-¿Celoso? –Si, y mucho.

Bip… bip… bip… bip… bip…

Ese "bip" llevaba fastidiándome desde hace una hora, supongo que ese pequeño sonido indicaba que aun seguía viva. Bien, un punto para mí por ser demasiado lista.

Decidí que mis ojos ya habían descansado lo suficiente por no-se-cuanto-tiempo y por fin los abrí.

Lo primero que vi era una pared de un color blanco con varios cuadros pintorescos. Supongo que era para dar a la habitación un poco de color. A la derecha estaba una puerta del mismo color seguido de una mesita con una jarra de agua y dos vasos. En la pared estaba una televisión apagada. Del lado izquierdo estaba un sillón de cuero negro, vacio junto a una lámpara.

Al parecer estaba sola, si ignoraba los dos peces color dorado que se encontraban en la pequeña pecera encima de la mesa. Sin duda este era una de las habitaciones privadas del hospital. Porque, estaba en un hospital y lo sabia por los raros aparatos que estaban conectados a mi.

Cuando alcé mi mano para tocar mi cabeza me di cuenta de que estaba vendada, al igual que mi cabeza. Bufé y sentí un extraño piquete en mi labio, ¿se había roto? ¿Alguna otra parte de mi cuerpo también?

Con cuidado alcé las sabanas que me cubrían y pude ver que mis piernas seguían en buen estado, solo tenían un par de morados por aquí y por allá, pero podía moverlas sin ningún problema. Mi abdomen estaba envuelto en una venda blanca, y me sentía completamente asfixiada. Cuando intente aspirar, todo el pecho me dolió. Perfecto.

No sabía que hora era exactamente y eso, me estaba poniendo nerviosa. ¿Cuánto tiempo llevaba aquí? ¿Cómo estaban Alice y Jasper? ¿Y Edward? ¿Estaban bien? ¿Ninguno de los tres había sufrido un gran daño? En realidad esperaba que no… y aunque hubiera sido un buen castigo por haberse comportado como niños pequeños… no podía seguir pensando eso.

Llamé a una enfermera y a los dos minutos ya se encontraba allí. Vaya, que bueno es tener mucho dinero de vez en cuando.

-¿Necesita algo señora Cullen? – Argh, el encanto terminó allí.

-¿Cuánto tiempo llevo en este lugar? – eso era lo que mas necesitaba saber, además de entrarme de cómo estaba mi mejor amiga y Edward. Y Jasper…

-Cerca de dos días, no es la primera vez que despierta pero las otras veces parece no tener noción de lo que sucede a su alrededor. Su madre se ah ido hace un par de horas, son las dos de la madrugada – soltó con tono profesional y con una falsa sonrisa de amabilidad en el rostro. Bah!

-¿Cómo están los demás? ¿Alice Brandon? ¿Edward Cullen? – en verdad necesitaba que me diera respuestas rápidas, ahora mismo no me importaba mucho mi salud.

-La señorita Alice fue dada de alta del día de ayer, su única fractura al igual que el señor Whitlock fue leve, en el brazo derecho y en el tobillo izquierdo, respectivamente –Y seguía con esa sonrisa falsa.

Me alivié al saber que ellos estaban bien… eso era porque estaban en la parte trasera y Alice se ponía en pánico cuando algo como eso pasaba o podría pasarle así que buscaba (de manera muy rápida) como salvarse.

La menuda enfermera comenzó a moverse a mi alrededor mirando los estudios y el tonto aparato sonante que tenia a mi alrededor ¿no podía apagarlo?

-En cuanto al señor Cullen… - hizo una pausa dramática – el señor se encuentra bien, por ahora están en silla de ruedas porque sufrió un fuerte golpe en la columna. Pero no es nada grave –se apresuró a decir una ves que vio mi cara llena de pánico- de hecho, ah venido mas de tres veces a visitarla, le hemos tenido que advertirle que le cambiaríamos de habitación si seguía escapándose así.

Sonreí sin pensarlo, era un tonto. Siempre se preocupaba por él… no me imaginaba como debió haber reaccionado cuando le dijeron que debía usar esa silla de ruedas. Supongo que se debió haber puesto como loco.

-¿Él se encuentra en su habitación ahora? –tenía la esperanza de verlo al menos un rato.

-Pues eso espero, si no tendrá graves problemas. Se comporta como un anciano testarudo –esta vez sonrió sinceramente. ¡JA! Solo cuando hablábamos de mi Edward sonreía de verdad… será perra.

-¿Hay posibilidades de que vaya hacerle una visita ahora mismo? –la enfermera me miró con incredulidad. Y yo, le envié mi mejor "bitchface"así que lo pensó muy bien y suspiró derrotada.

-Seguro, pero debe ser rápido –le fruncí el ceño y ella se calló al instante. A veces podía comportarme como la verdadera perra que era. Y por esta vez, solo por esta vez, me gustaba ser influenciable.

Me ayudo a levantarme (y yo acepte a regañadientes) ya que todo mi torso me dolía. ¿Con que mierda me había golpeado? Finalmente me recuperé y como pude arreglé mi cabello, primero me dirigí al baño que estaba allí y cuando me vi al espejo me di asco.

Mi labio estaba roto e hinchado, mi pómulo derecho estaba de un color morado, mi cabeza estaba envuelta en una venda al igual que mi abdomen, estaba pálida, más pálida de lo normal. Al parecer había sido alimentada por vía intravenosa, pero eso no impedía que me viera más flacucha de lo normal. Por favor, tan solo habían pasado dos días…

Al final salí del baño y me dirigí, sin presarle atención a la enfermera, hacia a la salida con paso apresurado. Pero entonces tenía un problema. ¿En que habitación se encontraba Edward? A regañadientes me volví hacia la enfermera y la mira con los ojos entrecerrados.

-¿En que habitación se encuentra mi esposo? –le pregunté de manera fría, ella me miró con una ceja alzada a lo que yo solo le puse sonreír sínicamente.

