Estaban allí.

Tenían que estarlo.

Había algo en su interior que le decía que los chicos estaban ocultos en aquella zona que el mapa no permitía mostrar. A cada paso que daban hacia el Sauce Boxeador, la corazonada de Harry se hacía más y más intensa, obligándole a correr aún más para llegar lo antes posible al pasadizo. Con la rapidez y destreza adquiridas en sus entrenamientos en el campamento de dragones logró inmovilizar al Sauce con un potente hechizo, dejando vía libre el camino que conducía hasta el interior de la casa de los gritos, seguido de cerca por Jack. A mitad de camino una gran barrera de roca mágica se interpuso ante ellos, restringiendo el paso hasta la destartalada casa.. Apuntó con su varita a la barrera mientras le daba una mirada a su amigo.

-¡Protégete Jack!-le gritó antes de vociferar el hechizo- ¡Reducto!

La pared de roca que se interponía entre ellos y su destino explotó, dejando de sí tan solo unos cuantos escombros que sortearon mientras corrían escaleras arriba, subiendo los escalones de dos en dos. Entraron por la primera puerta que vieron, pero la encontraron completamente vacía a excepción de un par de destartalados y roídos muebles. Harry maldijo en voz alta mientras salía de la habitación, yendo hasta la siguiente puerta, que estaba cerrada. Apuntó a la cerradura con un alohomora, el cual no consiguió abrirla. Un fuerte encantamiento debía de proteger aquella habitación si el hechizo de apertura no había surtido efecto alguno. En un desesperado intento de saber si se encontraban allí, apoyó el rostro contra la madera en un intento de escuchar lo que estaba pasando en el interior del cuarto.

-Malditos…no tardarán en llegar hasta aquí, será mejor que acabe contigo cuanto antes.-la áspera y entrecortada voz de un hombre llegó hasta él a través de la puerta, lo que le hizo separarse de inmediato de ella y apuntarla con la varita.

-¡Bombarda Máxima!- las barreras mágicas que antes protegían la puerta desaparecieron, junto con la puerta en sí y parte de la pared, que se hicieron añicos, revelando una habitación llena de polvo y escombros debido a la explosión. Jack y Harry no perdieron el tiempo, entrando dentro y buscando con la mirada a los chicos mientras gritaban sus nombres. Encontraron en primer lugar a un lado de la habitación a Will inconsciente, hasta el cual fue Jack mientras Harry buscaba a Draco entre el desastroso caos. En su busca, Harry vio como secuestrador yacía cubierto de escombros y próximo a él, Draco tosía mientras intentaba no inhalar la nube de polvo. Harry corrió hasta él, arrodillándose a su lado y rodeando su cuerpo con los brazos.

-Por Merlín Draco, dime que estás bien…-el moreno sostuvo al Slytherin con preocupación, temiendo que el rubio estuviese herido. El nudo que se había instalado en su estómago desde que perdió a Draco se aflojó cuando este alzó el rostro y le dedicó una débil y cansada sonrisa. Por su parte Jack intentaba sacar de la inconsciencia en la que estaba sumido William debido al feo golpe que tenía en la cabeza.

-Chicos, hay que llevar a Will a la enferme…-Jack alzó el rostro para mirarles cuando vio como el hombre se levantaba y apuntaba a la pareja con su varita. Pero Jack fue más rápido, alzando su varita velozmente y lanzándole un potente desmaius que lo estampó contra la pared que tenía detrás, noqueándolo por completo.

-Maldito bastardo, si no llega a ser por ti, Jack…-empezó Harry pero el castaño negó con la cabeza.

-Ya hablaremos de eso más tarde, ahora hay que avisar a los aurores y llevar a los chicos hasta un lugar seguro. –Harry asintió, convocando un patronus y enviándolo directo hasta el despacho de la directora. Seguramente ella podría avisar a los aurores de que el secuestrador se encontraba allí. Segundos después, varios aurores se aparecieron en la habitación al unísono, varitas en ristre a la espera de un posible ataque,

maniatando al hombre inconsciente una vez tuvieron la situación controlada, comprobando que no había más peligro. El Auror de ojos naranjas que ya conocían se acercó a ellos para asegurarse de que todos estaban bien. Miró a Harry y a Jack con una ceja alzada y un deje de sonrisa en sus labios.

