Hola!

Solo vengo a decirles Que Tratare de actualizar mas Seguido.

Y ademas de Que No los muchas chicas estan contentas con el asunto f del Lemmon: v So, lo pensare.


Addison admiraba las rosas blancas del jardín junto a Subaru.

Ella había ido al jardín y Subaru apareció, con la excusa de que el estaba en el lugar mucho antes que ella apareciera.

Luego de unos minutos de charlas incomodas, Subaru le había contado el pasado de Raito a Addison. Subaru se enojo cuando Addison dio indicios de estar interesada en el mas pervertido de sus hermanos, sin embargo, no se negó a contarle el pasado de su hermano mayor. Total, no le molestaría.

―Sorprendente. ― comento la rubia

El albino arqueo una ceja.

―¿Sorprendente? ― pregunto incrédulo. ― ¡Es idiota follo con su madre! ― grito

Addison se encogió de hombros.

―¿Y? ¿El la amaba, cierto? El no tiene la culpa. ― opino.- En todo caso la culpable es la zorra de su progenitora. ― finalizo Addison.

Subaru se sorprendió ante el vocabulario de la niña.

―Bueno, creo que tienes razón. ― comento el albino. ― Todo es culpa de esa… mujer. ― respondió Subaru, negándose a decir aquella palabra.

―Si, aquella mujer zorra, puta, detestable, perra…―

―No sigas, no es bonito que una niña de tu edad diga esas cosas. ― dijo Subaru sonrojado.

Addison sonrió de manera ladeada.

― No es bonito que un chico de tu edad ande amargado por la vida. ―

Subaru chasqueo la lengua.

―Tengo mis razones, niña. ― dijo fulminándola con la mirada.

Addison estiro su mano para agarrar una rosa blanca que se encontraba marchita.

Luego de agarrarla, miro a Subaru.

―Yo también tengo mis razones, adulto. ― comento, fulminándolo con la mirada.

El volvió a chasquear la lengua mientras le arrebataba la rosa blanca de las manos.

La inspecciono detenidamente, recordando a su madre.

―Necesito contarte algo…― susurro.

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―¿Y si no me hace caso? ― le pregunto, con el ceño fruncido.

―Lo hará. ― contesto Carla. ― Ella ama los lobos. Serás una maravilla para ella, estoy seguro que te querrá cuando te vea, ya lo veras. ―

Un leve sonrojo apareció en el rostro de Shin.

―Además… ¿No te atrae Addison Knight? ― le pregunto burlesco mientras se volvía apoyar sobre la mesa de billar.

El menor chasqueo la lengua, irritado

―No me atraen humanas… no de su clase. ― escupió Shin con ira. Aunque el sabía que no era del todo cierto.

Carla detuvo la partida de billar, para mirar a su hermano.

Shin se incomodo ante la mirada seria y penetrante del mayor.

―Mas te vale, hermano. ― dijo. ― Somos fundadores, créeme que lo último que quiero es que nuestra reputación como reyes fundadores se vaya por los suelos al saber que tu te sientes atraído por una … maldita humana cancerígena… ― escupió Carla con repulsión. Luego de unos segundos, sonrió. ― Y encima con SIDA. Se nota que esa chica tiene una vida de mierda…― comento mientras reía sonoramente ante el sufrimiento ajeno y volvía con su mesa de billar.

Carla no noto que Shin estaba en la esquina de la habitación… su rostro, expresaba tristeza.

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Subaru le había contado su historia.

Sus traumas, sus miedos, su madre, su padre.. todo.

― Odio mi vida porque... arruine la de mi madre. ― confeso Subaru

―Eres un idiota…―susurro Addison

Levanto la mirada, solo para darse cuenta que Addison ni siquiera le veía, simplemente tenia la mirada perdida… en las rosas blancas.

―¿Qué? ―le pregunto, tratando de mantener su compostura. Y es que Subaru si bien no era algo más maduro que sus hermanos, es muy temperamental. Y el sabe perfectamente que cuando pierde la paciencia, es muy propenso a dañar a quienes estén cerca.

Y el no quería herir a Addison.

ADDISON'S POV

No pude aguantarlo más…

―¡Eres un idiota! ―le grite, clavando mi mirada sobre sus ojos escarlata, observándolo fijamente.

―Cállate…―susurro el. ― ¡Cállate que tu no sabes lo que se siente ser odiado por tu madre! ― me grito, me di cuenta por su mirada que hacia un vago intento en que me diera cuenta de lo difícil de su situación.