-Sígame por favor –comenzó a camina hacia el pasillo derecho de una manera rápida. La seguí como pude y al fin se paró frente a una puerta que estaba al fondo y era de color blanca. Tenia el numero dos al frente, abrió la puerta para mi y me dejo pasar.

Allí, tendido en la pequeña cama estaba Edward conectado también al horrible aparto sonador. Si, ese era su apodo ahora. Al lado de la cama se encontraba una silla de ruedas moderna y de color negra, perfecta para Edward. Su antebrazo derecho estaba vendado, algo que me molesto un poco.

Tomé la libertad de caminar hasta que me topé con el colchón blando donde él se encontrada plácidamente dormido. Su respiración era acompasada, su cabello como siempre estaba desordenado y tenía un morado en la frente, parecía un chichón, arrugue la nariz, no tenía un aspecto agradable.

Me senté en la silla de ruedas con cuidado y tome su mano entre las mías. Estaba fría, pero al menos el estaba en buenas condiciones… o casi.

Pasé un largo rato mirándolo y en realidad yo no sabía en que estaba pensando. Quiero decir es como… tener la mirada perdida pero en realidad no tenerla perdida sino mirando a alguien… ¿se entiende? Espero que si…

Escuché la voz de la enfermera varias veces detrás de mí, diciéndome que ya había estado aquí mucho tiempo pero yo la ignore ¿y a ella que le importaba? Seguramente le estaban pagando por los extras y mejor que las demás, al menos debería agradecerlo de esa manera.

Finalmente, y por algún extraño milagro hermoso, se fue, pero cerro la puerta mas fuerte de lo que debía… y como resultado Edward se removió inquieto en la pequeña cama.

Me incorporé lo mas rápido que pude y cuando estuve de pie me maldije a mi misma. Ahora un gran dolor se estaba extendiendo por todo mi torso.

-Mierda… -murmuré. Enserio dolía… ¿Por qué no lo había notado antes?

-No es el mejor buenos días que eh recibido –pegué otro salto cuando escuche la voz ronca de Edward.

Sin pensarlo le di un fuerte golpe en la cabeza. ¿Era estúpido? ¿Por qué hizo eso? Dejé que se pasara el dolor mientras escuchaba su suave risa.

-Lección aprendida, no sorpresas –abrí los ojos y lo miré.

Allí estaba él, mirándome con una hermosa sonrisa, me estaba examinando con la mirada y cuando se dio cuenta de mi estado cambio su rostro a preocupación.

-¿Pero que es lo que haces aquí? –Me regañó- Deberías estar en la cama ¿no te duele el cuerpo? – le envié una mirada envenenada- Vale, eso es un si… serás necia… ven, acuéstate aquí – se hizo a un lado como pudo y yo sin pensarlo dos veces me senté a su lado.

-¿Cómo te sientes? –pregunté después de un rato. No parecía que se quejara tanto, pero no sabia si podía sentir o no las piernas en este momento o algo parecido.

-Ahora mucho mejor –descansó su cabeza en mi hombro – creo que ya has de saber que no me permiten caminar, algo que es completamente estúpido porque estoy perfectamente bien – gruñó.

-Deja de parecer un anciano, Edward, es por tu bien. Además, entre más pronto sanes, pronto terminaremos con todo esto del viaje y todo volverá a ser como… antes –fruncí el ceño al darme cuenta de que lo que mas temía era eso; volver a estar como antes.

-No me dejaran pararme hasta quien sabe cuando Bella, y Jasper ya esta con los ancianos allá en California. Nosotros deberíamos estar allí, otro día mas no lo soportaría y debo guardar reposo dos días, tanto tú como yo – me abrazó con cuidado de no lastimarme. Pero fue en vano porque solté un gemido de dolor cuando me apretó mas contra él – lo siento.

Así nos quedamos toda la noche o eso creí porque después de que Edward comenzara a pasear su nariz por toda la piel desnuda de mi cuello, yo cerré los ojos y me quede, completamente dormida… hasta ahora que escuchaba varias voces en la habitación y una respiración un poco acelerada cerca de mi oído.

-¿Cómo permitieron que ella se levantara de su cama tan pronto despertó? – esa era mi madre, que obviamente, por su tono de voz sabia que estaba enfadada.

-¿No les pagamos lo suficiente para hacer bien su trabajo? – espeto esta vez mi padre.

Decidí abrir mis ojos, pero lo primero que quise fue ver a Edward, así que volteé mi cabeza y allí estaba el, mirando a mis padres con gesto de incredulidad en el rostro. Cuando notó mi movimiento me miró de manera significativa y después señaló con la barbilla a mis padres.

-¿Qué rayos esta sucediendo? – pregunté al momento que me incorporaba un poco. La pobre enfermera estaba casi apunto de derramar las lagrimas por la vergüenza.

-¿Por qué motivo decidiste dejar tu habitación y venir a ver a… este… Edward? –dijo mi madre con mucho enfado.

-Porque me apetecía, ¿o es que acaso me van a negar hacer eso? Además… yo le dije a la enfermera que me trajera aquí, ella se negó pero yo insistí. Así que déjense de estupideces.

Parecieron pensarlo por un momento, se miraron entre si y asintieron a la vez. Por sus caras al parecer habían aceptado lo que dije. Bieeen, porque no les haría caso por nada. Yo estaba demasiado grandecita para decidir que era lo que debía hacer. Dejando a un lado el tema de contraer matrimonio con el hombre que yo quería…

Los siguientes tres días pasaron rápidamente, entre quejas por parte de Edward; diciendo que ya quería levantarse de esa silla. Hasta que por fin lo hizo esta mañana. También mi madre paso mucho rato detrás de mi diciéndome que no debía caminar mucho ya que podría cansarme muy rápido y mis pulmones blahblahblah…

El punto era que mi hermosa, y bella casa nunca se encontraba vacía… ni limpia. Gracias a que Alice, Emmett, Rosalie, Esme, Renee, Charlie e incluso Carlisle estaban allí todo el tiempo detrás de nosotros dos.

