Como dije en el anterior capitulo, este es el final de este arco. Disfrútenlo.


De reuniones mundiales y más – 9

30 de julio - 2015

Canadá no esta muy seguro de cómo debería sentirse por toda la atención que estaba recibiendo. Talvez en otra circunstancia, por otro motivo menos personal, el canadiense se sentiría contento de ver como sus pares naciones lo notaban y querían hablar con el, pero en estos momentos estaba incomodo y abrumado y lo único que quería es que la reunión empezara de una vez por todas porque no estaba seguro si podría mantener su fachada calmada lo suficiente para no entrar en pánico interna y externamente, probablemente haciendo una escena patética frente a todas las demás naciones y-…

Entonces una mano se abrió paso entre el tumulto de naciones a su alrededor, cortando las preguntas incesantes y sacándolo del centro de atención.

- Ve~ Me lo robare unos minutos, ¿no es problema, verdad? –Anuncio Italia del Norte con una sonrisa, despidiendo a los demás con un ademán alegre. Las naciones curiosas se quejaron un poco pero terminaron dispersándose sin más y es que ninguno podría hacer nada contra la encantadora sonrisa del italiano.

La nación canadiense soltó un profundo suspiro de alivio, mirando al italiano con gratitud en los ojos.

- G-Gracias Italia, ¿me necesitas para algo? –Pregunto con curiosidad, a lo que el italiano menor tomo una de sus manos, asintiendo con efusividad.

- ¡Por favor, ven a una cita conmigo!

Canadá se hecho hacia atrás con sorpresa, sin creer lo que estaba escuchando y dijo con nerviosismo:

- Disculpa, ¿podrías repetir lo que has dicho? Me temo que escuche mal.

- ¡Claro! –Dijo el italiano riéndose de forma despreocupada.- Te pedí que fueras a una cita conmigo, ¡oh! ¡Pero no como piensas, ve! Me refiero a una cita doble, cada uno con nuestras parejas, después de esta reunión.

- Ah, comprendo. –Respondió mas tranquilo ahora que había aclarado.- Yo estaría encantado, pero.. después de la reunión tengo que ayudar a Hungría a limpiar y después debo empacar mis cosas porque mi vuelo esta programado a un par de horas tras el cierre de la reunión. –Explico la nación canadiense mientras jugaba distraídamente con uno de sus mechones de cabello.- ¿Talvez en otra ocasión?

- ¡Esta bien! –Acepto sin problemas y sin perder el entusiasmo.- Al menos así tendré más tiempo para planearlo mejor, ¡me encanta planear citas! Será tan divertido, ¿no lo crees, Luddy? –Pregunto Italia del Norte alzando la voz lo suficiente para que el mencionado lo escuchara.

- ¿Ah? Si, Feliciano, lo que tu digas. –Contesto Alemania de forma automática y luego continuó su conversación con China.

Tras eso, Hungría volvió a entrar a la sala de reuniones escoltando a unas pocas naciones rezagadas para que no llegaran tarde.

- ¡Todo el mundo a sus asientos, la reunión esta por comenzar!

Canadá acato la orden tomando asiento entre Ucrania y Corea del Sur, intercambiado breves saludos con cada una de ellos antes de ponerse al corriente con la reunión.

Alrededor de una hora y media hora después, la atención del canadiense comenzó a dispersarse, un poco agotado de escuchar la discusión aparentemente sin fin entre Hungría y Rumania, estaba seguro que habían perdido el punto por lo que sea que comenzaron a debatir pero nadie parecía querer inmiscuirse para detenerlos, ni siquiera Alemania. Canadá decidió aprovechar el tiempo para mandarle un mensaje a Romano, esperando que tuviera su celular encima y el modo vibrador para no ser capturado.

- "Lo siento por lo de la cena de ayer, todos estaban siendo muy curiosos por la noticia que se filtro de nosotros. Tuvimos que encerrarnos en mi habitación."

Romano se percato del mensaje y procedió a responder, asegurándose de esconderlo de la mirada curiosa que le dieron las naciones entre las que estaba sentado, Australia y Nueva Zelanda.

