La verdad, es que me arrepiento..
Demasiadas..
Muchas veces...
...
El decidir, evitar a Terry todos estos años...
...
Pero sabes..
Lo hice para que él no se arrepintiera de sus decisiones...
Al igual que yo de las mías...
Porque no supe, qué era lo mejor en ese momento...
...
Aun yo...
Aún estoy sin saberlo...
...
La verdad, es que quería que me abrazaras fuerte... "hace 5 años..."
Porque tu...
Porque tú siempre has sido tan fuerte.. "Tu corazón."
Que yo desee serlo..
Ser tan fuerte como tu...
...
Terry..
Tú fuiste, quien me hizo fuerte...
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...
...
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-Mi deseo es que vuelvas...—
Capítulo 10
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...
...
El año estaba por terminar, cubierto por un manto blanco desde ya varios días.
Llevaba algunos minutos de que se había puesto en pie, mas no tenía el humor para bajar y compartir el desayuno con su familia, a causa de la fuerte resaca que padecía del día anterior.. Resoplando hastiado , ante su malestar..
Al mirar la bandeja que contenía su desayuno, pudo observar como todos los días la copia del diario de esa mañana.
Desde algunos días había estado renuente a leerlo, por miedo a encontrar alguna noticia relacionada con esa mujer rubia, de la cual él estaba muy lejos a aspirar el estar cerca... Ya que desde ese día que por casualidad, su vista se topó con ella, no había podido apartarla de su cabeza.- ¡Maldita sea la hora, en que ese estúpido arrogante apareció de nuevo en su vida!- Pensó seriamente al mirar de reojo y ver las fotos de ellos en primera plana... –arrugando el diario, para luego lanzarlo lejos de su vista, sin al menos leer un poco la noticia
"¿Cómo era posible que después de tantos años, ella le recibiera con los brazos abiertos?.. Cuando el miserable bastardo, había pasado viviendo, varios años con otra mujer."
La rabia en su interior crecía y de nuevo las imágenes de aquellos ojos volvían nuevamente a él, de esa noche que bajo engaños la atrajo a su morada. El dolor reflejado en su mirada, mezclado con asco y repulsión, cuando se ella se dio cuenta de su engaño...
No era que esperara que Candicé, lo aceptara de buena manera, más bien , ni siquiera a esa altura de su vida, sabía bien qué era lo que esperaba de ella esa noche... no es que fuera Candy a saltar hacia sus brazos... ni mucho menos sabía por qué había hecho ese acto tan despreciable... tan desesperado...
Sin pensar en nada sobre las consecuencias... Solo al pensar que a Candy le asustaría las habladurías por el hecho de decir al aire haber sido mancillada por él, alentando así a un rápido matrimonio...
De solo recordar lo reflejado en su mirada, sentía nauseas por sus sentimientos a esa mujer simple... al ser consciente de lo estúpido que fue, al desear hacerle olvidar a ese maldito arrogante, encerrándola en sus brazos.. Que gustosos le hubieran recibido... si tan solo ella... si ella...
-Eres una estúpida Candicé!- masculló entre dientes, mientras se levantaba y miraba por el ventanal de su habitación, como el frío opacaba los cristales - ¿Cómo siquiera puedes olvidar?, esos años donde seguro el infamé de Grandchéster se divertía en los brazos de Marlowe, mientras tú seguramente llorabas...
Sonrió de manera irónica mientras sus manos se posaban en el cristal, mientras recargaba un poco más su frente...
–Más que puedo esperar de una mujer tonta...—Dijo en un tono ronco, cerrando su puño fuertemente , tratando de con eso mermar un poco la rabia y la impotencia que sentía, de solo recordar la sonrisa de ella y de Grandchéster que dibujaba esa foto del diario
- Me pregunto, si Grandchéster, ¿podría perdonar lo mismo que tú...?, si él se enterara de.. ..
Al final y al cabo, si no puedo tenerte ni aspirar a tu amor, al menos yo...
...
Hogar de pony
...
Los gritos de los niños se oían fuertemente mientras jugaban en la colina...
Sin duda alguna, Terry se confundía con alguno de ellos, correteando y lanzado bolas de nieve entre las contagiantes risas de los pequeños que no le dejaban de perseguir, con un arsenal de nieve en mano. –Sin querer esbozo una brillante sonrisa, mientras terminaba de lavar los trastos, admirando desde el ventanal de la cocina como se divertía con los niños, su arrogante y engreído novio.
