Capítulo 10 Te necesito
Oh, ohhhhh.
como quieres que me aclare
si aún soy demasiado joven
para entender lo que siento
pero no para jurarle
al mismisimo ángel negro
que si rompe la distancia
que ahora mismo nos separa
volveré para adorarle
le daría hasta mi alma
si trajera tu presencia
a esta noche que no acaba
Te necesito
como a la luz del sol
en este invierno frio
'pa' darme tu calor
Oh, ohhhhh...
como quieres que te olvide
si tu nombre esta en el aire
y sopla entre mis recuerdos
si ya se que no eres libre
si ya se que yo no debo
retenerte en mi memoria
asi es como yo contemplo
mi tormenta de tormento
asi es como yo te quiero
Oh, ohhh...
como quieres que me aclare
oh, ohhh...amor
como quieres que te olvice
Te necesito
como a la luz del sol
tus ojos el abismo
donde muere mi razón
Oh, ohhh...
te necesito
te necesito
te necesito
te necesito
Viajó el resto del camino en silencio. Su padre le miraba de reojo de vez en cuando.
-¿Qué sucedió?- le preguntó Patrick, pero no recibió respuesta.
Llegaron a la casa. Sólo se percató de ello cuando se abrió la puerta del copiloto.
Descendió del auto y caminó sin ver realmente donde pisaba. Todo le era familiar y a la vez se sentía una extraña.
Myriam abrió la puerta. Allí la vio, pero no la reconoció. Ella no era su hija.
-¿Qué te hicieron?- preguntó y le abrazó.
Heather no reaccionaba. Fue consciente por el olor de esa persona.
-Mamá...- murmura y le abraza con fuerza. Sus ojos se desbordaron de lágrimas- creo que lo perdí- dice entre sollozos.
La única vez que la vio así fue cuando Evan y su hijo murieron.
-Todo va a estar bien- dijo su mamá a modo de consuelo.
-No lo se- dice desolada.
-Ten calma hija-le seca las lágrimas con un pañuelo- en tu estado no debes alterarte.
-Lo siento mamá.
Se sentó en el sillón y se acurrucó a un costado.
Sin darse cuenta se quedó dormida. Myriam la tapó con una frazada. Le acarició la cabeza.
-Todo va a estar bien- murmura Myriam.
Durmió el resto de la noche.
Al día siguiente despertó con pereza. Se levantó del sillón y le dolía un poco la espalda.
Subió a su habitación y abrió la puerta.
El vivo recuerdo de Spencer la embargó.
-¿Qué estará haciendo?- murmura y mira hacia la ventana.
Era miércoles. En dos días más tenía cita con la doctora para hacer la ecografía.
Sintió un movimiento que provenía de su vientre.
-No estoy sola- dice y posa la mano sobre su vientre- debo seguir luchando.
Con ese nuevo pensamiento, abrió el clóset y sacó un vestido blanco, con tirantes delgados, unas sandalias sin correa, ropa interior y fue al baño.
Se duchó y se lavó el cabello. Por primera vez vio las marcas en sus brazos y los moretones.
-Tal vez debería avisar que estoy bien- dice debajo de la ducha.
Un golpe en la puerta la asustó.
-Hija, ¿estás bien?- pregunta Myriam preocupada al ver que no estaba en el sillón del living.
-Estoy bien mamá- responde en voz alta.
-Te espero abajo- dijo la madre quien baja la escalera al primer piso.
Se vistió en el baño. Se colocó las sandalias blancas y llegó a su espacio. Miró sus fotos. Vio la cálida sonrisa de Evan y la primera ecografía que se hizo de su
primer embarazo. Esa fotografía la manejaba guardada en su velador.
No se sentía capaz de volver a sonreír. Sentía su corazón completamente molido. Se destrozó desde el momento en que lo dejó.
Tomó su notebook y tenía un nuevo mensaje.
-Heather, estamos muy preocupados, por favor manda una señal de vida.
-Penélope- dice Heather y marca la casilla para respuesta.
Lo siento Penélope, estamos bien, llegué anoche a Miami. El viernes estaré de regreso para ir al doctor, tengo cita para mi ecografía.
Apretó el botón de enviar.
Dejó el notebook sobre la cama. Bajó al primer piso para tomar desayuno.
-¿Cómo te sientes hija?- pregunta Patrick, quien ya estaba sentado en el comedor.
-Mejor papá- responde tratando de creer sus propias palabras.
