios.
Riux, Chaitooo.
