Advertencias: Rape/muerte de un personaje/Viñeta.

Disclaimer: Kisame ni Itachi me pertenecen; todos los personajes/trama/argumentos/etc., del universo de Naruto son propiedad absoluta de Masashi Kishimoto, y éste es solo un pequeño tributo de una devota fan a su magna obra:


10

Profanación.

Jadeaba, y no sabía si estaba paralizado por ese morbo y placentero estremecimiento de satisfacción, o porque canonizaba su frustración envuelta en desenfreno juzgado por ese par de rubíes, completamente fundidos.

E igualmente tampoco comprendía porqué estaba ultrajando aquel casto cuerpo, manchándole de su despreciable esencia. Lo estaba destrozaba desde lo más profundo de su ser y entendía que lo hería al obligarlo a ceder a él, pero era aquel que le deseo en el silencio, y ahora cuando podría tenerlo le importaba muy poco lo que pensara sobre su persona.

Sonrió, y la desigual y puntiaguda dentadura se asomo siniestramente en la burda conjetura de una mediana sonrisa, mientras que de sus delgados labios la espesa sustancia carmesí enfargarba aquel pálido semblante, que aún no recobraba armonizar las gruesas facciones que emanaban de él un aura inquieta y aterradora.

Acompañado de un cristalino sudor resbalando por cada poro de su piel, durante el desarrollo de la sacrílega actividad.

Muy remotamente, en la cóncava profundidad de su retorcida y airada mentalidad existió alguna vez un efímero matiz de pureza, similar a la castidad que le arrebataba en ese momento, pero por ahora, solamente atesoraba en sus vacías pupilas un aire ausente de humanidad. Buscando abrevarse al igual que lo hacían los animales, guiados por sus instintos, no como un individuo, sino cómo una bestia carente de racionalidad.

Lo codiciaba insanamente.

Anhelaba desquiciadamente poseerlo, poder ser él quién desgarrara sus entrañas y conseguir arrebatarle cualquier rasgo de virtud.

Lo sentía, el cálido interior de su estrecha cavidad anal desangrada y ardiendo de dolor, corroborando su pesar en ese apasible rostro siendo enmarcado por un tenue gesto de aflicción; y su piel, esa hermosa textura lechosa, estaba repleta de profundas heridas que le teñían en sangre... un hermoso rojo carmesí... verdaderamente sublime.

Nada que no fuera un torrente de zafiedades se hizo escuchar a lo largo de su crimen, porque ese era su calvario, y pensar que algo que no se equiparara dentro de el era blasfemar.

No lo odiaba, no lo amaba, sólo lo ambicionaba caprichosamente entre sus manos, y había aguardado pacientemente a que el momento esperado se hiciera presente. No tenía prisa, ya que cada hora, con cada minuto y segundo las ansias se estaban acumulando abruptamente dentro de él, y estaba preparado para que cuando el momento soñado llegase Itachi pagara una a una las veces que le hizo desearlo y no tenerlo. Hasta que finalmente ese clamoroso día llego con la fuerza de una torrencial llovizna, justo cuando sus acaudalados ojos perdieron su enigmático brillo, tornándose lamentablemente nublosos.

Su estado era débil a no ser que tomara con regularidad su medicación y estuvo completamente seguro de que no haría nada por defenderse, no cuando debía preservar sus últimas fuerzas para ese encuentro final.

— Eres débil — Jadeo sin dejar de mirarle fríamente, y con la fuerza de su voz pendiendo de un hilo. Estaba muy malherido y apenas y podía ver el aborrecible rostro de su secuaz, quién yacía metido entre sus piernas.

Sólo escuchándole gemir, gimiendo de placer. Entrando y saliendo sin parar. Comprendiendo que no temía a un shinobi tan corroído por la vida como él.

— ¿De qué mierda hablas...? — Interrogó embistiéndole violentamente. — No soy yo quién esta siendo violado.

Una burlesca risa escapo de sus labios justo antes de que Itachi le rodease con los brazos delicadamente, incitando a que Kisame parará en seco las estocadas al advertir aquella repentina acción. Percibiendo al propio Uchiha ser quien se meciera de arriba hacia abajo para complacerlo.

— No me digas que te gusta tanto que te folle... Itachi- san — Jadeo, y continuando con su labor se le vio totalmente excitado al poder espetar los esfuerzos del chico por complacerlo.

Tanto que no pudo darse cuenta del filoso resplandor de un kunai apareciendo en las manos de la "comadreja", de igual modo que lo hacia el suave viento, para más tarde, alzarse contra él con la misma rapidez que un relámpago; desapareciendo cual sombra proyecta instantáneamente.

Su ser entero se tumbo sobre el regazo del muchacho. Con su cabeza rodando por la alcoba hasta ir a parar cerca de la pared. Impregnando de su espesa sangre parte de la sombría habitación.

Itachi le miró serenamente, no iba a malgastar sus fuerzas en algo tan penoso.

Simplemente se levanto con gran esfuerzo de la helada superficie- apoyando una mano sobre el borde de la cama- y cuando el cuerpo decapitado del tiburón se desplomó en el suelo, aligerando con ello su peso, se aproximó hasta su ensangrentada cabeza, y compadeciéndose de él murmuro.

— Lo eres Kisame, porque de entre todos nosotros tú muerte será la más vergonzosa.


Recuerdo que Zetsu comento por ahí que Itachi se presento bastante deteriorado al encuentro final con Sasukemo. Razón por la que esa batalla que espere por capítulos y años no fuera tan espectacular como yo esperaba. Si, quede ciertamente decepcionada.