-Una situación problemática, ¿neh?
El joven ninja inhaló del cigarrillo que le colgaba de un lado de la boca para luego exhalar el humo, todo esto con sus manos en los bolsillos de su pantalón mientras se mantenía reclinado de manera perezosa de la pared.
-Shikamaru.
El susodicho se alzó de hombros, no le preocupaba el tono amenazante que utilizaron con su nombre. Ino le había llamado y le explicó toda la difícil situación. Opinaba que no se debía dejar solo a Naruto y él estaba de acuerdo.
-Yo diría que sí lo es.
Una risa sardónica y escalofriante brotó de lo más hondo del rubio. -¿Tú crees?
Sin esperar a ser invitado, Shikamaru se sentó junto a él. Estaban en lo alto de la torre del hokage. Cogió la botella que estaba justo al lado del rubio en el suelo. Tosió al no esperar que la bebida fuera tan fuerte.
-Buen sake. – comentó él, -Así que el plan de esta noche es embriagarnos hasta perder la consciencia. Muy recomendable.
Por respuesta recibió una mirada ceñuda. Se mantuvieron en silencio hasta que Naruto dijo en voz apenas inaudible, -Toda mi vida ha sido un maldito error.
-Un maldito error. –repitió el otro, haciendo una leve mueca como si cavilara en esas palabras, - ¿Qué es en realidad un error?
-Por favor, no ahora Shikamaru.
-Opino lo contrario, creo que ahora es un buen momento. – e hizo una breve pausa, -Nunca fuimos indiferente ante tus obstáculos; como todos en la villa te ignoraban y hasta cierto punto como fuiste atropellado como persona. Quizás fue nuestra falta de madurez para poder lidiar con la situación; nos quedarnos callados, no hicimos nada y ahora, reconozco que al menos, algo debimos haber hecho. Pero fuimos muchos los que te admirábamos… y todavía lo hacemos.
Volvió a tomar otro trago del sake.
-¿Qué es en realidad un error? Pienso que tenemos una percepción negativa de lo que es. Yo al menos los veo como una manera para aprender y crecer. – y le miró, -Siempre te he admirado porque nunca ha existido error alguno que te detenga. Te has caido, para luego levantarte y seguir adelante, aprendiendo de esa experiencia. Y en muchas situaciones, tu madurez emocional sobrepasaba la nuestra, con esta innata percepción de lo correcto, la seguridad de saber que era lo que se debía hacer. Así que si me lo preguntas, te diré que tu vida no ha sido ningún error.
Y continuó en un tono más solemne, -Además, ¿quién no daría lo que fuera por tener la familia que tienes? Un hijo excepcional y una mujer que siempre te ha amado desde que tengo uso de razón.
-Hinata no… - Naruto se detuvo abruptamente y miró a su compañero, por primera vez en esa noche realizando que había olvidado por completo la conversación que tuvo con Hinata antes del desagradable suceso.
-Baka. – se llamó a sí mismo.
- ¿Ju?
Amas al padre de Hikaru, ¿no es así?
- ¡Ella me ama! – exclamó él jubiloso, poco le faltaba reírse como un tonto. Todo este tiempo había estado celoso de sí mismo.
-Es obvio. – y Shikamaru rodó sus ojos.
Casi brincaba entusiasmado, -No. Ella me lo dijo; lo aceptó al frente mío y he sido un idiota todo este tiempo pensando…
Shikamaru le miró realmente preocupado. ¿Estaría al borde de un colapso nervioso? No se extrañaría, luego de lo sucedido. De igual manera que lo que Hinata ha sentido por el rubio nunca ha sido un secreto, también era innegable que él estaba perdidamente enamorado de Sakura. Amor del cual Shikamaru siempre dudó que fuera real. En ocasiones llegó a pensar que Sakura era otro eslabón que Naruto necesitaba alcanzar, como lo era ser hokage. Más bien ella era una vía para alcanzar un fin, lograr ser reconocido como persona. Ser aceptado por todos en la villa. Ella representaba todo lo que era tener una pareja ideal; bella, inteligente; por lo tanto si alcanzaba a tenerla como pareja, seria admirado.