El es un imbécil… el… y todos sus hermanos eran unos idiotas… ellos no sabían nada, no sabían absolutamente nada.

―Tu eres el que no sabe nada, Subaru. ― dije, tratando de adoptar un tono de voz lo más firme posible, intentando evitar que rompiera en llanto.

―¿Qué? ―pregunto sorprendido por mi cambio de actitud.

―No sabes cuánto daría por que mi mama hubiera pedido que la mate…―susurre. Y era cierto.

Subaru me miraba con sorpresa, como si estuviera loca o algo peor, pero aquello era verdad, era lo que sentía.

―Tienes que comprender que hay personas que sufren mas que tu y aunque no lo consigan, siempre tratan de encajar y… ser felices…― susurre…

―¿Qué clase de personas? ―me pregunto con sarcasmo, como si no hubiera personas peores que el.

―No lo se. ―respondí, y aquello no era cierto. ― personas con enfermedades por ejemplo…―

Quise que alguien viniera y me clavara una espada ese momento, dije eso sin pensar. Que no se de cuenta, no puedo creer que sea tan estúpida como confesar aquello…

¡DIOS SOY UNA ESTUPIDA!

―¿Enfermedad? ―pregunto Subaru, mirándome. ―¿A que te refieres con…?―

―Me tengo que ir, Reiji me necesita en su laboratorio. ― menti.

NORMAL POV

Addison salió corriendo del jardín, dejando con la palabra en la boca a Subaru.

El iba a protestar, pero se le hizo imposible ya que ella se había marchado rápido.

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La rubia corría por el pasillo mirando para atrás por si el albino la seguía.

Al ver que no, detuvo su carrera, pero ya era demasiado tarde.

Addison se encontraba encima de Ayato luego de tropezar.

Se levanto rápidamente al ver que sus piernas estaban enredadas en la cintura del pelirrojo.

―Tch. Maldita mocosa…― fue lo que dijo Ayato mientras se levantaba

―Yo… lo lamento. ―dijo la chica, cabizbaja.

Estaba a punto de rodear a Ayato para dirigirse a su habitación y definitivamente no salir hasta que estuviera segura que ninguno de los hermanos quiera molestarla.

Sin embargo, Ayato le había agarrado de la muñeca y la había pegado a su pecho.

Ambos comenzaron a forcejear. Ayato también se dio cuenta que era muy… muy fuerte, pero aun asi no tenia comparación con el.

―Creo que puede haber otra manera de disculparse ¿Sabes? ―le susurro en el oído.

―¡Reiji! ¡Shu! ― grito Addison en medio del forcejeo.

Ayato comenzó a reir, haciendo que Addison dejara de forcejear.

―Reiji y Shu fueron a ver a ese hombre…―le dijo. ―Ellos no podrán impedir que beba de ti... ―

Comenzó a acercarse a su rostro lentamente, llegando a sentir su respiración e incluso el latido de su corazón.

―.. Justo ahora. ― finalizo el pelirrojo con una sonrisa.

El se sorprendió al ver que ella volvia a forcejear, pero el era mucho mas fuerte que Kanato…

Pero, si Ayato era el menor… ¿Por qué Kanato parecía mas débil? ¿Acaso… Kanato no uso toda su fuerza? ¿Acaso Kanato le dejo…ganar?

No. Ella había ganado.

Definitivamente Kanato no era alguien que tuviera compasión, y mucho menos parecía alguien que dejaba que una chica cualquiera le diera una buena patada en los genitales como para dejarlo paralizado por varios minutos.

Definitivamente ella había ganado.

Pero ahora, nada podía estar peor. Reiji y Shu, los únicos que sabían su enfermedad, se habían ido. Ahora ella forcejeaba con Ayato.

―¡Raito! ¡Raito! ―

Tanto Ayato como ella misma arquearon una ceja antes esto. ¿Raito? ¿Por qué llamaría a Raito? El seria el que menos ayudaría en esa clase de situaciones.

Se quiso golpear a si misma al haberle pedido ayuda al mas pervertido de todos ellos.

De repente, Ayato y Addison escucharon unos pasos acercándose…

Ya rendida, espero a que el castaño se acercara la suficiente como para seguirle el juego a Ayato.

Tuvo un hilo de esperanza al no escuchar la voz del castaño, pero luego de unos segundos, escucho la melodiosa voz del castaño.