"Así, lleno de alegría, eres como un niño
Con una belleza que es pura y una inocencia insoportable
Fluyes a través de mí, como una medicina..
Trayendo sosiego a mi alma...
Sin ti, yo no estoy completa. "
Adoraba ver esa sonrisa en sus labios, sonrisa que solo había visto algunas cuantas veces cuando eran más jóvenes.
Entonces recordó aquellos días en la escuela, en los cuales buscaba la manera de encontrarse en la colina, después de varias veces, que sin querer discutió con él... Terry era todo un cínico, arrogante que solo estaba flojeando por donde fuera, el chico que rápidamente le sacaba de sus cabales y que sin querer le hacía reír.. Era todo tan incongruente, tan shoqueante lo que le relacionaba con él.
Acostumbrándose a su presencia, sin ser consciente totalmente de lo mucho que disfrutaba de su compañía...
Fue durante esos días, en que poco a poco fue descubriendo esa sonrisa, de aquel pícaro brillo en sus ojos cuando se burlaba de ella y de esa sensación de calidez, que sin saber fue filtrándose su corazón.
Comenzando a desear, en ver en su rostro, siempre esa sonrisa...
-Flash back—
La flama del amor, ardía intensamente en su habitación...
Los susurros que escapaban de sus labios... se mezclaban con las caricias que eran dispersadas por todo su cuerpo, que al unísono se calentaba...
En el sentir y dejar sentir... entregándose mientras se adueñaban el uno del otro, grabándose en su piel, aquel amor que lejos estaba por apagarse... encontrando una y mil maneras para amar...
Su corazón latía desbocado en su pecho, ante el éxtasis de sentirse uno mismo..
Mientras el pequeño cuerpo de su pecosa yacía entre sus brazos temblando de placer... estaba llegando.. Ya no podía resistir más, los espasmos que envolvían su cuerpo.. Con la frente perlada en sudor, Terry en el último momento la había encerrado tan cercanamente en su danza... dejando caer un poco más su peso en ella, mientras se aferraba a sus hombros para hundirse más y más profundo en ella, disfrutando de la sensación que despertaba cada roce de su vientre en su abdomen, que a segundos erizaban los vellos de su cuerpo, del calor que ella despertaba, sin contar cada " te amo" en susurro delirante que provenía de sus labios, que fueron llevándole cadenciosamente a un mundo blanco ..
Jadeante, cerró su mano entorno la de ella, mientras sus labios se reclamaban nuevamente ansiosos, dejándose llevar..
Los minutos pasaron y con cuidado de no lastimarla, fue retirándose de su cuerpo para después atraerla para enterrarla entre sus brazos. Permitiendo que su corazón, que rebosante estaba de alegría, se calmara mientras Candy descansaba su cabeza en su pecho, y él continuaba acariciando su espalda..
Desde esa primera noche... desde ese primer beso... las cosas fueron diferentes, abriendo paso a días mucho más dulces y cálidos aun cuando el cielo se caía a pedazos a través de la nieve, ya que su relación avanzaba de manera a la cual, no habían pensado nunca disfrutando de una luna de miel adelantada
.
Que el solo recordar que estaban a unas horas de viajar al hogar en donde ella había pasado su niñez, le causaba un poco de pesar al saber que debía de mantener una cierta distancia... Cuánto le iba a costar eso, ya que se había vuelto adicto a su cuerpo... a sus besos... a su amor puro y desbordante, que fluía vibrante a través de su cuerpo...
Incluso en esas veces, las palabras que quería brindarle, morían en su garganta casi siempre en ese momento, por ello se sentía nuevamente un poco estúpido por que se quedaba en blanco, abrumado por sus sentimientos, falto de inspiración...
Mas, no porque ella no fuera la musa de sus sueños... aquello era más, porque cualquier palabra que dijera en ese momento quedaba corta para describir sus propios sentimientos.. ¿Cómo podía convertir en palabras aquellos sentimientos sin que estos no sonaran a mentiras?..¿Cómo podía agradecerle, por esperarle y acogiera entre sus manos, su herido corazón? —Cerrando los ojos, soltó el aire en un suspiro-
Comenzando a pensar de manera más seria su relación y el cómo poder definir en buen término toda esa situación en la que se encontraban, sin afectar más a su pecosa, brindándole el lugar el cual ella merecía... -Acunándola... beso con ternura su frente, haciendo un camino por sus mejillas hasta llegar nuevamente a sus labios, los cual parsimoniosamente beso por varios instantes para luego besar sus manos... arropándola junto a su cuerpo..