- "Me debes una cena, idiota."

- "Esta bien, pero la próxima reunión es en septiembre."

- "¡Yo ya sufrí yendo al páramo helado que llamas hogar para tu cumpleaños, me quede dos semanas más y por si fuera poco también te acompañe a Francia!"

- "Bien, bien, ¿tu casa en Roma?"

- "No, jodido Berlín. ¡Por supuesto que Roma, idiota!"

- "Ok. Hablamos de los detalles en el descanso, ¿si?"

- "Si, lo que sea."

Así como habían acordado, las dos naciones hablaron largo y tendido durante no solo el primer descanso sino también los demás para total disgusto de Prusia quien al tratar de entrometerse termino por sentirse como una tercera rueda, por alguna extraña razón. Aunque todo malestar quedo olvidado tras cambiar asientos con Corea del Sur, quien estaba mas que encantado de sentarse entre China y Japón, y pasar la reunión jugando a "¿que tan sonrojado podría hacer a Canadá antes de que alguien lo note?". Prusia estuvo a punto de batir de record personal pero en las últimas instancias alguien, más que seguro que Romano, le arrojo un borrador en la cara distrayéndolo de su objetivo.

- Por ultimo, elegiremos donde se hará la próxima reunión mundial de septiembre. –Anuncio Hungría a minutos de que la reunión finalizara, mientras metía la mano en una bolsa llena de papelitos con los nombres de todas las naciones dispuestas a aceptar ser anfitrión de estas reuniones.- ¡Se realizara en Italia! –Finalmente dijo enseñando el papel seleccionado a los más cercanos para que confirmaran sus palabras.

- ¡Ve~! ¿Oíste eso, Luddy? ¡Mi hermano mayor y yo seremos los anfitriones! –Exclamo Italia del Norte poniéndose de pie, visiblemente emocionado.

- Para evitar contratiempos, si necesitas ayuda con la organización puedes solicitar mi a-.. –Comenzó a proponer Alemania pero fue bruscamente interrumpido.

- ¡No necesitamos tu maldita ayuda, bastardo entrometido! –Aseguro Romano desde su lugar, frunciendo el ceño al alemán.

- Hermano, no seas malo. –Reprocho ligeramente la italiana menor.- ¡El solo quiere ayudar, ve!

- ¡Que se ayude a si mismo, maldita sea, que bien lo necesita! Nos encargaremos de la reunión nosotros mismos. –Replico Italia del Sur cruzándose de brazos con una mirada determinada.

- Bien, si eso es todo, ¡ya pueden retirarse! –Dijo Hungría con una sonrisa antes de señalar a dos naciones del grupo.- ¡Salvo ustedes dos, ni crean que puedan escaparse de mi!

Canadá y Prusia, este ultimo de mala gana, se detuvieron y esperaron a que todas las naciones se retiraran. Quince minutos después, se encontraban una vez mas limpiando la sala de reuniones aunque bajo la vigilancia de Hungría quien parecía demasiado contenta con ver a Prusia trabajar a su comando.

- Entonces,.. ¿Cómo se conocieron? –Pregunto finalmente, y es que el prusiano sabía que ella no iba a poder resistir mucho sin curiosear.

- Estamos aquí para limpiar, Liz, no para ser parte de una maldita entrevista. –Le recordó Prusia malhumorado.

- Pero es que estoy curiosa. –Respondió la nación húngara frunciendo el ceño.

- No es algo que me importe. –Mascullo el prusiano, pero de todas formas Canadá lo escucho y poso de forma reprobatoria.

- Gil, no seas así, eh. Además, si charlamos el tiempo pasara volando, ¿no?

- ¡Bien dicho! –Exclamo Hungría acercándose al canadiense visiblemente emocionada.- Entonces, ¿"Gil"? ¿ese es tu apodo para el? ¡Que lindo! ¿Acaso el tiene uno para ti?

- Ah, si, supongo que es "pajarito". –Contesto el canadiense sin problemas, haciendo una breve pausa en su limpieza.