Heather toma asiento y bebe un poco de jugo de naranja natural.
-¿Qué te ocurrió en el brazo?- preguntó su padre al ver los moretones.
-No les he contado nada...- dice soltando un suspiro.
-¿Qué fue lo que pasó?- pregunta preocupado.
-El hijo del matrimonio Ferraz trató de matarme- comienza a relatar- mató a varias mujeres y me secuestró.
-¿Qué te secuestraron?- preguntó Myriam escandalizada.
-Lo siento... me expuse y por ello casi muero por una bomba...- recuerda el episodio y calla al ver en su mente la expresión de Spencer cuando le rogaba que se fuera.
-Por Dios, hija mía...- logra decir Myriam con molestia- siempre te expones a un grave peligro... ¿cuándo te vas a detener?- la reta su madre.
-Quería evitar que Spencer muriera- dice en su defensa.
-Hija- dice Patrick tratando de no molestarse- ¿hablaste con él?
-No puedo ni mirarlo a la cara- dice bajando el rostro- sólo pude pedirle perdón...
-Heather...- resopla Myriam- ¿qué es lo que quieres?
Heather miró la taza de té. No tenía respuesta a esa pregunta.
-Lo extraño mamá- dice finalmente dejando que el dolor que la embargaba fluyera libremente.
-Ahí tienes tu respuesta- dice su madre y la abraza.
-¿Vas a volver?- pregunta su padre.
-Voy a volver- dice secándose las lágrimas con una servilleta.
-¿Vas a luchar por él?- pregunta su madre y le mira fijamente- ¿aunque puede que él ya no quiera verte?
-Aunque él no quiera verme... yo volveré.
-Entonces hija mía, no te detengas- le acaricia la cabeza con ternura- siempre serás mi pequeña Heather...
-Gracias mamá- esboza una sonrisa.
En Quantico, Penélope revisó su bandeja de entrada.
Llevó la tablet consigo y se la mostró a J.J y Morgan que estaban cerca.
-Finalmente apareció- dijo J.J un poco más tranquila.
-¿Cómo está baby girl?- pregunta Morgan acercándose.
-Según lo que puso está bien- responde la rubia mostrando el mensaje en la tablet- la buena noticia es que regresa el viernes.
-Verdad que tiene cita con el doctor- recuerda J.J, ya que ella misma se lo había recomendado.
-Espero que la situación entre ellos se arregle- dice con honestidad el moreno.
Su vista se desvió hacia Reid que leía un libro extenso. Parecía distraído, pero él sabía que estaba atento a la conversación.
-Spence- dice J.J acercándose a su lado- Heather volverá este viernes.
Él no decía nada. Pasaba de una página a otra.
Lo único que hacía cuando llegaba a casa en esos últimos dos días era tomar una sopa instantánea y dormir con esos zapatos azules que Heather le compró a Spencer Junior en el velador.
-Spence...- J.J hacía nuevamente el intento de sacarlo de su campo seguro- ¿no hablarás con ella?
-No quiero- responde con aspereza sin apartar la vista del libro.
Un sonido peculiar lo distrajo.
El libro le fue quitado y en su lugar, una tablet estaba en sus manos.
Un nuevo mensaje dirigido a él.
Apenas lo leyó dejó encima del escritorio la tablet y salió del lugar.
El mensaje sólo decía: Te necesito.
Heather tomó el primer vuelo hacia Virginia. No sabía cómo se enfrentaría a él, sólo tenía en mente que no quería perderlo...
-Te necesito- susurra la pelirroja.
Cerró los ojos y se dejó llevar por el sueño. últimamente sólo quería dormir.
Continuará...
Avances del próximo capítulo...
-Spencer- dice Heather tratando de controlar el nerviosismo que le producía la situación.
Él la miró.
-Dime- dice con sequedad.
-He vuelto por ti- dice al fin tratando de frenar los nervios.
Él bajó el rostro. Ella se acercó y le tomó la mano. Él al sentir el contacto de su piel la retiró.
-Ya veo- se aleja unos pasos- esa es tu respuesta- da la espalda y va hacia la puerta- Spencer Junior está bien, ahora debo irme.
-¿Volverás a Miami?- pregunta al ver que estaba en la puerta.
-Tal vez- dice esbozando una sonrisa cargada de dolor.
Hasta el siguiente capi...
PD: acompañada de la hermosa canción Te necesito del grupo Amaral me despido hasta una nueva actualización, abrazo de oso gigante, besos, bye bye :)