De sus labios en un murmullo junto a su oído, escapo un Te amo... besando su lóbulo, mientras una brillante sonrisa afloraba en sus labios... –Al ser consciente ya de su respuesta y de lo que vendría los próximos días –
-Yo también te amo.. Tontito – contesto Candy junto a sus labios, antes de volverlo a besar..
Enredándose en su cuerpo, encerrando en su corazón cada gesto, cada palabra de su amado... tomando todo, dejando el dolor lejos, muy lejos...
...
-Fin del flash back-
...
Estaba perdida en sus pensamientos, que no noto cuando la Srta. Pony había entrado a la cocina...
-Aun estas aquí Candy?... - Pregunto un poco sorprendida la Srta. Pony , al verla tan metida con las labores de la cocina - Ya pensaba que estabas jugando con los niños y el joven Grandchéster..
-Estaba por alcanzarles en este momento... - La rubia respondía con una sonrisa al momento que secaba sus manos con el delantal, dirigiéndose por su abrigo para salir a jugar junto con ellos.. Más la voz de la mujer mayor, le detuvo nuevamente...
-Candy... podrías decirle a los niños que regresen enseguida, la hermana María ya los espera para su lección..
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-Si.. Claro... – La rubia se disponía a salir de la casa...
-Y Candy... –La mujer le detuvo de nuevo, mientras miraba a los niños por la ventana y al joven actor que jugaba con ellos, recordando en ese instante el desconcierto pintado en sus ojos ante la mención del Sr. Albert, el cual también había mandado regalos el día de navidad... –El clima es bueno cariño, aprovecha ese tiempo para tomar un paseo y hablar con el joven Grandchéster sobre el señor Andley ... ya que creo que no le has mencionado como se debe, sobre la verdadera identidad de tu tutor...
Ante aquel comentario, el rostro de Candy se tornó pensativo...
Dándose cuenta que no había tocado el tema con Terry sobre Albert durante esos días, incluso se sintió un poco avergonzada al recordar que por todo lo ocurrido con Terry, había dejado relegada la carta junto al paquete que Albert le envió...
Tal vez es mejor esperar un poco, antes de salir en busca de Terry... –Masculló para sí, al darse cuenta de su olvido... al dar por hecho que su novio estaba al tanto de esas cuestiones...
-Disculpa cariño, no escuche... –Mencionó la anciana al ver el semblante de Candy, y saber que estaba en lo correcto..
-Oh sí.. Yo hablaré con él Srta. Pony, no se preocupe.. –Respondió más resuelta, al momento que dejaba el abrigo por un momento para dirigirse a su habitación.. Estaba segura que entre su equipaje, llevaba también la carta de Albert. Revolvió un poco sus cosas de manera descuidada, mientras la buscaba. Cuando la tuvo en sus manos, salió casi corriendo tomando su abrigo de vuelta antes de salir...
-Vuelvo en un rato... –Fue lo que terminó por decir, antes de cerrar de nuevo la puerta, dejando a la señorita Pony, con muchas más dudas...
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Subía por la pendiente de la colina, de manera rápida, al menos lo más rápido que podía y dejaba la nieve que marcaba sus pisadas... en la cima de la colina, Terry alzaba en brazos a Andy, para darle algunas vueltas en el aire, mientras reían a carcajadas ambos y los demás pequeños ansiosos esperaban su turno, para que el actor hiciera lo mismo con ellos.
-Hola! Niños... –Grito un poco antes de llegar... - La hermana María los está esperando, deben de volver a la casa..
-Pero yo quiero jugar más jefe!.. –Gritó uno de los pequeños, al sentirse decepcionado ante las palabras de Candy...
-Lo sé y lo siento, pero prometo que en un rato salimos a jugar nuevamente...
Ante esas palabras, los niños más convencidos asintieron y comenzaron a bajar... –No lo olvides jefe, al rato tú también vas a jugar con nosotros.. –Candy sonrió y esperó a que ellos bajaran por la pendiente, antes de acercarse a Terry, quien esperaba con las manos en su chaqueta en la cima de la colina..