- ¿Es lo mejor que podías inventar? –Cuestiono Hungría volteándose a ver al prusiano con una expresión de decepción.- ¿Por qué siempre con los pájaros de todos modos? Juro que tienes una obsesión con ellos.

- ¡No tengo que darte explicaciones a ti sobre-.. ! –Replico molesto a pesar de que sabía que la húngara solo lo estaba haciendo para sacarle de quicio.

- ¡E-Esta bien, a mi me gusta mucho! –Intervino Canadá nervioso de que la situación se torne peor, entonces carraspeo un poco y con timidez procedió a admitir.- Pienso que es dulce.

- Awww.. –Sonó de forma simpática, dándole unas palmaditas en la cabeza.- Solo eres una encantadora y desafortunada victima, ¿no es así?

- ¡Hey! ¿Cómo que, victima? ¿Qué intentas decir? –Exclamo Prusia ofendido.


Taiwán se encontraba en el vestíbulo del hotel despidiéndose de Seychelles y Mónaco quienes estaban con su equipaje esperando el transporte que los llevaría al aeropuerto.

- ¡Estamos en contacto, adiós~! –Saludo Seychelles agitando su brazo animadamente mientras salía al exterior tras Mónaco. La nación taiwanesa asintió, respondiendo el ademán con una sonrisa. Entonces se giro para ver a Hong Kong que, como China le había pedido, se encontraba "manteniendo un ojo en ella" aunque en realidad su atención estaba totalmente inmersa en su consola portátil.

- Tengo unas horas libres antes de que mi vuelo llegue, tu también ¿no es así, Li? Podríamos salir y hacer algo juntos. –Propuso parándose aun lado de la nación hongkonesa quien levanto la mirada para verla y luego la desvío un instante hacia la recepción donde se hallaba un grupo de naciones pagando sus gastos.- A menos claro, que tengas planes con alguien mas.

- Estoy libre. –Contesto sencillamente, volviendo a jugar.

- Mmm..., pero quisieras estar ocupado, ¿no? Con Emil. –Insistió con una risita burlona, viendo a lo lejos a la nación islandesa en medio de los otros nórdicos.- El que calla otorga. –Acoto cuando Hong Kong no se molesto en responder, tirando de su manga de forma insistente.

- Como que, no me distraigas, me harás perder. –Murmuro el hongkonés haciéndose aun lado, pero Taiwán lo siguió aforrándose a su brazo con una sonrisa socarrona.

- A veces eres tan tonto, tienes suerte de que eres lindo. –Comento a lo que Hong Kong resoplo con exaspero, pero no dijo mas, concentrándose en ignorar los intentos de la taiwanesa por llamar su atención.- ¡Emil, oye, ven un minuto! –Grito repentinamente Taiwán, haciendo que el hongkonés se quedara tieso de la sorpresa a pesar de que su rostro se mantuvo impasible cuando la miro por encima de su portátil.- Calma, te estoy cubriendo. –Le aseguro dándole una palmada amistosa en la espalda, a la vez que guiñaba. Pero Hong Kong esta vez no se fiaba en nada de sus palabras, no obstante no hizo nada para detener cualquier posible plan que estaba en marcha.

Las dos naciones asiáticas vieron como, tras unos segundos, Islandia se aparto de su grupo y se acerco a ellos con una expresión de aburrimiento.

- ¿Si? –Pregunto sucinto, ladeando la cabeza aun lado.

- Pues,.. ¡Li quería decirte algo! –Exclamo empujando sutilmente a Hong Kong hacia el islandés, antes de proceder a alejarse con una amplia y orgullosa sonrisa.- Nos vemos.

- ¿Huh? –Islandia se pregunto confundido, viendo a la taiwanesa retirarse hacia el ascensor antes de regresar su atención al hongkonés, quien parecía estar absorto en su juego aunque farfullando cosas que sonaban sospechosamente como palabrotas.- ¿Entonces?

- ¿Juegas? –Finalmente cuestiono Hong Kong, a lo que el islandés se asomo para ver la pantalla, sonriendo un poco al reconocer el juego.

