¡Hola! ¿Pensaron que estaba muerta? ¿Que había abandonado la historia y que nunca más volvería a sacar un capítulo? ¡Pues no! Perdón por haberme ido tanto tiempo, comenté el capítulo anterior que iba a tener una ola de trabajo muy fuerte, y así fue, pero también después de eso me fui de vacaciones y cuando regresé motivada para comenzar nuevos capítulos, pues, mi hermano descompuso su laptop que necesita para la universidad y como soy una buena hermana le di la mía. Ahora solo puedo escribir en mi tiempo libre en el trabajo, pero no es muy frecuente tener tiempo libre en lo que trabajo, por lo que queda mi celular, lo cual no es muy cómodo, pero trataré de ya no irme por tanto tiempo, se los prometo.
Ahora, lo que a todo el mundo le interesa, por fin, después de tanto pedirlo, esperarlo, soñarlo, aquí lo tienen… ¡UN MADASAKU! Con el prompt de "You are absolutely gorgeous. No, no, sorry ignore me keep putting the money in the bag you're doing great." O "Eres absolutamente preciosa. No, no. lo siento, ignórame sigue poniendo el dinero en la bolsa, lo estás haciendo muy bien"
Sakura miraba impresionada a su alrededor, el Banco de Tokyo era verdaderamente una oda a la arquitectura; con sus techos altos, sus pisos de mármol lustrosos y brillantes, columnas talladas y pequeños detalles verdaderamente fascinantes que daban una impresión de elegancia y opulencia. Negando suavemente con la cabeza para salir de su estado de admiración se reprimió mentalmente, después de todo el que tu nuevo jefe te encuentre con la boca abierta mirando para todos lados no era precisamente profesional.
Arreglando su ropa y dando un rápido vistazo al reloj en su muñeca para asegurarse de que todavía estaba a tiempo caminó con paso decidido hacia la oficina en donde tenía que presentarse para que le indicaran donde estaría su espacio de trabajo y sus labores del día. Empezar a trabajar en el aquel establecimiento no había sido nada fácil, tuvo que recurrir a un montón de palancas con conocidos importantes y dejar que los directivos del banco se enteraran de todo en su vida, y cuando se dice todo, es realmente todo; sus padres, sus estudios, sus antiguas parejas, no estaría sorprendida si le dijeran que sabían hasta que comía y a que horas iba al baño; pero supuso que cuando se enteraron de que su tía Tsunade era la directora general del hospital y sus mejores amigos eran hijos del Gobernador y del Jefe de Policía le dieron el voto de confianza definitivo.
Tocó levemente la puerta del directivo, quien argumentando que no tenía tiempo le dio una rápida explicación de sus labores y sin siquiera decirle a donde tenía que dirigirse la dejó sola en medio del pasillo. A Sakura no le importó mucho, desde que era pequeña soñaba con trabajar en el banco de Tokyo y sabía todo el mapa del lugar de memoria. La pelirrosa apuró el pasó hacia las ventanillas de atención en donde trabajaría; se presentó ante sus compañeros y preparándose mentalmente para atender con una sonrisa a los cientos de clientes que recibía el banco diariamente se sentó en su cubículo.
Escuchó al supervisor decirles que faltaban 5 minutos para abrir el banco a los usuarios y soltó un suspiro nervioso. Hoy era el gran día; tanto tiempo de preparación y planeación la habían llevado a este momento, sólo esperaba no arruinarlo todo, nunca se lo perdonaría a sí misma y estaba segura de que si todo salía mal nunca más podría mirar a su prometido a los ojos. Él la había apoyado en todo momento y contaba con ella.
Vio las puertas del banco abrirse al público y liberó su mente de pensamientos negativos, todo saldría bien, estaba segura. Nada del mundo arruinaría su gran día.
Para el medio día y después de atender a decenas de personas estaba segura de que todos sus miedos habían sido infundados, todo estaba yendo viento en popa, no había tenido problema alguno para manejar las transacciones necesarias, sus labores encomendadas ya estaban terminadas y todo estaba perfectamente preparado. Volvió a revisar el reloj en su muñeca, faltaba poco para que fuera su hora del almuerzo.
Levantó la mirada rápidamente al escuchar un estruendoso ruido y ahí, en medio del ostentoso vestíbulo del banco, se topó al hombre más devastadoramente hermoso que sus ojos hayan visto jamás. Alto, con un cabello alborotado y largo hasta la cintura que le daba cierto aire de rebeldía, un rostro que parecía cincelado por los mismísimos ángeles, resplandecientes ojos rojos que emitían un brillo de inteligencia y en su rostro bailaba una sonrisa socarrona, de esas que sólo emiten las personas totalmente seguras de sí mismas y sus habilidades. Vestía un traje que parecía estar hecho a la medida y en una de sus manos cargaba despreocupadamente una metralleta mientras que en la otra se podía observar una bolsa negra de terciopelo.
