Disclaimer: El anime InuYasha es propiedad de Rumiko Takahashi, esta historia es hecha sin fines de lucro.

"Aceptamos el amor que creemos merecer"

(Inspirado en Kagome)

La inusual pareja caminó por fuera del evento, se dirigían a un jardín con un pequeño estanque, iban agarrados de la mano; Kagome por delante de Sesshoumaru guiándolo. De un momento a otro, justo delante del estanque Kagome soltó al peliplata y quedaron a metro y medio de distancia. Ella le daba la espalda y permanecían sin hablar hasta que uno rompió el silencio.

-¿Qué pasa humana? ... pensé que querías hablarme.- Su voz era serena y tranquila, Kagome se dio media vuelta y frente a él dio dos pasos, recorriéndolo con su mirada fría de arriba a abajo.

-¿Quién era esa youkai que estaba contigo cerca del río?- Intentó modular su voz para no parecer que reclamaba algo.

-Una... conocida.- titubeó un poco pero su voz no perdía la seguridad que lo caracterizaba.- ¿por qué?.- Se acercó un paso hacia ella.

Kagome no le quitaba la mirada de encima, como retándolo.

-¿Una conocida?.- Su tono era indagador, como si no le creyera.- ¿cómo se llama?

Hubo un segundo de silencio.

-Mei.- Sesshoumaru no quería ni moverse, algo estaba pasando.

-Mei... ¿qué?.- La azabache se tomó a sí misma de las manos a la altura de su cintura.

-No lo sé... -Divagó un segundo entre sus recuerdos.- No me acuerdo. No te atrevas a pensar cosas que no son, puedo asegurar que apenas y la conozco.- Kagome movió un poco su cabeza como negando algo.

-Ella ... ¿quién es?- Sus carnosos labios estaban entre abiertos mostrando un poco su dentadura mientras sus azules ojos lo perforaban esperando por la respuesta.

-¿Por qué tienes tanto interés en ella?, éste Sesshoumaru apenas la conoció.- Afirmaba honestamente.

-Bueno... como los vi platicando y... -hacía ademanes con sus manos para restarle importancia.- ¿de qué tanto hablaban?- Sus manos volvieron a tranquilizarse.

-Me estuvo contando su historia, es una youkai que al parecer la ha pasado mal en la vida, por lo que me dijo, se enamoró de un hombre que se iba a unir con ella pero el tipo terminó dejándola.

Kagome aun no podía creer que esos eventos coincidían con lo que a ella le había contado esa mujer, estaba hundida en sus pensamientos intentando encontrar algo que pudiese tener sentido para ella.

-Gracias.- después de unos segundos Sesshoumaru reanudó la conversación con una palabra que pocas veces en su eterna vida había dicho.

Kagome volteó a él incrédula de lo que escuchaba.

-¿Gracias por qué?.- su voz era baja, casi un susurro.

-Por sentirte así por mi.- Una media sonrisa se dibujó en su perfecto rostro.

-No entiendo.- insistió Kagome a voz baja.

-Sentir celos.- Dijo casi en un susurro.

-¡No! no, no...- Kagome movía su cabeza lentamente de un lado a otro.- No son celos...- Por poco le da risa pero se contuvo.

-¿No?- Sesshoumaru acortó la distancia un poco más.- ¿Entonces?- Su voz era ronca y varonil, estaba ya muy cerca de la sacerdotisa que incluso ella se puso nerviosa. Titubeó su respuesta, sus labios se movían pero no encontraba su voz ni las palabras a decir.

-Es que...- comenzó a hacer movimientos con su mano izquierda tratando de explicar.- ...el otro día vi a esa misma mujer cerca de la aldea y por eso ... como que no me dio confianza.- Kagome se rodeó a sí misma con su brazo derecho y su mano izquierda la llevo a su cuello tratando de parecer tranquila, Sesshoumaru solo movió un poco su mentón arriba y abajo.- Si... si.- Kagome mostró una sonrisa algo fingida.

