HOLA! :3 Cómo están, me extrañaron? Ñe. Seguro que a mí no, pero sí a la amada historia xD

Me esmeré mucho, mucho en este capítulo, y… El karma de inspiración está en mi contra últimamente…¬_¬ así que, perdón si hubieron cosas improvistas, o… bueno, ya saben ;)

Sin más, disfruten, y en este, no hay obras para escuchar, pero es opcional la que se nombra, y antes de eso, la Nocturne N° 8 Op27 de Chopin, Astrid la nombra… como sea! Estoy dando muchas vueltas O.O

Capítulo 10 (eso creo)

Si descubro sensaciones, serán nuevas, y, no quiero eso. Quiero recuperar las sensaciones que perdí, u olvidé.

-Entonces, no trajiste tu flauta porque no sabes en dónde tu padre la escondió ¿Me equivoco en algo?

-No.

-Bien, tendré que prestarte la mía.

Cuando él se dio vuelta, Astrid sonrió ensoñadoramente, pensando en que uno de sus más añorados sueños se cumpliría.

Sin razón alguna, llegaron a un lugar secreto. Ella no lo sabía, o, quizás, no lo recordaba; pero habían entrado a la sala de ensayos del profesor. Se escuchaba un piano no muy lejos, donde tocaban la Nocturne N°1 Op9, tan suave y sonante como el que la ejecutaba.

La rubia quedó inmóvil. Reconociendo la manera de tocar, supo de quién se podría tratar.

Se separó del superior, y siguió con sus oídos el sonido tan lustre que percibía cada vez más fuerte. Había entrado una vez al lugar, pero no recordaba tanto al parecer.

-¿Toothless? –Susurró la joven un poco tímida –

Él dejó de tocar lentamente, volteó, y quedó petrificado al verla.

-Astrid… -Pronunció con la voz entrecortada y los ojos iluminados - ¿Qué haces aquí? –Volvió en sí pocos segundos después –

-Hola –Sonrió como una niña al tanto que era abrazada por el morocho, que ahora la pasaba por alrededor de veinticinco centímetros en altura -.

-Te extrañé mucho. ¿Adónde fuiste todo este tiempo? –Toothless era el hijo del profesor, y tanto su padre como él adoraban la presencia de la rubia, que les traía cierta nostalgia –

-Este… Es… Una larga historia. ¿Dónde está Stormfly? –Miró por encima del hombro de él, donde se suponía debía estar su hermana melliza –

-Ella… -Su rostro cambió de repente, por uno lleno de tristeza y desolación. Cayó sentado en el banquete frente al piano, dándole la espalda al mismo –

-No importa. Luego me cuentas, seguro se fue a una de sus añoradas aventuras –Dijo riendo, sin saber lo que realmente había sucedido con ella -. Ahora debo irme, hace más de tres años que no toco la flauta.

Toothless se sorprendió mucho por las últimas palabras, pero cuando levantó la cabeza para preguntar, la sala estaba vacía.

Volteó a las teclas, y siguió tocando depresivamente, y aunque las obras dijesen mucho sobre lo que sentía, nadie, sólo Astrid, podía ver esas emociones fluir en su Música.

El profesor la esperó ansioso en la sala de al lado, y cuando entró, estaba el estuche sobre una mesa vacía. Un estuche idéntico al suyo. ¿Será verdad?

Lo abrió, y era SU flauta, la que se guardaba dentro.

Pequeñas lágrimas comenzaron a brotar de sus ahora azulados ojos, mientras que sus manos temblaban al tacto del objeto.

-Esta es… Es, mi flauta –Susurró entrecortadamente -.

-Sí, es correcto.

Ambos rieron ante tal afirmación.

-Bien… -El hombre le hizo señas a que la probara - ¿No vas a tocarla?

-S-Sí, claro –Se puso nerviosa, y casi la deja caer. Le recordaba a su primera vez en ese lugar, su primer ensayo… -

En ese momento, posó sus labios inferiores sobre la embocadura, esperando que un sonido áspero no saliera luego de haber perdido la experiencia.

En cuanto emitió la primer nota, esta salió perfecta, aún más que antes de dejar de tocar. El profesor se sorprendió. Se puso de pie, y la miró, expectante, esperando que continuara.

Se siente, como estar oyendo en vivo, en tu mente, la Nocturne N° 8 en D Mayor, del Op 27. Extrañaba… esa sensación.

-Bien, nada de descansos –Exclamó cuando la chica se sentó porque se había mareado fácilmente, y vaya, en eso sí había perdido práctica -.

-¿Iremos con el conjunto?

-Por supuesto que no.

Las cuatro palabras sonaron en mi cabeza, como esa típica respuesta de película en donde las dos últimas, uno no se las espera.

Se oyó un suspiro por parte de Astrid.

-Está bien. Seguiré practicando, aunque… Dudo que me sirva luego de esta clase, ya que no requiero de tanto tiempo para recuperarme y regresar a la orquesta…

-Desde hoy, decidí que tocarás la parte solista en el concierto nacional, donde tocaremos dos obras.

-¿Cuáles?

Flash Back

El profesor Lloyd revolvía partituras por todos lados, sin hallar la correcta.

-¡Toothless! ¡Ayúdame a buscar la partitura del concierto para flauta en Do menor de Vivaldi! ¡La necesito, ahora!

-¿A qué se debe el apuro papá?

-Vendrá una invitada especial a tocar, y no puedo creer que perdí la maldita…

-Te refieres, ¿A esta partitura? –Levantó la vista al momento en que su hijo le señaló un bloc de páginas unidos con un simple clip de portapapeles –

-Oh, gracias…

-Ahora, déjame tocar el piano, por favor.

Nunca tiene oportunidad de hacerlo, a menos que sea en sus escabullidas en los ensayos de orquesta, o, chantajeándolo para que le dé tiempo de calidad con el instrumento.

-Ahh, de acuerdo, ve y déjame en paz de una vez por todas…

Fin flash back

-Este… Ya verás –Esbozó una sonrisa de oreja a oreja, la misma que ella recordaba hace años, y que no cambió por nada -.

Bien, este capítulo, no fue tan bien hecho como yo quería, pero sé que haciéndolos esperar no mejorará mucho que digamos.

Gracias por los reviews :3 me encanta que comenten, y todos esos favs *-*

Como sea, good Night a los que leyeron esto de noche skdjnfsk y nos vemos en el próximo capítulo, que espero poder publicar el fin de semana, con suerte será doble.

PD: disculpen si hay algunas palabras repetidas. Sólo eso. Significa que mi vista no funciona del todo bien, osea que no veo O.O