Una hora después Castle y yo llegamos al local de la ONG, que, como bien había dicho Samantha, parecía una postal de Navidad, me recordó al loft de Castle. Al entrar una mujer regordeta levantó la cabeza, estaba sentada en un escritorio, poniendo papeles en orden.

-¿Qué desean?
-Inspectora Kate Beckett, él es Richard Castle, hablamos con Samantha Tacker, nos gustaría hablar con el voluntariado.
-¿Es por lo de Santa Claus? -Preguntó, entristecida. Asentí. -Samantha está en su despacho buscando las fichas de los voluntarios y las familias, mientras pueden hablar con algunos. -Se levantó y nos llevó hasta un pasillo, con varias puertas. Castle miró hacia ambos lados.
-¿Cuál es exactamente su labor aquí? -Se interesó.
-Nos ocupamos de las familias más pobres de esta zona. Ayudamos con comida, buscando ofertas de trabajo para los adultos, asegurándonos de que los niños no falten al colegio y buscando becas beneficiosas a los que están en edad universitaria. También hacemos cursos de formación, actividades para niños y tenemos un servicio de guardería gratuita y una enfermería. Muchas personas a las que ayudamos no tienen Seguro Médico, aquí les atendemos gratuitamente. Aun así, son tantas las familias que necesitan nuestras ayuda que apenas damos abasto.
-Es admirable. -Comentó y yo asentí.
-Hacemos lo que podemos. -Dijo sin más. -Ahora mismo la mayoría de los nuestros están fuera, pero pueden hablar con María y John, trabajan con los niños y tuvieron bastante trato con Santa Claus.
-Muchas gracias. -Entramos en un salón, con un gran árbol de Navidad, bellamente decorado. En la sala había unos veinte niños. Dos o tres jugaban con un tren navideño, igual al que tenía Castle en su casa y el resto pintaba o jugaba con una cocinita de juguete. Una mujer de unos cuarenta años estaba arrodillada junto a un niño, mientras que un hombre de unos veinticinco jugaba con los pequeños y el tren. Este último levantó la cabeza al oírnos.

-John, esta es la inspectora Beckett, ha venido por lo de Santa Claus, quien hablar con vosotros. -Él asintió y llamó a la mujer, que supuse era María.

-¿Qué ocurre?
-Soy la inspectora Kate Beckett, tenemos que hacerles algunas preguntas sobre la víctima.
-Claro, aunque apenas lo conocíamos.
-¿Ninguno de ustedes sabe donde vivía o alguna dirección dónde poder encontrarle?
-No nos dijo nada, ni siquiera nos dio su número de móvil. Apareció de la nada y se fue del mismo modo, o eso creíamos, hasta que Samantha lo reconoció en las noticias. -Contesto María.
-¿Nadie vino a buscarlo mientras que estaba aquí?
-No, nadie.
-¿Qué les pareció la víctima?, ¿cómo actuaba?
-Era amable, sonreía, jugaba con los niños, trajo cestas de navidad para todos, familias y voluntarios, nos ha dejado el local como un cuento... no dio ningún problema.
-Samantha nos ha hablado de un voluntario... Tom, que dijo que había discutido con él. -Se miraron nerviosos.

-Se ha roto. -Una pequeña le tendió una muñeca a John, con el brazo roto. La niña parecía a punto de llorar. Castle le cogió la muñeca y le sonrió, cariñosamente.
-Vamos a ver si podemos arreglarla, ¿vale? -Fue con la niña hasta una esquina, donde estaban los demás pequeños y se sentó con ellos. Enseguida los niños se pusieron a hablar con él y a hacerle mil preguntas, mientras que intentaba arreglar la muñeca. Sonreí y volví la atención de nuevo a los voluntarios.

-Hablábamos sobre la discusión.
-Ya... Tom no ha aparecido hoy y ayer tampoco vino.
-¿Saben por qué no se fiaba de él?
-No, ni idea. -Contestó John, aunque María parecía preocupada.
-¿Y usted?
-Pues... la noche de la discusión me pidió que hablásemos a solas, me dijo que había visto a Santa Claus en una habitación con una niña.
-¿Qué hacían?
-No lo sé, pero a Tom le pareció muy raro, según él, le hablaba con tono muy cariñoso... sin embargo yo hablé con la cría y ella me dijo que solo le había hablado sobre su casa en el Polo Norte y sobre sus renos, no me pareció que debiera preocuparme.
-¿Le dijo el nombre de la niña?
-Sí, Bianca Botton, es esa pequeña de allí. -Señaló a la misma niña que se había acercado con la muñeca rota.