Y como lo prometido es deuda aquí esta la continuación, disfrútenla…


Capitulo 7: Navidad

Sakura Pov:

- Esta nevando - Susurro Sasuke desde la mesa de la cocina

Yo estaba partiendo dos trozos de keke de chocolate cuando oí ese comentario. Me gire y ahí estaba, un precioso manto blanco empezaba a formarse en el jardín.

No veía nevar desde la última vez que estuve en kyoto, en mi niñez.

Sasuke se acerco a la ventana y miro más detenidamente fuera, ya que la nieve comenzó a caer con más intensidad.

- ¿Podrías encender la televisión y poner el canal de meteorología? - Pregunto después de estar un rato mirando.

- Claro.- Encendí la tele y puse el canal

No hacia falta ser un genio para ver que la borrasca estaba encima de nuestras cabezas, pero lo peor fue oír que la nieve aumentaría en intensidad, y se recomendaba no trasladarse a ningún sitio en coche a no ser que fuera estrictamente necesario , y si pasaba eso, se llevara un equipo de emergencia en el coche por si quedaban atrapados en alguna carretera secundaria.

Mire a Sasuke y este me miro a mi

-¿Vas a ir a trabajar? - Pregunto

- Llamare al colegio a ver que dicen, si abren o no abren hoy las clases.-

Cogí el teléfono de la cocina y llame.

Como me había temido, el colegio no iba a abrir sus puertas hoy, por que estaba nevando tanto que la mayoría de los alumnos no podían llegar.

Después de hablar un rato más con el director colgué y mire a mi marido.

- La mayoría de los pequeños no han ido hoy a clase, así que no tengo que salir, ¿Y tu?-

No se para que pregunte aquello, a Sasuke nunca le ha detenido ni una tormenta de nieve a la hora de ir a trabajar.

- Yo tampoco voy a ir a trabajar -

Me quede sin palabras ante lo que dijo

Jamás de los jamases y nuca de lo nuncases (lu: jijiji necesitaba decir eso, lo dice mi miss de mate) Sasuke había faltado al trabajo, ya debía de haberle parecido extremadamente malo el tiempo como para tomar esa decisión.

- Estarás sorprendida ¿no?- Sonrió.

- Mas bien pienso que el mundo se va a acabar, nunca te habías tomado un día libre… al menos no desde que te conozco.-

- A mi también me sorprende esta decisión, pero realmente se me apetece pasar el día tranquilo en casa -

Entonces se me ocurrió una idea.

- ¿Por qué no sacamos el árbol de navidad y lo decoramos? – Pregunte sonriendo, me hacia mucha ilusión decorar el árbol.

- Ufff estará un poco hecho polvo del año pasado. ¿No recuerdas lo que hizo uno de mis socios el año pasado? - Arqueo una ceja perfecta.

- cierto - me puse la mano el la frente.

A mi memoria acudió el incidente en cuestión de segundos, cuando el socio prendió fuego al árbol por que había descubierto que su mujer se lo estaba montando con uno de los camareros en la habitación de invitados. Fue un pequeño gran escándalo.

- ¿En que piensas? –

- En el pobre árbol, no tenia culpa de nada… ¿Por qué tuvo que perecer así? – Puse mi mejor voz dramática.

- Bueno, siempre podemos ir a comprar un árbol de navidad.- Me ofreció Sasuke.

Sonreí ante la idea.

- Siiii, tengo tantas ganas de decorar el árbol.- Sonreía de oreja a oreja.

- Pues coge el abrigo, voy a por el kit de emergencia, por si acaso pasara algo, que no pasara pero siempre es bueno ir prevenidos. – Se marcho a la habitación.

Diez minutos después estábamos camino a la tienda de árboles de navidad.

Como el sitio quedaba lejos paramos en una cafetería en mitad del camino para comer algo.

Sasuke estaba muy relajado, charlaba y sonreía con algunos de mis comentarios. La verdad daba alegría verlo así.

Pasamos la comida entre bromas y charlas intrascendentes. Yo me levante a ir a pagar la cuenta mientras Sasuke iba al baño.

En la cola un pesado comenzó a insinuarse.

- Vaya preciosa, ¿Quiéres que te de calor esta noche? –

- No gracias, vengo acompañada…- Intente ser cortes.

- Vamos, puedo ver en tu cara que lo quieres - me agarro el brazo, y me estaba haciendo daño.

