Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a C.S Lewis los demás pertenecen a ArneiaScarlett
Summary: Arneia, la hija del Gran León, tiene su propio camino a seguir en Narnia, pero en el camino conocerá a su salvador y al amor de su vida Peter/OC
Traducción: Historia de ArneiaScarlett.
Capitulo X
Abrázame, tócame
Deja que el amor corra a través de mí
Soy tuya con cada aliento que tomo
Por siempre y para siempre
Sostenme amor
Porque en el fondo, de eso estamos hecho
Nunca dejes ir el amor de mi corazón
Porque mi corazón es tuyo
My Heart belongs to you – Hayley Westenra
Sus ojos se abrieron. Miro a su alrededor, la luz del brillante sol iluminaba toda la habitación. Estaba acostada en una cama con sabanas blancas y cobijas doradas. Tenía un camisón blanco. El sol brillaba a través de las puertas que llevaban al balcón.
Todos los recuerdos la inundaron lentamente. Aslan muerto, la batalla, Peter, Edmund, Oreius ¿Qué había pasado? Bueno… ella estaba viva por alguna razón. Eso tenía que decir que habían ganado. La bruja jamás la hubiera dejado con vida.
En silencio, se quito las sabanas y se levanto con cautela. Se mantuvo firme y cuidadosa, se acerco a un espejo. Los cortes de su cara ya no estaban. Lo único que quedaba era una tenue línea en su mejilla izquierda. Su largo cabello estaba limpio, cayendo en suaves ondas por su espalda.
Se acerco a la ventana y se inclino en el balcón. El océano rodeaba la playa debajo de ella, y la brisa del mar jugaba con su cabello.
– Cair Paravel. Susurro con una sonrisa – Por Aslan…
Un grito se oyó detrás de ella, se giro sorprendida.
– ¡Arneia!
Elaya salto desde la puerta y la abrazo con sus brazos de hojas verdes.
– ¡Elaya! ¿Qué paso? ¿Edmund esta...? pregunto rápidamente.
– Relájate, esta bien. Elaya tomo sus muñecas y la llevo de nuevo a la cama. – Los veras, pero tienes que estar lista ¡La coronación es esta tarde!
– ¿Qué? Pero yo no puedo… empezó a protestar
– ¡Si, si puedes! Después de los reyes y reinas y Aslan, tú eres la persona más importante en este país. Tienes que estar allí. Todo esta listo. La comida esta lista desde la mañana, y sus majestades se están arreglando en sus habitaciones. No han podido venir a verte. Aslan a decidido que los castores llevaran las castores y si tu no despertabas, Tumnus los coronaria. Pero tú ya despertaste, tú coronaras a Peter.
Arneia jadeo - ¿Yo que? No se podía imaginar coronando a Peter, pero era a él quien a quería ver antes que a cualquier otro…
– Tiene que ser así, es tu derecho. Respondió Elaya con paciencia – Después de que quedaste inconsciente, Peter ataco a la bruja. Supongo que lo que te hizo fue la gota que rebaso el vaso. Ella sonrió maliciosamente – así que fue por ella, pero Aslan y nuevos guerreros llegaron. Tenia algo que ver con la Gran Magia y la mesa de piedra, Aslan te explicara luego. Lucy y Susan fueron con él y despertaron a todas las estatuas que tenia la bruja en su castillo. Aslan asesino a la bruja, Lucy curo a Edmund con su cordial. Ahora, tu…
– ¡Espera! ¿Aslan?
– Arneia. No. Escucha. Después de la coronación tendrás oportunidad de que cualquier narniano te cuente lo que paso. Pero ahora, tenemos que vestirte y arreglarte. Y después arreglar tu cabello y asegurarse de que tu tiara aun te queda, hace mucho tiempo que no la usas.
– Elaya, no tengo un vestido de coronación, porque como tú dijiste estaba inconsciente. Y no he tenido mucho tiempo para probarme mi tiara en los últimos días.
Elaya rió – Tienes buenos puntos, pero solo uno correcto. Aslan me pidió que diseñara los vestidos de coronación y que hiciera el tuyo también. Bien ¿Qué opinas de este?
Elaya la levanto y la llevo al armario. Abriéndolo saco un vestido largo. Arneia se quedo sin aliento.
– ¡Oh Elaya! ¿Cómo lo hiciste?
El vestido llegaba hasta el piso, estaba hecho de terciopelo suave y rosa. Iba desde los hombros, empezando con una franja de terciopelo dorado. Estaba abrochado en pequeños botones de oro hasta la cintura, luego llegaba al piso con otra franja de terciopelo dorado. La mangas eran rosa llegando hasta los codos.
– ¡Es hermoso!
Elaya rió de nuevo – Vamos, báñate para arreglar tu cabello. Unos minutos después salio y tomo el vestido, por el rabillo del ojo vio un cojín rojo donde descansaba su tiara.
Se coloco el vestido con cuidado y sentó frente al tocador. Elaya se puso detrás de ella y empezó a peinar su cabello. Luego de arreglar su cabello coloco la tiara sobre su cabeza. Arneia sintió tan cómodo el peso de su tiara. Era de oro en contraste con su pelo rubio oscuro, que estaba en rizos.
Cuando estuvo lista se vio en el espejo, suspiro.
– Sabes, dudo que halla alguna dama tan hermosa en Narnia. Reflexiono Elaya.
Arneia un poco sonrojada le dio una sonrisa divertida.
Arreglo la tiara ligeramente – Ya. Estas lista.
– Hija. Retumbo una voz, Arneia miro a su alrededor en shock.. Sabia de quien era la voz…
Aslan estaba en la puerta, vivo.
– ¿Aslan? Susurro asombrada. Lentamente se acerco a él dando una reverencia, temblando ligeramente. Entonces cayo sobre sus rodillas y abrazo al gran león.