- Ya que tengo la atención de todos – habló con voz grave y aterciopelada mientras miraba a todos los presentes como si fueran un insecto en su zapato– me encantaría informarles a todos que esto es un robo. No traten de resistirse, es inútil, sólo terminaran muertos y nadie quiere eso- Les mostró una sonrisa que pretendía ser tranquilizadora pero hizo que las alarmas mentales de todos sonaran.
El pánico empezó a mostrarse en el rostro de los presentes y susurros comenzaron a escucharse en cada rincón. Todos los empleados tenían en sus lugares botones de emergencia que activaban una alarma y daban aviso a la policía inmediatamente cuando situaciones así se presentaban; pero con horror descubrieron que estaban desactivados. El pelinegro les mandó una mirada divertida.
- Ahora que ya se dieron cuenta de que no pueden hacer nada, quiero que pongan las manos sobre su cabeza y se acuesten boca abajo. – empezó a dar vueltas alrededor mientras los vigilaba. Un señor de mediana edad trató de sacar su teléfono móvil y dar aviso a la policía, solo para darse cuenta de que no tenía señal, un pie cayó sobre su mano aplastándola y soltó un grito de dolor, una mirada roja se enfocaba sobre él furiosamente – Les dije que no intentaran nada estúpido, a estas alturas de deben de haberse dado cuenta de que también bloquee la señal de teléfono- El corazón de Sakura latía rápidamente mientras ponía las manos sobre su nuca y se acostaba en el piso como les habían indicado. Hubo un momento de incertidumbre en donde no supo que pasaba hasta que se escuchó la aterciopelada voz de nuevo.
- Tú, la de cabello rosado, levántate – Sakura tragó grueso mientras se ponía de pie nuevamente, fijo su mirada verde sobre la miraba rojiza y sintió un escalofrío (que no tenía nada que ver con el miedo, pero no quiso pensar demasiado en eso) – Tú me ayudaras siendo mi asistente el día de hoy y harás todo lo que yo diga, ¿entendido?-La pelirrosa asintió lentamente- Excelente, ahora quiero que me des todo el dinero que tengan en este lugar – tomó la bolsa negra que le ofrecía y rápidamente empezó a poner todo el dinero de las cajas en ella.
Podía sentir la pesada mirada del ladrón sobre ella, recorriéndola de arriba abajo y trató de controlar el temblor de sus manos. Notó que se acercaba demasiado a su espacio personal y pudo percibir su cálido aliento sobre su oreja.
- Eres absolutamente preciosa – soltó un jadeo y la bolsa casi resbala de sus manos - No, no. Lo siento, ignórame, sigue poniendo el dinero en la bolsa, lo estás haciendo muy bien –Sakura se obligó a si misma a controlarse e ignoró la pequeña humedad que se formó en su ropa interior. Había lugares y momentos para sentirse excitada y probablemente éste no era uno de ellos, Ahora no hormonas, pensó Sakura con desesperación, este es un terrible momento para empezar a revolucionarse.
Después de una hora demasiado tensa, terminó por fin de colocar todo el dinero en la bolsa (una cantidad considerable teniendo en cuenta que este banco era el más grande de Japón y la cantidad de dinero que manejaban en caja era más que unos cuantos millones), la pelirrosa aún no podía creer que nadie se hubiera dando cuenta lo que pasaba dentro del banco después de tanto tiempo, Fugaku-sama realmente tiene que dar una revisión a las rondas de patrullaje, esto es íncreible. Relamiéndose los labios caminó hacia el pelinegro que la miraba como una pantera mira a su presa. Su corazón dio un brinco y trató de no mirarlo a los ojos mientras le entregaba la bolsa.
Unas grandes y suaves manos le tomaron el mentón y le levantaron el rostro provocando que topara su mirada con sus brillantes ojos rojos, en un rápido movimiento que no alcanzó a procesar sintió sus cálidos labios moviéndose sobre los suyos y soltó un suave gemido cuando su lengua pasó sobre su labio inferior. Con la respiración entrecortada lo miró con sorpresa por lo cual el hombre soltó una pequeña risa alejándose
-Nos volveremos a encontrar preciosa – le acarició el rostro suavemente mientras la cara de Sakura se ponía de un alarmante color tomate. La soltó para dirigir su mirada a los demás – Muchas gracias por su cooperación, son personas bastante inteligentes que obedecen lo suficiente como para no morir. – caminó rápidamente hacía la salida donde un auto negro lo esperaba y haciendo una reverencia se despidió – Que tengan un excelente día
Todos los presentes empezaron a levantarse lentamente mientras mandaban miradas de preocupación hacia la ojijade que se había quedado congelada en su lugar.