―Suéltala, Ayato-kun. ―

Ambos fijaron su mirada al final del pasillo, encontrándose con Raito, quien les sonreía con la con su típica sonrisa de chico pervertido. Se fue acercando cada vez más a ellos hasta quedar a la par.

Ayato rio. Pero ambos sabían que su risa no era de diversión…

… Si no de risa psicópata.

―¿Acaso la quieres para ti solo? ―le pregunto Ayato con irritación.

―No…―susurro Raito con un tono burlesco. Levanto la mirada para enfrentarse al menor. ―¿Y tú? ―

Ayato pareció meditar un poco su respuesta, no sabia si darle a su hermano su verdadera opinión sobre la chica que tenia al frente.

Con rabia contenida, soltó a la adolescente.

Los miro a ambos. A Addison y a Raito alternativamente, preguntándose qué clase de relación tenían esos dos. Le molestaba en cierta forma, ya que el sabia que la mocosa ocultaba un secreto. Y le parecía indignante que Shu y Reiji se lo quieran guardar para ellos.

―Púdranse…― fue lo que dijo para luego, desaparecer.

Addison soltó un largo suspiro al ver que el pelirrojo se fue.

―Ah~ … A mi no me engañas Addi-chan, estabas asustada…-―se burlo el castaño

―No …― opino la chica.

Raito arqueo una ceja ante esto.

―¿No? ― pregunto el castaño con tono burlesco. ― ¿Acaso no tenias miedo que Ayato te asesinara? ― pregunto, mirando el gran ventanal del pasillo de la mansión.

Si bien Raito parecía distraído y desinteresado por la conversación, la verdad era que tenia todos sus sentidos puestos en cualquier movimiento de la chica.

―No le tengo miedo a la muerte, Raito. ― dijo. ― Le tengo miedo a Ayato ― confeso la chica, mirando fijamente un cuadro que yacia colgado en medio del pasillo. En ella, sorprendentemente se encontraban todos los Sakamakis de niños con su padre. Para su sorpresa, las tres madres estaban en la foto también, pero se encontraban las tres alejadas en una distancia aceptable. Sin embargo, Addison vio que en la foto, nadie… ni siquiera las madres, los niños y el padre… sonreían con verdadera felicidad. ― Es una diferencia sutil. Pero muy importante a la hora de comprenderme… Y estoy casi segura, que no me comprendes… ¿Cierto? . ―

No respondió.

Ella sonrió, pero sabía que aquella sonrisa no era de felicidad.

Y es que no necesita una respuesta. Nadie podía comprenderla. Era obvio que el no la comprendía… y apuesto que ni siquiera se tomaba la molestia de intentarlo.

ADDISON'S POV

Me agradaba Raito, definitivamente. Podría decirse que Raito – aunque a veces me cause pavor- es mi preferido de los hermanos. Si bien Shu y Subaru se habían comportado de manera amable y podría decir dulce y comprensible conmigo, ellos no eran felices.

Es una especie de ironía. Raito es visto en la escuela, ciudad y hasta en su propio hogar como bastardo, pervertido e insignificante.

Pero yo no lo veo así.

Yo no se qué clase de cosas les ocurrió a los hermanos en su infancia, ya que en ese tiempo ni siquiera yo había nacido. Sin embargo, sabía que todos tenían un pasado oscuro, no sabía cuales eran, pero los tenían.

¿Por qué prefiero a Raito más que los demás? Simple. El sabe "vivir" más que sus hermanos.

Es decir, todos tuvieron una mala infancia, Subaru por ejemplo: Tuvo problemas con su madre, lo cual lo traumatizo y debido a eso, se aleja de las personas. Subaru perdió interés. Es un idiota.

Pero Raito, según Subaru el había cometido incesto con su madre cuando era solo un niño, aunque el lo niegue alegando que lo hacía bajo su propia voluntad, eso lo traumatizo. Sin embargo, Raito vive… ¿En que sentido? Siempre va a la escuela – aunque lo suspendieran-, hablaba con chicas, era popular, tenia sexo, reía, se enojaba, molestaba a personas, hacia bromas a sus hermanos, intentaba ocultar su asqueroso y repugnante pasado bajo una enorme sonrisa amigable … Raito intentaba salir. Raito quería volver a empezar.