-Ustedes no son muy de acatar órdenes, ¿verdad?- el tono serio y seco del Auror hizo fruncir el ceño a Harry, quien le miró desafiante, sin soltar a Draco en ningún momento.

-Si no hubiese desobedecido su orden y venido hasta aquí junto a Jack, Draco y Will estarían muertos, señor.

-No se lo echo en cara señor Potter.-el rostro del Auror se suavizó, dejando entrever una pequeña sonrisa.- Si le soy sincero, yo habría hecho lo mismo que ustedes dos si alguien a quien quiero hubiese estado en peligro. Ahora lleven a los chicos a la enfermería a que los curen debidamente. Nosotros nos encargamos de ese. –señaló con la cabeza al hombre, el cual estaba fuertemente atado con cuerdas mágicas que impedían cualquier huida, aunque en el estado de inconsciencia en el que se encontraba, no podía ir muy lejos.-Aunque será mejor que os ayude con ellos... –dijo mientras cogía en brazos a William y miraba a Jack, haciéndole un gesto con la cabeza, señalando al rubio y al moreno que estaban junto a ellos.-Chico, ayuda a Potter a llevar a Malfoy.- se giró antes de pasar por el hueco enorme que el encantamiento había dejado en la pared.- Muchachos, ya sabéis lo que debéis hacer con él.-les dijo a los aurores antes de salir de allí con Will en sus brazos. Los otros dos sujetaron a Draco con cuidado, colocando sus brazos sobre sus hombros, arrastrando un poco al rubio, el cual apenas tenía fuerzas para caminar debido a las torturas a las que le había sometido aquel animal. A duras penas lograron llegar todos hasta la enfermería, donde Madame Pomfrey atendió rápidamente a los dos heridos. Intentó sacar de allí tanto a Jack y Harry, alegando que lo mejor era dejarla trabajar en tranquilidad, y que el descanso era lo primordial para los chicos, pero ninguno de los dos quiso abandonar la sala. Harry se sentó en el borde de la cama en la que ahora descansaba Draco, el cual lucía pálido y agotado. Le apartó el pelo del rostro, acariciándoselo en un tierno gesto que pasó desapercibido para el resto de personas, que estaban centrados en Will, que acababa de volver a la consciencia. Draco le miró a los ojos, en una silenciosa disculpa, por haber sido tan incauto y haber caído en manos del secuestrador.

-No sabes el miedo que pasé al pensar que tú también habías…Que tú te habías…-Draco negó con la cabeza, cortando sus palabras tapando ligeramente la boca del moreno con su mano.

-Estoy aquí Harry, no me he ido.- su voz sonó algo ronca y rota, pero ello no impidió que sonase firme. Harry le miró con los ojos brillantes por las lágrimas que deseaban salir. Había perdido a demasiada gente en su vida, y no podía pensar en perder a Draco ahora que ambos tenían aquello. Quiso abrazarle con todas sus fuerzas pero se contuvo, puesto que el rubio estaba adolorido por las maldiciones a las que había sido sometido. Le ayudó a tomar las pociones que Madame Pomfrey le había dejado encima de la mesilla para que sanase y pudiese dormir un poco. Tras beber, Draco le miró con ojos suplicantes.

-Quédate conmigo esta noche, por favor…-el moreno se inclinó hasta que sus bocas se juntaron, dándole un suave beso.

-Lo prometo, no me moveré de aquí. Solo déjame ir un momento a ver que tal está Will, ¿vale?- el Slytherin asintió, dejándole marchar. El auror, que había permanecido a un lado hablando con Madame Pomfrey aprovechó que Draco estaba solo para acercarse y hacerle algunas preguntas que serían utilizadas en contra del secuestrador en el juicio frente al Wizengamot. Le aseguró a su vez que el hombre pagaría con la pena de Azkabán por lo que había hecho. Mientras tanto, Harry caminó hasta la cama que había frente a la de Draco, en la que Will seguía un tanto desorientado, con Jack sentado a su lado, en el borde del colchón, aferrando una de sus manos con las suyas propias.