Respiré mas aliviada cuando Alice me mostro sus respectivas extremidades en muy buen estado. Ya me había alarmado un poco, porque sabia que la enfermerucha esa pudo haberme mentido respecto a ella para que no me alterase o cosas como esas… por otro lado estaba Jasper; ese chico también se encontraba de lo mejor, según me había dicho Alice, y también me contó que, la noche que pasamos en la antigua casa de los Cullen ellos habían compartido algo mas que palabras y risas… no supe si sentirme bien o mal por eso.

Esme se había comportado un poco extraña mientras estuvo con nosotros. O debo decir, con su hijo, porque a mi solo me dirigía sonrisas cordiales y todo ese rollo. Me pareció extraño, pero di por hecho de que estaba de esa manera por la preocupación de su hijo.

-Bella, andando que el vuelo sale en una hora –me recordó Edward mientras salía de la casa con un montón de maletas. Desde adentro pude ver como las metía todas en el maletero y en los asientos traseros.

-Cariño, recuerda que debes tomar tus medicamentos todos los días – evité rodar los ojos ante las palabras de mi madre y solo asentí.

-Ya lo se mamá… dos pastillas cada seis horas… -dije con vos aburrida y ella me miró con una sonrisa preocupada en su rostro- ¿es enserio? Voy a estar bien, e cuanto llegue a California te llamaré – Y antes de que Alice y Rosalie hablaran las miré con una sonrisa- también a ustedes, no hace falta que lo digan.

-Pásala bien Bella –me dijo Alice con una hermosa sonrisa en su rostro- te estaremos esperando aquí en dos meses… - y entonces su sonrisa se borró y comenzó a sollozar.

Diablos.

-Oh vamos, Alice, no te pongas sentimental que me harás también a mi llorar –le regañé y la abracé tanto como pude. Después de un rato la solté. – Además, podrás visitarnos todas las veces que tu trabajo te lo permita, y pueden ir juntos todos, no habrá problema.

Escuchamos como Edward tocaba la bocina del auto de manera insistente. Mis amigas rodaron los ojos.

-Bien, me voy – me dirigí a Emmett- te debo una salida, grandulón – él me dedico una sonrisa cálida. Sin mas distracciones caminé con paso apresurado hacia el auto y subí a el.

El camino hacia el aeropuerto fue en silencio. Completo silencio. Y creo que por mi parte era gracias al miedo que tenía de volver a estar en el mismo auto con Edward detrás del volante. No es que desconfiara de él en ese tema, simplemente… es que, me empezaba a dar fobia todo esto. Y no me gustaba.

El viaje en el avión fue corto, y silencioso también. Apenas y habíamos cruzado palabras entre Edward y yo. Pero no era para nada incomodo, simplemente no había nada que decir.

Ese pequeño tiempo a varios pies del suelo, me sirvió de mucho, un poco para pensar, supongo.

Con Edward no habíamos quedado en "Mal plan" pero tampoco estábamos en "Plan romántico" se podría decir que habíamos quedado como… ¿amigos? No, algo menos que eso supongo. Algunas veces recibía sonrisas por su parte, pero no sonrisas fingidas, sino, sinceras y aunque no eran muy seguidas eso a mi me gustaba. También lo había visto varias veces mirándome con un poquitito de lujuria. Y no, no era mi imaginación.

También, por insistencia de mi madre, me hice unos estudios de sangre para ver el porque de las nauseas matutinas, los mareos, el asco y todo ese rollo. Vale, yo también me habría preocupado por eso, pero las pruebas que Esme me había ayudado a hacer decían lo negativo. A mi mamá eso no le bastó, así que me llevo con un ginecólogo y a los análisis de sangre. Y para mi buena suerte, yo tenía razón.

No había ni rastro de algún bebé en mi cuerpo. Cuando el doctor me dio la noticia hice un pequeño baile en mi interior. Estaba libre de bebés y eso me alegraba de verdad. Al parecer a mi madre no pero… ¡que se joda! Era mi vida, era mi cuerpo y era mi decisión.

Según el doctor, todo esto había sido algo así como "embarazo mental" Ocurría a veces, cuando la mujer estaba empeñada en tener un bebé, sucedía eso… o pasaba que no podía tenerlos. También si estaba pensando todo el tiempo en embarazos no deseados… sus miedos se harían realidad y comenzaba a tener los síntomas. Ese era mi caso. Así que lo que hizo fue recetarme unas pastillas anti-estrés, (las cuales había olvidado en casa apropósito) y me dijo que debía relajarme un poco mas; risas, tardes tranquilas, sexo seguro y todo ese tipo de cosas que dicen los doctores.

Por otro lado, estaba feliz pooooooooorqueee… ¡Íbamos a California! ¿Alguien recuerda quien se encuentra en California? ¡SI! ¡Aidan Bass!

Ese chico… lo había llamado hacia un par de días, me dijo que en realidad no se imaginaba que lo hubiera llamado y que lo había sorprendido cuando me escucho atreves de la línea pero… vamos ¡ese hombre estaba buenísimo! Aunque él no me interesaba en plan romántico o algo por el estilo, era un buen amigo. Le comenté que iría a California por dos meses por cuestiones de trabajo y él menciono también que estaría allí pero solo un mes ya que tendría que irse a Rusia a hacer no-se-que-cosa, y por mi eso estaba bien, supongo que no había problema en tener a alguien con quien conversar sin tensión en el aire.

Esta vez las cosas se organizaban diferentes. El punto de reunión seria en "Vulturi company, pleasure & action" Lo se… mi cara tenia un gran signo de interrogación gigante cuando Edward me dijo el nombre de eso. Y con eso confirmaba lo que eran sospechas… los Vulturi eran… sucios.