Raito quería empezar una vida nueva, sin su madre. El quería volver a iniciar, y si tenía que tener aquella personalidad retorcida con tal de que sea feliz por unos 15 minutos de sexo en un motel, pues que la tenga. Después de todo… el es un pervertido, y si es feliz así… que lo sea.

A diferencia de Shu (que no hace nada en su vida), de Reiji (que dedica gran parte de su tiempo odiando a Shu), de Subaru ( quien odia su existencia), Kanato ( que no hace nada mas que hablar con peluches que conseguir amigos de verdad) y Ayato ( Quien dice ser el mejor cuando no hace nada para demostrarlo), definitivamente Raito era el mejor: El intentaba escapar de su pasado, el hace cosas en su vida, el no odia a sus hermanos, el tiene amigos en el instituto, el busca una personalidad única y sobre todo, el lucha por lo que quiere…(aunque esto sea tener sexo con una chica.)

El era… perfecto.

Y es por eso que Raito me agrada.

NORMAL POV

Ninguno de los dos se miraban, no lo veían necesario. No se necesita mirar a la persona para hacerle saber que su presencia te agrada.

Raito se dio media vuelta.

― Solo recuerda que cuando Reiji y Shu estén aquí, seré como siempre he sido. ― hablo. Ignorando la pregunta de la rubia. Pues era obvio que no le comprendía… pero no quiere decir que no intente hacerlo.

Addison arqueo una ceja ante esto.

―¿Por qué? ―

―Porque cuando ellos no están, yo soy el que está a cargo como el tercer hijo. ― respondió con una sonrisa gatuna. ― Tengo responsabilidades y aunque no lo parezca, eso me gusta. Pero cuando ambos están, tengo que ser el hermano problemático ¿No? ―

La rubia sonrió mientras él se alejaba.

Dispuesta a marcharse, se detuvo abruptamente al sentir que Raito detenía su caminar.

Giro, y se encontró con él.

―Además, siempre quise saber que se siente ser un aguafiestas como Reiji por un día. ―

Addison rio levemente y volvió a mirarlo.

Pero él había desaparecido.

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Se hecho cansada a la cama.

Daba varias vueltas tratando de conciliar el sueño sin éxito.

Habian ocurrido muchas cosas y lo único que quería hacer era dormir.

Poso su mirada en la paleta que se hallaba en la comoda que estaba a un lado de su cama.

~ FLASHBACK ~

―Reiji me hizo comprender que tu sangre no es la adecuada para nosotros…―informo Kanato. ― Me lleve una decepción. Sin embargo, durante el tiempo que he estado castigado comprendí que no fui nada amable el día de ayer, por favor… Acepta mi regalo, Teddy me ayudo a escogerlo. ¿Podrías perdonarnos, Addison-san? ― pregunto el peli-lila.

Addison trato de sonreír lo más amigable posible, aunque por dentro no estuviera feliz.

― No tengo nada que perdonarte, Kanato― contesto mientras agarraba el presente―No hiciste nada malo, simplemente eran tus instintos como vampiro ¿Cierto?. ― opino Addison.

Luego de unos segundos de incomodo silencio, Addison decidió romperlo.

―Lamento… golpearte ahí.- se disculpo con sinceridad.

Kanato bufo…

La rubia levanto la mirada para ver que Kanato se daba media vuelta, dispuesto a retirarse. No sin antes responderle.

―No hiciste nada malo, simplemente eran tus instintos como humana ¿Cierto? ― le pregunto Kanato irónicamente y de manera burlesca.

Por primera vez, Addison le sonrió sinceramente a Kanato. El chico desapareció, dejándola en medio del jardín donde ella se encontraba.

Todo estaba perdonado.

~FIN DEL FLASHBACK ~

Kanato podía ser dulce cuando se lo proponía.

" Y su jodido tamaño le daba gran ventaja. " Pensó Addison.

Se levanto de su cama.

Eran las tres de la mañana y no habían asistido a la escuela por ser fin de semana, por lo que a esta hora, los hermanos dormían.

Algo le impedía dormir, sentía que tenía que hacer algo… que algo la llamaba.

Bien. Se levanto, eran las tres de la mañana y no podía dormir. ¿Qué podía hacer? Nada.

Agarro la paleta de Kanato con tal de distraerse con el delicioso azúcar.

Al abrirlo ( y fijarse que no tuviera algo extraño), se lo metió a la boca, saboreando la dulce paleta.