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-Has tardado pecosa, pensé que estabas castigada y que no saldrías.. -Comentó jocoso al momento de jalarla para poder abrazarla.-
La navidad y el año nuevo ya habían pasado. Y aunque admitía que le gustaba compartir con los niños y las dos mujeres encargadas del lugar, él estaba ansioso por volver a Chicago, o de poder viajar a New York a la intimidad de su departamento... Las noches lejos de Candy, era algo que no quería volver a acostumbrarse, recriminándose un poco ante el hecho que era un egoísta, al no quererla compartir más...
-Porque piensas eso?... –La voz de Candy le sacó de aquel tren de pensamientos haciendo que sus ojos se encontraran por un segundo, para luego posarse en sus labios... El rostro de ella por instinto se tornó de color carmín, desviando sus pensamientos, de lo que realmente quería platicar con él...
-¿Qué tanto estás mirando Terry?... –Ella sonrió mientras daba un paso atrás y tomaba un poco de nieve para lanzársela... mas Terry era un poco más rápido y también hizo lo mismo, comenzando una batalla de bolas de nieve..
-Eso es trampa pecosa!.. Yo solo estaba... - su voz se cortó, al momento que ella atinaba una bola de nieve en su rostro –
-No es trampa!.. Solo estrategia... – Reprocho ella quien reía abiertamente al ver que Terry había caído a causa de su ataque..
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- Solamente tú así le llamas.. Pequeña tramposa! - soltó al momento que estaba a su lado, encerrándola entre sus brazos, cayendo abrazados al otro lado de la colina, fuera de la vista del hogar ...
El cabello de Candy, que salía de la gorra invernal estaba cubierto por los copos , mientras que encima de su cuerpo, temblaba ante el deseo de poder besarlo.. Recreando en su mente otra escena del pasado...
Era como esa ocasión en el St Paul´s.
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La mirada de asombro que Terry traía en su rostro...
Mientras sus cabellos suavemente eran mecidos por la brisa, al igual que la verde yerba y los narcisos que bailaban al compás del viento, así como el ligero temblor de su cuerpo al recordar que deseaba que esa tarde que la besara...
Terry no había apartado su vista de ella, aquella imagen que tenía de ella, parecía sobre puesta, casi como un de jabú... La nieve en la colina incluso había desaparecido, y el follaje verde se sobreponía junto a los narcisos y las lilys que bailaban mecidas por el viento...
Recordando como esa tarde la había encerrado de igual manera en sus brazos, estando a punto de besarla... Con esa mirada dulce, con un poco de desconcierto y ese leve rubor que cubría su rostro acentuando de manera grácil sus pecas... y sus labios... Como no podía dejar de mirar sus labios...
Estrechándola un poco más a su cuerpo, busco sus labios tomándoles de manera suave, a la vez que demandante. Deleitándose ante el sabor dulce del contacto de su lengua, en la comisura de sus labios, que tímidamente probaba de su cavidad...
Saboreando totalmente el beso y su cercanía de la cual estaba disfrutando, después de esos días encerrados en el hogar por las constantes tormentas, ese era el momento más íntimo que tenían...
...
Después de unos minutos, Candy deshizo el contacto. Al sentir bajo su cuerpo la nieve fría que seguramente a Terry le calaba la espalda, ayudándole un poco apenada a levantarse.
-Discúlpame.. Yo...
*-No tienes de que disculparte pecosa, yo también tuve la culpa.. – Sus ojos se encontraron, más ante el rubor de ella y aquella sensación que crecía dentro de él y que era preciso refrenar, desvió su mirada perdiéndose está, entre lo extenso del paisaje..
-Entonces dime Terry, ¿qué piensas? ¿Es o no igual esta colina a la que está en el St Pauls ...? –Preguntó con voz trémula, mientras miraba nuevamente el paisaje tratando de llevar la conversación hasta el punto en que ella quería... – Yo.. Por un momento...
*-Sentí que estábamos en el Instituto... justo como esa tarde, en la cual caíste encima de mí.. –
Ante aquella revelación, sus ojos se encontraron nuevamente, fundiéndose completamente en ternura... ¿Cómo era posible, que incluso pudieran recordar casi al unísono?