- Claro. –Contesto casi sin pensarlo y procedió a poner una mano en su mentón de forma pensativa.- Pero mi consola esta en mi habitación,.. ¿Te importa si vamos.. ?

- Para nada, vamos. –Respondió el hongkonés con un breve asentimiento.

- ¿Seguro? –Pregunto la nación islandesa a pesar de que ya estaba haciendo su camino hacia el ascensor.

- Totalmente. –Contesto siguiéndolo de cerca.

- Emil, ¿a dónde vas? –Les llamo una voz, haciendo que ambos jóvenes naciones se detuvieran y se voltearan.

- Mi habitación. –Fue la sencilla respuesta de Islandia a Finlandia.

- ¿No iras a despedirnos al aeropuerto? –Pregunto el finlandés sonando decepcionado, sintiendo la presencia de Suecia acercarse hasta detenerse atrás suyo.

- No, gracias. –Fue su respuesta instantánea y cortante, pero rápidamente pareció arrepentirse y continuo en un tono mas suave.- Lo siento, pero una vez que se vallan me quedare solo con esos dos y prefiero pasar mis ultimas horas antes de mi vuelo sin tener que soportar.. eso.

Y los tres nórdicos, junto a Hong Kong, dirigieron su atención a la recepción donde Dinamarca se encontraba tratando de "sofocar" a Noruega en un abrazo mientras este ultimo tiraba de su corbata genuinamente sofocando al danés que a pesar de todo tenia una sonrisa divertida en su rostro.

- Comprensible. –Dijo Suecia acomodando sus anteojos.

Islandia entonces apretó nerviosamente las mangas de su abrigo con sus dedos ante el silencio que se formo, evitando concientemente la mirada de los dos nórdicos mayores que tenia enfrente. Ahora que lo pensaba un poco, el islandés no quería ser grosero y no despedirse de ellos, pero esta clase de "situaciones potencialmente emotivas" no era lo suyo y el hecho de que Hong Kong estuviera allí para verlo lo hacia peor.

- Er,.. de todas formas,.. buen viaje y hm.., cuídense. Espero verlos uh, pronto,.. y todo eso. –Logro balbucear manteniendo su mirada fija en el suelo sintiendo como, a pesar de sus intentos por evitarlo, sus mejillas se coloreaban un poco.

- Oh, no tienes porque estar avergonzado. –Dijo Finlandia con una sonrisa dulce, conteniendo sus ganas de abrazar al nórdico mas joven sabiendo que el contacto no seria apreciado en esta ocasión.

- ¡No lo estoy! –Replico luchando contra su vergüenza para cruzar miradas con ellos, logrando que hasta la punta de sus oídos se coloreara.

- Cuídate también, Emil. –Dijo Suecia con un asentimiento, sonriendo suavemente antes de tomar la mano del finlandés para guiarlo lejos.

- Danos una llamada en cuanto llegues a casa, no importa la hora que sea, nos gustaría saber que has llegado bien. –Pidió el finlandés mientras era llevado nuevamente hacia la recepción, donde habían dejado sus maletas.

- S-Si, bien. Nos vemos. –Murmuro Islandia alzando su mano brevemente para hacer un ademán.

La nación islandesa vio como al reunirse con el resto de los nórdicos, Finlandia muy probablemente expreso la situación a los demás quien inmediatamente se voltearon a verlo. A esa distancia, Islandia claramente podía notar la expresión disconforme en Noruega y como tenia toda la intención de marchar hacia donde estaba, pero afortunadamente los demás lo detuvieron de alguna manera.

- Tu cara aun esta roja. –Menciono súbitamente Hong Kong hundiendo su dedo índice en su mejilla de forma molesta.

- ¡C-Claro que no, cállate! –Replico apartando el dedo y poniéndose a andar hacia el ascensor. En un raro acto de piedad de su parte, el hongkonés comenzó a hacer pequeños comentarios sobre el videojuego mientras lo seguía. No hay que decir, Islandia estaba más que aliviado de no haber recibido alguna broma o burla al respecto.


