Tengo como tres semanas sin pasar por aquí. Debí de haber sospechado que venía una etapa de sequía creativa después de esa época tan productiva.
Bueno, saludos de mi parte. Muchas gracias a quienes han estado marcando como favorito y follow el fic, me alegra que no lo tengan en el olvido.
Me gustaría decirles que me perdí en la enormidad del universo y apenas me encontré o que he tenido mucha tarea, pero la realidad es que no podía escribir algo decente y por eso no había aparecido por aquí, ya van dos veces que me pasa, en fin, a lo que importa.
Los personajes de este fic pertenecen a Rick Riordan y el fic participa en el reto, seguro aún recuerdan cual, no hay que ser cansinos.
Nico se había vuelto más atrevido.
Prueba de ello eran sus ansiosos besos, el peso de su cuerpo sobre sus piernas y las manos recorriendo su pecho y abdomen sobre su camisa.
Lo que estaba bien, de no ser porque casi podía jurar que se trataba de un hechizo, maldición o lo que fuera; no creía que algún hijo de Afrodita hiciera algo así y podía asegurar que la diosa (o cualquiera de sus vástagos) no ponía gran a atención en su insignificante persona para hacer eso. El pelinegro tenía una semana así, casi podía asegurar que desde que pasaron el domingo oyendo música en la cabaña de Hades.
No le molestaba para nada ese atrevimiento, lo que realmente le molestaba era que lo único que le estaba permitido era corresponder el beso, a pesar de que el italiano se atrevía incluso a subir sobre sus piernas a la hora de besarlo.
La primera vez pensó que era una casualidad, el beso húmedo y hambriento de Nico, y sus manos curiosas hizo que el quisiera tocar algo más, por lo que al deslizar su mano bajo la playera del hijo de Hades realmente lo sorprendió que el pelinegro se sobresaltara, como si algo lo hubiera asustado y casi de un salto se apartó de él, el sanador pensó que sus manos estarían frías, aunque lo que le extrañó fue que Nico quisiera salir de la cabaña.
Se convenció que no era casualidad después de que tres veces sucedió lo mismo, el pelinegro se alejaba de él, como si a su contacto el hechizo se rompiera y por fin fuera consciente de lo que hacía, los colores le subían al rostro y terminaba pidiéndole con timidez si podían ir a cualquier lado. Así que sí el líder de la cabaña siete quería disfrutar de su novio atrevido lo único que le quedaba por hacer era dejar sus manos sobre la cama y dejar al pelinegro actuar a su antojo.
Ahora no le quedaba más rogar a los dioses que eliminaran la maldición, más específicamente la mitad de ella, aquella que decía que no podía tocar al pelinegro o éste dejaría de ser atrevido; en cada sacrificio a su padre terminaba pidiéndole que le quitara a Nico cualquier hechizo que tuviera encima, así, sin entrar en más detalles, ya que como "iniciador de jóvenes en adultos" estaba seguro que su padre terminaría empeorando cualquier cosa que estuviera sucediendo.
···
Will se atrevió a meter su mano en la playera de Nico, acariciando la espalda, ante lo que el pelinegro se apartó de inmediato.
−Deberíamos ir a cenar –fue la primera excusa que seguro se le vino a la mente.
−No –el hijo de Apolo en definitiva había tenido suficiente−, al menos hasta que me expliques que pasa.
−No pasa nada –el rubio estaba seguro que Hermes se avergonzaría al ver al Nico mentir tan mal.
−Claro que pasa algo, y estoy bastante seguro que merezco una explicación por eso –incluso aunque quisiera mantenerse tranquilo el tono de molestia terminaba apareciendo en su voz.
−No sé a qué te refieres –Will tomó su muñeca al notar que estaba por escapar, dándole una mala cara al pelinegro.
−Claro que sabes a lo que me refiero.
El rostro de pánico de Nico no le gustó, en especial porque sabía que aún sin proponérselo el italiano podía someterlo con facilidad. Algunos buenos golpes que le habían llevado a terminar de aceptar que Nico y él no solo estaban en ligas diferentes, sino que incluso era como si practicaran un deporte distinto.
−¿Por qué tengo prohibido tocarte?
−No lo tienes…
−Nico
El pelinegro mordió su labio, seguro sabiéndose acorralado.
−No puedo con eso
−¿Cómo?
−Algo extraño sucede cuando me tocas, seguro es porque eres hijo de Apolo, no hay otra explicación.
−No te entiendo –Will soltó su mano, seguro que el pelinegro ya no iba a escapar.
−Cada lugar en que tocas se siente caliente, incluso tarda tiempo en quitarse a pesar de que ya no me estás tocando −Will dejó escapar una risilla−. ¡Estoy siendo serio! Quizá puedes quemarme y ni siquiera lo sabes.
−No, Nico, en definitiva sería algo que sabría. También cada lugar que tú tocas se siente caliente, aun cuando lo haces sobre mi camisa.
−No puedo quemarte.
−Mi cuerpo lo siente, además resulta placentero, ¿por qué no me permites mostrarte?
−¿Estás seguro que no puedes quemarme?
−¿Me dejas mostrarte?
El pelinegro lo miró con desconfianza, acercándose a él con cara de quien sabe que algo saldrá absolutamente mal. El sanador no pudo borrar su sonrisa al sentarse en la cama, pasando sus manos por la cintura de Nico para atraerlo a él. El hijo de Hades se comportó dócil cuando comenzó a besarlo, notó que comenzaba a relajarse cuando su beso se volvió más demandante, apoyó su rodilla en la cama y le sujetó con sus manos de los hombros.
Will se atrevió a meter las manos bajo la playera negra del italiano, éste aspiró con fuerza dejando de besarlo, pero no se apartó de él, el ojiazul recorrió con una mano su espalda, mientras dejaba la otra sobre su cadera, aprovechando que Nico había dejado de besarlo comenzó a besar su cuello, las manos del pelinegro apretaron sus hombros, movió la mano que sujetaba su cadera al delgado abdomen del pelinegro, logrando que un gemido escapara de los labios del hijo de Hades, ante esa respuesta mordió con suavidad el cuello, esta vez el sonido fue más fuerte y al mismo tiempo fue seguido de oscuridad y esa sensación de vértigo que ya había experimentado antes… viaje sombra.
−¡Por los dioses, Nico! Dime que no estamos en el inframundo.
−No… no lo creo –fue la respuesta del pelinegro que cubría su rostro claramente tratando de ocultar la vergüenza por lo que acababa de suceder.
Will rió, nunca paraban las sorpresas con un hijo de Hades como novio.
Espero que haya sido de su agrado, como siempre, besos y abrazos de mi parte, muchas gracias por leer.
PD: Espero que los dos siguientes capítulos sean los últimos, aunque en definitiva no prometo nada.