Entonces Sasuke apareció al rescate cogiendo la mano del hombre y retorciéndosela en la espalda.

- ¿Por que no sueltas a mi esposa antes de que te retuerza el brazo? – Sonreía malignamente.

El tipo se quedo de piedra ante la reacción de Sasuke, tanto que se fue sin decir nada.

Yo me frote el brazo, ya que me dolía un poco.

- Déjame ver el brazo -

Sasuke tomo delicadamente el brazo y lo examino, luego se puso a besarme las marcas rojas en la piel.

- No debí de haber ido al baño, si no esto no habría pasado - Me miro algo… ¿arrepentido?

Mi corazón dio un vuelco, mi seductor marido no se caracterizaba por mostrar en público sus emociones. A ojos de todos debía ser un hombre frío y despiadado.

Así que me quede helada ante tal reacción.

- Bueno, debemos irnos ya, si no nos cojera la noche.-

- S… Si…- Acerté a decir

Sasuke compro algo más de comida por si luego nos entraba hambre de camino a casa.

Estaba anocheciendo cuando llegamos a la tienda, estuvimos un rato dando vueltas hasta que encontramos un abeto que nos encanto a los dos.

Lo sujetamos bien al Jeep y nos dispusimos a volver a la ciudad.

Llegamos con el tiempo gusto para poder refugiarnos de la nueva nevada que estaba cayendo en la ciudad.

Sasuke salió por el árbol mientras yo iba al desván de la casa a buscar los adornos navideños que se salvaron del incendio del año pasado.

Al bajar vi como Sasuke colocaba el árbol en la sala del piano, cerca de uno de los ventanales.

Estaba realmente sexy con todo el pelo alborotado, húmedo a causa de la nevada y con sus mejillas ligeramente rojas del frio.

- ¿Te apetece un té?- Pregunte mientras le entregaba la caja con los adornos.

- uummm… si, no me vendría mal para entrar en calor - Dijo mientras examinaba los adornos.

Me dirigí a la cocina a preparar la tetera.

Recordé que tenia unas galletas recién hechas en una cesta en el mueble de la cocina, así que fui hacia allí y las tome de su sitio, las puse en la bandeja con la tetera y las tazas y salí al salón, allí Sasuke había sacado todos los adornos y estaba mirando cuales estaban en buen estado y cuales habían sido victimas de las llamas navideñas del año pasado.

- Bueno, ¿Cuales son los daños? – Hice un mohín al ver las bolas quemadas.

- El 40% están hechas polvo, pero si nos administramos bien con la decoración nos llegara para decorar el árbol - Miro una de las bolas chamuscadas.

Le serví el te y luego comenzamos a decorar el árbol.

Mientras decorábamos el árbol me di cuenta de una cosa.

Esta era mi primera navidad como casada, y nada menos que con Sasuke, mi jefe desde hacia dos años.

Todo desde fuera se veía igual, pero para mi suponía un gran cambio esta situación.

- ¿Te ocurre algo? – Me pregunto de repente.

- Estaba pensando… en el giro tan grande que ha dado mi vida este año. Con el tema del matrimonio… lo veo todo ahora desde otra perspectiva -

- A mi también me ha pasado eso - Dijo sin tapujos - Aunque debo reconocer que no me ha cambiado tanto. Tengo mi libertad… salvo por el hecho de que estas en mi cama cada noche. Es un cambio muy interesante, ya que tú eres la mujer con la que más tiempo he pasado.-

Desde luego Sasuke sabia como dar la puntilla en Nochebuena, solo el podría tener la poca sensibilidad de sacar ese tema en navidad… aunque esto me pasa a mi por tonta, por revelarle mas de la cuenta .

- ¿Debo acaso tomar eso como un honor? –

- Deberías… - Sonrió.

Yo solo me limite a poner la decoración en el árbol mientras el traía algunas cajas y las colocaba debajo de este.

¿Dónde había sacado tiempo para ir de compras?

Las coloco con cuidado, luego me tomo del brazo y me dijo:

- Vamos a encender la chimenea -

Me arrastro por el salón hasta la chimenea.

Tomo unos pocos troncos y los coloco en la chimenea, abrió la salida de la misma y los prendió.

Desde luego ahora la casa era toda una postal navideña.

Fui a la cocina a preparar la cena, ya que Sasuke insistía en que cenáramos temprano y luego nos diéramos los regalos. Ya que en dos días debía de irse a un viaje de negocios a Australia y no volvía hasta dentro de una semana.