- Esa vez tu tuviste la culpa!.. Te tirabas donde sea! Como si fueras una piedra!- Trato de sonar un poco molesta, que incluso le dio la espalda por ese nuevo vuelco que daba su corazón, más nuevamente el timbre de su voz, derrumbó sus planes... girando su mirada, a donde se encontraba...
*-Esa tarde estuve a punto de besarte ... - La voz de Terry se oía fuerte y serena, mientras en sus labios una sonrisa casi nerviosa se mostraba- De no ser, porque tú te alejaste tan rápido yo seguramente ..
-Lo sé.. –Ella contrarrestó, mientras se alejaba y le sacaba la lengua – Yo.. Quería que me besaras, pero tenía miedo de que tu solo jugaras conmigo...
*- Y pensar que caí rendido ante tu encanto, pequeña Tarzán con pecas... – Mencionó en un tono jocoso, Terry mientras nuevamente se enfocaba en el paisaje... - Por eso, a unos cuantos días de haber llegado nuevamente a América, yo vine de visita aquí, para mirar con mis propios ojos, la colina que tanto amabas...
-Lo sé... –Contestó nuevamente ella mientras se acercaba nuevamente a Terry y tomaba su mano, ya que extrañaba tanto su calidez... - Yo llegué aquí, a unos cuantos minutos de que te habías marchado..—Su voz trémula, tembló un poco más mientras nuevamente se sumergía en aquellos recuerdos- Inclusive, la srta. Pony se alarmó al verme entrar, al pensarme en Londres... cuando salió de su asombro me dijo que habías venido y que tenías escasos minutos de irte…
La mirada de Terry se aturdió ante esa revelación...
Sin pensarlo dos veces salí corriendo detrás de ti, subiendo la colina lo más rápido que pude tratando de alcanzarte... tu taza estaba tibia ... para mí era imposible que no te encontrara.. Más, aún cuando tus huellas estaban frescas en la nieve, no pude encontrarte...
*-Candy... – Salió en un murmullo de sus labios mientras la aferraba nuevamente a su cuerpo - Yo.. No tenía ni idea de que habías vuelto de Londres.. ¿Cómo fue que regresaste tan rápido? - El rostro de Terry, se llenó de desconcierto ante sus palabras - Se supone que yo abandoné el colegio porque no quería que aquel quien te adopto, desistiera ¿Cómo es que?... –Término por al momento de solo pensar lo que debió pasar durante su travesía..
-No es lo que piensas... yo... –Ella titubeó – Yo... me di cuenta que nada de lo que me ofrecía el St Paul´s , quería realmente ... Yo no estaba hecha para convertirme en ... – Desvió su mirada, ante la palabras que estaban escapando de su boca - La verdad es que... todo fue tan rápido, Albert había partido a África buscando su destino al igual que tú también lo hacías... buscando realizar tu sueño... yo..
El tinte azul de sus pupilas, por un momento se oscureció nuevamente por los celos ante la mención de ese nombre, pasando inadvertido para ella...
*-Y vamos de nuevo... "Otra vez Albert"... –Pensó para sí un poco molesto... mas cual maestro en la actuación, no dejaría ver que los celos, le estaban carcomiendo..
-Candy desvió la mirada al ser consciente que no podía mentir, ella era muy mala para hacerlo... - Yo .. Me sentí abandonada... después de todo lo que pase por la muerte de Anthony, después de todo lo que vivimos juntos en .. Yo, no concebía el estar tan lejos de ti...
*-Candicé.. - Terry la encerró un poco más entre sus brazos, tratando también con ello serenarse y poder refrenar un ataque de celos... No quería pensar en nadie más, al menos, no en ese momento, solo quería disfrutar de su compañía, la cual, borraba toda la amargura que vivió en esos años, más la dulce voz de Candy, continuaba llegando a él, suave y clara, trasportándole de nuevo a esos días.. –
-Cuando miraba cómo se alejaba el barco en que partías, me di cuenta de lo tonta y obstinada que era, al negar los sentimientos que mi pecho gritaba...
Terry no pudo evitar el sentir un poco de alegría, el solo entender lo que Candy trataba de decirle.. Ella ... su pecosa..
*-Entonces será que esa mañana no alucine... –La voz de Terry se tornó un poco ronca, al momento que con ternura beso su cabeza...