Edward había conseguido una "pequeña casa" según él. Era simplemente hermosa… la fachada estaba pintada de un hermoso color beige, era de dos pisos y sus ventanas estaban de un color blanco hermoso. En el primer piso se encontraba la amplia cocina con vista a la playa, también estaba el salón principal, había un extraño salón de juegos, el comedor y el cuarto de lavado; en el segundo piso se encontraban cuatro habitaciones, nos quedaríamos en la habitación mas grande, por suerte todo eso ya estaba amueblado y no había problema con los muebles. Las otras tres habitaciones solo tenían una cama matrimonial, al contrario de la grande que era una king-size… y todo ese asunto de las casas.

El punto era que la casa tenia una hermosa vista a la playa con palmeras y todo eso. No pude evitar decirle a Edward lo agradecía que estaba al haber comprado esa casa tan hermosa, aunque, seamos sinceros, era demasiado para solo pasar dos meses aquí. Cuando le mencione eso, me dijo que había pensado en los demás… aja, claro.

Los primeros días que pasamos allí, Edward era llamado diariamente a la compañía de los Vulturi y todo eso, lo que me dejaba completamente sola en la casa y sin nada que hacer. Había tiempos en los que salía a la playa a tomar un poco de sol y llamaba a Alice o Rosalie. Cuando daban las seis, yo debía estar preparando la cena para cuando Edward llegara. Y así pasamos una semana…

Hoy era 11 de septiembre, y mañana había una extraña reunión "elegante" en el punto de reunión… como así lo llamaba Edward. Y yo me encontraba en un problema: necesitaba un vestido de noche porque no había empacado ninguno.

-¿Bella? – Edward atrajo mi atención de nuevo mientras bebía de su jugo de naranja. Me miraba con curiosidad. Había olvidado de lo que él estaba hablando.

-Emm… ¿Qué era lo que decías? – respondí un poco sonrojada, él me miro ceñudo.

-Que hoy no me reuniré con ellos, tenemos el día libre y mañana tampoco hasta la cena ¿tienes algo planeado para hoy?... – me miro con sus hermosos ojos verdes y siguió hablando.

Esta mañana iba solo con un pantalón de color rojo y rayas blancas, gracias al calor de California nunca se ponía camiseta para dormir. Bendito seas sol de California... me dije mentalmente. Su cabello cobrizo estaba totalmente despeinado gracias al "efecto almohada" lo cual hacia que se viera mas apetitoso.

Yo por otra parte llevaba un pequeño short de pijama color blanco al igual que la pequeña blusita del mismo color, de tirantes. Estaba acostumbrada al verdadero frío de Chicago y venir a California era… raro por el calor. Por Dios, estaba sudando en mi casa mientras miraba televisión y eso que apenas había iniciado septiembre.

-¿Bella, en verdad me estas haciendo caso? – pegué un saltito cuando volví a la realidad.

-Oh… lo siento… amm, si, claro, como tú quieras y amm… hoy y mañana estarás todo el día en casa hasta en la noche que iremos a la cena – me miré de manera divertida- ¿Qué? Eso fue lo que dijiste ¿no? – comenzaba a ponerme nerviosa…

Y entonces el soltó una fuerte carcajada dejándome completamente confundida. ¿Qué demonios le pasaba? ¿De que se reía?

-¿Perdón? – Hablé en un susurro y me aclare la garganta – Edward… -él seguía retorciéndose de la risa - ¡EDWARD! – nada… de pronto la manzana color roja que estaba frente a mi se me antojo muy atractiva. La tomé entre mis mano y se la lancé haciendo que golpeara su pecho.

-¡Hey! – Me miró con un puchero – eso me ah dolido.

-Esa era la intención – evité las ganas de sacarle la lengua como una niña de cinco años – dime, ¿Por qué te reías?

-De nada… de nada… pero si, eso es lo que yo dije, pusiste atención –entrecerré los ojos- enserio… no sucede nada. Que no se te ocurra tirarme la sandia la próxima vez – me sonrió divertido y yo solo me concentre en comer de mi plato – pero aun no me haz contestado… ¿Qué planeas hacer hoy? – dijo mientras masticaba.

-Puerco, no hagas eso – le señalé con el tenedor y él cerro la boca para seguir masticando – Y tengo un problema… no tengo un vestido que ponerme mañana en la noche. Hoy iré al centro comercial a buscar algo. Es la primera vez en mucho tiempo que voy a uno sin Alice.

-Si, bueno, Alice es Alice – rodé los ojos ante su frase- y ella al menos va dos o tres veces al centro comercial cada semana. Hay veces en que no compra nada pero allá va… -asentí dándole la razón.

-Que listo eres… -entrecerró los ojos – oh vamos, lo digo enserio – me levanté y comencé a recoger las cosas de la mesa y las puse en su lugar correspondiente sintiendo la mirada de Edward sobre mi - ¿haz acabado? –asintió y recogí su plato también.

-¿Crees que esta vez, yo pueda acompañarte? – Lo sentí detrás de mi, mientras yo lavaba los platos – no me quiero quedar aquí aburrido.

-Tú te quejas de tan solo un día y te quejas como una niña y yo me eh pasado varios días aquí encerrada sin hacer nada –rodé los ojos al momento en que le pase un plato para que lo secara.

-Lo siento por eso, pero no todo el día haz estado aquí encerrada. Por el tono de tu piel deduzco que haz ido a la playa… tus hombros, espalda, pecho y rostro están de un bonito color rojito.

Le di un "suave" golpe con mi cadera haciendo que trastabillara un poco.

-Deja de observarme, y contestando a tu pregunta realizada hace unos momentos –rodo mis ojos ante la demora de mi oración- si, puedes acompañarme.