-Tengo que buscar a Hinata. – dijo Naruto preocupado al recordar cómo se había marchado sin tan siquiera dirigirle la palabra tanto a ella como a Hikaru.
-Ino está con ella en el hospital.
-¿Está bien?
-Supongo que sí. Creo que Ino me dijo algo sobre darle un calmante porque lloraba sin cesar y estaba preocupándose del estado emocional de Hinata o algo parecido. –Shikamaru se alzó de hombros, él no era experto en medicina, esa rama era de Ino.
Naruto cerró sus ojos momentáneamente, enojado consigo mismo por causarle ese dolor innecesario.
-Tengo que ir donde ella…
-Te acompaño.
Luego de varios minutos caminando en silencio -si es que se le podía llamar así al paso apresurado de Naruto- Shikamaru le preguntó, -¿Así que no estás enojado con Hinata?
-Nunca lo estuve.
-¿A pesar de haberte ocultado que tú eras el padre de Hikaru?
-Bueno, tal vez en un principio… - y deteniéndose por unos segundos, considerando sus próximas palabras, -Hinata es… simplemente Hinata. Recuerdo cuando apenas podía hablar en mi presencia sin perder la consciencia pero gracias al cielo logró superarlo y aun así, debió haber sido difícil para ella buscar la manera de decírmelo. Estoy seguro de que tarde o temprano lo hubiese hecho. – y sonriendo algo avergonzado, añadió, -Intentó hacerlo esta noche, antes de…
Ambos se detuvieron al percatarse de que para ser las primeras horas de la madrugada, había un bullicio un poco inquietante en el hospital.
-Algo no está bien aquí… muy problemático.
Por alguna peculiar razón, Naruto sintió la urgente necesidad de entrar e investigar que sucedía. No hubo entrado al hospital que Ino les divisó y corrió hacia ellos.
-¡Naruto! – exclamó ella angustiada, -¡Se la han llevado con Hikaru!
Y el rubio sintió que el suelo se abrió bajo sus pies.
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Hinata abrió sus ojos, desorientada. Un desconocido movimiento le estaba causando náuseas y el viento azotaba su rostro. Intentó buscar en su interior el último recuerdo antes de perder la consciencia. Una punzada de dolor le acosó al rememorar como Naruto descubría que Hikaru era suyo. Luego, una preocupada Ino administrándole un calmante, Hikaru tomando su mano, mientras le murmuraba "Todo estará bien, mamita." Y entonces la oscuridad del sueño. Por lo que no entendía porque se hallaba en la peculiar posición, cabeza hacia abajo. Todavía tenía algo de los vestigios del calmante, lo que no la ayudaba a procesar mejor su situación.
"¡Hinata!"
Se sobresaltó ante ese llamado y movió su cabeza con lentitud, esperando ver a Naruto cerca pero solo vio arboles pasar rápidamente ante sus ojos. ¿Por qué veía arboles?
"¡Hinata!'
De nuevo ese llamado que percibió como uno angustiado.
-Naruto… - murmuró ella.
La inconsciencia volvió a reclamarle
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El maldijo por lo bajo al perder la conexión con ella. Pero al menos ese leve lapso de consciencia de ella le ayudó a visualizar a donde los llevaban y quienes les habían raptado. Sus azules ojos miraron a los reunidos en la oficina del hokage que hablaban con Kakashi, determinando que acción tomar para buscar a su esposa e hijo. Sintió que Neji le lanzaba una mirada de soslayo. Presentía que el Hyuga no podía entender como no había salido como un desquiciado a buscarle. Quizás, hace diez años lo hubiese hecho.