Prepare un poco de cordero asado que tenía reservado y un puré de patatas. Luego tomemos un capuchino.

Entre que cenábamos y tomábamos el café dieron las doce de la noche.

Sasuke me sonrió.

Es navidad Sakura, vamos a ver que te ha traído Papá Noel. – Tomo mi mano y nos fuimos al salón.

Sasuke me paso todos los paquetes que tenia debajo del árbol, y yo hice los propios con sus regalos.

Parecíamos dos niños pequeños abriendo nuestros regalos.

Sasuke me regalo un perfume, una pulsera con un corazón de diamantes, dos conjuntos de ropa de la tienda de Alice, un reloj, un ordenador portátil y una agenda.

Yo por mi parte de regale a el una colonia de hombre, unas camisas informales, una maqueta de una casa de 1901, una agenda nueva y un nuevo maletín para el trabajo

Muchas gracias Sakura, me han encantado todos mis regalos.- Dijo aun mirando el diorama de la casa.- M e encanta el diorama, ¿Donde la has conseguido? -

- Pues la encargue a un experto en casa de muñeca, le conté que tu coleccionabas cosas del principios del siglo veinte y el ya me indico que el diorama era lo más indicado para ti. Y parece que ha acertado ^-^- Sonreí al verlo tan emocionado.

- ¿Y a ti que te parecen tus regalos? -

- Me ha gustado mucho el perfume, ya que es el que yo usualmente uso, y el portátil y la agenda me servirán de mucho ^-^, la pulsera es sencillamente exquisita. Nunca me habían regalado algo así, de verdad que muchas gracias. –

- Si no te lo regala tu marido quien lo hará –

- Un amigo que me conozca mucho.- Lo piqué sin poderlo contener.

Y pareció dar resultado, por que sin apenas darme tiempo a reaccionar lo tenía encima de mí.

- Como tu marido es a mí a quien corresponde regalar ese tipo de cosas, es un regalo demasiado íntimo para que lo haga un amigo. Solo a mí se me concede el gusto de relajarle joyas a mi esposa -

Su tono de voz sonaba como si mi comentario lo hubiera ofendido, no podía entender por que, ya que era un comentario como otro cualquiera. Sea como fuere todos mis pensamientos se fueron al tacho cuando me tomo en brazos y me llevo hasta nuestra habitación.

Una vez allí comenzó el ritual de seducción.

Tomó mis labios con los suyos una… dos… tres veces… los rozaba con sus expertos labios pero nunca llegaba a besarme. Eso provoco que yo gimiera de frustración contra sus labios.

Comenzó a meter la mano debajo de mi suéter, alcanzando un erecto pezón y comenzando con sus tortuosas caricias en esa zona.

Gemí, desde luego mi marido hacia magia con sus manos cada vez que tocaba mi cuerpo.

Saco el jersey por la cabeza y lo tiro al suelo, dejándome con el sujetador, el cual estaba medio quitado, ya que uno de mis pechos estaba expuesto a la mirada inquisitiva de Sasuke.

- Míra, cada vez que te toco estas lista para mí -

Yo solo podía limitarme a gemir mientras el continuaba con el tratamiento a esa parte de mi cuerpo.

De un tirón rápido me quito la prenda y comenzó a lamer mi cuello, chupando la carne expuesta a su lengua, mientras que con sus manos acariciaba y pellizcaba mis pezones, los cuales estaban duros como pierdas ante su contacto.

Yo le quite su suéter, dejando expuesto el excepcional pectoral de mi marido.

¿Por que tenia que ser tan perfecto como un Dios griego?

¿Por que me rindo a sus caricias sin ni siquiera luchar?

Desde luego con Sasuke había aprendido una lección. Jamás subestimes el poder de la seducción, sobretodo si la seducción la ejercía alguien de a que estabas enamorada.

Y si encima esa persona supiera que la amas más que nada en este mundo… eso podría llegara ser muy peligroso, el amor concede a los demás el poder para destruirte.

Sasuke se había cansado de jugar con mis pezones. Ahora besaba mi ombligo mientras con sus manos jugaban con mi clítoris por debajo de la falda que tenia puesta, las braguitas habían sido arrancadas sin darme siquiera cuenta de ello.

Entonces Sasuke introdujo dos dedos en mi, comenzando una suave fricción que me hacia enloquecer.