-Bien, pero… - le corté antes de que siguiera-

-¡Nada de peros! Si dices alguno te meto este vaso –se lo mostré- por el culo. Tú quieres acompañarme, tú aguantas todo lo que yo diga, y… yo conduciré – me miró como si estuviera loca – sigue lavando, iré a cambiarme – coloqué el ultimo plato en sus manos y subí a paso apresurado a la habitación.

¡Eso se había sentido muy bien! Demasiado bien para ser verdad. Me había gustado al menos controlar a Edward solo un poquito… y era verdad, no todo estaba bien entre nosotros… ya que las peleas cuando él llegaba a casa eran constantes. Pero esta mañana él se había levantado de buen humor y yo también y por un milagro congeniamos.

Conseguí algo bonito… nada de jeans o sudaderas, no; era un short corto (demasiado corto) que solo me tapaba hasta donde terminaban mis nalgas, era de color melón y me llegaba hasta la cintura, la parte de arriba era una bonita blusa color blanca con botones que era casi transparente, y no tenia mangas largas, acompañé el conjunto con unos zapatos bajos del mismo color que el short.

Cuando terminé de colocarme bien mi blusa, me miré al gran espejo que estaba al frente de la cama. Me veía…

-Hermosa - ¡mierda! Como siguiera haciendo eso le cortaría la cabeza. Volteé el rostro para verlo allí parado en el marco de la puerta.

-¿Qué? – Le miré desafiante- muévete que son las doce de la tarde y no nos alcanzara el día.

-Vaya… solo te ah dicho la verdad y tú me regañas, si que eres extraña – tenia la cabeza dentro del armario, cuando encontró lo que buscaba se dispuso a vestirse mientras yo hacia algo con mi pelo.

Diez minutos después (gracias a que mi pelo no se quería queda quiero en ese hermoso recogido) estábamos frente al auto. Y yo tenía mi ceño fruncido porque Edward no me quería dar las llaves del auto.

-¡Dame las malditas llaves del auto, Edward! – varias miradas de nuestros nuevos vecinos estaban sobre nosotros.

-Pero… pero ¿Por qué? ¿Qué es lo que te ah hecho mi precioso auto? –Alcé una ceja ante su comentario- ni siquiera sabes las calles de la ciudad. Tenemos que pasar a ponerle gasolina y todo eso… no sabes donde queda el centro comercial…

Y gracias a ese estúpido argumento suyo, yo iba en el asiento del pasajero mirando el bello paisaje que nos proporcionaba California la pasar por las avenidas principales, todo estaba demasiado colorido… y las personas iban con pocas prendas de ropa. Mmm…

-Debes estar consiente de que, como recompensa de haber venido contigo de compras, me darás un helado gigante ¿cierto?

Ahora ya habíamos entrado al centro comercia, después de haber pasado veinte minutos en el estacionamiento con Edward buscando un adecuado lugar para dejar sano y salvo su estúpido auto; después de que buscó a alguien para que lo cuidara y que no dejara que nadie lo tocara… Pff. ¡Este hombre me sacaría canas verdes! Esa era una de las razones por las cuales yo conduciría.

-Punto numero uno; estas aquí por tu voluntad –le mire atreves de las gafas de sol – punto numero dos… no planeo comprar algo que hará que engordes – él rodo los ojos- y punto numero tres… tendrás que esperar al final y deberás convencerme.

-Me he dado cuenta de que puedo convencerte muy fácilmente.

-Cállate – esta vez no lo evite y le enseñé la lengua como una niña pequeña, como resultado él se limito a reír, logrando que las estúpidas mujeres del lugar le enviaran sonrisas "sexys" Puaj…

-Es por eso que no me gusta salir contigo… -murmuré. Y esperé que no me escuchara.

-¿Por qué? – pegué otro salto, haciendo que una pareja de adolescentes riera y yo me sonrojé.

Edward tenia su cuerpo muy pegado al mío y ese "porque" lo había susurrado en mi oído.

-Es enserio Edward, si muero, va a ser por tu culpa – avancé un gran paso deshaciéndome de su cercanía.

-No es mi culpa de que seas demasiado despistada – pasó uno de sus brazos por mi cintura mientras seguíamos caminando – además, contesta. ¿Por qué no te gusta salir conmigo?

-Porque siempre atraemos la atención de todos… de niñas pequeñas –arrugué la nariz- de adolescentes hormonales, de jóvenes urgidas, de prostitutas, de madres, de adultas, de ancianitas… - gruñí- es incomodo.

-Deberías decir "todas" –rio muy cerca de mí- Y no es cierto, las chicas lesbianas te miran a ti, y también todo el género masculino… Eso es algo que incomoda, ¿Qué no ven que tienes anillo de matrimonio? ¿O que yo estoy a tu lado?

-¿Celoso? –pregunté de manera divertida. Aunque por dentro me estaba confundiendo…

-Si, y mucho –afirmó al momento que me daba un pequeño beso en la mejilla.

Todo esto estaba mal… muy mal. Ahora me trataba así, pero a la mañana siguiente me trataría diferente, y eso no iba a ser fácil para mí.

Finalmente encontré una tienda de vestidos. Por los modelos que había afuera pude distinguir que era de muy buena calidad y que Alice me había arrastrado a tiendas que tenían el mismo nombre. Ahora fue mi turno de arrastrar a Edward conmigo, si yo iba a sufrir, él también lo haría conmigo.

Al traspasar la puerta de cristal, todas las dependientes colocaron su mirada en Edward… y como si me hubiera leído el pensamiento, tomo mi mano haciendo que ellas hicieran una mueca y volvieran su vista a lo que estaban haciendo.

-Humm –bufe.

-Interesante… - dijo él de modo divertido.

-No es gracioso, Edward – le regañé – ahora no podre probarme vestidos sin que ellas estén criticándome por todas partes.

-Eres exagerada… ya encontraremos a alguien – le miré interrogante.