Sesshoumaru acortó distancia aún más, tanto que ya podía respirar el aliento de aquella altanera mujer, pero era ahora o nunca, dejaría ver sus intenciones ahora que pensaba que la sacerdotisa podría corresponderle sin presión alguna.

-Éste Sesshoumaru sentiría celos si viera a ésta sacerdotisa hablar con otro hombre.- Su voz era tan seductora que hizo que Kagome sintiera una mezcla de emoción y nervios.

La azabache fue disminuyendo su sonrisa sin desaparecerla y dirigió su mirada a otro punto por detrás de Sesshoumaru, comenzó a tocar su cabello con la mano que tenía cerca del cuello y tras unos movimientos volvió su mirada a él.

-Voy a regresar a la fiesta.- Le dijo con sonrisa amplia y algo de emoción por estar en aquel lugar. Comenzó a caminar hacia donde estaban sus amigas con una mirada confundida ante las palabras de ese frío youkai.

Mientras tanto Sesshoumaru permanecía aun de pie en ese lugar cuidando los pasos de aquella mujer que se le iba metiendo entre los huesos. Sonrió como nunca lo había hecho, amplio, sincero y con felicidad.

-"Está celosa".- Suspiró audiblemente.


-Es muy importante sacar a ese hanyou de éstas tierras, es un peligro tenerlo aquí, en cualquier momento puede desatar su fuerza y huir o su hermano, el Lord de las Tierras del Oeste podría darse cuenta que lo tenemos cautivo y venir a reclamarlo con voz de guerra, una guerra que... si no estamos preparados... perderíamos y claramente no lo estamos... no aun.- El Lord del Este hablaba a su secuaz de confianza, dando a entender que se tenían que deshacer de InuYasha a como diera lugar y por los medios que fueran.

-He pensado en algunas opciones mi Lord.- habló el youkai.

-¿Cuál es la más viable?- el dragón se puso de pie detrás de su escritorio.

-Pasarlo frente a todos sin que nadie lo reconozca, mandándolo al frente para que en el encuentro con el Oeste su propio hermano lo acribille.- siseaba en su voz, imaginándose la gloriosa victoria que tendrían si el Lord del Oeste cometiera tal atrocidad y en el momento se enterara de lo que hizo.

-¿Y cómo piensas hacer eso?, de cualquier manera Sesshoumaru podría revivirlo con su espada espiritual.- Ryukotsu no veía futuro en eso. Era un plan nefasto.

-Existen muchos hechizos que nos podría ayudar con ese propósito mi Lord, incluso para que InuYasha no sea revivido por esa mística espada.- explicó el lacayo teniendo sus planes casi todos elaborados.


Mientras tanto en una celda alejada de todo lo que conocía y de todo aquel que lo apoyaría se encontraba un hanyou peliplateado, maldiciendo su suerte de haber caído preso en esos calabozos, por alguna injusticia que sabrá Kami-sama si pudiera solucionar, solo esperaba poder tener un poco de comunicación con alguien, el más indicado en ese caso sería su medio hermano, ya que él tendría el suficiente poder aristocrático para hacer que lo soltarán, después de todo era un Lord, ¿no? y llevaban la misma sangre, así que no tendría porqué negarse, además debería creerle primero a sus palabras que a las de cualquier otro ser, o eso pensaba ya que él si haría lo mismo por Sesshoumaru si el caso se prestase.

Suspiró...

-Kagome... tengo que encontrar la forma de avisarle que estoy aquí y lo que está pasando.


-Que bueno que te animaste a venir Taisho.- El Lord lobo interrumpía el andar del Lord canino.-¿Cómo te la estás pasando?- Clavaba sus turquesas en los ambarinos.

-Mmh.- Fue todo lo que el nuevo Lord escuchó de su compañero de conversación.

-Espero que esta fiesta te relaje un poco, siempre te ves tan... - Koga buscaba un adjetivo que no fuera ofensivo ya que no le convendría tener malas migas con el Lord del Oeste.