-¿Cómo estás amigo?-le preguntó el moreno, mirándole con preocupación. Will sonrió, tocándose el vendaje de la cabeza, haciendo una mueca tras ello.

-Como si el Ridgeback Noruego del campamento me hubiese dado una paliza tío…-rió el chico, haciendo que Jack negase con la cabeza sonriendo.

-Tú y tu complejo de héroe…Draco nos contó por el camino como intentaste enfrentarte al tipo golpeándole con una madera, pero te descubrió antes…¿Te das cuenta de lo que podría haberte hecho?-la voz de Jack era cada vez más baja, con un leve tono de enfado tiñendo sus palabras. Se notaba que el chico había estado tan preocupado como Harry. Will le miró impresionado por la preocupación que denotaba el muchacho, antes de agarrarle por la corbata del uniforme y atraer el rostro del chico hasta el suyo para así poder besarle intensamente. Harry sonrió ante la escena, dando media vuelta para dejarles algo de intimidad a aquellos dos que debían de arreglar más de un asunto. Volvió hasta la cama del rubio, sentándose en el borde, mientras Draco terminaba de hablar y de agradecerle sus esfuerzos al auror de ojos naranjas.

-Ah, y muchachos, si después de Hogwarts os interesa ingresar en la academia de aurores, no dudéis en ir de mi parte, os cogerán sin dudarlo. Solo debéis decir que vais de parte de Turner. Pensadlo, seríais muy buenos en ello.- les dijo a los cuatro, con un guiño y una sonrisa antes de marcharse de la enfermería.

-Creo que he tenido demasiada acción hoy para toda la vida como para querer ser Auror en el futuro…-dijo el rubio con una leve sonrisa en sus labios. Harry por su parte rodeó al rubio con sus brazos, atrayéndolo a él en un cálido abrazo antes de besar su frente. Draco cerró los ojos, disfrutando del roce antes de estremecerse.

-Llegué a pensar que no volvería a verte…A estar así contigo.-susurró antes de esconder su rostro en el cuello del moreno, que lo apretó más contra su cuerpo.

-No pienses más en eso. No importa lo que pase, yo estaré contigo Draco.- le dijo, acariciándole el pelo con cariño. Estaban a punto de besarse cuando de repente, la puerta de la enfermería se abrió de golpe, dejando pasar a una alarmada castaña y a un jadeante pelirrojo, los cuales corrieron hasta la cama ocupada más cercana.

-¡Harry! La Profesora McGonagall nos dijo que estabas en la enferme…-la castaña enmudeció de golpe al ver a Draco entre los brazos del moreno, deteniéndose frente a la cama al ver que su mejor amigo estaba bien. Tras ella el pelirrojo empalidecía al ver con sus propios ojos la causa del repentino silencio de su novia.

-¿Hermione? ¿Ron? –Harry miró a sus dos amigos atónito mientras que el rubio gimió apesadumbrado, ocultando de nuevo el rostro en el cuello de Harry, a sabiendas de la indignación y lluvia de reproches e insultos que vendría entonces por parte de los dos Gryffindors al verlos de aquella manera.

¿Es que Merlín no le podía dar un maldito respiro?


N/A: Oh dios mío, se que muchísimos de vosotros vais a querer matarme por haberos dejado tanto tiempo con las ganas de este capítulo. Pero esa maldita cosa llamada inspiración hizo "puff" después del anterior cap, y hasta ahora no he podido escribir algo que me resultase decente como para continuar la historia. Sé que no es en absoluto una excusa, y de veras que lo siento. Pero aquí esta, todo se solucionó Bueno, la parte del secuestrador…¿Pero que harán los tortolitos frente al resto del trío dorado? ¿Se lo tomarán bien? ¿Querrán asesinar también a Draco? Lo sabréis en el próximo cap, muajaja. Merlín, que mala soy…. Y también quería decir, que, como estoy animada por que….(redoble de tambores) hoy es mi cumpleaños, escribiré más, intentando que para este fin de semana haya un nuevo capítulo. Y si no es de esta historia, de alguna otra que tengo subida. Bueno, ya dejo de dar el coñazo jaja. Si os gusta, si no, dejad un bonito review, que me alegra el día y me anima a escribir más y más. Un BESOTE enorme a todos, y os quiere: Avengirl.