-Me sorprendes, tu experiencia con el sexo femenino es familiar para ti, ¿no es así? – Me miró con los ojos entrecerrados- deberías conocer a las chicas de otros lugares mucho mejor.

-Las conozco – auch – pero ya no es como antes, créeme.

-Como sea… - lo jalé mas a mi cuando una de las mujeres le envió una mirada que se suponía que debía ser seductora.

-Que asco… - murmuró él y yo solo me reí.

-No seas grosero con las mujeres. Ten principios por favor.

-Esa mujer paso su lengua por sus labios… rellenos de no-se-que-cosa y sus pestañas son demasiado grandes para ser normales… - sentí como se estremeció detrás de mi - ¿Por qué no eres como ellas?

-Porque no soy lo suficientemente idiota – contesté con una gran sonrisa- ahora, volviendo al tema ¿tengo que llevar un vestido… muy elegante o algo así? – hice una mueca.

-No lose, no tengo idea de cómo va a ser todo eso… pero supongo que si, así que no podrás mostrar tu bellas piernas bronceadas – le di un codazo – auch…

-Concéntrate – caminé hacia la sección de vestidos largos y Edward gimió.

-¿Por qué tienen que ser taaaaaaan largos?

-Porque sino, no serian elegantes. Pensé que eras mas listo – le solté la mano y comencé a mirar todos los vestidos.

-Debes dejar de pensar cosas acerca de mí – dijo y por su tono de voz supe que estaba sonriendo.

-Yo puedo pensar lo que quiera de ti, soy libre de expresarme, no tengo problema con eso.

-Vaya, la chica leyes ah hablado.

-Deja de molestar, Edward –le miré con los ojos entrecerrados y volví a mi tarea.

-Escoge uno que sea de color azul… le va muy bien a tu piel.

-¿Me estas diciendo como vestir? – pero no resistí las ganas y fui a la sección de color azul. Allí, fue donde me enamore de un vestido de color azul marino demasiado hermoso.

-Yo solo…

-Cierra la boca, ya encontré el que quiero – escuché su risa detrás de mi.

-Soy bueno dando consejos – camino hasta mí y miro el vestido – buena elección.

-Ah si claro, deberías volverte gay y ser estilista, ganarías muy bien – rodeé los ojos y tomé el vestido para dirigirme al probador.

-¿Puedo ayudarlos en algo, jóvenes? – nos volteamos al mismo tiempo para ver a una señora de… veinte y muchos y treinta y pocos.

Su cabello de color rojo estaba recogido en una coleta alta, llevaba el mismo atuendo que las demás; camisa de manga larga color negra y una falda del mismo color con un extraño pañuelo en su garganta de color rojo.

-Emm… no, gracias, solo voy a probarme este vestido – miró la prenda que tenia en mi mano y abrió los ojos como platos - ¿Hay algún problema?

-Es… solo que es el único vestido que esta hecho a mano y vale… una fortuna – me miró y después miró vestimenta. Se dio cuenta de lo que dijo y sacudió levemente la cabeza – pero puede tomarse la libertad de probárselo.

Edward miro con incredulidad a la señora y es que… ¿Por qué nos había dicho eso? Entonces vi la marca que tenia el vestido y después el precio… oh, ahora entendía.

-¿Hay algún problema? – Preguntó mi acompañante y negué con la cabeza – bien, entonces te espero aquí afuera –y fue a sentarse en uno de los suaves sillones que estaban frente a los probadores.

Cuando logré ponerme el precioso vestido, quede sorprendida. Era como si hubieran tomado mis medidas y lo hubieran hecho especialmente para mí. El vestido era largo hasta tapar mis tobillos de una tela suave color azul marino. No tenia nada de brillos y eso era algo que me gustaba, su escote tenia forma de corazón y hacia que mis pechos resaltaran mas, una extraña cinta de color negro de ajustaba justo debajo de mis pechos y tenia un bonito moño allí del mismo color.

Me encantaba.

-¿Señorita? – Escuché a la dependiente detrás de la cortina - ¿necesita ayuda?

-No, gracias – respondí de vuelta y abrí la cortina para poder mirarme en el espejo mas grande que había allí. La dependienta me miró con la boca abierta y yo solo le sonreí.

-Le queda precioso… - dijo en un susurro y yo me sonrojé un poco – su novio la esta esperando afuera – me recordó y yo asentí para acto seguido salir donde se encontraba Edward.

-¿Y bien? ¿Cómo me veo? – di lentamente una vuelta para que pudiera verme mejor y cuando me fije en sus ojos él aun me estaba examinando.

-Te ves muy… - se levanto y caminó hacia a mi – solo puedo decirte que no puedo esperar a que la noche de mañana llegue.

E inesperadamente… me besó. Y me gustó. Sus labios se movían suaves y delicados contra los míos, fue corto… pero fueron los pocos segundos que más me gustaron en toda mi existencia.

-Tomaré eso como un cumplido – respondí y rápidamente me metí al probador otra vez

Varios minutos después estábamos en la caja, mientras yo miraba como la "señorita" intentaba coquetear con mi esposo. Grr.

-¿Necesita algo mas? – se dirigió a Edward y casi le restregaba sus estúpidos pechos en el brazo. Pero por suerte Edward me estaba mirando a .

-¿Bella? ¿Algo más? – Le miré con un poquito de enfado y me limité a negar con la cabeza – es todo, gracias por el ofrecimiento. – aaaaaaaaaaaah! ¿Es que no se daba cuenta o sea hacia el estúpido?

-De nada, pero si se te ofrece algo mejor – me dio un rápido vistazo- puedes llamar – le dio al parecer una pequeña tarjeta con el nombre de la tienda y en el respaldo venia un numero telefónico. Zorra.

Edward guardó la tarjeta en su bolsillo, tomó la bolsa que contenía el vestido y me miró con una gran sonrisa en su rostro. La quería borrar con un buen golpe, pero eso no se vería bien así que solo me limité a salir del lugar con pasos apresurados.