-¿Me escuchaste? ¿Me escuchaste cuando grite tu nombre en el puerto?
*- Tu voz, llego a mi difusa esa mañana... como la bruma que rodeaba el barco en que nos conocimos...
-Terry!... –Escapó de sus labios en un murmullo ante sus palabras...- Yo...
*-Si hubiera sido un poco mayor, te habría llevado conmigo.. Candy... yo no quería abandonarte, no era mi intención el que pensaras eso, yo solo buscaba el poder protegerte...
-Lo sé, señor arrogante... no es como si te reprochara... –Por un momento ella se alejó de su pecho para poder mirarlo... sus ojos brillaban ante las lágrimas que estaba segura no dejar escapar - Si decidí abandonar la escuela y volver a América, fue porque no quería quedarme atrás, yo también quería encontrar mi camino , mi vocación... rezando internamente el poder volver a encontrarte, en el transcurso de ese camino..
Por ello fue que aunque supe a dónde te dirigías, no viaje siguiéndote a New York. Sabía que tú estabas ahí, luchando solo por encontrar un lugar en los escenarios, por ello no podía estar contigo. Al menos no hasta que yo encontrara también mi camino... –Sonrió levemente - Por eso Terry, disculpa si en ese momento no conteste ni una de tus misivas... sé que enviaste varias cartas para mí al instituto... Annie me contó de ellas, más ni una de ellas llegaron a mis manos...
*-Ahora entiendo, pecosa... por qué no me llegaron tus respuestas, más eso ya no importa... Te he atrapado.. Y creo que eso ya es una hazaña... – sonrió el de vuelta de manera picara, al sentir toda esa platica como una nueva declaración de amor- No cualquiera puede decir que ha cazado con éxito a un pequeño Tarzán pecoso..
- Terry!... –Grito sin querer, un poco apenada y ofendida a la vez - Bueno lo que quería decirte es que han pasado tantas cosas durante esos años, que me es imposible contarte todo de un solo golpe...
*-Lo sé pecosa, por eso no debes de preocuparte, tendremos tiempo de sobra... – Tomando su mano entre las suyas, llevo esta hasta sus labios, tratando de zanjar aquella conversación, estaba seguro de no querer seguir esta, al menos no en ese momento, cuando se sentía tan limitado de no poder adorarla como se merecía – Te parece si mañana volvemos a Chicago... supongo que debes de volver al trabajo de la clínica feliz... y yo, debo de realizar algunas llamadas a New York, aunque estoy de licencia quedan algunos asuntos pendientes que aun debo de atender..
-Si.. Por mi está bien... mañana volvamos a Chicago...—respondió un poco dudosa, al ver que Terry había cambiado repentinamente la conversación...
*-Bien... no se diga más.. – Con cuidado, acuno su rostro entre sus manos para robarle otro beso..
-E- e... espera Terry..—Trato de detenerlo, ya que aún no le había dicho nada de lo que tenía que decirle - Yo bueno, tengo que ... bueno yo.. – Él se detuvo a unos centímetros de ella, regalándole una mirada tan intensa que hizo sonrojar - Yo quiero decirte... – Más sus palabras murieron en sus labios, que fueron nuevamente prisioneros, ante su ataque invasivo...
Ante la sonrisa pícara que traía en los labios y sus ojos brillantes desbordando alegría, supo que no podía seguir hablando -Eso es trampa!.. –apenas pudo decir cuando el beso terminó, al ser consciente que Terry manejando a su conveniencia las cosas- Yo..
*-No es trampa, tú misma lo dijiste, eso se llama estrategia.. – Comenzando a reír, mientras nuevamente tomaba la nieve y comenzando a lanzársela, continuando con el juego que al principio comenzaron...
...
...
La noche en el hogar de pony había caído.
La noche era clara, llena de infinidad de estrellas que adornaban el cielo, mientras ella la admiraba a través de la ventana.. Al día siguiente, viajaría de regreso a Chicago por la tarde en compañía de Terry.
Había sido un poco agotador, el explicarle las cosas a sus dos madres, que no vieron con muy buenos ojos el que aún no fijaran una fecha en especial para la boda, y peor aún, al darse cuenta ellas, que no pudo hablar seriamente con Terry sobre su tutor..
Soltó un gran suspiro, estando bajo el resguardo de su habitación..