Cuando llego la hora de irse para Canadá, ya la mayoría de las naciones se habían dirigido al aeropuerto para alcanzar sus vuelos horas atrás y solo un grupo pequeño se mantenía en el hotel por una u otra razón.

El canadiense había aprovechado para despedirse correctamente de sus amigos antes de cargar su equipaje en el maletero de un taxi y partir, aun así, debido a un imprevisto del avión que retraso su vuelo un par de horas mas, termino por reencontrarse con los hermanos italianos mientras esperaba noticias sobre su vuelo.

- ¡Mateo, hola de nuevo! Pensé que ya habrías partido, ve~ -Fue como le saludo el italiano mas joven bastante entusiasmado como siempre. Romano lo estaba siguiendo y le dedico un breve saludo gruñón, y el canadiense no podía evitar preguntarse si había ocurrido algo tras haberlos despedido la primera vez.

Por supuesto Canadá no pregunto, ni tampoco Romano comento nada, ambos decidiendo dejar que el italiano menor manejara el flujo de la conversación con pequeños aportes de ellos. Veinte minutos después, el anuncio que esperaba se realizo y el canadiense estaba feliz y un poco triste de que ya tenía que ir a casa.

Y es que se suponía que los hermanos alemanes estaban de camino al aeropuerto, habiendo tomado un taxi justo después que los italianos pero por alguna razón estaban retrasados o al menos eso le había explicado la nación italiana mas joven. Canadá se sentía un poco decepcionado de no tener un tiempo extra de compañía con su pareja.

- ¡Hasta luego, Mateo! ¡Que tengas un agradable viaje a casa, ve~! –Exclamo Italia del Norte abrazándolo con efusividad.- Y recuerda lo de la cita doble, yo con gusto..

- ¡Ya suéltalo, estúpido! –Ordeno Romano tomándolo del cuello de su chaqueta y tirando hacia atrás para liberar a Canadá del abrazo mortal.- Haras que pierda su maldito avión.

- Estaremos en contacto. –Dijo el canadiense sonriendo amistosamente.- Saluden a Gilbert por mi ¡y a.. Ludwig también! –Acoto con algo de nerviosismo, queriendo saludar a Romano con un abrazo al igual que antes hizo pero sin saber si seria aceptado en esta ocasión frente un publico y su hermano.

- Deja de esforzarte tanto siendo amable y vete de una vez. –Espeto Romano con los brazos cruzados con un leve sonrojo en sus mejillas y, a pesar de la brusquedad, Canadá no pudo evitar sonreír con dicha.

- ¡Si, nos vemos! –Se despidió, finalmente alejándose.

Romano se quedo viéndolo hasta perderlo de vista y una vez que lo hizo se giro a ver a su hermano quien ahora estaba distraído con su celular.

- Ahora que menciono a ese par de bastardos, ¿no deberían estar aquí ya? Pensé que venían en el taxi detrás de nosotros. ¿Feliciano? –Pregunto a lo que el mencionado se encogió de hombros y negó con la cabeza.- Si, no se para que me molesto en preguntarte. Lo que sea, mejor para mi que no haya mas despedidas tontas. –Dijo el italiano mayor comenzando a alejarse de la sección de espera.

- ¡Pero yo quiero despedirme de Luddy, hermano! –Se quejo su hermano visiblemente triste por la posibilidad de irse sin un "adecuado adiós" del alemán.

- ¿No te despediste de el lo suficiente en el hotel antes de que llegaron los taxis, estúpido? –Pregunto Romano estremeciéndose con asco al solo recordar la empalagosa escena que fue obligado a presenciar antes.

- Pero quiero despedirlo ahora también,.. –Murmuro tristemente, comenzando a hacer pucheros.

- Juro que si empiezas a hacer una maldita escena, voy a cambiar mi pasaje e irme en un vuelo distinto. –Aseguro Italia del Sur frunciendo el ceño mientras lo golpeaba en la cabeza.

- ¡No, tú dijiste que viajarías conmigo! –Reclamo soltando un jadeo de sorpresa exagerado llamando así la atención de algunas personas alrededor pero Romano no noto eso.