Al poco tiempo lo sentí detrás de mí pero yo no dije nada. No diría nada estaba muy enojada por ese tipo de personas que se atrevían a existir.

-Dime el porque de tu enojo, por favor – me dijo detrás de mi y siguió con esa sonrisa de estúpido.

-¿Dónde compraremos tu traje? ¿Armani? ¿Boss? ¿Calvin Klein? – Seguía mirando las tiendas con atención - ¿Rabanne? ¿Náutica? ¿Burberry? ¿Gucci? ¿Florentino? Aunque si quieres mi opinión, son mejores los trajes de Burberry, Boss y Armani – fruncí el ceño mientras me paraba frente a esas tres tiendas gigantes.

-¿Vas a decirme el porque de tu enojo? – volvió a intentarlo.

-Vamos a Boss… los modelos de allí me gustan mas – sin preguntárselo, camine hacia esa tienda y entre con toda la seguridad del mundo con Edward detrás de mi y comencé a pensar.

Un buen atuendo para Edward… que combinara con el mío… azul marino… con un traje de color ¿beige? ¿O gris? Negro con corbata azul… mmm… seguro que se verá exquisitamente bien.

Después de pasar dos horas en esas tienda y metiendo y sacando a Edward del probador una y otra vez, logré lo que quería. Y si… ¡Dios! ¡Se veía hermosamente hermoso!

Las mujeres que acompañaban a sus maridos/esposos/novios/amigos con derecho… o lo que sea lo miraban mucho. Y yo… sonreía como estúpida por eso era mío. Bien… los celos habían disminuido solo un poco, pero solo un poco.

Ya era pasada de las seis y yo comenzaba a tener mucha hambre.

-Necesitas alimentarme – le dije una vez que salimos de la tienda de zapatos. De castigo, él llevaba todas las bolsas de compras. Habíamos pasado por infinidades de tiendas así que e llevaba cuatro bolsas en cada mano y yo dos en cada una.

-Seguro ¿quieres salir del centro comercial o vamos al área de comida? – dijo mientras miraba con atención la sección de videojuegos. Evite rodar los ojos.

-Comamos aquí, después vendremos aquí para que no se te siga cayendo la baba por ese videojuego de allí – me miró con ojos brillantes – suelo ser buena persona de vez en cuando – me encogí de hombros.

-Ahora lo noto – él rodo los ojos.

Después de pasar media hora decidiéndonos que era lo que íbamos a comer y en encontrar una mesa en donde sentarnos… yo estaba disfrutando de una deliciosa brocheta de pollo con su respectiva ensalada y espagueti, y Edward estaba comiendo algo que parecía ser… no recordaba lo que era, pero por su rostro de satisfacción supe que estaba delicioso.

Varios minutos más tarde, ambos habíamos terminado ya y nos dispusimos a levantarnos cuando Edward se tensó. Lo miré confundida y después su cara paso de completo enfado para mostrar una falsa sonrisa a alguien detrás de mi.

¡Y allí estaba Aidan Bass! Dios… hasta su nombre me parecía bello, bello…

-Hola Bella – me sonrió de una manera realmente atractiva, después se dirigió a Edward y con un asentimiento de cabeza lo saludo- Edward…

-Bella, iré a dejar estas cosas al auto… -dijo Edward con completo enfado. No por favor… - te veré después cuando hayas terminado con él –asintió y tomando todas las bolsas se alejó de allí.

-Guau… No cambia ¿eh? – Aidan me miró con una sonrisa divertida y yo solo negué con la cabeza- no pensé en encontrarte aquí, y eso que solo eh venido por comida rápida para una alumna – le miré significativamente.

-Vaya, vaya… ¿puedo decir que al fin fuiste flechado por Cupido? – Él se sonrojo al instante – Vale, eso lo tomo como un si.

-Es que ella es… - soltó un suspiro y permitan que lo diga pero… se veía como un idiota enamorado. Lo único que hice fue reír.

-Ella es especial, lo tiene todo y es tu chica idea –terminé por él y asintió rápidamente.

-Es cierto, tienes toda la razón, solo que hay un problema…

-¿Y cual es? – bebí un poco de mi jugo que había dejado a la mitad.

-Bueno, ella vive en Canadá y solo esta pasando un tiempo aquí… además de que tiene una niña… - me atragante con la bebida. Una vez recuperada le miré con incredulidad.

-Bien… supongo que yo no tengo nada que alegar con eso, digo… si te gusta es por su forma de ser ¿no? Que tenga una nena no quiere decir que sea un impedimento estar contigo – él se apresuro a negar.

-Lo se… pero como ella no vive aquí y yo me iré en un mes a Rusia pues… no creo que lo nuestro funcione.

-¿Esta casada? – Le miré con temor y él sonrió – eso es un no… pero, ¿cuanto tiempo se llevan conociendo?

-Amm… creo que hace mas de un año, tiene familia aquí y todo ese asunto, pero apenas me eh dado cuenta de que me gusta y… no se que hacer.

-¿Ella sabe que te gusta?

-Si, ya se lo eh dicho, y yo también a ella – Pff.… ¿y tu a quien no le vas a gustar? Pensé para mis adentros.

-¡Pues pídele que sea tu novia! ¿La pequeña te conoce? –Asintió y le bebió a mi jugo- ¡Mucho mejor! Puedes hacerte amigo de esa pequeña y la puedes usar como ayuda para que tú y su madre estén juntos…

-¡Me has dado una gran idea! –Me abrazó con mucha fuerza- Me gusta tu forma de pensar.

-Por favor… solo ve las típicas películas americanas… todo el mundo en el cine hace eso –rodé los ojos y él me sonrió con sinceridad.

-Tal vez después podemos quedar para almorzar ¿Qué dices?

-Seguro… no hay problema –le devolví la sonrisa.