– Lo hicimos. Dijo en voz baja, mientras se alejaba y lo miraba – Salvamos Narnia. Pero no entiendo ¿Cómo es que…
Aslan asintió – Piensa en todo lo que te enseñe acerca de la Gran Magia. Acerca de los sacrificios hechos en la Mesa de Piedra.
Arneia frunció el ceño.
– Al matar a un inocente… empezó ella
Cayo en asombro – La muerte misma puede dar vuelta atrás. ¡La Gran Magia!. Por eso te intercambiaste con Edmund, sabias que podrías regresar.
Aslan asintió, complacido.
– Así que la bruja pensó que te había matado, pero la verdad es que ambos permanecieron con vida. Sintió el alivio recorrer su cuerpo.
– ¡Exactamente! Pero luego hablaremos. Ahora, es tiempo de que vayas a tu lugar. Arneia asintió. Sabía que estaba lista. Se levanto y aliso su vestido, siguiendo a Aslan en silencio fuera de la habitación.
Llego al final del pasillo junto a Tumnus, llevaba una nueva bufanda de terciopelo verde. Los castores estaban cerca de ellos, cada uno llevando un cojín rojo con las coronas.
Vio como Aslan caminaba a los tronos, Peter y Edmund a su izquierda, Susan y Lucy a su derecha. Los cuatro reyes no tenían idea de su presencia. Los narnianos la miraron y vio como la alegría se extendía en sus rostros.
Sacudió la cabeza, centrándose en su papel. No se distraería.
Cuando estaban a mitad de camino, los castores subieron las escaleras. Arneia sonrió. Ya no podía evitarlo.
Cuando los monarcas llegaron a sus tronos, vio que tanto los Pevensie como Tumnus tenían una brillante sonrisa. Peter tenía una expresión de sorpresa y felicidad.
Arneia volvió a sonreír y miro a sus pies ligeramente, sonrojada.
– En nombre del brillante mar oriental, les presento a la Reina Lucy "La Valiente". Anuncio Aslan, Tumnus coloco una corona de plata en los rizos oscuros de Lucy. –En nombre de los bosques del oeste, les presento al Rey Edmund "El Justo". Tumnus coloco la corona de plata en la cabeza del joven rey – En nombre del radiante sol del sur, la Reina Susan "La Benévola". Una corona de oro, similar a la de Arneia, se coloco en su cabeza. Arneia camino y tomo la ultima corona del cojín del Castor, era de oro y piedras preciosas. Se acerco a Peter y lo miro a sus ojos azules.
– Y en nombre del claro cielo del norte, les presento al Rey Peter "El Magnifico" dijo Aslan, Peter se inclino mientras la Gran Dama colocaba la corona sobre el Gran Rey. Arneia regreso junto a Tumnus, observando como los monarcas se sentaban en sus tronos.
Escucho como Aslan pronunciaba aquellas palabras tan familiares – Una vez rey o reina de Narnia, siempre será rey o reina. Que su sabiduría nos guíe hasta que las estrellas caigan de los cielos.
Los narnianos empezaron a vitorear - ¡Viva el Rey Peter! ¡Viva la Reina Susan! ¡Viva el Rey Edmund! ¡Viva la Reina Lucy!
Arneia salio por la puerta, bajo las escaleras y empezó su camino a la playa. La celebración estaba en pleno apogeo, estaba atardeciendo. Ya sus pies dolían de tanto bailar, llena de tanta comida, y sus oídos zumbaban por la música. Se movió por la arena y se detuvo frente al mar. Se arrodillo y jugo con la arena. Encontró una lapida gastada. Al ver la escritura, se le hizo demasiado familiar.
– "Después de su muerte Milady, dejo una hija, murió por ella, por protegerla. Ella será amada, honrada, recordada. Lady Evanna, hija de Narnia"
– Ella será recordada. Repito una voz profunda. Arneia se voltio para ver a Aslan a su lado.
Se apoyo suavemente contra él.
– Por fin Narnia tiene nuevos gobernantes. Suspiro.
– Si. Respondió Aslan – Por fin.
– ¿A dónde iras?. Pregunto Arneia. Sabía que el león no se quedaría.
– Debo ir a otra tierra. ¿Vendrás conmigo?
– Te necesitan allí. A mí aquí. Narnia es mi hogar.
– Por supuesto. Respondió Aslan suavemente. Lamió su mano y Arneia cerro los ojos. Cuando los abrió, Aslan se había ido.
– ¡Arneia! Dijo una voz después de un momento de silencio.
Miro a su alrededor en shock viendo como Peter se ponía a su lado. No lo había visto corriendo por la arena. Trago saliva. Aun no había hablado con él.
– ¿Arneia?. Se quedo sin aliento - ¿De verdad estas… levanto su mano y con sus dedos suavemente toco su cara. Con su toque, Arneia cerró los ojos sonriendo, los abrió de nuevo. Sintió como las lagrimas estaban saliendo, Peter la abrazo por la cintura, ya las lagrimas bajaban por sus ojos. Lo abrazo por el cuello, escondiendo su cabeza en el suave terciopelo de su hombro. La abrazo, Arneia sintió como sus dedos jugaban con su cabello.
Después de un momento se separaron, sus frentes estaban unidas – Creí que no sobrevivirías. Dijo Peter en voz baja.
– Yo tampoco. Admitió. – No pensé… No creí que seria tan fuerte.
– Te quedaras ¿cierto?. Pregunto
– Por supuesto que lo haré. Respondió. Algo se apodero de ella, diferente, algo que nunca había sentido. Su padre estaba vivo, su pueblo a salvo, su país estaba bien y Peter estaba allí con ella. Se sintió feliz… Completamente feliz.