- ¡Entonces no hagas que quiera cambiar de opinión, estúpido! ¡Y baja la voz, maldita sea! –Replico soltando un resoplido de fastidio mientras que su gemelo asentía rápidamente, fingiendo poner un candado en sus labios.

En silencio entre ellos no dudo mucho más que cinco minutos, ya que a lo lejos y, a pesar del ruido general, pudieron escuchar con claridad a alguien gritando:

- ¡Pajaritooooooooooooo!

- ¡Es Gilbert! ¡Y viene con Luddy, ve! –Anuncio innecesariamente, alegrándose rápidamente mientras se ponía de puntitas para ver mejor entre la multitud y comenzaba a agitar sus manos para atrapar la atención de los hermanos alemanes.

- Joder. –Maldijo Romano alejándose unos cuantos pasos en cuanto tanto Alemania como Prusia los alcanzaron.

- Hermano, por favor, no hagas un escándalo en medio del aeropuerto,.. otra vez. –Pidió Alemania sonando agotado física y mentalmente.

- ¡Pero mi pajarito..! –Se quejo mientras lo buscaba con la mirada, antes de voltearse por respuestas hacia Italia del Norte quien fue el que le había avisado de su sorpresivo reencuentro con Canadá.

- El ya se fue, bastardo. –Le informo antes de que su gemelo pudiera abrir la boca para explicar nada.

- ¿Sin mi impresionante beso de adiós? –Cuestiono sonando escandalizado.-¡Ah, eso no es justo!

- ¡Pues aguántate, lo tienes bien merecido de todos modos! –Contesto Romano en un tono irritado a lo que Prusia se acerco a el con una sonrisa burlona.

- ¿Qué es esto que oigo? ¿Sigues enojado conmigo, Romano? ¿No me digas que aun estas resentido porque te dejamos plantado ayer? ¡Kesesese! ¡Si tenías tantas ganas de salir conmigo debiste decirlo desde un principio, nadie puede resistir mi impresionante existencia!

- ¡Cierra la boca, bastardo! –Le interrumpió dándole un duro empujón que hizo trastrabillar al prusiano, quien volvió a reír encontrando todo el asunto mas divertido que nada.- ¡Prefiero arriesgarme a morir por intoxicación comiendo la comida del bastardo cabeza de te antes de pasar un segundo contigo!

- ¡¿Disculpa?! –Súbitamente una voz exclama sonando muy ofendida.- ¿Qué es lo que has dicho sobre mi comida?

- ¡Waa, es Inglaterra! –Reconoce el italiano menor en un pequeño grito de susto, viendo a la nación inglesa comenzar a acercarse con un aura intimidante.

- ¡Jaja, el claramente llamo a tu comida toxica! –Dijo Estados Unidos quien estaba siguiendo los pasos del ingles.- Viejo, ¿es que finalmente estas sordo? –Le pregunto con una sonrisa burlona a pesar de su tono compasivo.

- ¡Cállate Alfred! –Grito el ingles molesto antes de señalar al italiano mayor.- ¡Y tú,.. repítelo si te atreves! –Exigió pero Romano instintivamente se escondió tras su hermano, quien a su vez se escondió tras el alemán.

- ¡Protégeme Luddy! –Es lo que Alemania escucho a sus espaldas junto con la risa maniaca de su hermano mayor.

- Esto no va a terminar nada bien. –Comento el alemán frotándose la frente ante el inminente dolor de cabeza que obtendría de esto.

Una hora después, los hermanos alemanes se encontraban en su correspondiente vuelo uno de ellos aun alterado y con una migraña mientras que el otro estaba disfrutando de revisar todas las impresionantes fotos del "incidente" que tomo y pronto subiría a su blog.


La razón de la poca interacción directa entre Noruega e Islandia es debido a que lo estoy guardando para mas adelante, después de todo, el noruego forma parte importante de la trama que tengo planeada para el HongIce pero solo después de que este comience a establecerse enserio.

(Por cierto, nunca he estado en un aeropuerto así que perdonen cualquier confusión mía.)

~Kira Mirai