-Entonces, te llamare pronto, espero que el gran Edward no se enfade conmigo por raptarte una tarde – rodé los ojos de nuevo- como sea… ya voy tarde. Gracias por eso – me besó fugazmente la mejilla y se alejó con paso apresurado de allí.

Wow…

Diez minutos después estaba junto a Edward mirando un extraño artefacto que se suponía que era atractivo en lo que se refiere al mundo de videojuegos… enserio no lo entendía.

-Parece que esto no te agrada demasiado – me miró sonriendo y yo me apresuré a negar con la cabeza.

-No sabes cuanta razón tienes en estos momentos… -voltee la mirada hacia afuera y… ! Había un hermoso perrito en medio de la plaza, estaba apunto de ser aplastado por toda la multitud.

Sin avistar ni nada, corrí hacia allí empujando a las personas, hasta que lo tome entre mis manos y lo mire muy de cerca. AAAAAH! Pero eso si que era algo demasiado hermoso… al parecer era un husky siberiano y era de color blanco con negro y… y… sus ojitos hermosos de color azul. ¡DIOS! ¡Me había enamorado! Enamorado de un precioso cachorro.

Pero entonces, mi instinto de persona responsable, salió a flote, un perrito como este no podía estar en la plaza así como así, pero no llevaba collar ni nada, así que supuse que seria de la tienda de mascotas… que estaba a tan solo tres tiendas de donde se encontraba Edward.

Con todo el dolor de mi corazón camine hacia allí.

-Emm… disculpe señorita –le dije a la chica que estaba detrás del mostrador- ¿este cachorro no pertenece a la tienda? – ella abrió los ojos de golpe y después miro hacia donde estaban los demás cachorros, comenzó a contarlos y me arrebató al pequeño animal de mis manos.

¿Eso era un si?

Lo colocó de nuevo con los demás perritos de diferente color.

-Estaba afuera… e iba a ser aplastado por la multitud – le dije con un tono de enfado. ¿Cómo podían descuidar una cosita tan bonita como esa?

-Gracias, señorita, hace un par de horas vino un grupo de niños un poco traviesos y comenzaron a sacar a todos los animales de su lugar… fue un caos y creíamos tener a todos ya… me ah salvado de la despedida.

-Oh, no te preocupes pero… tengo curiosidad –ella asintió y me miro de manera significativa- ese perrito… bueno, ¿esta en venta? ¿Puedo llevarlo ahora?

-Seguro que si… pero para eso se necesita mucho tiempo.

-Oh! No hay problema, puedo quedarme hasta que cierren – le dedique una sonrisa suplicante.

-De acuerdo, acompáñeme – me dirigió hacia el mostrador y comenzó a sacar un montón de papeles.

De pronto mi teléfono comenzó a sonar, mire el identificador de llamadas y era Edward.

-Estoy en la tienda de animales – dije en modo de saludo. No escuché nada después y supe que había colgado, guardé mi teléfono celular y me volví a la chica.

Y así comenzó todo el papeleo para que esa bolita de pelos fuera mía… ¡MIA! Ow… era demasiado hermosa para su salud.

Pero… ¿era macho o hembra?

Después de varias preguntas por parte de Edward, pocas respuestas por parte mía y varias explicaciones por parte de la señorita, supe que era macho y se llamaría Woody! Oh si… como el muñeco de Toy Story! Y que tenía apenas tres meses, necesitaba alimentarse de leche tibia para perritos y me dijo todos sus alimentos y blah… blah…

Mi pequeño Woody termino siendo un regalo por parte de Edward, sabía que le había gustado el perrito también, pero no lo aceptó demasiado.

-Así que… ¿me vas a reemplazar por esa bola de pelos llamada Woody? – habló Edward por sin una vez que estábamos en el auto y yo le hacia cariñitos a mi perrito.

-Probablemente, él será mi compañía mientras tu no estés – hablé sin dejar de mirar a la pequeña cosa peluda que lamia mis dedos una y otra vez.

-Mmm… procuraré llegar más temprano… - yo solo me reí ante su ocurrencia.

Al llegar a la casa, el pequeño Woody la recorrió entera y al parecer se había cansado y bebió del vaso de Edward, lo cual hizo que se molestara.

-¡Bella! ¡Tu perro me ah robado mi agua! – gruñó mientras entraba al cuarto donde yo me encontraba acomodando todas las cosas que habíamos comprado.

-Si vuelves a beber de ese vaso te volverás realmente sexy e irresistible – le dije sin mirarlo y seguí con mi trabajo.

-No necesito beber de la misma agua que tu perro para eso – dijo de manera arrogante y yo solo le lance una pelota de hule a la cabeza.

Antes de que él pudiera tocarla, Woody ya la tenía entre sus pequeñas patitas y su hocico.

-Puedes llegar a ser demasiado molesto cuando te lo propones – le dije un poco molesta y él solo se rio – no es divertido.

-Claro que lo es, admítelo – esta vez le lance el control del aire acondicionado, pero antes de que lo golpeara lo atrapó y aprovecho para encenderlo.

No le hice mas caso y me metí a la ducha, me puse el mismo pijama de la noche anterior y al llegar a la cama Woody saltó a mi piernas moviendo su colita.

-Esa bola de pelos no va a dormir con nosotros…

Esa noche dormí con una enorme sonrisa en mi rostro, rodeada por los brazos de Edward y con Woody sobre mí estomago.


¡Aplausos! ¡Aplausos!

No me eh tardado mucho esta vez, eh, eh! Ando de buen humor...y toda la semana no tuve clases asi que me dedique a este fic :3 ¿Esta bonis?

¡Hay una sorpresa sorpresiva! pero para eso faltan al menos dos capitulo y asi... ¿Que les parece Edward? ¿Es bonis? ¿Y el nuevo integrante de la familia tambien es bonis? Ow..

Como sea, gracias por sus rw, alertas y favoritos.