Mis caderas se movían solas, ayudando a los dedos de mi esposo a encontrar el placer que mi cuerpo estaba anhelando.

Pero Sasuke tenía otros planes.

Con rapidez se bajo los pantalones, llevándose con ellos su ropa interior, me dio la vuelta en la cama, quedando yo encima de el.

Con la mirada nos dijimos todo.

Repetí el mismo proceso que el había utilizado conmigo.

Con ardientes besos comencé la lenta y tortuosa baja hasta su sexo, erecto para mí.

Me entretuve un poco en sus tetillas, y después en su ombligo… para luego terminar lamiendo su sexo.

Jugué con el sin piedad, lo masturbaba y lo lamia como si fuera el mas dulce de los caramelos, mientras oía los entrecortados gemidos de mi esposo, el cual involuntariamente comenzó a mover sus caderas, tal y como yo había hecho el unos minutos antes.

Casi conseguí que se corriera, pero el me detuvo y me arrastro hasta la posición que el tenia, o sea, debajo suyo. Comenzó a frotar su sexo contra mi clítoris, haciéndome gemir de impaciencia ante lo que sabía que sucedería en cuanto el entrara en mí.

Debía estar tan impaciente como yo por hacerlo, por que de un movimiento certero y sensual me penetro.

Nos movíamos al unísono, siguiendo el ritmo que el había impuesto y llegando cada vez mas cerca de nuestra liberación.

Y llegamos a la cima del placer, al nirvana que habíamos creado para ambos.

Y los gritos de ambos, bueno a decir verdad solo míos y sus gemidos, llenaron la habitación… para solo oírse los jadeos , nuestras respiraciones entrecortadas mientras intentábamos recuperar el aliento.

Cuando casi estábamos recuperados Sasuke hechó sobre nosotros las mantas de la cama.

Desde la ventana del dormitorio principal se podía ver la nieve caer.

- Desde luego no se puede negar la atracción existente entre nosotros. Nos complementamos bien en la cama. Desde luego puedo decir que el sexo que estamos practicando es el mejor que he tenido nunca. Imagino que debe ser por esto de estar casados por lo que mi cuerpo reacciona así - Dijo despreocupadamente.

- Aja… - Solo me limite a decir eso.

Lo que había empezado siendo un perfecta Nochebuena se cavaba de ir al garete gracias a mi marido y sus comentarios cínicos se acababan de estropear, al menos para mí, este mágico momento. Esta noche tan especial.

Desde luego cuando abría la boca se venía abajo el momento.

Entonces comencé a quedarme dormida, Sasuke acariciaba mi espalda y eso tenia un efecto sedante en mi, en pocos minutos me quede dormida.

Y volví a soñar con Sa-chan.

Estaba nevando, el estaba haciendo un muñeco de nieve y sonreía mucho… entonces me vi a mi misma de niña, ayudándolo a hacerlo.

Luego hicimos ángeles en la nieve para luego terminar corriendo por el patio.

El me dio alcance y me abrazo.

- Sakura, prométeme que pase lo que pase, por muy lejos que estemos, estaremos juntos en nuestros pensamientos.- Me miraba con esos ojos negros, era lo único que podía distinguir de la cara de mi amigo.

- Te lo prometo Sa-chan, siempre… siempre… estarás en mis pensamientos -

Y nos dimos nuestro primer beso, un beso que para muchos puede ser infantil, pero es el beso más sincero y puro que me habían dado en mi vida.

Nos abrazamos y estuvimos un rato mas así, juntos.

`` Siempre juntos ''

Con ese hermoso recuerdo volví a creer. Sasuke podía cambiar, Si ponía mucho de su parte. No seria fácil, pero como fuere necesitaba saber que era lo que sentía por mí. Debía averiguarlo pronto antes de que fuera demasiado tarde, y para ello, en medio de mi sueño decidí una cosa, una cosa que debí de haber hecho hace mucho tiempo. Debía buscar a la única persona que podría ayudarme, la única que me había comprendido, la única que sabia todo de mi misma…

Iba a buscar a Sa-chan.

…*[§ª§µ§ªkµ ]*…


Les agradezco mucho que lean y que les guste y discúlpenme por este agradecimiento tan generalizado y no agradecer uno por uno sus comentarios pero estoy algo apurada pero ya saben que estoy muy agradecida con todos los que comentan. Ja ne!

Lupita-chan