Severus respiraba pacientemente, mirando a Hermione que se negaba a dormir a su lado. Con una sonrisa escueta, se sentó en la cama y arqueó las cejas con lo que parecía hacerle mucha gracia. ¿A qué estaba jugando él ahora?
- ¿Por qué no vienes a dormir? El bebé y tú, necesitan descansar.
- No bromees con eso- le dijo ella en el baño- Y no pienso dormir con usted, "señor Snape".
Severus ladeó la cabeza hacia el baño, donde ella estaba encerrada. Se levantó y caminó hacia la puerta.
Bien, no podía pasar todo el día allí encerrada. Seguramente tendría que salir en algún momento.
Abrió la puerta y Hermione retrocedió ligeramente y sin embargo Snape no hizo nada. Se detuvo junto al lavabo y se miró en el espejo. Sonrió sarcásticamente y ladeó su cabeza hacia Hermione.
- ¿Quieres que te cuente algo?- dijo sentándose en el inodoro- quizá lo recuerdes mejor.
Hermione dudó de querer saber de qué estaba hablando. Con una inspiración honda, Snape comenzaba su relato.
- Verás... hace un par de meses, unos dos meses más o menos... nos encontramos- Hermione quiso hablar, pero Snape continuó- Te salvé la vida, Hermione. Salvé tu vida de aquellos que querían acabar contigo.
- ¿Aquellos?
- Mortífagos, Hermione. Ellos querían matarte. Simplemente te puse a salvo y te vigilé, te cuidé.
- ¿Por qué?
- Por que me interesabas- confesó y Hermione, seguía sin tragarse esa historia- No quería perderte, así que te protegí, te escondí. Pasaste meses sin saber de tus amigos, sin saber de nada más que de ti y tus lesiones.
- ¿Lesiones?
- Estabas herida. Potter y compañía estaban a tu lado, pero resultaste herida. De todas formas, llegué a tiempo para detener esa locura. Te traje conmigo, no quería perderte en manos de esos inútiles a los que llamas amigos.
Hermione se sintió ofendida y simplemente negó con la cabeza, caminando hacia la puerta. Antes de que pudiera abrirla, Severus Snape inspiró con una sonrisa y los ojos cerrados. Hermione lo observó a través del espejo.
- Nos enamoramos- dijo y seguía sonando muy extraño en su voz- simplemente eso. Tanto nos vimos... intuyo que nos enamoramos.
Eso le preocupó y por sobretodo la parte sexual del dilema. ¿Enamorarse y acostarse con Snape? Eso era ilógico. Eso no tenía sentido alguno, al menos no para ella. Con una sonrisa a medias, Severus continuó hablando de su "pasado".
- Simplemente fue una especie de conexión, terminamos juntos y sin darnos cuenta. Por supuesto ya yo estaba al tanto de tu situación.
- Mi... ¿situación?
- Sí. Trabajabas para la orden, al igual que yo... por supuesto. Hermione eras o eres una miembro muy valiosa, tanto o más que Potter y ellos solo querían utilizarte. Por eso te cuidé, por que no podía permitirlo. No podía permitir que no valoraran tu vida, solo el papel que estabas desempeñando.
Hermione se permitió sonreír ante semejante disparate. Insistió en abrir la puerta, pero Snape no había terminado. ¿Qué otras cosas deprimentes podría llegar a decirle que merecieran su atención?
- Te deseaba... por eso terminamos aquí. Y terminamos teniendo relaciones.
Ilógico, más que eso. El Severus Snape que conocía, no diría semejante tontería. Parpadeó ante la sorpresa. ¿Qué estaba diciendo? Debía estar loco, desearla a ella... ¡cómo no! Ladeó la cabeza para mirarlo, estaba concentrado y serio, mirándola fijamente y sin decir mayor cosa.
- ¿Tan fácil como decir: "desear"?- preguntó Hermione con una expresión de burla- No puede llegarme con esto, señor.
- No ciertamente. ¿Es que se le pueden poner condiciones y especificaciones al amor?- le preguntó y Hermione volvió a parpadear.
En difinitiva estaba por volverse loca o algo parecido a eso. Snape sonrió suavemente, como si estuviera viendo una imagen mental muy placentera. Hermione no quiso saber la razón. Tembló de solo imaginarlo.
- Recordar esa noche no es mi trabajo, la que tiene lagunas mentales eres tú. Sin embargo voy a ilustrarte un poco.
Hermione titubeó, mientras Severus sustraía su varita y colocaba la punta sobre su sien. Con una inspiración suave, comenzaba a sacar hebras plateadas que como Harry siempre decía. No eran ni líquidas ni gas. La introdujo en una botella de cristal y le abrió la puerta para que Hermione pasara. Ella dudó.
- ¿Quieres acompañarme y verlo?
No contestó, Severus hizo su vía hacia el salón y Hermione se preguntó si siempre cargaba con un pensadero. Lo colocó sobre la mesa del lugar, vertiendo sus recuerdos en él. Miró a su "esposa", que dudaba de sumergirse allí.
- Vamos, míralos.
- Pueden estar alterados.
- Solo ve y míralos. Juzga tú misma.
Hermione sumergió su rostro y muy pronto estuvo dentro de la misma instancia, su habitación. Severus apareció al poco tiempo. Estaban juntos en la habitación y bien, Severus la contemplaba con una sonrisa mientras ella ladeaba la cabeza hacia la ventana.
"Tengo frío, Severus"
"¿Quieres que la cierre?"- le dijo. No traía camisa y Hermione pudo ver las largas cicatrices en su cuerpo.
"Por favor"
Severus asentía, apartándose del frágil cuerpo de Hermione y caminaba hacia la ventana. Soplaba un aire frío que paulatinamente, comenzó a desaparecer. Hermione sonrió cuando tuvo sus brazos una vez más, firmemente atados a ella.
"¿Dónde nos quedamos?"- preguntó con una sonrisa y Snape inspiró en silencio. Su mirada sarcástica no tardó en aparecer.
"Estabas diciéndome lo mucho que me amas, mientras jugabas con los botones de mi camisa. Bueno, ella ya es historia. Creo que estoy un poco atrasado"
"Un poco..."- sonrió ella, besándolo delicadamente- "Pero no importa. Lo importante es que..."
"No tienes que decirlo"
"Te amo, Severus" "Ya lo dije y lo tendrás que escuchar, las veces que yo deseé decírtelo. Por desgracia para ti, serán muchas"
Hermione no podía creerlo. Estaba diciéndole a Severus Snape que lo amaba, que simplemente quería hacer su vida a su lado. ¿Qué demonios estaba pasando con su cerebro que no era capaz de diferenciar una relación amorosa de entre una relación estudiante- profesor? ¿Es que acaso Ronald la había rechazado y ella se había resignado a buscarse a otro? Eso era deprimente, estúpido. Severus no insistió en su argumento y al salir de aquel recuerdo, simplemente la miró. Ella estaba aturdida, muy confundida. Se había visto a sí misma, haciendo el amor con su ex profesor de pociones, aquel que la odiaba. Aquel que siempre la miraba en malos términos.