Toda su presencia era una fría y calculadora. Parecía ser una actitud insensible pero con su experiencia como Mienai Segi sabía que era la adecuada. Había tenido una dura lección luego de haberse llevado por sus arrebatos y desde ese momento, trataba por todos los medios tomar una actitud más prudente, de adormecer su rabia e ira. Apenas escuchaba la conversación, analizando en su cabeza la situación. Apretó los puños, furioso consigo mismo. ¿Cómo pudo ser tan negligente? ¿Por qué olvidó que tarde o temprano su asociación con los Mienai Segi vendría a atormentarle?
-¿Naruto?
Levantó su mirada para encontrarse con una semejante a la de Hinata.
-¿Sabes algo?
La pregunta fue formulada con algo de incredulidad, llena de dudas de tal posibilidad. No obstante, algo en la actitud del rubio le indicaba lo contrario.
-Yo sé quiénes raptaron a Hinata y Hikaru..
Neji le miro algo ceñudo, incrédulo -¿Cómo lo sabes?
-Simplemente lo sé. – Los azules ojos miraron con reto a los perlados.
- ¿Por qué tengo el presentimiento de que ocultas algo?
-Mi vida personal es asunto mío.
-No lo es cuando hay dos vidas que tiene la posibilidad de estar en peligro.
El rubio estaba irritado, ese comentario había tocado una fibra sensible, creando un revoltijo de emociones encontradas en su interior.
-Naruto.
Ambos se giraron ante esa voz que, a pesar de ser pausada y tranquila, inspiraba respeto.
- ¿Quiénes tienen a Hinata y Hikaru?
Cerró sus ojos por varios segundos, buscando en su interior su foco central para tranquilizarse.
-Es un grupo de fanáticos religiosos. – el procuró ignorar como todos le miraban pues solo lograba aumentar su sentido de culpabilidad.
-Y tú tienes algo que ver con ellos… -Kakashi esperó a que él elaborara más.
-Maté a su líder.
El silencio fue opresivo.
-Por lo que iré yo solo; es un problema que me compete a mí y nadie más.
-Todo lo que sea relacionado con Hinata también me concierne.
Naruto miró a Neji, -No lo es desde el momento que la dejaste en mis manos.
-Y muy buen trabajo has hecho. – y tensando todo su cuerpo, ante el temor de que ambos corrían peligro, añadió, - Estamos perdiendo el tiempo. Quizás…
-Están bien. – y para sus adentros pensó, "por ahora". No era su intención angustiar a Neji que se le veía realmente preocupado por toda la situación.
- ¿Cómo puedes estar seguro de ello?
-Porque lo estoy.
-Neji. – le llamo Kakashi, atajándole pues había abierto la boca con la intención de refutarle, -Confía en Naruto. – y mirando a Naruto, le preguntó, -Asi que, ¿cuál es el plan que seguiremos?
No le agradó la idea pero aceptó la orden implícita de Kakashi. Tendría que acceder a recibir ayuda.
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- ¡Mami!
La pelinegra luchaba contra el sueño que le dominaba. Hikaru le llamaba con una tenue pero desesperada voz. Abrió sus ojos lentamente. Cerca de su rostro estaba el de su pequeño, que le miraba preocupado.
-Hikaru. – su voz se escuchó como un graznido y ella hizo una leve mueca.
- ¿Estas bien?
Ella intentó sentarse, lo que hizo con gran dificultad,
-Sí. – mintió ella para no preocuparle, tenía un horrible dolor de cabeza.
Él la abrazó. En un gesto inconsciente, ella rodeó el cuerpecito con sus brazos mientras miraba a su alrededor evaluando la situación. Familiarizada con los distintos tipos de vegetación cercana a Konoha, realizó que se hallaban en un bosque a un día de distancia de la villa. No estaban muy lejos en realidad. Al igual que no estaban atados, tanto tenía sus pies como sus manos libres. La pelinegra opinó que estaban muy seguros de sus habilidades o creían que ella no era una oponente intimidante. Recordó una de las tantas conversaciones que compartió durante sus prácticas con Naruto; permitirle al enemigo creer lo que no eras.