El día acabó nuevamente y aun no entendía en cómo era posible que siguiera sin poder hablarle correctamente sobre Albert. Más como Terry dijo, tendrían tiempo de sobra de aquí en adelante... Inconscientemente llevo sus manos a sus labios, sintiendo en estos todavía el dulce toque de los suyos... sonriendo como tonta, al igual que soñaba despierta con lo que deparaba el futuro...
El brillo de la esmeralda, que llevaba en su anillo llamó su atención, y alzó su mano a contraluz para verlo un poco más, recordando con emoción aquel momento pasado con su amado arrogante...
-Flash Back—
Las llamas crepitantes se alzaban en la chimenea, iluminado de un color ocre la estancia, junto a árbol con los obsequios. La nieve parecía que no caería en varias horas, ya que afuera, la luna brillaba con intensidad, iluminando la blanca nieve que cubría los árboles y arbustos colindantes. Tenía tiempo que no estaba en un lugar tan tranquilo, que sintió que su espíritu se estaba revitalizando... Esto era efecto de... –Sonrió al pensarlo, enfocando su mirada a la ventana...
Ya tenía esperando un poco por ella, y tratando de calmar un tanto su inquietud, se acercó al ventanal para admirar el panorama que le brindaba esa noche de invierno... Al mirar por la ventana, noto todo tan diferente, no veía la noche tan oscura como antes veía esas noches en años anteriores, ya que sentía viva en su pecho, la flama tibia que calentaba su alma, llama que Candy nuevamente había encendido, reviviendo nuevamente su ser. Más no era aún tiempo para estar conforme, no al menos hasta el hecho de hacerla públicamente su esposa, su mujer. Haciendo que todos la respetaran por ello, dejando atrás todo el dolor por el que tuvieron que pasar.. –Inconscientemente tocó la bolsa que estaba cercana a su pecho, encontrando en él, un pequeño bulto... había llegado el momento...
Entonces, el pequeño ruido de unas pisadas nerviosas, llamo su atención, dejó atrás el paisaje que mostraba el brillo de la luna sobre los arboles de la colina...
*-Veo que ha entrado un atolondrado ladrón pecoso... – Susurro Terry en forma de burla, al momento que la vio aparecer en la estancia.. –Tal vez deba de llamar a la policía... –termino por decir con una sonrisa ladina..
-Terry! - Soltó en un grito ahogado al cubrirse la boca con las manos, al no querer ser descubierta... Después de todo, aun le costaba un poco a acostumbrarse, de escuchar a todas horas el timbre de su voz...
*-Shhhh!.. ¿Acaso este ladrón no sabe guardar sigilo?... –Siguió en tono de burla, acercándose para encerrarla en entre sus brazos...
-Es usted un ladino...! –Trato de decir enojada, más al sentir el calor de sus brazos, no pudo más que abandonarse a disfrutar de aquella atención ..-"¿Cuándo fue que me enamore tanto de él?"- Pensó al sentirse tan protegida entre sus brazos...
-¿Quién más si no tú, podría darme tanta felicidad?...
El aroma de su colonia, y el calor de su cuerpo... rodeados por las luces de la chimenea que bailaban ante nuestros ojos, mientras las observábamos en silencio.. Sentía que no necesitaba palabras, solo con estar recargada en su pecho y escuchar el latido de su corazón, solo con ello podía sentirme tan feliz...
Tomándole la mano, le guíe cerca de la chimenea, para poder descansar un momento en el mullido tapete que descansaba frente a ella...
Era como esa vez en Escocia, donde aún alejados, podía sentir la calidez que desprendía sus sentimientos.
"De aquella tarde que habíamos compartido así, ya habían pasado un poco más de ocho años... "
Cerré los ojos y dejo que la esencia de su cuerpo, se filtrara en mí, mientras sus manos que me rodeaban, daban ligeras caricias en mi espalda, que calmaba un poco esos recuerdos... -" Esa tarde, desde esa tarde yo deseaba que de nuevo me besara"- Pienso para mí y mi rostro se pintó de carmín, ante el deseo de besarlo nuevamente - "¿Si esa tarde nos hubiéramos besado?"... Si yo lo hubiera besado... Mis pensamientos se detuvieron ante el aterciopelado murmullo de su voz, cerca de mi oído...