-No te preocupes, son gajes del oficio.- Contestaba Sesshoumaru sin si quiera ver a Kouga, como buscando con su mirada algo más ... alguien más...

Todos parecían estar inmersos en lo suyo, durante el transcurso del tiempo, Sabusashi, quien había pagado a Mei por su actuación con Kagome, se coló en la fiesta haciendo una buena plática con Kagome y Sango. Le daba tanta pena haberle hecho pasar tal sufrimiento a la sacerdotisa ya que la encontraba una buena persona y estaba cayendo en su gracia. En realidad solo había entrado para tantear el terreno con la poderosa miko pero lo que no tenía en cuenta era que pudiera pensar en tener una buena relación con ella... no sonaba mal, igual y le convenía a largo plazo.

Al poco rato, Sango dejó a solas a su querida amiga con Sabusashi y caminó en búsqueda de Rin y Kohaku.

-Señorita Sango, mi Amo dijo que iría mañana a cenar a la cabaña, ¿qué le dijo a la señorita Kagome para que se acercara más al Amo?- Preguntaba la pequeña mientras daba una caminata con su amigo inseparable y aquella mujer que consideraba su tía.

-Solo le hablé con cariño Rin, eso es lo que necesita ahora.- Contestaba Sango mientras detenían su paso y volteaban a ver a la hermosa miko.

-Lo tendré en cuenta.- Sonreía Rin.- ¿Quién es el hombre que se encuentra con la señorita?- Cuestionó Rin al no poder darle nombre al rostro que veía junto a su madre sustituta.

-Es un caballero Rin, pero no recuerdo si nos dijo de dónde pertenece, lo que si es que nos comentó que conoce a InuYasha pero él no ha llegado aún y a decir verdad, no creo que sea capaz de venir.

-Mira hermana, Rildo se acercó a ellos.- Interrumpió Kohaku al notar que un antiguo viajero que se habían topado varias veces (y que tenía cierto parecido con Miroku) estaba acercándose a la conversación que Kagome tenía con Sabusashi.

-Ese errante infeliz, de seguro va a molestar a Kagome, debemos estar alertas.- Decía Sango sin quitarle la vista a aquel sujeto que eran igual o más mujeriego que su marido.

Kagome estaba roja de los comentarios que hacía Rildo, a pesar de que muchas veces lo vio cuando estaba de pasada en la aldea o en alguna otra donde hacían trabajos espiritistas, no se acostumbraba a los elogios constantes de aquel ser hacia su persona.

-Pero es que estás divina Kagome, es más, vamos al jardín y nos tomamos unas copitas.- Tomó de la mano a Kagome con toda la intención de alejarla de Sabusashi y tenerla solo para él porque al parecer su acompañante (InuYasha) no se encontraba cerca.

La azabache notó las intenciones del viajero errante, mientras caminaba alzó la vista por el camino que recorrían y se encontró con un peliplateado que lucía cara de fastidio al estar con el nuevo Lord, !perfecto! él bastaría para intimidar a Rildo y le haría el gran favor de alejarlo de Koga.

Mientras Rildo tomaba dos copas con una sola mano y de la otra llevando a Kagome, la sacerdotisa extendió su mano para alcanzar el brazo de aquel de mirada ámbar.

-Sesshoumaru.- Llamó su atención con su voz y su toque al brazo.- ven, ven, ven.- y se lo llevó sin que él pusiera oposición.

Caminaron unos segundos más cuesta abajo y se situaron en una parte del jardin que poseía una linda mesa y sillas.

-No sabes lo que fue estar en el Este, hembras hermosas por doquier...

-Rildo, mira... él.- puso por delante a Sesshoumaru.- es Lord Sesshoumaru, de las tierras del Oeste.- Rildo a penas si le dirigió una mirada.- Sesshoumaru, él es Rildo, un viejo conocido.