-Hikaru. – le llamó ella con suavidad, -Haga lo que hagas, no dirás nada y continuarás lo que decida hacer.
-Pero, mami…
Ella le tomó por lo hombros para alejarle un poco y mirarle con firmeza, -¿De acuerdo?
A regañadientes, él aceptó con un movimiento afirmativo de su cabeza.
-Con que la pequeña, patética esposa de Naruto está al fin despierta.
Levantó su cabeza con rapidez. Frente suyo estaba una mujer un poco mayor que ella y aparentemente conocía a Naruto.
-¿Quiénes son ustedes? – ella sabía que habían varios sin necesidad de verles con su byakugan pues le había sentido.
-En realidad es irrelevante quienes somos. –respondió la mujer, -Más bien, lo que importa es tu marido; quien es él y que ha hecho.
-No hay necesidad de que me explique quien es Naruto.
-Me imagino que no, pero, el pequeño aquí, ¿sabe quién en realidad es su padre?
Ese comentario logro alarmarle, -Él no tiene ninguna necesidad de saber…
-¡Oh, al contrario! Opino que todo hijo debe conocer a su padre, ¿no es así, chiquillo?
Ella se agachó frente a ambos pero solo miraba a Hikaru.
-No sé qué te han dicho de tu padre, pero, veras, la realidad es que es un asesino.
-¡Eso no es cierto! –exclamó la pelinegra enojada.
-¿No? Entonces, ¿cómo llamarías a los miembros del Mienai Segi?
-¿Papá es un Mienai Segi?
Una preocupada Hinata asintió ante la pregunta de su hijo.
-Wow. Nítido.
-Hikaru. – le amonestó ella, sin embargo, muy dentro de ella no pudo evitar sentirse feliz de la reacción de su hijo. Había arruinado, sin darse cuenta de ello, los planes de la mujer. Estaba segura que quería dañar la imagen que tenía Hikaru de su padre. La que había subido en volumen desde que descubrió que Naruto era su verdadero padre.
Todo el rostro de la mujer se contorsionó por la rabia, -¿Nítido? El mató al padre de mi hijo y luego mató a mi hijo. Yo no lo considero un acto de celebración.
Horrorizada, Hinata vio como los ojos de la mujer se tornaban despiadados y fríos.
-Me gustaría saber… que haría él si le sucediera lo mismo.- Y con esas enigmáticas palabras, se alejó.
Hinata pensó que tenía que hacer algo y rápido. Al menos tenía la ventaja de que no estaban atados. Tendría que considerar cual sería el momento propicio para huir de ellos inadvertidamente.
. . .
N/A: Quisiera aprovechar este momento para darle las gracias a todos los que se tomaron de su tiempo para dejarme sus comentarios. Me alegran tanto leerlo. Muchas gracias a: himeotaku-chan, Fernando-Urashima, siskachisky, miriko Aoi, JayLopez, Zakishio, Hikari Witch, Haseo55, , kellyndrin, Heero Kusanagi, Riuhmy, gatiinix, diana carolina, hinamel, Dark kurogane, poison girl 29, Akari Tan, misaoshinomori03, TaoRyu, princesaLoto, FRANCYA-KAMUS y carlita SVT. Estoy consciente de que esto no reemplaza para nada el darles las gracias a cada uno de manera personal pero apenas tengo tiempo para responder (pero tampoco no podía quedarme sin agradecerles a cada uno de ustedes) y al igual de que también me he percatado de que hay quienes no les gusta recibir mensajes personales, así que opté por dar las gracias de esta manera.
Y ahora sobre nuestra Sakura-chan… me vuelvo a repetir –creo. No le tengamos odio a la mujer. Honestamente, yo le tengo pena. Yo en lo personal sé lo que es perder un bebé y en ocasiones, cuando el dolor es inmenso, no podemos pensar con claridad. Recuerden que no solo perdió al bebé, también tiene el temor de perder a Sasuke. So, a lo mismo de siempre, tengan paciencia con Sakura. ;-p