*-Pecosa... Quieres casarte conmigo?... –El tono de mi voz, llega a temblar ligeramente- Después de todo este tiempo y lo que en estos vertiginosos días ha ocurrido con nosotros, creo yo que… que no hace falta esperar más... –Acunando tu rostro, besó ligeramente tus labios- Candicé... Pecosa... Prometo comprar para nosotros, una enorme casa en donde tengamos un gran jardín y un gran árbol al que puedas trepar cuando quieras... donde nuestros hijos puedan corretear a gusto, una casa con chimenea, en donde podamos pasar las tardes lluviosas y los días de nieve, abrazados como hoy... ¿qué me dices pecosa..? ¿Me dejarías pasar el resto de mi vida junto a ti, amándote?..
Había abierto los ojos apenas escuche el murmullo de su voz, más, a medida de que iban avanzando sus palabras, todas ellas me cayeron por sorpresa, casi sin poderlas dilucidar correctamente... "Casarme con Terry... El... está pidiéndome que pase mi vida junto a él...". Quería responderle enseguida, más mi voz se negaba a salir, debido a la emoción, junto con el latido descontrolado que mermaba mis palabras.. " No tengo ni que pensarlo... mi corazón late tan rápido.."
Apenas había asentido con la cabeza, cuando su sonrisa de Terry se pintó en los labios, sacando de la pequeña bolsa que se encontraba en su pecho, una sortija la cual ponía en mi dedo..
*–Estás segura pecosa? Respondiste muy rápido... - Termino por decir con una sonrisa en los labios..
Sin pensar me lanzo a sus brazos, abrazándole como si no hubiera mañana -Si Terry!... Si quiero!... si quiero casarme contigo! no tengo ni que pensármelo... "Después de todos estos años alejados, de todo lo que tuvimos que pasar ya no quiero más tiempo lejos de ti..." - Aun cuando las lágrimas se asomaban brillando en mis ojos, las contuve abrazándome nuevamente a su pecho... si aquello era un sueño, no quería despertar...
*-Ni yo de ti pecosa... ni yo de ti... – Salió en un murmullo de mis labios, que murió al adueñarme nuevamente de sus labios...
-Fin del flash back—
Estaba segura que al llegar nuevamente a Chicago, ella podría hablar con Terry sin prisas, sobre Albert y la relación con su familia...
Y al pensar en la familia, recordó otra vez la carta de Albert la cual sacó de su abrigo y abrió rápidamente, leyendo el contenido de esta. A medida que avanzaba su lectura, no podía creer lo escrito... – escapando el nombre de su tutor en un murmullo...
...
...
...
.*.*.*.*.*.*.*.
...
...
Aún estoy despierta junto a la ventana
Soy como una flor en un jarrón, vacilante que en un instante tocó el cristal ..
Siento los rayos del sol vienen y me llaman a una niebla soñolienta.
Aun siento en mí aquellos días de verano
..
Si tan sólo yo pudiera retroceder las manecillas del reloj, carentes de emoción
Volvería el tiempo al ayer y borraría de él, todo el dolor.
Ahora puedo contemplar, días rebosantes de felicidad
Que nosotros hemos compartido...
Lo haría todo de nuevo.
…
En este escenario que es siempre verde
Cuando los brotes se convierten en las hojas, los colores viven y respiran.
En este paisaje siempre verde
Tus lágrimas cayeron silenciosas...
..
Traes detrás de ti, una estación hermosa e inocente
Te abres paso a mi corazón... lleno de alegría, como un niño...
Con una belleza que es pura y una inocencia insoportable
Disolviéndote, fluyes a través de mí, como una medicina trayendo calma a mi alma...
Sin ti, yo no estoy completa.
..
En este paisaje siempre verde
Tan fugaz que tengo miedo que llegue a su fin
Por eso tomaré tu mano, necesito.. Anhelo sentir tu toque... no te dejaré ir...
En este paisaje siempre verde
Siempre has sido alguien tan preciado para mí.
...
...
Evergreen / Hyde
...
Continuara...
Sakurai-Alighieri
-N/A: Hola Chicas! Linda noche..
En verdad agradezco que sigan acompañándome en esta historia.. Que espero no vaya quedando con tantos horrores ortográficos, creo que estoy un poco ciega y derrepente se me escapan xD. En fin... espero que hayan disfrutado su lectura... Nos leemos pronto... Cuídense mucho!