Su pijama en ese instante eran unas medias negras, unos shorts del mismo color y un suéter de manga larga color blanco.

Caminaba por la habitación oscura con la paleta en su boca, saboreándola. Buscaba dar vueltas por toda su habitación para cansarse y así, poder dormir. Pero estaba consciente de que el azúcar no ayudaría mucho.

Agradeció que su habitación tuviera un ventanal enorme, que le permitiera admirar el jardín. Se dedico a observar el jardín a esa hora de la madrugada mientras seguía probando el dulce.

Una especie de mancha la logro sacar de su ensoñación…

¡Oh! ¡No era una mancha!

Entrecerró los ojos para observar que en el jardín de la mansión estaba un lobo marrón, de tamaña considerablemente grande… se encontraba mirándola fijamente desde el jardín de los Sakamakis.

Fue ahí cuando se dio cuenta que era el lobo que Subaru había dejado tuerto, por así decirlo.

Addison amaba los gatos y los lobos. Si le pidieran a elegir, ella no podría. Amaba a ambos animales con extrema locura, y por el lugar donde ella vivía no había nunca lobos.

Ella no perdería esta oportunidad…

Se dio media vuelta dispuesta a salir de la habitación. Y así lo hizo.

¿No estaba mal, cierto? Solo era un lobo después de todo.

Debían de ser las tres y media de la madrugada cuando bajaba las interminables escaleras de la mansión. Ciertamente, a oscuras la mansión era mucho más tétrica que de costumbre.

Rogaba por que los hermanos no la descubrieran. Porque si lo hacían, toda la confianza que ellos le habían dado se esfumaría, y volvería a ser una simple presa para ellos.

Luego de bajar las escaleras, agarrar la llave, abrir la puerta del jardín y finalmente salir. El lobo ya no estaba.

Chasqueando la lengua, Addison comenzó a recorrer el jardín en busca del animal.

Se adentro en el jardín. El jardín de los Sakamakis tenía algo peculiar, su jardín conectaba con un bosque. Y si seguías caminando por el jardín, llegabas a una interminable carretera desolada que estaba rodeada de majestuosos arboles.

Decidió poner un límite. Lo máximo seria llegar a la fuente y si no encontraba al lobo, regresaría a casa sin quejas, ella no pasaría de la fuente que se encontraba en medio del bosque, ya que eso sería prácticamente escapar de la mansión. Y si los Sakamakis se enteraban, la matarían.

Sin excepciones.

Comenzó a caminar ignorando las temibles sombras que los arboles hacían. Podría jurar que veía caras e incluso personas siguiéndola, pero debió ser su imaginación.

Pasaron unos quince minutos de larga caminata cuando había llegado a la fuente. La decepción en su rostro fue palpable, quería seguir buscando al animal, pero lo había prometido… no pasaría de la fuente.

Se dio media vuelta cuando lo vio.

El gran animal se encontraba entre los árboles. Addison solo lograba apreciar su sombre oscura.

Con una sonrisa, le indico con un ademan que se acercara.

Con horror, Addison observo como el lobo corría hacia ella en plena transformación, pues a mitad de camino, el lobo marrón se había transformado en un humano.

O eso creía ella…

Las piernas le fallaron y la chica cayo al césped del bosque, admirando como aquel chico había sido un majestuoso lobo hace tan solo segundos. Noto que la paleta que le había regalado Kanato había caído, obviamente no le dio importancia. No en esa clase de situación.

Con brusquedad, el chico la levanto del suelo, dando un gran tirón en su brazo.

Fue ahí cuando Addison se dio cuenta que su fuerza no era humana.

Subaru… algo le decía que tenía que llamarlo a él.

―¡Suba-!―

El castaño le tapo la boca con una especie de pañuelo muy húmedo antes de que ella lograra llamar al albino.

Addison reconoció el líquido que había en el pañuelo

Cloroformo.

Con todas sus fuerzas, Addison lucho contra el castaño, intentando empujarlo… Pero solo descubrió que su fuerza superaba por mucho a la de los Sakamakis.

Poco a poco, sentía como los ojos le pesaban y la fuerza se iba de su cuerpo.

Todo se volvía negro poco a poco… lo último que recordó fue la sorprendentemente agradable voz del castaño.

Soy Shin… un fundador. Y tú debes ser Knight ¿Cierto? ― susurro en su oído.

Luego… todo se volvió completamente negro.


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ADIOS~