¡¡Hola!!
Sin mucha inspiración para escribirles antes algo del capitulo, después abajo sigo escribiendo.
Creo que es uno de los mejores capítulos… mmm... no sé… eso lo deciden ustedes.
¡¡Nos vemos abajo!!
Jake tomaba mis manos con fuerza. Los dedos de mis pies ya tocaban el abismo de debajo de mí. La adrenalina corría por mis venas sin poder pararla, pero esta vez no había peligro alguno, estando con Jacob a mi lado.
1…2…3…, pensé mentalmente.
Y caí.
La sensación de libertad, fuerza y adrenalina brotaban de mi cuerpo haciéndome sentir en paz. En ese corto lapso de caída, pude sentir un deja vú, yo tirándome de la misma forma de el mismo acantilado. Pero sabía que esta vez era diferente, que esta vez ya no estaba rota por dentro, que quizás no me tiraba para escuchar una voz aterciopelada en mi oído. Sino que me tiraba por diversión, para relajarme un poco de todo lo que me rodeaba. Para volver a ser la misma chica adolescente irresponsable y que cuando estaba con su mejor amigo no había límite de locura, diversión.
El agua mojó mi cuerpo entero haciéndome tiritar de frío, pero con el cuerpo de Jake al lado mío desapareció al instante. Ese día el agua estaba calma, por lo cual pude nadar tranquilamente hasta la orilla. Jacob y yo nos sentamos en unas piedras, cerca del agua.
–¿Y? –preguntó un Jake todavía agitado.
–¡Genial! –casi grité.
Nos quedamos un rato charlando de cosas sin sentido. Después entramos en el tema de la manada, de los adorables hijos de Sam y Emily, de Billy, de Charlie.
–¿Sigue roto el trato? –lo que estaba pensando salió en un susurró de mi boca, pero claramente Jake lo escuchó.
–¿Qué trato? ¿El… de los Cullen? –asentí muy suavemente con la cabeza, pegando las rodillas a mi cuerpo–. Si…
–Ah…–mascullé.
–En realidad, es como si los necesitáramos. El doctor chupasangres nos ayuda con eso de las conversiones tempranas, y demás… –lo dijo como si le costara aceptar que estaban siendo ayudados de (como ellos les decían) "chupasangres".
–O sea que ellos, pueden entrar aquí –afirmé más que pregunté.
–Si, pero te aseguro que no vienen. Mientras esté contigo podré olerlos –dijo abrazándome.
–Ah, ok. –mi respuesta desinteresada se ganó una risotada de parte de Jake.
Los minutos y las horas fueron pasando. Los temas de conversación nos llevaron a viejos tiempos en los cuales yo estaba en su taller, y reíamos, cuando me enseñó a andar en moto (si es que en algún momento lo logré), el dolor de nuestra separación cuando él descubrió que era un licántropo. En fin, nuestra historia juntos. Esa historia que tuvo idas y venidas, rechazos y aceptos, pero que terminó convirtiéndonos en los mejores amigos.
–Wuaw, ya son las 4:00 de la tarde –se impresionó (al igual que yo) por cómo el tiempo había pasado–. Mmm… eh… Bella, yo quedé con Sara para encontrarnos a esta hora, ¿te molesta?
–Claro que no. Total ahora tienes TÚ chica –y me dí vuelta, haciéndome la ofendida. En cierto modo si me molestaba, por el hecho de que estaban sacando a mi hermanito "menor". Pero si eso construía su felicidad… lo aceptaría.
–Te quiero Bella, sabes que eso no cambiará. Nadie quitará tu lugar –dijo. Me besó en la frente y nos quedamos abrazados un tiempo, hasta que me empecé quemar con el calor de tu cuerpo.
–Estas muy caliente, Jake.
–Lo sé –rió–. ¿En verdad no te importa quedarte un rato sola?
–En realidad no. Tenía planeado, caminar un poco por la playa. Quiero despejarme un poco.
Después de los saludos de despedida hice lo que le había dicho a Jake. Camine por la playa y al encontrarme con recuerdos no deseados, me dirigí para el pueblo de la Push. Seguí caminando lo que me parecieron horas, pero que seguro no eran.
Estaba internada en mis recuerdos, felices, tristes, dulces, amargos, de amor, de odio, de encuentros y despedidas. En Edward…
De pronto, una rama me hace caer al suelo de tierra. No sabía que estaba allí hasta que me encontré con el alrededor. El bosque. No sabía ni cómo, ni cuando había llegado allí. Seguramente estaba tan sumergida en mis pensamientos que no pude ver a donde me dirigían mis pasos.
Seguí recorriendo el lugar, aunque mi tobillo dolía mucho por la caída. Tropecé nuevamente, pero en esa oportunidad no hice el esfuerzo de levantarme. Tuve un deja vú de cuando por primera vez me había dejado Edward. Era el segundo en el día, eso estaba muy mal.
Las lágrimas corrían deliberadamente por mis mejillas, marcando un surco salado. Los restos de los recuerdos que todavía yacían en mi mente volvieron a mí, arrastrándome a un profundo dolor. Mis manos se aferraron a la tierra instintivamente, queriéndome desahogar con ella, o como si la tierra tuviera la culpa de todas las desgracias que habían ocurrido en mi vida.
Ya nada me importaba cuando oscureció y empezó a llover. Cuando las lágrimas se mezclaban con las gotas de lluvia. Mi cuerpo todo ensuciado por el barro y sintiendo frío, tampoco me importaba. Sólo me importaba una persona que en ese instante no estaba conmigo.
El hambre ya carcomía mi estómago, pidiéndome algo de comida. Pero eso sólo empeoraba la situación. Sabía que quizás Jake estaría buscándome, pero nada importó cuando sentí unos brazos helados como el hielo agarrarme de la espalda y levantarme.
Me quede quieta en el lugar en donde estaba ya parada por aquél sujeto, que seguro era quien yo creía, por su aroma único a vainilla. No tenía que darme vuelta para saber quien era, pero igual lo hice. Al hacerlo me tope con unos ojos topacio observándome fijamente.
Mi respiración se cortó. Mis extremidades no respondían. El amor de mi vida estaba ahí en frente.
–Bella… –susurró Edward.
No le di tiempo para decir nada más, ya que junté los labios con los de él, sin importarme nada.
La pasión que salía de nuestros labios era increíble. Edward me besó como nunca antes lo había hecho, sin miedo, casi con locura, me apretó firmemente contra él. Enredé mis dedos en su cabello cobrizo, mientras él me pedía permiso para dejar entrarlo en mi boca. Permiso que yo accedí al instante. Era hermoso que nuestras lenguas jugasen al ritmo que ellas quisieran, apasionadas, melosas, guerreras, dulces, inquietas, tranquilas. Me di cuenta que Edward me seguía amando. Pero lo más importante fue que supe que todo este tiempo amé a Edward como nadie ha amado a alguien alguna vez.
¡¡Hola!!
¡¡Espero que les haya gustado el capitulo!!
Gracias por TODOS los reviews que mandaron. YA CASI LLEGAMOS A 100!!!!
Para que no me maten, les voy a decir, que desde el próximo capitulo muchas cosas van a cambiar.
En el capitulo que viene, se van a resolver todas las dudas que podían haber tenido en el fic.
Les digo que en mi perfil, hay una encuesta que les pido por favor que voten :D
Dejen review es lo que me alienta a seguir escribiendo!! :P
Besos, Noelia.