-Mucho gusto.- Rildo estrechó su mano con Sesshoumaru y no le prestó más atención, lo ignoró y se puso frente a Kagome dejando a Sesshoumaru atrás de él.-No... y lo que te dije hace rato es cierto, cada vez estás más guapa.- Kagome se quedo estupefacta de la valentía de aquel ser al ignorar a tan imponente youkai.- !mira nada mas que cuerpo!.- entonaba sus palabras a modo de acosador.- !que cara!

-Yaaa...- Kagome estiro su mano derecha para darle a entender que era suficiente de halagos.-Mejor cuéntanos qué es lo que aprendiste de tu viaje.- le dirigió una mirada a Sesshoumaru rogándole que no la dejara sola.

-Anatomía... de las mujeres, es que no puedo evitarlo, son hermosas todas ellas, pero ninguna como tu, eso si te lo aseguro Kagome.- llevo a su boca sus dedos en señal de juramento. Kagome estaba bufando de lo fastidiada que estaba.

-¿Qué no te das cuenta que estas molestando a la miko con tus comentarios?- Sesshoumaru avanzó lentamente para ponerse a un lado de la azabache.

-Si no lo sabes, ella y yo - apunto a Kagome.- nos conocemos hace unos cuantos años.- sonrió ampliamente.

-No tienes derecho a tratarla así.- Dijo tajantemente el Lord del Oeste.

-Bueno pero usted que...- Sango llegó a tiempo para detener a Rildo, se interpuso entre él y Sesshoumaru.

-Ven, vamos, necesito contarte algo.- lo llevaba casi arrastrándolo.

-!Estoy bromeando con ella!...- se escuchaba cada vez mas lejos.

El peliplata y la sacerdotisa se quedaron a solas, Sesshoumaru se posicionó frente a Kagome quien no se movió ni un centimetro, un youkai que repartía bebidas se acercó con una charola y copas en ella, la ojiazul sonrió y Sesshoumaru tomó dos copas, despues de una reverencia el youkai regresó por donde vino.

El Lord tendió una copa hacia la mujer que lo acompañaba.

-No... gracias.- Kagome juntó sus manos por enfrente de ella, mirándolo a los ojos.

Sesshoumaru hizo ademán de dejar la copa en la mesa cercana.

-Bueno, está bien.- ella estiró su mano derecha para recibir la copa, Sesshoumaru sonrió de lado y a ella se le antojó divina esa expresión.- Salud.- dijo ella.

-Salud.- no quitó su sonrisa, chocaron copas delicadamente.

Mientras bebían un sorbo ambos se mantenían la mirada, al terminar, Kagome le devolvió la copa y él puso ambas sobre la mesa.

-Quedé con Rin de ir a cenar mañana con ustedes.- Sesshoumaru se acercó a unos sesenta centímetros de ella, la miko veía al piso como quien busca algo inexistente.-... ¿te molesta?- preguntó el daiyoukai al ver el actuar de su compañera.

Compañera...

-¡No!.- Kagome levantó solo un poco la voz, alzó su mirada para volver a chocar con esos soles que parecían perforarla.- no, no... claro que no.- decía bajito mientras cerraba sus ojos y movía ligeramente su cabeza negando lo que preguntaba.

Sesshoumaru sonrió casi imperceptiblemente y asintió a la sacerdotisa.


ACLARACIONES:

Lamento haberlos hecho esperar estos 3 meses, ya tenia una parte del capitulo y justo hoy lo acabe, siento mucho que no sea tan largo como los otros pero necesitaba sacar algo ya antes de que pensaran que la iba a abandonar, aclaro que no lo haré y aun si me tarde la terminaré. Sé que probablemente ya perdí muchos lectores pero aun hay unos fieles que me siguen incondicionalmente, incluso me mandan mensajes y dejan varios reviews, créanme que los leo todos, ahorita no los contestare porque ya es tarde y quiero descansar, pero espero que ustedes aprovechen un poco de la lectura y que tengan buena semana. Ya ni les digo cuando actualizaré pero trataré de hacerlo antes de quince dias.

01-03-16