Estación de Policía 9:30 p.m.
- ¿Entonces conoce al ladrón? – Sakura miró a su interrogador cínicamente
- ¿Y quién no? – El oficial de policía, un Uchiha promedio entre los cientos que trabajan en la estación, hizo una mueca molesta
- Personalmente, quiero decir –La pelirrosa se restregó el rostro con sus manos y soltó un suspiro cansado
- Lo conocí acompañando a Sasuke a una fiesta de la rama principal hace un par de años, la misma noche en que dio a conocer su organización terrorista, sus conexiones con la mafia y todo eso. Estoy segura que tú sabes más sobre eso que yo.
-Los testigos dicen que parecía especialmente cariñoso con usted y que incluso la besó ¿Podría decirme por qué? – Lo miró furiosa.
- ¿Y cómo rayos voy a saber? Quizás lo hizo para burlarse de mi o mortificarme, todo el mundo sabe que a Madara le encanta jugar con la mente de las personas – Se dejó caer cansadamente sobre la silla – Mire, ha sido un día muy largo y sólo quiero llegar a casa y darme un baño, estoy segura de que en cuanto Fugaku-sama se entere que me han retenido por tantas horas arderá el infierno en éste lugar y ni tu ni nadie quiere eso. Así que, por favor, ¿me puedes dejar ir? Gracias.
Después de la mención de la ira de Fugaku el oficial abrió rápidamente la puerta de la sala de interrogaciones y la dejó salir, indicándole que tenía que firmar algunos papeles en la recepción, pero que después de eso era libre de irse.
Sakura respiró profundamente el aire frío de la ciudad y fijó su mirada en el oscuro cielo lleno de estrellas. Levantando sus brazos sobre su cabeza y estirando su cuerpo empezó a caminar hacía el auto de su prometido que la esperaba sobre la calle. Rápidamente se subió y después de una rápida mirada a la persona sobre el volante para cerciorarse de que no alguién más, dirigió su vista a la ventana. Escuchó a su prometido soltar una risa pero no se dignó a mirarlo.
- Eres un idiota ¿lo sabías? – Soltó con antipatía mientras cruzaba los brazos sobre su pecho, la risa se hizo un poco más profunda lo que aumentó su enojo – Deja de reírte, no es gracioso
- ¿Sabías que te ves especialmente hermosa cuando estás enojada? – La pelirrosa soltó un bufido.
- Atrajiste atención innecesaria hacía mí Madara- El pelinegro colocó una mano sobre sus muslos y comenzó a acariciarlo lentamente. Poco a poco Sakura sentía su voluntad ceder
-¿Crees que no me di cuenta? – Madara susurró sobre su oído - ¿Creíste que no notaría lo excitada que estabas? No debes tentar al diablo de esa manera querida. – Su mano subió un poco más. La voluntad de Sakura cedió completamente y soltó un pequeño gemido recordando la mirada de su prometido mientras ponía el dinero en la bolsa
- Es tu culpa, tú empezaste todo eso cuando comentaste lo hermosa que era, sabes lo que provocas en mí.
- ¿Qué pensarán los directivos del banco cuando se enteren que fuiste tú la que desactivo los sistemas de alarma y puso el dispositivo para bloquear la señal?
Sakura también se lo preguntó. ¿Qué pensarían sus familiares cuando se enteraran? ¿Qué harían Sasuke y Naruto? Estaba segura de que todos se sentirían decepcionados; pero no importaba, después de esta noche se iría con Madara muy lejos de la ciudad, desaparecería para siempre y ya nada importaría.
Después de todo, para poder bailar con el diablo debes disfrutar quemandote.
¿Cómo es posible que estas cosas se vuelvan cada vez más largas? Alguien deténgame por favor. Este cap me dió muchos problemas. La verdad es que lo tenía desde hace días pero no estaba tan segura de querer publicarlo y lo edité cientos de veces, sentía que no era muy gracioso y que no encajaba bien con las demás, pero este fue el resultado que más me gustó, así que tomen, alejenlo de mí antes de que me arrepienta y decida borrarlo. Si se fijan, dejé pistas por todo el capítulo de que Sakura estaba involucrada con el robo, así que seguramente la mayoría se dió cuenta incluso antes del final.
No sean tímidos, comenten, díganme que pareja quieren ver en el próximo capítulo. Por cierto ¿Ya leyeron It Takes a Village? Vayan a mi perfil y léanla inmediatamente.
